¡Holi, gracias por los vistos y comentarios!. ¡Bueno!, este capítulo me quedó bien largo, es el más largo hasta la fecha, porque quería que no fuera sólo sexo entre Naruto y Sasuke, sino que; conversaran, bromearan, se conocieran más, etc. Hay un meme de Pumba, que dice; "Yo soy un cerdo decente", y bueno, es exactamente eso con mis historias, que tengan drama y trama. Así que, eso, espero que les guste.
"Our nest of love and sex"
(música de fondo, Firestone, Kygo)
Sasuke
Durante todo el día, me encuentro con un nudo en el estómago. Luego de evadir las preguntas preocupadas de mis familiares ayer, tuve que inventar la excusa de que, estaba con mis amigos. Y que, de hecho, habíamos hecho planes para ir de acampada, fuera de la ciudad.
Ya con eso, me bombardearon a preguntas, pero pude eludirlas. Papá e Itachi, no vieron tanto problema, pero mamá me lleno en preguntas, preocupada.
Las tuve que eludir, o ya tal cual, tuve que mentirle otra vez, lo cual, no me gustaba, pero no había otra opción. Cuando por fin, pude escaparme a mi cuarto, me metí en el computador, y compré los boletos de bus, y arrendé una cabaña en las afueras de Tokio.
-"Te transfiero altiro. ¿Entonces, mañana a las cinco de la tarde, en el terminal? -", me pregunta Naruto por mensaje.
-"Así es, el bus sale a las 17:30 de Tokio, y deberíamos estar llegando allá, tipo 19:30-20:00. Así que no llegues tarde"-le contesto.
-"Descuida, ahí estaré", me manda emojis sonrientes. Ruedo los ojos, pero todo estaba hecho y dicho, no había vuelta atrás, y la verdad es que, no quería echarme atrás.
Con eso en mente, armo un pequeño bolso de ropa, y luego me voy a dormir. Los sucesos del día dándome vueltas en la cabeza, al igual que las palabras de amor del Dobe.
En la oscuridad de mi cuarto, no puedo evitar sonreír feliz.
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A la mañana siguiente, soy un manojo de nervios. Me cuesta concentrarme durante las clases, tengo que hacer un gran esfuerzo. Cuando dan un receso, me siento exhausto.
Escucho a mis amigos conversar adelante mío. De repente, recuerdo la excusa que le había dado a mis padres, sobre mi paradero durante este fin de semana.
Frunzo el ceño, pero tal vez, era mejor prevenir que lamentar. Me adelanto.
-Oigan- los llamó, estos dejan de hablar y me miran.
- ¿Qué pasa Sasuke? - me pregunta Suigetsu.
- ¿Tienes algún problema? - Karin se apega a mí. Suspiro, revolviéndome el cabello.
-Necesito pedirles un favor- estos me miran. Aparento una tranquilidad que, realmente no siento- si por casualidad mis padres los llaman, durante este fin de semana. Todos estamos juntos, fuera de la ciudad, ¿de acuerdo? - ellos parpadean.
-A ver, a ver, tiempo fuera- Suigetsu mueve los brazos. Ruedo los ojos- ¿cómo es eso que, quieres que le digamos a tus padres una mentira?, ¿o realmente vamos de excursión? - este me mira haciendo una mueca.
Suspiro- no, no vamos. Yo voy- le digo claro, y sin tapujos.
- ¿Y a dónde vas tú solo? -vuelve a la carga el peli plateado.
-Ese es mi problema- este me mira, con un tick en el ojo.
Jugo no dice nada. Karin se queda callada, pero luego abre los ojos sorprendida, me mira alzando las cejas. Suspiro internamente, sé que descubrió la verdad, le asiento.
- ¡Definitivamente, quiero conocerlo!, ¡me lo tienes que presentar!, debe ser muy especial- exclama emocionada. Suigetsu y Jugo la miran confusos.
- ¿A quién te tiene que presentar? - el peli plateado la mira extrañado.
- ¿Qué te importa? - mira su celular, ignorando al otro. Este vuelve a enojarse- y si, no te preocupes, tus padres si llaman, los despisto-me sonríe la peli roja.
Le asiento agradecido.
- ¡Pues yo ya me perdí!, ¡en serio! - grita exasperado Suigetsu- ¡bien!, ¡como sea!, le miento a tus padres si llaman- asiento agradecido.
Jugo sólo me hace una señal con la cabeza. Sé que está conmigo.
Más tranquilo, ahora que mi coartada estaba más sólida. Regreso a clases.
El resto del día es un verdadero parto, pero cuando por fin termina. Salgo del instituto, y me subo a la limosina, poniéndome el traje de negocios.
- ¿Todo bien joven Sasuke? - me recibe Kabuto, el chofer.
-Hola, y si, gracias. Vamos primero a la casa, tengo que recoger un bolso, y luego de la reunión, te pido que me vayas a dejar al terminal de buses- le indico, mientras me ato la corbata.
-A sus órdenes-nos ponemos en marcha.
Al llegar a la casa, voy corriendo a mi cuarto y tomó mi bolso.
- ¡Hey Sasuke! - me giro. Nii-san viene corriendo- ¿vas para la empresa o no?, aprovéchame de llevar-ruedo los ojos, pero asiento.
Cuando nos montamos en la limusina. Itachi me comenta, mientras chatea en su teléfono- ¿y a qué se debe que de repente, tengas tantas ganas de salir de la ciudad? - frunzo el ceño, pero sólo me encojo de hombros.
-Nada en particular, me invitaron mis amigos, y pensé que igual era buena idea, para desestresarme un poco-le digo como si nada, mientras miro por la ventana.
-Umm, quien como tú hermanito- me sonríe.
Asiento, pero intento ignorar los nervios. Cuando llegamos, nos dirigimos a la sala de reuniones.
Antes de entrar, puedo escuchar como la familia de Naruto está hablando.
-… ¿Tus llaves? - escucho que pregunta Tsunade-san.
-Si- dice Naruto, con voz de estar harto y cansado.
- ¿Tu billetera? - pregunta esta vez Tobirama-san.
-También- suspira Naruto.
- ¿Tu cabeza? - pregunta esta vez Jiraiya-san.
Cuando entramos a la sala, veo que Naruto le lanza a su abuelo, uno de los plumones que se usan para anotar cosas en la pizarra.
Ruedo los ojos, este Dobe y su paciencia.
-Naruto- lo reta su padre. Este señala a su abuelo, haciendo una mueca.
- ¡Él empezó dattebayo! - todos suspiran.
-Buenos tardes, ¿hay algún problema? - Itachi dice suavemente. Todos se giran a mirarnos.
- ¡Ah, buenas tardes!, no, no hay problemas, pasen- nos invita Minato-san- le estábamos recordando a Naruto, cosas que tiene que tener, para quedarse con unos amigos- nos sonríe.
El mencionado suspira- sólo voy a quedarme con unos amigos. Voy a estar aquí mismo en la ciudad- se encoge de hombros.
"Si su padre supiera", no puedo evitar pensar. Unos minutos después que, llegan papá y el tío Obito, es que comienza la reunión.
Si las clases fueron un parto, no sé qué es esto. Cada tanto con Naruto, nos dábamos miradas, y las ansias me devoraban.
Cuando por fin, termina la reunión. Me levanto y miro la hora. Un cuarto para las cinco, había que moverse rápido.
-Bueno Sasuke, ten mucho cuidado, y cualquier cosa, nos llamas- me despide papá. Le asiento.
-Diviértete hermanito-me desordena el cabello Itachi. Le hago una mueca.
Me despido de los demás, paso al baño rápidamente, y me subo a la limosina. Donde batalló, nuevamente, por quitarme el traje, y ponerme ropa normal.
Antes de darme cuenta, ya estamos en el terminal. Tomo el bolso y me despido de Kabuto.
Doy un respiro para calmar mis nervios, pero por lo menos, no pasa mucho tiempo hasta que, llega un taxi. De este, sale Naruto, también con ropa normal, y con un bolso.
Me mira, y me sonríe. Le devuelvo la sonrisa, este le paga al taxista, y se aproxima a mí.
- ¿Listo? - me susurra. Mi estómago vuelve a saltar. Le asiento.
Una vez que encontramos el bus, y nos acomodamos en nuestros asientos. Me permito exhalar lentamente, dejando ir mi nerviosismo.
-No puedo creer que, por fin estemos aquí, el día se me hizo eterno dattebayo. Más encima, justo hoy día, me hicieron una evaluación sorpresa- bufa molesto el rubio.
No puedo evitar reírme. Este me sonríe- así que, te aviso altiro que planeo utilizarte de almohada durante el viaje- le hago una mueca.
-Ni lo sueñes. Algo me dice que, eres de los que babean dormido- este desvía la mirada.
-No, no, ¿cómo crees?, son imaginaciones tuyas-se rasca la mejilla. Le miro con un tick en el ojo.
-Tú no sabes mentir usoratonkachi- este me hace una mueca.
Cuando por fin nos ponemos en movimiento, aprovechamos de ponernos al día. Luego de un rato, me pongo un audífono, escuchando música, Naruto se pone a dibujar en la ventana. Como hacía frio, la ventana estaba empañada.
- ¿Eso es un gato? - miro su dibujo. Este bufa molesto.
- ¡Claro que no!, ¡es Kurama dattebayo! - no puedo evitar reírme un poco. Este me pega.
-Es un gato, mira, sólo te faltó hacerle los bigotes- se los dibujo.
-Genial, arruinaste mi obra maestra- vuelvo a bufar divertido.
Este me mira haciendo un puchero. Ya no pudiendo aguantarme, me adelanto y lo beso.
Por lo menos, estábamos en los últimos asientos del bus.
Este me devuelve el beso, enredando su lengua con la mía. Cuando nos separamos, me mira con sus ojos azules, brillando.
- ¿Ya te dicho, que te quiero? - me susurra. Se me colorean un poco las mejillas, pero asiento. Este Dobe que era tan abierto con sus palabras.
-Si, creo que ya me lo habías dicho- le susurro también. Lo beso de vuelta.
Me costaba decir las cosas tan abiertas como él lo hacía. Pero por lo menos, quería demostrarle de esta forma, que yo también lo quería.
Al separarnos, me sonríe y apoya su cabeza en mi hombro.
- ¿Me vas a usar de almohada, o no? - sigo en un suspiro.
-Despiértame cuando lleguemos- ruedo los ojos. Pero, me acomodo en el asiento, y dejo que se acomode.
Unos minutos después, lo escucho roncar suavemente. Lo miro, estaba totalmente noqueado.
Admito que, no me da la frialdad en mi corazón, de apartarlo. Es así que, lentamente, también comienzo a adormilarme, y antes de darme cuenta, me quedo dormido, con mi mejilla apoyada en su cabeza.
Lo que finalmente me despierta, es el bus cuando se detiene. Escucho al resto de pasajeros, levantarse y comenzar a buscar sus bolsos y demás.
Me desperezo, bostezando, y miro hacia el rubio, que sigue durmiendo sobre mi hombro.
Lo sacudo un poco. Este se queja- oe Dobe, vamos, ya llegamos- Naruto se levanta un poco, y comienza a mirar a todos lados.
- ¡Vaya!, es como estar en otro país- dice el Dobe, al mirar por la ventana. También miro un poco, todo estaba nevado, y era un pueblito pequeño, donde primaba la naturaleza.
-Vamos- me levanto, este me sigue.
Es así como vamos por los bolsos, y luego tómanos un taxi, el cual nos deja a las afueras de las cabañas.
Cuando llegamos a recepción, nos reciben sonrientes, y nos hacen montarnos en un pequeño auto, el cual nos va a dejar directamente a nuestra cabaña.
Era un área bastante extensa, y donde una cabaña estaba alejada de la otra, por la nieve y por lo metros, unos dos kilómetros.
En sí, nadie nos iba a molestar.
-Bueno, hace poco dejamos la cocina implementada, hay comida para su estadía, les debería sobrar incluso. Y también dejamos la chimenea funcionando. Cualquier cosa que necesiten, utilicen el teléfono de la sala, y se contactaran con recepción. Aquí tienen la llave, disfruten su estadía- nos sonríe el joven, que nos vino a dejar a la cabaña.
Le agradecemos y entramos. Nos quitamos los zapatos, y curioseamos el interior.
Escucho como Naruto se mete al baño. Miro la sala, era amplia, y todo era de madera, era como estar dentro de un cuento de hadas.
La chimenea en la sala, calentaba la cabaña entera.
Veo que la cabaña es; la sala, que tiene un sillón y una tele, un baño, la cocina, y listo, eso era el primer piso. Al subir por una angosta escalera, llego al segundo piso, que básicamente, era una gran cama matrimonial; un armario, un sillón, y dos veladores.
Eso era todo, y si uno se inclinaba un poco más allá de donde terminaba la cama, uno podía tener vista a la sala.
De hecho, uno desde la sala, podía mirar al segundo piso, no había una pared que separara este cuarto.
Se notaba que, era una cabaña para parejas, o para matrimonios recién casados. Una familia no cabía aquí.
- ¿Sasuke? - me llama el Dobe, me inclino sobre la barandilla, y miro hacia abajo.
-Aquí arriba- este mira en mi dirección.
- ¡Wow!, ¡me gusta dattebayo!, esta cabaña tiene estilo- el rubio sube y deja los bolsos.
-Así es, nos dejaron todo listo, en verdad hay harta comida- comento bajando, y revisando la cocina.
Aprovecho de ir al baño, ahora que salió el Dobe. Cuando salgo, y vuelvo a subir, este está sentado en la cama, pensativo.
- ¿Qué piensas tanto Dobe? -este me mira.
-Estaba pensando que, si alguien entra a interrumpirnos, aunque sea el Yeti de las nieves, me rindo-este levanta las manos- será que, en verdad, el destino no quiere que estemos juntos- no puedo evitar rodar los ojos. Este se ríe.
Me acerco a Naruto- pues si viene el Yeti de las nieves, va a conocer la furia de un Uchiha- le digo, parándome al frente de él.
Este se ríe, y levanta los brazos, los envuelve en mi cintura. Yo reposo mis brazos en sus hombros, acariciando sus cabellos.
-Sería interesante ver eso- casi al mismo tiempo, nos inclinamos sobre el otro, y nos besamos.
El beso es tranquilo y dulce al principio, pero luego, nuestras lenguas bailan juntas. Lo beso más rudamente, tomándolo de su cabello, y haciendo que levante la cabeza.
Este tira de mí, y me bota en la cama, a su lado. Nos acomodamos y lo estrecho entre mis brazos.
Este me acaricia la cintura, apartando mi polera.
Me separo un poco, y ya de un tirón, le saco su polerón y polera. Sinceramente, ya no estaba para preliminares.
El rubio se ríe, leyendo mis pensamientos, pero me deja desnudarlo.
De hecho, cuando lo dejo con su torso al aire, este prosigue a quitarme también mis ropas. Cada uno, batallando por quitarse la ropa.
Cuando por fin, ya no queda ninguna tela que nos separe, me apego a su cuerpo tibio, y paso mi pierna, por sobre su cintura, aprisionándolo.
Este gime, y se presiona contra mí, siento como me presiona su paquete contra mí.
También me sorprende darme cuenta que, el Dobe ya estaba bastante excitado, bueno, yo también ya lo estaba.
Ya parecíamos animales, ya no podíamos pensar. Recorro su espalda con mis manos, este me besa más desesperado, sentía como un poco de saliva se nos escapaba, pero no nos importaba.
Este me recorre con sus manos; toca mis bíceps, mi abdomen, recorre mis piernas. No puedo evitar suspirar, intento ahogarlos un poco por la vergüenza, pero Naruto desciende sus manos hasta mi culo, y lo aprieta a su antojo.
Vuelvo a morderme la lengua. Naruto gruñe, me besa las mejillas, me muerde mi oído.
- ¿Por qué te contienes?, te quiero escuchar Teme- me susurra este. Me sorprendo, este me sonríe, con una sonrisa traviesa y busca pleitos.
Siento recorrerme un escalofrío. Este comienza a besar mi cuerpo, me besa el cuello, me besa el pecho.
Vuelvo a saltar sorprendido, cuando este me comienza a besar y a morder suavemente, mis tetillas.
Le beso el cuello, casi mordiéndolo. Este gime feliz, sigue con su recorrido de besos. Me besa el abdomen, y... cierro los ojos, dejando salir un gemido involuntario.
-Naruto... no…- intento detenerlo. Sentía mi cara colorada, medio por el placer que sentía, medio por la vergüenza.
El rubio me había besado mi miembro, e incluso ahora, me lo estaba masajeando con su mano.
Comienzo a ver borroso- ¿qué no quieres? - me dice este. Intento apartarlo.
-No... no tienes que hacerlo... es un poco denigrante-intento decirle.
Tenía que admitir que había dejado, en más de una ocasión, que alguien me lo mamara, pero esto era distinto. Naruto era Naruto, alguien que estaba a mi altura, no podía pedirle que hiciera esto.
Este frunce el ceño, y se acomoda, para verme de frente- ¿tú crees que, lo que hago, me hace ser débil? - este me mira firme.
Frunzo el ceño, pero no puedo evitar asentir. Este me mira comprensivo, suspira- bueno, déjame decirte que, lo hago porque me da la gana. Y porque quiero llevarte a ver estrellas. Y no me siento débil por ello dattebayo... de hecho…- este vuelve a sonreírme, y desciende hasta mi miembro.
Intento detenerlo, pero de un fluido movimiento, me envuelve con su boca. Cierro los ojos, soltando un gemido-… me hace sentir invencible- me dice este, soltando mi miembro.
Lo miro en una bruma acalorada, este vuelve a hacer de las suyas. No puedo evitar gemir, y removerme, este me mantiene quieto con sus manos, y me atiende.
La sensación era gloriosa, muy cálida, y tenía que admitirlo, el Dobe lo hacía hábilmente.
Cuando siento que comienzo a venirme, intento advertirle, pero este sigue, y el orgasmo me llega, dejándome sin aliento.
Un espasmo fuerte me recorre, los gemidos y suspiros, ya no puedo retenerlos. A la mierda mi vergüenza.
- ¿Te gustó? - Naruto se aproxima a mí, y se deja caer suavemente, sobre mi pecho.
No puedo evitar sentir otro espasmo, cuando lo veo sonreír, y ver que, por su barbilla, le recorre una pequeña mancha de mi esencia. Lo limpio, y le asiento. No hablo, porque no confío en mi voz, estaba recién comenzando a tranquilizar mi respiración.
Este se ríe, con actitud triunfadora, y me acaricia el pecho. Yo también lo acaricio.
- ¿Confías en mí? - este me susurra. Siento los nervios otra vez, pero le asiento.
Este se levanta, abandonando mi lado, y rebusca algo en su bolso.
Vuelvo a colorearme, al darme cuenta, lo bien dotado que era Naruto, y ahora, luego de atenderme, él estaba totalmente excitado.
Vuelvo a sentir mi estómago temblar por los nervios. "¿Podría recibirlo?", trago saliva, nervioso.
Este regresa, me acaricia otro poco, de seguro sabe de mis nervios. Nos besamos otro poco, pero luego este me da la vuelta, y lo siento posicionándose atrás mío.
Me pone en cuatro y tantea mi culo. Me muerdo la lengua.
"¿Así va a ser nuestra primera vez?", admito que tal vez así, era más fácil. Me ahorraba un poco la vergüenza de verlo de frente, y que viera mi dolor y placer.
De seguro el Dobe también estaba pensando así, pero me sacudo, y le doy vuelta, este me mira sorprendido.
Lo dejo abajo mío, y pongo cada pierna, a cada lado de su cintura. Masajeo un poco su miembro. Este gime.
Este pese a todo, me mira interrogante.
-Hazlo- le digo firme.
Este se echa un poco de lubricante en la mano, y comienza a tantear mi entrada. La sensación de la intromisión del primer dedo, es extraña e incómoda, pero mientras este masajea, comienzo a acostumbrarme.
El Dobe es increíblemente paciente, va lentamente, por mucho que sé que está en el límite, pero se alza y me besa. Mientras me besa, va metiendo uno, dos, hasta tres dedos.
Y es ahí, cuando sé que estoy listo. Este también se da cuenta, porque saca su mano y me susurra- tú marca el ritmo, yo te sigo- este se recuesta, tomándome de la cintura.
Inspiró lentamente, pero decidido, me levanto un poco, tomo el miembro de Naruto, y lo guio a mi entrada.
Donde lentamente, y con la ayuda de Naruto, me voy sentando sobre este, mientras se adentra en mi interior.
Cuando lo logro por completo, ambos suspiramos, dejando ir los nervios.
Cuando me acostumbro, me agarro de su pecho, y comienzo a cabalgarlo. Este me agarra de la cintura, y me sigue.
Lo que sigue los próximos minutos, francamente, es una serie de sonidos obscenos, pero que nos llevan al límite. La cama incluso pareciera que se va a partir, ya que, ambos somos brutos, y cuando por fin, comienzo a sentir mi liberación.
Cierro los ojos, enderezando mi espalda naturalmente, y ahí, es cuando el orgasmo me golpea. Dejando ir un gemido gustoso, me corro sobre Naruto.
El cual, un minuto después, también se libera. Siento algo cálido en mi culo, pero dándome igual, me dejo caer sobre este, resollando feliz y exhausto.
Siento un espasmo en Naruto, y este hace pequeñas estocadas dentro mío, para relajarse. Vuelvo a suspirar, pleno y feliz.
Luego de unos minutos, Naruto nos da vuelta, y quedamos frente a frente. Este vuelve a besarme, y comienza a empujarme y a dejarme abajo de él.
Levanto mis piernas, y las envuelvo en su cintura. Este guía su miembro hacía mi entrada, y este vuelve a penetrarme.
En esta posición, siento como el Dobe llega más profundo. Es así, como volvemos a empezar, esta vez, él llevando el control y yo dejándolo ser.
Pero, sorprendentemente, ya no me avergonzaba- gime amor, estamos solos dattebayo- me susurra este.
Lo vuelvo a besar, Naruto tenía razón, aquí nadie nos iba a molestar. Me dejo amar por este rubio, y lo abrazo sin soltarlo hasta el final, donde volvemos a vaciarnos, y nos dejamos caer exhaustos sobre el otro.
Nos metemos vamos las sábanas. Al echarle una mirada al reloj de la mesita, veo que son las dos de la mañana, y creo que habíamos llegado como a las 8 de la tarde.
Suspiro feliz y exhausto, me doy vuelta y dejo que Naruto me abrace por detrás. Antes de darme cuenta, me quedo profundamente dormido.
Naruto
Hago una mueca, sintiendo algo en mi cara, cuando abro mis ojos con dificultad, veo que es Sasuke, quien me está picando la cara, sonriendo malvadamente.
- ¡Ay Teme!, deja dormir- me doy la vuelta, tapándome con las sábanas.
-Pues seguiría durmiendo, pero alguien me estaba asfixiando, porque me estaba abrazando muy fuerte- levanto un poco la cabeza, y me doy vuelta.
Este me mira molesto.
-... ¿Te estaba abrazando muy fuerte? - este asiente.
-Como una especie de Koala estrangulador- no puedo evitar bufar divertido. Este igual se ríe, y se deja caer sobre la almohada.
Me pongo sobre él, y le doy un beso suave.
-Buenos días... y lo lamento dattebayo- le digo, un poquito colorado- desde niño, suelo dormir abrazado a mi almohada- este niega con la cabeza.
- ¿Por qué no me extraña viniendo de ti? - me río.
Le echo un vistazo, su perfecto pelo negro, ahora estaba desordenado, tenía sus ojos oscuros brillantes, y las mejillas blancas, un poco coloreadas.
No puedo aguantarme, y busco sus labios de nuevo. Lo disfruto al máximo, jugando con su lengua.
Tal vez, de seguir así, podríamos haberlo hecho otra vez, además, por lo general, yo solía despertar un poco excitado, pero justo cuando nos estábamos poniendo a tono. Mi estómago gruñe, y como si lo estuviera apoyando, el estómago de Sasuke hace otro tanto.
Nos miramos sorprendidos. Luego nos reímos los dos. Recuerdo que no habíamos comido nada desde que salimos de la empresa.
- ¿Qué tal si desayunamos? - le beso el pecho, este asiente.
Al levantarnos, no puedo evitar mirarlo. Sasuke era muy bello, con su piel blanca, y ese porte que portaba, podía pasar por alguien de la realeza.
No aguantándome, le pellizcó el culo, este salta sorprendido. Le sonrió travieso.
Este se abalanza sobre mí, pero logro evadirlo. Este me tira otra vez sobre la cama, y nuevamente, no nos aguantamos las ganas de acariciarnos y besarnos.
Y como protesta, nuestros estómagos vuelven a gruñir- ya Dobe, vamos a comer, sino vamos a follar sin energías- este se levanta.
-Puede que tengas razón- me levanto, y busco en mi bolso, ropa para ponerme.
Bajamos, entre codazos y pellizcos juguetones, pero me escapo de sus manos, yendo al baño.
- ¡No te vas a escapar de mí! - me grita este.
Al mirarme al espejo, veo que tengo el cabello hecho un desastre. Tenía distintas marcas de chupetones en mi cuello, y en mi pecho.
Veo unas cuantas marcas de uñas en mi espalda, y eso, sólo me hace sonreír orgulloso. Había logrado llevar al Teme a su límite, tanto para clavarme las uñas en mi piel.
Sonriendo como imbécil enamorado, lo cual soy. Hago mis necesidades rápidamente, y me mojo la cara.
Al salir, Sasuke me estaba esperando- ¿ya no puedes estar sin mí? - le digo, para molestarlo.
-Sólo hay un baño Dobe, aparta- me dice. Me río, pero al pasar, vuelvo a pellizcarle el culo.
Este vuelve a saltar-idiota- susurra. Me río, feliz.
Me dirijo a la cocina, y me pongo a rebuscar en el refrigerador. Ataco un cartón de leche, y me saco una manzana.
-Por lo menos, pon la mesa animalito- me dice el moreno. Lo miro, trago con dificultad.
- ¡Oh vamos!, ¿para qué vamos a estar con las clases de ética, aquí, en mitad de la nada? - le contesto.
-Sólo pon la mesa- me aparta. Vuelvo a suspirar, pero lo dejo ser por la paz.
El Teme era habilidoso en la cocina, menos mal, porque yo soy un desastre. Lo máximo que podía hacer, era preparar fideos, rámenes instantáneos, y unos huevos revueltos. Lo sé, no era el mejor historial, pero, en fin.
Sasuke nos prepara un omelete, y unas tostadas. Me pelo unas frutas, preparamos café, y antes de darme cuenta, tenemos un muy rico desayuno frente a nosotros.
Comemos entre bromas, y toques debajo de la mesa.
Cuando terminamos, me siento con energías renovadas. Sonrió zorrunamente.
Atrapo en un abrazo a Sasuke, que está de espaldas, intentando lavar los platos, y comienzo a morder su oído. Este suspira, y se apoya contra mí.
-… ¿Quieres tomar un baño? - le susurro. Beso y chupo su cuello.
Este asiente, y me sigue. Es así como, nos metemos al baño, nos desvestimos y nos metemos a la ducha juntos.
El agua caliente, relaja mis músculos, y hace el proceso mucho más fácil. Tanteo la entrada de Sasuke, y voy dilatándola. Este se cuelga de mí, con una pierna levantada y envuelta, en mi cintura.
Yo sigo acariciándolo, hasta que siento que está listo. Tal vez sea el agua, o que el cuerpo de Sasuke, se estaba acostumbrando.
La cosa es que, me deslizo con facilidad dentro suyo. Su interior estrecho y cálido me recibe, por lo cual, no puedo evitar gemir.
Por lo menos, mi moreno cierra los ojos, y deja salir sus gemidos. Me hace sonreír feliz que, ya esté dejando ir su vergüenza y orgullo, conmigo.
Agarro a Sasuke del culo, con ambas manos, y le voy marcando el ritmo, presionándolo contra mi miembro.
No puedo evitar sonrojarme, ante los sonidos obscenos que producimos, más encima, amplificados por el agua. Pero no puedo negar, que me encantaba, podría vivir de este momento.
Cuando el agua caliente y el movimiento, ya no me dejan pensar, voy sintiendo que el final está cerca. Le bajo al ritmo, pese a que Sasuke me gruñe, pero cuando llega el orgasmo, es mucho mejor.
Con un espasmo suave, pero potente, me corro dentro del moreno. Quien, casi al instante, también se deja ir.
Por lo menos, en la ducha, todo se lava. Agarro a Sasuke, mientras que los últimos espasmos me recorren, aliviando mi cuerpo.
El moreno me besa, y luego de eso, nos terminamos lavando entre ambos. No sé cómo, no lo terminamos haciendo otra vez.
Pero al salir del baño, un poco cansados igual, decidimos echarnos en el sillón, y ver una película.
-... No entiendo, ¿por qué él, no le dice la verdad al otro tipo? - le pregunto al moreno.
Estábamos acostados, y yo estaba con mi cabeza apoyada en su pecho. Este distraídamente, me acariciaba los cabellos.
-Porque si le dice, el plan se va a la mierda. Pon atención Dobe- me regaña. Me río y vuelvo a acomodarme. Nos envuelvo mejor con el chal, ya que, "¡mierda que hacía frío!"
Por lo menos, teníamos la chimenea. Cuando termina, nos vamos a almorzar. Donde de nuevo, es gracias a Sasuke que, comemos rico.
-Bien, tú lavas, y también lo del desayuno- me dice este. Lo miro boca abierto.
- ¿Qué?, ¿cómo que yo lavo?, ¿ahora soy el sirviente? - levanto los brazos, incrédulo.
Este me mira firme- yo cociné, tú lavas. Además, me voy a ir a tomar una siesta- no puedo evitar sonreír.
- ¿Te dejé agotado dattebayo? - este rueda los ojos, pero se le colorean un poco las mejillas.
-Usoratonkachi- susurra, saliendo de la cocina. Yo sonrió orgulloso, y por eso, no le insisto más.
-Oe Sasuke, eso sí, en mi bolso, en el bolsillo de afuera, están mis audífonos, ¿lánzamelos, por favor? - le grito. Este suspira, pero me los tira.
Suspiro, viendo la pila de cosas por lavar, pero supongo que era lo justo, el Teme cocinó, yo tenía que lavar.
Me pongo los audífonos, y le subo a la música.
Mientras lavo, no puedo evitar ponerme a mover la cabeza, sintiendo el ritmo. Antes de darme cuenta, me pongo a rapear mientras lavo los sartenes.
- I just wanna be the best at what I know. Better than the rest just watch me grow- muevo las manos.
Esto provoca que la espuma salte para todos lados, pero no me importa. Ya estaba animado.
-Put me to the test and watch me go. This is my quest I'ma make it known. They call me obsessive oh I know- sigo cantando.
Cuando ya voy por el último plato, canto un poco más alto- Call me selective with my notes. Call me aggressive with my flow. ¡Call me offensive even though! - casi estampo el último plato, cuando lo dejo a un lado para que se seque.
Cuando ya me voy a dar vuelta, siento que me piñizcan el culo. Salto sorprendido, me doy la vuelta sorprendido.
Obviamente, era Sasuke, pero como había estado tan metido en mi música, no lo había escuchado acercarse.
Este se ríe- ¡Dios Sasuke!, casi me da un infarto- lo miro feo, este me sonríe- ¿no habías ido a dormir? - este se encoge de hombros.
-Lo intenté, pero cierta persona se puso a rapear, y tuve que venir a verla... verte es todo un espectáculo- dice este divertido.
Levanto las manos, dándome aires - pura calidad, brother- este bufa divertido, rodando los ojos.
-Bueno, si no vas a dormir... -me aproximó seductoramente. Este me mira fijamente.
Lo beso, y luego le muerdo suavemente su oído, este se suaviza en mis brazos. Me acerco y le susurro-... ¿te apetece ver otra película? - este abre los ojos.
Antes que pueda golpearme, salgo corriendo- ¡ven aquí idiota! - este me persigue, abochornado y furioso.
Mientras corro, me río a carcajadas- ¿qué pasa?, ¿te dejé necesitado? - me burlo.
Este agarra un cojín y me lo tira- fallaste- esta vez, este me lanza el control de la tele.
Me logro tirar al suelo para evitar el proyectil, el cual se impacta contra un sillón, menos mal- ¡oe! que, si te echas el control de la tele, estamos jodidos dattebayo- me volteo a verlo, pero este estaba a mi lado, haciéndose crujir los nudillos.
- ¿Así que estamos bromistas eh? - trago saliva, intento volver a escapar, pero este me ataja, y me da un puñetazo en el costado.
- ¡Itai Sasuke!, ¡sólo fue una bromita! - me lamento.
-Pues ya sabes que ocurre, cuando haces tus bromitas. Ahora, busca una película potable- le hago un puchero, pero me levanto.
Es así como pasamos la tarde, tirados en el sillón. Creo que los dos, en cierto momento, nos quedamos dormidos, porque al despertar, ya está oscuro.
-Umm, ¿Sasuke? - este se remueve y me mira. Estaba con su cabeza sobre mi pecho, lo miro enternecido, y le peino sus cabellos.
Este parece relajarse- ¿vas a ronronear? - lo vuelvo a molestar.
-… ¿Por qué siempre jodes todo? - dice este suspirando, y comenzando a levantarse. Me cago de la risa.
-Me encanta joderte... en todos los sentidos- le susurro, luego de haberme levantado un poco.
Este vuelve a rodar los ojos, pero me roba un beso.
Reviso mi celular, y luego de mandar unos mensajes a mi familia, asegurando que todo estaba bien, nos dedicamos a comer.
Cuando terminamos, me doy cuenta que el frío estaba aumentando. Miro hacia afuera, el vidrio estaba empañado del frío, pero alcanzo a ver que estaba nevando.
- ¡Diablos!, está nevando y ni idea de cómo prender esa chimenea dattebayo- exclamo, sintiendo un estremecimiento.
Sasuke suspira- Dobe- lo miro feo, pero este me ignora, y se aproxima a la chimenea.
Aparta la reja que protege de caerse algo, le mete leña, y le echa un fósforo. Y con una vara de fiero, de manera diestra, comienza a hacer que el fuego cobre vida.
Lo miro sorprendido. Me aproximó- ¡genial!, ¿dónde aprendiste a hacer eso?, es como de la edad de piedra, eso que hiciste- este niega con la cabeza.
-De la época feudal, usoratonkachi- me río, llevándome la mano a la cabeza.
-Es lo mismo- este vuelve a suspirar. Miro como el fuego comienza cobrar vida, se estaba muy cálido aquí- tengo una idea- este frunce el ceño, pero subo al segundo piso.
Busco en el armario y lo encuentro, un futón. Lo tomo, junto a otras mantas y bajo.
Lo extiendo frente a la chimenea- así no pasaremos frío- este ríe, pero asiente.
Es así como nos acomodamos, Sasuke se queda sentado, y con su espalda apoyada en el sillón. Yo me acuesto, y apoyo la cabeza en sus piernas. Este me acaricia los cabellos, distraídamente.
-Oye en serio, ¿dónde aprendiste eso? - le pregunto curioso. Siento como se encoge de hombros.
-No es la gran cosa, es sólo que, mis abuelos maternos, viven en el campo, les gusta eso, no quisieron tener nada que ver con la empresa. Cuando vamos a visitarlos, su casa es simple y tradicional... -este se ríe, lo miro curioso- incluso nos hacen usar kimono, y cortar leña. Cuando los visítanos, es como viajar en el tiempo, a la época feudal- lo miro maravillado.
- ¿En serio?, igual debe ser divertido. Siempre me ha dado curiosidad, como es andar con kimono... -yo también me río, recordando algo- cuando era niño, quería que me compraran una katana, yo quería ser un samurái- el moreno se ríe.
-Yo también quería eso... mi abuelo tiene una de hecho, perteneció a mi tatarabuelo. Aunque nunca me ha dejado tocarla-me sigue contando.
- ¡¿En serio?!- me vuelvo a girar, para mirarlo hacia arriba. Este asiente, sigue acariciándome.
-Una vez, con Itachi, intentamos tomarla…- este hace una mueca. Me imagino como terminó la incursión- nos gritó, hasta que ya no le salió la voz- me río.
-Créeme, no fue divertido en esa ocasión- no puedo evitar reírme más fuerte. Este sonríe.
Luego de un silencio apacible, este vuelve a hablar- en todos estos años en Japón, ¿nunca has usado un kimono?, ¿ni para ir a un festival, en año nuevo? - me encojo de hombros.
-La verdad es que no. En la familia, somos una mezcla de países; norteamericanos, británicos y japoneses... nunca hemos sido muy tradicionales que digamos- este me mira curioso.
- ¿británicos? - le asiento.
-Por parte de la familia de mi mamá, mi... no sé bien, pero un familiar lejano, que era británico, se casó con una japonesa, de apellido Uzumaki. El apellido Uzumaki persiste, pero el apellido británico se perdió, lo que quedó, fue el pelo colorín. Mi bisabuela Mito, mi mamá y mi primo Nagato, son pelirrojos- le cuento.
-Así que eres ¿Senju Uzumaki Naruto? - le asiento- realmente eres toda una mezcla. En mi familia todos somos puramente japoneses- se encoge de hombros.
-Por lo menos, es más fácil cuando tienes que explicar tu árbol genealógico, ¿sabes lo horrible que era, explicar todas estas cosas, en esas presentaciones del colegio? - lo miro haciendo una mueca. Este se ríe.
-Unos 10 minutos, si o si, explicando todo, me imagino- se vuelve a reír.
-Por lo menos- vuelvo a acomodarme, en su regazo.
-... Bueno... si quieres, podemos ir este año nuevo a un festival, y te presto uno de mis kimonos... sólo si quieres- me vuelvo a girar sorprendido. Este se sonroja un poco, pero me mantiene la mirada.
Le sonrió enternecido- me encantaría dattebayo- me sonríe.
Me alzo un poco y lo beso, este me corresponde.
Lo agarro de sus hombros, y lo atraigo hacía mí, hasta que nos recostamos sobre el futón.
Seguimos besándonos. Ya había una tormenta afuera, pero aquí, frente a la chimenea, y con mi moreno entre mis brazos, no podía sentirme más cálido.
Envuelvo mis piernas, aprisionando su cintura. Este recorre mi espalda con sus manos, acariciándome la cintura, y la espalda baja.
Beso su mandíbula, beso su cuello, haciéndolo suspirar. Comienzo a besarlo, y chupar su cuello.
Este vuelve a suspirar, y comienza a tirar de mi polera. Me separo y dejo q me la saque por sobre mi cabeza. Hago lo mismo con la suya.
Luego, vuelvo a presionarme contra su pecho. Sentía su corazón, chocando contra el mío.
Este se separa, y comienza a besarme el pecho. Me besa la clavícula, me besa los pectorales, y finalmente, muerde y besa mis tetillas.
Gimo feliz. Deslizó mis manos, por debajo de sus pantalones y calzoncillos, y le aprieto su culo. Lo aprieto y masajeo a mi gusto. Haciendo a Sasuke suspirar.
Este sigue besándome, pasa sus manos por mi cabello, hundiendo las uñas en este.
Me siento estremecer, y lo apego a mí. Este se alza, estando sobre mí, y me desabrocha el pantalón, y me saca los calzoncillos.
Vuelve a inclinarse, y mientras me besaba, comienza a atender mi miembro.
Gimo contra su boca, sintiendo como mi extensión despertaba al instante, bajo su toque.
Yo también le saco sus pantalones y calzoncillos, dejándolo, bellamente desnudo para mí, y le sigo masajeando su culo.
Este suspira, y gime contra mí. Sigo envolviendo su lengua con la mía.
Alzo una mano, y me separo un poco- chupa- este entiende, y se mete unos de mis dedos a la boca.
La acción por poco, no me hace venirme, puedo sentir como Sasuke sigue atendiéndome.
Una vez suelta mi dedo, le sonrió acalorado, y llevo mi mano a su culo otra vez.
Donde al encontrar su entrada, comienzo a dilatarla. Este se remueve, gruñendo y gimiendo. Me muerdo el labio, me apresuro un poco.
Cuando lo siento listo, nos doy vuelta, y le levanto las piernas. Me posiciono, guiando mi miembro en su entrada, y lo penetro lentamente.
Este retiene el aire, y una vez dentro, se relaja. Su interior cálido y estrecho, me hace gemir.
Pongo las manos a cada lado de su cabeza y lo voy cabalgando. Este me agarra del culo, y me ayuda.
-... ¡Diablos!, ¡ahí! - me gruñe este. Sigo cabalgándolo.
Este con su otra mano, se atiende su propio miembro. Pero le aparto la mano, y lo hago yo.
Comienzo a sentir que algo quiere salir, aprieto los dientes, pero sigo presionándome contra el moreno. Hasta que siento como me invade el orgasmo, haciéndome arquearme, mientras me corro dentro del moreno.
Este gime, liberándose al mismo tiempo, ya que siento algo cálido en mi mano.
Cierro los ojos, exhausto. Y le doy pequeñas estocadas al moreno, sintiendo como lo último de mi esencia, salía de mí.
Con un último suspiro, me dejo caer a su lado.
Le beso lentamente, mordiendo suavemente sus labios-... te quiero Teme-este me regresa el beso.
-... Yo también- le sonrió. Luego de recuperarnos un poco, lo volvimos a hacer.
Cuando terminamos, nos envolvemos bajo las mantas, y volvemos a quedarnos dormidos, igual que anoche, yo abrazando al moreno.
Sasuke
Cuando abro mis ojos, noto la brillante luz del exterior, al parecer la tormenta había pasado.
Noto como la chimenea sigue crepitando suavemente, con lo último de las llamas. Pero no siento nada de frío.
Me doy cuenta que Naruto, de nuevo, me está abrazando firmemente. Me giro un poco, pero este estaba roncando suavemente.
Sonrió enternecido, y vuelvo a acomodarme contra su calor.
No puedo evitar recordar las últimas noches, casi habían sido un parpadeo, pero muy intensas.
Me muerdo el labio, se me hacía extraño si lo pensaba, pero cuando estábamos juntos, todo tenía sentido.
- ¿En qué piensas Teme? - me aparta un poco el pelo, cariñosamente. Cierro los ojos.
-…Nada en especial, estoy feliz- lo siento acercarse, y besarme dulcemente.
Es así como nos quedamos, acurrucados en el calor.
Cuando finalmente, nos levantamos para tomar desayuno, Naruto exclama.
- ¡Mira Sasuke!, ¡se ve hermoso afuera! - me acerco a mirar. Todo estaba totalmente nevado, parecía sacado de una postal.
-Podríamos ir a caminar, antes que tengamos que irnos al medio día- este suspira largamente. Lo miro, tenía la mirada lejana.
-… ¿Naruto? - le pregunto preocupado. Este deja salir otro suspiro, se encoge de hombros.
-... Sé que esto no era para siempre, pero... -se ríe, un poco forzado. También suspiro, entendía lo que sentía.
-... Seguiremos juntos... -le digo, este se muerde el labio, pero asiente.
-Seguiremos juntos- me sonríe, le devuelvo la sonrisa.
Es así como, luego de desayunar, salimos de la cabaña y caminamos por la nieve.
-Siento que todo brilla dattebayo- dice este, mirando al bosque. Le doy la razón.
Paseamos por las cercanías, tomados de la mano. No había nadie, aunque noto que, en la cabaña cercana, sale humo de la chimenea.
- ¡Yoshh!, ¡no podemos irnos, sin hacer antes, un muñeco de nieve dattebayo! - me mira sonriendo.
No puedo por menos que, deslumbrarme por su brillo personal. Naruto brillaba tanto como el mismo bosque, bajo los toques del sol.
Le asiento, y nos ponemos manos a la obra. Para finalizar, me saco la bufanda, y se la pongo al muñeco.
-Terminado- digo, viendo nuestra obra.
- ¡Me encanta! - exclama el rubio, sacudiendo las manos entumecidas por el frío.
Le tomo su mano, y la caliento con la mía. Sonriendo, es como regresamos.
Luego de almorzar, arreglamos todo, armamos los bolsos, y esperamos a que nos vengan a buscar.
-... De vuelta a la realidad- suspira el rubio. También suspiro, pero había que ser fuertes.
Es así como realizamos el viaje de regreso.
-Espero que hayan disfrutado su estadía. Vuelvan en otra ocasión- nos despiden en recepción.
"De que disfrutamos, lo hicimos", no puedo evitar sonreír.
El viaje en bus, lo hacemos dormidos. Y cuando finalmente llegamos, y nos tenemos que despedir, Naruto me besa.
-No es un adiós, nos veremos mañana... tal vez como Uchiha y Senju, pero nos veremos otra vez- me susurra este. Asiento, suspirando largamente.
-... Te amo…- me atrevo a susurrarle. Este me sonríe.
-Yo también te amo... y este fin de semana, fue mágico- también me susurra. No puedo evitar reírme.
Cuando lo veo alejarse, y noto al resto de la gente en el terminal, no puedo, no darle la razón al rubio.
"Si fue un fin de semana mágico", sonrió, dirigiéndome a tomar un taxi a casa.
