Capítulo 4

Entraron a la habitación, en ella ya encontraban sus cosas acomodadas en un rincón, la chimenea estaba encendida y en una mesita había una botella de brandy.

Inuyasha se acercó a ella y sirvió dos copas, después fue hasta Kagome y le entregó una copa.

―Brindemos - dijo Inuyasha - Por nuestro matrimonio - dijo sarcásticamente

―No veo el por qué brindar - revisado Kagome observando el contenido de su copa

No era de las personas que tomaban vino, ella prefería té, un café o simplemente un vaso de limonada.

―Por tu éxito - lograron la copa hacia ella - Por haber logrado atrapar al Señor Inalcanzable - y el acto seguido se realizó la copa a sus labios para beber de un solo trago su contenido

―Porque te vayas al infierno y porque te des cuenta de que nunca te puse esa trampa - ella también bebió de un solo golpe el líquido y al instante el alcohol comenzando a quemar toda su garganta incluso dejándola un poco mareada

Inuyasha fingió no haber escuchado eso de sus labios, de hecho pensaba que cada palabra que ella pronunciaba eran dardos de engaños y mentiras, nunca le iba a perdonar el haberlo puesto en evidencia de esa manera, odiaba a su mujer.

Su mujer, esbozó una sonrisa en los medios, solo para ser legal esa unión había una manera y tal vez ella no iba a estar dispuesta.

―Solo falta una cosa para hacer - evaluó él desviando su mirada hacia la cama y ella siguió el camino de esa mirada

Kagome sospechó, sabía dónde quería llegar con ese comentario ... a la noche de bodas.

Miró la amplia cama que había tenido en frente de los dos, Inuyasha había seguido su mirada y asintió.

―Es la única manera de hacerlo más legal

Le quitó la copa de sus manos solo para dejarla arriba de la chimenea, se acercó a ella y la rodeó por la cintura para atraerla hacia él.

Kagome tragó saliva al sentir su contacto tan cerca… .muy cerca.

- ¿No podríamos fingir que esto pasó y hacerles creer a los demás que la unión se ha consumido en todos los sentidos? - Pregunté ella con profundo nerviosismo, era una buena sugerencia - Yo nunca le diría a nadie sobre esto

- ¿Para qué en el futuro lo utilices en mi contra? - Esbozando una divertida sonrisa - Además, los únicos que también se darían cuenta afectados los sirvientes - Comenzaron a besar la cuerda de su cuello - Y quiero que cada uno de ellos escuchen la gritar de placer mientras te hago mía - fue desatando los nudos de su vestido con esas expertas manos suyas - Para que a la mañana siguiente vean que las sabanas están manchadas de tu sangre virginal

Ese no era el último comentario que desea escuchar, simplemente la idea de pensar que algunas de las sirvientas vieran las sabanas de su lecho manchadas de su sangre virginal le provocaba pánico.

―Podría pincharme un dedo y ...

Pero se vio obligada a callas mientras Inuyasha la besaba, la desnudaba ante él y la llevaban directo al lecho.

Ella se presentó frágil y débil, su cuerpo desnudo estaba expuesto ante la mirada hambrienta de Inuyasha.

La dejó sobre la cama y comenzó a desvestirse ante los propios ojos de ella. Kagome quería cubrirse pero estaba dominada bajo los efectos del brandy y de esos ojos dorados tremendamente encantadores.

―Nada de eso - dijo él quitándose el pañuelo del cuello - La unión se hará tal y como se debe. No me gustaría escuchar que mi bella esposa no pasó una noche de bodas apasionada. Eso sería una falta terrible para el Señor Inalcanzable

Dios, quiso cubrir los ojos al verlo desnudo y excitado a la vez, nunca había estado preparado para ver a un hombre desnudo y nunca la había preparado para tal cosa.

Él se acercó a ella, la pérdida de la mandíbula para levantar su cabeza y que viera sus ojos.

―Que no te de vergüenza a partir de este momento - consideró él - No sé lo que te dicen, pero eso puede ser tan placentero como nosotros mismos queremos

Y así, la besó con ternura y esa misma ternura fue convirtiéndose en necesidad, en pasión, en deseo por deslizarse en su interior, en sentir de cerca su cálido cuerpo.

Estaba completamente bella y sensual, algo que arrastraba hacia ella, pasó una mano sobre su nuca y fue recargándola por completo en la cama.

Comenzó con besos y carisias sensuales que despertaban el cuerpo inexperto de la joven, suspiraba con cada una de ellas, su pecho se movía de arriba a abajo y sus pezones chocaban contra su ancho y duro pecho.

Se humedeció sus labios con la lengua y con una hambre voraz capturó un de sus pechos con su boca, mientras que con su mano libre estimulaba el otro con unos movimientos salvajes.

Kagome se arqueó ante él, diciéndole con su cuerpo que siguió y así fue.

Pues su lengua se mueve círculos sobre su pezón recto, después de seguir con el otro.

Kagome estaba perdida en una oleada de placer, donde ese fuego se concentró en una sola parte, ella gritó de placer al sentir sus potentes caricias, ahora entendía a las damas viudas que hablan de él, de cómo era en la cama.

―Tranquila - le susurró él al oído –Aun no

Sus labios comenzaron a descender por su pecho, dejando su camino por un sendero de sensaciones fuertes, pasando por su pequeño ombligo y por su último detenerse frente a su intimidad.

Kagome no tenía idea de lo que iba a hacer, pero cuando lo tenía allí, abrió los ojos de golpe y quiso quitarse, pero Inuyasha la pérdida de las caderas y la aferró en el mismo lugar.

- ¿Que ... que pretendes ... .hacer? - preguntó entre jadeos

―Lo descubrirás muy pronto

Besó los botones de su intimidad y poco a poco se fue separando sus piernas para abrir por completo las puertas de su intimidad.

Y con una estocada de su poderosa lengua acariciaba sus pliegues femeninos, saboreando el jugo de su pasión, saboreándole a ella.

Ella al sentir su lengua en su intimidad no pudo evitar escapar oro grito de placer, comenzando a relajarse a llevar a cabo por el deseo y las sensaciones que el libertino que tenía por esposo desesperado en ella. Sus caderas se movieron de arriba abajo al compás de su lengua, el calor que tuvo en su intimidad se había hecho más intenso.

Algo en ella clamaba por que fuera aliviado, quería alcanzar algo pero… ¿Qué era?

Inuyasha dejó de besarla, tomó de las caderas a Kagome y la miró a los ojos.

Ella los tenía cerrados.

―Mírame - ordenó con voz sensual

Ella lo obedeció e Inuyasha supo que ella estaba lista para recibirlo.

―No puedo prometerte que no dolerá - Le susurró al oído y la temblor ante él - Pero prometo que pasara

Kagome asintió y así, Inuyasha la penetró con fuerza rompiendo su flor virginal, ella al sentir el ardor en su interior no pudo evitar gritar de dolor.

Inuyasha se maldijo así mismo, permaneció en su interior mientras que su cuerpo se acostumbraba a tenerlo dentro de ella, sus palabras suaves y tiernas eran lo que la comida relajante poco a poco.

Al verla más tranquila comenzó a moverse de arriba abajo, despertando en ella de nuevo ese anhelo de liberación.

En aquella habitación eran dos almas que se entregaban y se rendían a la pasión, sus gritos de placer llenaban cada rincón de ese lugar, incluso llegaban a un bajo de la mansión.

Inuyasha no había querido terminar pronto, porque su anterior había sido complaciente a su esposa y cuando la agitarse y convulsionar ante él, supo que había llegado al clímax y poco segundos después él también lo hizo derramándose en su interior.

Se dejó caer a un lado de ella, perdió la cintura para atraerla hacia él, pudo notar que detrás de su oreja tuvo un lunar en forma de corazón.

Satisfechos y profundamente relajados se sumergieron en un sueño eterno.

Los rayos del sol comenzaron a colarse por la ventana, ella parpadeó unos segundos hasta estar despierta por completo, los recuerdos de la noche anterior vinieron a ella, cada uno de los detalles que él le había hecho sentir.

Esbozó una sonrisa, tal vez ese iba a ser el comienzo de un buen matrimonio.

Pero esos pensamientos fueron apagando cuando cambiaron la cama vacía, él no estaba, se incorporó en la cama, miró a su alrededor, la habitación estaba completamente vacía, en una silla estaba recargado su camisón, en la mesa un pequeño desayuno y una bañera con agua recién preparada.

Escuchó la voz de su marido hablar con una mujer y después entró a la habitación.

No había ningún rastro de la noche anterior, ahora volvía a hacer el mismo de antes.

―Veo que ya estas despierta - Dijo él mientras se dirigía a un pequeño escritorio y sacaba algo de ahí - Que bueno que lo estas ya que no me hubieras gustado despedido de ti por medio de una carta

- ¿Despedirte? - ella arqueó una ceja y se cubría su cuerpo desnudo con las sabanas

―Así es - Inuyasha asintió - Regreso a Londres

- ¿Y qué va a pasar con nuestro matrimonio?

- ¿Se te olvida que nuestro matrimonio solo fue para salvar tu reputación y mi honor? ¿Qué esperabas? ¿Qué fuera el esposo tierno, amoroso? ¿Qué formáramos un hogar feliz? - Esbozó una sonrisa y por último se echó a reír - Lamento decirte que eso no será posible - Se acercó a ella y podría tener asiento en la cama - Pero rápido como algo positivo, estarás aquí, te harás carga de mi propiedad y podría Andar donde quieras sin un esposo que te vigile a cada momento, serás libre.

"Eres un ...

Ella tuvo un brazo para darle una bofetada, pero antes de que lo hiciera Inuyasha se le había adelantado y pescó su brazo en el aire.

―Ten mucho cuidado con lo piensas hacer - dijo en tono amenazador, se comprometió con la cama - Es una profunda lástima que no me quedé aquí para saber si nuestra unión dio algún fruto - miró el vientre de su esposa - Pero espero que me lo hagas sable por carta. Dejo a tu disposición el dinero suficiente para ti y lo que se haga falta –hizo una reverencia - Hasta pronto, Duquesa Taisho

Sus frías palabras la habían herido en lo más profundo de su alma, él había ido dejándola con un dolor que no sabía si algún día se lo quitaría del pecho.

Odiaba a su esposo.

Deseaba ver muerto a su esposo.

Lo cierto era que amaba a su esposo.

Amaba a ese hombre que la estaba haciendo sufrir, lo amaba a pesar de que la juzgaba mal, solo esperaba que algún día lo viera humillado ante ella, pidiéndole perdón de rodillas y ese día lo iba a gozar.

Ese sería el platillo frío al nombraría el sabor de la venganza.


Hola

Me han estado preguntando si en realidad soy yo y no una usurpadora, la respuesta es si. No creo que FF permita hacer una cuenta con iguales características.

Por ahí me preguntaron si era una adaptación de algún libro, escribí hace mucho este fic y no me he basado en ninguno (salvo por el nombre), la única adaptación que he hecho es la de "Corazón salvaje".

Quedo a sus ordenes.

Saludos!