Como es costumbre, quiero destacar que el personaje Miku Hatsune no me pertenece, le pertenece a su respectivo dueño.

Ha escrito este fanfic en un momento de inspiración, es un one-shoot, aunque ya tengo unas cuantas ideas para escribir sobre Vocaloid en el futuro.

Espero que les guste


Muy a las afueras de la gran ciudad de Tokio, casi casi rozando la zona del Japón rural, se encontraba una residencia de varias habitaciones y con vistas a la naturaleza.

Aquel edificio era una clínica de desintoxicación privada, la más cara de todo el país y, por sus pasillos era común ver a deportistas, ídolos del pop, estrellas de rock e incluso

alguna figura política.

El encargado de la charla de aquel día tuvo que dar una palmada para que los asistentes se concentrasen, pues todos tenían los ojos fijos en la última incorporación al grupo, y no era para menos. No se trataba de Miku Hatsune, la cantante más famosa y rica de todo el país; sus discos y canciones habían dado la vuelta al mundo y se había vuelto todo un icono popular con millones de seguidores en Redes Sociales y un modelo para las niñas de todos los rincones.

"Muy bien, señorita Hatsune, ¿quiere usted contarnos su historia de cómo acabó aquí?"

Ella puso cara de pocos amigos al principio, todos aquellos ojos mirándola fijamente la ponía nerviosa, se suponía que ella había ido allí a rehabilitarse no a ser el centro de atención, ya había tenido bastante de aquello en todos sus conciertos… haciendo de tripas corazón respondió:

"La policía encontró sustancias ilegales en mi limusina"

"Y según tengo entendido también en su casa" murmuró uno de los asistentes al que ella fulminó con la mirada.

El encargado quiso poner paz, así que comentó muy amablemente:

"Bueno, entiendo que es su primer día aquí; muchas gracias por su colaboración, señorita Hatsune. Siéntese, ¿quién es el siguiente?"

La muchacha se relajó y dejó hablar al resto.

Después de comer fueron a dar una vuelta, para tomar el aire y más tarde se sentaron a meditar. Finalmente, volvieron, cenaron y se fueron a dormir, transcurriendo así el primer día de Miku en aquel lugar.

No fue hasta dos días después, durante el tercer día de terapia que la muchacha se atrevió a contar la razón por la cuál había acabado en aquel lugar.

Ella respiró profundamente, y luego comenzó:

"Mi historia comienza en la feria de la cosecha cuando tenía catorce años. Ese año celebraban un baile popular Levan Polka. Me encantaba esa canción, así que yo también me uní, entonces mi madre me grabó con el móvil, lo compartió con la familia y los amigos en redes sociales, ellos se lo pasaron a otra gente y el vídeo se hizo viral.

Pronto la gente me reconocía por la calle y me saludaban. Y unos meses después, cuando iba a cumplir quince años, una marca de jugo vegetal me contrató para su campaña publicitaria"

Uno de los allí presentes, la interrumpió mitad de su historia.

"¡Ya me acuerdo, era ese ritmo tan pegadizo, el Popipo!"

El encargado le regañó.

"¡No se puede interrumpir! Señorita Hatsune, si te sientes con ganas continúa"

Ella asintió.

"Bueno, ese fue mi salto a la fama. Di conciertos, e hice colaboraciones con otros artistas como Kaito, Rin y Len o… Luka"

La muchacha frunció el ceño al pronunciar este nombre, pues la odiaba desde que ambas cantaron juntas el tema Triple Baka, pues Luka era de esas personas que se creían que todos los demás tenían que estar las veinticuatro horas del día a su merced y cuando algo no salía cuando ella no quería, montaba una escena. Sin embargo, eran tanto los fans que pedían colaboraciones entre ellas, que finalmente se vio forzada aquel mismo verano a colaborar con ella para sacar su último gran éxito Kagome Kagome, una canción inspirada en una leyenda urbana japonesa.

"Pero no puedo con todo eso" continuó ella "No puedo con el hecho de no poder ir siquiera a comprarme un donuts sin que quieran sacarse fotos conmigo o me pidan un autógrafo. ¡Hace meses que no voy al cine porque la gente se amontona a mi alrededor y no me deja ver la película! ¡Odio tener que irme corriendo de un concierto!"

Cada vez hablaba más alto, un tono en el que se mezclaba la frustración, la pena y la rabia, pero el encargado parecía satisfecho como si aquel fuera el único modo que ella descargase sus frustraciones.

"¿Y fue por eso por lo que comenzó a consumir drogas, señorita Hatsune? ¿Para escapar de toda la presión?"

Ella negó con la cabeza.

"No. Fue después de grabar el tema Romeo&Cinderella. El director me arrinconó estando los dos y… me dijo que no servía, que toda esa fama era fruto de una discográfica, no mía. Me dijo que él era influyente, que podía llamarlos y hacer que me echaran. Que solo había una forma de evitarlo…"

El silencio en la sala era sepulcral, solo se oían los sollozos de Miku. El organizador agachó la cabeza tristemente y murmuró que podía dejarlo si quería.

"Fue en una fiesta privada de Meiko donde probé las drogas, muchos de los asistentes las llevaban y me hacían olvidar lo sucedido en el estudio… y desde entonces no puedo dejarlas, no puedo…"

Los asistentes la abrazaron y el encargado le dijo en un tono cálido y amable:

"Tranquila, te vamos a ayudar"


Quería escribir sobre el lado oscuro de la fama, me he documentado en internet antes de escribir y estoy satisfecho con el resultado. Destacar que Vocaloid se ubica en el Universo Tres.

Espero que les haya gustado. Si quieren dejen review y den "follow" en mi página para no perderse ninguna de mis futuras historias. Espero volver a verlos en mis futuros fanfics.