Holi, gracias por los vistos y comentarios. Les cuento que, esta semana cambie el celular, y fue un culo, casi pensé que iba a perder todos mis archivos, por eso y la universidad, me mantuvieron ocupada, y recién hoy puedo actualizar. Así que eso, espero que les guste el capítulo.
"Take me to Church-Hozier"
(música de fondo caítulo)
Sasuke
Vuelvo a mirar los distintos adornos, y demás, y comienzo a marearme.
Había tantas cosas que hacer en una boda, era ridículo.
Primero, arrendar un sitio para la fiesta. Ya en eso, había sido un paseo con ambas familias, por toda una jornada completa.
Segundo, las invitaciones, para ello, hay que comprar las tarjetas, seleccionar a las personas, mandarlas.
Tercero, las flores, eran una tontería, pero había millones para elegir. Cuarto, la Iglesia donde se iba a hacer la ceremonia. Quinto, arrendar un traje, para ella, arrendar un vestido.
Sexto... como sea, podría seguir y seguir, con todas las cosas que había que hacer.
En estos dos meses, en esto se había transformado mi vida. Iba a trabajar, donde tenía que ignorar, deliberadamente, a Naruto. Y había que decirlo, era una joda.
En esos años en que, el rubio se fue a estudiar al extranjero, él había madurado mucho, pero manteniendo su esencia. Esa calidez, era mucho más fuerte que antes, todos en la oficina, lo adoraban. Él, naturalmente, atraía a las personas.
Y yo hacía lo posible para ignorar eso, lo cual, como ya dije, era imposible.
Al volver del trabajo, tenía que ingresar al circo que se había convertido mi casa, y meterme en todo este mundo, de preparación de la boda.
"¿Y mi relación con mi prometida?", vuelvo a bufar en mi cabeza.
Esa primera vez, que la conocí hace dos meses, tuve que pedirle perdón, por como la había tratado, y desde ahí, no había mejorado mucho nuestra relación.
Nos tratábamos con respeto, de lejos, éramos una pareja perfecta, pero si te acercabas, podías notar, la manera fría en que nos tratábamos.
No habíamos podido avanzar más que eso, y la verdad es que, yo no quería avanzar en ello.
Vuelvo a suspirar, y me prendo un cigarro. Ahora, esto era mi salvación, el tabaco.
Creo que, me fumaba dos cigarros en la mañana, otros dos al llegar a casa, y otros dos, luego de la cena. Se entiende que, la cena, era una charla incesante sobre la boda.
Me apoyo contra la pared, afuera de la empresa, e inspiro profundamente, el humo de mi cigarro.
Cierro los ojos, intentando relajarme.
-... No sabía que, ahora fumabas dattebayo- escucho su voz.
Abro los ojos lentamente, y al levantar la mirada, lo veo parado frente a mí; con sus ojos cielo, mirándome profundamente.
Me encojo de hombros- ¿qué pasa con ello?, es mi problema- le digo en un tono plano. Bueno, esa era mi intención, pero casi termino escupiéndole, enojado.
Ese suspira, se mete las manos a los bolsillos.
-... Supongo que es tú problema dattebayo- dice este, como quien no quiere la cosa.
Aprieto los dientes, vuelvo a llevarme el cigarro a mis labios. Cuando exhalo el humo, le increpo.
- ¿Deseas algo?, arruinas mi cigarro - vuelvo a decir, con veneno en mi voz.
Este se sacude, y mira hacia otro lado. Se acaricia el brazo, un poco nervioso.
-... Nada, yo quería...- se encoge de hombros-... no sé qué quería...- dice en un hilo de voz.
Miro a todos lados, por lo menos, esta parte de la empresa, que era el patio, estaba vacío.
-No tengo tiempo para tus inseguridades Dobe- me acabo mi cigarro, tiro la colilla y comienzo a avanzar.
Cuando paso por su lado, siento que me toma el brazo. Me quedo tieso, pero no intento zafarme de su agarre.
"¿Por qué no lo hago?", me regaño.
Estoy por tirar de mi brazo, pero siento como este en vez de agarrarme el brazo, comienza a acariciarlo suavemente.
Me siento temblar en mi interior. Cierro los ojos, mientras mi cuerpo entero tiembla y reacciona emocionado, ante su tacto.
-... Te extraño Sasuke...- me susurra este al oído. Vuelvo a exhalar largamente.
Abro los ojos y lo miro, el azul de sus ojos, choca contra los míos oscuros. Nos quedamos así, como suspendidos en el tiempo, casi sin respirar. Trago saliva e intento apartar la mirada.
-... Es peligroso Naruto…- miro a todos lados- estamos en la empresa- intento apartarme.
-... Por favor, sólo…- vuelve a exhalar, se le veía tan confuso.
Aprieto los labios, dudoso otra vez. Miro a todos lados, y al no ver a nadie, lo jalo y lo guio a una esquina, entre los edificios, donde nadie nos podrá ver.
-A ver, vamos a dejar algo en claro. Tú me dijiste que, no podíamos seguir juntos. ¡Tú me dijiste que, te ibas a casar, y eso fue todo! Nos hemos ignorado por dos meses enteros, ¡¿y ahora vienes, y me dices esta pendejada?!- le increpo, enojándome.
Se muerde el labio, comienza a hacer un recorrido de un lado a otro, nervioso.
-... Ya sé lo que hice y lo que decidí, pero... ¡arg! ...- se revuelve los cabellos, frustrado- no quiero hacerle daño a nadie... no quiero dañar a mi familia, o a Hinata, o a ti- va acentuando con sus manos-... no sé qué hacer dattebayo...- vuelve a susurrar.
Me apoyo en la pared, y me masajeo las sienes- tú no sabes que hacer, ¿y se supone que yo, si debo saber la respuesta? ...- sacudo la cabeza- yo tampoco sé que hacer... estos meses, también me han sido horribles... -suspiro.
Rebusco en mi bolsillo, y me vuelvo a encender otro cigarro. El estrés me estaba carcomiendo otra vez.
Nos quedamos en silencio, cada uno apoyado en la pared contraria, viéndonos de frente.
-... Tú... tú dijiste que... podíamos seguir viéndonos…- se muerde el labio- aunque estemos casados- me siento temblar.
-... Naruto...- miro al suelo, no me atrevo a contestar.
Soy consciente, como este comienza a acercarse a mí. Me quedo quieto, siento su calidez, huelo su olor y comienzo a temblar. Aprieto los puños, pero no me atrevo a levantar mi mirada, si lo hacía, no podría detenerme.
Lo escucho tragar, y soy consciente como, de forma dudosa, extiende su mano y me acaricia los cabellos.
Dejo escapar el aire que, no era consciente que estaba reteniendo. Era patético, pero admito que, ante sus caricias y su calor, me siento derretir, me vuelvo sumiso ante él.
Este al ver que, no lo rechazo, comienza a acercarse más a mí. Siento como su cuerpo choca contra el mío, su pecho contra el mío, y puedo notar como, pese a su ropa, su corazón palpita frenético, casi tan frenético como el mío.
No puedo evitar, el terminar abriendo la boca. Terminamos respirando el mismo aire.
Nos quedamos viendo de frente, respirando exaltados.
Siento como me acaricia la mejilla, rozándome suavemente con sus dedos. Su otra mano, me acaricia la cintura. Naturalmente, me apego más a él.
Soy apenas consciente de, soltar mi cigarro, y pasar mis manos por su cintura. Lo siento temblar ante mi toque. Le levanto un poco la polera, y acaricio su marcado abdomen.
Este deja escapar un suave jadeo, y yo me siento poderoso. Tocarlo se sentía tan bien y familiar, y al mismo tiempo, ahora se sentía distinto, como si estuviéramos cometiendo un horrible pecado.
Pero, no podía engañarme; este pecado, me estaba excitando como nada hacía, desde hace meses.
Naruto comienza a acercarse lentamente a mi rostro. No nos quitamos los ojos de encima, y noto como su rostro se acerca al mío, pero no puedo frenarlo; no puedo y no quiero detenerlo.
Este cierra los ojos, y yo me dejo caer en este pecado.
Cierro los ojos, y dejo que sus labios acaricien los míos. Es apenas un roce, el toque de una pluma.
Soy consciente de su aliento, de sus labios cálidos y un poco partidos. Los saboreo y se los mojo con mi lengua. Este suspira, jadeando un poco.
Naruto me agarra la cintura más firmemente, y me besa más duro. Esta vez, yo jadeo, pero no me separo, de hecho, le paso los brazos por sobre su cuello, y nos apegó aún más, lo cual, es casi imposible. Ya estábamos muy pegados.
Este me aprieta contra la pared, y me besa duro y demandante. Nuestros labios se deslizan juntos, en una dinámica batalla, y noto como este, me insta a abrir los labios.
Cuando lo hago, Naruto me cuela su lengua dentro y siento su humedad. No puedo evitar gemir, y seguir duramente, con nuestra batalla.
Cuelo mis manos, por sobre su cabello, y lo agarro firme. "... Yo también te extrañé Dobe", no puedo evitar gemir dichoso, y al mismo tiempo, maldiciéndome por mi debilidad.
No puedo evitar agarrarme a él, siento como este me toma del culo y hace que me cuelgue a él, todo mientras me presiona contra la pared y seguimos besándonos. Comienzo a acalorarme, mis mejillas arreboladas.
"Odio ser tan pálido, de seguro se me nota todo", no puedo evitar maldecir. Pero, a este parece no molestarle, deja de besarme, para comenzar a besarme las mejillas, me besa el cuello; no puedo evitar suspirar extasiado.
-… Sasuke…-susurra contra mi piel, en un hilo de voz. Intento enfocarme -… ¿hacemos mal? ...-se detiene con los besos, pero sigo sintiendo su trémula respiración contra mi cuello.
Cierro los ojos, exhalando. Intento pensar y concentrarme. Me aparto un poco y lo miro, este se estaba mordiendo el labio, pero me veía como siempre; con el mismo cariño, amor y deseo que yo sentía por él.
Tal vez, es por ello que, me siento un poco más relajado, para acariciarlo y ordenarle sus mechas de cabello disparatadas.
-… Probablemente si…-comento contundentemente. Tampoco le iba a mentir, o adornar la situación- pero…se siente bien…que me lleven al infierno…- Naruto toma aire, de forma dudosa, pero al mirarme, puedo ver un poco más de la resolución que lo caracteriza.
-…Pues, iremos ambos al infierno dattebayo- comenta este. Sé que debería sentirme culpable por Sakura, o por mi familia, pero en este preciso momento, no podía sentirme mal.
Él podría haber dicho infierno, pero en lo más instintivo de mi cuerpo y corazón, se sentía como el cielo.
-…Iremos al infierno…- vuelvo a atraerlo hacía a mí, y vuelvo a besarlo. Me siento en la gloría, cuando este deja de dudar y me besa de vuelta.
Naruto
Sabía que estaba haciendo mal, pero no podía parar. Me había sentido tan triste y vacío durante estos meses sin él, era muy injusto. Era injusto que, tuviera que sentirme culpable por tantas cosas; por mi familia, por Sasuke, y a ahora también por Hinata.
Porque algo completamente inesperado, había salido de todo este embrollo, y era ella. Me había hecho amigo de la peli negra; ella era muy dulce y muy atenta conmigo, no era para nada creída o egocéntrica, era muy liberador.
La verdad es que, la situación podría ser mucho más sencilla, si yo la odiara y listo, pero no.
Ella era mi bálsamo en toda esta mierda, y había comenzado a desarrollar un instinto protector hacía con ella, y este instinto, chocaba con mi amor hacía Sasuke, porque sabía que, cuando Hinata se enterara, iba a salir perjudicada.
Sentía que, en cualquier dirección, con cualquier decisión que tomara, iba a terminar lastimando a alguien. Y no quería eso.
Por eso, había estado tan complicado estos dos meses, por eso me había negado a llamar al moreno. Me lo había prohibido, pero ahora que estoy aquí, ahora que, lo tengo entre mis brazos, ahora que saboreo sus labios, y acaricio su rostro, me doy cuenta que, no hay nada ni nadie, que se le compare.
En estos momentos, me siento como un drogadicto que, se ha aguantado y aguantado, pero que ahora, volvía a probar su tan ansiada droga, y era una sensación gloriosa, casi celestial.
Le muerdo un poco el labio inferior al moreno, y me siento arder, cuando este gime. El sonido me recorre el cuerpo entero.
Me alejo un poco, tantas sensaciones, luego de dos meses, me estaba comenzando a acalorar.
Y yo podía estar muy desesperado, pero no lo iba a hacer con Sasuke aquí, en un callejón sucio y donde cualquier degenerado, nos podría ver.
Así que, me separo de mi moreno, y le peino los cabellos. Este al ser tan pálido, se le nota el sonrojo, y eso sólo me pone más caliente.
-... Creo que deberíamos volver…aunque créeme que, me gustaría ir a un hotel dattebayo- le digo, medio nervioso, medio coqueto.
Este se aclara la garganta, y comienza a arreglarse el traje, y a meterse bien la camisa, dentro de los pantalones. Le imito, y me arreglo el pelo.
Este mira al suelo por unos segundos, y luego me observa. Si no lo conociera, diría que esto no le afecta, que está calmado, pero puedo distinguir en sus ojos oscuros, el remolino de sentimientos que está sintiendo.
-... Volvamos…- dice suave, y a la vez, secamente.
Lo miro fijamente, pero este parece mantenerse firme en su palabra. Yo entendía que, lo que había dicho, tenía otro significado, 'volver', era que volviéramos con nuestra relación escondida, y que ahora, iba a tener que seguir siendo secreta.
Trato de pensar otra forma, pero no puedo. No era lo mejor, pero así, nadie iba a salir lastimado... "ojos que no ven, corazón que no siente", decía el dicho.
-Volvamos dattebayo- confirmo.
Asentimos, no pudiendo evitar los nervios de emoción, y al mismo tiempo, los nervios por el secreto.
Comenzamos a hacer nuestro camino de vuelta al edificio, y cuando ingresamos a la empresa, nos alejamos un poco, uno de otro y ponemos un rostro más serio, por si alguien nos estaba observando.
Al entrar a la sala de reuniones, me doy cuenta que, nuestros familiares estaban dispersos, pero estaban todos ahí.
Eso sí, no puedo evitar sentir un estremecimiento, al notar como las familias Hyuga y Haruno, también están ahí.
Intento mantenerme sereno y saludar a todos. Cuando tengo que saludar a mi 'suegro', no puedo evitar sentir, como el estómago me salta nervioso. A pesar de todo, Hiashi Hyuga me sonríe, y se va a sentar.
Todos nos sentamos, y comenzamos con la reunión. Intento enfocarme, pero siento como si un enjambre de hormigas, me estuvieran comiendo vivo. No puedo evitar mover mi pierna, ansioso.
-Creo que, con esto, estaríamos listos por hoy- comenta Fugaku-san. Comienzo a respirar aliviado, de que esto haya terminado, pero el mayor sigue hablando - y ya que estamos todos reunidos, están cordialmente invitados a nuestra casa.
Creo que, sería una buena oportunidad, para conocernos mejor, y celebrar los futuros matrimonios... por lo menos, eso me recomendó mi mujer, y como buen marido, hay que hacer caso- se ríen los mayores.
Pero, mientras ellos ríen, yo me ahogo. "Una cena... una cena entre todos, donde voy a tener que tener a Sasuke, a Hinata y a Sakura, bajo el mismo techo, en la misma mesa... mátenme", maldigo en mi cabeza.
Desde ese día, hace meses atrás, no había tenido que, interactuar con la peli rosada. Tenía entendido que, ella no tenía idea, de quien era yo realmente. Pero, ahora, se iba a enterar de la peor forma posible.
"Genial, más personas para herir dattebayo", no puedo evitar recordar, la charla que tuve con la peli rosada. Se notaba que, lo único que ella deseaba, era ser amada por alguien. Me muerdo el labio, retorciéndome las manos.
Cuando siento un pie rozando contra el mío, no puedo evitar, dar un pequeño bote por la sorpresa. Miro al frente, y veo los ojos interrogantes e inteligentes del moreno. Le hago un gesto que luego.
Se decide que la cena será mañana sábado, y cuando todos comienzan a retirarse, yo señalo al baño, de forma imperceptible.
-Umm, adelántense, yo tengo que pasar al baño antes- comenta Sasuke. Yo comienzo a caminar fuera del salón, pero sigo escuchando.
- ¿Estás seguro? -le comenta Itachi-san.
-Si, yo tomo un taxi – este se encoje de hombros, como si no fuera la gran cosa. Antes que alguien diga más, salgo de la sala.
Espero en el baño, hasta que veo entrar a Sasuke. Este pone el seguro, luego de asegurarse que no hay nadie cerca, y se gira a mirarme.
- ¿Qué pasó?, te vi con cara de miedo- me dice el moreno.
No puedo evitar suspirar, y revolverme el pelo -yo… conozco a tu prometida dattebayo-le suelto de golpe. Este parpadeo confuso, y luego me mira.
- ¿La conoces?, ¿la viste aquí en la empresa? - niego con la cabeza.
-No, yo la vi hace dos meses, nos conocimos… yo no sabía que era tu prometida, hablamos y… -vuelvo a suspirar.
-… ¿Y? -insiste Sasuke.
-Me agrado…me contó sus aflicciones y yo… les conté las mías dattebayo- el moreno vuelve a parpadear. Se aclara la garganta.
- ¿Tú?... ¿tú le dijiste de lo nuestro? ...- vuelvo a negar con la cabeza.
-No, claro que no… pero, le dije que, no estaba enamorado de mi prometida, que estaba enamorado de otra persona. No tiene idea de quien -juego con mis manos -al final de la conversación, me dijo su apellido, y se me cayo el mundo…ahí me di cuenta que, era tu prometida dattebayo – hago una mueca.
Sasuke deja escapar un largo suspiro -… admito que, la he tratado horrible, he sido un muy frío con ella… no puedo darle lo que ella quiere…- no sé cómo sentirme.
Por un lado, me daba pena ella, por otro lado, me sentía aliviado, ya que, Sasuke era mío y no me hacía gracia, la idea de tener que compartirlo.
-Entonces… mañana todos juntos eh…-comento, cruzándome de brazos. Este se masajea las sienes.
-…Parece que, no hay más opción- ambos suspiramos, pero nos resignamos.
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Durante todo el día sábado, estoy ansioso y estresado, no quería ir a esta cena. Pero, a pesar de mis deseos, el día transcurre rápidamente, y antes que pueda darme cuenta, ya estamos almorzando.
- ¿Tú conoces a los Haruno? - le pregunta mamá a papá-
-No hemos tratado mucho con ellos, pero si, se ven buena gente -comenta papá.
- ¿Y serán de fiar?, después de todo, son de otro país, no sabemos sus costumbres -comenta la abuela Tsunade.
-Vamos mamá, hay que ser abiertos de mente, son buenas personas, y con ellos, podemos llegar lejos-puntualiza papá.
"Hay que ser abiertos de mente", como me gustaría decirle eso a mis padres. Sigo comiendo desanimado.
Durante la tarde, por mucha película de acción que vea, no logro distraerme, y antes de darme cuenta, es la hora de salir. Me ducho y visto rápidamente.
Cuando llegamos, entramos en la casa de los Uchiha, ya se me hacía muy común la casa. Alcanzo a ver a Sasuke, pero antes que si quiera podamos saludarnos formalmente, tocan a la puerta, y por esta, ingresan los Hyuga.
Veo a Hinata, y cuando nuestros ojos se cruzan, me dirige una sonrisa. Le sonrió de vuelta, y luego de saludarnos entre todos, la peli negra se queda a mi lado.
No puedo evitar, ser consciente de la mirada de Sasuke, sobre nosotros. Hinata estaba al lado mío, y me contaba de su día. Yo intentaba escucharla, pero de nuevo, era consciente de la mirada fría de Sasuke.
Si las miradas matasen, Hinata hace rato ya hubiera sido asesinada.
- ¡Ay, se ven muy lindos!, acérquense para una foto dattebane-nos grita mamá. Hago una mueca interna, pero poso para la foto. Hinata tímidamente, se pone al lado mío- pero sujétala hijo, no tienes que estar tan tieso-me dice mamá.
Vuelvo a echarle un vistazo al moreno, este había desviado la vista, pero tenía el ceño fruncido. Sintiéndome totalmente incomodo, sujeto suavemente, la cintura de Hinata.
Ella se apega a mí, y no puedo evitar, ser consciente de sus pechos presionándose contra mi torso. Vuelvo a incomodarme, porque no quería pensar en Hinata, por sus grandes pechos, era extraño.
Luego de la foto, intento separarme un poco, pero como que, todos esperan que esté pegado a ella, y Hinata, naturalmente me seguía. Antes de darme cuenta, agarro un champan que están ofreciendo y comienzo a beber.
-Umm, Naruto-kun, ¿estás bien? -me pregunta Hinata. Tomo otro sorbo.
-Si, estoy bien dattebayo- me esfuerzo, y le dedico una sonrisa, tranquilizándola. Al parecer funciona, porque me sonríe cálidamente, lo cual, nuevamente me hace sentir culpable.
Vuelvo a tomar otro trago. Como si ya no fuera tortura suficiente, finalmente llegan los Haruno.
Al ir saludándonos, es que finalmente, llego a toparme con la peli rosada, quien, al verme, parpadea como un búho.
- ¡¿Tú…?!... ¿Naruto?, ¡sí eres tú, no lo puedo creer! -grita Sakura, sonriéndome.
Me fuerzo a reírme - ¡pues créelo dattebayo! -la saludo. Hinata la mira intrigada, me aclaro la garganta- Hinata, te presentó a Haruno Sakura -la señalo- esta es Hinata… mi prometida-intento que no suene a una maldición.
- ¡Oh, claro!, un placer conocerte- le sonríe la peli rosada.
-El placer es mío-dice Hinata educadamente -escuché que, tú eres la prometida de Uchiha-san-dice la morena.
-Si, soy la prometida de Sasuke- dice esta.
-… ¿Me llamaste? -los tres nos giramos, y vemos aparecer a Sasuke.
- ¡Sasuke-kun! -se sorprende Sakura, dando un pequeño bote. "¿Sasuke-kun?", no puedo evitar sentir un hormigueo molesto.
El moreno da un asentimiento seco, y los cuatro nos quedamos ahí, en un extraño silencio. Sorprendentemente, es Hinata quien rompe el silencio.
-Buenas noches, Uchiha-san-lo saluda, un poco nerviosa, pero educada. Este parece mirarle cabreado, pero le mando una mirada, en advertencia. Este suelta un pequeño bufido, pero saluda a Hinata.
Cuando voy a dar otro trago, me doy cuenta que, mi copa está vacía. Termino agarrando una nueva.
-Y… ¿todos se conocen?... ¿ustedes se conocen? - comenta Sakura-chan, echándonos miradas a todos, pero por, sobre todo, a mí y al moreno.
-Ehh, pues sí, trabajamos juntos, desde hace años dattebayo-intento decir ligeramente, como si no fuera la gran cosa.
- ¡Oh!, es cierto - dice la peli rosada, pero no puedo evitar sentir un estremecimiento, de algún modo, como sabiendo que, ella sintió algo extraño o algo más, entre nuestra relación con el moreno.
Vuelvo a beber. Por lo menos, gracias al trago, algo me estaba ayudando a los nervios, lo malo, es que me estaba apoyando un poco más en Hinata, que en mi propio pie.
Durante la siguiente hora, somos obligados a sacarnos diversas fotos, a escuchar anécdotas familiares, y a brindar por nuestros compromisos. Todo eso, teniendo que mostrarnos felices.
A cada trago, más me siento bullir frenético. A cada foto y felicitaciones, más enojado me voy sintiendo, a cada sonrisa y ofrecimiento de comida, por parte de Hinata o de Sakura, más culpable me siento.
Cuando ya ha transcurrido una hora, me acabo mi tercer o cuarto champan, y comento que necesito ir al baño.
Cuando me acerco a Sasuke, le rozo suavemente la manga y se la tironeo. Todo de forma imperceptible.
Cuando llego al baño, espero por un par de minutos, y cuando escucho un suave toque, abro la puerta y dejo entrar al moreno.
Este me eleva una ceja, pero yo no me voy por rodeos, pongo el seguro a la puerta, lo tomo de la cintura, acercándolo a mi cuerpo y lo beso demandante.
Este me besa con la misma fiereza, y me sigue el ritmo.
Soy consciente de, los ruidos de abajo. Las risas de nuestros familiares, el sonido de copas, de pasos, pero lo ignoro todo.
Agarro a Sasuke, y hago que se cuelgue a mí. Este me mete las manos abajo de mi camisa y me recorre los músculos.
Su toque y el alcohol en mi cuerpo, me hacen arder, me siento enloquecido.
Antes de poder controlarme, jadeo y gimo contra su boca. Le muerdo los labios y cuelo mi lengua dentro.
Nuestras lenguas se enfrascan en una gran batalla, donde ninguno quiere ceder. Aprieto y masajeo a mi antojo, el trasero del moreno, y este me sigue acariciando, también frenético.
Cuando nos acercamos más al otro, y siento como nuestros paquetes de rozan, siento como toda la sangre, baja a mi miembro, endureciéndolo al instante.
Gruño contra su boca y comienzo a besarle el cuello, y hacerle una marca. Este desciende con sus manos por mi espalda, y las mete por debajo de mis pantalones, apretándome el culo.
Ya no aguantando, lo suelto, y le desabrocho lo mejor que puedo, el cinturón y el cierre de sus pantalones. Noto como este hace lo mismo con los míos.
Cuando siento mi miembro libre, jadeo fuertemente, pero me fuerzo a morderme el labio, y a callarme.
Busco la entrada de Sasuke, y comienzo a dilatarla con mi dedo-... hay que intentar... de no hacer ruido- le susurro.
-…Hmpf... tú haces más ruido…- suspira este, cuando le meto el segundo dedo.
Lo beso, intentando relajarlo, para que no le duela mucho, pero luego de unos minutos, ya ninguno aguanta más. Ya casi estaba que me corría solo.
Vuelvo a hacer que Sasuke se cuelgue de mí, hago que se apoye en la pared, y guio mi miembro dentro de su cálida entrada.
-... Diablos... como extrañé esto dattebayo…- no puedo evitar jadear y susurrarle. A este se le colorean las mejillas, pero sólo gime, no me dice nada.
Lo agarro firmemente, y comienzo con las embestidas. Nos besamos e intentamos ahogar nuestros gemidos. Yo había hecho andar el agua del lavamos, para ahogar el sonido de las embestidas, pero a pesar de ello, se escuchaba todo, y eso sólo me excitaba más.
-... Sigue Dobe…- me muerde Sasuke. Lo agarro más bruto, como nos gustaba, y me convierto en un animal; adentro y afuera, es todo en lo que puedo concentrarme.
Sasuke se lleva la mano a su propio miembro, pero se la aparto, y lo atiendo yo.
Comienzo a ver borroso, y se me tensa el cuerpo. "Ya casi... vamos, ya casi dattebayo", jadeo más fuerte.
Cuando Sasuke suelta un gemido más largo, y siento como sus paredes me aprietan, me doy cuenta que, llego a su orgasmo, además que, la humedad en mi mano, me lo señala más que claro.
Ante ello, veo estrellas, y mi propia liberación me deja tembloroso y sintiendo la gloria. Me corro dentro de Sasuke, y sólo me quedo ahí, con su calor envolviéndome, tanto a mi cuerpo como a mi miembro, dentro suyo.
"Las llamas del infierno, realmente eran candentes", no puedo evitar pensar, y reírme en mi interior.
