CAPÍTULO 18

La tristeza de Candy era palpable. Se podía mascar la angustia, y el miedo a lo que podía ocurrir. En cuestión de segundos Candy esta acobardada. Candy vive en una nube negra y pesada y, en ciertos momentos. La situación le parecía surrealista. William, su padre, no había vuelto a hablar. Aunque en pocas ocasiones abrió los ojos, solo eran un par de segundos, Candy sufría por dentro, pero aguantaba con toda su fuerza las lágrimas, Candy tiene que ser fuerte, Candy le prometió que no iba a llorar y lo estaba cumpliendo. Archie estaba preocupado no solo por William también está preocupado por Candy . Candy no comía, no estaba durmiendo. Archie le insistio que saliera un momento para comer que el se quedaría con el abuelo pero Candy se negó. Archie tubo que dejar de insistir, Por otro lado Archie tenía que ir a Andley Inc, por una junta de socios menores que no se podía ignorar.

Archie dejo a Candy sola con William prometiendo que regresaría en cuanto terminará la junta. Candy había aceptado con un moviendo de cabeza.

Candy sólo quería estar cerca de William, quería hacerle saber a su padre que estaba junto a él, mientras le contaba historias que sabía que le gustaba oír en la habitación del hospital

William sólo abría un poco los ojos muy de vez en cuando y la miraba. No tenía fuerzas para más. William pasó otro día sin ninguna mejoría, Para Candy era un día lleno de amargura en el que no se consolaba, desgraciadamente mientras esperaban con resignación la terrible realidad, Candy no se había separadó más de cinco metros de su lado, pero en un momento tubo que salir de la habitación de su padre para que las enfermeras se encargarán del aseo personal de su querido padre .

Por desgracia cuando los problemas llegaban siempre venían acompañados.

En el pasillo que recorría Candy no había nadie, Candy tiene unas ganas terribles de gritar, sentía un nudo en la garganta, y un estómago muy vacío y adolorido por la falta de alimentos. Se puso en marcha y siguió caminando. Cada vez la partida de William estaba más cerca, y cada vez, ella tenía menos fuerza para no llorar.

No debía llorar, Candy no debía llorar. Llorar desgastaba, le quitaba energías, y Candy las necesitaba.

Elroy Andley fue la primera en llegar. No tubo necesidad de buscar a Candy, Elroy Andley se detuvo en seco quedando de piedra. ¿Aquella mujer era Candy? Elroy tenía que reconocer que la muchacha destilaba una imagen de dama refinada y de buen gusto. Elroy sacudió la cabeza, se acercó con su paso seguro, y distinguido, como debía hacerlo una dama. Ah, pero estaba tan enojada que los metros que la separaban se le hicieron eternos. Cuándo estuvo a menos de un metro de Candy, Candy levanto la mirada quedando blanca como el papel, con los ojos llorosos pero grandes como platos.

—¡Eres la vergüenza de la familia Andley! ¡Muchacha, desvergonzada!

Candy bajó la cabeza.

—Creo que ha ido bien —dice Jefferson. Terry asiente en silencio mientras cruzaban el nuevo patio interior de piedra caliza de uno de los edificios señoriales reformados. Obreros de la construcción con chaquetas reflectantes y cascos amarillos van y vienen haciendo su trabajo al tiempo que Terry y Jefferson caminaban hacia el andamio de la fachada. A Terry se le mete el polvo de la obra en la garganta.

Mierda. Necesito beber algo.

—Tienes un don para esto, GrandChester. Creo que al contratista le han gustado las sugerencias.

Terry no estaba contento como su amigo Jefferson. —Seguimos con el papeleo político de impuestos. — Terry hizo una mueca,

Terry tenía muchos cargos importantes por los que preocuparse, y estaba atrasado en varios de ellos. Richard GrandChester había asumido el cargo de primer ministro tras el asesinato de su antecesor. Desde entonces, había puesto en marcha numerosas medidas con el fin de establecer el orden en el reino, muy deteriorado por los disturbios provocados por la subida de impuestos. Surtieron efecto, pero al coste de anular derechos públicos que incrementaron el descontento en el país y su enfrentamiento con la sociedad política. Pero Terry no era la clase de persona con la que sintonizase bien, y de hecho, en las pocas ocasiones en que se habían invilucrado, no trató de disimularlo. Sin embargo, reconocía que su política de mano dura para reconducir la calma social estaba consiguiendo, poco a poco, erradicar el malestar de una población que aún sufría las penurias. Terry, como algunos otros jóvenes aristócratas, había sucumbido en el pasado al error de cooperar de algún modo con el poder que representaba ser ministro. Y siendo el su sucesor de Richard GrandChester como primer ministro Terry recibiría la tarea.

El sonido de mi teléfono me hace detenerme.

—Dorothy.

Digo en cuanto contesto

—Señor GrandChester.

—Por favor, llámame por mi nombre. Como siempre. Como antes. —Le pido a Dorothy, mi ama de llaves. Aunque a veces la concidero más como una amiga.

—Muy bien, Terry. Sonrió mientras escucho lo que tiene que decirme. Sin embargo mi humor cambia como voy escuchando a Dorothy

—Maldita sea, Jefferson. Terry dice furioso en cuanto terminó la llamada con Dorothy, Terry no podía creer que su amigo no le dijera que Savanna había ido a su lobby para buscar la dirección de la mansión de William en Nueva York. Dorothy había tenido la buena idea de seguir a Savanna.

Dorothy vio que Savanna se había detenido en una mansión bonita. Era seguramente la dirección de la casa que Savanna había ido a buscar a la casa de su jefe. Al principio Dorothy no vio nada extraño pero cuando Savanna le hablo a amigablemente a la empleada asegurando que era la amiga de Candy y que necesitaba hablar con ella urgentemente, Dorothy empezó a sospechar. Aunque tambien está sorprendida de que Candy vivía allí. ¿Era Candy esposa de su jefe,? ¿O no?. Por supuesto Dorothy sabía que Terry no estaba con Candy, lo que no se le hizo extraño, Recordaba que la señora no quería estar con su jefe. Pero no sabía que viviera en una Casa así y menos en Nueva York.

Entonces Dorothy escuchó que la empleada le dice Savanna que el padre de la señorita Candice se encontraba gravemente en el hospital.

Dorothy comenzó a tener una duda.

¿Candice? ¿Sería la misma mujer que se casó con su jefe?

Savanna pareció que también no estaba segura por qué después de allí regreso a la casa de los GrandChester que Terry le dió a Savanna temporalmente. Entonces Dorothy regreso al Lobby de su jefe para volver intentar hablar con él, y contarle todo lo que era muy misterioso y confuso.

—¿Tiene que ver con Candy, William, o Savanna ?. —Jefferson me dedica una mirada apenada. Terry bufo malhumorado —No puedes involucrarte en ese asunto, Terry. Ahora mismo tienes un cargo que efectuar aquí en Inglaterra.

—Lo siento. —reafirmó Terry con el fin de poner punto final a la discusión.

—¿Tanto te afectó tú corto romance con Candice Andley? A Terry no le gustó nada la alusión a su vida personal. Apreto los puños.

—Eso es un golpe bajo. Sabes de sobra que los puestos y cargos importantes no fueron sino una demostración del compromiso de mi padre por el país. En el fondo, Richard trataba de mantenerme en ataduras para conseguir sus propios propósitos. Candy es mi esposa y me preocupa. ¿Por que no me dijiste que Savanna fue a buscar la dirección de Candy?

— No creía que fuera más importante que tus responsabilidades en tu ducado.

—Todo lo que tenga que ver con Candy me preocupa, pero ahora mismo quién me preocupa más es Savanna, —Terry temía que Savanna fuera hacer una locura como buscar a su esposa y hacerle daño, no creía a Savanna capaz de usar un arma, pero hay muchas maneras de lastimar a otra persona. No podía permitirlo.

—¿Savanna?

—¡Si. Maldita sea! Jeferson. Savanna no está bien emocionalmente, me amenazó con suicidarse si la dejaba. Está resentida. Puede hacer cualquier cosa. Y por eso la tenía cerca, por qué así podría vigilarla. —Jefferson está pensando. —¡Da la orden para que tengan listo el avión!. Y que pongan vigilancia a Savanna.

—¡Maldita sea, Terry! Explotó Jefferson —No estás pensando con la cabeza. ¿Sabes lo que va a pasar si te vas ahora?

—Candy me necesita a hora mismo, ya le falle una vez, y se fue. No me importa perderlo todo, pero si la pierdo otra vez, voy a ser un infeliz toda mi vida.

Candy no quería tener una discusión presisamente ahora con la tía Abuela, Elroy.

—Por Favor tía Elroy, este no es un buen momento. No estoy haciendo nada que avergüence a la familia.

—Ninguna palabra aquí —Dice la tía Elroy en un Susurro. —Te vienes ya mismo con migo, No puedo permitir que la familia esté en boca de todos y seamos la burla de nuestro círculo social, por tu culpa. —Dice Elroy con resolución.

—No puedo irme.

—No vas a montar un espectáculo. He dicho que te vienes.

—No quiero ir. Sólo quiero estar aquí con mi padre. Le prometí que estaría hasta el final y así será, os guste o no.

Elroy abrió la boca, pero al no tener nada que decir volvió a cerrarla. La tía Elroy frunció el ceño sin comprender.

—¿Pero que disparate dices? ¿Tú padre?

Candy se dio cuenta de su error y como ya había hablado no tenía otra opción más que decir la verdad. Candy deja caer los hombros y suelta un suspiro largo, cansado y preocupante. No quería explicar ahorita. No tenía fuerzas, pero aún así lo hizo.

— Si, Tía abuela —Candy suspiro—. El abuelo William, se encuentra hospitalizado aquí.

Elroy se agarró en el respaldo de una de las sillas, La tía Elroy de pronto siente que no puede respirar. Se había quedado paralizada. Candy no se dió cuenta, Candy tiene sus preocupaciones.

Anthony llegó al hospital mucho más tarde, No había hablado aún con Candy, Anthoby se había dirigido a la Casa del abuelo William. Allí Anna la empleada le comunico lo que estaba pasando con el abuelo William. Anthony está preocupado por el abuelo, pero también está preocupado por Candy, La tia Elroy estába muy molesta con Candy, y Anthony temía que le hiciera algún desplante. En cuanto Anthony llegó al hospital se tranquilizó un poco. Anthony ve a Candy, Anthony corre hacia ella. Anthony quiere protegerla y está dispuesto a todo para proteger a Candy aunque fuera de su propia familia, aún que tuviera que pasar por encima de ellos, ya cometió un error en el pasado cuando prefiero acatar las órdenes de la tía Elroy, por eso Está vez Anthony no va a permitir que la tía Elroy le dijera algo desagradable a Candy, además Anthony había prometido al abuelo William estar junto a su hija.

—¿Todo bien, Pequeña? Anthony pregunto de inmediato. Anthony ve las lágrimas en los ojos verdes de Candy, y luego le dirige a la tía Elroy una mirada furiosa, Anthony coloco a Candy entre sus brazos. Quería protegerla. Sin embargo no esperaba a Elisa.

Elisa había seguido a Anthony, quería comprobar que tenía algo con Candy.

Maldita huérfana, por qué no desapareces de nuestras vidas para siempre..

Elisa no veía nada más a su alrededor solo seguía a Anthony y cuando vio que abrazaba a la huérfana como ella le llamaba desde que llegó a su vida, sintió que algo se rompía en su interior. Elisa enloquece y con pasos grandes se acercó a Candy, después mirándola con odio le planto un bofetón en la mejilla.

—¡Maldita zorra de establo!. —Candy cubrió su mejilla con su mano para calmar el ardor que sentía, pero era un dolor insignificante. No quería una discusión con nadie. Candy no tiene fuerzas para decir nada, solo quiere estar con su padre.

—¡Elisa, pero que haces! Anthony aparta con delicadeza a Candy y se enfrentó a su esposa.. —No vuelvas a pegarle a Candy, o no responderé sin importarme que seas mi esposa. Elisa mira a Anthony con su cara descompuesta por la ira. Anthony mira a la abuela que no decía nada, Hasta ese momento le puso atención. Anthony se preocupa cuando la mira blanca como un fantasma, después de todo era como su madre. Elroy había cuidado de Anthony cuando sus padres habían muerto en aquel horrible accidente aéreo.

—Podrian tener la amabilidad de guardar silencio —Una enfermera les advirtió para guardar silencio, y Señalando el lugar donde se encontraban. Anthony logro calmar la situación.

Candy no había vuelto a entrar con su padre y eso la tenía al borde de la desesperación. Anthony había explicado con bastante cautela lo grabé de la situación. Cómo era de esperarse Elroy Andley culpo a Candy. Poco después llegó Archie y con voz más dura y un gesto amenazante, Archive puso orden en la familia, A la tia Elroy le dio bastante gusto verlo, pero se molestó cuando Archie se puso del lado de Candy.

William paso otro día, un nuevo día lleno de amargura en el que unos a los otros esperaban con resignación. Nadie abandonó el hospital durante más de dos horas..

Neil Legan entro al hospital horas más tarde cuando su hermana le dijo por Whatsapp lo que pasaba, pero contrario a los demás, Neil no entro a la sala de visitas. Simplemente regreso a su automóvil, y luego estacionó su vehículo rentado. Una Todoterreno con blindado y vidrios oscuros.

En algún momento tendrás que salir, mi querida Candy. mi Candy.

Archie mira a Candy con preocupación.

—Pequeña deberías descansar.

— Le prometí que estaría hasta el final y así será, os guste o no. Dijo Candy de bastante mal humor. El no estar dentro junto a su padre la molestó bastante. Archie y Anthony se miraron. Sabían que no había nada que hacer.

—Tranquila, pequeña —murmuró Archie—. Tranquila. Archie que sufría tanto como Candy, la abrazó y agregó:

—Él sabe que estás con él. No lo dudes. Candy asintió. Ella también lo sabía e, intentando suavizar el tono, miró a sus queridos primos y musitó:

—Lo siento, pero no insistas más. Archie la comprendió y asintió simplemente con un movimiento de cabeza.

—No… —Dice Terry dándole la espalda, sintiendo su pecho agitarse. Tomó aire tratando de controlarse y volvió a mirar a su viejo amigo, al que lo había ayudado en muchísimas ocasiones en el pasado—. El cáncer puede desaparecer si se trata. Candy debe estar destrozada, y yo...

Terry se siente un maldito jiripollas. Cómo pudo ser tan estúpido y dejar que la desconfianza, los celos y el miedo le tapara los ojos ante la realidad. La vida le había ofrecido la oportunidad de tener a su lado a una mujer sensible, generosa, honesta y con el coraje de una guerrera; él no solo no había sabido verlo, sino que, además, la había dejado escapar. La había dejado sola para ir a ver a Savanna de quién estaba seguro ya no amaba, pero el quería hacerle daño a su esposa. Una mujer inocente, buena, Apesar de sus rabietas y sus contantes cambios de humor. Candy es la mujer que llevaba esperando toda su vida. Si Candy no lo perdonaba, Terry no podía culparla. ¡Por Dios la había dejado sola en una isla después de hacerla su mujer!. ¿Qué mujer perdona eso?

Esa noche, William sufrió una crisis. Al día siguiente el doctor pasó a ver cómo se encontraba y al salir los informó de que estaba muy débil.

Elroy Andley pidió pasar primero a ver a William, y Candy no se negó. Aquello le molestó mucho a la tía Elroy. ¿Porque tenía que ser ella la que decidiera¿ Cuando el médico dijo que era la voluntad del señor Andley, Elroy no había vuelto a hablar se sentía abatida y creía que todo era culpa de Candy. Había pedido que se fuera, pero Anthony y Archie, hasta el médico se negaron totalmente, diciendo que ella era la hija legítima de William y que él no era más su tutor si no su padre legal, William quería estar con Candy hasta el último momento. Elroy Andley se resigno y entendió entonces que Candy o Candice le había dicho la verdad. Aún así Elroy no comprendió por qué William, su hermano había nombrado a Candy como su hija legítima.

Seguramente Candy lo había convencido de eso, pero por ahora no puedo hacer nada. No quiero perder a Anthony y Archie también por culpa de esa niña que solo les había causado desgracias a la familia Andley.

Elroy vio a su hermano y se le estrujó el corazón. William había sido un hombre muy responsable y fuerte, pero ahora se veía tan frágil y tan cansado.

—Eres fuerte, no te puedes ir sin darme un par de respuestas, Como es posible que permitas que tu Familia esté en la boca de todos, y como es eso de que eres el padre legal de Candy. No William no te puedes ir sin darme una buena razón. Te extraño hermano, me haces mucha falta.

La tía Elroy no soporto más ver a William en ese estado y salió

Archie fue el segundo en pasar

—Abuelo William gracias por darme la confianza de llevar tu empresa te prometo que será la mejor y siempre haré los negocios con honor. Pero aún así necesito aprender mucho más, y no hay mejor maestro que tú, así que ponte bien para que me puedas enseñar.

Cuando Archie salió y entro Anthoby.

--Abuelo. Gracias por lo que nos diste, y perdóname por no ser como tú en los negocios. Te defraude, pero haré todo lo este en mis manos para cuidar a Candy.

Cuando Anthoby salio le dijo a Elisa que seguía ella, pero su esposa se negó. A Elisa no le gustaban los hospitales. Y solo estaba allí para vigilar a la zorra de Candy. Como Elisa le llamaba.

Candy esta agradecida por que seguía ella.

Terrence Grandchester llegó a Nueva York, No sirvió de nada los intentos de Jefferson para lograr convencer a Terry de no regresar a Nueva York. Por un lado Jefferson lo apoya, pero por el otro como su hombro de confianza le preocupaba las consecuencias que esto podía tener

Candy entró de nuevo en la habitación, donde estaba su padre en una camilla con los ojos cerrados. Candy suspiro y sentándose junto a su querido padre se armó de fuerzas para no romper a llorar, Candy agarró con cariño la mano inerte de William y depósito un tierno beso, entonces murmuró:

—Estoy cumpliendo tu último deseo, sonrió, pero sino despiertas no puedes verme. ¿Lo recuerdas? William no contestó. Su respiración era irregular bajo la máscara. Candy le dolida el alma al verlo así, y emocionada al recordar lo que el decía de su sonrisa, se le hizo pedazos el corazón, se tragó las continuas ganas de llorar que sentía y añadió:

—En el pasillo estamos esperando —La voz se le rompió pero, tragándose de nuevo el nudo que tenía en la garganta, continuó tocándose con su mano libre el colgante que llevaba al cuello—: También han venido a visitarte la abuela Elroy, no te preocupes todo está bien, La tía Elroy esta muy preocupada, y sabes hay más personas de las que ahora no recuerdo el nombre. Es increíble la cantidad de gente que te quiere, papá, y eso sólo puede ser porque eres una persona excepcional que ha sabido valorar lo que es la verdadera amistad y el amor. Candy tuvo que parar. La emoción la embargaba mientras lo miraba y, cuando consiguió controlar de nuevo sus sentimientos, dijo:

—¿Padre sabes algo? El chico del puenting ha venido esta mañana y te ha traído un recuerdo de Arizona, aún no le he preguntado cómo es que sabe que estamos aquí, pero eso que importa, su gesto me ha parecido muy bonito, ¿Verdad? Lo he dejado sobre la mesilla porque prefiero que lo veamos juntos cuando estés mejor. Por cierto, hace un rato he hablado por teléfono con Anna,. Te manda muchos saludos. Está muy triste, y me ha dicho que te diga que no te preocupes, que hará lo que te prometió. Candy cerró los ojos e, intentando sonreír, cuando los abrió de nuevo dijo: —Hoy hace un precioso día. El cielo está celeste, no hay una sola nube, no corre ni pizca de aire, y estoy segura de que, si estuviéramos en casa me dirías "Bombón vámonos a dar un paseo...", —repitió ella—. Qué ganas tengo de que puedas hablar y vuelvas a llamarme así. Papá añoro tu voz y te echo de menos a ti. Sabes creo que tengo que agradecer todo a Terry, solo por qué gracias a él te conocí. Y te prometo que si hay una oportunidad seré feliz con él —Aunque Candy lo dudaba, Candy quería que su padre supiera que su último deseo sería cumplido. En ese instante, Candy notó un movimiento, y los cansados ojos de William se abrieron poco a poco para mirarla. Candy casi grita emocionada, Candy se acerca a William para depositar un besó en la frente de su padre y murmuró:

—Hola, dormilón, ¿cómo estás? Él no contestó. Pero Candy y William se hablaron en silencio, y el corazón de Candy comenzó a latir con fuerza hasta que por último dijo:

—Como siempre, nuestras mejores conversaciones son estas. Al decir eso, la boca de William dibujó una débil sonrisa, y Candy contenta por verlo despierto también sonrió. Necesitaban sonreír. Entonces, Candy siente cómo la mano que William le apretaba la suya, va perdiendo fuerza, y lenta, muy lentamente, la presión cesó. La sonrisa que William le había dado seguía dibujada en el rostro. De pronto todo se volvió confuso y borroso. Se empezaron a escuchar sonidos de la máquina y esta comenzó a pitar con fuerza.

En cuestión de segundos, la habitación se llenó de enfermeras y médicos, Candy no quería soltar a su padre pero sentía unas manos que intentaban separarla. Candy tiene miedo. Candy se dio cuenta que estaba fuera de la habitación. Los doctores intentaron reanimar el corazón de William un par de minutos, pero fue inútil. Al final ocurrió lo que el destino había decidido por él y William Andley murió.

Continuará...

Saludos mis queridos lectores y gracias por seguirla historia. JillValentine.x.