¡Holi, gracias por los vistos y comentarios!. Bien, este es el último obstáculo (por ahora jiji), para que Naruto y Sasuke estén juntos. El próximo capítulo, ya voy a hacer que estén juntos, en todos los sentidos (ya lo tengo todo planeado jeje), en fin, este cap es más romántico, espero que les guste.

"Third strike"

(música de fondo capítulo: Desire, Years & Years)

Sasuke

"Para mí no eres débil, y que estés dispuesto a ello, sólo me hace admirarte más…", abro lentamente los ojos. Vuelvo a cerrarlos, y me volteo en mi cama.

Cuando me acomodo, vuelvo a abrirlos. Mirando al techo de mi cuarto, es que recuerdo que estaba soñando con Naruto, y sobre nuestra conversación en los vestuarios.

Me muerdo el labio. Decir conversación, no alcanzaba a abarcar, todo lo que había pasado hace días atrás.

El recordar lo ocurrido, me dejaba exhausto. Si alguien me hubiera dicho, hace tres meses atrás, que iba a permitir y a desear, que alguien me dominara, le hubiera dado un buen puñetazo en el estómago, y hubiera seguido de largo.

No puedo evitar recordar sus toques, sus caricias, su sonrisa, sus manos agarrándome del culo, este presionándose contra mí...

Vuelvo a suspirar, y a masajearme el rostro.

Pero había algo que me molestaba mucho más. Algo que me había tenido en vilo, durante la primera parte de la semana.

Recuerdo su voz alegre, y como esta exclamaba las palabras, "Te amo." No iba a pasarme la película con eso, entendía que el Dobe era expresivo, y que no pensara mucho antes de gritar algo.

Pero, aun así, me había hecho cuestionarme, otra vez, lo que tenía con él.

El rubio se me estaba metiendo bajo la piel, y no era sólo que lo encontrara atractivo, y quisiera tirar con él, no, ya estaba peligrosamente, encariñado con él.

Ya era más que una conquista, o un deseo pasajero, me agradaba él como persona, ya podía considerarlo un amigo. Bueno, uno no tenía relaciones amorosas con los amigos, pero estar con él, era sencillo, era cálido y divertido.

Niego con la cabeza, y me tapo los ojos, con mi brazo. "¿Cómo podemos estar juntos?", vuelvo a suspirar.

Nuestras casas no eran una opción, tampoco lo era un lugar público, donde podrían vernos…, "¿dónde podríamos ir?"

Escucho un mensaje entrante. Me giro en mi cama, alcanzo a notar que, ya son las diez de la mañana.

No me preocupa mucho, ya que hoy, era un día feriado.

Nada de colegio, o trabajo de la empresa.

Tomo el celular, y veo que es justamente, un mensaje del Dobe.

-"Hola, ¿estás despierto Teme?"- no puedo evitar sonreír. Le contesto rápidamente.

-"Si, desperté hace poco. ¿Qué pasa?"- espero impaciente su respuesta.

-"¿Te apetece pasar el día juntos?, total es feriado"- me sorprendo por su sinceridad, pero me alegro.

-"Si, me gustaría. ¿Dónde nos vemos?"- luego de arreglar los detalles. Me visto y salgo rápidamente.

- ¿Sasuke? - me sorprende mamá, cuando estoy a punto de salir por la puerta principal. Me giro a mirarla.

-Pensé que dormías, iba a mandarte un mensaje- me devuelvo sobre mis pasos, y le beso la mejilla.

- ¿Y a dónde vas tan temprano? - me mira curiosa. Me encojo de hombros.

-Nada especial, me dieron ganas de ir a caminar. He estado muy encerrado últimamente, entre el colegio y la empresa- le suelto rápidamente, una mentira.

Ella me sonríe, y me aprieta la mano- que bueno hijo, ve tranquilo. ¿Llevas tu celular, llaves, cartera? - me mira preocupada. Suspiro, pero asiento.

-Si, tranquila, llevo todo- me besa la mejilla, y se despide.

Mientras camino, no puedo evitar sentir un pequeño malestar, realmente, odiaba mentirle a mamá. Itachi siempre me molestaba, pero en mi interior, tenía que admitir que mi madre era mi debilidad.

Por muchos años de mi infancia, fui lo que se conoce como, 'niño de mamá.'

Desechando esos pensamientos, me apresuro a llegar al parque.

Al llegar, no hay nadie, un día feriado, y en la mañana, no había problema.

Al acercarme, veo a Naruto de pie, sobre un columpio y balanceándose. Sonrió malvadamente, y me acerco por su espalda, intentando no hacer ruido. Lo agarro de la espalda sorpresivamente, y hago que esté a punto de caerse, este tiene que agarrarse desesperadamente, de las cadenas del columpio.

- ¿¡Qué?, ¿tú estás tarado!?, ¡podría haber muerto dattebayo! - me grita este, molesto.

Ruedo los ojos, y me siento en el otro columpio.

-No seas exagerado, fue una bromita solamente- este bufa molesto. Y en un fluido movimiento, salta del columpio y cae frente a este. Se gira a mirarme, y se agacha.

-Esa bromita, te va a costar caro- me mira desafiante. Le devuelvo la mirada.

-Di tu precio, mi familia es millonaria, después de todo- este vuelve a bufar, pero esta vez divertido.

Se inclina, y me besa. Correspondo su beso, saboreo sus labios, y saboreo su lengua con la mía. Cuando nos vamos quedando sin aire, nos separamos.

-Ven- este me agarra de la mano, y tira de mí. Me lleva entre los árboles, frente a los juegos donde estábamos, y nos internamos hasta llegar a un pequeño claro.

Miro como en este claro, el pasto verde brillaba, ante el contacto del sol, que justo se colaba entre las ramas.

Lo único malo es que. había una que otra botella de alcohol, tirada por ahí, también había pequeños envases de comida.

-Aquí en como un lugar aparte, nadie molesta. Lo malo es que, en la noche, vienen muchos a tomar, y drogarse- este con el pie, aparta las envolturas y las botellas lejos- luego acuérdame de ir a botarlo a la basura. No soporto pensar que toda esa mugre, quedé aquí- este se acuesta sobre el pasto. Me siento a su lado.

- ¿Tú has venido aquí a tomar? - le pregunto. Este se gira a mirarme.

-Cuándo éramos pequeños, ya sabes, las primeras experiencias con el alcohol. Nos sentíamos muy malos- este se ríe, negando con la cabeza- eso era así, hasta que nos mandábamos una cagada, o terminábamos vomitando- me río.

Me muerdo el labio, pero me tumbo a su lado. Este gira su rostro, y me mira, yo hago lo mismo. Me sonríe.

-... Me gusta tenerte aquí- este se sonroja un poco, pero sigue sonriéndome.

-... Gracias por enseñármelo- este gira, y vuelve a atrapar mis labios, en un beso.

Se lo devuelvo con ganas. Giro y quedo encima suyo, este me agarra el rostro, y me acaricia, mientras sigue besándome.

La textura del pasto, y la luz solar, provocaban un ambiente atemporal. Casi podía pensar que, éramos las únicas personas de la ciudad. Acaricio igualmente su rostro, acariciando sus marcas de nacimiento, y enterrando mis dedos en su cabello rubio y salvaje.

Este me abraza y me atrae contra su cuerpo. No puedo evitar recordar el momento en los vestuarios, como este me había acariciado, y me había llevado al límite.

Comienzo a acalorarme. Este se separa, y me besa mis mejillas, me besa la nariz, mis párpados, mis labios nuevamente.

Me comienzo a relajar, sigo disfrutándolo, pero, aunque el lugar se sentía como aparte del mundo, realmente, no lo era.

Escuchamos los gritos emocionados de unos niños, y las voces pasivas de sus padres.

Naruto se separa y exhala, de repente molesto- ¿por qué siempre que estamos juntos, pasa algo que nos interrumpe? - yo también suspiro, y dejo caer mi cara sobre su pecho.

Me termino apoyando en Naruto, como si fuera mi cómoda cama. Este me abraza como acto reflejo.

Nos quedamos así, escuchando las risas y los gritos de los niños en los juegos. Comienzo a pensar, hasta que se me ocurre una idea. Levanto la cabeza.

-… ¿Y si vamos a un hotel? - este también levanta su cabeza, interesado.

- ¿Un hotel? - pregunta dubitativo.

-Así es, nuestros hogares, no son una opción. Lugares públicos como este y los baños termales, tampoco- este hace una mueca- rentemos una habitación de hotel, sólo para nosotros- este parpadea, pero comienza a sonreír.

-Ahí nadie nos molestaría- le devuelvo la sonrisa.

-Ambos somos mayores de edad, y tenemos dinero de sobra. Nada nos detiene- este sonríe más amplio.

- ¿Pues qué estamos esperando? - se levanta emocionado. Ruedo los ojos, pero me levanto también.

Tomamos un taxi, que nos lleva al hotel Rasengan. Era un hotel bastante exclusivo y que, mientras tuvieras dinero, nadie te miraría extraño, ni por tu edad, ni por ninguna otra razón. Y, además, serían bastantes discretos al respecto.

Si quieras mantener una relación en secreto, y tenías el dinero, era una buena opción este lugar.

Aun así, no puedo evitar sentir cierto temor en mi cuerpo. Me sentía como en evidencia, como si de repente, me hubieran pegado un cartel con alguna pesadez en la espalda, sin que me diera cuenta, y todos se estuvieran riendo, sin decirme la razón.

Me sacudo incómodo, y avanzamos por el lobby. Puedo notar que, Naruto está rígido y que, por detrás de su hombro, vigila a todos lados.

-No hagas eso- le susurro frenético. Este salta sorprendido.

-Lo siento. Siento como si tuviera un foco sobre mí, iluminándome, y todos me miraran. Lo sé, estoy siendo paranoico dattebayo-este se mete las manos en sus bolsillos.

No puedo evitar sentir cierto alivio, no era el único con esta incomodidad. Me inclino un poco hacía él, y le susurro.

-Yo también me siento así, como bajo el radar. Pero alquilamos un cuarto, y listo. Nadie nos verá- le digo para animarlo, de paso, dándome ánimos a mí mismo.

Este se voltea a mirarme sorprendido, pero me sonríe.

Es así que nos acercamos a recepción.

-Buenos tardes, ¿en qué puedo ayudarlo señorito? - me saluda un señor mayor.

No me mira raro, por ser tan joven, ni por estar en compañía de otro joven, y no señorita.

Por eso me agradaba este hotel.

-Buenos días, me gustaría alquilar un cuarto, por el día- le contesto. Este asiente.

-Tenemos tres disponibles, ¿desea con alguna especificación en especial? - siento a Naruto, removerse inquieto, y ya comenzando a hartarse. Suspiro, comprendo cómo se siente, pero mantengo mis modales.

-No, la menos costosa servirá- el señor asiente. Hago la transacción rápidamente.

Bueno, era la más barata entre las tres, pero igual no era un precio para cualquier persona.

Este nos pasa la tarjeta/llave del cuarto, y nos apresuramos a llegar al ascensor.

- ¡Dios!, ese señor se demoraba demasiado. Tenía todo el día para hacer negocios, ¿cómo se encuentra?, ¿qué quiere?, ¿le gusta dattebayo? - comienza a hablar el Dobe, haciendo caras.

Ruedo los ojos- sí, noté que estabas un poquito impaciente, sólo un poco- le digo en tono sarcástico.

Este me sonríe-... es menos tiempo que tengo para disfrutarte dattebayo- me dice este acercándose, me sonríe coqueto.

Le devuelvo la sonrisa- tal vez lo llame, para que nos traiga algo para tomar. A ver si te aguantas- este bufa.

-Pues lo saco rápido, y te hago mío. Y si insiste en demorarse, el viejito va a tener el placer inesperado, de ver una buena película en vivo, para mayores de edad-no puedo evitar bufar divertido.

Naruto me sonríe triunfal, me acercó a él, y comienzo a besarlo. Este me va apegando contra la pared del elevador, y yo le tomo de su cara, para seguir profundizando el beso.

Este me muerde suavemente el labio, y nuestras lenguas vuelven a encontrase. Me separo un poco de él, ya sentía mi rostro acalorado. Me acerco a su oído, y le susurro divertido.

-Dobe detente, que probablemente alguien, nos esté viendo por la cámara- este le echa una mirada a la pequeña cámara del elevador.

Sonríe, encogiéndose de hombros- como dije, los que vean, van a tener el inesperado placer, de ver una película subida de tono…- este me susurra al oído- en muy alta definición dattebayo- vuelvo a bufar, lo alejo de mí.

-Lo siento, yo no salgo en una película porno, para los ojos de cualquier tipo-le digo divertido.

Este se ríe, pero se aleja un poco- ¿harías una película porno? -me eleva las cejas, insinuante.

-No -digo contundentemente. Este vuelve a reírse.

-Tranquilo, no me gustan esas cosas- me cruzo de brazos, y le elevo una ceja.

- ¿Qué? - me mira inocente.

-Me estás diciendo que, ¿no te gusta el porno?, ¿o que nunca has visto un video? - lo miro, sin creerme eso.

- ¡No, no!, me refería a que, no me gusta eso, de grabarte a ti mismo, como haciendo un video porno- me dice este, levanto las manos, mostrando su inocencia.

- ¡Ah!, te creo, pero no creo que alguien nunca, ni por casualidad, no haya visto un video porno- le contesto.

Este vuelve a encogerse- no sé, hay de todos los niveles. Una cosa es verlo, y otra ya es ser un pervertido depravado- me río. Se une a mis risas.

Cuando al ascensor se detiene, pienso que, por fin, llegamos a nuestro piso, pero todavía faltaba un poco.

Al abrirse las puertas, veo entrar a un hombre de unos cuarenta años, no me llama la atención, pero este al levantar la mirada, se queda viéndome.

-… ¿Sasuke? …- frunzo el ceño. El señor me sonríe y se acerca a mí.

Noto que Naruto se tensa, y comienza a hacerse pequeño, en una esquina alejada del ascensor.

-…Umm, lo lamento, ¿usted es...? -miro al señor confundido, y nervioso. Intento que me mire sólo a mí, y no mire hacía Naruto. Este me sonríe.

-Supongo que es normal que me hayas olvidado. Soy un viejo conocido de tu padre, Tanaka Renji, fui en alguna oportunidad a tu casa. Tú deberías de haber tenido como unos 12 años, o menos- intento hacer memoria, pero realmente no lo recuerdo, pero decido fingir un poco.

- ¡Ah, verdad!, admito que lo he olvidado un poco, pero es bueno verlo- intento sonreírle.

- ¡Si!, bueno, te reconocí fácilmente, en tu familia se parecen. Todos tienen el cabello negro y ese porte tan regio. Se nota que ya eres todo un hombre. Y cuéntame, ¿qué tal tu familia?, ¿qué tal tu padre? -me quedo un poco boca abierto, no sabiendo como continuar.

Este comienza a mirar hacia el lado, pero antes que pueda mirar a Naruto, me adelanto, y le toco el hombro, suavemente, pero con firmeza, para que me mire. Le comienzo a hablar, rápidamente.

- ¡Pues muy bien la verdad!, mi padre ha tenido buena salud, todos en mi familia han estado muy bien la verdad- este se gira a mirarme sorprendido, pero me sonríe, recomponiéndose de la sorpresa.

Noto como Naruto se intenta hacer más pequeño, intentando pasar inadvertido. También se pone la capucha de su polerón, tapando sus cabellos rubios.

Siento como me trona el corazón, pero hago lo posible por aparentar calma. Si este tipo llegaba a sospechar de lo que hacía aquí, y que mi acompañante era, nada menos que, Senju Naruto, sería nuestro fin.

Partiría corriendo a contárselos a todos como chisme, a mi padre, primero que todos. No, no lo iba a permitir.

- ¡Que bueno, me alegra escuchar eso!, hoy en día, con tantos problemas alrededor, que bueno que todo esté bien para ti y tu familia- le asiento, sonriendo agradecido. O por lo menos, intento simularlo, usando todas mis clases de etiqueta- aunque, debo admitir, me sorprende verte aquí- comienzo a sentir mis pálpitos, en mi cabeza.

Me limpio las palmas que me sudan, en mis pantalones. Trago saliva imperceptiblemente- vengo a ver a un amigo- le suelto lo primero que se me ocurre.

Naruto se hace aún más pequeño. Intenta simular que está viendo algo en el celular.

- ¡Oh!, ¿un amigo extranjero?, ¿se está quedando aquí en el hotel? - asiento, un asentimiento medio tosco, y robótico por los nervios- ¡me alegra!, los amigos siempre son necesarios- se escucha un ¡Din!, y las puertas del elevador se abren.

Las miro como hipnotizado- ¡ah, este es mi piso!, lamento no poder hablar más contigo, pero tengo unos negocios que atender, urgentes. ¡Un placer haberte visto! - le siento, y le muestro una sonrisa tiesa, pero que espero que pase normal.

Es así como este sale, y las puertas vuelven a cerrarse. El silencio es pesado, siento como Naruto deja salir un suspiro, y se deja caer al piso del elevador.

Sintiendo que las piernas también me fallan, me deslizo por la pared, hasta tocar el suelo.

Vuelve a reinar el silencio entre nosotros. Cuando las puertas vuelven a abrirse, me doy cuenta que este era nuestro piso.

Me levanto, como si estuviera en un sueño. Todo se siente extraño.

Avanzo, y siento como Naruto me sigue. Abro nuestro cuarto, y lo dejo pasar, luego cierro la puerta.

Naruto camina por el cuarto. Veo que hay una botella de agua, y una botella de vino. Esta la cama, unas toallas, y el mini refrigerador.

Nos quedamos viendo el cuarto, ninguno dice nada. El rubio camina lentamente, y medio dubitativo, se sienta en la orilla de la cama.

Me acerco a la ventana, y me quedo mirando al exterior, perdido.

Pasan los minutos y ninguno dice nada. Naruto mira perdido la habitación, mira al techo.

Está apretándose las manos, nervioso, incluso se veía un poco asustado.

"… ¿Qué estoy haciendo?, vine a este hotel a tener sexo con un Senju…", frunzo el ceño.

De repente, la realidad de lo que estábamos haciendo, de las mentiras y secretos hacía nuestras familias, caen sobre mí, dejándome sin aire.

Observo la cama, dándome cuenta de lo que representaba, de lo que íbamos a hacer.

Miro hacía la figura de Naruto, que está mirando a la cama, igual de perdido que yo.

-…Esto no tendría que haber pasado- digo susurrando.

Este frunce un poco el ceño, saliendo de sus pensamientos. Me mira, un poco perdido- no es tú culpa... ¿quién iba a saber que te encontrarías con ese señor, justo aquí? - se encoge de hombros.

Me muerdo el labio, pero niego con la cabeza- no hablo de eso…. esto…entre nosotros- nos señaló- no debería haber pasado- este vuelve a fruncir el ceño, pero se encoge un poco sobre sí mismo.

Se muerde el labio, inseguro. Vuelve a mirar a la cama, y su mirada parece perderse otra vez.

Me siento en una silla cercana, y me revuelvo los cabellos. El sentimiento de inseguridad, vuelve a mí. La sensación de ser observado y juzgado, me recorre la piel.

No puedo evitar estremecerme. Vuelvo a pasarme las manos por las piernas, medio para sacarme los nervios de encima, como para sacarme el sudor de mis palmas.

-... Esto que estamos haciendo... está relación... está mal- me muerdo el labio-... tiene que parar- este levanta la mirada, y me mira.

Nos miramos por un minuto entero, sin decirnos nada. Trago saliva, y me levanto, comienzo a avanzar hacia la puerta.

-... Esto no puedo continuar... por el bien de todos…- tomo el picaporte.

Estoy de espaldas, no lo puedo ver, pero, aunque estoy diciendo estas cosas, en alguna parte de mi interior, no puedo evitar el esperar unos segundos; esperando y deseando que, me diga algo.

Que me diga que me quedé, y que todo saldrá bien. Aunque estoy diciendo todas esas cosas, no puedo el evitar sentir, este secreto y potente deseo.

Trago saliva, con la mano en el picaporte. Esperando, con mi cuerpo ansioso, pero... no salen palabras de Naruto, no me dice nada.

Me muerdo el labio, respiro lentamente, para retener cualquier lágrima traicionera que, quiera escapar de mí.

No me volteo, giro el picaporte y antes de salir, me detengo un poco- ... nos vemos Naruto- salgo del cuarto.

Camino rápidamente hacía los ascensores, y me monto en este.

"Esto es lo mejor... es lo mejor, es una locura estar juntos. Él lo sabe tan bien como yo, lo de recién, es sólo un pequeño ejemplo, de cuales podrían ser las consecuencias. Tengo que preservar el nombre de mi familia... no podemos estar juntos Dobe", me intento convencer.

Al salir del hotel, comienzo a caminar por la ciudad. El día había comenzado tan bien, y ahora... me sentía tan miserable.

Niego con la cabeza, metiéndome las manos a los bolsillos, y sigo caminando.

Mientras camino, me siento muy perdido y frío. Más encima, estábamos en medio de diciembre, literalmente, el día estaba nublado y frío, un clima que iba a acorde con mis sentimientos.

Sigo caminando, y alcanzó a notar, como una pareja va acercándose a mí.

- ¡Diablos!, ¿por qué hace tanto frío? - estaba comentando el hombre, haciendo fricción con sus manos, intentando que se le calentaran. Su mujer se ríe. Le toma una de sus manos.

- ¿Así está mejor? -le sonríe. El tipo le sonríe de vuelta, con una mirada de total enamorado. Le besa la mejilla. Se ríen.

Los veo alejarse, y siento un hoyo en mi estómago, las ganas de llorar se intensifican.

Niego furiosamente con la cabeza, y sigo caminando. No permitiéndome mostrarme débil.

Es así, como voy puteando a todo y a todos, mientras voy caminando por la ciudad.

Cuando ya me harto, tomo un taxi. Pero antes de que me deje en mi hogar, decido bajarme un poco antes, y caminar hacía el único lugar, en donde puedo pensar.

Al azar la mirada, veo el pequeño muelle. Vuelvo a suspirar, y me siento en la orilla.

Me quedo con los pies colgantes, mirando mi reflejo. Frunzo el ceño, mis ojos oscuros se ven apagados, casi muertos.

Tomo una piedra y hago temblar el reflejo, pero mi rostro sigue igual de triste.

"¡Arg!, soy patético", exhalo, harto. Me masajeo el cuello, pero no puedo evitar ver la hora en mi reloj. Ya eran las tres de la tarde, de hecho, al mirar a mi teléfono, me doy cuenta que tengo varías llamadas perdidas, de mi familia.

Vuelvo a suspirar, tenía que regresar.

Me levanto, ya cansado y harto. Comienzo a caminar por el muelle, en dirección a mi casa, cuando levanto la mirada, no puedo creer lo que ven mis ojos.

Me detengo, no puedo evitar quedar boca abierto.

Sobre la pequeña cuesta, que hay que subir, para alcanzar el muelle. Se encuentra Naruto, doblado sobre sí mismo, con las manos en sus rodillas y resollando, exhausto.

Tiene el pelo rubio aún más salvaje, y su rostro está rojo, por la carrera que se mandó.

-…Dobe…- me quedo tieso. Este sigue resollando, y luego se endereza, intentando normalizar su respiración.

Luego este comienzo a caminar, baja la cuesta, y se acerca a mí.

Me sacudo nervioso, pero hago todo lo posible para mantenerme firme. Cruzo los brazos, lo miro como si estuviera aburrido.

- ¿Qué haces aquí?, ¿por qué te ves tan cansado? - lo miro.

Este se detiene, y se pasa una mano por su cabello, ordenándolo un poco, pero sonríe. Se pasa la lengua por los labios.

-Tuve que venir corriendo. Tomé un taxi, pero igual tuve que venir corriendo dattebayo- asiento, no sabiendo que decir. Pero, tomo aire y vuelvo a insistir.

-No deberías estar acá, vete a tu casa- comienzo a caminar, pero mientras paso por su lado, este me agarra del brazo y me tira hacía atrás, para que vuelva a estar frente a él.

-Cállate- dice firmemente. Frunzo el ceño y estoy por abrir la boca, para mandarlo a la mierda, cuando este me tapa la boca con su mano- sólo cállate y escucha- lo miro enojado y confuso.

Me lo sacudo de encima, y lo miro, volviendo a cruzar los brazos. Poniendo como una barrera entre nosotros.

Este suspira-... admito que cuando pasó lo del hotel... entre en pánico, sentí miedo…- se muerde el labio, nervioso.

Siento como me tiembla el estómago por los nervios. Aprieto los brazos, presionándolos contra mi abdomen-... Naruto…- intento detenerlo.

-No, te dije que te callaras y que me escucharas- me interrumpe. Me muerdo la lengua, mirando al cielo-... sentí miedo... tú sentiste miedo, y por eso, ahora estás intentando alejarte... pero no lo voy a permitir dattebayo- bajo la mirada. Lo miro con la mente en blanco.

Naruto me estaba mirando, con una determinación en sus ojos cielo, que me hacen estremecerme. Comienzo a negar, antes de que sus palabras se metan en mi cabeza.

Este se acerca, instintivamente, me hecho hacía atrás, pero ya estoy muy cerca del borde del muelle. Si doy otro paso atrás, me caería al agua.

Respiro hondo, intentando calmarme. Este continúa hablando -... tenemos miedo, y eso está bien, somos humanos- este se encoge de hombros.

-Pero no quiero que esto acabe, porque sentí miedo... no quiero…- continúa el rubio. Me muerdo la mejilla-... sí dejo que me gane el miedo, o el pensar, que dirán las demás personas…. si te pierdo por el miedo, nunca voy a perdonármelo. Voy a arrepentirme todo el resto de mi vida, y no quiero eso- no puedo evitar soltar una exhalación sorprendido.

Siento como las mejillas se me colorean. Naruto se acerca lentamente, colocándose frente a mí, y me apoya sus manos, en mis mejillas.

No puedo decir nada, sólo lo miro -... me arrepentiría por siempre, si te dejo ir, porque…- este traga saliva, nervioso, pero al parecer, decidido- porque me enamoré de ti Sasuke... y ya no puedo ocultarlo-se encoge de hombros.

-... Usoratonkachi…- es lo único que puedo decir, este se ríe.

-Me enamoré de tus motes que me pones, de tus fruncimientos de ceños, de tus bromas, del amor que le tienes a tu familia... de tu pequeña, pero sincera sonrisa- me dice este.

- …. ¿En serio? - pregunto, con el corazón en mi boca.

-En serio- responde sin dudar.

Cierro los ojos, pero ya no puedo más, ya no puedo seguir peleando contra este sentimiento, que me invade todo el cuerpo.

-Sé que las cosas son complicadas. Esta lo de nuestras familias, pero sé que podemos encontrar una solución, porque no quiero perderte. Tal vez, con el tiempo, podamos…- me abalanzó y lo beso, silenciando sus palabras.

Este se queda tieso por la sorpresa, pero luego me regresa el beso. Cuando nos separamos, no puedo evitar sonreír- tú hablas mucho Dobe- este se ríe.

-Me pasa cuando estoy nervioso... Sasuke- me llama. Suspiro, pero le acaricio las mejillas.

-... Yo también me enamoré de ti…- me encojo de hombros-... y estoy harto de fingir que puedo... olvidarlo, o superarlo…- este me mira sorprendido.

No puedo evitar sonrojarme un poco, ante mis palabras cursis, pero este me vuelve a besar, y se me olvida la vergüenza.

-... Vámonos lejos, donde no nos puedan molestar- me dice este, apoyando su frente contra la mía.

Suspiro, pero me doy cuenta que es la única solución-... mañana- este me mira- luego del colegio y el trabajo, tomemos un bus, y nos vamos lejos por el fin de semana- este asiente.

-Arrendemos una cabaña…podemos poner de excusa que, vamos con los amigos-se encoge de hombros.

Asiento- nos vamos a la montaña, ahí nadie nos va a reconocer- apoyo su idea. Este asiente sonriente.

Me siento nervioso, pero feliz, esto es lo que deseaba.

"¿Por qué tenía que sentirme mal, por lo que sentía?", recuerdo a la pareja caminando en la ciudad.

Yo también quería estar con la persona que amaba, libremente. Y no iba a permitir que Naruto se me escapara, ni por el miedo, ni por mi orgullo.

"No pienso volver a soltarte Dobe", pienso, mientras lo besaba.