Holi, ¡gracias por los vistos y comentarios!. Bueno, aquí les traigo un nuevo capítulo, con nuevas revelaciones, así que, espero que les guste.
"New Year"
Sasuke
Cuando veo que, por fin, llegamos a la casa, suspiro exhausto. Me gustaba ir con mis abuelos, pero fueron 6 días de estar aislado, en un mundo feudal.
Papá incluso, había tenido que escaparse por unas horas, y viajar al pueblo más cercano. Es decir, dos horas en auto, para poder mandar unos mails importantes, y hacer otras llamadas.
Por lo menos, había llevado un cargador portátil, pero se me había agotado, y mi celular quedó inservible.
Lo otro que me había dejado exhausto, eran las charlas con el abuelo. Él era tradicional, no sólo en su modo de vida, sino que también, en cuanto a las relaciones de las personas.
"Un hombre debe casarse con una mujer, y este debe cuidarla y protegerla", volvía a insistir el abuelo.
Tenía que morderme la lengua, cuando este comenzaba con sus discursos. Nii-san tal cual, desaparecía, y me dejaba soportando eso, solo.
Así que, viendo mi casa, era extraño y refrescaste, literalmente, había regresado a la civilización.
Acarreamos las maletas, donde el resto de la familia, nos saluda.
- ¿Todo bien? - nos pregunta el tío Obito.
-Si, todo bien- lo saluda papá.
-Genial, hay trabajo- hace una mueca, señalando hacía la oficina.
Papá suspira, pero asiente. Sin hacer ruido, me escabullo a mi cuarto, antes de que se les ocurriera que los ayudara.
El sólo pensar en todo el trabajo que se avecinaba, me dejaba exhausto.
Escucho que tocan a mi puerta. Cierro los ojos, maldiciendo mi suerte.
- ¿Sí? - pregunto, intentando controlar mi genio.
-Sasuke- entra mamá, me giro a mirarla- lamento molestarte, pero necesito que mañana me acompañes a hacer unas compras. Mañana recibiremos a los Senju, para celebrar año nuevo- no puedo evitar fruncir el ceño, confundido.
- ¿Los Senju? ... no entiendo- me cruzo de brazos- todos dicen que son nuestros enemigos, y ahora estamos todo el tiempo con ellos- no puedo evitar soltar mis dudas, en voz alta.
Mamá suspira, se sienta en la cama- sé que es confuso... algo va a pasar-comenta ella, mordiéndose el labio- algo van a conversar, y parece que lo quieren discutir tranquilamente, durante año nuevo. Así que, los vamos a invitar a la casa- se encoge de hombros, sonriéndome.
Suspiro, y me revuelvo el cabello. No me molestaba realmente que vinieran, es más, me encantaba la perspectiva de estar con Naruto, durante el año nuevo, pero me sentía confundido.
Tantos años escuchando pestes contra los Senju, que había que mantenerse en guardia contra ellos. Por eso con Naruto, nos cuidábamos tanto, y manteníamos el secreto de nuestra relación.
Pero, ahora tenía que estar permanentemente relacionándome con él, y simular que era un simple conocido, y no el hombre del que estaba enamorado.
Me masajeo el cuello, soltando un suspiro- de acuerdo, ellos sabrán- mamá sonríe- y si, te acompaño- se levanta, besándome la frente.
-Gracias hijo, descansa hoy si quieres- le asiento.
Cuando sale, me dejo caer a mi cama. Decido llamar al rubio.
-Hola traidor- me dice este, frunzo el ceño.
- ¿Por qué traidor? - frunzo el ceño.
-No me llamaste en casi toda la semana, desde navidad, ni un mísero emoji mandaste dattebayo- se queja este. Me río, mientras me masajeo la cara.
-Lo siento, recuerda que estaba con mis abuelos, no hay internet, y hay muy poca señal- le cuento.
-Umm... de acuerdo, sólo por eso te perdono- ruedo los ojos.
-Oye, te llamaba por otra cosa, ¿sabes que vamos a celebrar año nuevo juntos? -le pregunto.
-Pues sí, me invitaste a ir a una feria juntos por año nuevo... ¿sigue en pie eso dattebayo? - recuerdo lo que hablamos en la cabaña.
-Si, pero... va a hacer un poco diferente- hago una mueca.
-Umm, explícate- me masajeo las sienes.
-Al parecer nuestras familias van a celebrar juntas, el año nuevo- le informo.
- ¿¡Qué!?- grita el rubio, tengo que alejar un poco el celular- ¿¡y eso cuándo pasó!?, ¡diablos!, siempre me informan al último- se queja este.
-No sé cómo va a ser ahora nuestro año nuevo- hago una mueca.
Este suspira- adiós a la feria supongo- lo escucho suspirar.
-... No es la feria que estaba pensando, pero hay una cerca de la casa, que vamos todos los años, de seguro vamos a ir todos juntos…- me muerdo el labio- siempre podemos escaparnos un rato, y disfrutar los fuegos artificiales solos-le comento.
-... Suena bien dattebayo. Aunque luego habría que regresar, ¿vamos a cenar en tu casa o no? - me pregunta.
-Así es... - recuerdo algo, vuelvo a morderme el labio. Trago saliva- pero, no todo tiene que ser malo. Hay un invernadero en mi jardín, ahí no habrá nadie... - le insinuó.
-... Aja…. supongo que no puedo decir que no, a esa oferta dattebayo - me río.
-Te veo mañana Dobe- nos despedimos.
Supongo que era algo arriesgado, bueno, muy arriesgado, pero quería disfrutar con el rubio, todo lo que pudiera.
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A la mañana siguiente, el ajetreo comienza desde temprano.
Luego de acompañar a mamá al mercado, y a comprar cosas para decorar. Tuve que ayudar a cocinar, por lo menos, nadie de la familia se salvó.
Papá estaba encargado de limpiar el patio, Itachi de limpiar el comedor y la sala de estar, y yo estaba ayudando a cocinar.
Tenía que admitir que, me gustaba, me relajaba y se me daba bien. Recuerdo ese fin de semana con el Dobe, cocinando y este lavando.
No puedo evitar sonreír, él no me había mirado raro, o se había reído, todo lo contrario, había aplaudido y celebrado la comida.
"Mira, ahí va la ama de casa. ¿Te vas a poner tu delantal de flores?", escucho la voz de esos idiotas de la primaria.
Frunzo el ceño. Sacudo la cabeza, "¿por qué recuerdo esas tonterías?", aprieto los dientes.
Eso era de las cosas que más me afectaban, eran inseguridades entupidas, pero que no podía sacarme de encima.
Siempre me di cuenta que, no era como los otros niños. Mis facciones más delicadas, y mi gusto por hacer las cosas perfectas, siempre provocaban la burla de mis compañeros.
Esa era la verdadera razón, por la cual me había costado hacer amigos hombres, además que no muchos sabían llevarse con mi personalidad.
En el jardín, cuando hacíamos cosas manuales, siempre le ponía esfuerzo, porque quería que me felicitaran mis profesores, y en casa.
Pero, ese esfuerzo, a mis compañeros les daba risa, así que comenzaron a excluirme.
No me dejaban jugar a la pelota con ellos, y el hecho de que yo, siempre fui aplicado con mis estudios, siendo siempre el mejor de la clase, sólo provocaba resentimiento hacia mí.
Mi límite llego cuando, comenzaron a molestarme con mi orientación sexual. En ese tiempo todavía no lo descubría, pero mi delicadeza al hacer algo, y mis facciones, hicieron que ellos me molestaran.
Por eso, siempre estaba en guardia, y aunque era homosexual, odiaba que me miraran, o pensaran en mí, como una florecita.
"¿Tú piensas que lo que hago, me hace ser débil?", recuerdo sus palabras. Suspiro, ojalá pudiera ser como el Dobe, y que me dieran lo mismo los demás. A veces lo lograba, otras veces era muy consciente de todos.
"Todos te miran y te dicen lo bello que eres, lo genial que eres, te admiran y te comparan con el príncipe rubio de los cuentos de hadas... pero seguía siendo el animal exótico en exhibición para ellos", se me vienen a la cabeza sus palabras.
No se lo había dicho, pero me había sentido tan aliviado cuando me contó eso. Él entendía lo que era que te juzgaran por su apariencia, por tu familia, o por tu orientación sexual.
Tal vez por eso me enamoraba tanto el rubio. Porque él me entendía realmente.
Sacudo la cabeza, mira que me estaba poniendo ridículo, recordando cosas del pasado.
Luego de almorzar seguimos trabajando. Cuando está todo listo, me voy a cambiar.
Se había decidido que, nos juntaríamos con los Senju en la feria, y que luego de los fuegos artificiales, regresaríamos a comer. Eso significaba que sería una larga velada.
Me miro al espejo; jeans, camisa y una chaqueta elegante. No iba a poder ser con kimono como le había propuesto al rubio, pero igual iba a hacer una celebración elegante.
Miro a la hora, ya eran las diez de la noche. El tiempo había volado.
Me pongo un reloj, tomo billeteras y demás, y bajo.
- ¡Ah Sasuke!, estás listo, bien. Faltan tu hermano, y abuelo, solamente.
-En que Itachi se seque el pelo, ya va a pasar otra hora- comenta divertido, el tío Obito.
-Menos mal, el bis abuelo Madara, se bañó temprano- comenta mamá, le doy la razón. Era un real misterio de la naturaleza, como es que el bis abuelo, con su edad, todavía tuviera tanto cabello.
- ¿Todos listos? -llega papá, abrochándose el saco.
-Falta Itachi- dice mamá.
-Ese niño, siempre es lo mismo. Shisui, puedes ir a apurarlo- este se levanta divertido, y sube por nii-san.
Cuando por fin, todos estamos listos. Nos subimos al auto, y de ahí, son unos 20 minutos, para poder llegar. Más encima, las calles estaban llenas, todo el mundo iba para alguna parte.
Al llegar, veo que los Senju nos estaban esperando.
-Minato- el rubio mayor se gira. Mi papá lo saluda- lamento la tardanza- comenta papá.
-Descuida, la verdad llegamos hace poco, es toda una locura. Todas las calles llenas de gente, y algunos ya estaban subidos de copas, por lo que parecía- observo que Naruto tiene que taparse la boca, para evitar soltar una carcajada.
Enarco la ceja, curioso- bueno, vamos, antes que llegue más gente- indica papá.
Todos lo seguimos, lentamente, casi imperceptiblemente, Naruto se pone al lado mío.
Lo miro de reojo- ¿por qué te estabas riendo? - le susurro. Este vuelve reírse.
-Cuando íbamos caminado hacía acá, se apareció un tipo borracho, iba sólo en calzoncillos dattebayo. Y andaba cantando alguna idiotez, con la botella en la mano. A la abuela casi le da un ataque, y a papá también, porque se apareció de golpe frente a su cara- no puedo evitar bufar divertido ante la imagen.
- ¿Cuántas botellas se habrá tomado? - me pregunto divertido.
-Ni idea, tenía la media panza el hombre, unas cinco botellas por lo menos, para estar así en público dattebayo- vuelve a reírse.
Hago una mueca ante la imagen mental. Este vuelve a reírse al verme.
-Oe, ¿y si nos escabullimos un poco? - le comento. Mirando hacía los stands con comida.
-Uchiha Sasuke, niño malo dattebayo- lo golpeo en el costado. Este se queja, pero se ríe.
-Lo siento, lo siento dattebayo- se ríe- de acuerdo, vamos- me jala a su lado. Miramos hacia el grupo, ya iban bastante por delante, así que no nos ven.
Corremos riendo, tomados de la mano.
- ¿No nos vieron cierto? - miro a todos lados.
-No creo- este se gira, y me sonríe- ¿no me vas a saludar como corresponde? - ruedo los ojos, pero lo beso.
Le acaricio su rostro, y saboreo su lengua con la mía-umm... no puedo aburrirme de esto dattebayo- susurra al separarnos.
Le muerdo un poco el labio- y la noche está empezando- lo provoco. Este sonríe, con su brillo travieso en sus ojos.
Paseamos por los stands de comida. Había tanta gente que, nadie se gira a echarnos un segundo vistazo, nadie nos reconoce, o nos muestran interés.
Me sentía libre, Naruto sonríe ampliamente, se veía dichoso y libre. Comemos y nos mezclamos entre la gente, admito que, siento vibrar el celular en mi bolsillo, pero decido ignorarlo.
-Mira, ya van a empezar a lanzar los fuegos dattebayo- nos sentamos en una pequeña colina.
-Supongo que muchas cosas cambiaran este próximo año- comento, al pensar que, este año nos graduamos del colegio.
-Supongo…- este sonríe. Lo miro curioso- me llena de emoción el pensar lo que vendrá, sea lo que sea. ¿A ti no? - me mira, con sus ojos brillantes.
Sonrió- si lo pones así, supongo que si- este mira al cielo, donde justo en ese momento, una línea veloz asciende. La miramos subir hasta que, esta estalla, con un fuerte ruido, cubriendo el cielo de luz y de color.
-Feliz Año nuevo dattebayo- me sonríe, acercándose. Lo beso de vuelta, mientras nos abrazamos.
-Feliz año nuevo- le acaricio su rostro. Nunca se lo iba a decir, pero me encantaba hacerlo, y acariciar sus marcas de nacimiento, que tenía en su rostro.
"¿Cómo no iba a fijarme en él?"; rubio, moreno, ojos azules, marcas en la cara, y un brillo en toda su personalidad. Sólo un ciego no lo vería.
Lo beso con más ganas. Cuando nos separamos, observamos el resto del show de fuegos artificiales.
Cuando acaban, no nos queda más opción que, regresar con nuestras familias.
Al acercarnos a la multitud, distinguimos a nuestro grupo.
- ¡Papá!, ¡ahí está! - escucho gritar a Itachi.
- ¡Por todo lo que es sagrado!, ¿dónde estabas Sasuke? - me pregunta el mayor molesto.
Noto que este mira a Naruto, mientras el rubio se acerca a su familia.
-Tranquilo, no fue nada padre, me dio hambre, y me perdí, no los pude encontrar- me invento. Este frunce el ceño.
- ¿Y porque estabas con el chico Senju? - vuelvo a fingir indiferencia.
-Él venía de otro lado-me encojo de hombros- nos cruzamos al venir de regreso- el mayor suspira, pero asiente.
Se nota que, no me cree totalmente, pero sé que, ni en un millón de años, se le va a ocurrir, la verdadera razón de mi tardanza.
Intercambiamos saludos entre las familias, y luego de eso, emprendemos el camino de vuelta.
Al llegar, parezco mesero ya que, mamá me hace atender a los Senju. Termino entrando y saliendo de la cocina.
- ¡Ah Sasuke!, puedes sacar el pollo del horno, por favor- siento un tick en el ojo. Pero, lentamente, asiento.
Me dirijo a la cocina. Suspirando, saco el bendito pollo.
-Hey, ¿necesitas ayuda? - me susurra Naruto. Doy un bote por la sorpresa. Miro a todos lados.
- ¿Cómo llegaste tan sigiloso? - este se ríe.
-Soy un ninja, o un fantasma dattebayo- ruedo los ojos. Me ocupo del pollo- ¡vaya!, ¡se ve y huele genial dattebayo! - sonrió.
-Gracias- este me mira.
- ¿Tú lo hiciste? - asiento. Se le iluminan los ojos.
- ¡Genial!, realmente eres bueno en la cocina. A mí no me dejan acercarme mucho, tampoco es que me interesara demasiado, que digamos- lo miro curioso.
- ¿Tú mamá no te deja acercarte a la cocina? - este bufa divertido, niega con la cabeza.
-Papá no me deja acercarme. Mamá es tan desastrosa como yo dattebayo- me divierto con la idea.
-Supongo que está mal la idea de que, todas las mamás cocinan- le comento. Mientras pongo el pollo en un plato.
-Eso es verdad, es la costumbre. Oye, lo decía enserio, ¿necesitas ayuda?, te he estado viendo, como te mandaban de un lado a otro- le asiento agradecido.
Es así como vamos dejando las cosas en el comedor. Todos estaban conversando, los bis abuelos, se mantenían tan alejados como podían, mientras se ignoraban, pero todo estaba en orden.
Cuando todo está listo, comenzamos a sentarnos, lo cual, es toda una Odisea. Éramos muchos, así que, tuvimos que traer sillas del living, y la cocina, para acomodar todo.
Termino sentado al lado de Naruto, pero nadie parece llamarle la atención, bueno, estábamos todos mezclados. Así que, la cena transcurre amenamente.
Veía como mis padres hablaban amigablemente con los padres del rubio. Nii-san y Shisui, hablaban con los primos del rubio.
Y los mayores entre ellos. Todo se sentía en paz, me relajo.
De repente, siento como alguien me acaricia la rodilla, debajo de la mesa. Casi me termino atragantando con la comida.
Miro a Naruto de reojo, este me muestra una sonrisa pequeña. Pero, este parece que no entiende mi mirada de, "detente", porque sigue acariciándome los muslos y la rodilla.
Intento apartarle la mano, pero el idiota persiste. Intento comer e ignorarlo, pero sus caricias, cada vez iban subiendo más, por mi pierna.
Comienzo a sentirme acalorado. Lo miro, dirigiéndole mi enojo, pero este estaba mirando a su primo, Nagato, que estaba contando una anécdota. Mientras tanto, Naruto seguía acariciándome.
Intento golpearlo, pero este logra eludirme, y tampoco podía moverme mucho, o iba a llamar la atención.
-Hey Sasuke, ¿pásame la sal? -me dice Itachi, que está frente a mí. Termino dando un bote por la sorpresa.
Miro un poco frenético a todos lados, finalmente, es Naruto quien le pasa la sal al mayor.
-Gracias Naruto-san- este le sonríe, y se enfoca en su plato. Pero, cuando se inclina sobre su plato, nuevamente, siento su mano traviesa, paseándose por mis muslos.
Termino pinchando el pollo con mi tenedor, tan fuerte, que el vaso se llega a balancear, encima de la mesa.
Noto que el Dobe, tiene que morderse los labios, para resistir la risa. Siento un severo tick en mi ojo, me obligo a respirar y tranquilizarme.
Cuando la cena termina, comienzo a retirar los platos, no entendía cómo es que terminé siendo el camarero de la noche, pero al parecer, el puesto había quedado.
Cuando llevo los platos, Naruto se levanta.
-Déjeme ayudarlo Sasuke-san- me sonríe angelicalmente. Sólo puedo asentir.
Es así que, vamos retirando los platos. Cuando ambos nos terminamos encontrando en la cocina, y no veo a nadie, le termino golpeando en el estómago.
- ¡Ay Sasuke!, si a ti también te gustó dattebayo- bufo molesto. El cara de idiota, sólo se ríe.
Siento que se me acerca por detrás, y me abraza, comienza a morderme suavemente el oído.
No puedo evitar cerrar los ojos. Me dejo morder y besar por el rubio.
-... Nos pueden ver…- intento razonar. Este gruñe.
- ¿Y ese invernadero que me prometiste? - vuelvo a bufar, pero me muerdo el labio.
Le echo un vistazo a la luz del comedor, nadie venía, puede que sigan conversando por otros 20 minutos.
Tomó a Naruto de la mano, y lo guio a la puerta trasera de la cocina, que conecta con el patio.
Nos escabullimos rápidamente entre los setos, todo estaba oscuro, sólo podemos ver gracias a la luz del comedor, que iluminaba parcialmente, el jardín.
Vamos rápidamente, hasta el final del jardín. Mi patio era bastante extravagante, era como tener dos patios en uno.
Nos terminamos alejando bastante de la casa, hasta llegar al invernadero. Este estaba lleno de distintas macetas, y enredaderas, que tapaban la vista, a quien mirara por fuera.
Hago pasar al rubio. Apenas hay iluminación, ahora lo único que ilumina la noche, es la luna.
Naruto se abalanza sobre mí y me abraza.
-Por fin solos- me susurra en el oído. No puedo evitar sonreír.
Nos besamos con frenesí, le alboroto sus cabellos, este me agarra de la cintura, y me apega contra él.
Enredamos nuestras lenguas, sintiendo como un poco de saliva se nos escapa. Le acaricio su rostro, entierro mis dedos en su cuero cabelludo. Este gime contra mi boca.
Me empuja hasta que, chocó contra una mesa, donde hay varías macetas. El Dobe de un simple ademan de su brazo, las hace a un lado. En el proceso, escucho como unos cuantos impactan contra el suelo.
-Oe, que son de mi mamá- le muerdo el labio bajo. Este se ríe.
-Ups... vuelve a regañarme- me susurra. Cierro los ojos, comenzando a sentir que los colores se me suben al rostro.
Le agarro su cabeza, y hago que me vuelva a besar. Volvemos a colisionar, volvemos a enredar nuestras lenguas.
Naruto gime contra mí boca. Y este con frenesí, comienza a buscar el cierre de mis pantalones, e intenta desabrocharme el cinturón y el cierre.
- ¿Por qué... tan desesperado? - le muerdo y chupo su cuello. Este vuelve a gemir.
-No sé... llevó loco toda la semana…- este traga- desde Navidad, que te quiero en mis brazos otra vez dattebayo- me cuenta.
Lo miro sorprendido, pero, a la vez, sintiéndome dichoso y poderoso. Comienzo a desabrocharle sus pantalones también. No era de fiero, que tanto toque debajo de la mesa, me habían dejado bien sensible, la verdad.
Ambos, entre repartiéndonos besos, e intentando desabrocharnos el cierre de los pantalones. Comenzamos a respirar más fuerte.
Cuando siento que, este logra bajarme a la mitad los pantalones, me agarra del culo, y me sienta sobre la mesa de las macetas.
Me agarra de la cintura, y me separa las piernas, las cuales envuelvo alrededor suyo.
Le quito su camisa, de dentro de su pantalón, y le acaricio la espalda. Este gime contra mi boca, y logra desabrocharse sus propios pantalones.
Se separa de mí, y escupe un poco en su propia mano, la cual lleva a mi entrada. Me acomodo un poco, pero me dejo hacer por él.
Era un poco extraño, pero ya no me daba tanta vergüenza como antes. Sabía bien quien era Naruto, y lo que sentía por mí. Se sentía muy bien, que este me tocara.
Y me encantaba tener el derecho de poder tocarlo a mi antojo. Desciendo mis manos a su miembro, y lo masajeo a mi antojo.
Este cierra los ojos, suspirando extasiado.
-Vas a... a hacer que me corra antes- suspira este. Lo beso.
-Sólo te ayudo a que estés bien erguido- le susurro. Este se sonroja furiosamente, pero sigue atendiéndome, y dilatando mi entrada.
Me tengo que agarrar a su hombro, para elevarme un poco, pero luego de unos minutos, ambos estamos listos y en el límite.
Siento como este, me deja en el borde de la mesa, y guía su miembro dentro de mi caliente entrada.
Ahogo un suspiro, ¡diablos!, que el Dobe era grande, pero no podía negar que me ponía a mil.
Este deja que me acostumbre, y luego me agarra de la cintura, y comienza la cabalgata.
Enrollo mis piernas en su cintura, y sigo besándolo.
-... Ummm... gol-golpea ahí...- gimo contra su boca. Me estremezco un poco, el Dobe sonríe, y sigue con energía.
Siento que el calor no me deja pensar, tenía las mejillas escarlatas, Naruto estaba igual. Podía sentir lo caliente que estaba su cuerpo; su espalda, su rostro, y su miembro dentro mío.
- ¡Arg! ... eres tan... apre-apretado dattebayo- ante eso, mi interior se contrae. Gimo contra su boca, jadeó más fuerte.
-Si-Sigue...- Naruto mete y saca su miembro. Comienzo a ver borroso, me sujeto a su espalda.
Unos segundos después, me estremezco con fuerza, sintiendo la fuerza del orgasmo.
- ¡Diablos! - este se corre. Siento una calidez en mi trasero. Echo la cabeza hacía atrás, disfrutando de la sensación liberadora y arrolladora.
Naruto da unas estocadas más, contra mi trasero. Siento como este se vacía un poco más.
Libero mis piernas, las sentía un poco temblorosas, y tiesas. Apoyo las manos sobre la mesa, suspirando exhausto.
Naruto deja caer su cabeza sobre mi pecho, lo abrazo de forma automática.
-... Eso... fue genial dattebayo-me besa el cuello. Siento su aliento cálido, contra mi piel.
-... Si... -suspiro- pero tenemos que volver... pueden venir a buscarnos- lo escucho suspirar, harto, pero asiente.
Nos separamos, y comenzamos a acomodarnos la ropa. Estoy abrochándome el cinturón, cuando escucho voces.
Levanto la cabeza de golpe, me giro a mirar a Naruto. Su color de cara, baja varios tonos. Me mira en pánico.
Corremos los más rápido que podemos, pero en silencio, hacía la parte trasera del invernadero.
Nos metemos debajo de una mesa, y nos acomodamos lo mejor que podemos. La oscuridad nos ayuda, pero intentamos no hacer ruido, lo cual es difícil, sentía mi corazón golpeando con fuerza.
Escuchó como abren la puerta del invernadero. Contemos los alientos.
- ¿No crees que se darán cuenta? - distingo la voz de Shisui. Me apego más contra la pared.
-No, están en la sobre mesa, tomándose el whiskey, no pasa nada- distingo la voz de nii-san. Siento que mi estómago se revuelvo por los nervios.
"No otra vez", maldigo en mi mente. Otra vez en que ellos aparecían, y con Naruto teníamos que escondernos. Aunque la otra vez, había sido mucho más desastroso.
-Me muero de curiosidad, por tanto misterio- comenta Shisui, sentándose encima de una mesa.
Me siento sofocar, al darme cuenta que, era la misma mesa donde acaba de tener sexo con Naruto.
"Esto estaba mal", vuelvo a maldecir en mi cabeza.
- ¿Qué misterio? - pregunta Itachi. Alcanzo a ver que, este rebusca en su bolsillo, y enciende un cigarro. Me llega el olor a tabaco.
- ¿Cómo que, qué misterio?, pues el de las familias. Te lo digo yo, se viene algo grande- distingo como Shisui, también fuma del cigarro de nii-san.
-Umm... ¿qué exactamente?, ¿crees que harán las paces? - vuelve a preguntar nii-san.
-Yo creo, es decir, estamos celebrando año nuevo juntos. Ya no es tan loca la posibilidad- comenta mi primo.
"¿Harían las paces?", no puedo evitar pensar. Era algo increíble, y que realmente, ya no era tan imposible como antes.
-Sería liberador ver eso... aunque- exhala humo el peli largo- no quiero hablar de eso, venimos a tener un momento a parte- el otro se ríe.
-Supongo... es cierto, vinimos a tener un momento, así que... tengamos ese momento- frunzo el ceño. Nunca había escuchado ese tono a Shisui, mucho menos, que se lo dirigiera a mi hermano.
Me asomo un poco, Naruto me agarra el brazo, e intenta echarme hacía atrás, pero me lo saco de encima, y me asomo.
Veo que Itachi, apaga el cigarro, y se acerca a Shisui, y este lo…. abro la boca, podría haber soltado una exclamación, pero Naruto me tapa la boca rápidamente.
Lo miro con ojos como platos, este me mira igual de sorprendido, pero niega con la cabeza, instándome a guardar silencio.
Vuelvo a mirar a mi hermano y primo. A mi hermano y primo que se estaban, que se están... besando.
Niego con la cabeza, confundido. Itachi besaba a Shisui con tanto cariño, y este se lo devolvía, con plena confianza.
Esto que tenían, era de hace tiempo, se notaba. "¿Desde hace cuánto tiempo que están con este secreto?", miro a todos lados, como si pudiera encontrar las respuestas en las plantas.
Vuelvo a mirarlos, se habían separado, y se estaban susurrando cosas. Apostaría lo que fuera, que eran cosas subidas de tono. Las mismas cosas que, nos susurrábamos Naruto y yo, hace apenas unos minutos atrás.
No puedo evitar sentir náuseas, me echo hacía atrás. Naruto se veía colorado ante la escena, pero también muy confundido.
"Esto estaba mal", vuelvo a maldecir en mi cabeza.
No sé cuánto tiempo pasa, unos 20 minutos, y gracias a todo lo que es sagrado, ellos no habían venido a tener sexo como nosotros, sino que a conversar y a besarse. Si los veía hacerlo entre ellos, ya no iba a poder seguir escondido.
Cuando estos deciden volver a la casa, con cuidado, salimos de debajo de la mesa.
Me siento como en un limbo, todo se veía extraño, todo se sentía extraño. Todo lo que había pensado, lo que había creído, se derrumbaba frente a mis ojos.
Me tengo que sujetar del borde de una de las mesas, para evitar que todo siguiera moviéndose.
-... ¿Sasuke? …- me llama suavemente Naruto. Lo miro, confundido.
-... Eso en verdad acaba de ocurrir, ¿cierto? - este traga saliva, pero asiente incómodo.
Suspiro, pienso en la charla que había tenido con Itachi, hace años atrás. Sobre cómo me había revelado que era homosexual, y que, por lo que me dejo ver, estaba enamorado de alguien, con el cual era complicado estarlo.
Ahora lo entendía. Entendía su consejo, que no me enamorara de alguien que me llamara la atención, que eso traía problemas.
Niego con la cabeza, mientras cierro los ojos-... tengo que hablar con nii-san- exclamo.
Comienzo a caminar hacía la salida, sólo con ese objetivo en mente.
-Espera, ¡Sasuke! - me detiene el rubio. Me giro a mirarlo molesto.
- ¡Suéltame!, tengo que hablar con mi hermano- intento zafar mi brazo de su agarre.
- ¿Y decirle qué?, ¿qué descubriste su secreto? …- me mira fijamente- que está enamorado de alguien que no debería... ¿vas a decirle todas esas cosas que, de seguro él también las sabe? ... cosas que nosotros también sabemos dattebayo- abro los ojos por la impresión.
Ellos tenían su romance oculto, porque no era convencional, porque podían criticarlos e intentar separarlos. Era lo mismo que me pasaba con Naruto, ¿cómo le iba a reclamar a mi hermano, mi misma falta?
Me dejo caer, Naruto se deja a mi lado, y me acaricia los cabellos. Lo miro perdido.
- ¿Qué hago? - este deja escapar el aire que estaba conteniendo. Hace una mueca.
-... No lo sé muy bien, pero... él algún día te contara... o tal vez, nunca lo haga, pero será su decisión. Es por algo que lo mantiene en secreto, y puedo entender porque... son primos- hago una mueca. Niego lentamente con la cabeza.
-Shisui no es mi primo directo, es lejano... casi no es mi primo- le cuento.
-Pero, de todas maneras, se criaron como tal... son familia... - este se muerde el labio- y eso los está matando. Les hace daño- me giro a mirarlo sorprendido.
Frunzo el ceño, dándome cuenta que, el rubio tenía razón. Suspiro, masajeándome las sienes.
-... De acuerdo... no les diré nada- este se muerde el labio, pero asiente.
Es así como, regresamos a la casa, callados y escondidos en las sombras.
Ambos estábamos como en shock. Inventamos otra excusa, sobre donde estábamos, pero no pasa nada grave.
El resto de la velada, pasa tranquilamente, aunque mi mente estaba todo menos, tranquila.
Le echo miradas a nii-san, pero él se veía igual, y actuaba como siempre. Aunque, a mi parecer, todo había cambiado.
"¿Será un presagio?", mira qué año nuevo. Recién comenzaba el año, y ya me había enterado de una bomba como esta.
"Supongo que será un año movido", no puedo evitar pensar. Ya agotado, y estresado.
