hola!, gracias por los vistos y me gusta. Bueno, aquí un nuevo capítulo, espero que les guste.
Sasuke
El ruido del despertador, es lo que me despierta. Frunzo el ceño. Eso era raro en mí, por lo general, me despertaba solo y antes que el despertador. Si, lo sé, soy raro.
Vuelvo a fruncir el ceño, pensando. Estaba teniendo un sueño agradable, antes que el despertador arruinara todo. Una sonrisa amplia y reluciente me llega a la cabeza, cierro los ojos y me masajeo las sienes.
"Dobe". Ahora lo recordaba, estaba soñando con el rubio. Me muerdo el labio, recuerdo cómo fue estar toda la tarde con él ayer. Sus bromas, sus burradas de preguntas, sus risas y sonrisas…no puedo evitar resoplar divertido.
Era simple estar con él, las otras ocasiones que nos habíamos visto, el contexto había provocado que la convivencia fuera tensa entre nosotros. Primero el coqueteo, luego el saber que éramos de familias enemigas, y finalmente, el intentar ignorarnos. Ayer… ayer había sido el primer día, en que realmente lo había conocido.
En la disco, fue pensando que era un tipo cualquiera, en la empresa había sido un Senju. Pero ayer era él, era Naruto. y luego de los primeros minutos de tensión, haber estado con él había sido sencillo, tan natural como respirar.
Ni con mis amigos me había sentido así. Sentía que la situación se estaba complicando, estábamos llegando a un punto en que no estaba seguro de poder retroceder. Habíamos hecho lo posible para alejarnos, pero al vernos tan seguido, no nos estaba ayudando.
Además, no podía engañarme, me atraía el rubio y lo quería para mí. El imaginarlo con otro, me molestaba. Recuerdo la foto que vi debajo de su cama, la que salía con su ex novio. Esa simple foto, ya me había dado ganas de romperla, incluso me había molestado con el Dobe, cuando él no tenía ni idea de mi enojo.
Si llegara a verlo con otro… cierro los ojos. Ya el sólo pensarlo me molestaba, me irritaba.
Exhalo fuerte y me pongo en movimiento. Me pongo el uniforme y bajo a desayunar.
- ¡Vaya!, ¡estás vivo!, ya me estabas preocupando, pensé que habías amanecido enfermo. Ya te iba a echar un vistazo -bromea Itachi al verme entrar al comedor.
-No seas exagerado. Me retrase unos minutos, es todo -exhalo, un poco harto del mayor -buenos días -digo secamente.
- ¿Dormiste mal cielo? -me pregunta mamá, acariciándome el cabello.
- ¿Durmió mal el bebé? -comenta Itachi, haciendo voz infantil. Siento un tick en el ojo, estoy por lanzarle el pan de mi plato, cuando mamá me toma la mano.
-No le hagas caso Sasuke. Y tú Itachi, ¿no se supone que eres el hermano mayor? -mamá lo mira elevando las cejas.
Este sólo se encoge de hombros, divertido- exacto, soy su hermano mayor, Mi misión en la vida es molestarlo -antes que puedan detenerme, le lanzo el pan al mayor, el cual impacta satisfactoriamente en su frente.
- ¡Ay!, ¡Sasuke! -este se levanta molesto y agarra el pan de su plato. Me preparo y agarro el pan de mi mamá.
- ¿Se puede saber que hacen?, ¿ahora somos neandertales acaso?, lanzando la comida por los aires -aparece papá, mirándonos desaprobatoriamente.
Suspiramos y bajamos las armas, es decir, los panes del desayuno y nos volvemos a sentar. Mamá sólo rueda los ojos.
- ¡Qué lindo!, los niñitos ya están metiendo jaleo – comenta sarcástico, entrando en el comedor, el bisabuelo Madara. Hago una mueca, molesto.
-En mi defensa, fue Sasuke, él lanzó el pan -pongo los ojos en blanco. Clásico de Itachi, se salva su pellejo siempre cuando hacemos travesuras.
- ¿Y quién iba a devolver el proyectil, o mejor dicho el pan? -comenta divertido, el tío Obito. También entrando al comedor.
Nii-san no contesta, pero hace un puchero. Sonrío, por lo menos, a él también le había llegado el reto.
-Bueno, yo te estaba preguntando Sasuke, ¿cómo dormiste? -mamá intenta volver a la conversación, ignorando nuestras tonterías.
Suspiro -no dormí mal… -me encojo de hombros -me quedé dormido, desperté gracias al despertador -.
-Eso es raro. Tú siempre despiertas casi al alba -esta vez, es el abuelo Kagami quien ingresa al comedor.
- Eso es verdad. Sasuke de niño, irritaba más en las mañanas, que Itachi cuando no tiene sus dangos – recuerda riéndose, el tío Obito.
- ¿Por qué me meten siempre a mí al baile? -comenta Itachi, comiéndose justamente uno de sus dulces. El mayor era un dolor en el culo, cuando no había nada dulce en la casa, se ponía insoportable. Por eso, algo indispensable en la casa, era algo dulce para él.
-Bueno, no es la gran cosa. Dormí un poco de más, es todo -digo, zanjando el tema.
-Si no te conociera, diría que estás enamorado, y estabas soñando con ella – comenta riéndose Shisui, ingresando también al comedor. Hago todo lo posible para no mostrar nada en mi rostro.
Itachi suelta un bufido, divertido -no me imagino a ese amargado, enamorado… umm…no, no me lo imagino -dice, con una pose pensativa fingida. Antes de que pueda reaccionar, tomo de su plato su último dango, y me lo como frente a su cara - ¡NO, MALDITO, ¡ESCUPELO! -Itachi hace el ademán de levantarse, pero aparece por detrás, el bis abuelo Izuna, y lo obliga a sentarse.
-Así no se puede dormir, con las tonterías de estos niños – comenta el bis abuelo, sentándose a la mesa.
-Si siguen así, les voy a pegar a los dos -mamá nos mira firmemente. Suspiramos, pero asentimos.
Luego de eso, el desayuno trascurre sin incidentes. Me preparo para salir al colegio, recojo mi almuerzo, me despido y salgo de la casa.
Mientras voy caminando, no puedo evitar mirar a la orilla del río, donde pude conversar realmente, con el Dobe. Él tenía un aura llena de júbilo, era muy idiota, pero me había sentido tan libre, sin pensar en nada que me complicara demás. Nunca me había pasado algo así.
- ¡Sasuke-kun! -llega saltando Karin, cuando llego al colegio. Esta comienza a balbucear sobre lo difícil que es, no tenerme cerca los fines de semana y los días feriados. Yo sólo asiento, pero sinceramente, no le doy mucha atención.
Mientras vamos caminando a la clase, nos vamos topando con Suigetsu y Jugo, que me saludan. Intento distraerme con mis amigos, a lo largo del día, pero se hace complicado, sólo puedo pensar en él…en la manera en que nos habíamos besado.
En la disco, estábamos los dos borrachos, pero ayer no. Ayer había sido distinto, más directo, más intenso, e incluso más tierno. Quería verlo, tenía ganas de poder aclarar la situación, casi podía creer que todo había sido una ilusión, o un sueño mío, pero no.
Había ocurrido, y quería saber que iba a pasar a continuación. "¿Qué va a pasar?, nada. Yo mismo se lo dije, que no podía pasar nada, por nuestras familias y obligaciones…no te hagas falsas ilusiones."
Mordiéndome un poco el labio, me vuelvo a enfocar en las clases.
- ¡Por fin!, ya sentía que me estaba derritiendo, con tanta clase- exclama Suigetsu.
-Eres un tarado, por eso se te confunden las clases -le dice Karin. Este se enoja y ambos comienzan con sus peleas. Con Jugo, nos quedamos a un lado, viendo la paliza que le da Karin a Suigetsu. No puedo evitar reírme un poco.
- ¿Tienes trabajo luego del colegio? -me pregunta el peli naranja. Estamos en el patio, disfrutando del receso antes de la última clase. Al mirarlo, se me cruza una idea por la mente, lo miro curioso, echándole una mirada a su cabello.
-… ¿Nunca te han molestado?, ¿por tu color de pelo? – le pregunto de sopetón. Este se gira a mirarme confuso, pero luego mira en dirección a Karin y Suigetsu, haciendo una mueca.
-… ¿Por qué me preguntas eso? – me encojo de hombros.
-Si te molesta, olvídalo -también miro al frente, a los muchachos. Lo escucho suspirar y rascarse un poco el cuello.
-…Claro que me han molestado…y no sólo por el color de mi cabello, sino que también por mi contextura corporal…llamó la atención…-se vuelve a encoger de hombros -por eso cuando te conocí, no tenía amigos…tú y los demás -apunta a los muchachos- fueron los primeros-lo miro sorprendido.
Me muerdo un poco el labio. De repente, tengo una urgencia por sacarme está tensión de mi cuerpo, necesitaba hablar con alguien de lo que estaba sintiendo. Aunque me extraña, por lo general, soy alguien bastante cerrado, Itachi era el único que lograba sacarme información.
-…El heredero de los Senju, es de nacionalidad norteamericana…es rubio de ojos azules… -trago un poco – me empezó a dar curiosidad el tema, como es distinto físicamente, aquí en Japón, llama la atención… nunca me lo había planteado… - este me mira curioso. Sigo mirando al frente, con mi rostro imperturbable. Jugo no dice nada, pero creo que entendió de todas maneras, mi interés por el mencionado.
-…Debe ser interesante…- asiento, casi imperceptiblemente. Jugo asiente, no nos decimos nada más, no hace falta, así funcionamos – bueno, algo te puedo decir. De que sufrió, lo hizo… rico y diferente físicamente. De seguro es alguien desconfiado -al instante niego con la cabeza. Este eleva las cejas, confuso.
Yo sólo vuelvo a negar. Si algo no era el rubio, era ser desconfiado, o temeroso. Vuelvo a recordar la sonrisa de oreja a oreja de Naruto. Como se puso a cantar en el muelle, como bailaba, como se reía, como hacía caras y chistes. Él era valiente, de seguro lo molestaron y discriminaron, pero él se mostraba tal cual era, y no pedía disculpas por ello.
No puedo evitar sonreír ante ello. Me muerdo el labio, recordando el beso del muelle. Lo deseaba, lo quería de nuevo conmigo, era algo que ya no podía ocultar.
Me levanto -lamento que sufrieras antes Jugo, no lo sabía -este parpadea confuso, pero luego se relaja, y se encoje de hombros -Dinamarca es distinto a Japón, es un poco inevitable -me agacho a tomar mi mochila y mientras me la cuelgo al hombro, le comento.
-Eres grande, porque vienes del país de los Vikingos, siéntete orgulloso – este vuelve a parpadear confuso, pero luego sonríe y toma su mochila -parece que ese chico te ha hecho bien. Estas más abierto de mente y más sensible -bufo y sólo avanzo a clases. Este se ríe un poco, pero me sigue.
- ¡Oigan ustedes!, ¿a dónde van?, ¡malditos, espérenos! -grita Suigetsu, con Karin siguiéndolo detrás. Yo sólo ruedo los ojos y sigo en dirección a clase.
Al terminar el último bloque de clases, me despido de los chicos y me subo a la limosina que me está esperando, afuera del colegio.
- ¿Todo bien, joven Sasuke? -me pregunta Kabuto, el chofer. Yo sólo asiento. -que bueno. Aquí esta su traje, para la reunión de hoy -agradeciéndole, me cambio rápidamente, lo cual siempre es una Odisea, hacerlo aquí en el auto.
Una vez listo, me doy cuenta que ya estamos llegando. Veo el auto de papá en la entrada. Al bajar, me reciben papá, nii-san y el tío Obito.
- ¿Todo bien Sasuke? -le asiento a papá. Este asiente y nos dirigimos a la sala de conferencias de la empresa de los Senju. Ya nos sabíamos el camino de memoria.
Al llegar, observo que Minato-san está cerca de la ventana, hablando por teléfono, nos saluda y nos hace señas que altiro viene. Veo que Naruto está hablando con Kakashi-san y su abuelo.
Este al darse cuenta de nuestra llegada, se da vuelta. Él estaba sentado sobre la mesa de conferencias, lucía relajado. Cuando nuestras miradas se cruzan, es como una especie de Bing bang. Nadie escucha o ve la explosión, pero nosotros la sentimos. Mi corazón se acelera, se me erizan los bellos de los brazos, y se me hace un nudo en el estómago.
Lo veo bajarse de la mesa, lo observo acomodarse el traje, y pasarse la mano por su cabello salvaje. Él en ningún momento deja de mirarme a mí tampoco.
Durante toda la reunión es así, estamos como entrelazados, no podemos dejar de mirarnos. Aunque nos obligamos a hacerlo cada tanto, sino sería muy raro y se darían cuenta. Atendemos a nuestros mayores, anotamos y ofrecemos ayuda cuando se puede. Pero, de algún modo, como conectados.
Si yo hablaba, un par de minutos después, él hablaba. Si él se removía en la silla, para acomodarse, yo lo hacía después. Llega a ser hilarante, pero no podía sacarme de encima esa sensación, de ahora estar mucho más claro, unido al rubio.
Cuando finalmente pasa una hora y llaman a receso. Todos se van a tomar un café, el rubio se levanta y dice que va al baño, pero mientras camina, se gira muy levemente y me mira. Este hace una señal con la cabeza, y lo entiendo al instante. Quiere que lo siga. Espero unos segundos, me estiro, hago que picoteo unas galletas, puestas en la mesita del receso.
Luego, lentamente, como quien no quiere la cosa, me levanto y me dirijo al baño. Nadie me pregunta nada, están todos comiendo y relajados.
Una vez fuera de la sala, tomo una bocanada, intentando calmarme y comienzo a caminar por el pasillo. Al llegar a la esquina, veo a Naruto apoyado contra la pared y con los brazos cruzados. Este al verme, le echa una mirada rápida a la puerta de la sala de conferencias, y luego comienza a caminar.
Lo sigo unos pasos más atrás, pero sin perderlo de vista. Este me guía al baño del piso de abajo, el baño de la otra vez. Me deja pasar primero, le vuelve a echar una mirada afuera y luego se encarga de cerrar la puerta.
Este se apoya en esta y se me queda mirando, hago lo mismo.
-… ¿Y…para que tanto…-lo apunto – vigilancia?... -este se muerde el labio, pero luego de dudar unos minutos, me vuelve a mirar. Veo resolución en su mirada.
Este se despega de la puerta y se acerca a mí, lo miro fijamente, sin perderme ningún movimiento suyo. Quedamos frente a frente; negro contra azul, ónix contra zafiros. Vuelvo a sentir esa gravedad del muelle, esa atracción inevitable ante él.
Al principio es como en cámara lenta, pero luego, luego nos abalanzamos sobre el otro y devoramos los labios contrarios. Siento como me entierra sus dedos en mi cabello, y yo lo atraigo más a mí, agarrándolo de la cintura.
Siento sus pestañas haciéndome caricias en la cara, su rostro caliente contra el mío. Sus labios fuertes y suaves al mismo tiempo. Todo mientras nuestras lenguas se encuentran, y comienzan a entrelazarse, a medida que el beso se profundiza.
Nos terminamos estampando contra la pared del baño. Nos seguimos besando, siento sus dedos acariciándome el rostro. Me muerde levemente los labios, yo también lo hago, nos terminamos separando, respirando fuerte.
-…Dime algo bonito…- parpadeo confuso y lo miro desorientado. Este se ríe- siempre que nos vemos, me dices sobrenombres, yo siempre tengo que sacarte información dattebayo…esta vez, dime algo tú-bufo y niego con la cabeza.
Este se separa y me mira expectante, se cruza de brazos. Estoy por hacerle una broma, o mandar su solicitud a volar, pero, aunque este riéndose y mirándome coqueto, algo me dice que es importante, es una prueba, la última barrera.
Trago saliva y me acerco. Voy besando su cuello, beso su mejilla, y muerdo suevamente su oreja. Este exhala, excitándose. Trago y dándome valor, le susurro al oído.
-Eres el tipo más sexy e increíble, que he conocido -este deja escapar el aire y me mira sorprendido. Me siento enrojecer, pero no retrocedo, este me sonríe. Se vuelve a acercar y me pasa los brazos sobre mis hombros, enterrando sus manos, otra vez en mi cabello.
Lo vuelvo a agarrar de la cintura, nos quedamos viendo. Este se muerde el labio, pero dice firmemente -estoy harto de fingir… me estás enloqueciendo. Quiero intentar estar contigo… tal vez a escondidas, pero te quiero para mí…puede sonar egoísta, pero es lo que siento dattebayo -lo miro sorprendido, pero no puedo evitar sonreír.
-Opino lo mismo, ya no doy más. Este último mes ha sido un dolor en el culo -se ríe, nos reímos juntos, y nos volvemos a besar.
-Esto será nuestro secreto…pero tú eres mío dattebayo… sólo mío -lo beso más rudamente, este me sigue el ritmo, yo asiento.
-Y tú eres mío…será nuestro secreto, nadie puede saberlo -este asiente. Y luego nos volvemos a besar demandantes.
Acaricio su cabello, paso mis manos por su cuello. Me dan ganas de sentir más de su piel, pero no puedo.
Gruñendo, le desabrocho la corbata lo más rápido que puedo, el Dobe tampoco ayudaba mucho, precisamente. Me estaba besando el cuello y sus manos me recorrían la espalda baja, me había sacado la camisa de los pantalones y sus manos...
Exhalo, olvidándome de la corbata. El rubio ya no sólo me estaba acariciando la espalda baja, sino que tal cual, había deslizado sus manos por debajo de mi pantalón, y ahora me estaba acariciando el culo.
-Lo tienes bien firme dattebayo...-me susurra este al oído. En vez de responder, sólo puedo suspirar, este me estaba apretando el culo con ambas manos y me apegaba más a su cuerpo. Podía sentir perfectamente el paquete de Naruto, presionándose contra mí - ... ¿acaso haces pilates? - se ríe en mi oído.
-Hmpf... eres un imbécil - de un buen tirón, le saco la estúpida corbata y le desabrocho la camisa. También, de un fluido movimiento, le saco su camisa.
Este me lo permite, le saco la polera que tiene debajo, y finalmente, tengo su torso desnudo ante mis ojos.
A este se le enrojecen un poco las mejillas, pero yo no me aguanto. Voy acariciando desde su cuello, en forma descendente, su torso.
Este cierra los ojos, y yo lo acaricio. Voy pasando mis manos por su piel morena, por sus músculos definidos, no son gigantescos, pero tiene su torso bien curtido y definido.
Acaricio sus pectorales, su abdomen, sus bíceps, su espalda. A cada caricia, el Dobe se va relajando. Se apoya contra mí, todavía acariciándome suavemente el culo y la espalda baja y me besa el cuello, me estaba haciendo una marca ya, de tanto beso.
Este abre sus ojos, y también con un buen tirón, me saca la corbata y mi camisa. Me siento un poco inseguro, no era gordo ni nada, pero al lado del rubio, yo no era tan musculoso.
Pero este se me queda mirando, y comienza de nuevo, a besar mi cuello y mientras me acaricia las caderas, sus besos van desciendo por mi anatomía.
Besa mi cuello, mis clavículas, mis pectorales... exhalo y llego a gemir incluso. Sentía que los boxers me estaban apretando mucho.
El dobe me había besado las tetillas, enrojezco de golpe, pero este sonríe coqueto y ... clavo las uñas en su espalda.
Lo miro en una bruma acalorada, con las mejillas rojas, el rubio me estaba chupando y mordiendo las tetillas.
-Creo que logre ponerte a mil... - este sonríe zorrunamente. No había otra manera de decirlo, al Dobe le gustaba jugar, él era coqueto.
Recuerdo la noche de la disco; como sonreía, como bailaba, todo era una incitación, un juego, y él disfrutaba haciéndolo.
Decidido a no quedarme atrás, decido pasar al otro nivel. Le desabrocho los pantalones, él lo permite mientras me besa los labios.
Cuando lo logro, meto mi mano dentro de su boxers y lo acaricio. Este gime contra mi boca y me estampa contra la pared de azulejos.
-...No pares dattebayo -sigo besándolo y a la vez, sigo acariciándolo. No puedo evitar notar lo bien dotado que es Naruto, pensar en montarlo, o que él lo haga, me excita más todavía.
Eso era importante, si lo hacíamos, ¿quién montaba a quién?, pero aparto esa duda y sigo con mis caricias.
Este gime, e instintivamente, se apega más a mí. Sigo aventurándome y acaricio toda su extensión.
Naruto comienza a respirar más fuerte, sus mejillas se colorean más.
-... ¿Te gusta?... - este vuelve a gemir y asiente. Se afirma de mi cuello, como si no fuera por eso, fuera a colapsar.
Sigo acariciándolo, hasta que el Dobe respira más fuerte y largo que antes, y noto que algo moja mis dedos.
-Ya estamos a mitad de camino Dobe -este se ríe, pero sigue besándome, yo sigo acariciándolo.
Sigo apretando y acariciándolo, hasta que unos minutos después, este gruñe fuertemente y se libera. Nos quedamos mirando, sus ojos brillan y sus mejillas están sexymente coloreadas, se las acaricio. Este se apoya contra mí, abrazándome, nuestros pechos y corazones conectados.
Sentía que había pasado un siglo, pero la verdad es que, a lo más fueron unos 15 minutos. Lo escucho tragar y siento que se despega de mí.
-Yo…ehh… -se rasca la mejilla, de repente nervioso. Lo miro curioso -ehh… podría ayudarte a aliviarte, pero creo que ya nos hemos demorado mucho… -este se muerde el labio. Es verdad que, con tanto movimiento, me había excitado, pero también se supone que estábamos en una reunión.
Suspirando, asiento -tú ve…necesito unos minutos… - este se muerde el labio. Saca su teléfono y lo revisa rápidamente.
-No han llamado…puedo hacerlo… - lo miro confuso, pero este sonriendo, me arrastra hasta el cubículo del baño, baja la tapa del retrete y me obliga a sentarme. Me baja los pantalones y boxers, y antes de que pueda detenerlo, me besa y comienza a acariciar mi miembro.
Exhalo, gimiendo contra su boca y dejo que me atienda. Sus manos eran cálidas y rápidas, al estar ya tan excitado, ayuda a que, en pocos minutos, el rubio logré hacerme venir en su mano.
Mientras gimo, este se sienta sobre mí y sigue con sus besos -no…Naruto…-este me mira confuso. Yo sólo me río, aún relajado por el orgasmo – si sigues besándome, me voy a excitar otra vez … tenemos que regresar -este se muerde el labio, pero suspira derrotado y asintiendo, se levanta de encima de mí.
Nos limpiamos y vestimos rápidamente. Cuando ya estamos listos para salir, este me toma la mano y me frena. Lo miro confuso.
-Dame tu celular -aun confuso, se lo paso. Este teclea rápidamente y luego hace algo en el suyo propio, y finalmente, me lo regresa. Elevo las cejas, interrogante -ahora tú tienes mi número y yo el tuyo…si nos queremos ver fuera de la oficina, sabes cómo contactarme dattebayo -este se muerde un poco el labio, nervioso.
Sonrío y asiento -te llamare usoratonkachi – este sonríe, y es así como regresamos a la sala. Sonriendo y dándome pequeños golpes juguetones.
Ya en mi casa, es que puedo ver como él se anotó en el teléfono, "Dobe", me río, de seguro él me había puesto "Teme".
Mordiéndome el labio, le escribo un mensaje, "me encantó hoy, ojalá se repita." Unos minutos después, este me responde, "¿qué exactamente, quieres que se repita?, no sé si repetiría la reunión, sobre los precios del cemento".
Ruedo los ojos, "JA-JA, sabes que no me refiero a eso, usoratonkachi… ¿o acaso quieres que te lo recuerde?"
Me pongo a revisar mis apuntes del colegio, esperando. Luego escucho la llegada del mensaje, "claro que lo recuerdo dattebayo…lo único que quiero ahora, es tener una noche contigo."
Me muerdo el labio y sonrío, "yo también quiero hacerlo contigo toda la noche."
Termino cerrando el cuaderno, a este paso no iba a estudiar nada, escucho el mensaje llegar, "¿tú también quieres ver la película, ´Tener una noche contigo´?, ¡me han dicho que es muy buena dattebayo!". Frunzo el ceño confuso, "¿de qué estás hablando Dobe?"
"De la película, ¿de qué me estás hablando tú?", enrojezco de golpe, y estoy por simplemente apagar el celular de la vergüenza, cuando este me manda un audio riéndose a carcajadas. Es ahí, cuando me doy cuenta que me estaba molestando. Miro la pantalla, con un tick en el ojo, por el enojo.
"¡Eres un imbécil!", este me comienza a mandar emojis riéndose, y deseándome buenas noches. Ruedo los ojos y me acuesto, pero luego de unos minutos, no puedo evitar sonreír.
Ese rubio me traía de cabeza, eso era oficial.
