Holi, ¡gracias por los vistos y comentarios! Bueno, les cuento que cuanto estaba pensando en el final de este fanfic, pensé en hacer un final trágico típico de teleserie, pero no pude, a mi me encantan los finales felices :) Así que aquí ya comienzo a cerrar la trama y los misterios, espero que les guste el capítulo, me quedo bonito y romántico. ¡Ya sólo falta 1 capítulo más!
"Even if they break my arms, I´ll make you come back"
(I won´t give up, Jason Mraz, música de fondo)
Sasuke
Cuando abro los ojos, tengo que volver a cerrarlos, la cabeza me retumba. Me quedo en la cama mientras los recuerdos se van abriendo paso en mi cabeza.
Al intentar estirar mi cuerpo, mis músculos gritan en dolor.
- ¡Mierda! - exclamo adolorido. Al levantar mi brazo derecho, veo un gran moretón en mi codo.
"¡Siempre vienes y dices que nos vayamos juntos, como si fueras tan valiente!, ¡son puras mentiras dattebayo!, ¡si eres tan valiente!, ¿por qué no le dices que eres gay a tu familia?, ¡sin meterme a mí en la foto!", me vienen a la cabeza sus palabras.
Exhalo fuertemente y me pongo la almohada en la cara.
"... Tiene razón, no soy mejor que él, soy igual de cobarde, ahora con todo lo que ha pasado no quiero decirle nada a mi familia... ya no quiero más dolor...", exhalo tomando una decisión.
Si cada vez que abriera mi corazón iba a pasar esto, no iba a volver a bajar la guardia, no valía la pena, iba a seguir el ejemplo de Itachi, la familia es más importante y si ellos querían que me desposara con Sakura, bien, eso es lo que iba a hacer.
Me levanto cómo puedo y me dirijo al baño. Al levantar la vista hacía el espejo, mi rostro destrozado me devuelve la mirada.
"Ahora luzco tan jodido como me siento", no puedo evitar pensar.
Tenía el ojo izquierdo morado, por lo menos, no lo tenía tan hinchado, podía mantenerlo abierto. La mejilla derecha también la tenía moreteada, mi labio lo tenía partido y me dolía la mandíbula.
Y eso era sólo el principio, tenía moretones en mi torso, abdomen, piernas, codos, caderas y al mirar mis manos, noto que tengo mis nudillos destrozados.
A medida que veo mi cuerpo, voy recordando los golpes, los insultos, el llanto... me muerdo el labio, pero las lágrimas comienzan a caer por mi rostro sin control.
Me deslizo por la pared del baño y llevo mis piernas contra mi pecho, en posición fetal.
"… Soy patético… igual que cuando era niño", aprieto los dientes.
Había llegado un momento en que me había cansado de llorar, me había cansado de las burlas. Recuerdo que me quedaba viendo mi reflejo por horas, intentando mostrarme más fiero, más masculino, más intimidante, finalmente la solución que había logrado encontrar, había sido superar a todos en todo lo que yo emprendiera.
Ser más bello que todos, ser más inteligente que todos, ser más frío que todos, ser más inalcanzable.
Había sido una estrategia más solitaria eso sí, sólo tenía unos pocos amigos y no había tenido una pareja oficial, pero me dije que no importaba, era mejor eso a que sentirme vulnerable y perseguido por el resto.
Por años esa estrategia me había funcionado, pero ahora… ahora me sentía muy débil, ya no me quedaba esa fuerza para ponerme una máscara y simular que nada de todo esto no me afectaba.
-... ¿Sasuke?... ¿te estás bañando? ...- toca a la puerta Itachi, mientras suavemente la abre. Sólo puedo levantar un poco la mirada-… ay hermanito…-este se sienta a mi lado y sólo se queda ahí, con su hombro contra el mío, dándome su fuerza.
-… ¿Cómo… cómo has podido aguantar todos estos años así?... ¿escondiendo tu dolor?... – no puedo evitar susurrarle. Este me mira y se masajea el cuello incómodo.
-… Hay días mejores que otros, pero…- se encoje de hombros- el hecho de que ambos somos solteros alivia las cosas-abarca a los alrededores con sus manos - aquí nadie nos molesta y durante el día sólo tenemos que simular, nos estamos viendo todos los días prácticamente-apoyo mi barbilla en mis rodillas.
-Aún así es duro… tú siempre has sido más fuerte que yo…-hago una mueca disconforme.
-No…-me volteo a mirarlo. Este se encoje de hombros- yo no soy perfecto Sasuke, te lo eh dicho mil veces… pero, todos al verme ven lo perfecto y esto provoca que la gente se aleje, se sienten intimidados… muchas veces eh pecado de creerme mi propia perfección… y la persona que me pone los pies en la tierra, a veces un poco de forma dolorosa-apunta con una mueca- ha sido Shisui…-este se muerde el labio, pero continua.
-Sé que estos años has seguido mi ejemplo y que te ha funcionado… a menos que ya no me hayas seguido mostrando los resultados de las palizas - este eleva una ceja, interrogante.
Niego con la cabeza - no… ya nadie se atrevió a ponerme una mano encima, cuando me mostré indiferente e inalcanzable- le cuento.
Itachi asiente- me imaginaba, pero cómo te decía, nos acostumbramos a que nos alaben y cuando fallamos, nadie nos lo dice- frunzo el ceño- ¿no lo ves?, hemos alejado a las personas y les provocamos miedo, no nos dicen las cosas a la cara… ayer por muy jodido que haya estado la situación, ¿qué te dolió más?, ¿los golpes o las verdades a la cara?- frunzo más el ceño.
- ¿Qué dices? -bufo enojado- ¿ahora tengo que perdonarlo?, ¿¡luego de cómo me dejó!?-me señalo el cuerpo- ¡me dijo amarme y mira lo que me hizo! - estallo enojado otra vez, enojado y dolido.
-… ¿Y tú no le pegaste de vuelta? …- aprieto los dientes enojado. Comienzo a levantarme para irme, pero Itachi continua- no digo que haya sido la mejor manera de hacerlo, pero el hecho es que ambos se golpearon, ambos se han equivocado. Yo noto mucha historia en esa pelea, muchos sentimientos… él no es cualquier tipo para ti, ni tú eres un cualquiera para él- exhalo cansado.
-…Le pedí muchas veces que nos fuéramos juntos... pero sé que yo también soy cobarde, ambos decidimos ser fieles a nuestras familias…-me encojo de hombros- sólo voy a seguir tu ejemplo, no es la gran cosa- comienzo a guardar todo en mi interior y a reconstruir mi máscara de indiferencia.
-No hagas eso... no sigas mis errores Sasuke, haz los tuyos propios ... y tampoco le tengas miedo a equivocarte, todo es parte de - me pide este.
-... ¿Parte de qué? - no puedo evitar preguntar.
Este se encoge de hombros- pues parte de la vida- me quedo mirando al suelo.
-Ven, primero desayuna algo y luego sigues pensando, debes tener la cabeza como tambor luego de beber tanto - me hace señas para invitarme a la cocina, suspirando lo sigo.
Mientras como un poco con desgana mi desayuno, le hecho miradas al departamento- nii-san...- este me mira- ¿podría quedarme aquí durante la semana? ... no quiero tener que explicar esto- me señalo el cuerpo- a nuestros padres- hago una mueca.
-Claro, no hay problema, relájate y usa este tiempo para pensar- asiento.
-... Gracias... por todo…- le susurro. Este me sonríe y cuando se levanta a dejar los platos al lavaplatos, este me golpea suavemente la frente con sus dedos. El gesto es tan familiar y cotidiano que me reconforta.
Es de esta manera que realmente decido hacer una pausa en mi vida, pido permiso en la empresa familiar para faltar y aunque mi padre se alarmó un poco, lo aceptó, incluso aceptó el hecho de que me quedara con Itachi y no fuera a la casa.
De todas maneras, yo ya tenía 25 años, no era un niño pequeño.
Por primera vez en años, decido pisar el freno y sólo ver a mi alrededor. Desde la universidad siempre me eh exigido más, desde el colegio la verdad.
Siempre obligándome a tener buenas notas, a ser perfecto para que no me molestaran, apresurándome en titularme y a comenzar a trabajar para ser exitoso en ello.
Todo esto había provocado que en muchos años no haya tenido tiempo para mí, Itachi me dejó el departamento para mí solo, aunque le dije que no se molestara, pero él insistió.
Realmente, esta semana fue muy liberadora.
Había puesto la música a todo trapo y gritado hasta que saque todo. Había pasado todo un día en pijama y viendo películas.
Había paseado por el vecindario y disfrutado de una caminata, mientras me comía un helado.
Eran cosas tan mundanas y a la vez, cosas que nunca podía darme el tiempo de hacer.
Poco a poco, pude ir dejando mi estrés atrás, pude comenzar a dejar esa oscuridad aplastante atrás y cuando me sentí listo, faltando dos días para la boda de Naruto, decido ir al muelle y sentarme en la orilla a ver el atardecer.
Exhalo largamente, pero estoy decidido. Tomo mi celular y comienzo a revivir los mejores mensajes que nos mandamos a lo largo de los años, las fotos que este me mandó o que nos tomamos juntos, algunas canciones que el rubio me había presentado y que me habían gustado.
Rebusco las notas de papel que este me había escrito y había guardado, y comienzo a escuchar algunos audios que este me había grabado de broma en el celular...
"Hey Teme…"
Parpadeo confundido, no me acordaba de este audio al mirarle la fecha. "Creo que lo hizo cuando no lo miraba," me apresuro a ponerle play.
"Hey Teme, estoy jugando con tu teléfono, tú estás durmiendo y yo no podía, así que aquí estamos dattebayo, mirando el terreno a las afueras de nuestra cabaña...", exhalo tembloroso, pero me obligo a seguir escuchando.
"¿Te preguntas por qué no puedo dormir?, pues la verdad es que estoy hecho un lío, con todo esto de las bodas... me está matando dattebayo... tengo miedo..." este se ríe, me muerdo el labio.
"Tengo miedo y me gustaría no tenerlo... pienso en el futuro y ... no pienso en Hinata, no pienso en mi familia... pienso en ti…", cierro los ojos, mientras una lágrima rebelde se me escapa.
"Pienso... pienso en ti dormido, cómo ahora lo estás haciendo, esa imagen llena de paz, todo inocente, sin fruncir el ceño... me llena a mí de paz... me encantaría despertar todos los días con esa imagen dattebayo", trago saliva, apretando el celular en mis manos.
"Me han dicho que no todo es tan fácil, que la convivencia en parejas no es tan fácil siempre, pero ... pienso en despertar a tu lado, sabiendo que eres mío y sólo mío ... y me lleno de paz", frunzo al ceño, recordando sus palabras en nuestra pelea.
"No era que él creyera en eso, estaba intentando convencerse a sí mismo, según lo que le dijeron", me apresuro a ponerle play otra vez.
Este se ríe, "sé que suena cursi, pero ... sólo quiero que sepas, en caso que las cosas no vayan como queremos... que yo siempre, siempre te amaré Sasuke, porque no hay nadie que se te compare..."
Se me siguen cayendo las lágrimas sin control, "me dan ganas de borrar esto, pero ... una parte de mí, una parte egoísta, quiere que algún día lo escuches dattebayo ... y que recuerdes eso, que te amo y siempre lo haré."
Me quedo mirando el agua, con el corazón en mi mano.
-... Usoratonkachi...- me muerdo el labio tembloroso.
Me quedo el resto de la tarde allí meditando, de hecho, es todo lo que hago durante esos dos días.
El día sábado, el día de la boda de Naruto, abro los ojos y me quedo viendo la luz del sol colarse por las ventanas.
Exhalo, "ya se lo que debo hacer", pienso decidido.
Me levanto y tomo rápidamente desayuno. Luego de ducharme, me pongo el esmoquin de forma muy lenta, analizando mi estado de ánimo a cada prenda que me pongo.
Al finalizar, veo que ya son las diez y media de la mañana, la boda era al medio día. Observo mi reflejo, pero me siento sereno por ahora.
Conduzco hasta la Iglesia donde se va a celebrar la ceremonia y veo que ya era todo un desorden lleno de personas. Me indican un lugar y estaciono cómo puedo.
Al acercarme a la Iglesia, puedo notar como los invitados se tienen que ir haciendo espacio a codazos entre los paparazzi.
Vuelvo a revisar la hora, faltaba una hora para empezar.
- ¡Gracias por venir! ... ¡gracias por venir! - distingo al padre de Naruto, Minato-san, estrechando manos y saludando a todos en la entrada. Al acercarme, este me reconoce y me sonríe- ¡ah, Sasuke!, ¡qué bueno que viniste!, tú familia llegó hace un rato y al no verte con ellos, me preocupé- me dice este con una sonrisa sincera.
El padre del Dobe, a diferencia de su hijo, era tan sereno, siempre me había agradado el mayor.
Lo saludo cordial y este me invita a entrar. Al avanzar distingo como tiene que seguir saludando gente, noto que se le une Kushina-san, aunque esta no sonríe mucho.
Frunzo el ceño ante ello, "¿podría ser que Kushina-san note que algo va mal con su hijo?," decido seguir avanzando.
Distingo a lo lejos, en las bancas del frente del altar, a toda mi familia, pero antes de ir con ellos necesitaba verlo.
Me escabullo entre toda la gente y me dirijo a los cuartos que hay en la parte posterior de la capilla.
Se supone que el novio debía estar saludando a los invitados en la entrada, esa era la tradición y ese había sido mi temor para realizar mis planes, pero Naruto no estaba allí.
"De seguro por eso Kushina-san estaba tan seria," de todas maneras, faltaban 45 minutos para empezar, pero algo me decía que él no quería dar la cara y eso me beneficiaba.
Necesitaba hacer este último paso.
Al avanzar por un cuarto con la puerta cerrada, todos mis instintos me gritan que la abra, al hacerlo, distingo a Naruto vestido con su traje, pero este estaba mirando al suelo.
Alcanzo a distinguir que la mayoría de sus heridas, al igual que las mías, habían desaparecido o por lo menos, podían taparse con maquillaje.
-... Naruto- lo llamó suavemente. Este levanta la cabeza de golpe y me mira con los ojos como platos.
-... Viniste…- dice en un susurro. Este se levanta y cuando comienza a acercarse, levanto una mano deteniéndolo.
-Yo... -exhalo largamente- eh pensado mucho en nosotros, en todo lo que pasó, en todo lo que nos dijimos, lo bueno y lo malo... no quiero que las cosas terminen cómo las dejamos al final de la pelea...- este intenta interrumpirme, pero lo freno.
-... Vine a decirte que te amé mucho, que te amo ahora, y que por mucho tiempo más te seguiré amando, hasta que llegue un día en que pueda superarte...- este me mira con los ojos cristalinos.
Me atrevo a dar un paso hacía él y limpiarle las lágrimas-... tú has sido mi más grande amor- bufo un poco divertido, a este le comienza a temblar el labio- no quiero que mis últimas palabras sean un 'te odio', pese a todo lo que pasó y pese a los golpes que nos dimos, no te odio.
- Lo que hemos vivido por años, lo que hemos sentido juntos... no quiero recordarlo con odio... ahora sí, me duele... pero puede que, en el futuro, lo recuerde con una sonrisa- le acaricio su mejilla y sus marcas en la cara, este extiende su mano y la posa sobre la mía.
-... Sa-Sasuke... lo siento tanto... por to-todo...- solloza este. Niego con la cabeza y me elevo un poco para besarle la frente.
-Cuídate Dobe, quiero que intentes ser feliz y vivas en paz, sin rencores entre nosotros ¿sí?, en honor a todo lo que vivimos…- comienzo a alejarme de él y a soltar su mano-... adiós Naruto…- susurro y salgo del cuarto.
Me siento tembloroso, pero al mismo tiempo me siento en paz, esto era lo correcto. Inhalo, intentando recomponerme, me dirijo al lado de mi familia y de Sakura.
"Te dejo ir Naruto... pero siempre tendrás un lugar en mis recuerdos y en mi corazón", pienso mientas me siento.
Ya faltaban sólo 25 minutos para que empezara la ceremonia.
Naruto
Me quedo ahí parado, sintiendo como el calor de su mano y el beso en mi frente, comienzan a desaparecer. Me dejo caer otra vez y me quedo mirando a la nada.
"Quiero que intentes ser feliz y vivas en paz, sin rencores entre nosotros ¿sí?", aprieto mis puños, "vine a decirte que te amé mucho, que te amo ahora, y que por mucho tiempo más te seguiré amando, hasta que llegue un día en que pueda superarte", me restriego la cara.
"¿Por qué a pesar de todo, me hace tan feliz escuchar eso?", ya no había vuelto atrás, estuve toda la semana convenciéndome de ello, lamentando el que las cosas hayan terminado como lo hicieron y … "ahora él viene y me dice adiós, y yo…", me restriego la cara.
El día había sido largo, desde las ocho de la mañana estaba haciendo cosas, desde las diez de la mañana estábamos aquí en la Iglesia, saludando a los invitados y simulando que este día me estaba sintiendo feliz.
Cuando llegó la familia de Sasuke y no vi al moreno con ellos, ya no pude seguir simulando y me vine a esconder aquí, "¿quién diría que el mismo Sasuke vendría a buscarme y decirme todas estas cosas?"
Me muerdo el labio, hasta que escucho que alguien toca a la puerta- hijo, ya vamos a empezar, ¿te sientes mejor? -me mira preocupada mamá.
Trago saliva, pero le asiento- sí, estoy bien, vamos- comienzo a avanzar, pero mamá me detiene y me obliga a mirarla, intento desviar la vista.
-Naruto- me llama suavemente, me siento temblar -háblame hijo, ¿qué sucede contigo? -me acaricia la mejilla. Aprieto los puños.
-…Nada…-intento hablar sin que se me rompa la voz.
Mamá parece que va a intentar decir algo, pero justo en ese momento se abre la puerta y aparece Ero-sennin- hey Naruto es hora, Hinata y su padre están llegando, tienes que esperar en el altar- trago duro, pero asiento.
Al avanzar, me obligo a separarme de mamá y a caminar a mi lugar en el altar. Noto los susurros de los invitados comentando lo bello de las decoraciones y lo guapo que me veía, todos me dirigen una sonrisa, todos se ven conformes.
Me acerco al altar y me pongo a un lado de Shikamaru que era mi padrino de bodas. Hago todo lo posible para no mirar en dirección a la familia Uchiha, aunque estaban en primera fila al lado de mi familia.
Noto como el cura se pone en posición y antes de poder seguir torturándome, comienza a sonar la música.
Todos se levantan y se voltean a mirar hacía la entrada. Las puertas se abren y veo entrar a Hanabi con un vestido de color piel muy delicado, mientras al ir avanzando, va dejando un camino de flores.
Luego la música cambia y comienza a entrar Hinata del brazo de Hiashi-san. Hinata se ve impresionante, con un vestido blanco entallado en su cintura, resaltando sus atributos y luego suelto en las piernas, con una larga cola del vestido detrás.
La veo con un peinado recogido, con su cabello con algunas ondas y un maquillaje que la hace ver angelical.
Comienzo a marearme, me obligo a plantar los pies bien firmes en el suelo. Todo el paseo que le toma a Hinata llegar al altar, se me hace eterno. Todos sonríen, todos se ven conformes y felices… todos menos yo.
Cuando finalmente llega a mi altura, me obligo a extender mi mano y tomar la suya, en el clásico momento en que su padre la deja ir y me la confiere.
Nos ponemos frente a frente, con las manos tomadas y el cura pide silencio. Todos se callan y se sientan para la ceremonia.
Sinceramente, no escucho nada del sermón que dice el cura, me quedo mirando sobre el hombro de Hinata, mientras me obligo a mantenerme en pie.
No sé cuánto tiempo ha transcurrido, no es hasta que Hinata me aprieta un poco más fuerte las manos, que salgo de mi letargo y miro hacía el cura.
Este me sonríe- descuida, entiendo que son los nervios… te pregunte si tú, Senju Uzumaki Naruto, ¿aceptas en sagrado matrimonia a Hyuga Hinata cómo tú legitima esposa ?, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe- me quedo en blanco.
Soy consciente de la mirada del cura, soy consciente de la mirada preocupada en los ojos de Hinata, soy consciente de los susurros que comienzan a crecer a mi alrededor, soy consciente de mi familia y de cómo los Hyuga comienzan a moverse inquietos, noto incluso como Neji frunce el ceño.
Soy consciente de cómo Shikamaru, Kiba y Lee que están a mi lado, también se remueven inquietos. Noto que los Uchiha le echan miradas a mi familia. Noto todo eso y más en sólo unos pocos segundos, aunque son los segundos más largos de mi vida.
Vuelvo a sentirme mareado otra vez, todos los susurros haciéndome ecos en la cabeza, como si en vez de susurros fueran gritos a mi alrededor, comienzo a estresarme. Miro a todos lados queriendo que el ruido cese y en mi frenesí lo veo.
Todo se detiene, todo el ruido y los susurros cesan, todo mi mundo es él. Distingo como Sasuke está sentado en la parte más alejada del pasillo, casi pegado a la pared, con toda su familia sentada antes que él.
Alcanzo a distinguir que él es el único que no me está mirando, de hecho, tiene el rostro volteado mirando al suelo, pero alcanzo a distinguir como una lágrima se le cae por su rostro y cómo este se la limpia bruscamente, mientras se encoge sobre sí mismo.
-No …- susurro casi sin darme cuenta que lo digo, hasta que lo hago. Toda la Iglesia queda en silencio, noto como Sasuke se queda quieto y cómo lentamente levanta la mirada, nuestros ojos chocan por un segundo y vuelvo a decir con más fuerza- No- entono claramente.
Escucho jadeos, escucho como todos comienzan a comentar y a susurrar sorprendidos.
Inhalo hondamente y me volteo hacía Hinata, ella me ve boca abierta y con los ojos cristalinos.
Suspirando, le aprieto las manos- no puedo casarme contigo Hinata, tú mereces que un hombre te ame con todo su ser dattebayo; que te diga lo bella que eres todos los días, que te diga que no hay nadie más para él y que te haga disfrutar haciéndote suya todas las noches… es lo mínimo que tú mereces- me muerdo el labio.
-Yo no puedo ser ese hombre, lo lamento mucho dattebayo, lamento haber alargado todo hasta este punto… entiendo si no puedes perdonarme, no quería hacerte daño. Te considero una amiga y te quiero mucho, pero… no te amo Hinata- le suelto sus manos.
Ella se muerde el labio, pero me mira con una sonrisa apenada- y-yo…-toma aire- lo entiendo, aunque me gustaría saber por qué- asiento, me muerdo el labio, pero me volteo a mirar a todos, desciendo un poco del altar y me planto frente a los demás.
-Buenas tardes a todos, lamento haberlos hecho venir aquí para nada…-me masajeo el cuello nervioso, pero no doy marcha atrás – yo no me voy a casar hoy día dattebayo- todos vuelven a jadear y a mirarme con ojos como platos- este fue un matrimonio que organizaron nuestras familias y pensé que debía honrarlos, hacer lo correcto por ellos, pensé que no importaba si yo me sacrificaba…- me muerdo el labio.
-Pero … no sólo me hacía daño a mí mismo, sino que también dañaba a la persona que eh amado por años… y de la cual, yo sigo amando dattebayo- me volteo hacía mi familia y me planto firme- lamento haberles mentido, tenía miedo … sigo teniéndolo la verdad, pero no puedo dejar que el miedo me paralice … yo soy homosexual- más jadeos y exclamaciones de la gente.
Veo que mis padres se levantan asombrados, algunos de mis familiares con los ojos como platos o tapándose la boca- lo eh sabido desde que tengo 16 años… nunca ha sido la gran cosa, pero… me daba pavor que me rechazaran, así que mentí… lo lamento dattebayo- me volteo a mirar a los Hyuga.
-Lamento que las cosas no hayan podido funcionar con Hinata, pero la aprecio mucho cómo para hacerla vivir un matrimonio de mentira, no es justo y me gustaría que esto no sea razón para no seguir haciendo negocios entre nuestras familias dattebayo- les hago una pequeña reverencia, luego me volteo hacía los Uchiha y busco a mi moreno.
Este me estaba mirando, mientras las lágrimas caían por su rostro, como estaba detrás de toda su familia, nadie se había dado cuenta.
Le dirijo una mirada y le dejo entrever que la decisión es suya, este se limpia el rostro y avanza en mi dirección.
-…Umm, ¿Sasuke?, ¿qué haces hijo?, ¿a dónde vas? - lo intenta frenar su padre. Mi moreno se voltea y mira a su familia.
-…Yo también les eh mentido por años…- sus padres comienzan a palidecer- yo también soy homosexual y no deseo casarme con Sakura- este se voltea a mirar a la peli rosada- lo lamento, sé que esperabas algo de mí, pero ese algo no puedo dártelo, sólo puedo ofrecerte mi amistad, no mi amor- a Sakura se le cae una lágrima, pero luego me manda una mirada y sus ojos parecen brillar. "Lo sabe, se dio cuenta".
-…Está bien Sasuke-kun…-le sonríe y hace un cabeceo en mi dirección- ve con quien realmente tú amas- el moreno parpadea confuso y asombrado, pero luego le sonríe.
Sasuke se voltea y camina en mi dirección- ¿Sasuke? ...-lo llaman sus padres.
- ¿Naruto? ...- escucho que me llaman mis padres, pero no les hago caso, no le hago caso a nadie más que a mi moreno.
Cuando este llega a mi lado, le estrecho su mano y le acaricio su mejilla- lo lamento por todo… lamento haber sido cobarde y cabezota… ¿puedes perdonarme dattebayo? – puedo notar que todos se mueven inquietos y asombrados, pero me dan igual, estaba en un punto aparte con Sasuke.
Este me sonríe y me aprieta la mano- te perdono… ¿tú puedes perdonarme? ...-niego con la cabeza.
-No hay nada que perdonar… te amo Sasuke- a este se le colorean las mejillas, pero me sonríe con sus ojos oscuros brillantes como obsidianas.
- Yo también te amo Dobe…- me inclino sobre él, dándole el beso más suave y dulce que le he dado hasta la fecha, apenas lo rozo con mis labios, pero es un beso que me vuelve todo a mi lugar, que me hace desaparecer todos mis miedos y me entibia todo mi ser.
Este me lo devuelve con el mismo amor y delicadeza, al separarnos noto que todos siguen exclamando sorprendidos-… todos nos miran, de seguro están todos los paparazzi vueltos locos- me susurra Sasuke, un poco incómodo.
Lo estrecho más fuerte contra mis brazos y le sonrió coqueto – entonces démosles algo digno para que hablen por semanas enteras- este rueda los ojos, pero esta vez es él quien me besa demandante.
Cuando nos volvemos a separar, le dirijo una sonrisa, pero me armo de valor y me volteo a ver a todos. Antes de poder decir nada, nuestros familiares se levantan y comienzan a despedir a los invitados.
No puedo evitar sentir mi cuerpo de gelatina, pero me obligo a mantenerme al lado de Sasuke y a no soltar su mano.
-Sí, por favor retírense... sí, gracias por venir… - escuchamos como van sacando a la gente, alcanzo a ver a mis amigos retirarse, pero por lo menos, ellos me hacen señas de apoyo, les sonrió. Veo salir a la familia de Sakura-chan indignada, pero ella sólo nos despide de lejos y se va.
Algo me decía que no la volvería a ver, no puedo evitar sentir un pequeño aguijonazo de culpa y de tristeza.
La familia Hyuga también se retira, tanto Hinata y Neji me dirigen miradas de ´sin rencores´, pero Hiashi-san me dirige una mirada llena de animadversión y asco.
No puedo evitar encogerme ante esa mirada, cuando noto que se acerca a mí, siento que me falta el aire. Noto que mis padres intentan detenerlo, pero este se los saca de encima.
-Sólo quiero decirte que nuestra familia no hará más negocios con ustedes, esto es una gran afrenta a nuestro nombre, nos humillaste frente a toda la sociedad y frente a los medios -se planta frente a mí. Sólo puedo asentir.
Luego este le dirige su mirada dura a Sasuke- tampoco haremos negocios con ustedes Uchiha… que decepción, ambos jóvenes tan prometedores… qué lástima que se echaran a perder- comienza a alejarse.
Sasuke aprieta los dientes y le dice con voz gélida- tampoco me dan ganas de hacer negocios con un conservador como usted… Naruto siempre pensó en la felicidad de su hija, no se está casando con ella porque sabe que es injusto para los dos, debería agradecerle su preocupación para con ella… porque se nota que a su padre le importa una mierda la felicidad de su hija- lo remata.
- ¡Sasuke! - Fugaku-san lo mira furioso.
Hiashi-san se frena y le echa una mirada por sobre el hombre a Sasuke, bufando despectivo- no voy a discutir contigo… son sólo unos maricones- Sasuke se adelanta, con toda la intención de hacerlo comer tierra, pero lo freno.
-Cuídese Hiashi-san…- le sonrió angelicalmente- puede que en el futuro se vuelva a encontrar con estos maricones, porque no dejaremos de hacer negocios y llegaremos lejos los dos, se lo puedo asegurar dattebayo- Sasuke me dirige una sonrisa y mira prepotente al mayor.
Este aprieta los dientes, pero se retira. Todos parecen dejar escapar un suspiro trémulo. Ya no quedaba nadie en la Iglesia, sólo nuestras familias.
El padre del moreno se aprieta el puente de la nariz y luego se gira a mirarnos con furia en su rostro- ¿pueden explicar que está pasando acá?... ¿¡qué mierda fue todo eso!?- se exalta este.
-Creo que quedó muy claro que fue todo eso…-Kaka-sensei suspira y se sienta, masajeándose el cuello cansado.
- Tiene razón hermano, la pregunta correcta es ¿desde hace cuánto está pasando esto bajo nuestras narices? - comenta Obito-san. Nos mira-… esto es algo que tiene años-dice con convicción.
Asentimos- desde que nos conocimos, desde los 17 años que estamos juntos dattebayo- declaro.
La madre de Sasuke parece caerse sobre su silla, se le humedecen los ojos. Sasuke intenta ir hacía ella, pero su padre lo frena.
- ¿Eso es verdad? - le pregunta, el Teme asiente.
- ¿Y desde hace cuánto sabes que eres… homosexual? - hace aspavientos hasta que dice la palabra. Sasuke aprieta los puños, pero lo confronta.
-Desde que tengo ochos años… desde que sufría bullying por mi aspecto y mis compañeros me pegaban por ello -no puedo evitar jadear, lo miro asombrado. A sus padres también se les deforma el rostro en espanto.
Mi familia también se queda en silencio. Sasuke me dirige una sonrisa triste.
-Nunca te lo conté ¿cierto?... -este se encoje de hombros- por eso me volví frío y distante, así nadie se metía conmigo- lo miro con pena.
Nunca me lo hubiera imaginado, pero tenía sentido. Sasuke visualmente era muy bello, con facciones muy delicadas, eran sólo su actitud y porte intimidante, que evitaban pensar en él como alguien débil.
Recuerdo nuestros primeros acercamientos sexuales, él se había puesto muy en guardia cuando quedó en claro que yo era más dominante que él, ahora podía entender su reacción.
-… Si pudiera haría polvo a esos idiotas que te hacían daño dattebayo- declaro, este me sonríe y sacude la cabeza.
-Ya pasó… me costó aceptarme y por todo lo que me pasó, me daba mucho miedo decirles la verdad, pero ya no más- este mira a sus padres. Su madre lo mira y luego me dirige una mirada.
Me tensó, preparado para otro ataque, pero ella se levanta y le toma las manos a su hijo, con los ojos cristalinos-… lamento no haberme dado cuenta… dicen que una madre siempre sabe, pero yo no me di cuenta… ¿podrías perdonarme hijo? – Sasuke la mira con los ojos como platos, pero luego parece asentir tembloroso.
Terminan compartiendo un abrazo y sólo puedo mirarlos con alegría. Me acerco a mi propia familia.
- ¿Por favor, dime que tú no sufriste también? - mamá me mira con los ojos temerosos.
- ¿Por ser gay?, no, tuve más problemas por el color de mi cabello y mis marcas de nacimiento, por eso le pedí ayuda a Kaka-sensei- golpeo mi puño contra mi palma- ¡a todos esos tarados los hice comer tierra dattebayo! -comento con energía.
Mi familia se ríe-… sigues siendo mi hijo- comenta suavemente papá, lo miro confundido y temeroso- … en lo único que podía pensar, es que no conocía a mi hijo… algo tan grande como esto y no me di cuenta, no nos dimos cuenta, sólo podía pensar que mi hijo se había vuelto un total desconocido… estaba equivocado-.
Papá se adelanta y me apoya la mano en el hombro. Lo miro sintiendo cómo se me retuercen los intestinos - sigues siendo mi hijo alegre, desordenado, cariñoso, protector con sus amigos y familia, y que no deja que nadie lo pase por encima- se me comienza a nublar la vista por las lágrimas- que seas gay es sólo un componente más, sigues siendo nuestro Naruto… lamentamos no habernos percatado de lo que te ocurría- papá me sonríe con cariño y tristeza.
Mamá se acerca por detrás y me limpia las lágrimas- no quiero que nos vuelvas a mentir ¿sí?, cuéntanos todo, no te vamos a juzgar ni obligar a nada, nunca más… incluso si te llega a crecer una cola quiero saberlo ¿de acuerdo dattebane? – me dice en broma, no puedo evitar reírme, me limpio el rostro.
-Lo prometo dattebayo- les sonrió. Me abalanzo y los estrecho en un fuerte abrazo.
-Bueno… tú te perderás de mis increíbles novelas, ya que bateas del otro lado- bromea Ero-sennin, Tsunade-obachan le pega. Todos nos reímos.
-Sólo tú y Kakashi leen esa cochinada- se queja la abuela. Nos volvemos a reír y ella me sonríe, sé que también me apoya. Mis primos también me sonríen.
Los bis abuelos Hashirama y Tobirama sólo suspiran, pero me asienten, apoyándome.
De repente, escuchamos un nuevo jadeo por parte de los Uchiha, veo que todos miran con los ojos como platos a Itachi y a Shisui, "les dijeron", pienso feliz por ellos. Por fin, todos los secretos se estaban destapando.
Kaka-sensei parece seguirme el pensamiento, porque se aclara la garganta- bueno, ya que vamos a unir a las familias, por más que una simple alianza económica, podríamos saber de una vez por todas ¿cuál es el gran conflicto entre ustedes? - el peli blanco mira al bisabuelo Hashirama y a Madara-san.
Todos parecen quedarse callados y miramos a los dos mayores, sin atrevernos a movernos o decir nada. Madara-san se cruza de brazos y bufa molesto, pero el bis abuelo Hashirama deja salir un suspiro cansado y se ríe.
Todos lo miramos de piedra- supongo que hay que zanjar, de una vez por todas, este problema ¿no Madara? – el mayor rueda los ojos, pero sólo se encoje de hombros.
El bis abuelo mira a las dos familias y luego comienza a hablar- bueno, para empezar con Madara éramos amigos de la infancia, éramos los mejores amigos, de hecho- todos miramos del bis abuelo a Madara-san.
Todos parpadeamos como búhos, sin poder creerlo.
- ¿Amigos? - se atreve a hablar Itachi-san. Madara-san sólo bufa, pero no lo contradice.
-Así es, vivíamos cerca de los Uchiha, prácticamente éramos vecinos. Ellos se volvieron amigos desde que nos mudamos al vecindario, tras la desafortunada muerte de nuestro hermano Itama- comenta esta vez el bis abuelo Tobirama.
- ¿Hermano? – exclamo, desconocía la existencia de otro hermano.
-Sí, murió en un desafortunado atropello, él tenía sólo 10 años- dice esta vez el bis abuelo Hashirama- tal vez fue el destino, pero nos mudamos y conocí a este niño que también había sufrido la muerte de un hermano, ese era Madara- todos volvemos a mirarlos asombrados.
-… ¿Qué pasó? -pregunta esta vez Sasuke.
-Bueno, seguimos siendo amigos durante el colegio e ingresamos a la misma universidad… pero ocurrió que… yo me equivoqué primero- Madara-san le dirige una mirada entre asombrada y a la vez, disgustada. Todos tragamos saliva.
-… Madara comenzó a salir con una chica… una chica de la cual no pude evitar también enamorarme- la sala queda en silencio. Miro al mayor con la boca abierta.
-… ¿Engañaron a Madara-san? -no puedo evitar preguntar. Todos se quedan paralizados, pero deseosos de seguir escuchando.
-…Sí… lo engañamos, esa chica era Mito, con la cual me casé y tuvimos a nuestra hija, Tsunade- la abuela se queda con la boca abierta.
-Confié en ustedes… y me apuñalaron por la espalda. Yo la amaba y tú me la quitaste- la tensión crece ante las palabras de Madara-san.
-Y lo lamento, te lo dije cuando ocurrió todo… sabía que iba a perder a mi mejor amigo, pero decidí quedarme con Mito… pero luego tú también me apuñalaste- el bis abuelo mira al Uchiha mayor.
-…Sólo quedamos a mano, me quitaste a mi mujer y yo te quité el proyecto de la empresa-dice este con desdén.
- ¡Me estafaste!, quedé en un hoyo económico del cual no pude salir ¡en diez años!, ¡incluso tuve que pasar dos años en prisión! - todos estábamos como mirando un partido de tenis, mirando de un lado a otro.
- ¿Sí?, ¡pues me alegro!, perdiste diez años, yo perdí toda una vida con ella- le replica el otro.
-Ella no te amaba, ni tú a ella, ya estaban teniendo problemas ¡dime realmente lo que te molesta! - le grita el bis abuelo.
- ¡Pues puede ser porque ¡mi mejor amigo!, me engañó por la espalda y me cambió por una chica!, ¡se supone que primero son los amigos, luego las mujeres, pero eso te importó una mierda! – el silencio es brutal, era casi como si hubiera tirado una bomba y ahora todo estaba hecho pedazos.
-… Lo lamento…- dice el bis abuelo, Madara-san se levanta y sale de la Iglesia. El bis abuelo hace una mueca, pero sale corriendo en su búsqueda.
-… Diablos…- todos quedamos aún más descolocados, cuando nos damos cuenta que ese fue el padre de Sasuke. "Si alguien tan serio como él está diciendo groserías, el mundo se acaba mañana dattebayo," no puedo evitar pensar.
El bis abuelo Tobirama deja escapar un gran suspiro- déjenlos, hace años que tendrían que haber tenido esta conversación… va a requerir un tiempo para que esas heridas, por fin puedan sanar- todos nos quedamos pensativos.
Finalmente, dejo escapar el aire que estaba reteniendo y me giro a buscar a mi moreno.
Doy un aplauso, cómo poniendo punto final a todo- ¡bueno!, señores Uchiha, les comento que voy a raptar a su hijo y me lo llevare lejos por un tiempo, si le parece bien, si no, no importa, lo hare de todos modos dattebayo- Fugaku-san eleva una ceja y Mikoto-san se ríe suavemente.
Itachi y mis primos se largan a reír estruendosamente, Sasuke sólo me mira con las mejillas arreboladas- Dobe- le sonrió.
Los padres de Sasuke miran a los míos, levantando las manos, cómo pidiendo fuerza al cielo- parece que nuestro yerno es un remolino andante- mis papás suspiran y asienten, pero se ríen- pues más te vale cuidarlo o yo mismo te castraré- me dice bien firme Fugaku-san.
- ¡Papá! -grita Sasuke aún más sonrojado. Yo hago un saludo militar, bastante asustado.
- ¡Si señor!, no dejare que nadie le haga nada dattebayo- todos vuelven a reírse, por fin la tensión había comenzado a disiparse.
Me acerco a Sasuke y le tomo la mano - ¿así que me vas a raptar? - me pregunta este, elevando una ceja.
-Así es, creo que merecemos unas vacaciones dattebayo… estoy pensando en todo un año sabático, ¿te parece? - le susurro. Este me sonríe.
-Me parece- sonreímos felices, realmente felices.
