Pasó una semana más en la que la mayoría de visitantes ya se habían retirado de la corte Narniana con buenos tratos que los beneficiarían tanto a ellos como a nosotros, salvo; claro esta; Lord Thornd con su hija que siguió acompañando al rey así como Lord Farley a quien tuve que rechazarle sus atenciones, cierto que dije que lo mejor quizá sería olvidarme de Peter pero también era cierto que no era justo usar a Enoch para mi propio y muy egoísta beneficio por lo que le dije que deseaba ser su amiga pero que había alguien por quien ya sentía algo; aunque no le dije de quien se trataba; y los primeros días fueron un poco incómodos ya que no sabíamos cómo tratarnos, pero al tercero me dijo que estaba bien, que comprendía y que aun así le interesaba mantener la amistad conmigo, así que volvimos a nuestro trato previo a su plática con mi rey.
Por otro lado, la cosa con Peter no mejoró, cumplí con mis tareas en cuanto a lo que a su seguridad se refería, pero no lo volví a llamar Peter en voz alta, todas las veces en que me tuve que dirigir a él fueron con total formalidad, haciendo uso de sus títulos y siendo impersonal incluso estando solos. Se sentía raro, pero fue el quien hizo notoria la diferencia de rangos y si a él le importaba tanto, entonces yo acataría.
En aquel momento me encontraba en la biblioteca, leyendo un libro de historia acerca de la reina Swanwhite y su lucha contra la bruja blanca cuando me vi interrumpida por la más joven de mis amigas.
–¡Lena! – cerré el libro y lo dejé en mi regazo, sonriéndole a la recién llegada, en estas dos semanas casi no nos habíamos visto así que por supuesto que me daba gusto que ahora se encontrara ahí.
–Hola Lu– contesté, sin embargo, no sonrió, en lugar de eso frunció el ceño y avanzó a mi para dejarse caer en el lugar vacío del sofá en el que me encontraba.
–¿Qué pasó entre tú y Peter? – la sonrisa se desvaneció por completo, pero volví a sonreír, esta vez con los labios apretados, forzándome para no preocuparla.
–No sé a qué te refieres, no pasó nada, solo hemos estado cada uno atendiendo cosas por separado– intenté ensanchar la sonrisa.
–Lena, no mientas, sé que están raros, también Susan e incluso Edmund lo han notado– siempre olvido lo perceptiva que es esta niña. Suspiré rindiéndome.
–Tuvimos un desacuerdo, pero yo no voy a hacer nada hasta que se disculpe, fue él quien estuvo mal, no yo– desvié la cara pues sabía que diría algo.
–Escuché que el Lord de Archenland del que te hiciste amiga quiere que te cases con él, Helena ¿Nos vas a dejar? – de todas las cosas que esperaba que dijera, esa definitivamente no figuraba en la lista.
–Lu, es solo un amigo, si, pidió eso en un principio, pero ya lo hablamos y quedamos en ser solo amigos– sonreí– no podría irme, Narnia es mi hogar, Aslan es mi padre y ustedes son mi familia, me moriría si me fuera– la abracé para enfatizar mi punto.
–¿Vas a arreglar las cosas con Peter? – cuestionó separándose de mi arqueando una ceja.
–No lo sé, Lucy, eso espero, pero dependerá de él– debía ser firme, yo no había hecho nada malo. La pequeña suspiró, pero no dijo nada, en su lugar se acomodó a mi lado y me escuchó mientras retomé mi lectura en voz alta para que ella también pudiese disfrutar de aquello. Por un momento me olvidé de mis problemas actuales y volví a los viejos tiempos en los que no estaba peleada con Peter y pasaba la tarde entera leyéndole historias a Lu.
A la noche fui llamada de emergencia a la sala del consejo como caballero de Narnia. Al llegar me encontré con que solo yo faltaba, puesto que ahí ya se encontraban todos, desde Peter, Ed y Oreius hasta cada uno de los representantes de las principales especies. Me disculpé por la tardanza y tomé asiento en mi lugar al lado de Edmund.
–Ed ¿Qué pasó? Hoy no tocaba reunión del consejo– me volteó a ver serio, pero no dijo nada, solo señaló con la cabeza a su hermano y como si hubieran ensayado Peter empezó a hablar justo en ese momento.
–Recibimos reportes de los espías de mi hermano– volteó a ver a Edmund por un instante antes de proseguir– dicen que hay reportes de traficantes de esclavos entrando a nuestras costas y se cree que estos proceden de Doorn. Dado que las islas solitarias están bajo jurisdicción de Narnia, no puedo permitir que el tráfico de esclavos continúe y siembre incertidumbre entre los buenos narnianos.
Malditos, secuestraban gente inocente, sacándolos de su hogar y sus vidas tal como las conocían y los vendían como si no fuesen más que simple mercancía sin sentimientos ni aspiraciones, había escuchado algo de eso por parte de Glenwood pero no pensé que se atreverían a acercarse tanto.
–Es por eso que debe ir un embajador a poner orden, es inaceptable, Narnia es una tierra libre y es así como debe mantenerse– terminó de hablar y pronto se desató el murmullo por la sala, todos discutiendo en quien sería la persona adecuada.
–Yo iré– las palabras salieron de mi boca antes de que mi cerebro pudiese registrarlas por completo y todas las cabezas se voltearon hacia mí.
–Lena– Edmund fue el primero en reaccionar– aunque apreciamos tu valor, no creo que lo mejor sea...– aunque era inapropiado porque era uno de mis reyes quien se encontraba hablando, tuve que interrumpirlo puesto que vi hacia donde iba la conversación.
–Entiendo, créanme que lo entiendo perfectamente, pero evidentemente no puede ir ninguno de ustedes cuatro, aun no tenemos relaciones tan estables con nuestros vecinos y son demasiado valiosos como para arriesgarlos, en cambio yo– cerré los ojos por un instante, tomando aire antes de continuar– no soy tan importante para el reino como ustedes, pero estoy entrenada, soy de los soldados más fuertes, superada únicamente por ustedes dos y su general– volteé a ver a Oreius. – Además, no deben estar acostumbrados a los animales parlantes ni demás narnianos ya que fueron retenidos hace tiempo por Jadis y su invierno por lo que enviar a alguno de ellos podría alterar a los habitantes. Por otro lado, no les causará tanto impacto el verme a mí que soy humana, será más fácil de digerir y también está el hecho de que ser caballero de Narnia me concede un título que podría llegar a ser útil.
–Helena– Peter me llamó serio, casi seco y sentí una punzada en el pecho.
–Alteza, con todo respeto, creo sinceramente que soy la opción ideal para ir a investigar si los rumores son ciertos y de serlo puedo actuar inmediatamente en su nombre, entre más tardemos, mas narnianos podrían ser arrebatados de su libertad– hablé de manera impersonal, remarcando nuestra distancia en rango, pero segura de lo que decía, era razonable enviarme y si algo pasara no sería una gran pérdida.
–Majestades, al final es decisión de ustedes, pero creo que es razonable lo que sugiere Lady Helena, cualquier otra opción es demasiado arriesgada, se le puede enviar con un grupo de animales parlantes que la escolten y dos soldados que le apoyen, dadas las circunstancias pienso que es más que suficiente. Ella estará actuando en su nombre y el de Aslan así que no debe presentarse problema por falta de autoridad– tras las palabras de Oreius que apoyaban mi idea, el resto de los presentes se declaró de acuerdo con la propuesta.
–Está bien, entonces Lady Helena zarpará pasado mañana, temprano, rumbo a Doorn acompañada de una guardia que será nombrada el día de mañana para investigar y de ser necesario poner fin a las costumbres esclavistas en nombre de Narnia y de Aslan– la voz de Peter sonó monótona, casi automatizada, carente del calor que solía llevar.
Tras decir esas palabras la reunión se dio por terminada, los miembros del consejo pasaron a retirarse no sin antes despedirse y yo me encontré sola en presencia de los dos reyes que eran mis amigos.
–Lena ¿Por qué te ofreciste así? – por supuesto que el primero en hablar sería Edmund, parece que aun en estas circunstancias, el enojo de Peter hacia mi continuaba. Suspiré pesadamente.
–Porque era lo más razonable, ya se los expliqué frente a todos y lo sostengo, soy la opción más sensata, soy humana y la más cercana a ustedes, pero no soy monarca, lo que me vuelve ideal– bueno, eso aunado al hecho de que quizá sea bueno separarme de Peter al menos por una pequeña temporada, no quiero seguir viéndolo con Lady Aura. Me vendrá bien, después de todo he pasado el último año pegada a él casi todo el día, todos los días, quizá hasta logre superar esto que siento y volver a como éramos antes. Si bien, Enoch me invitó a visitar Archenland la verdad es que no quisiera ir con él, siento que sería darle esperanzas y no me parece justo, esto por otra parte sirve a mis amigos y a Aslan al mismo tiempo que a mí.
–Jura que serás cuidadosa– sonreí, después de todo era como un hermanito para mí.
–Por supuesto– toqué su hombro y eso bastó para tranquilizarlo, pero por desgracia no se podía decir lo mismo de Peter que desde que terminó la reunión no había hecho ni un solo ruido.
Leyendo la atmosfera, Edmund se despidió de mí, dirigió una mirada a su hermano y se fue de ahí, dejándonos completamente solos. Pasaron un par de minutos que se sintieron como horas, el silencio casi sofocante.
–¿No se te ocurrió preguntar primero que opinaba? – finalmente Peter habló.
–No pareciste objetar hace un momento– me crucé de brazos.
–No me diste tiempo a reaccionar, además, me parece que estas siendo muy imprudente con tu seguridad, de nuevo estas actuando como si tu lugar aquí no significara nada– no actúo, es que en realidad no lo hace. Quizá debí haberme ido con mi padre.
–Pues los únicos imposibilitados por seguridad para viajar en estos momentos son ustedes dos y las chicas, además, mi lugar no es importante, solo soy un caballero y guardaespaldas como tu muy amablemente me lo dejaste claro la semana pasada– al diablo la compostura y la indiferencia, me estaba cansando.
–No quieras dejarme como el malo aquí– se cruzó de brazos con la mandíbula firme.
–Estas insinuando que entonces soy yo? – respondí usando el mismo tono que él.
–¿Vas a dejar solo a Lord Farley? – lo vi a los ojos, perpleja, ese tema no venía al caso.
–¿De eso se trata todo esto? – Peter, por Dios ¿cuántos años tienes?
–Él fue quien depués de hacerse amigo tuyo ofreció llevarte a Archenland además de que pidió tu mano y ahora saltas a la primera oportunidad de ir a otro lado, empiezo a preguntarme si realmente quieres seguir aquí en Narnia– ¿lo decía en serio? Estaba yendo demasiado lejos, no sé qué le picó, pero no voy a dejar esto así.
–No sé si recuerdes y de hecho no debería tenértelo que explicar ya que se suponía que eras mi mejor amigo, pero lo haré. –tomé una gran bocanada de aire– Este es el lugar que soñé por tanto tiempo, busqué en cada libro y en cada esquina algún resquicio, cualquier indicio de que un lugar como este existía y finalmente, hace un año, gracias a Lucy lo encontré, es por Narnia que hago esto– eso último era más o menos verdad, pero él no tenía por qué saberlo.
–Tiras tu vida como si no importara, juegas con ella, pareces una niña que aun trata de demostrar su valor– me llevé la mano al pecho, ese fue un golpe bajo, él sabía, él sabía a la perfección como me sentía respecto a ese tema.
–¿Sabe qué alteza? Me retiro dado que tengo cosas que preparar para la misión que me ha asignado así que, si no hay nada más en lo que pueda ayudarle referente a materias de estado o seguridad, me despido– con eso dejé la sala y me dirigí a la biblioteca. Debido a la naturaleza de mi encomienda, debía informarme sobre Doorn para llegar preparada ya que después de todo, iba como diplomática.
Al día siguiente fui encontrada en la biblioteca por Rowtag, dormida en un escritorio con varios libros abiertos, dispersos por todas partes y en medio de todo eso, mi cara descansaba sobre un par de pergaminos sobre los que había estado haciendo anotaciones de lo más importante o lo que consideraba necesario saber para mi misión. El zorro se carcajeó al señalar algo de tinta que se había traspasado del papel a mi cara.
–¿Se puede saber por qué pasaste la noche aquí? - logró preguntar cuando su ataque de risa llegó a su fin.
–Voy a ir a Doorn por una misión y me pareció adecuado investigar un poco para no llegar a ciegas– repliqué tallándome la cara en un inútil intento de quitar la tinta.
–Cierto que serás tú quien vaya, por un segundo lo olvidé– se puso serio– no olvides decirle a Branwen porque si se entera de esto por alguien que no seas tú, se pondrá de loca y seré yo quien tenga que lidiar con ella– sonreí en respuesta a la afirmación de mi amigo.
–Eres un exagerado, ambos sabemos que no existe nadie con quien te gustaría lidiar más que con ella– atiné a decir, sintiendo una sonrisa pícara extenderse en mi rostro.
–Puede ser, pero en este caso prefiero que me grité por algo que hice en vez de por algo en lo que no tuve nada que ver– sonrió de lado y yo lo imité, su punto era válido.
–Mas tarde la buscaré para decirle, descuida, no quiero irme sin haberme despedido primero de ella– tras eso me despedí del zorro, recogí mis cosas y entre a mi cuarto, donde estaba Talise como siempre, mostrando un semblante preocupado que se suavizó al verme.
–Miladi, que bueno que llegó, me estaba preocupando ya que el tiempo pasaba y no había indicios de usted– sonrió aliviada revisándome– el agua para su baño esta lista, dejaré su ropa extendida sobre su cama y me dedicaré a organizar sus demás cosas para el viaje– por supuesto que ya le habían notificado, era ella quien siempre me ayudaba así que tenía sentido.
–Muchas gracias Talise, eres asombrosa– le sonreí verdaderamente agradecida, esa dríada además de ser quien me ayudaba se había convertido en una muy querida amiga, aun si se empeñaba en mantener las formalidades.
Disclaimer: como ya saben, los personajes que han sido mencionados en los libros o las películas producidas por Walden Media no pertenecen a otro que no sea el asombroso C. S. Lewis. Yo escribo esto sin fines de lucro, tan solo por diversión y amor al fantástico mundo de Narnia.
Gracias por leer y como siempre, les pido de la manera más atenta que dejen su review pues son estos los que me permiten saber lo que piensan de la historia para así hacer las correcciones pertinentes y mantener aquello que si es de su agrado.
Hasta el próximo capítulo.
–Annie Alyss
