¡Holi, gracias por los vistos y comentarios!. Bueno, aquí les traigo otro capítulo, aunque este cap tenía ganas de escribirlo, desde que se me ocurrió este fanfic, ya a partir de este punto, es full drama ;) así que eso, espero que les guste.

"This can not be happening"

Naruto

Al despertar, no puedo evitar fruncir el ceño, "¿qué mierda fue ese sueño? ... ¿eso era una cita doble...?, yo odio esas cosas, ¿por qué sueño con eso?", no puedo evitar darle vueltas en mi cabeza al asunto, pero era ridículo.

Así que, me encojo de hombros y me levanto a tomar desayuno, "tampoco hay que analizar mucho los sueños, son sólo sueños dattebayo", me convenzo. Pero, de todas maneras, me quedo con una sensación desagradable, pero me intento espabilar.

Con Sasuke habíamos decidido que, esta semana, les íbamos a contar todo a nuestras familias, ya era tiempo. Había sido un poco inevitable que, de nuevo, el asunto había estado dilatándose. Ya había pasado un mes, desde que había regresado.

Había podido descansar y volver a salir con los muchachos, los cuales me sorprendían, con los cambiados que estaban.

Choji se había dejado el pelo largo, había que decir que, le daba estilo, le alargaba un poco la cara, así no se veía tan rechoncho.

Shikamaru estaba igual, bueno, entre más serio y, al mismo tiempo, más relajado. Todo un hombre casado.

Neji y Kiba, estaban como los recordaba, sólo que, se habían puesto más fortachones. Y bueno, Lee también estaba parecido, había tenido un cambio de ropa más liberal, aunque con ese corte militar de hongo, no había como verlo en modo liberal.

También habíamos tenido unas 'sex escapadas' con Sasuke, a nuestra cabaña, ya que, bueno, habían pasado años. Realmente, nuestros cuerpos se extrañaban.

Y claro, había podido disfrutar con mi familia. Oficialmente, ya tenía mi puesto en la empresa, era el jefe ejecutivo, de las obras internacionales.

Las empresas internacionales, que querían realizar algún proyecto en el país, pasaban por mi oficina. Ahora que dominaba totalmente el idioma, y al ser un Arquitecto, los planos de lo que deseaban, pasaban por mis manos, una vez listos los detalles, se lo derivaba a otro funcionario.

Esta había sido mi primera semana trabajando. Y por los próximos tres meses, iba a trabajar con una empresa británica. Durante esta primera semana, nos habíamos conocido, y habíamos hecho los primeros arreglos.

Y tal vez, por obra del destino, quienes me apoyaban con la parte logística legal y monetaria, eran los Uchiha, más específicamente, Sasuke y su hermano mayor, Itachi.

Obviamente que, con Sasuke, nos controlábamos y fingíamos, al estar frente a los británicos y frente a Itachi. Pero, me gustaba sentir que, fluimos bien juntos, éramos un buen equipo.

Si yo me movía a buscar el mapa urbano de tal localidad, Sasuke buscaba los archivos de esa localidad, y sacaba el lápiz. Todo sin hablar, nos coordinábamos naturalmente.

Aunque, algo fallaba, o no es que fallara, pero no podía evitar sentir que, algo estaba extraño con Itachi.

Era buena persona conmigo y muy respetuoso, incluso me sonreía, pero podía notar que, cada vez que conversaba con Sasuke, aunque fueran temas de la empresa, el mayor no podía evitar, el ponerse algo tenso.

Era casi imperceptible, algo que tal vez, él no lo hacía de forma consciente, pero estaba ahí.

Quería pensar que, se debía a un viejo rencor y costumbre, por todo el tema del conflicto de nuestras familias. Algo que tal vez, justamente, por costumbre, no puede sacarse de encima.

"Pero, él se quedó aquí, los cinco años que estuve afuera. Él y Sasuke se quedaron aquí, conviviendo y haciendo negocios con mi familia ... qué raro dattebayo, tal vez, me estoy pasando la película, donde no la hay", hago una mueca, pero sacudo la cabeza y me concentro en bajar bien las escaleras.

El asunto es que, no habíamos dicho nada por estas semanas, pero eso se acababa mañana.

Mañana, íbamos a contar toda la verdad a las familias.

Al pensar en ello, se me hace un nudo en el estómago, pero tomo aire e intento relajarme.

- ¡Buen día dattebayo! - entro saludando.

- ¡El trabajador, abran paso! - ruedo los ojos, ante las bromas de Ero-sennin. Los demás se ríen, pero me saludan.

El desayuno transcurre sin incidentes, los mayores leen el diario, y yo me concentro en la comida. Esto cambia, cuando el celular de papá comienza a sonar.

Puedo notar como se pone serio, y se levanta a atender la llamada. Me imagino que, es una llamada de negocios.

Lo escucho hablar en la sala, pero lo que me hace tensarme es que, noto como todos están un poco tiesos, y comiendo más lento, como queriendo escuchar la conversación de papá.

Frunzo el ceño ante ello. No era común que, fisgoneáramos, las conversaciones ajenas.

Cuando papá regresa, yo también he dejado de comer, no puedo evitar mirar a todos lados.

Papá parece tragar saliva, y se frota las manos. Nos mira a todos.

-Bueno…- se aclara la garganta- es oficial, acaban de aceptar. Haremos la presentación en una semana más - todos parecen tomar aire, se ven un poco impactados.

Vuelvo a fruncir el ceño-... ¿unos clientes aceptaron un trato?... no entiendo de que hablan dattebayo- todos vuelven a tensarse, y a frotarse las manos.

Siento que me recorre un escalofrío- hijo... ven, hablemos en la sala, es importante- papá me invita a levantarme.

Todos parecen ir moviéndose más lento, sigo a papá, y veo como este se sienta en los sillones de la sala, mamá toma siento a su lado. El resto de la familia, se ponen a los lados, pero más alejados.

Papá parece pensarlo un poco, y luego me mira. Me encojo un poco - a ver, en estos últimos años, nos hemos hecho muy fuertes con la alianza con los Uchiha, ya nadie nos puede hacer frente, excepto una empresa.

Una empresa que, tiene el acceso a los contactos y clientes más distinguidos de Japón, lo más alto y reconocido, están aliados con esta empresa. Y esta es la empresa de los Hyuga; Byakugan Corp - no puedo evitar enderezar la espalda, alarmado.

- ¿¡Quieren ir contra los Hyuga!?- me exalto un poco. Esa era la empresa familiar de Neji, no quería que nuestra amistad muriera, por problemas familiares.

-... No exactamente...- vuelvo a sentirme confuso- no queremos ir contra ellos, queremos unirnos- parpadeo, pero comienzo a relajarme, de hecho, comienzo a sonreír.

- ¿En serio?, ¡eso es genial!, es algo muy progresista por su parte dattebayo- me río un poco. El nudo de los nervios, se me desenreda un poco.

Noto como mamá se estruja las manos y se muerde el labio, un poco nerviosa. Me siento desinflar, otra vez confuso, me giro hacía papá.

-... Lo conversamos con los Hyūga, en estos últimos meses, pero ellos son muy cerrados, son muy conservadores…- este se muerde el labio, pero me mira firme- la única forma, para que ellos acepten la unión de las empresas, es unir a las familias... unirlas a través del matrimonio…- siento como otro escalofrío me recorre.

Un sudor frío comienza a recorrerme la espalda- el trato fue el siguiente, un trato que, ahora, ambas familias han aceptado. La heredera de la familia Hyūga, contraerá matrimonio, con el heredero de la familia Senju, en otras palabras... - papá me mira firme, me siento desfallecer- tú, Senju Naruto, te casaras con Hyūga Hinata. La boda será dentro de seis meses más -la sala queda en silencio.

Sólo puedo escuchar los latidos alocados de mi corazón en la cabeza, "no puede ser... no puede ser dattebayo... esto es un sueño, una pesadilla... esto no está pasando", me repito una y otra vez.

Siento como me sudan las palmas de las manos, intento limpiarlas en mis pantalones, pero me siento entumecido. De hecho, apenas son consiente que, papá sigue hablando, intento enfocarme.

-... Con esta alianza, estaremos las tres familias más poderosas de Japón, unidas. Porque esta decisión, también concierne a los Uchiha. Con tu ayuda, vamos a poder expandir los negocios a los mercados norteamericanos y británicos. Los Hyūga se enfocarán en Japón. Y los Uchiha, comenzaran a expandirse a los mercados coreanos.

De hecho, el menor de los Uchiha, también contraerá nupcias, con una joven, de una familia predominante en Corea del Sur, los Haruno - ante ello, ya no puedo más.

Me levanto y miro a mis padres, comienzo a respirar exaltado- ¿qué...? ... - intento controlarme, pero veo todo rojo- ¡¿qué mierda estaban pensando dattebayo?!- todos se quedan callados. Los miro enrabiado.

- ¡Es mi vida dattebayo!, ¡¿por qué deciden algo así, sin consultarme nada antes?!- sigo respirando exaltado.

Papá se levanta y de una sola cachetada, me da vuelta la cara. Todos ahogan un respingo, el silencio es total.

Me quedo quieto, con la cara girada y sintiendo como mi mejilla, comienza a calentarse y a enrojecer por el golpe.

"... Me pegó, papá me pegó... desde hace años que no me pega dattebayo", pienso frenético. Me giro a verlo. No puedo evitar sentir los ojos arder.

Este me mira firme- lamento haberte pegado, ¡pero no voy a permitir ese tono!, ya no eres un niño, y espero que actúes como el adulto que eres. Entiendo que esta decisión es fuerte para ti, que es importante, porque lo es.

Tal vez, tendríamos que haberte dicho, sobre las negociaciones que estábamos haciendo, pero tú estabas terminando con tus estudios, allá en Estados Unidos. Por eso, preferimos callar, pero ahora es oficial.

Durante todos estos años, nunca nos has presentado a una novia, por lo que sabemos, tú estás soltero, no debería haber problemas. Esto es lo mejor para todos, en una semana más, conocerás a tu prometida, y dentro de seis meses, se casarán - dice papá, con voz terminante.

Abro la boca para replicar, pero de repente, me abandonan las fuerzas. Veo en los ojos de papá, en los ojos de todos, que no van a cambiar de opinión.

Aprieto los dientes, y salgo corriendo hacía mi habitación. Siento como los ojos me arden, intento controlarme, pero no puedo.

"Una semana más y conoceré a mi prometida. Seis meses más, y nos casamos... en siete meses más, Sasuke también se casa... en seis meses más, lo pierdo dattebayo…"
Trago saliva, pero el nudo en mi estómago crece y comienza a retorcerse. Aprieto los dientes, pero es inútil.

Salgo corriendo hacía el baño, y alcanzo a alzar la tapa del inodoro, cuando las náuseas me hacen expulsar violentamente, mi recién ingerido desayuno.

Mientras vomito, tanto por la violencia del acto en sí, como por todos mis sentimientos revueltos, las lágrimas se derraman por mi cara.

Con cada nueva arcada, me da un nuevo estremecimiento, que me hace soltar un jadeo lloroso.

Cuando me quedó vacío, largo la cadena y me dejo caer al suelo. Me quedo mirando a la nada, mientras sigo sollozando.

"Esto no tenía que ser así... ¡maldición!", sigo sollozando de rabia e impotencia.

Me sentía ridículo, aquí, llorando en el baño, pero ya no sabía qué hacer. Sentía que, nos habían acorralado.

Me muerdo el labio frustrado, pero me fuerzo a levantarme, y a limpiarme la cara. Me dirijo a mi cuarto, me aseguro que no hay nadie a los alrededores, y tomo el celular.

Sasuke

Al regresar de tomar desayuno, decido echarme en mi cama y sólo leer. Ahora, con tanto trabajo, nunca tenía mucho tiempo para estos pequeños placeres.

Lo malo es que, no alcanzo a leer ni dos páginas, cuando comienza a sonar mi celular.

"Maldición, es como si tuviera un sensor", suspiro en mi cabeza. Ya estaba viendo que, era algo relacionado con el trabajo, es decir, adiós a mi sábado.

Suspirando, tomo el celular. Pero, al leer el nombre de la llamada, no puedo evitar sonreír.

-Hey Dobe- contesto. Me relajo al instante, a lo mejor, este había llamado para que saliéramos, eso sería perfecto.

-... Hey Teme- contesta este con voz ronca. Frunzo el ceño ante su voz.

-Naruto, ¿estás herido? - me siento sobre la cama. No puedo evitar ponerme un poco tenso.

Este se ríe un poco, pero casi parece un graznido. Hago una mueca, ante su voz rota-... físicamente no, no estoy herido, pero mentalmente... -este resopla, sorbe sus mocos. Me comienzo a preocupar- mentalmente estoy mal... ya no sé qué hacer dattebayo…- intento respirar para calmarme, y no ponerme a gritar.

-Naruto, amor, concéntrate y háblame claro. ¿Qué pasó? - le entono todo firmemente.

Lo escucho respirar, y tratar de tranquilizarse.

-... Me prometieron en matrimonio, con Hyūga Hinata…- abro los ojos como platos. Por la sorpresa y el shock, dejo caer el celular por mi mano.

- ¡Mierda! - rebusco debajo de mi cama, y cuando agarro el celular, me cuesta sujetarlo; las manos me tiemblan frenéticas- ¡¿qué dijiste Dobe?!- grito, apenas tengo el celular devuelta en mi mano.

-…Lo que escuchaste... me caso en seis meses dattebayo…- dice este con voz apagada.

Parpadeo confuso, y comienzo a pasearme por mi habitación- no puede ser... no puede ser... ¿co-cómo te pueden hacer eso?, ¡es tu vida mierda! - me exalto.

Este exhala trémulamente -... eso no es todo Sasuke...- frunzo el ceño, pero antes que pueda hablar, este me interrumpe-... a ti también te prometieron... tu prometida es coreana... son matrimonios por negocios…- dice ya, en un hilo de voz.

Tengo que hacer un esfuerzo, por evitar que se me vuelva a caer el celular. Me dejo caer sentado, con una exhalación, sobre mi cama.

"Esto no está pasando... no puede ser...", pienso frenético.

-... T-Te llamo... te llamo después…- logro decir, y corto.

Me quedo mirando al suelo de mi habitación, pensando en todo, y a la vez, en nada. "Tengo que averiguar si esto es verdad", me levanto rápidamente y bajo las escaleras, casi volando.

Al llegar al comedor, veo como los sirvientes están retirando la mesa, mientras mamá los ayuda. Veo a papá y al abuelo Kagami, leyendo el diario. Los demás están dispersos, pero noto como Itachi sale de la cocina y se me queda mirando, como si percibiera mi energía en crisis.

Dándome lo mismo, me planto frente a mi padre. Intento controlarme y hablo suavemente.

-Padre, dime por favor, que no me prometieron en matrimonio, con una chica coreana- escucho a Itachi y Shisui, jadear sorprendidos. Mamá se queda quieta, mirando al suelo y los demás, también parecen rehuir mi mirada.

"Así que, nii-san y Shisui no sabían nada, pero los demás sí", me quedo mirando de frente a mi padre.

Este suspira largamente, y dobla el periódico. Me señala su oficina. Lo sigo, cuando cierra la puerta, se gira a mirarme.

- ¿Cómo sabes eso? - siento crecer el enojo en mis entrañas.

-Eso no importa, ¿es verdad? - lo miro firmemente.

Este suspira- sí, es verdad, la boda será dentro de siete meses. Al hijo de los Senju, también lo prometieron, con la heredera de los Hyūga, así, tendremos los negocios de Japón, los mercados norteamericanos, y de Corea- aprieto los dientes y estampo la mano sobre el escritorio, tan fuerte que, el lapicero y otros objetos, se caen.

- ¿¡Y cuándo planeaban decírmelo!?, ¡es mi vida!, ¿¡quién les dio el derecho de decidir, sobre una cuestión tan importante, como mi matrimonio!?- grito, sulfurado.

-Contrólate Sasuke, no eres un crio- papá me mira fríamente.

- ¡Pero me tratas como tal!, ¡decides por mí, decides con quien me voy a casar!, ¡no quiero eso! - vuelvo a gritar.

Papá se levanta y se impone ante mí, me tenso- estás siendo un crio, y tú harás lo que está decidido, son negocios Sasuke. Así funcionan las cosas, y tú harás lo que hemos estipulado. Y no quiero más discusiones- papá se gira, y comienza a ojear sus papeles.

Exhalo incrédulo, y vuelvo a cargar - ¡esto es ridículo, yo no voy a.…! - este levanta la mirada, y me mira firme.

- ¡Es suficiente!, harás lo que está decidido. Si ella no te satisface, no importa, el matrimonio es por papel, puedes buscar una prostituta que te atienda, pero harás el trato- abro los ojos como platos.

Me echó hacia atrás, impactado por su frialdad- seguirás el trato, al igual que el chico Senju, así llegaremos lejos. Y quiero que sepas que, casaría a Itachi, pero la heredera, Haruno Sakura, tiene tu edad, por eso, se conformó de esta manera el trato. Ahora, fuera- hace una mueca con la mano, señalando hacía la puerta.

Abro la boca para reclamar, pero sé que es inútil, me siento muy pequeño frente a él, como si volviera a tener 10 años.

Me muerdo el labio, y salgo corriendo del salón. Noto como mamá me está esperando, al igual que Itachi y el resto de la familia, pero los aparto a todos y salgo corriendo de la casa.

Corro por las calles, hasta llegar al muelle. Comienzo a caminar por este, de un lado a otro, respirando trémulamente, por mi llanto reprimido y mi rabia.

Me meto las manos a mis cabellos, pero no puedo pensar, no puedo pensar en una solución.

Como sigo en mi paseo nervioso, no escucho que alguien se acerca, hasta que nii-san tose, para hacerse notar.

Me doy vuelta tan rápido, que es un milagro que, no me haya dislocado el cuello.

-Nii-san- lo llamo, un poco cohibido de verlo aquí, en el muelle.

-Hermanito- dice este con una sonrisa, pero luego esta se le cae, y se mete las manos a los bolsillos- tenemos que hablar- frunzo el ceño.

-Sin ofender, pero no estoy de ánimos para hablar- comienzo a avanzar por el muelle, con la intención de escapar, pero el mayor sin darse la vuelta, dice claramente.

-Sasuke, sé que tú y el chico Senju, se aman- me detengo de golpe. No puedo evitar quedar boca abierto.

"No... esto es una pesadilla tras otra", lentamente, me doy la vuelta. El mayor me estaba mirando serio, pero no enojado o asqueado.

Intento reírme y soltar un bufido irónico- eso... ¿de dónde sacas esas locuras Itachi? - sacudo la cabeza, aumentando mi teatro.

El mayor suspira largamente, y se masajea el cuello- los vi, en la reunión que hicieron para recibir a Naruto, luego de su estadía en Estados Unidos- no puedo evitar tragar saliva, pero luego me cruzo de brazos, y lo confronto.

- ¿Le vas a decir a padre? - intento mirarlo fríamente. Este niega.

-... No... algo me dice que, ustedes llevan con este secreto muchos años. Si va a salir a la luz, tiene que ser por ustedes mismos- me relajo un poco, pero, de todas maneras, me lo quedo mirando a la defensiva.

- ¿Entonces qué?, ¿a dónde quieres llegar, con decirme que sabes? - este suspira largamente, y se sienta en la orilla del muelle.

-A ninguna parte... supongo que... no sé, tal vez, darte apoyo...- este se ríe- la verdad es que, no sé muy bien cómo ayudarte, pero quiero hacerlo - me sonríe.

Bajo la guardia, y dejo escapar mi respiración. Me acerco a este y me siento a su lado.

-Yo... no sé qué hacer... -me muerdo el labio, pero me atrevo a decirle, en un hilo de voz- no quiero perderlo- aprieto los puños.

-Tienes que tener claro que, vas a tener que renunciar a uno de los dos, a él o a nuestra familia…- este hace una mueca disconforme.

Me quedo mirándolo, pero me atrevo, luego de tantos años, de hacerle frente a ese tema. Si él sabía lo mío, entonces yo tenía derecho de comentarle sobre lo suyo.

-Nii-san...- lo llamo, este me mira-... esa decisión, es la que tú tomaste ¿cierto?... sobre Shisui- puntualizo. Este abre los ojos como platos, y se llega a echar un poco hacía atrás, por el impacto.

Suspiro largamente y me revuelvo mis cabellos- lo sé desde hace años... con Naruto los descubrimos en una ocasión... él me ayudó a ver que... realmente, no tenía nada de malo- lo miro.

Este se me queda viendo impactado, pero luego parece desinflarse y se queda mirando al horizonte.

-... ¿Realmente... no estás asqueado? ...- niego lentamente.

-Tú lo quieres, él te quiere- me encojo de hombros- no hay nada más-.

Ambos nos quedamos viendo al horizonte, hasta que el mayor habla nuevamente.

-... Yo decidí, sacrificar mi felicidad con Shisui, por el bien de la empresa, porque a pesar de todo, creo que ayudamos a la gente que lo necesita, creo que se pueden lograr grandes cosas.

Por ello, decidí dejar de lado el amor- se gira a mirarme- no es una decisión fácil... todos los días, me dan ganas de romper mi promesa, es duro... tú tienes que decidir, si estás dispuesto a ese sacrificio...- este se levanta y me palmea el hombro- te dejo para que lo pienses... y gracias por no delatarme y entenderme, respecto a Shisui- le asiento.

Nos sonreímos un poco decaídos, pero entendiéndonos más que nunca en la vida, y lo veo alejarse.

Me quedo la mayor parte del día ahí, pero no podía ver una solución. Le llamo al Dobe.

-... Sasuke- me contesta. Su voz está bastante apagada. Vuelvo a suspirar.

-No sé qué hacer Dobe... no quiero perder a mi familia, pero tampoco quiero perderte... tal vez... aunque estemos casados, podemos seguir viéndonos- hago una mueca, confuso sobre lo que digo.

No escucho nada por parte de Naruto, cuando ya creo que se cortó la llamada o algo, este contesta- yo tampoco sé que hacer... yo…- este suspira- tengo que cortar, luego hablamos- este corta.

Me quedo mirando a la nada, con el sonido del corte de la llamada, aun resonando en mis oídos.

Naruto

Me quedo mirando al techo de mi cuarto, "aunque estemos casados, podemos seguir viéndonos"... "¿la situación ya esta tan retorcida, para llegar a eso?", no puedo evitar preguntarme.

Tomo mi almohada, y en mi rabia y confusión, le doy unos cuantos puñetazos.

Noto como Kurama, ante mi estallido, salta sorprendido, y se va a esconder al otro lado del cuarto.

Luego de unos minutos, vuelvo a dejarme caer en mi cama, sintiéndome vacío.

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Durante toda la semana, no he hablado con el moreno, este intenta llamarme y me manda mensajes, pero los rechazo. No quería hablar con él y que me dijera que estaba confuso, yo también estaba confuso, y tampoco sabía qué hacer.

Así que, la semana se me pasa en una nebulosa.

No le cuento nada a nadie, sobre la boda. Posiblemente, muy probablemente, Neji sabía todo, pero tampoco tenía ganas de hablar con él, ni siquiera para que me contara de su prima, no me interesaba.

Sentía que, me habían absorbido las fuerzas. Iba a la empresa y atendía a mis clientes, lo mejor que podía, pero apenas estos salían, la sonrisa se me caía, y mi ánimo también decaía.

Cuando finalmente, llega el día sábado, me encierro en mi cuarto y me escondo bajo las sábanas.

Quería fingir que, nada de esto estaba ocurriendo- ¡Naruto, ya despierta!, hoy es un día muy importante dattebane- grita mamá. Aunque, que iba a poder fingir, con los gritos de mamá.

Gruño y vuelvo a ocultarme bajo las sábanas. Escucho a mamá suspirar, y sentarse a la orilla de mi cama.

-Hijo…- intenta llamarme, pero no quería responder, así que sólo me quedo en silencio- entiendo que estés enojado con nosotros, y que sientes que este es el fin de tu vida dattebane- siento un tick en el ojo, me destapo y me alzo.

- ¡Exacto!, es mi vida y están tomando decisiones, que no les pertenecen dattebayo- le digo, mirándola fijamente.

-Amor, yo no hubiera accedido, si supiera que la familia Hyūga, es realmente tan mala. O que esa joven Hinata, no es una buena muchacha dattebane - me mira firme.

-... ¿La conoces? - frunzo el ceño, pero le hablo más suave. Mamá asiente.

-Durante la reunión que tuvimos con ellos, pude verla, se ve como una buena chica, un poco tímida, pero era muy educada. Serás feliz con ella dattebane- bufo, mirando hacia otro lado.

-…No es justo dattebayo- vuelvo a mirarla- esa es la decisión de ustedes, ¿por qué yo no puedo elegir con quien casarme, igual que lo hicieron ustedes? - la enfrento. Ella hace una mueca, luego me mira.

- ¿Por qué dices que lo elegimos?, no lo hicimos dattebane- parpadeo confundido y luego la miro, con los ojos abiertos de par en par.

- ¿QUÉ?, ¿ustedes no... no se casaron por amor…? - sigo parpadeando confuso. Mamá se encoge de hombros.

-... Mi familia, los Uzumaki, éramos una empresa pequeña, de las afueras de Tokio. Mi familia se encargaba de los condominios y casas, de gente acomodada y con hartos recursos económicos, básicamente, hacíamos mansiones- me cuenta.

No la interrumpo y dejo que hable- teníamos harto dinero, pero nuestra familia era pequeña, algunos miembros ya eran muy viejos, y no había herederos hombres, que se encargaran del negocio... eran muy tradicionales. Así que, sólo quedó la opción de un matrimonio arreglado. Ahí conocí a la familia Senju, y a tu padre... estaba muy enojada con mi padre, por obligarme a casarme, y dije que nunca lo perdonaría dattebane…- ella agacha la mirada, triste.

No me atrevo a hablar- cuando fui conociendo a tu padre, lentamente, nos comenzamos a llevar bien y antes de darme cuenta, nos habíamos enamorado. Pero, yo seguía sin poder perdonar a mis padres completamente…- se muerde el labio- un día, ellos salieron, y un par de horas después, me llamó la policía, avisándome que, habían tenido un accidente en el auto... y que e-ellos…- parpadea, evitando las lágrimas. Me quedo boquiabierto.

Yo sabía que, mis abuelos maternos estaban muertos, que habían muerto en un accidente automovilístico, pero jamás me hubiera imaginado la historia que había detrás.

Antes de pensarlo más, abrazo a mamá, lo más fuerte que puedo. Ella me corresponde-... sé que es duro hijo, y que lo ves muy injusto, pero lo hacemos por tu bien, por el bien de la familia... sólo te aconsejo que, no cometas el mismo error que yo…- me besa la frente, y yo me siento morir.

Las lágrimas corren por mi cara, sin poder evitarlo. Ya no podía ver una salida, donde no lastimara a mi familia.

Por ello, me seco la cara y le sonrió a mamá- lo intentaré dattebayo- me sonríe y me deja solo.

Me muerdo el labio. Kurama desde su cama, se me queda mirando. Suspiro largamente, pero me pongo en pie.

Me baño, me visto semi formal, me perfumo y peino, y al verme al espejo, encuentro todo en orden.

Ya al medio día, escuchamos como llegan los Hyūga.

Papá los atiende en la puerta y los deja pasar. Veo que todos son de pelo oscuro y ojos claros, me recuerdan mucho a Neji.

De hecho, cuando veo a mi amigo, nuestras miradas se cruzan, pero le dejo ver que, no hay problema, nuestra amistad sigue. Este me asiente.

Me termino enterando que, el negocio familiar lo llevan adelante los dos hermanos, Hiashi y Hizashi, el padre de Neji.

Entre ambos se comparten la carga y todas las decisiones pasan por ellos. Una parte de la empresa, la nacional, se encarga el padre de Hinata y la parte internacional, Hizashi.

Se supone que, con nuestro casamiento, vamos a fortalecer la parte nacional de la empresa. Por eso me casaría con Hinata, que es de la rama de la empresa nacional.

También me entero que, algún día, Neji también va a ser obligado a contraer nupcias, pero con una extranjera, para fortalecer su rama.

Comienzo a removerme inquieto e incómodo, pero no había a donde escapar.

Me fijo en la mujer de Hiashi-san, la madre de Hinata, era una mujer muy bella y tranquila, toda su áurea da serenidad. Le echo un vistazo a Hinata, mi prometida.

Era muy parecida a su madre, con su pelo negro y liso hasta la cintura, una piel blanca de porcelana, sus ojos claros y un pequeño sonrojo en sus mejillas.

Sabía que, era hermosa. Podía ser homosexual, pero no era ciego, era muy linda y estilizada, sabía que, gran parte de mis amigos, estarían babeando por estar con ella.

Le echo un vistazo a su hermana menor. Se veía un poco más salvaje, un poco más ruda, pero también era linda.

Suspiro, pero me obligo a quedarme quieto.

-Bueno, podríamos dejar a los prometidos solos, para que se conozcan, mientras nosotros comemos- comenta papá suavemente.

Ahogo mi suspiro, y me levanto. Veo como Hinata también se levanta y se acerca a mí.

Le sacaba una cabeza, realmente, ella parecía una muñeca para mí. Le extiendo un brazo, invitándola al jardín. Ella comienza a caminar.

Me meto las manos a los bolsillos y la sigo. Nos alejamos de la casa, hasta que sé que, no nos pueden ver, aun así, ninguno rompe el silencio.

Ella pasea por el jardín y se detiene a mirar unas flores- ... son bellísimas…- comenta suavemente. Hasta su voz era suave y cantarina.

-Son de mi mamá…- suspiro, pero le extiendo la mano- por cierto, soy Naruto dattebayo, sé que ya lo sabes, pero mejor presentarse uno mismo-.

Ella parpadea confusa, y luego me sonríe- pues yo soy Hinata, un placer-se sonroja y se ríe un poco, pero me estrecha la mano. Es tan pequeña y suave su mano.

Todo era tan distinto a Sasuke, y me gustaría decir que, era mucho más desagradable, el estar con ella. Quería que ella fuera desagradable, para tener una excusa para odiarla y apartarla, pero no podía.

Ella era una buena chica. De seguro también estaba enojada con su familia, de seguro también estaba asustada, pero aquí estaba ella, brindándome una sonrisa cálida.

Al separarnos, ella traga saliva, pero habla-... y-yo... - se aclara la garganta, me ofrece una sonrisa apenada- lo siento, nervios- le sonrío de vuelta, para que este tranquila- sé que, en esto, no tenemos mucho poder de decisión, pero…- juega con sus manos- ¿puedo confiar en que…eres buena persona, y no me harás daño? - parpadeo confuso. Me la quedo mirando, petrificado.

-… ¿A qué te re-refieres? - "¿acaso ella sabe qué, jamás podré amarla realmente?".

-... En el internado al que iba, había historias de chicas que, las obligaban a casarse, y aunque los maridos eran muy adinerados, perfectos por fuera, realmente, ellos eran malos con ellas... les pegaban y humillaban...- se muerde el labio. La miro horrorizado, y me acerco a ella.

-... No puedo prometerte que, me enamoraré de ti. O decirte que, esta decisión, era mi primera opción dattebayo- me atrevo a extender mi mano y levantarle la barbilla, para que me mire- pero te juro, por lo más sagrado, por todos a los que yo amo, que jamás te haré daño. Jamás te pondré un dedo encima, con mala intención. Lo juro dattebayo- nos quedamos mirando.

Ella parece temblar, pero al vernos a los ojos, ella baja la guardia.

No me había dado cuenta, pero ella había estado muy tensa, al parecer, pudo ver la verdad en mi cara y palabras, y pudo relajarse. Se veía mucho más tranquila, no puedo evitar sonreírle un poco, intentando calmarla. No me hacía ninguna gracia verla así, temerosa, yo no era ningún hijo de puta.

-... Te creo... gracias...- me sonríe. Me separo de ella, arranco una de las flores de mamá, y se la extiendo.

-Es una promesa, no te haré daño dattebayo- parpadea confusa, sonrojándose furiosamente, pero toma la flor y me sonríe.

Realmente, no sabía qué hacer. Ahora, había otra persona, a la cual iba a tener que mentir, y no me gustaba.

Pero le había dicho la verdad, aunque no podía amarla, podía quererla como amiga, y protegerla.

"¿Desde cuándo mi vida se volvió este enredo dattebayo?", suspiro.