Capítulo 8

- ¡Dios santo! ¡Pero si eres mujer! - exclamó sorprendida Kagura.

―Escucha prima. Estamos aquí por un asunto importante - Comentarios Kikyo - Que requiere de total discreción. Asunto que tiene que ver con Lord Marshall

Kagura frunció el cejo al escuchar ese nombre tan desagradable, odiaba a ese hombre ya que por su culpa su carrera como actriz había caído en picada y por si fuera poco su prima fue capaz de enfrentarse a él al grado que casi terminar golpeada si no hubiera sido por la intervención de uno de sus amantes.

―Cómo olvidar a ese desgraciado - dijo arrastrando las palabras –Por su culpa me convertí en cortesana. Él escuchado que se está haciendo mucha fama aquí, invita a sus más ilustres amistades a su club a apostar, todas las cortesanas sueñan con convertirse en su amante y las madres lo consideran el mejor partido para sus hijas. No sé qué detrás de esa máscara de pestañas se oculta un hombre cruel y despiadado

Ante esa explicación, Kagome se estremeció.

―Por eso estamos aquí - ahora le tocaba a Kagome hablar - El tema es serio y se requiere discreción - Kagome repitió las mismas palabras que su amiga

―Cuenta con ella - asintió Kagura

―Creemos que Lord Marshall es el líder de una banda de salteadores de caminos. Se hace pasar por Lord para espiar a sus víctimas - Kagome

―Lady Taisho se está haciendo pasar por un duque llamado Derek Westmoreland. Solo con el afán de hacerse su amigo y espiarlo. Pero de noche, será Lady Safira, la cortesana más deseada de Cornwall. Todo para seducir a Marshall y así tenerlo vigilado todo el tiempo

- ¿Lady Taisho? - Arqueó una ceja - ¿Es usted la esposa del Señor Inalcanzable?

―Desgraciadamente - ella asintió

- ¿Entonces nos ayudaras? - preguntó Kikyo a Kagura

- ¿En qué quieres que las ayude?

"En primer lugar necesitamos un lugar donde viva la cortesana Safira, ella no puede vivir con Lord Westmoreland ya que tiene un amante y además sería muy sospechoso", dijo Kikyo y se señaló así misma - Y en segundo lugar, quiero que organices una fiesta para presentar a nuestra nueva amiga Safira, Invitar a todos los caballeros incluyendo a Lord Marshall y al Lord Inalcanzable

Kagura las miró confundidas, aunque no logró entender nada, pero lo que había entendido es que por las noches le diera hospedaje a Lady Kagome en su papel de cortesana.

- ¿Quieres que hospede a Lady Taisho en su papel de cortesana y además organice una fiesta en su honor? ¿Es lo que me quieres dar a entender?

Kikyo y Kagome esbozaron una sonrisa y asintieron al mismo tiempo.

―Es peligroso - dijo Kagura - Ambas están en peligro y más usted Lady Taisho

―Lo hago para ayudar a un amigo

- ¿Entonces nos ayudaras? - cuestionó Kikyo

―No tengo más remedio, lo único en lo que no estoy de acuerdo es que ese tal Marshall entre aquí

Kagome se sintió de su asiento y avanzó hacia la prima de Kikyo.

―Gracias - dijo con profunda sinceridad

―No me tiene que agradecer

Kagura había sido muy generosa esa noche. Ella había dicho que la casa era muy grande y que tenía quedarse todo el tiempo que ella deseara, pero Kagome prefería un lugar más íntimo donde poder llorar amargamente, aún no había visto la casa que Koga le tenía éxito, pero se sentía más cómodamente allí.

Ese día había sido mucho para ella, haber visto el brazo de la viuda fue un golpe duro de soportar, estaba tentada en bofetearlo, decirle que era un idiota, pero solo ganaría con eso ponerse en evidencia ...

Eso ya lo había dicho antes, pero de verdad dolía, pensaba que esa relación era pasajera, pero sin embargo habían durado mucho tiempo como amantes, llegaba a pensar que tal vez él estaba enamorado de ella, por eso después de esa noche de bodas la dejó para regresar a los brazos de su joven amante.

Pero Kagome no tenía que comparecerse con ella,

Lady Ayame era mucho más hermosa que ella, sus ojos verdes eran de pasión por él, solo ellos dos se complementaban el uno al otro y ella estaba en medio, estorbándoles.

Miró alrededor de la habitación, era mucho más pequeña a comparación de la que tenía en Hampshire, ya no estaba resguardada entre los muros fríos y altos de esa mansión.

Una lágrima se había derramado cayendo por sus mejillas.

No debería llorar, era síntoma de debilidad y ella se hizo la promesa de vengarse de Inuyasha, no debería olvidar su platillo frío.

―El sabor frío de la venganza - susurró entre sollozos

Fingir ser algo que no era, ser tres personas a la vez… .el duque Claymore, Lady Safira la cortesana y La duquesa Lady Taisho, esposa del Lord Inalcanzable.

Inuyasha contemplaba desde la cama como Ayame se cepillaba su melena rojiza, esa noche al igual que todas había sido la misma, había hecho el amor con ella solo pensando que era una sola persona.

Una mujer que estaba lejos y que según él la quería fuera de su vida.

Esbozó una sonrisa, qué estúpido había sido, la noche en la que la tenía entre sus brazos por primera vez, ella se había entregado a él de una manera dulce y tierna, era difícil explicarlo, un sentimiento difícil de explicar, pero en el momento en que la tocó supo que no sería igual y así fue.

Aun con sus labios carnosos y tiernos que quemaban en sus labios, esas piernas esbeltas rodeando sus caderas, sus suaves gemidos, su inocencia.

Maldita fuera de su esposa, la odiaba, la odiaba por el simple hecho de desearla, pero estaba decidido a no volverla ver nunca, ella lo engañó poniéndole esa trampa y por más que pensara que ella no había tenido nada que ver, su mente jugaba y lo que caería en una sola conclusión ...

CULPABLE.

Si, ella era culpable de todo, de haberlo llevado al altar, de arruinar por completo su vida, de desearla de una manera salvaje, de volver a sentir sus labios, besar su cuerpo ...

―Esta noche estás muy serio

La voz de Ayame lo interrumpió, no había dado cuenta que la desplazó de sus pensamientos y que había perdido en ellos.

―No es nada - él negó

- ¿No es por el juego de Polo de esta tarde? - Ella lo miró a través del espejo - Ese extraño Lord está en boca de todos. ¿Cómo dicen que se llamaba?

―Derek Westmoreland– respondió él

―Es atractivo - descubrieron a la joven levantándose del taburete y avanzar hacia la cama para acostarse a su lado - ¿Viste a la mujer que iba con él? Sin duda era su amante, para su edad es muy joven que tenga una

Inuyasha esbozó una sonrisa, no, no era extraño. Él mismo recordaba que a sus dieciséis años había tenido su primer amante, así que para él no era nada extraño. Aunque la amante del nuevo Señor era muy parecida a ella, incluso esa conde también tenía muy similar con Kagome.

Negó con la cabeza, todo el mundo se hizo parecer a ella, si vives a una anciana pensaría que también se parecería a ella.

―Cariño - él giró la cabeza para encontrarse con los ojos verdes de Ayame - Puede que sea joven, pero eso no le quita el derecho de tener un amante.

Ayame esbozó una sonrisa y se acostó arriba de Inuyasha.

- ¿Y a qué edad mi Lord Inalcanzable tuvo su primer amante? - solicitó enredando sus brazos alrededor del cuello de Inuyasha para atraerlo hacia ella y besarlo

―Mejor pregúntame ¿Cuál será mi única y última amante?

- ¿Quién será?

―Tú

La recuperación de la cintura y comenzó a besarla, sus labios se deslizaron hasta los generosos pechos de la pelirroja.

―Inuyasha ... - gimió ella - Hazme de nuevo el amor

Y sin decir más la hizo suya, aunque no importaba cuantas veces le hizo el amor, en su mente solo tenía el rostro de una mujer.

Al día siguiente, Kagome salió de la casa de Kagura aun con su papel del Duque de Claymore, y mientras caminaba por las amplias calles, se detuvo al ver a Inuyasha y Ayame, él le ayudó a subir a su carruaje, ambos se veían alegres , felices y por primera vez específicamente envidia.

―Señor Clayomre, que gusto verlo

Kagome giró la cabeza y se encontró con Naraku.

―Señor Marshall - estuvo a punto de incluir como lo hizo una mujer en forma de saludo, pero tuve que recordar que no era mujer en ese momento así que tuvo el borde de su sombrero e inclinó la cabeza - Lo mismo digo

- Espero que hoy no me niegue una partida de cartas esta noche en mi club. Ayer salió muy apresurado del partido, supongo que su amante estaba desesperado en irse

―El tema de mis amantes no es algo que se hable en la calle - analizados "serio" - Pero si - asintió - Cuente conmigo esta noche

―Creo que el señor Taisho me debe dinero - dijo esbozando una sonrisa - Hemosmos apostado en que usted no aceptaría mi invitación.

―Pues dígale a ese ... ―estuvo a punto de decir infiel, maldito, desgraciado, pero guardó compostura –Ilustre caballero que estaré presente

―Muy bien - Naraku asintió - Podría llevar a su bella dama - dijo haciéndose referencia a Kikyo

―Eso no puedo prometerlo - ella negó - Pero cuente conmigo

―Lo espero a las ocho

Naraku se despidió y Kagome sospechó al verlo partir.

―No sé si puedo seguir con esto - ella negó

El reloj marcaba las ocho en punto y se vieron en frente de las puertas del club de Naraku Marshall, ese día no le había comentado nada a Kikyo puesto que no quería que ella se sintiera incomoda.

Suspiró, sospechó una vez más y volvió a suspirar por última vez.

Llamó a la puerta y un mozo le pidió su nombre, a lo que él se presentó, y en cuanto le dijo su nombre, ese pequeño mozo cambió de actitud, permitiéndole el paso en seguida.

Le dio su abrigo a otro mozo quien se lo llevó para guardarlo en un armario.

―Sígame My Lord - dijo el primer mozo

Kagome demostró que estaba en la boca del lobo, cualquier error que cometiera esa noche se pondría en evidencia total.

Avanzaron por un pasillo estrecho, donde podrían percibir el olor a tabaco, unas cortinas rojas estaban delante de ellos y se abrieron de par en par para dejarlos pasar, no perdía de vista en todo momento al pequeño mozo.

Esa sala estaba infestada de puros caballeros, algunos jugaba cartas otros simplemente estaban en una cantina acompañados de cortesanas que iban vestidas con solo un costado y su complemento, se equivocaba si era lo único que llevaban puesto, ya que otros estaban simplemente desnudos.

¿En qué clase de perversión se había metido?

El mozo detuvo su andar y ella lo imitó.

Entonces Naraku giró su cabeza y al verla esbozó una amplia sonrisa.

―Vaya, veo que ha llegado - evaluó Lord Marshall al verlo y después miró a Inuyasha - Creo que gané nuestra apuesta Inuyasha

―Así es - Inuyasha asintió

No le agradaba nada ese hombre, desde su encuentro en el juego de Polo, no había logrado sacarlo de su mente, era tan frecuente, tan joven y con unas facciones perfectamente delicadas, si no era porque lo había visto con su amante, pensaría que era un afeminado.

―Pero tome asiento señor - dijo Wickham - Solo lo esperábamos a usted

- ¿Apetece beber algo? - preguntó Naraku

―No tenemos leche en este lugar― dijo Inuyasha y al instante los demás hombres se echaron a reír

Kagome alzó la vista y miró a su marido - Gracias por su sugerencia pero prefiero brandy

Naraku comenzó a cortar las cartas, la copa de brandy había llegado más pronto de lo que ella se imaginaba.

- ¿De dónde es usted, señor? - solicitó Bankotsu Wickham - ¿Es inglés?

―Soy inglés - dijo Kagome al mismo tiempo que tomaba las cartas que Naraku le extendía - Pero yo fui a temprana edad a Francia. Ya que mi padre era francés y mi madre inglesa

- ¿Y qué lo hizo regresar? - preguntó interesado Inuyasha

―Asuntos familiares señor - respondió sin dar más detalles

Kagome no solo había sido bueno en Polo sino que también en cartas, solo había ganado tres de las cinco partidas ya que las otras dos había ganado su marido.

No había dado cuenta de la tarde que había hecho, era exactamente las dos de la mañana, así que antes de que inicie otra ronda tuvo que despedirse de todos los hombres alegando que tenía que estar lucido para ver a su bella dama al día siguiente.

Quien también se marchaba al mismo tiempo era Inuyasha y ambos estaban en el vestíbulo esperando sus respectivos abrigos.

"Es extraño, pero usted me resulta familiar", había interrumpido el silencio que había entre ellos

Oh no, se había dado cuenta.

- ¿A quién señor? - preguntó ella nerviosa

Inuyasha estuvo a punto de contestar esa pregunta pero después negó con la cabeza, no, estaba volviendo loco.

―Disculpe, son alucinaciones mías

Kagome asintió y le dio la espalda, pero Inuyasha no pudo evitar mirar cada centímetro de él y abrió los ojos como platos al ver ese diminuto lunar de tras de su oreja, solo había bastado una noche para que él haya visto grabado en la memoria.

Ella giró la cabeza y se despidió de él.

Una vez que estuvo solo en el vacío cerrado, se quedó meditando.

No, negó para sí mismo, era mucha casualidad, muchos muchos tenían un lunar detrás de la oreja.

―Pero no todos en forma de corazón - Esto es muy extraño


Hola!

Espero que en este fic no me cambie las palabras, como lo hace en "Mi destino..."

Por ahí vi un comentario que también habían plageado este fic...jajajaja ¿Pues cuantos más me han hecho? pero bueno, si es para que sus vidas aburridas tengan sentido, adelante tienen permiso.

Nos vemos mañana con la actualización, creo que por ahí se me esta olvidando subir el de "Déjame Amarte" espero lo recuerden.

Se me cuidan mucho por favor, lávense las manos, usen gel antibacterial, no dejen de usar sus cubre bocas y si aun tienen a sus abuelitos...pliss cuídenlos mucho. Yo sólo tengo a mi abuelita materna y aunque me muera por verla, sé que lo primordial es su salud!

Todos juntos vamos a salir de esto muy pronto!

Besos y abrazos.

BPB.