Holi, ¡gracias por los vistos y comentarios!. Bueno, disculpen por no haber podido actualizar, tuve dos semanas asquerosas en la universidad, llena de pruebas y trabajos, se me hizo difícil escribir, pero aquí estamos, se vienen los más dramáticos, de hecho, este cap es así, full drama jiji. Así que eso, espero que les guste.
"Don´t treat me like that"
("Give me love", Ed Sheeran, música de fondo)
Sasuke
-Eso, gime para mí dattebayo... córrete para mí...- me susurra al oído. Siento que me endurezco, mi miembro perforándome los calzoncillos. Me llegaba a doler, de lo duro que estaba.
-Vente para mí- susurra el rubio. Y yo me siento explotar.
Cuando despierto, estoy sudando, tengo el cabello pegado a mi cara. Cuando intento acomodarme en mi cama, soy consciente de algo viscoso en mis muslos internos.
Al mirar abajo, no puedo evitar que, las mejillas me ardan de la vergüenza y la sorpresa.
Estaba manchado con mi esencia, y al parecer, me había corrido bastante. Había manchado mi ropa interior, y por poco, no mancho también las sábanas.
Me dirijo al baño, y luego de limpiarme, me dejo caer en el tapete del baño. No podía dejar de pensar, me estaba descontrolando.
Uno pensaría que, luego de tantos años de estar teniendo relaciones con una misma persona, uno se aburriría. Había escuchado que, a algunas parejas les ocurría eso, sufrían problemas en la intimidad.
Pero, con Naruto era todo lo contrario, a cada día me sentía más frenético por estar con él, "¿podría deberse a que, yo no tenía el derecho a llamarlo mío?, por lo menos, no en voz alta", no puedo evitar pensar.
Me revuelvo el cabello. Ya lo habíamos conversado con el rubio, nuestra relación iba a ser secreta, y nos íbamos a casar, y así, nos evitábamos todos los problemas.
Pero, no puedo evitar fruncir el ceño, enojado ante ello. No iba a poder llamarlo mío, no iba a poder besarlo cuando quisiera, siempre iba a tener que estar vigilando mis pasos, para que nadie sospechara.
Vuelvo a suspirar, pero me levanto y me devuelvo a la cama. La noche se hace bastante larga, tenía tantas cosas en la cabeza, que simplemente, no podía conciliar el sueño.
Había pasado un mes desde la cena de compromiso, celebrada entre las cuatro familias, y las cosas seguían avanzando, muy depresiva para mi gusto.
No sé muy bien, finalmente, a qué hora me duermo, pero cuando despierto, veo el rostro de mamá, asomándose a mi cuarto.
-... ¿Mamá? - pregunto confuso, soltando un bostezo y ordenándome las mechas disparatas de mi cabello.
Ella suspira, y se sienta en el borde de la cama. La miro, estrechando los ojos- hoy... necesito que seas bueno, ¿sí? - me mira, con una mueca apenada.
Elevo una ceja- ¿cuándo no he sido bueno?, que yo sepa, no he matado ni robado a nadie- mamá hace una mueca.
-No Sasuke, no hablo de eso, es que... -ella suspira- tu padre organizó una cita, entre tú y Sakura-san- me enderezo y la miro enojado.
Ella levanta las manos- no me mires con esa cara, sé bien que no te gusta ella, pero te vas a casar con ella, por lo menos, intenta conocerla un poco. ¿Quién sabe?, tal vez te agrade- suelto un bufido.
Y de unas buenas patadas, aparto las sábanas, busco mi ropa, y doy un portazo, a la puerta del baño.
Mientras me cae el agua de la ducha, maldigo mi suerte.
Al salir y arreglarme, papá me da la dirección de la cita. Por lo menos, papá me había dejado usar el auto.
Así que, apenas salgo de la casa, acelero y voy rebasando a los distintos autos en mi camino. La velocidad y el viento en mi cara, me calman un poco y cuando llegó al punto de la cita, me siento mucho más en mis cabales.
Al fijarme mucho más donde estaba, me doy cuenta que, estaba a las afueras de mi antigua universidad, la universidad de Kioto.
Frunzo el ceño, pero me bajo del auto, y dejo que los recuerdos me inunden. No puedo evitar, sentirme un poco nostálgico, y también un poco viejo.
Resoplo divertido conmigo mismo, sólo tenía 25 años, pero entre todo el estrés, me sentía más viejo.
"¿Por qué papá me hizo venir aquí?", estoy por tomar mi celular, para comprobar que estuviera en el lugar correcto, cuando veo salir a una figura conocida, Sakura.
Ella parece buscar por los alrededores, y cuando me ve, me hace un asentimiento con la cabeza y comienza a acercarse.
Tomo aire, pero intento controlarme y me acerco a esta.
-Hola- me sonríe un poco.
-Hola- nos quedamos un poco en blanco. Yo podía lidiar con el silencio, pero esta pausa, no era silenciosa, era ruidosa, aunque no hubiera sonido.
Me remuevo un poco harto. Ella se muerde el labio y luego mira a todos lados- ¿te... te interesa pasear por los terrenos?, es bonita la universidad- me dice la peli rosa, un poco dubitativa.
-Si lo sé, estudié aquí- le digo secamente. Esta parece encogerse, y asiente silenciosamente.
Me golpeo mentalmente, e intento suavizarme- tú... pensé que, ya estabas titulada- le digo más dócilmente, metiéndome las manos a los bolsillos.
Esta gira a mirarme confusa. Intento no hacer una mueca. Desde la cena, nuestra 'relación', no había mejorado mucho. Pero, tampoco quería ser un imbécil insensible con ella, y la verdad es que, sólo le había mostrado esta faceta mía, en el último mes.
-Ehh... si- se apresura a contestar. Se pasa la mano por el cabello, un poco cohibida, al parecer- yo...- se aclara la garganta. Mientras tanto, comenzamos a caminar por el campus- estudié Medicina, allá en Corea- la miro, alzando una ceja.
"¡Vaya!, hubiera pensado que estudió arte o diseño, es más inteligente de lo que pensé", no puedo evitar mirarla, con otros ojos.
-Y bueno, ahora que estamos pasando más tiempo en Japón, pensé que, sería una buena oportunidad, de ampliar mis conocimientos. Así que, me metí a hacer un curso aquí, y ¡ha resultado ser increíble! - dice esta, no pudiendo evitar que, la emoción se le escapé.
Vuelvo a alzar una ceja, mirándola- ¡vaya!, no pensé que fueras tan nerd con la medicina- no puedo evitar molestarla en buena onda.
Ella me alza una ceja, y pone los brazos en jarra- ¿nerd?, ¡oh Dios!, tú sí que sabes cómo tratar con chicas- rueda los ojos. No puedo evitar, bufar divertido.
- ¡Es la verdad! - sin darme cuenta, alzo mi brazo y le golpeo suavemente la frente, con dos de mis dedos, igual que hacía nii-san conmigo a veces, para molestarme- ¿quién diría que aquí, habría tanto cerebro?... aunque tienes harta frente, eso significa que tienes más espacio- se queda boca abierta.
-Ahora sí, ¡eres hombre muerto!, ¡yo no te digo nada por tu actitud de; 'soy muy exclusivo, no me toques', o de; 'soy un samurái solitario, fuera de mi camino'- hace una mala imitación mía.
No puedo evitar, volver a reírme- estás casi, te falta ponerle un poco más de calidad a la interpretación- me encojo de hombros- qué bueno que, no eres actriz, pasarías hambre- vuelvo a cargar.
Sakura abre la boca, exagerando lo ofendida, y me golpea el hombro, pero todo en broma.
Me río junto a ella.
Cuando nos quedamos en silencio, unos minutos después, me sorprende lo relajado que me siento.
Me doy cuenta que, ella realmente, no era una mala chica y que, en otras circunstancias, podríamos habernos llevado bien.
Luego de caminar otro rato, nos dirigimos al auto. Exhalo largamente, pero me volteo a mirarla- discúlpame...- ella se frena, y me mira confusa- yo... eh sido un idiota contigo, un hijo de puta…- se queda parada, mirando a la nada.
Me paso la mano por mis cabellos, pero intento continuar- yo estaba enojado con lo del matrimonio... sigo estándolo, no te voy a mentir, pero eso no es excusa para mi comportamiento, lo siento- traga saliva.
Nos quedamos en silencio un par de minutos, me dedico a jugar con las llaves, para intentar relajarme- te perdono…- la miro.
Sakura exhala, y se sienta en el capo del auto, me siento a su lado- admito que, tuve ideas muy infantiles al llegar aquí…- bufa- pensé que, conocería a mi príncipe azul, y que, pese a todo, seríamos felices...- la miro sorprendido.
Ella me devuelve una sonrisa apenada- son sueños de niña... pero quería aferrarme a eso porque, me confortaba... tú estabas en todo tu derecho, a no corresponderme- no puedo evitar, mirarla un poco incómodo y apenado.
-Por favor, no me mires así, todo menos eso- desvío la mirada- si tenemos que casarnos, podríamos, por lo menos, intentar llevarnos bien, cómo recién lo estábamos haciendo ... con eso es suficiente- se encoge de hombros, pero me dedica una sonrisa.
"Eso es suficiente"... frunzo el ceño, molesto. Me gustaría poder decirle que, salga al mundo, que busque a alguien que la quiera, que la ame como se merece. Que la haga sentir, todo lo que yo siento, cuando estoy con Naruto.
Aprieto los puños, sintiéndome rabioso contra nuestras familias. "¿Por qué nos hacían hacer este sacrificio?, este sin sentido, sólo nos va a amargar."
Pienso en esas teleseries de la tele, donde el hombre sale de la casa, y no llega en varías horas. Y cuando lo hace, todo el ambiente es horrible, frío. Y comienzan las acusaciones contra el otro; que el hombre era infiel, que la mujer es una arpía.
Podía ver que, si seguíamos por este camino, ese sería nuestro destino, porque… yo ya le estaba siendo infiel.
Al pensar en ello, no puedo evitar sentir, un potente aguijonazo de culpa. Me remuevo incómodo.
-... Puedo hacer eso, llevarnos bien - me encojo de hombros- es lo mínimo que mereces... tú... ¿te apetece un café? - asiente.
Nos montamos en el auto, y durante el viaje, dejo que ponga la música. Por lo menos, en eso, tenía un gusto más relacionado con su aspecto, música pop.
-Y... -traga saliva, pero me echa un vistazo- tú y Naruto, ¿son amigos? - tengo que usar todo mi esfuerzo, para no apretar el volante, y no salirme del camino.
-... Si, no amigos íntimos, pero sí. Trabajamos desde hace años juntos... ¿por qué preguntas? - intento decirle ligeramente.
-No es que... bueno, conocí a Naruto, ese primer día en que llegué, y realmente, me ayudó mucho. Tenía curiosidad, se ven buenos amigos ustedes- se atreve a decir.
'Buenos amigos', se me atasca esa frase en mi ser. Como la odiaba, como odiaba que, todos nos vieran como amigos, me gustaría poder gritar; "él y yo, NO somos amigos, somos pareja", pero nunca podría decirlo.
Cuando llegamos al restaurante, no puedo evitar, volver a sentirme tenso.
Mientras esperamos por la comida, me quedo mirando fijamente la carta.
-... ¿Sasuke-kun? - levanto la mirada. Exhalo, dejando de lado el menú.
-Lo siento... estoy pensando tonterías- comento, mirando a todos lados.
-Descuida, me suele ocurrir...- se encoge de hombros. Intento volver a concentrarme, y bromear con ella.
- ¿Tú sueles pensar en tonterías?, noo -hago teatro- no se me hubiera ocurrido- la molesto.
Ella vuelve a hacerse la ofendida, y toma la carta del menú- ¿sabes?, no pienso hacerte caso. Voy a concentrarme en esto. ¿Por qué no pides una sopa, y te ahogas en ella? - me dice, elevando una ceja.
Me sujeto el pecho, haciendo teatro- eso fue un golpe bajo, eso me dolió- le digo.
Nos quedamos viendo, seriamente, pero no podemos, luego de unos minutos, evitar el largarnos a reír, otra vez.
Niego con la cabeza, pero me alegra que, por lo menos, este día no ha haya sido tan horrible, como temí más temprano.
Naruto
Vuelvo a mirar en dirección a mamá y a Hinata, veo que siguen comprándose y comprándose cosas. Aunque, realmente, mamá tiraba de Hinata de un lado a otro, y está la seguía, temerosa de decirle que no.
Vuelvo a suspirar y a mirar a la calle, por la ventana de la tienda, sintiéndome un poco harto.
Faltaban dos meses para la boda, y nuestras familias nos habían acarreado a estas pruebas de vestuario, y ahora, nos habían metido a una tienda llena de objetivos para el hogar.
Al parecer, uno agarraba una máquina y marcaba, por ejemplo, un jarrón que te haya gustado. Luego, los invitados a la boda, verían una lista con todos los objetos que nosotros habíamos marcado, pensando en nuestro futuro hogar, y esos objetos, ellos nos los regalarían.
Aún me costaba comprender, todo este mundo de las bodas. Para ser peor, en la tarde íbamos a tener con Hinata, clases de vals, para nuestro primer baile como esposos.
Cierro los ojos, y vuelvo a tomar aire. "Tranquilo, sólo respira Naruto, adentro y afuera; adentro y.…"
-... ¿Naruto-kun? - me sobresalto, y me volteo a ver a mi prometida.
-Hey, Hinata- al fijarme un poco más en ella, no puedo evitar, reírme un poco-veo que mi mamá hizo de las suyas dattebayo- ella hace una mueca, un poco avergonzada-tranquila, te ayudo-.
Me acerco a ella, y la ayudo a sacarse de encima; un sombrero, un velo, un collar, y unos tacones mutantes.
-Gracias... no sabía cómo frenar a tu madre- me dice ella, riéndose apenada, limpiándose la cara. Mamá incluso la había maquillado.
-Mamá está un poco loca dattebayo, pero es buena- me río. Le tomo el rostro con delicadeza y mojándome un dedo, le limpio la mejilla, llena de maquillaje.
Ella se sonroja, pero me sonríe. Me alejo un poco, y me meto las manos a los bolsillos. Le echo un vistazo a mamá y al resto de las familias.
Me muerdo el labio, pero le echo un vistazo a la peli negra.
- ¿Qué te parece si nos escapamos dattebayo? - abre los ojos sorprendida, pero luego de pensarlo un poco, asiente. Se ríe, pero me mira decidida.
Le tomo la mano y comenzamos a escabullirnos de la tienda- ¡Naruto!, ¿qué haces dattebane? - me grita mamá. Echo miradas hacía atrás, pero sigo corriendo junto a Hinata, mientras nos reímos, sintiendo que estamos cometiendo un delito.
Me giro a mirar a mamá, y le grito- ¡volveremos para la clase de baile dattebayo!, ¡vamos a pasear, nos vemos! - les grito a todos.
- ¡Naruto! - escucho gritar a mamá.
- ¡Hinata! - escucho gritar al padre de Hinata. Ella se encoge, pero le aprieto la mano, dándole ánimos.
Cuando salimos de la tienda, corremos por las calles. La gente nos echa miradas, pero nos dejan pasar, divertidos.
Cuando nos cansamos de correr, nos detenemos.
Nos reímos otro tanto, luego miro a nuestro alrededor, estábamos cerca de un parque.
- ¿Caminamos? - asiente, y comenzamos a pasear. Nos compró unos bocadillos, y mientras caminamos, me siento mucho más relajado.
-Umm... ¿Naruto-kun? - me giro a mirar a Hinata. Ella juega con sus manos, pero luego parece decidirse- ese primer día en q-que nos conocimos- se aclara la garganta- me dijiste que, no podías prometerme que, te enamorarías de mí, pero que, pese a ello, nunca me harías daño. Supe en ese momento que, podía confiar en ti- me detengo y la miro.
Le asiento, animándola a seguir. Ella se muerde el labio - ¿esto sigue siendo así verdad?, ¿no significo nada para ti? - parpadeo confuso. Me remuevo incómodo, pero no quiero mentirle.
Asiento, exhalando- no ha cambiado... lo siento dattebayo. No quiero que te hagas ilusiones... no puedo amarte Hinata...- la miro, sintiéndome culpable.
Ella suspira, pero niega con la cabeza- no quiero que me mientras, o simules algo que no sientes... sí me o-odias- tartamudea- por favor, dímelo- niego con mi cabeza.
-No te odio Hinata... de hecho, durante estos meses, me he encariñado contigo...- me vuelvo a remover, un poco avergonzado, pero me fuerzo a continuar- te considero mi amiga dattebayo, y me dan ganas te protegerte, porque sé que eres una buena chica- le sonrió.
Ella se sonroja, pero me devuelve la sonrisa- me gusta ser tu amiga Naruto-kun- seguimos paseando.
Me esfuerzo por hacerla reír, para que el momento tenso, quede atrás, parece funcionar. Le había dicho la verdad a la peli negra, la consideraba mi amiga, y quería protegerla.
Mientras caminamos, por intentar hacerla reír, no me fijo por donde voy, y me termino resbalando y cayendo al suelo.
- ¡Naruto-kun! - corre a socorrerme Hinata.
-Estoy bien dattebayo- le digo. Pero, al revisarme, me doy cuenta que, me hice unos cortes en las manos y en mi rodilla, incluso sangraba un poco- ¡mierda! - exclamo, al tocarme la herida.
- ¡Espera!, debo tener un pañuelo por aquí- me dice la peli negra, agachada a mi lado. Ella rebusca en su bolso, saca un pañuelo y una botella de agua, moja el pañuelo, y con cuidado y delicadeza, me limpia la herida.
- ¡Auch! - no puedo evitar quejarme. Ella se ríe, con su risa cantarina.
-Tranquilo, no te hare daño- me sonríe.
Me quedo mirándola, mientras veo como me limpia la herida. Ella lo hacía con movimientos tan suaves y delicados, como sólo una mujer puede hacer, y no puedo evitar sentir que, ella podría hacer muy feliz a un hombre.
Vuelvo a sentirme culpable, sobre no poder amarla, aunque por, sobre todo, porque básicamente, yo le estaba siendo infiel.
Trago saliva, y me levanto a toda prisa- descuida, ¡ya estoy bien!, mejor vamos, que vamos a llegar tarde a la práctica dattebayo, y ahí sí que, nos van a tirar de las mechas- intento reírme, y decirle jovialmente.
Hinata parpadea un poco confusa, pero asiente y me sigue. Me meto las manos a los bolsillos, e intento caminar normal, pese a las molestias en mi rodilla, no quería que la peli negra se preocupara, e intentara atenderme otra vez.
El camino de regreso, es mucho menos jovial que antes, no puedo evitar quedarme callado, no tenía ganas de hablar. Hinata sólo me sigue, callada.
- ¡Ah, llegaron!, ya no eres un niño dattebane, estas cosas no las puedes hacer Naruto- me reprende mamá.
-Estoy aquí, ¿qué más quieres dattebayo? - contesto bruscamente, mientras el enojo se me escapa. Mamá parpadea confusa, todos se quedan en silencio.
Aprieto los puños, dentro de mi chaqueta, pero suspirando, me revuelvo los cabellos, y me giro hacía mamá.
-Lo siento... rabieta de niño dattebayo- ella vuelve a parpadear, me siento morir cuando me doy cuenta que, tiene los ojos llorosos.
Asiente, y comienza a caminar fuera de la pista, pero se frena y me hace cariño en el brazo, luego sigue su camino.
Vuelvo a sentir un aguijonazo de culpa potente. Tomo un respiro trémulo, y hago lo posible por esconder todo, bajo una sonrisa.
-... ¿Bailamos? - me giro hacía Hinata, ella parpadea, pero me asiente.
El instructor me indica que, debemos tomarnos de las manos, y que la otra, debo ponerla en la cintura de ella. Ya para ese punto, me siento incómodo y tímido.
Me muerdo el labio, pero hago lo que me indican. Hinata aún más tímida, me pone la mano en un hombro.
El profesor comienza a instruirnos, pero sinceramente, ni siquiera lo escucho, intento ver sus movimientos. La verdad es que, a mí me encantaba bailar, pero no esto, en este baile me sentía súper tieso, como si me hubieran metido un palo por el culo.
Mientras danzamos con Hinata, ella se sonroja, y se va encogiendo sobre sí misma. Así, menos me motivaba.
- ¡Vamos jóvenes!, con esas ganas, no vamos a llegar a ningún lado, tienen que ser gráciles, y al mismo tiempo, delicados. Como un tigre-hace muecas, como si estuviera gruñendo- y a la vez, como un cisne- hace aspavientos con sus brazos, como si fuera a emprender vuelo-... ¡oh!, disculpen jóvenes, parece que me requieren por allá- nos dice, comenzando a alejarse.
Con Hinata nos miramos, y ya ninguno puede aguantar la carcajada- ¡más bien, parecía un pollo dattebayo, haciendo eso! - comento, riéndome fuerte.
- ¡Naruto-kun! - me da un suave empujoncito, me río junto a ella.
-Bueno jóvenes, parece que van a tener una pareja acompañante, tengo entendido que, se conocen- comenta el profesor. Aun riéndome, me giro hacía este payaso, cuando siento que, se me congela la sonrisa.
Ante mí, veo que están Sasuke y Sakura. - ¡hey, Naruto! - me saluda feliz la peli rosada. Yo la abrazo en control automático, porque mis ojos no pueden despejarse de los ojos de Sasuke.
Y en ellos, puedo ver enojo, no, veo furia en ellos, una poderosa furia, llena de celos.
Retrocedo mentalmente y pienso, que podría haberlo puesto así, y recuerdo que, recién me estaba riendo junto a Hinata.
Trago saliva y suavemente, separo a Sakura de mí. Le sonrió y la saludo, pero la mantengo lejos mío, de hecho, naturalmente, intento no acercarme a Hinata, pero...
- ¡Vamos jóvenes!, luego habrá tiempo para charlar, ¡póngase en posición! - aplaude el profesor, animándonos a movernos.
Si antes me sentía incómodo, no sé cómo llamarle a esto, era el infierno. Tenía que bailar pegado a Hinata, siendo muy consciente de tres cosas; una, los grandes pechos de Hinata, que chocaban contra mi torso, y eso me hacía sentir, extremadamente incómodo y avergonzado, no sabía cómo plantear el tema.
Dos, era súper consciente de la otra pareja bailando a nuestro lado, aunque intentaba bailar lejos de ellos, siempre nos topábamos.
Y finalmente, tres; era sumamente consciente de los ojos hostiles y casi rojos, que Sasuke le dirigía cada tanto a Hinata, y luego a mí. Cuando nuestras miradas chocaban, casi podía ver que, este me iba a escupir en plena cara.
Luego de estar una hora en esta tortura, por fin, nos dejan irnos. Me apresuro a cambiarme y alcanzar a Sasuke, pero este se va rápidamente, dejándome con todo dentro, y sin poder expresarme.
xxxxxxxxxxx
Luego de eso, me cuesta sacarme de encima a mamá y a la familia Hyuga, no puedo sólo salir corriendo, aunque me dan ganas de hacerlo.
Cuando, por fin, regresamos a la casa y nos despedimos de ellos, me escabullo por la puerta de entrada, y tomo un taxi, en dirección a la casa del moreno.
No la iba a dejar pasar, no iba a dejar que se fuera y que no habláramos del tema.
Al llegar, me cuelo por el portón trasero, que tiene el seguro malo, no se notaba, pero Sasuke me lo había dicho en una ocasión, y que su familia, siempre se le olvidaba repararlo.
"Es un verdadero milagro, que no les hayan robado dattebayo", pienso, rodando los ojos.
Es de esta manera que, me cuelo al patio trasero y me meto al invernadero de los Uchiha.
Me agacho y lo llamó por celular. Al principio me cuelga la llamada, y al intentarlo otras tres veces más, con el mismo resultado, se ve me infla una venita en mi frente, "este idiota, puede llegar a ser tan rencoroso dattebayo", lo maldigo.
Tomo una piedra del jardín y asegurándome que, no haya nadie a los alrededores, o que alguien pudiera verme por las ventanas, lanzo la piedra, directamente, a su ventana.
"Sal querido Sasuke, deja caer tu puñetera cabellera, de una puta vez, y ven a hablar con tu sexy príncipe azul", no puedo evitar pensar, molesto y divertido, al mismo tiempo.
Cuando lanzo la segunda piedra, veo que se abre la ventana y se asoma el Teme. Este al verme, abre los ojos como platos, luego frunce el ceño, pero noto que exhala fuertemente, luego desaparece dentro, otra vez.
Espero unos cinco minutos, escondido, cuando lo veo salir de la casa y venir en mi dirección. Me meto en el invernadero y este me sigue.
-Se puede saber, ¿¡qué estás haciendo aquí tarado?!- me recibe este. "Mi dulce princesa", ruedo los ojos.
-Vine a hablar contigo, sólo te fuiste y no me dejaste explicarte dattebayo- empiezo. Este bufa enojado.
-No necesito explicaciones, ¡sólo vete con tu prometida! - me mira enojado.
Exhalo, cansándome - Sasuke, deja de ser así, ¡sí, me estaba riendo con ella!, ¡demándame ahora!, ¿¡qué tiene eso de importante hombre!?, ¡yo te amo a ti dattebayo! - lo apunto con mi dedo. Este aprieta los dientes.
-... Pues no lo noto, creo que esto es muy conveniente para ti, es el escape perfecto. Te casas con ella, que te trata tan bien, y así, no tienes que arriesgarte. No pierdes a tu familia, ni tu dinero- me escupe, con veneno en la voz.
Me echo hacia atrás, dolido- ... ¿tú crees que el dinero me importa?, ¡¿qué no estoy en una relación, abiertamente contigo, por el dinero?!…- bufo- vaya... y yo pensé que, nos comprendíamos. Pensé que, ambos teníamos claro, que el secreto, es por nuestras familias, para protegerlas dattebayo- le digo. Este aparta la mirada.
-... Protegerlas, claro... -se gira a mirarme, y no puedo evitar sentir un escalofrío, al notar sus ojos oscuros tan fríos- tú estás realizando el máximo de los sacrificios, casándote con una niña rica y dulce, que te va a mantener caliente la cama al llegar del trabajo, y te va a recibir siempre, de piernas abiertas- me manda una sonrisa socarrona.
Me vuelvo a echar hacía atrás, casi como si me hubiera dado un puñetazo.
Lo miro con la boca abierta, mientras este avanza hacia mí, y cuando llega a la altura de mi hombro, sólo dice- ahora, sal de mi patio, o llamo a la policía- y se va. Se va y me deja con un hoyo horrible en mi pecho.
Me quedo en la misma posición, con la boca abierta. Comienzan a picarme los ojos, y a temblarme las manos.
Me muero el labio fuertemente, y miro a todos lados, sintiéndome totalmente dolido y perdido. Aprieto los puños, y antes de darme cuenta, estalló.
Tomo los distintos jarrones del invernadero y los estrello contra el suelo, rompo todos los que están a mi alcance. Siento como un pedazo de cerámica, me hace un corte en la mano, pero no me detengo.
Rompo todo lo que encuentro, mientras las lágrimas de pena y rabia, caen por mis mejillas.
-Estúpido…- jarrón roto- imbécil... -jarrón al suelo- mentiroso... -jarrón lanzado contra la pared- ¡idiota mentiroso! - termino gritando, y dejándome caer al suelo.
Me quedo mirando mis manos ensangrentadas, llenas de cortes.
Me muerdo el labio, con las lágrimas quemándome todo mi ser, pero me obligo a levantarme y moverme. De seguro, con todo el escándalo, alguien de la familia Uchiha, podría venir a ver qué ocurría.
Me escabullo, y durante el camino a casa, no puedo dejar de llorar. Algunas personas intentan acercarse a mí, pero las aparto.
Aprieto los puños, dejando que el dolor de mis palmas y de mi corazón, me llenen por completo.
"¿Por qué tenía que pasar esto?", maldigo, lamentándome de mi suerte.
