Holi, gracias por los vistos y comentarios. Les cuento que, lamentablemente, volví a clases esta semana jeje, por eso la demora con la actualización, pero volver a recordar que, esta historia la termino si o si, de hecho, sin contar este capítulo, nos quedan 7 capítulos más, así que, gracias por el ánimo. Bueno, espero que les guste este capítulo.

"Presentations"

Sasuke

Al despertar, vuelvo a sentirme pésimo, cuando al revisar mi celular, no veo ni mensajes ni llamadas, de Naruto.

Suspiro, masajeándome las sienes. Esta situación ya llevaba tres semanas, tres semanas en que no habíamos hablado. Yo intentaba llamarlo, le mandaba mensajes, pero este me ignoraba, ya no sabía que más hacer.

Me muerdo el labio, mirando al techo de mi habitación, pero a medida que pasan los minutos, la ansiedad y el malestar, me comienzan a llenar el cuerpo.

"¿Por qué no me contesta? ... ¿ya no me quiere? ... ¿o ya se rindió con nuestra relación? …", comienzo a removerme nervioso.

Me levanto y comienzo a caminar de un lado a otro, de mi cuarto. "Es suficiente, ya no lo soporto."

Corro a mi armario y me visto rápidamente, tomo llaves y celular, y salgo disparado. Ya eran las diez, y podía escuchar como el resto de mi familia, estaba comenzando a tomar desayuno. Me escabullo por la puerta trasera.

Mientras tomo un taxi, me digo que esto es necesario, "si él no iba a contestarme, pues iba a ir a buscarlo yo mismo."

Me bajo unas cuadras atrás de su casa, me pongo la capucha y deambulo, como quien no quiere nada, por fuera de su casa. Hago que estoy revisando el celular, y vigilo la residencia.

La espera se hace larga, ya habían pasado unas tres horas desde que llegué, y sólo me había alejado para contestarle a mamá, y tener que mentirle, sobre donde estaba. Además, para poder orinar en los arbustos.

Vuelvo a suspirar, ya pensando en rendirme, ya que, no había ninguna garantía que podría verlo, pero justo cuando ya iba a dar media vuelta, este, casi como una ilusión, aparece.

Veo que bota una bolsa de basura en el tacho, y comienza a caminar. Miro a todos lados, y al no ver a nadie, lo sigo.

Al notar que, ya nos hemos alejado bastante de su casa, me acerco un poco más a él. Cuando ya voy a tocarle el hombro, para llamar su atención, este rápidamente se gira, me toma el brazo extendido y me hace una llave.

Me quedo tan sorprendido, que no logro reaccionar, y termino con mi brazo doblado, atrás de mi espalda.

- ¿¡Crees que vas a poder asaltarme dattebayo!?, ¡pues no te lo pondré fácil imbécil! - me grita este, haciendo presión en mi brazo.

- ¡No te voy a asaltar!, ¡soy yo imbécil!, ¡Sasuke! - le grito molesto. Este parece quedarse tieso, y me suelta al instante, como si mi piel le quemara.

Me sacudo el brazo; adolorido y molesto, y me giro a mirarlo. Este tenía el ceño fruncido y se veía medio pálido, casi como en pánico.

-... ¿Qué haces aquí dattebayo? -finalmente pregunta. Bufo, cruzándome de brazos.

- ¿Qué, que hago aquí?, ¡pues intentar hablar contigo idiota!, ¡no me contestas las llamadas, ni los mensajes!, ¡no sé me ocurrió que más hacer! - lo confronto enojado.

Este traga saliva, y rehúye mi mirada. Se le ve nervioso, veo incluso que suda un poco.

-... Vete…- susurra. Entrecierro los ojos.

- ¿Qué? - lo confronto. Este sigue moviéndose nervioso.

-Dije vete…- se muerde el labio.

-... Si, te escuché la primera vez, quería estar seguro. Ahora te pregunto, ¿de qué mierda me estás hablando?, ¿qué está pasando aquí?, ¿por qué no contestas mis llamadas? - vuelvo a cruzarme de brazos.

Este exhala, mirando hacia el cielo-… Sasuke sólo... vete…- hace una mueca.

Comienzo a enojarme- mira Dobe, no me voy a ir, hasta que me contestes... -le increpo.

Este vuelve a sacudirse, como si mis preguntas lo torturaran. Se pasa las manos por el pelo.

-... No... no podemos seguir con esto... no puedo dattebayo …- me echo hacia atrás, como si me hubiera pegado. Vuelvo a enojarme.

- ¿Cómo que ya no podemos seguir con esto? ... acaso tú…-me muerdo el labio, pero me fuerzo a seguir-acaso tú, ¿ya no me amas? - le pregunto. Este cierra los ojos, pero no me contesta. Vuelvo a enojarme- ¡Naruto! -.

- ¡Claro que te amo! ... ¡mierda!, ¡te amo tanto que, me duele! ... ¡me duele todos los días dattebayo! - exhala fuertemente, mientras comienza a respirar de forma trémula.

Dejo escapar el aire que, no sabía que estaba reteniendo. Suspiro, casi sintiéndome mareado del alivio que me embarga.

Lo miro. Este estaba pálido y tembloroso. Sin darme cuenta de lo que hago, lo abrazo y lo estrecho fuerte contra mi cuerpo.

Lo siento temblar y agarrarse a mí- shuu... tranquilo... nada más importa, mientras nos amemos - lo tranquilizo, mientras le sobo la espalda. Este se remueve incómodo.

-No... Sasuke...no podemos... no puedo…- se separa este. Sorbe sus mocos y se limpia la cara con rabia- no puedo…me voy a casar en seis meses... y no puedo hacer nada para evitarlo dattebayo... ¡mierda, tú también te vas a casar!, ¡no podemos hacer esto! - grita este, dando vueltas nerviosas.

Por lo menos, estábamos en un parque, y no había nadie, porque el día estaba nublado. Supongo que, el día iba a tono con mis sentimientos.

- ¡Pero yo no quiero casarme, y tú tampoco! - le grito de vuelta.

- ¡Eso no importa!, ¡nos van a casar igual! ... si no me caso, pierdo a mi familia dattebayo…- se vuelve a morder el labio.

-... ¿Y si nos vamos juntos? …- me atrevo a decir. Este me mira con los ojos decaídos.

- ¿Dejarías a tu familia? ... ¿lo dejarías todo atrás? - abro la boca para responder, pero imágenes de; nii-san, de mamá, de papá en sus mejores momentos, de mis abuelos y demás, me pasan por la cabeza.

Exhalo, sin poder decir nada. Naruto me mira triste, pero no dice nada tampoco. Nos quedamos en un silencio aplastante. Este se sacudo y juega con sus manos.

-No puedo hacerle eso a mi familia... no puedo dejarlos dattebayo... me casare con Hinata... es una buena chica, y no quiero hacerle daño tampoco- frunzo el ceño, y bufo molesto.

- ¿No quieres hacerle daño?, ¿qué?, ¿ya te enamoraste de ella? - levanto los brazos, molesto.

Este niega con la cabeza, vuelve a removerse nervioso- no seas idiota Sasuke, no la amo, te amo a ti... pero ella es buena, ha sido linda conmigo, no puedo hacerle daño... no quiero hacerle daño dattebayo…- este vuelve a suspirar- ya no sé qué más hacer-.

- ¿Y qué pasa con lo nuestro? ... - este vuelve a exhalar y se masajea el cuello.

-... No lo sé... no sé…- mira al suelo tan decaído y confuso, que me deja sin ganas de hablar.

Este parpadea rápidamente, y se da la vuelta. Mientras se aleja, me dejo caer en una banca, mirando al suelo.

Antes de darme cuenta, las lágrimas que me quemaban por dentro, se van derramando por mi rostro. Me las limpio con rabia. No quería sentirme desvalido y patético.

Me quedo ahí, por otro par de horas. Congelándome el trasero, y sintiéndome enrabiado y dolido con el rubio.

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Otra semana transcurre, otra semana en que, no nos hemos cruzado palabra con Naruto.

Siempre estaban ahí, las ganas de llamarlo, pero luego recordaba nuestra última conversación, y el orgullo y el coraje, me volvían a superar, así que desistía.

Además, esta semana, sí que no tenía cabeza para Naruto. La llegada de la que sería mi prometida, estaba cerca.

El lunes, mis padres me habían avisado, de la visita de los Haruno a la casa. Me habían comentado que, iban a hacer visitas de dos semanas, cada dos meses. Para que pudieran afianzar entre las familias; los detalles de la boda, dejar tiempo a nosotros, los novios, para que nos conociéramos, y afianzar los detalles del nuevo orden de la empresa.

Gruño, al ver como los sirvientes van de aquí para allá, preparando todo para recibir a las visitas.

"Un escupo en la cara, eso es lo que deberíamos darles", no puedo evitar pensar en mi cabeza.

Como era día sábado, todos estábamos en la casa. Mamá nos había pedido con antelación, que nos preparamos, y que nos pusiéramos decentes, para las visitas.

Vuelvo a gruñir. Me había vestido con camisa y arreglado, pero lo único que quería hacer, era maldecir a todos y a todo, sacarme la ridiculez de camisa y encerrarme en mi cuarto.

Luego de otro par de horas, en que sólo logro ponerme más ansioso y enojado, es que, finalmente, escuchamos tocar el timbre.

Papá va a recibirlos, escuchamos sus voces en la entrada. Reboto mi pierna, ansioso, cruzo los brazos y cierro los ojos, intentando ignorar todo.

Cuando escucho que, las nuevas voces entran al salón, abro los ojos.

Veo entrar primero, a la pareja de mayores. El señor lucía su cabello oscuro, un poco disparado a todos lados, y con unas patillas. La señora era rubia, y con una expresión entre severa y ligera.

Atrás de ellos, veo entrar a una chica joven, de seguro de mi edad, y que tenía el cabello rosado.

Frunzo el ceño ante su moda. "Estos coreanos, les gusta ser tan llamativos, mira que teñirse el pelo rosado. ¿Y se supone que, con esta me tengo que casar?", bufo en mi cabeza. Sintiéndome bullir de la rabia.

Todos comienzan a presentarse y saludarse. Cuando finalmente llegan a mí, hago lo mejor posible, para saludar a los mayores, respetuosamente.

Y cuando llega la peli rosada, sólo le hago un asentimiento con la cabeza. Esta parpadea confusa, pero no dice nada.

Todos nos sentamos. Mientras comemos, la conversación va fluyendo, pero no atiendo a nada. No es hasta que, escucho como papá comenta que, yo y la peli rosada, podemos ir a afuera, y conversar con mayor libertad, es que reacciono.

Aprieto los dientes, pero asiento secamente. Siento como ella me sigue y al llegar al patio, ella comienza a comentar que, este era muy bello, que tenía bonitas flores.

Miro al cielo, sintiéndome cada vez más irritado. Unos minutos después, donde esta sigue hablando, es que se gira a mirarme.

Se ríe, llevándose la mano a la boca, de forma tímida- sé que es un poco tonto, estar hablando tanto, admito que, estoy un poco nerviosa. ¿Por qué mejor, no nos presentamos?, yo soy Haruno Sakura, ¿y tú eres? - esta vuelve a reírse.

Juega un poco con la punta de su cabello, aunque este sólo le llega hasta los hombros- bueno, ya sabemos nuestros nombres, pero siento que es bueno empezar así, ¿no crees? Sé que es una situación incómoda, y no tenemos mucha decisión en ella, pero podemos intentar que…- esta sigue, y sigue hablando.

La miro cada vez más enojado, "si tú no existieras, podría seguir con Naruto. Tal vez, podríamos haber encontrado una solución, pero ahora, estás tú en el medio", aprieto los puños, mientras me cruzo de brazos.

Me giro a mirarla, y para que se calle de una vez, la miro con toda mi rabia e irritación - eres una molestia- le entono claramente, con petulancia.

Esta se frena en lo que estaba diciendo. Me mira boquiabierta, mientras le va entrando lo que le dije. Sus mejillas comienzan a sonrojarse, y me mira con sus ojos verdes, brillantes en ira.

- ¡Vaya!, ¡pensé que no decías nada, porque eras tímido!, ¡ahora veo que, es porque eres un IMBÉCIL! - grita enojada. Le da un puñetazo a un árbol cercano, y se va echa una fiera, con dirección a la casa.

Escucho un revuelo, cuando comienzan las preguntas, pero la escucho gritar, sacándoselos de encima. Y luego escucho un portazo, de la puerta principal.

"Bien Sasuke, mira lo que hiciste…. ¡bah!, ¿qué me importa ella?", pienso enrabiado.

Termino yo también, golpeando el árbol.

Naruto

Vuelvo a mirar mi celular, y por décima vez, vuelvo a suspirar. Tenía tantas ganas de llamar a Sasuke, quería poder explicarle.

"¿Explicarle qué?, ¿qué soy un cobarde? …", me dejo caer en mi cama.

Odiaba tanto sentirme así de inseguro, yo no era alguien inseguro. Si quería algo, peleaba duro para conseguirlo, pero ahora... ahora me sentía tan perdido.

Por un lado de la balanza, estaba el moreno, y al otro lado, mi familia.

No podía decidirme, no sabía cuál escoger. Hace unas semanas atrás, el día que conocí a Hinata, me dije que, había escogido el lado correcto.

Pero, hace una semana atrás, me había topado con Sasuke. Él había hecho el esfuerzo de venir a buscarme, y al verlo, toda mi seguridad en mi decisión, se fue por el suelo.

Lo único que deseaba, era estar con él, no podía engañarme en eso. Vuelvo a marcarle al celular, sin tener suerte. Tantas llamadas durante días, y ahora, no me contestaba. "¿Se habrá hartado?... ¿ya no lo va a intentar más? ...", me torturo en mi interior.

Exhalo cansado. Miro la puerta y paredes de mi cuarto, y comienzo a sentirme ahogado.

Tomo mis cosas y decido salir a dar un paseo. A medida que camino, el sendero se va a haciendo más largo, hasta llegar a una banca.

Me obligo a sentarme y a tranquilizarme. Si el moreno me contestaba, ¿qué le iba a decir?, ¿qué íbamos a hacer?

Sólo íbamos a estar varados, igual que en el principio; sin saber que hacer, sin una posible escapatoria.

"Igual podremos seguir viéndonos, aunque estemos casados", me regresa su voz, a la cabeza.

Resoplo, asombrado de mí mismo. Cuando Sasuke lo había mencionado por primera vez, me enojé mucho; ni de chiste, iba a aceptar eso. Yo no iba a convertirme en el amante secreto de nadie, menos si estaba casado.

Ahora... ahora incluso, estaba considerándolo como una opción, para no perder a ninguno de los dos.

Suspiro "... estoy siendo patético…", vuelvo a exhalar.

Intento concentrarme en la realidad. Iba a tener que hacer lo mejor para mi familia, y para la empresa familiar.

Estoy por levantarme e irme, cuando noto que, una chica, la cual parecía de mi edad, viene caminando por la calle. Me quedo estático, al percatarme como la chica llora.

"Vete Naruto, tú ya tienes suficientes problemas, no te metas dattebayo", me fuerzo a levantarme e irme. Pero, noto como la chica aprieta los puños, mientras las lágrimas caen por su rostro.

Cierro los ojos, pero no puedo dar media vuelta, "a veces me gustaría ser un frío hijo de puta", sacudo la cabeza, molesto conmigo mismo, pero me acerco a la chica.

-Umm... disculpa, no pude evitar notar que, estás llorando. ¿Estás bien?, ¿necesitas ayuda dattebayo? - me acerco con cautela a ella, y trato de mostrarme de fiar.

Mira que, si ella cree que soy un violador, iba a ser muy desastrosa la situación.

Ella se frena, levanta su cabeza y me mira, parpadeando como un búho. El silencio reina por varios segundos, donde me remuevo nervioso.

Al final, esta frunce el ceño y se da la vuelta, molesta, y comienza a caminar decidida, pero luego, comienza a ir más lento.

Me quedo estático, cuando esta se frena y comienza a reírse. Un poco temeroso, pienso seriamente, en salir corriendo. Pero, luego ella se sienta sobre el césped de golpe, y se limpia la cara, un poco con rabia.

-... Soy patética…- ella sacude la cabeza. Frunzo el ceño, y miro al otro lado, listo para salir volando, pero algo me lo vuelve a impedir.

Me meto las manos al cabello, y exhalo fuertemente. Me acerco a ella, y me siento a su lado, pero con un espacio prudencial.

-... ¿Por qué? ... ¿por qué dices eso de ti misma dattebayo? - le pregunto con cuidado. Comienzo a jugar con mis manos.

-Porque lo soy... mira que, ahora llamé la atención de un completo extraño, por estar llorando tan patéticamente- se intenta limpiar la cara, casi con rabia.

Me revuelvo otra vez mi pelo, pero no puedo evitar reírme un poco- admito que, es bastante extraño, pero en verdad, estoy aquí con buenas intenciones. No pienses que quiero hacerte daño, es sólo que...- bufo, otra vez riéndome- supongo que, hay que apoyarse, entre los que estamos tristes dattebayo- le sonrió.

Ella parpadea, con sus ojos enrojecidos, y se me queda mirando, boca abierta.

Baja los hombros y se queda tranquila. Luego, lentamente, comienza a reírse. Tiene una risa fuerte, pero como todas las chicas, cantarina. Me relajo, y me río un poco con ella.

Ella se pasa las manos por su cabello, lacio y corto, ordenándolo un poco, luego me mira- soy Sakura- me extiende la mano. Se la estrecho.

-Soy Naruto, por cierto, tu pelo es increíble. A tu lado, no me siento llamativo- me río. Ella ladea la cabeza, un poco confusa.

-... ¿Acaso es malo?, ¿ser llamativo?... tú eres llamativo, con esa muletilla - me comenta divertida. Miro al cielo.

-Umm… no debería ser algo malo, pero admito que, aquí en Japón, tuve unos problemas por ello… me cuesta no decir la muletilla dattebayo - le cuento.

Nos miramos, cuando se me vuelve a escapar la muletilla. Nos terminamos riendo.

No sé porque lo hacía, pero supongo que, sólo tenía ganas de poder hablar con alguien. Además, me estaba comenzando a caer bien la joven.

Ella se toca suavemente su cabello - entonces, ¿tú también eres extranjero? - la miro curioso.

-Sí, norteamericano, ¿tú también lo eres? - le pregunto de vuelta.

-Sí, soy de Corea del Sur…- se muerde el labio- vine aquí a... a casarme- me giro a mirarla de sopetón.

"Mira cómo es el destino. Me había topado con otra persona que, estaba en mí misma situación", no puedo evitar pensar.

-... Y... ¿estás feliz por ello dattebayo? - le pregunto suavemente. Esta suspira largamente.

-... Estaba muy nerviosa, pero no mentiré, también muy ilusionada... -se encoge de hombros- es un sueño de niña que tengo, de poder ... encontrar el verdadero amor…- esta juega con sus manos.

Se muerde un poco el labio - no sé porque pensé que, podría encontrarlo en mi prometido... ¿sabes?, lo conocí hoy. Horas de viaje, y a pesar de ello, al verlo, todo valió la pena, él era precioso…- vuelve a reírse, se gira a mirarme- no tienes que escucharme, si no quieres- me encojo de hombros.

-Si deseas hablar, no tengo problemas en escucharte- le sonrió suavemente. Se ríe, pero continúa.

-Pues nada, lo vi, luego de horas de espera y nervios, y era precioso... perfecto casi... -suspira- pero él no dice nada, pienso; ´bueno, está nervioso, se puede entender´- asiento- pero luego se gira a mirarme, ¡y prácticamente, casi me escupe con odio!, ¡que yo soy una molestia!, es decir, ¿¡quién mierda se cree que es!?- grita exaltada.

La miro nervioso, pero luego frunzo el ceño.

-O estaba molesto por algo, me imagino por la boda, o en serio, es un imbécil dattebayo- comento.

Ella vuelve a bufar, sacudiéndose la corta melena.

- ¡Pues yo apuesto por las dos!, ¡claramente estaba enojado por ello!, ¡¿cómo si yo no estuviera nerviosa también?!- vuelve a bufar.

Nos quedamos callados, mirando un poco hacía a la nada, cuando ella se gira a mirarme.

-... Lo siento, en este rato, eh sido 'yo y yo', ¿tú por qué estás triste? - me giro a mirarla sorprendido.

Me muerdo el labio, pero me atrevo a decirle un poco de mi drama- verás yo... también por obligaciones familiares, me han prometido en matrimonio... y la verdad es que, me aterra dattebayo- susurro.

Ella abre los ojos como platos, y se queda en silencio.

-... ¿Por qué te da miedo?, ¿acaso ella es mala? - me pregunta. Bufo divertido.

-No, para nada... admito que, ella es muy dulce, y en estas semanas, en que la he ido conociendo, siento que, se ha convertido en una amiga. Es sólo que...- me encojo de hombros- es todo lo que ella será para mí, una amiga... siento que no estoy siendo justo, con ninguno de nosotros dattebayo- le cuento.

Hace una mueca – realmente, es complicada la situación, sé nota que, te aflige esto, pero…-me sonríe- se nota que, eres un buen hombre. Aunque no la puedas amar, ella tiene suerte de tenerte.

Por lo menos, tú tienes claro, como es la situación y tus sentimientos- hace una mueca disconforme - creo que, estaba siendo muy infantil... pensando que, todo iba a salir bien, pese a todo…- bufa divertida- que iba a encontrar a mi príncipe azul- rueda los ojos.

-… ¿Tú no...? …- me aclaro la garganta- ¿no habías tenido novio antes? - le pregunto con cuidado.

Ella se abraza las rodillas -tuve uno… no resultó muy bien… tenía tantas ganas, de saber que era el amor, que… -intenta explicarse con las manos -terminé aceptando al primer imbécil que se pasó por mi camino…-niega con la cabeza.

Pienso en mi relación con Gaara. Me encojo de hombros -el amor no es tan sencillo, como lo pintan en los cuentos… muchas veces uno…-intento explicarme- uno se termina cayendo de cara muchas veces- me río- y lo peor, es que, tu enamorado ve todas esas olímpicas caídas dattebayo… todas y cada una de ellas- se ríe conmigo.

-Tienes razón… pero, supongo que… ¿así debería ser o no? - me pregunta -la otra persona debe saber que, tú no eres perfecto y, aun así, lo acepta y te quiere igual -comenta.

Esta vez, no puedo evitar, no pensar en Sasuke. Él había visto todas mis fallas, y me había amado igual, me había deseado igual. Yo también lo hacía, pese a que, este tenía sus falencias; su orgullo y a veces, su frialdad, pero sin esas cosas, no sería Sasuke. Y yo amaba el paquete completo.

"Genial, lo que me faltaba, me estoy poniendo cursi. Ahora sí, que me voy a deprimir más dattebayo", vuelvo a suspirar en mi cabeza.

-… Sí… uno aprende a querer todo el paquete… no todo el tiempo, hay cosas que pueden sacarte de las casillas … pero, uno igual lo quiere dattebayo- le comento a Sakura.

Ella me mira. Se moja los labios, pero comenta suavemente - ¿tú…?, ¿tú estás enamorado de otra persona, cierto?, ¿otra persona que, no es tu prometida? – juego con mis manos, pero finalmente, asiento.

No digo nada, pero hago un asentimiento seco, con mi cabeza.

Ella tampoco comenta nada, pero me sonríe triste, en solidaridad. Nos quedamos en silencio por unos minutos, un silencio apacible, hasta que, comenzamos a escuchar gritos a los lejos.

Nos volteamos, y alcanzó a ver, a un señor con el cabello oscuro disparatado y a una señora rubia, gritando y llamando a alguien.

-Mierda, son mis padres -hace un chasquido con la boca, se comienza a levantar. Me levanto con ella- no salí en buenos términos de la casa, deben estar preocupados por mí-comenta, jugando con sus manos.

Le sonrío -ve con ellos, creo que, me inclino a decir que, estás más calmada que antes dattebayo- me atrevo a decirle. Me sonríe agradecida.

-En serio, muchas gracias por hablar conmigo, eres un gran tipo. Espero que, nos encontremos en otra ocasión- me sonríe. Comienza a avanzar, con dirección a sus padres.

Me remuevo incomodo, pero la curiosidad me puede más que nada. Así que, antes que se aleje mucho, me atrevo a preguntarle- ¿cómo se llama tu prometido?, tal vez me suena, y pueda tener una charla con él dattebayo – me río.

Ella se frena, y se gira a mirarme. Se ríe – eso sería genial de tu parte. Se llama Sasuke, Uchiha Sasuke…-siento como se me cae la sonrisa de golpe.

Ella me despide con la mano, y yo la despido en control automático. "No… ¡esto no está pasando mierda!... no, no", maldigo a todo, a todos.

-…Esto no está pasando dattebayo …- susurro al viento.

No podía creerlo, había estado horas hablando con una chica, y resulta que, esa chica era la prometida del hombre del que estaba enamorado.

"¡Mierda!", término pegándole a un árbol cercano, "¿qué le habré hecho al mundo, para tener esta suerte?", me lamento.