Holi, gracias por los vistos y comentarios. Bueno, aquí les traigo otro capítulo, donde comienzo con el drama otra vez, tengo que decir, que ahora comienzo a torturarlos otra vez, ya verán, espero que les guste.
"Did you miss me?, because i do"
Naruto
Miro todo curioso y asombrado, no podía creer que estaba de nuevo en Japón.
En estos cinco años y medio, que duro mi carrera, no había vuelto al país, mi familia me había ido a ver de visita, pero yo no había regresado. Ahora, todo me asombraba, como si fuera la primera vez que lo veía.
Miro los letreros y los edificios de Tokio, miro a la gente, y vuelvo a reencontrarme con los kanjis. Realmente, había estado en el mundo occidental, mucho tiempo.
Vuelvo a suspirar, me sentía bullir de la emoción, había logrado mantener un contacto, mediante video-llamadas, con Shikamaru y el resto de los chicos, pero tenía tantas ganas de verlos a todos.
En especial a Shikamaru, "¡hombre, que me contó que hace unos meses atrás, se casó con Temari!, ¡SE CASÓ DATTEBAYO!", eso todavía me sorprendía, pero me alegraba mucho por el de coleta. Esta, definitivamente, había sido su más grande locura, ya que, a él no le gustaba mucho hacer cosas descontroladas, le gustaba relajarse.
Además, me había sorprendido bastante, cuando Sasuke me contó que, se había hecho amigo de la rubia, en la universidad. Como dice el refrán; 'el mundo es un pañuelo.'
"¿Ya llegaste Dobe?", veo el mensaje entrante en mi celular. Marco el número, y espero.
-Dobe -me responde una voz tan conocida para mí, como la de mis padres.
-Hey Teme, voy en dirección a mi casa, ¿tú estás en la tuya? -le pregunto.
Había alguien con el cual, había hecho un esfuerzo titánico para mantener el contacto, y ese fue Sasuke. Nos mandábamos mensajes día por medio, o por lo menos, dos veces a la semana, y una vez a la semana, nos llamábamos y nos poníamos al día.
De alguna forma, lo habíamos logrado, me sentía totalmente en sintonía con el moreno, a pesar de los años y de la distancia.
Habíamos llegado a un trato, éramos del otro completamente, y eso no se cambiaba. Pero, durante esos años, si queríamos pasar el tiempo con otras personas, o atender las necesidades físicas, podíamos ir con otro sujeto, pero en realidad, pertenecíamos al otro.
Sasuke se las había arreglado para viajar a Nueva York, por lo menos, una vez cada semestre. Había querido venir yo, pero este me dijo que le gustaba así, que en Nueva York, nadie nos conocía, se sentía sin fronteras.
Así que, durante estos tres años y medio, nuestro noviazgo escondido, sólo se había hecho más fuerte. Estar con él, se hacía fácil, era natural, tan natural como respirar.
Era extraño, ni con mis amigos me sentía tan a gusto, como cuando estaba con Sasuke, o hablaba con él.
Es por esta razón, que ya me había decidido. Regresaba a casa, sólo para hacerlo oficial.
Ahora, era un Arquitecto, hecho y derecho, ya que, me había logrado graduar y obtener mi título.
Mi familia había viajado hace un mes atrás, para Nueva York, para mi ceremonia de titulación. Todo fue muy bello, y no había podido sentirme más feliz, de haberlo logrado.
El resto del mes, luego de la titulación, lo use para mandar mis cosas por correo, para pagar los últimos asuntos, para despedirme de mis amigos en la ciudad, y dejar todo resuelto.
Ahora, estaba de vuelta en Tokio.
Y ahora que estaba de regreso, ya no iba a reprimirme más.
Regresaba a casa, para reencontrarme con mi familia, y luego planeaba contarles toda la verdad. Quería dejar pasar unas semanas, para estar con ellos, y luego, me iba a sincerar.
Les iba a contar de mi orientación sexual, de mi relación con Sasuke, y que yo quería empezar una vida a su lado, y que, si no lo aceptaban, nos iríamos juntos.
Es decir, las familias ya eran aliadas, en estos últimos años, habían arrasado con los negocios, las ganancias se habían duplicado, así que, "¿cuál era el problema?"
Me intento dar ánimos. Ya estaba harto de mentir, de decirle a mi mamá que, no encontraba ninguna muchacha que me interesara, o me llamara la atención. Les iba a contar todo; de mi sexualidad y de mi relación con el Uchiha.
Se lo había planteado a Sasuke, muy seriamente, y este al principio se había asustado, pero luego había aceptado.
Ambos ya estábamos graduados de la universidad, él ya era un abogado titulado, ambos teníamos 25 años, bueno, a mí me faltaba un mes para cumplirlos, pero dejando eso de lado; ambos éramos jóvenes, con toda la energía para dejar el mundo a nuestros pies.
Quería vivir con Sasuke, despertar a su lado todos las mañanas, y hacerlo mío todas las noches. Quería poder casarme con él, en un par de años. Y quería que, mi familia pudiera ver este deseo, que pudieran ver cuánto nos queríamos, que pudieran entender que, este amor, no tenía nada de malo, y que pudieran aceptarlo.
Me aterraba la perspectiva de perder a mi familia, de perder mi sueño de convertirme en el próximo Hokage de la empresa, pero ya no aguantaba más.
No había nadie que pudiera compararse al moreno, lo había buscado en Estados Unidos, lo había buscado aquí en Tokio, pero nadie me hacía sentir como él lo hacía.
Por ello, ya no quería ocultarme más.
-Hey... Dobe... ¡Naruto! - salto sorprendido, vuelvo a enfocarme en su voz.
-Lo siento, estaba pensando en tonterías dattebayo -me intento espabilar.
-... ¿Tienes miedo de enfrentarte a tu familia? ...- dice este, un poco titubeante. Exhalo, masajeándome el cuello.
-... Un poco... no quiero que me rechacen... deseo tanto que lo acepten dattebayo, que se pongan felices por mí...- suelto un bufido- creo que estoy siendo muy optimista, estoy creyendo en un cuento de hadas dattebayo- lo escucho exhalar también. Nos quedamos callados.
-... Tú dijiste que... me dijiste que... si no lo aceptan, nos iríamos juntos... ¿sigues pensando así? - pregunta este.
Me muerdo el labio, pero asiento -si... el mundo es muy grande, a nadie le importara una pareja de homosexuales. Seríamos libres, igual que en Nueva York dattebayo... quiero eso... ¿tú estarías dispuesto a irte? - pregunto, un poco ansioso de repente.
Este vuelve a suspirar -admito que, no me hace mucha gracia, pero... sí, estaría dispuesto- cierro los ojos, dejando que sus palabras me tranquilicen.
-Bien... les diremos todo a todos, en unas semanas más, ¿de acuerdo? - miro por la ventana, veo que nos íbamos acercando a mi hogar. El taxista se deslizaba suavemente, por las calles.
-De acuerdo... ¿mañana en el muelle? - sonrió.
- ¡Por supuesto!, llevó más de seis meses sin poder besarte- este se ríe.
-Realmente ese beso, que le diste al computador en la video-llamada, no cuenta para nada- me río con él. Recuerdo esa ocasión, donde estaba haciendo el idiota para que Sasuke se reirá, y lo había logrado, haciendo esa burrada.
-Realmente no... te amo, te veo mañana Teme- me despido.
-Nos vemos, te amo Dobe -lo escucho cortar.
Me muerdo el labio, ya quería tenerlo a mi lado. Cuando vuelvo a ver por la ventana, distingo como nos vamos acercando a mi vecindario.
Al llegar, le pago al taxista y no puedo evitar quedarme viendo mi hogar. Sonrío extasiado y lleno de recuerdos.
Tomo todas mis maletas como puedo, me cuelgo al hombro mi mochila, y me acerco a mi casa. La verdad, es que no les había dicho nada a nadie de mi familia, sobre mi regreso, quería sorprenderlos. Al entrar, distingo luz en el comedor, dejo mis maletas, y me acerco sigilosamente.
Alcanzo a ver que todos están terminando de cenar, sonrío. Me acercó a donde están las luces, y las apago.
- ¿Qué mierda? ...-exclama Yahiko.
-Esa boca Yahiko -lo reprende el viejo Tobirama. Nagato y Konan se ríen.
- ¿Y ahora que habrá pasado?, ¿se cortó la luz en todo el vecindario? - escucho que comenta mamá, un poco preocupada.
-Genial, tenía que hacer unos asuntos en el computador, luego de cenar- se queja papá. Este suspira -iré a ver qué ocurre- apenas se ve nada, ya que era de noche.
Me acercó sigilosamente, y todo por pura memoria, ya que no veo nada. Me siento en el que era mi puesto habitual, el cual, justamente, estaba vacío. Me quedo callado, mientras papá se queja que, no encuentra los interruptores de la luz.
Hago un esfuerzo por no reírme, y me quedó callado. Cuando se encienden las luces, todos suspiran.
-Menos mal, pensé que se había cortado la energía totalmente -comenta papá.
-Y yo pensé que me había salvado, de tener que trabajar luego de la cena- comenta Kaka-sensei.
- ¿Habremos sido sólo nosotros?, habrá que llamar al técnico querido -comenta mamá.
-Sólo fuimos nosotros dattebayo -comento naturalmente.
-Entonces si habrá que llamar al técnico -comenta Tsunade oba-chan.
-Y eso es un dolor en el culo, esos técnicos son bien flojos, son peor que yo-se ríe Ero-sennin.
-Puede ser verdad eso…-comenta papá. Todos asienten, y luego parecen quedarse callados.
- ¡NARUTO! - gritan todos, con los ojos como platos, y casi saltando de sus sillas. Me tengo que agarrar el estomago de todas las carcajadas que suelto, me llegan a llorar los ojos.
- ¡Ustedes son muy lentos dattebayo!, podría haber sido un ladrón y no se dan cuenta -me intento controlar.
-Tú… ¡no puedo creerlo!, ¡ven aquí dattebane! - me abraza fuerte mamá. Le regreso el abrazo.
- ¡No lo puedo creer!, ¡mira la que nos jugó este mocoso! -se ríe Ero-sennin - ¡ven aquí, remolino! -me abraza, lo abrazo de vuelta.
- ¡Y yo pensé que mi hijo había madurado! -se ríe papá, también abrazándome.
- ¡Esa te salió bien!, creo que me has superado colega -se ríe Yahiko. Me río con él, con Yahiko siempre habíamos hecho travesuras juntos, y obligábamos a Nagato a participar.
-Creo que se acabo la paz en esta casa -me revuelve el pelo, el viejo Tobirama. El bis abuelo Hashirama se ríe fuerte, y me palmea la espalda.
- ¡Sólo podía ser este chico! -le sonrío.
-Te ves como todo un hombre, pero sigues comportándote como un chiquillo -me mira desaprobatoriamente oba-san, pero luego, no puede aguantar la risa, y me abraza.
-Regresa el niño hiperactivo número uno, aunque ahora se ve tan grande -se ríe Kaka-sensei -ahora tienes el cabello más corto, te queda bien -me río.
Todos me sonríen y no puedo evitar sentir, como la felicidad me desborda. Me siento tan cálido, rodeado de todos. Me doy cuenta, cuanto los había extrañado a todos.
Esa noche, nos quedamos hasta tarde hablando. Todos me preguntan como fue vivir en Estados Unidos, los amigos que hice, los profesores, etc. Esa noche, me pongo al día con mi familia.
Al día siguiente, me siento mucho mejor, es como si todo brillara.
Cuando voy por mi desayuno, todos me saludan, era extraño y muy reconfortante, es decir, yo había estado viviendo solo en estos años. Los otros inquilinos, de los departamentos de mí mismo piso, eran quienes me hacían compañía. Mis amigos de la universidad.
Una vez terminado el desayuno, me dirijo al muelle. El camino, pese a los años, lo hago de memoria y sintiéndome muy nostálgico.
Al llegar, noto como una figura peli negra, está sentada en el borde del muelle. Sonrió y me acercó por detrás, y antes que pueda voltearse por el ruido, tomo su rostro, y le estampo mis labios en los suyos.
Este, luego de la sorpresa inicial, me devuelve el beso. Siento como me acaricia el cabello, como tira de mí, y no puedo por menos que, excitarme.
-Hey... te extrañé dattebayo- le susurro, acariciando su mejilla. Este cierra los ojos, pero sonríe.
-Yo también... hablar por teléfono, o video-llamada, no es lo mismo que tenerte aquí, a mi lado- comenta este.
No puedo evitar acalorarme un poco, pero me acomodo a su lado, y pregunto.
-Y al final, ¿qué decidiste?, lo último que me dijiste, era que no sabías si trabajar en la empresa dattebayo- le comento.
-Bueno, si nos escapamos, va a ser un poco difícil, trabajar en la empresa familiar, ¿no crees Dobe? - suspiro. Me muerdo el labio, otra vez, un poco confuso.
-... Quiero que lo acepten... me mata el pensar que nos rechacen dattebayo…- me muerdo el labio. Lo escucho suspirar largamente.
-... Ya lo hemos discutido, ¿qué otra opción tenemos?, ¿seguir con este secreto por siempre?, ¿simulando que somos simples conocidos? - me masajeo las sienes.
La verdad es que, me mataba esa opción. Estos años habían sido soportables, sólo porque no tenía que mentir en las narices a mi familia, ya que, estaba lejos, en otro continente.
Pero, ahora, no me imaginaba otro año más, mintiendo y escondiéndonos. Sacudo la cabeza.
-No... para bien o para mal, en unas semanas más, les contamos la verdad dattebayo- me intento convencer.
Sasuke no dice nada, pero asiente.
El resto del día, paseamos por parques, donde no hay mucha gente, así nadie nos molestaba.
Al volver a casa, escucho como mamá está hablando, por el teléfono de la cocina. La ignoro y asalto el refrigerador. Mientras como, mamá se despide contenta, y cuelga el teléfono.
La miro, enarcando una ceja.
-Naruto, si vas a comer dattebane, saca un plato quieres- ruedo los ojos, pero hago lo que me dice. Mamá sonríe y comienza a anotar cosas.
Me da un pequeño escalofrío, y me detengo a mirarla.
-… ¿Por qué tan feliz mamá? - esta me sonríe.
-Mañana vienen los Uchiha, vamos a celebrar tu llegada, y la titulación de ambos. El joven Sasuke, ¿lo recuerdas dattebane?, también terminó su carrera, en las mejores universidades de aquí, en Japón- me dice esta. Vuelvo a removerme incómodo.
"¿Lo recuerdas?", "como si lo fuera a olvidar dattebayo", ruedo los ojos.
-... Si, me acuerdo, me alegro por él dattebayo... así que... ¿vienen todos? - intento sonar con energía. Mamá asiente, asiento de vuelta.
Otra noche de mentir, y simular que el pelinegro al frente mío, es sólo el hijo menor, de la familia aliada.
Hago el camino de vuelta a mi habitación, y me dejo caer en mi cama.
"Sólo unas semanas más de mentiras, y listo dattebayo", intento convencerme. Por alguna razón, esa noche me cuesta dormir. Cuando despierto, de nuevo, mamá me manda de aquí para allá, ayudando en todo, para recibir a las visitas.
"Menos mal que era para celebrar mi regreso. Si ya me tiene trabajando tanto ahora, ¿cómo sería si no dattebayo? - ruedo los ojos, pero no puedo evitar, resoplar divertido.
Mamá era tan dispersa como yo, y no iba a mentir, la había extrañado mucho.
A medida que avanza el día, vamos preparando todo. Todos terminando ayudando, y cuando ya es la hora, me voy a cambiar.
Cuando estoy abrochándome la camisa, mamá grita que ya llegaron.
Al bajar, mi mirada vuela directamente hacía Sasuke. Estaba muy sexy con una camisa oscura. "Concéntrate", me regaño.
- ¡Oh Dios!, ¡tu niño creció un montón! - comenta sorprendida, la madre del moreno.
Le sonrió, un poco apenado, pero contento. La madre de Sasuke, era un amor de persona.
- Gracias señora Uchiha, es un placer verla de nuevo dattebayo- le beso el dorso de la mano, como el caballero que soy.
- ¡Ay, eres un encanto!, te veo listo para asumir tu puesto en la empresa. Me imagino que, ahora que estuviste en Estados Unidos, serás el enlace perfecto, para hacer negocios internacionales- me sonríe. Me llego a sentir un poco mareado, ya lo tenían todo planeado.
Me fuerzo a sonreír- así esperemos, estoy ansioso dattebayo- luego de eso, voy saludando al resto de la familia Uchiha. Noto como mis padres, conversan con los del moreno.
-Hey, bienvenido de nuevo joven Naruto, y felicidades por graduarse- me comenta feliz, Itachi.
Le sonrió de vuelta- felicidades joven Senju- comenta Sasuke, con voz respetuosa, pero plana. Intento imitarle.
-Felicidades también a usted, joven Uchiha- nuestras miradas se cruzan, por un mili segundo, pero es suficiente para sentir, como nuestras máscaras de mentiras, se rompen.
Por lo menos, nadie nos mira, así que, vuelvo a enfocarme y a simular que, nada ha pasado.
La jornada se hace un poco pesada la verdad. Me maravilla y me horroriza ver, como la relación entre ambas familias, ha ido mejorando.
Me hace preguntarme cuál sería la reacción, ante nuestra relación secreta.
O la aceptarían, ya que ahora, están tan amigas las familias. O, todo lo contrario, justamente como son amigas, sentirían que es la más grande traición y blasfemia, y que no sólo nos impidan estar juntos, sino que, además, todos los negocios y la buena relación que tienen, se quiebre para siempre.
No puedo evitar pensar esas cosas en mi cabeza, una y otra vez. Le doy tantas vueltas, como le doy vueltas a mi tenedor, sin pinchar ningún alimento.
Por lo menos, no tengo que hablar mucho. Cuando comienza a servirse el café, simulo que voy al baño y me escabulló hacía mi patio.
Las distintas opciones, que podrían llevarnos al desastre, se me siguen repitiendo, una y otra vez, en mi cabeza.
Intento tomar aire y calmarme. Cuando siento una mano en mi hombro, salto asustado, casi sintiendo que algo se me salía del cuerpo.
- ¡Hey Dobe, tranquilo!, sólo soy yo- al girarme a toda velocidad, me topo con Sasuke.
Exhalando, me masajeo mi rostro.
Me dejo caer en una banca. Noto como Sasuke le da miradas a los alrededores, y luego me acaricia los cabellos.
Me dejo acariciar, e intento relajarme. Por lo menos, los setos en el jardín, tapaban la vista, por si alguien desde la casa, se pusiera a mirar.
-... ¿Estás bien?, te vi un poco verde en la cena- sacudo la cabeza, y hundo la cabeza en su cintura, ya que, este permanecía de pie. Me sigue haciendo mimos.
-... Comencé a pensar, y de ahí no pude parar dattebayo- le cuento.
-Eso te pasa por pensar, vas a hacer que se te explote algo aquí dentro- me picotea la cabeza con un dedo, me aparto de él rápidamente. Este se ríe.
Me ordeno mis cabellos, pero no puedo evitar reírme. Lo miro agradecido, se notaba que intentaba animarme.
Suspiro, y sacudo la cabeza- lo siento, no me gusta ser deprimente dattebayo- este suspira, pero me hace levantar la mirada.
-No siempre podemos estar felices Dobe- hago una mueca.
-Es que debería estarlo. Volví a mi hogar, con mi familia, estoy contigo, mi novio, pero... sólo me siento estresado dattebayo …- me sacudo los brazos- y es porque no puedo decirle a mi familia, sobre quien es mi novio- dejo escapar el aire.
-Pronto Naruto, pronto les diremos todo... a mí tampoco me hace gracia mentirles- levanto la mirada, este estaba mirando a lo lejos. Vuelvo a suspirar.
-No, en verdad, no me gusta ser deprimente, dime algo gracioso- este enarca una ceja.
-... Umm... no tengo idea, no sé me ocurre nada- suspiro derrotado.
-Por lo menos, las cosas cobran su sentido natural, que tú estés siendo tan tierno conmigo, era extraño dattebayo- este rueda los ojos, me río.
-Es la última vez, que intento animarte. Además, tampoco es como si me conocieras a fondo- comenta este, comenzando a caminar por el jardín. Lo sigo.
-Claro que te conozco, te conozco mejor que nadie dattebayo. ¿Quién más va a saber, el sexy lunar que tienes en tu nalga izquierda?, nadie - este resopla, rodando los ojos.
-Eres un imbécil- me río fuerte. Para seguir molestándolo, le pellizco juguetonamente, su nalga izquierda.
Este salta, y me mira frunciendo el ceño.
-Te voy a golpear si no paras- me mira amenazante, esto sólo provoca que me emocione más.
Sonriendo, me muevo juguetonamente, a su alrededor. En un rápido salto, me pongo atrás suyo, y le pellizco de nuevo, su nalga izquierda.
Este vuelve a saltar, y entrecierra los ojos- eres hombre muerto- antes que pueda moverse, salgo disparado en la dirección contraria, este me sigue.
Correteamos entre los arbustos y macetas, como dos niños pequeños, pero mientras escapo de él, siento como la vitalidad me llena.
Cuando este me agarra el brazo y terminamos cayéndonos sobre el césped, agarro su rostro, y lo beso duro, y a la vez, suavemente.
Este gime contra mi boca, y yo sólo lo sigo besando. Desciendo con mis manos, y entre le aprieto y le masajeo su culo. Este vuelve a gemir contra mi boca.
Siento como este se deja caer suavemente contra mi pecho. Me separo y le beso sus mejillas, y le beso la frente.
-Gracias…- este me mira confuso- por venir a animarme... - vuelvo a darle un pequeño beso, pero lleno de sentimientos.
-Supongo que no puedo verte triste... es antinatural... como si el sol dejara de ser cálido- le sonrió, sintiendo un nudo en la garganta.
El moreno no era de decir cosas dulces y cursis siempre, sabía que se tenía que tragar su orgullo, pero también sabía que, lo hacía por mí.
Itachi
A medida que, la velada se alarga, no puedo evitar el aburrirme un poco. De repente, comienzo a notar que, le están entrando mensajes a mi celular. Invento que voy al baño, y salgo al patio.
La verdad es que, el hogar de los Senju, es muy agradable, todos ellos la verdad, me daba alivio que, las familias estén comenzando a superar ese problema del pasado.
Me dedico a encender un cigarro, cuando lo logro, noto que me están llamando.
-Hey Sasori- exhalo el humo.
-Hey Itachi, te hemos estado mandando mensajes, ¿dónde estás hombre?, Hidan y Deidara ya están un poco nerviosos- frunzo el ceño.
- ¿Por qué?, ¿había algo hoy? - pregunto confuso.
-Sí, ¿lo olvidaste?, hoy es la fiesta de Kakuzu, íbamos a ir todos, y tú habías aceptado- suspiro, haciendo una mueca. Le doy otra calada a mi cigarro.
-Lo siento, lo olvidé. Estoy donde los Senju, no en mi casa, pero iré... tal vez llegue más tarde- comienzo a hacer cálculos en mi cabeza.
Ahora, siempre estaba hecho un caos, con el trabajo de la oficina y la consulta para los pacientes, apenas si tenía tiempo para mi vida social. Consecuencias de ejercer dos carreras, pero por lo menos, me gustaban, aunque me consumían.
Escucho como Sasori suspira- de acuerdo, le avisas a Shisui. Y ya que estás donde los Senju, tráete a los demás; a Yahiko, Konan y Nagato. Mientras más mejor- comenta este.
Era increíble cómo habían cambiado las relaciones. Cuando se hizo la alianza entre las familias, con Shisui comenzamos a hacernos amigos de estos tres Senju, y en una ocasión, nos habíamos topado todos en una disco. No recuerdo cómo, pero terminamos todos juntos festejando.
Vuelvo a exhalar humo de mi cigarro- de acuerdo, les avisaré, y los llevo. Yo tengo para una hora más, sí o sí. Te voy avisando-.
-De acuerdo, me llamas- se despide, y corta.
Cuando termino mi cigarro, busco algún cenicero, donde botar la colilla. Mientras busco en la oscuridad, comienzo a escuchar voces.
Frunzo el ceño confuso, "¿todos salieron al patio?", aunque esa opción era extraña. Ya era de noche y hacía bastante frío.
Me acerco con cautela, y mientras recorro el sendero de setos, comienzo a sentir un mal presentimiento.
A medida que me acerco a lo más profundo del patio, me voy agachando, usando las sombras a mi beneficio. Y a medida que me acerco, voy identificando las voces, cuando escucho la de Sasuke, me freno confundido.
"Esa voz, definitivamente es Sasuke, ¿qué está haciendo aquí en el patio, siendo de noche?", estoy por adelantarme para hablarle, cuando noto que, no está solo.
Vuelvo a tensarme, al darme cuenta que, efectivamente no estaba solo, y que su acompañante, era nada más y nada menos que, Senju Naruto.
Vuelvo a fruncir el ceño, y noto como ambos están tirados en el pasto, hablando. Estoy por darme la vuelta, pero algo me lo impide, algo estaba extraño aquí.
Me acerco y noto como ellos hablan amigablemente entre ellos. Vuelvo a sentirme confuso, "¿ellos eran tan amigos?", intento recordar.
- ¿No crees que ya deberíamos regresar Dobe? - escucho a Sasuke. "¿Dobe?, ¿qué es eso?"
El joven Naruto suspira- no quiero dattebayo... - este apoya la cabeza en el regazo de mi hermano. Siento un estremecimiento, cuando noto que, Sasuke no lo aparta.
"¿Por qué no lo aparta?, Sasuke es muy quisquilloso con su espacio personal", pienso frenético.
-Vamos Dobe, no quiero que nos hagan preguntas después- Naruto suspira otra vez, y parece que hace un puchero.
Noto como Sasuke rueda los ojos, luego se inclina, y... "mierda", no puedo evitar pensar.
Veo como mi hermano se inclina, y le da un beso corto en los labios al joven Naruto, quien no se aparta y se lo devuelve feliz.
"Mierda... ¡mierda! ... Sasuke…", pienso frenético.
Me mantengo oculto, mientras veo como se levantan y entre codazos amistosos y cariñosos, se regresan a la mansión.
Me dejo caer, y me muerdo el labio. Pienso en todas las ocasiones que los he visto juntos, no me habían dado la sensación de tener un amor secreto, pero...
Vuelvo a fruncir el ceño, recuerdo esa ocasión, esa primera ocasión, esa primera reunión, hace ya casi 6 años atrás.
"Es verdad, recuerdo que Sasuke había sufrido de una erección, ante la presentación del joven Naruto, ¿eso significa qué...?, ¿están juntos desde entonces?", estoy por levantarme, para exigir la verdad, cuando recuerdo mi propio lío amoroso.
Suspiro, masajeándome las sienes, "¿con qué derecho, le voy a reclamar a Sasuke...?", suspiro, " hermanito tonto, te advertí que tuvieras cuidado, de quien te enamorabas."
Me quedo mirando al suelo, y fumándome otro cigarro, intentando que el estrés, no me ganara.
"Sólo desastre puedo ver", cierro los ojos, dejando ir el humo.
