¡Holi, gracias por los vistos y comentarios! Bueno, les cuento que, por fin, estoy de vacaciones, y me siento muy feliz, porque hasta la fecha, por lo que me han ido informando, he aprobado 5/6 de mis ramos, así que todo valió la pena. Así que, les traigo este nuevo capítulo, que era uno de los que más ganas tenía de escribir, así que, espero que les guste.
This is not the end, i will come back"
("Sadness and Sorrow", música de fondo)
Naruto
Ya habían pasado dos semanas de la graduación, y tenía que admitir que, había sido genial. En estas dos semanas, había estado, la mayor parte del tiempo, totalmente borracho.
De lunes a jueves, tenía que seguir trabajando en la empresa, pero durante el fin de semana, eran fiestas y más fiestas.
En las mañanas, me sentía como en una de esas películas de Hangover, todo me daba vueltas, y no me acordaba de nada.
Lo que más felicidad me daba, era que podía estar con Sasuke. Nuestros amigos, exceptuando ese incidente con Neji que ya estaba solucionado, se habían llevado bastante bien entre todos. Así que, habíamos estado festejando todos juntos, la libertad de las vacaciones y de haber terminado el colegio.
Mi familia había hecho la vista gorda, hasta ayer. Hago una mueca recordando; admito que, se me había pasado la mano con los tragos.
De hecho, me había gastado una buena parte de mis ahorros, festejando. Mi pobre alcancía de sapito, estaba bastante menos hinchado.
En fin, anoche... bueno, en la madrugada, había llegado muy ebrio, y creo que me había puesto a cantar, mientras asaltaba el refrigerador. Tenía entendido que, era sólo gracias a Shikamaru, que todos habíamos logrado llegar con vida a nuestros hogares.
La cosa es que, mi familia me escuchó llegar, y como no podía ser de otro modo, gracias a mi suerte, les monté el show de borracho, a mis padres y abuelos.
¿Cómo es que lo recuerdo?, porque el imbécil de Yahiko, se había encargado de filmar todo, y lo había publicado en sus redes sociales.
Sumerjo la cara en mi almohada, viendo por quinta vez, el video de cómo me pongo a cantar y a bailar, frente a mis padres, y donde había 'sacado a bailar' a mamá, mientras cantaba alguna canción de salsa.
"¿Por qué tengo que ser así dattebayo?", mira que montarme ese numerito.
Hace media hora, había venido papá a verme, y me había dicho que no más fiestas, si iba a comportarme de ese modo, que podía pasarme algo grave.
-"Mira que eres imbécil Dobe... por favor, mándeme ese video"- me escribe el Teme.
Siento un tick en el ojo.
-"¡No te lo voy a mandar!, si pudiera, quemaría ese vídeo ridículo dattebayo"- le contesto.
-"Bueno, voy a meterme a la cuenta de tu primo, y buscare el video. No puedes detenerme"- vuelve a escribir. Abro los ojos como platos.
-"No te atreverías…"- me quedo esperando, no me contesta- "Teme" …"Sasuke" …. "¡contéstame!"- escribo frenético.
Pasan unos cinco minutos, hasta que Sasuke me manda un audio.
-"No sabía que bailaras tan bien la salsa"-se ríe el muy idiota. Me siento enrojecer.
-"¡Te pedí que no lo buscaras TEME!"- escribo abochornado.
-"Ahora entiendo por qué, no te van a dejar salir"- me manda emojis riéndose.
Suspirando, vuelvo a sumergir la cara en la almohada.
-"No me estás haciendo sentir mejor dattebayo"- vuelvo a escribirle.
-"No, pero yo sí, hace rato no me reía tanto"- vuelvo a enrojecer, ante su mensaje.
"Estúpido Yahiko, estúpido Sasuke, estúpida borrachera, estúpido todo", maldigo en mi cabeza.
-"... Bueno, no puedo salir de fiesta, pero puedo salir a pasear. ¿Pasamos el día juntos?"- le escribo, luego de un rato.
-"… Umm, de acuerdo, ¿en el muelle?"- sonrió feliz.
-"Si, nos vemos allá dattebayo"- me levanto, y me meto a la ducha. Tenía un aspecto desastroso, definitivamente, necesitaba la ducha.
Al salir, me siento como nuevo, me preparo y veo la hora, las dos de la tarde. Bajo con cuidado, y me escabulló por la puerta trasera, no quería preguntas.
Al parecer, nadie me ve. Sonriendo, me adelanto hacía el muelle. Al llegar, veo a Sasuke reclinado sobre el muelle, tomando sol.
- ¿Ahora quieres ser moreno cómo yo dattebayo? - me inclino sobre su cara.
-Tal vez, creo que estoy muy pálido- me río, me agacho a su lado y lo beso.
Este me devuelve el beso, mientras sigue acostado. Sus labios estaban cálidos por el sol, los muerdo y aprieto a mi gusto. Al separarnos, le peino sus cabellos rebeldes.
- ¿Y si volvemos a ir a la cabaña?, no hemos podido follar en todo el mes-me quejo, haciendo un puchero. Este hace una mueca.
- Lo sé... con todo lo de la graduación, y de postularme para la universidad, he estado bastante ocupado. Y en las fiestas, no me agrada la idea de hacerlo en esos baños infectos- me río, dándole la razón.
-Entonces, con mayor razón, vámonos el fin de semana a la cabaña dattebayo- le pido.
- ¿No que no puedes salir? - me mira. Suspiro, haciendo una mueca.
-Bueno... técnicamente, me dijeron no más fiestas, pero no que no pueda salir dattebayo- sonrió travieso.
-… Umm, bueno, suena tentador- comenta lentamente, el moreno.
Me inclino sobre él y vuelvo a besarlo, beso que este me devuelve feliz. Le acaricio su pecho.
- ¿Entonces, vamos? - me muerdo el labio. Este suspira teatralmente.
-Si en serio, es tanta tu necesidad…. umm…- alarga todo a propósito, le pego en el costado- ¡arg!, no era necesario el golpe. De acuerdo, vamos, claro que quiero- sonrió feliz.
Durante la tarde, nos ponemos de acuerdo, y paseamos por el parque, había una que otra familia, y pareja de jóvenes como nosotros. Pero, nos alejamos de todos, y paseamos conversando y comiendo helado.
La tarde era agradable, bromeando con Sasuke, es que las horas se pasan volando. Cuando ya es hora de regresar, ya tenía muchos mensajes en el celular, nos despedimos con la promesa de vernos el fin de semana.
Al llegar a la casa, ya esperando el interrogatorio, me sorprendo con la sonrisa de mis padres, viéndome felices.
Frunzo el ceño, confundido- hey, lamento llegar tarde dattebayo- comienzo.
-Descuida hijo, aunque me gustaría que avisaras. Pero, ¡más importante!, ¡ven, ven dattebane! -me grita mamá. La miro aún más confundido, pero me acerco a ellos.
Papá me sonríe, frunzo el ceño, ellos vuelven a sonreír, y me extienden una carta. Alzo una ceja, pero me acercó y tomó la carta.
Miro el sello, y abro los ojos como platos, siento como el corazón me comienza a tronar ruidosamente en mi pecho. Alzo la mirada hacía mis padres, ellos me sonríen y me animan a que la abra.
Trago nervioso, tomo la carta con cuidado, ya que mis manos estaban un poco temblorosas. Vuelvo a ver el sello, no había dudas, 'Columbia University'
Mordiéndome el labio, abro con cuidado la carta, no quería romperla por mis nervios.
Cuando saco la carta del sobre, comienzo a leerla. Mientras mis ojos recorrían, rápidamente, el texto de la carta, la sonrisa se me iba plantando en la cara.
-… ¿Es en serio dattebayo? ... ellos…. ellos…- sonrió, miro a mis padres, estos me sonríen-... ellos... ¡me aceptaron!, ¡me aceptaron dattebayo! - grito feliz e incrédulo- ¡me aceptaron!, ¡me voy a Nueva York dattebayo! - corro a abrazar a mis padres, que me reciben felices.
- ¡Ay Naruto!, ¡muchas felicidades! ... mi bebé ya está muy grande dattebane- me felicita mamá, con lágrimas en sus ojos.
- ¡Muchas felicidades hijo!, realmente, te lo mereces- me comenta papá. Me siento bullir de la emoción.
Había mandado solicitudes, a varias universidades del país, pero en mi interior, había albergado la ilusión de que, pudieran aceptarme, en una de las universidades de Nueva York.
Sabía que, no podía ilusionarme mucho, eran universidades de élite, no cualquiera entraba allí, en especial, si provenía de otro país. Pero, hace unas semanas atrás, antes de graduarme, me había atrevido a hacerlo, no creyendo que, iba a dar resultado.
Pero, aquí estaba la prueba, la carta de 'Columbia University', aceptándome en la carrera de Arquitectura. Y me habían dado una beca de, 'deporte' y de 'ayuda extranjera.'
Vuelvo a reírme, sin poder creerlo.
-Hey, ¿qué ocurre?, ¿por qué tanto escándalo? - pregunta Tsunade-obachan, apareciendo.
-Mamá, no lo vas a creer, ¡a Naruto lo aceptaron en la 'Columbia University'!, ¡en Nueva York! - comenta feliz papá. La abuela abre los ojos como platos.
- ¿Es en serio?, ¡oh por Dios!, ¡muchas felicidades Naruto! - me viene a abrazar la mayor.
Le devuelvo el abrazo feliz. Ante el escándalo, van a apareciendo el resto de la familia, todos me felicitan contentos.
No podía creerlo, era como un sueño, pero era real. Esa noche, celebramos todos juntos.
Cuando ya ha avanzado la noche, papá me mira- estoy pensando que, lo mejor es que, a fines de mes, te vayas para Nueva York- me giro a mirarlo, sorprendido.
-Pero, las clases comienzan en septiembre dattebayo- frunzo el ceño.
-Lo sé, pero será bueno que te vayas antes, y puedas adaptarte a la ciudad. Ahora, vas a vivir por tu cuenta, no nos tendrás a nosotros contigo. Necesito saber que, vas a ser capaz de ello- trago nervioso.
Me muerdo el labio, dándome cuenta de lo que significaba.
Iba a estar valiéndome, totalmente, por mi cuenta; nadie que me cocinara, ni me despertara en las mañanas, ni que me recordara las cosas. De repente, no puedo evitar sentir miedo, pero a la vez, me siento muy emocionado.
Me muerdo el labio, pero asiento-... de acuerdo... me dará tiempo a buscar un departamento, y poder instalarme tranquilo dattebayo- asiento, dándome cuenta de todos esos detalles, que iba a tener que resolver. Además, que ahora, yo iba a tener que pagar las cuentas.
-Así es, si las clases parten en septiembre, lo mejor es que, te tomes el mes de agosto, para instalarte, y conocer tu alrededor. Para practicar el idioma, comprar las cosas para tu departamento, cosas para la cocina, en fin, son varios puntos- asiento, nuevamente, nervioso y emocionado.
Me doy cuenta que, por el desfase entre continentes, apenas iba a poder tener un mes de vacaciones, pero era algo a lo que podía renunciar, a cambio de la oportunidad de estudiar en mi ciudad natal.
Lo otro malo, era tener que despedirme de mi familia, de mis amigos, y de...
"Sasuke", se me pasa por la cabeza. Me muerdo el labio, sintiendo repentinamente, una opresión en mi pecho. Iba a tener que despedirme del moreno, no lo iba a poder ver, en por lo menos, unos 3-4 años.
Abro los ojos ante la posibilidad, sintiendo como se me forma un agujero oscuro en mi pecho.
Y estoy siendo optimista, ya que el moreno podía decidir que esperarme, era algo que no valía la pena.
Siento como el agujero, se agranda todavía más. Me sentía dividido; quería ir, pero al mismo tiempo, no quería tener que renunciar a Sasuke.
Excusándome que me sentía cansado, por tanta emoción en el día, me voy a mi cuarto.
Me quedo en vela, una buena parte de la noche, pensando. Rebusco debajo de mi polera, y saco el collar de cristal, que me dio para navidad. No me lo sacaba nunca, sentía así que, siempre estábamos conectados.
Pero, eso era una sensación, una cursilería; con el paso de los meses, con el paso de los años, el moreno me iba a olvidar.
Y eso me dolía más que nada, no quería renunciar a nuestro vínculo, no quería que el contexto, cortara nuestros lazos.
Suspiro, cerrando los ojos. Mientras me masajeo las sienes, decido que, tenía que comentarle la situación al moreno.
Si decidía irme, me quedaba una semana y media, para poder estar con Sasuke. Luego de eso, me iría a Estados Unidos, y él se quedaría aquí, en Japón, a un mundo de distancia.
Suspiro otra vez, pero me obligo a intentar dormir. Necesitaba poder hablar con el moreno mañana.
xxxxxxxxxxxx
Sasuke
La mañana transcurre sin incidentes, no tenía trabajo, y ya estaba pensando que podía descansar y relajarme, cuando me llega un mensaje.
Implorando que no sea algún mensaje de la empresa, desbloqueo el celular. Me relajo al instante, cuando veo que el mensaje es de Naruto.
-"Hey Sasuke, ¿podríamos vernos hoy?"-escribe este. Sonrió relajado.
-"Dijimos que el fin de semana, iríamos a la cabaña, ¿ya estás muy desesperado?"- lo molesto un poco, aunque la verdad, yo también lo único que quería, era estar con él.
-"No, es otra cosa que necesito hablar contigo"- frunzo el ceño. Me recorre un pequeño escalofrío, era extraño que el Dobe me hablara tan formal. Aunque fuera por mensaje, este siempre me mandaba audios entusiastas, me llenaba de emojis de todo tipo, y ahora, nada.
Trago saliva, extrañado, pero le contesto -"claro, estoy libre, ¿nos vemos en el muelle?"- espero unos segundos, y este manda su respuesta, aceptando.
Tratando de sacarme de encima, el mal presentimiento, tomó mis cosas y salgo de mi casa.
El muelle estaba mucho más cerca de mi casa que, de la suya, así que, al llegar, tengo que esperar unos 20 minutos, hasta que este finalmente llega.
Frunzo el ceño al instante, Naruto venía caminando con las manos en los bolsillos y la mirada gacha, fija en el camino.
Se veía confuso y decaído, y eso me hace levantarme al instante. El Dobe era como un rayo de sol, que todo lo ilumina y calienta, y ahora... ahora estaba apagado. Y eso no lo iba a permitir.
-Naruto- lo llamó sin titubear, acercándome a él. Este levanta la cabeza. Se me queda mirando confuso, mordiéndose el labio.
-Hey Sasuke- dice más bajo de lo normal. Vuelvo a fruncir el ceño, le toco la frente y le inspecciono el cuerpo-… ¿qué? ... ¿qué haces dattebayo? - se aparta este.
-Revisando que no estés enfermo, te ves súper desganado, ¿qué ocurre? - lo miro, cruzando los brazos.
Este traga nervioso, y se pone a mirar a cualquier lado, menos a mí. Vuelvo a sentir un estremecimiento.
-... Yo... a mí me…- este suspira, revolviéndose el cabello. Se sienta de golpe en el césped, me siento al frente suyo.
- ¿A ti te…? - lo apremio un poco.
Juega otro poco con sus manos, pero finalmente, habla.
-... Me aceptaron en 'Columbia University', en Nueva York dattebayo- me mira. Lo miro sin parpadear, hasta que, lentamente, me va entrando lo que dice.
-… ¿Te aceptaron en...? - parpadeo confuso- ¿te aceptaron en una universidad en Nueva York? - vuelvo a intentar.
Este asiente, bufo sorprendido, pero luego sonrió.
- ¡Pues eso es genial!, ¡idiota, me asustaste!, pensé que había pasado algo grave, por tu cara- dejo salir el aire, que estaba contendiendo.
Pero este no sonríe, se ve igual de confuso que antes.
Frunzo el ceño - ¿qué ocurre?, ¿por qué no estás feliz?, era uno de tus sueños, ¿no? - lo miro confuso.
Se muerde el labio, luego bufa, sacudiendo la cabeza - y lo estoy, pero... -vuelve a bufar, esta vez, un poco colorado- vas a pensar que estoy siendo ridículo dattebayo, pero no quiero dejarte... no quiero que me olvides- se encoge un poco sobre sí mismo, de repente, viéndose muy vulnerable.
Lo miro asombrado, comenzando a entender su angustia, de hecho, por fin caigo en cuenta que, Nueva York estaba en otro país, en otro continente. Y si se iba a estudiar allá, no lo vería en varios años más.
Parpadeo, mientras la sonrisa se me va cayendo lentamente, miro confuso al suelo. Siento como la angustia iba creciendo en mi interior, de repente, la necesidad de obligarlo a que se quedé aquí, a mi lado, es muy fuerte.
Me sorprendo a mí mismo, ante la avalancha de sentimientos que me invaden. Trago saliva, nervioso.
No volvería a verlo; no vería su sonrisa, no saborearía sus labios, no escucharía sus bromas, no lo escucharía cantar, ni lo vería haciendo burradas. No podría volver a hacer el amor con él.
Un agujero bastante doloroso, se me forma en el pecho. Puedo ver el mismo dolor y confusión en Naruto, ahora, podía entender su estado de ánimo.
Todos mis instintos, me piden el ser egoísta, me gritan que le pida quedarse, algo me dice que, si se lo pido, él se iba a quedar.
Pero... suspiro, guardando mis ganas de maldecir, o de derramar las lágrimas, que me queman por dentro.
'Si realmente amas algo, déjalo ir', así era el refrán después de todo.
-Naruto- este levanta la mirada. Se le ve confuso y pequeño, no me gustaba verlo así. Mi Dobe era fuerte y decidido, no esto - tú debes ir- este comienza a abrir la boca, pero niego con la cabeza- tú debes ir, y vas a ir. Es tu sueño, lo sé, tú me lo contaste, que querías regresar algún día, a tu ciudad natal. Además, Columbia es una gran universidad, no puedes desperdiciar esta oportunidad. Tienes que ir- lo miro firme.
-…Pero, yo…- vuelvo a negar con la cabeza.
- ¿Qué tienes debajo de tu polera? - este frunce el ceño, pero luego parece reaccionar, y se saca el collar que le obsequié - la mujer se lo dio a su esposo pirata, para que siempre encontrara el camino a casa- bufo entre divertido, y medio ahogándome, sintiendo mi corazón en la boca- algún día, volveremos a encontrarnos- este parpadea rápidamente, y desvía la vista.
Sé que está llorando- vamos Dobe, no sabía que eras tan sensible- lo molesto, pero sintiendo que, algo se me estaba quebrando por dentro.
-Teme…- este se inclina, y lo abrazo automáticamente. No puedo evitar que, unas lágrimas rebeldes se me escapen. Esto era duro, dolía, pero era lo correcto, no podía quitarle esta oportunidad al rubio, sé lo merecía.
-…No me olvidarás, ¿verdad? -pregunta. Le acaricio los cabellos.
-Claro que no, ¿cómo voy a poder olvidar a un idiota como tú? -este bufa, entre divertido y molesto.
-... Quiero ir a la cabaña, y tener una última vez contigo ... me voy a tener que ir, a fin de mes dattebayo- me cuenta este, todavía contra mi pecho.
Abro los ojos sorprendido- ¿¡a fin de mes!?- este asiente.
-Las clases empiezan en septiembre, necesito agosto para adaptarme, saber dónde viviré y demás- me sigue contando. El agujero se hace más profundo. Una semana y media, es todo el tiempo que me quedaba con él.
Comienzo a asentir, antes de darme cuenta - claro, vamos a la cabaña si o si- afirmo.
Durante esa tarde, nos quedamos así, abrazados e intentando disfrutar, el poco tiempo que nos quedaba juntos.
xxxxxxxxxxxxxxxx
El resto de la semana, admito que transcurre como en una nebulosa, me costaba concentrarme, sólo podía pensar en que, Naruto se iba.
"¿Estoy siendo dramático?", no puedo evitar pensar. Nunca me había sentido así, nunca me había imaginado que, iba a querer y a disfrutar, de estar en una relación amorosa con alguien.
Podía ser una relación a escondidas, un amor secreto, por el tema de nuestras familias, pero era una relación. Ya era un lazo muy fuerte con él, y creo que, no le había tomado el real peso de este lazo, hasta que él me contó sobre su próxima partida.
"Estoy siendo ridículo, es sólo un novio. En la vida, podré tener miles de novios. Eso de tener un sólo amor en la vida, sólo ocurre en las películas y libros... él me olvidara, yo lo olvidaré, y listo... la vida seguirá", vuelvo a masajearme las sienes.
Abro los ojos, me había decidido, tenía que cortar el lazo. Si él tenía que partir, tenía que dejarlo ir libre, y permitirme a mí también, ser libre.
Suspiro, pero termino de armar mi pequeño bolso, cerrándolo. Iba a ir con Naruto a la cabaña, lo iba a amar a fondo... y lo dejaría ir.
Llamó a un taxi, y me despido de mis padres. Les había dicho que, iba a estar con mis amigos, en este fin de semana. Total, yo seguía de vacaciones, no había problemas.
Es así como, el taxi me deja en el terminal de buses, y unos minutos después, siento que alguien me toca el hombro.
-Teme- se aparece Naruto frente a mí.
-Dobe- nos besamos. Era un beso medio agridulce, los dos lo sentíamos, sabíamos que esto era la última vez.
Durante el camino, este apoya su cabeza en mi hombro, mientras hace círculos con su dedo, en la palma de mi mano.
No nos decimos mucho. Cuando finalmente llegamos, es el mismo procedimiento que, la primera vez que fuimos.
Desde esa primera vez, habíamos venido otras dos veces más, era complicado venir más veces, pero siempre nos quedábamos en la cabaña de nuestra primera vez, era nuestra cabaña.
Cuando nos dejan frente a la puerta, bajamos los bolsos y entramos. No puedo evitar quedarme en el marco de la puerta, mirando alrededor. Todo se veía brillante, los árboles llenos de hojas.
Esa primera vez que venimos, en pleno invierno, el panorama era totalmente distinto.
Entro y subo al cuarto. Naruto estaba sentado en el borde de la cama, mirando a la nada.
Suspiro, pero ya no podía dilatar más esto, había que hablarlo.
-Naruto- me pongo frente suyo, este levanta la mirada. Tomo un respiro y lo dejo ir- no quiero que vayas y no lo disfrutes, por estar amarrado a mí. Tú eres libre…- tomo aire- eres libre de, conocer a otro sujeto y enamorarte. No te sientas atado a mí- este frunce el ceño, y se levanta.
- ¿¡Qué?!, ¿de qué hablas dattebayo?, me dijiste que no me olvidarías... ¡que volveríamos a encontrarnos! - se saca el collar de cristal, de debajo de su ropa.
Suspiro- lo sé, y lo dije en serio, pero ... tal vez ahora, lo estamos sintiendo todo muy fuerte, con el paso del tiempo... pasará, y no quiero que te sientas culpable. Yo te dejo ir... yo quiero soltar nuestros lazos- este bufa enojado, se da unas vueltas por el cuarto, pero luego regresa.
- ¡Pues yo no quiero!, ¡no quiero que sueltes nuestros lazos!, ¡yo no quiero soltarte dattebayo! ... estoy siendo un egoísta, lo sé. Pero, es lo que siento dattebayo- vuelvo a suspirar.
Le apoyo mis manos en su pecho, y lo boto en la cama, me pongo encima suyo.
-Sasuke no... hablemos de esto- me dice este, pero yo sólo niego.
-Tú irás, y si te enamoras, hazlo, yo lo entenderé- este comienza a abrir la boca, pero lo freno- si yo me enamoro, tú lo entenderás. Pero, si nada de eso ocurre, pasados esos años, tú serás mío, y yo tuyo... ¿de acuerdo? - este parpadea sorprendido.
Se le sigue viendo angustiado, pero la realidad era esta, así que, luego de unos minutos, este asiente lentamente.
-Ahora- prosigo- mi cumpleaños es en unos días más, ¿por qué no celebramos antes de tiempo, y sólo nos amamos?, aquí y ahora... para eso habíamos venido- le comento, intentando sonar ligero.
Este cierra los ojos, y deja salir el aire que estaba conteniendo, y sólo asiente.
Se alza y me envuelve con sus brazos, me acomodo mejor sobre su regazo. Este me mira, y me aparta mis cabellos rebeldes y oscuros. Me besa suavemente, es casi el roce de una pluma su toque. Su beso me dice todo lo que necesito saber; que me ama, que le duele dejarme, pero que la vida, a veces, nos enfrentan a estas decisiones.
Cierro mis ojos, y entierro mis dedos en su cabello, rebelde y sedoso.
-Sólo prométeme algo dattebayo- susurra, separándose de mí. Lo miro, un poco dudoso.
-Si me sigues amando, y yo a ti, luego de dos años, irás a verme a Nueva York, y tendremos la mejor de las citas dattebayo- lo miro sorprendido.
Estoy por negarme, pero, si luego de esos dos años, seguíamos amándonos y estábamos libres, ¿por qué no ir?
Comienzo a asentir, lentamente- de acuerdo, iré- este asiente, y me vuelve a besar.
El beso toma más fuerza, este me insta a abrir la boca, y cuando lo hago, me cuela su lengua dentro, la cual choca contra la mía. Saboreo su sabor y sus labios, que ya se estaban comenzando a hinchar, por los besos.
Seguimos besándonos, y cuelo mis manos por debajo de su polera. Le acaricio su abdomen marcado, lo siento estremecerse ante mi toque.
Sonrió, sintiéndome poderoso. Le acaricio la espalda, y voy sintiendo como este se relaja.
Este deja mis labios, y me comienza a repartir besos por el cuello, me lame y besa el cuello.
No puedo evitar dejar salir un suspiro. Los pantalones comenzando a ser muy incómodos.
Este me toma, y me recuesta en la cama, ahora, poniéndose él encima mío. Siento su pecho contra el mío.
Vuelve a besarme, aprovecho de mordérselos un poco. Le acaricio la espalda, y voy bajando mis manos hasta su culo, el cual aprieto y acerco contra mí. Termino sintiendo como el paquete de Naruto, se frota contra mí.
Ambos gruñimos, le quito su polera, y vuelvo a acariciarlo. Recorro su cintura, su torso, su abdomen, sus pectorales con mis manos. Este, a cada toque que doy, suelta un suspiro, y voy sintiendo como el miembro de él, se va endureciendo, debajo de sus pantalones.
Este procede a quitarme la polera, y de unos buenos tirones, me quita el pantalón y los calzoncillos, todo junto. Abro la boca para reclamarle, que él siga semi vestido, pero el impacto de sus labios, me silencian.
Siento como este me recorre el cuerpo con sus manos. Eran cálidas, y eso sólo logra excitarme más.
De hecho, el Dobe me deja acostado, y se pone sobre mí, y desciende su mano hasta mi miembro ya erecto, y lo agarra suavemente.
Dejo salir otro gemido -si-sigue…- le ordeno. Este se ríe, y comienza con su masaje.
Aprieta suave, y a la vez, con la suficiente fuerza mi punta, esto hace estremecerme al instante. Este no me quita los ojos de encima en todo el proceso, me aprieta y me atiende, mientras comienzo a respirar más fuerte, estaba llegando mi orgasmo.
Naruto no se inmuta, y con mi propio líquido, sigue masajeándome.
Tras unos segundos más, de que su mano me apriete y me recorra de arriba a abajo, cierro los ojos, corriéndome en su mano. Suspiro largamente.
Escucho como este se mueve, al abrir los ojos, veo que se está desnudando. Me intento recomponer, yo no me iba a quedar atrás.
Lo beso, y luego recorro su cuerpo con besos, lo marco en todos lados, tal vez, de algún modo, queriendo dejarle una marca, como diciéndole al mundo, que este rubio era mío, y sólo mío.
Vuelvo a fruncir el ceño, "la idea es dejarlo ir Sasuke", me regaño.
Sacudo la cabeza, y me dedico a amarlo. Veo que, a cada toque, este va enloqueciendo, hasta que llega un momento en que, este me aparta, y se levanta.
Me recuesto, intentando recuperar el aliento. Cuando regresa, me da la vuelta, me separa las piernas, y me pone en cuatro.
No sé porque, pero lo permito. Permito sin rechistar, que haga lo que quiera, tampoco era como si me estuviera torturando, de hecho, cada toque me hace suspirar extasiado.
Cuando siento su lengua en mi entrada, dejo salir un gemido, que me colorea de pies a cabeza.
-Do-Dobe…- suspiro.
-... Sólo confía en mí... ¡dios!, me pones a mil dattebayo- suspira este.
Muerdo la almohada, y de nuevo, dejo que haga lo que quiera. Esta era la última vez, no iba a ponerme orgulloso, no esta vez.
Cierro los ojos, sintiendo su lengua caliente y juguetona en mi entrada. Me estremezco, este me levanta más mi culo.
Cuando siento su dedo dentro, con algo extra, me doy cuenta que es el lubricante. Aprieto las sábanas abajo mío.
-Dobe- le recrimino.
-Jeje, había que prepararte dattebayo- siento que me agarra la cintura, y que se posiciona atrás mío.
Siento su miembro haciendo presión. Cierro los ojos, e intento relajarme, mientras me va penetrando.
El Dobe es paciente, con cuidado, me va llenando. Cuando lo logra, ambos suspiramos.
Lentamente, tortuosamente lento, Naruto me va embistiendo. Siento como mi ser se contrae y expande, a medida que, van aumento las embestidas.
Siento al rubio besarme la espalda, me agarra más firme de las caderas, continuando con las arremetidas.
Esta vez, sólo me quedo así, dejando que él haga el trabajo, y sólo... disfruto.
Comienzo a respirar más fuerte, sentía como mi segundo orgasmo, estaba aproximándose.
Cuando llega, aprieto naturalmente mi cuerpo. Al minuto siguiente, siento la cálida esencia de Naruto en mi culo.
Este me abraza, y da unas cuantas embestidas más, relajándose, y a la vez, relajándome a mí.
"Realmente, extrañaré esto", no puedo evitar pensar.
Naruto
Siento como a Sasuke le llega el orgasmo, porque naturalmente, sus paredes me aprietan mi miembro, dentro suyo, y eso provoca mi propia liberación.
Cuando nos sentimos más recuperados, tras unos minutos. Este se da vuelta, y quedamos ambos de costado, viéndonos de frente. Nos envolvemos en un abrazo, siento como me envuelve con sus piernas, mi cintura, y yo vuelvo a buscar su entrada.
No hablamos, no hacía falta; sólo intercambiamos nuestros besos, nuestros toques, el sonido de nuestras embestidas, y nuestros gemidos.
Nuevamente, lo hago lento, sintiendo todo el cuerpo del moreno, sintiendo como su cálida entrada me recibe.
Lo veo cerrar los ojos, con sus mejillas enrojecidas, y grabo la imagen en mi cabeza, no quería olvidarlo.
Lo llenó de besos, como de algún modo, diciéndole al mundo, que él era mío.
Mientras el orgasmo otra vez nos llega, y siento como me corro dentro de Sasuke, me prometo que no voy a olvidarlo, no iba a permitir que nadie, ni nada, cortara nuestros lazos.
Pelearía contra lo que sea para ello.
Cuando me vació en su interior, me quedo a su lado, y sólo lo abrazo. Es así como nos dormimos finalmente.
"Incluso si me rompen en pedazos... encontraré la manera de recuperar a Sasuke... volveré contigo, lo prometo dattebayo", me juro, antes de quedarme dormido.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Miro mi habitación, era extraño verla tan ordenada. Había guardado en dos grandes maletas, toda mi ropa. Todas mis cosas personales, también estaban empacadas.
Suspiro, era la hora. Acarreo mi mochila, las dos maletas y mi bolso de mano. Era complicado, pero lo logró.
- ¡Hey, con cuidado hijo! - me ataja papá. Este me ayuda y bajamos todas las cosas.
Una vez hemos acomodado todo en el auto. Nos montamos en este, y partimos todos rumbo al aeropuerto.
- ¿Tú billetera? - pregunta ero-sennin.
-Si- ruedo los ojos.
- ¿Pasaporte? - sigue oba-chan.
-Si- respondo.
- ¿Billete de avión? - continua Kaka-sensei.
-Si- intento respirar.
- ¿Papeles de la residencia? - sigue el viejo Tobirama.
-Si- cierro los ojos.
- ¿Los documentos de la universidad? - prosigue Iruka-sensei.
Suspiro harto, todo el viaje resulta así. Cuando finalmente llegamos, ya estoy mareado de tanta pregunta. Me acercó a recepción, y comienza el show del check-in; dejar las maletas, pasar los pasajes, etc.
Cuando estoy listo, me llevan a comer algo, la última comida con mi familia. Intentamos que sea ameno, pero mamá se veía triste, de hecho, ya cuando estamos terminando, veo que se le caen unas lágrimas.
-Mamá... estaré bien dattebayo- le tomo su mano. Me sonríe.
-Lo sé, confío en ti, es sólo que... te voy a extrañar dattebane…- le sonrió, y la abrazo.
-Pueden ir a visitarme dattebayo, y nos podemos hablar por video-llamada, será como estar con ustedes- me abraza más fuerte, pero asiente.
Luego de eso, viendo que era la hora, comienzo a despedirme de todos.
-Sé que te va a ir estupendo. Mucho cuidado- me sonríe Kaka-sensei.
-Nos tienes que mandar un mensaje, por lo menos, tres veces a la semana- me despide Iruka-sensei.
-Aprovecha de divertirte también, saca el máximo provecho a la ciudad mocoso- me despide Ero-sennin. Me río.
-Créeme que lo haré abuelo- le susurro al abrazarlo. Nos reímos juntos.
Me sigo despidiendo de los demás, hasta llegar a papá. Nos abrazamos.
-Estoy realmente orgulloso de ti. Disfruta, aprende, y haz lo que estimes conveniente- me sonríe.
Le asiento, tomo mi mochila y bolso de mano, y me volteó a ver a todos. Se me hace un nudo en la garganta, les sonrió.
-Nos vemos. ¡Prometo triunfar en Nueva York dattebayo! - les grito feliz, mientras comienzo a caminar, para pasar por la policía internacional.
Todos me despiden divertidos, algunos llorando. Antes de que me ponga a llorar también, paso por el embargue, presentando mis documentos.
Me volteó a ver a mi familia por última vez, y luego avanzó.
Siento como las lágrimas caen por mi rostro, pero trago duro, y sigo adelante.
Compro una almohada, y paso al baño, ya que era un viaje largo, eran 11 horas, y eso si no se atrasaba el vuelo, o pasaba algo.
Me siento a esperar, una vez listo, y decido hacer una última llamada.
-Naruto- cierro los ojos, dejando que me inunde su voz.
-Sasuke- digo soltando el aire.
- ¿Ya vas a embargar? - pregunta este, luego de unos segundos en silencio.
-Si, en media hora más... quería…- vuelvo a exhalar- quería escucharte una última vez dattebayo- este también exhala.
-... Por favor cuídate, y... disfruta- se me encoge el corazón.
-... ¿Vendrás cierto? ... ¿luego de dos años? - pregunto nervioso.
-... Si seguimos enamorados y libres... sí, iré - exhalo, con esa promesa en mente.
-Adiós Sasuke... te amo Teme- me muerdo el labio.
Este suspira-…. yo también te amo... nos vemos Naruto- cuelga. Cierro los ojos, las lágrimas quemándome.
Cuando, por fin, nos dejan abordar, acomodo mis cosas, y me quedo pensando en todo, y a la vez, en nada.
El viaje se hace pesado y largo. Cuando por fin llegamos, ya estaba un poco harto, me dolía un poco el cuerpo, por estar tanto tiempo sentado. Con suerte, me había parado para ir al baño.
Cuando salgo del aeropuerto, es cuando me maravillo. Comienzo a sonreír extasiado, la vista de los rascacielos, me hace recordar mi infancia.
Había llegado, estaba en Nueva York, mi ciudad natal.
Tomo un taxi, y en el recorrido, miro feliz hacía afuera. Las calles, la gente, las tiendas, el bullicio; todo lo recordaba.
- ¿Es tu primera vez en la ciudad chico? - me pregunta el chofer. Me desconcierta un poco, el cambio de idioma, pero a la vez, se sentía muy natural, el escuchar inglés.
-No exactamente, nací y viví aquí, hasta los 10 años, luego nos mudamos dattebayo- le cuento.
- ¡Ahh, te estás reencontrando con la gran ciudad! Debe ser emocionante. ¿Y a dónde te mudaste? - sigue el chofer. Me río, recordando como son los taxistas, aquí en la ciudad. Me agradaba.
-A Japón, a Tokio, específicamente- este me voltea a ver.
- ¡Vaya!, ¡eso es un gran cambio chico!, de seguro fue duro- suspiro, le asiento.
-Si... fue un gran desafío dattebayo- miro hacia afuera- vine a estudiar en la universidad- le sigo contando.
-Eso está muy bien... bueno, te deseo la mejor de las suertes. Toma, puedes llamarme siempre que necesites- me pasa una tarjeta. Le agradezco, y este me ayuda con las maletas.
Al mirar al frente, veo un bonito edificio. Se notaba que, era de esos edificios viejos, pero remodelados modernos.
Mis padres me habían ayudado a pagar el primer arriendo, estaba a unas cinco cuadras de la Universidad, era perfecto. Tenía entendido que, otros estudiantes, también vivían aquí.
Me despido del taxista, y me dirijo al edificio.
Con dificultad, logro montar todas las maletas en el ascensor, y al llegar al séptimo piso, abro la puerta, de lo que va a ser mi hogar, en estos años.
-Hey, ¿necesitas ayuda? - me volteo de golpe. Una chica, parecía de mi edad, acababa de llegar por las escaleras.
-Ehh... sí, si no es mucha molestia dattebayo- le sonrió.
Esta sonríe, y comienza a ayudarme con las maletas. La chica lucía dos tomates, como peinado. Y se veía enérgica y simpática.
-Soy Naruto- le extiendo mi mano, cuando logramos dejar todas las cosas, en el salón- Senju Naruto, un placer, y gracias por tu ayuda- le sonrió.
Me estrecha la mano- un placer Naruto, yo soy Tenten- parpadeo confuso. Se ríe- soy de China, allá es común ese nombre- me cuenta. Enrojezco un poco.
- ¡No, no!, ¡no quise ofenderte!, es sólo que, me sorprende encontrar a otro extranjero como yo dattebayo- sonrió aliviado.
- ¡Ya veo! …- ella gira la cabeza- aunque tú te ves norteamericano, tú nombre es extranjero- me analiza. Me río un poco.
-Si, nací y crecí aquí, en Nueva York, hasta los 10 años. Luego me mudé con mi familia, a Japón- le cuento. Me sentía en confianza con ella.
- ¡Ya veo!, eso lo explica, parece que todos los extranjeros estaremos en este piso... espera- ella rápidamente, va al departamento vecino, y toca la puerta.
Unos minutos después, sale un chico peli negro, medio pálido. Siento un pequeño malestar, al recordar a Sasuke, algo se le parecía.
-Este es Sai, es de Corea del Sur- me lo presenta Tenten.
- ¿Eres nuevo?, un placer, yo soy Sai- me extiende la mano. Le sonrió.
-Un placer, yo soy Naruto- este me mira curioso.
-... Tú... ¿te gustan los chicos o chicas? - frunzo el ceño, confuso.
Tenten le da un certero puñetazo.
- ¡Sai!, ya lo hemos hablado. Uno debe tener una cierta cercanía con la persona, para preguntar cosas personales- lo reta ella- discúlpalo, le falta tacto para comunicarse, pero es buen tipo- me sonríe. Los miro confuso, pero decido dejarlo pasar.
-… Y este es Shino, entiendo que también es de Japón- me presenta Tenten, a otro chico, luego de ir a tocar, al cuarto y último, departamento del piso.
El tal Shino, estaba con lentes oscuros, y con la capucha puesta.
-Hola, antes que preguntes, los lentes son por un problema médico que tengo. Me hace mal mucha luz a los ojos - se presenta este. No puedo evitar, reírme un poco.
- ¡Me leíste el pensamiento!, yo soy Naruto, un placer- le sonrió.
Todos eran muy curiosos, pero me doy cuenta que, son buena gente. Me alegraba que, iban a ser ellos, mis futuros compañeros y amigos, en toda esta experiencia. Me sentía en casa.
