- Primer hermano, ¿Cómo has estado? - Jin GuangYao sonrió cálidamente.

- He estado bien, gracias - Nie MingJue se encontraba sentado en su asiento.

- ¿No quieres que te toque el guqin por un momento? - la sonrisa nunca abandonó sus labios rosas.

En el momento en que MingJue iba a responder, llegó HuaiSang corriendo y llamando.

- Hermano mayor! Hermano mayor! - se detuvo a saludar con una leve reverencia a GuangYao - No sabía que vendrías hermano Yao.

- Oh A - Sang, ¿Porque gritabas hace un momento? - dijo GuangYao evadiendo el tema.

- Ah, es que mi hermano y yo quedamos en salir a pasear por un momento!.

- Siendo así entonces será mejor que me retire y cuando quieran pueden ir a la torre Koi a visitarnos.

Dio una reverencia hacía MingJue y salió.

- Entonces... Hermano, ¿irás conmigo cierto? - puso una carita de cachorro.

- ¿Cómo podría negarme a esa carita?, Está bien, vamos. Dejaré a cargo a Shang mientras estamos ausente.

Después que dejaron el palacio de Qinghe se dispusieron a caminar hacia el río, pues HuaiSang quería inspiración para crear nuevas pinturas. Se detuvieron una vez que llegaron, HuaiSang estaba viendo un gran árbol en el cual reposaban varios pájaros de colores.

- Hermano, ¿Que piensas de pintar ese árbol? - preguntó sacando hojas, tinta y su preciado pincel de gemas.

- Bueno, todo depende de ti.

Sin más que decir HuaiSang empezó a dibujarlo tal y como estaba, MingJue tan solo lo observaba en silencio.

A decir verdad aunque su pequeño hermano no sea bueno en artes marciales o con el sable, era extremadamente bueno en la pintura.

- A - Sang, sabes que debes también practicar tu técnica con el sable y las artes marciales ¿no?

Al escuchar esto, HuaiSang se detuvo y dirigió su mirada hacia él.

- Hermano... Sabes que aunque lo intente no puedo.

- Algún día serás el líder de la secta, y lo sabes - su tono era calmado.

- Hermano, no quiero serlo además aquí estás tú, y por lo tanto no tendré que preocuparme por eso, porque sé que tú me protegerás! - sonrió para seguir con su dibujo.

MingJue suspiró y dijo:

- Creo que te he consentido demasiado.

HuaiSang se rió un poco.

- Eso es lo que los hermanos mayores deben hacer con sus hermanos menores - dijo aún con su vista hacia el papel y la tinta - Ya termine! Ahora dejame pintarte a ti!

- A - Sang, sabes que no podemos estar tanto tiempo afuera y dejar las cargas a Shang... - fue interrumpido.

- Sí, sí lo sé, tan solo serán unos minutos ya verás.

Sin más remedio aceptó ser pintado. HuaiSang se dispuso a pintar su lado derecho porque según el, es el mejor.

Y en efecto fueron unos minutos los que transcurrieron para después escucharlo decir que terminó.

- ¿Ves? Solo unos pocos minutos, deja te lo enseño.

En la pintura se podía observar perfectamente la figura de MingJue sentado junto a arbustos y su rostro muy bien pintado.

- Eres un excelente pintor A - Sang - dijo sonriéndole.

- Gracias hermano!

Sin contenerse se abalanzó en un abrazo, como MingJue aún seguía sentado en el suelo y no percibió el abrazo a la primera, perdió el equilibrio y cayó suavemente acostado con HuaiSang encina de él. Al percatarse de eso HuaiSang se le levantó sentándose en el regazo de su hermano mayor que ahora por el acto del otro no tuvo más remedio que quedarse sentado.

Ya que no pudo darle el abrazo que tenía por darle, HuaiSang estando en su regazo lo abrazó fuertemente posando sus brazos alrededor del cuello del Mayor. MingJue estaba sin palabras pues casi nunca recibía tanto afecto por parte de su hermano menor.

- A - Sang... Está posición no es adecuada para dos hermanos - intentó safarse pero más se abrazó a el.

- Solo devuélveme el abrazo y ya - habló suavemente - por favor... Casi nunca me abrazas, ¿Acaso no te gusta abrazarme?

- No es eso... Es que ya estás grande y es un tanto vergonzoso.

No quería que su hermano se sintiera mal así que envolvió sus brazos alrededor de su cintura con un poco de inseguridad. Debía admitir que este abrazó es realmente agradable y más porque es con su hermano pequeño.

Después de unos segundos MingJue dijo:

- A - Sang, ya es suficiente si alguien nos ve en estas circunstancias podria malinterpretar las cosas - soltó su cintura.

- Está bien... - sin más se soltó de él levantándose de su regazo.

"Espero que en el futuro hayan más momentos agradables con el, como los hubo hoy" pensó HuaiSang para sí mismo.