Pasó una semana entera y las negociaciones continuaron, la mayoría de nobles abandonaron Narnia casi inmediatamente después de sus reuniones por lo que poco a poco el castillo se fue vaciando, sin embargo y para mi desdicha, entre los que tras negociar unos tratados mercantiles con mis reyes se quedaron por placer a disfrutar la belleza de nuestro reino, se encontraba Lord Thornd, que era el padre de la chica rubia de la que Peter se quedó prendado el día del baile, Lady Aura y era justo con ella con quien había estado pasando la mayoría de su tiempo libre entre reuniones ya que ellos seguían aquí a pesar de que las negociaciones quedaron pactadas la mañana siguiente al baile y yo como su guardiana estaba condenada a presenciar la mayoría de interacciones entre ellos aunque varias veces fui relevada de ese cargo por otros. Quienes me mantuvieron ocupada y medianamente distraída de mi miseria fueron Edmund y Lucy y cuando estos no podían me vi en varias ocasiones en compañía de Lord Farley a quien había comenzado a llamar por su nombre; Enoch; a petición suya y el también comenzó a llamarme por mi nombre. Era alguien agradable y con quien esperaba poder entablar una amistad, estaba segura de que valdría mucho la pena, escuchaba y sabía sacar conversación siempre sin incomodarme ni un poco.

Justo con él había estado toda la mañana, hasta poco antes de la comida, cuando me tuve que retirar para ir con Oreius a vigilar a los nuevos aspirantes a la guardia real y en esa tarea se había ido el resto de mi día hasta que llegó el atardecer y fui llamada al estudio de Peter y quien fue por mí no era otra sino Bran.

–Lena, debes venir, el rey te convoca para una reunión privada respecto a uno de los nobles de Archenland, se veía demasiado serio si me lo preguntas– aquellas palabras fueron suficientes para acelerar mi pulso, ¿sería que aquel noble se mostrara hostil y Peter quisiera estar seguro? No podía tener miedo, después de todo era él de quien se trataba, llegado a un enfrentamiento real no dudaba en que éste saliera victorioso, no, debía ser otra cosa, pero ¿qué? Me apresuré y no escuché más de Bran puesto que en un segundo me hallaba corriendo tan rápido como mis piernas me lo permitían.

Llegué al estudio y al entrar me sobresalté puesto que esperaba ver a Peter con un Lord viejo y altanero, pero no fue el caso, la persona que se encontraba en esos momentos en el estudio además del rey; por supuesto; era mi nuevo amigo, quien veía con cuidado al rey y no era para menos, pues éste se elevaba orgulloso con su altura natural que se veía resaltada por la corona sobre su cabeza, tenía una mirada severa, los hombros y mandíbula tensa y las manos hechas puño.

–Enoch– lo llamé buscando una explicación de su parte puesto que conocía a Peter y sabía que en ese instante no recibiría una respuesta clara. El aludido solo me dirigió una mirada apenada, volteo hacia Peter y luego a mí por una décima de segundo.

–Alteza, me retiro, le agradezco su tiempo y en verdad espero que considere mi propuesta– hizo una reverencia y se volteó a mí, tomando mi mano por un instante– miladi, siempre es un gusto verla– dicho aquello, besó el dorso de mi mano y salió del estudio dejándome sola con Peter, ni siquiera sabía en qué momento había perdido a Bran.

–¿Pete? – probé dudosa, rogando que su molestia no fuera descargada sobre mí.

–¿Enoch? – me respondió con una pregunta y no entendí en absoluto cuál era su punto por lo que ladeé mi cabeza un poco; realmente estaba pasando demasiado tiempo con los dos zorros que eran mis amigos– veo que rápidamente te has vuelto muy familiar con él ¿No te parece? Eres una noble, la hija de Aslan, deberías comportarte adecuadamente– me volteó a ver y su cara estaba enrojecida.

–¿De qué hablas? ¿Nos amenazó, faltó al respeto o intentó romper algún acuerdo? – de verdad esperaba que la respuesta fuera negativa, realmente me agradaba como un amigo y yo no era de las que se sentían cómodas fácilmente con alguien nuevo además de que me sentiría mal de haber hecho un juicio erróneo respecto a su persona y por ende comprometido a mi tan amada Narnia. Negó con la cabeza.

–Me hizo una propuesta, pero me sorprende y más aún no haberme enterado de nada por parte tuya– deshizo los puños.

–Peter, me estoy perdiendo, explícame, por favor– estaba en ceros, tantos años conociéndolo, siendo capaz de leer sus expresiones y esta era la primera vez que no acertaba.

–Me pidió permiso para cortejarte e incluso invitarte a pasar una temporada en la corte de Archenland, ya que dice que eventualmente planea pedir tu mano, un hombre bastante directo debo admitir, lo que me molesta es que tu no me hayas dicho absolutamente nada, se suponía que éramos mejores amigos y no había secretos entre nosotros– eso ya era mentira, llevaba años guardando en secreto mis sentimientos por él– Imagina mi sorpresa cuando se me hizo ver que no sé lo que ocurre dentro de mi propio palacio– de acuerdo, tengo que recapitular, al parecer Enoch está interesado en mí y quiere cortejarme, pero creí que éramos amigos. Lena, eres una idiota.

–Un minuto, yo no sabía de esto, créeme que Enoch nunca me mencionó nada, además, no he hecho nada malo que pudiera traer vergüenza a mi padre– si bien también me sorprendía, yo siempre me comporté con respeto y nunca coqueteé ni di indicios de tener un interés más allá del amistoso, que además si ese fuera el caso no tendría nada de malo, ya estoy grande.

–¿No se te ocurrió que disminuías nuestra autoridad como reyes al ignorarnos e involucrarte a escondidas con alguien de alto rango en un reino con el que apenas estamos iniciando relaciones? – habló apretando la mandíbula.

–¿Disculpa? – tomó mucho autocontrol el mantener mi voz en un tono bajo.

–Escuché que has pasado mucho tiempo con Lord Farley esta semana– arrastró la voz al pronuncia el nombre.

–Si, mis amigos estaban ocupados– recriminé refiriéndome más a él, esperando que se diese cuenta– y mi rey no requería de mis servicios así que él me hizo compañía– me crucé de brazos de forma defensiva.

–Si, muy amable de su parte, y tan abnegado es que desea que te unas a él en la corte de Archenland para seguirte acompañando– en ese momento me dio la espalda y no pude ver su expresión.

–No tenía ni idea, creí que podíamos ser amigos, me pareció muy agradable y es capaz de mantener conversaciones estimulantes, pero nunca, ni una vez le di a entender que mis intenciones fueran otras, pero tampoco debes ponerte así conmigo y regañarme como si fuese una niña, tú sabes lo mucho que me cuesta interactuar con otros– me estaba exasperando y comenzaba a notarse en mi voz.

–¿Qué hay de tu puesto asignado por Aslan en persona? Apenas ha sido un año– continuaba sin encararme.

–¿Qué con eso? – no entendía a que venían esas preguntas.

–¿Realmente vas a abandonar tu puesto? ¿Desacatar lo ordenado por él? No eras así– vi su espalda tensarse y su mano derecha cerrarse en un puño sobre su escritorio.

–Ni lo soy, nunca dije que aceptaría la propuesta y la última vez que me fijé, hacer amigos no estaba prohibido, además, si de pasar mucho tiempo juntos se trata, podría decir lo mismo sobre ti y Lady Aura, toda la semana has estado paseándote con ella del brazo, de los dos tu eres quien menos derecho tiene a reclamar– y ahí estaba, finalmente había llegado a mi límite que dio como resultado el que alzara la voz y pusiera los brazos en jarras.

–No tengo porque darte explicaciones, recuerda que soy tu rey, no olvides tu lugar– ahí se dio la vuelta, mirándome furibundo, mis manos temblaban y mi respiración estaba acelerada, pero eso no era nada comparado con el shock que representó para mi corazón el escucharlo hablarme así. En todo el año que llevábamos en Narnia, ni una sola vez usó su posición para ponerse por encima de mí, seguíamos ciertas formalidades por cuestión de protocolo, pero nunca se puso a si mismo por encima de mí, nunca, hasta ahora.

–Como usted guste, disculpe el atrevimiento, alteza– me erguí en mi lugar, alcé la frente, pero sin verlo a la cara, me di la vuelta y me dirigí a la salida– si me necesita no dude en mandarme llamar– dicho aquello salí con toda la dignidad de la que fui capaz, rumbo a mi habitación, sintiendo las lágrimas luchando por salir y habría llegado sin percance alguno de no haber chocado con alguien a quien no vi, solo me disculpé con la cabeza agachada e intente reanudar mi camino, pero una mano rodeó la mía jalándome hacia la persona víctima de mi carrera que no fue otra que Enoch.

–Enoch, por favor, ahora no– me picaban los ojos, por eso mantuve mi vista clavada en el suelo y esperé que mi cabello sirviera para esconder mi rostro.

–Helena, que bueno que te veo, estaba esperando a que salieras de la reunión con el Gran Rey, tengo algo que me gustaría hablar contigo y... – su mano retiró el cabello de mi cara– ¿qué tienes? – negué con la cabeza, me solté de su agarre sin ser brusca y volví a correr, esperaba que entendiera y no lo tomara a mal, aunque mi corazón perteneciera a Peter, realmente quería ser amiga de Enoch.

Llegué a mi habitación, cerré la puerta con fuerza y me tumbé en la cama adoptando una posición fetal mientras las lágrimas salían. Me dolía la forma en que se había portado conmigo, sé que suena tonto, pero difícilmente peleábamos; creo que la última vez fue cuando apoyé a Lu y él no le creyó sobre Narnia; por eso es que cuando sucedía no podía simplemente dejarlo. También me dolía el que no hubiese negado lo de Lady Aura, de igual forma ya lo sospechaba, pero una parte de mi conservaba esperanzas de que yo hubiese leído mal la situación y solo un malentendido al mismo tiempo que eso mismo me frustraba. ¿Cómo se atrevía a reclamarme por lo mismo que él estaba haciendo? Era un hipócrita, no tenía ningún derecho, además le dije, mi interés en Enoch distaba de ser del tipo romántico, aunque quizá debiera considerarlo, después de todo, era un buen hombre y a diferencia de Peter, había mostrado interés en mí, tal vez era hora de rendirme, sobre todo cuando era claro que mi mejor amigo ya había encontrado a alguien más.

Se que ha pasado un muy largo tiempo desde mi última actualización, créanme que no me he olvidado de esta historia, aunque parezca lo contrario.

Les doy una breve explicación, primero tuve un bloqueo espantoso como suele ocurrir y cuando finalmente pude salir de este, mi carga de trabajo en la universidad no hizo más que aumentar por lo que me vi imposibilitada a dedicar tiempo a escribir esto. Por otro lado, durante casi la mitad del año pasado me encontré a mí misma enfrentando problemas internos que requerían mi atención inmediata y eso hice, me dediqué exclusivamente a sanarme y puedo decirles que me encuentro en mi mejor momento, cosa que espero ayude en la administración adecuada del tiempo para poder continuar mi querido fic sin embargo no puedo hacer promesas respecto a periodos de tiempo porque como dije, la universidad me mantiene ocupada y mi carrera es mi prioridad, pero sepan que es cierto cuando digo que terminaré de escribir la historia de Lena sin importar el tiempo que me tome, ella vive en mi, sepan eso.

Les agradezco a quienes aún se pasean por esta historia y leen las aventuras que creo en mi cabeza para mi Lena al lado de los entrañables personajes de C.S. Lewis en el maravilloso mundo que creó para ellos. En verdad gracias, ustedes y sus reviews son combustible para este humilde fanfic.

Creo que ya me extendí demasiado así que finalmente me retiro, esperando de todo corazón no tardar en actualizar tanto como lo hice esta vez.

-Annie Alyss