CAPÍTULO 20.
La lectura del testamento había sido un momento de sorprendentes revelaciones.
Candy había abandonado el despacho de Stear, que había sido acomodando para la lectura del testamento en la casa grande de los Andley. Candy está arta.
Como pueden pensar solo en el dinero.
Candy solo quiere volver a ver a William. Candy se siente muy sola.
Archie y Anthony no tuvieron ningún problema con que Candy tuviera la fortuna Andley. Elisa no era capaz de aceptar que Candy tuviera la fortuna Andley. Demonios ella había hecho tantas cosas para tenerlo todo, por qué no eran tomadas en cuenta. Neil había recibido una noticia que no esperaba. William le había quitado todo. No solo el apoyo de los Andley en el círculo social, si no la casa donde vivía Sara, la madre de Neil y Elisa.
Cuando Stear, el hermano de Archie le comunico está noticia, Neil Legan soltó improperios de grande Calibre.
—¡No puede hacer eso! — Exclamó Neil colérico—. ¡William Andley no tiene ningún derecho a quitarme nada! —Sara había quedado pálida.
—¿Pero por qué nos está haciendo esto? ¿Acaso es por Candy?
—No. Sara —Hablo Stear tranquilamente. —Neil podría explicar mejor todo lo que ha hecho. Entonces comprenderás que es una mínima paga por todo el daño que hizo él..
Neil que ya echaba fuego por los ojos le cayó un cubo de hielo. Neil se puso.a la defensiva.
—No se de qué estás hablando Stear, y no voy aceptar nada de las condiciones de William.
—No tienes otra salida, Neil —Dijo Stear paciente —Tienes dos opciones; aceptas las condiciones del abuelo William, o te vas a la cárcel. Sara al escuchar aquellas palabras casi pierde el conocimiento.
Elisa que no soporto más explotó.
—¡Esto es culpa de esa huérfana! seguramente uso sus manias de furcia para poner al abuelo en contra de su familia.
—Te equivocas Elisa —Dice Stear tranquilo nuevamente. —Tú también quedas excluida de todo los beneficios de la familia Andley,
—¡Yo. No creo nada de ese testamento! —Grito Elisa furiosa.
—Entonces no fuiste tú quien estuvo de acuerdo para llevar Andley Inc a la bancarrota a cambio de un 25%, en otras palabras $ 700.000 dólares.
Cinco pares de ojos se giraron a Elisa.
—No sé de qué hablas y no permitiré que denigran imagen Elisa se puso muy muy nerviosa ya no parecía indignada todo lo contrario quería salir de la habitación.
—¿De que estás hablando, Stear? —Pregunto Anthony. Elroy no sabía que pensar, Todo era horrible. Tenía que ser mentira.
—Lo siento mucho Anthony pero así es. Desgraciadamente no te va a gustar Lo que vas a oír, pero Elisa se metió en la Andley Inc, para distraerte de tu trabajo y enterarse de información privada que luego transmitía a...
—¡Eso es mentira! Lo interrumpió Elisa mientras trataba de tomar la mano de Anthony pero Anthony se alejó de su lado Anthony. Anthony pasó sus manos por su pelo, Anthony está furioso, confundido, y se siente un imbécil.
—¿Que es todo esto? Pregunto Elroy Andley alzando la voz.
—Es la verdad tía Elroy, él abuelo William le explica todo en esta carta que dejó para usted —Dice Stear, y le dio un sobre a la tía Elroy, quien a su vez lo miraba con ojos abiertos de sorpresa—, puede leerla en privado, pero antes tengo que decirle que todas las propiedades pasan a ser de Candice Andley; la hija del abuelo William. Es mejor que lo entiendan de una vez. Cuál quier intento de rebatir la última palabra del abuelo William tendrá consecuencias. Él abuelo puso a mi disposición información muy delicada de cada uno de ustedes y con sinceridad no les recomiendo interntar nada.
Eso es todo.
Nadie dijo nada, todos estaban en sus propios pensamientos. Elisa no tenía espacio para más rabia. Elisa maldijo a Candy mil veces en su cabeza. Todo lo contrario a su hermana. Neil salió sin decir nada. Tenía mucho que planear. Elroy Andley se sintió indispuesta. Sara Legan se puso a llorar. Anthony enfrentó a Elisa, pero ésta se negó a dar una explicación y salió casi corriendo hacia su habitación. Anthony la siguió. Archie había salido detrás de Candy.
Candy esperaba furiosa a Archie dentro del vehículo, ambos regresaron a la casa de William. Candy no dijo nada en el camino y Archie respeto su silencio. Llegando a la casa de William, Candy se encierra en su habitación y no salió hasta el día siguiente.
—Por eso creo que podríamos dejarlo todo como está hasta el próximo trimestre y luego revisarlo —prosigue Archie y devuelve a Candy al presente—. Aunque, insisto, deberíamos ir a visitar las propiedades Tengo una idea muy vaga de la ventaja que podríamos sacar de las tres propiedades, porque sé que, gracias a la buena administración del abuelo William, son todas rentables. Ahora que Andley Inc ya no tiene peligro de ningún tipo. Terry ya firmó los documentos y Andley Inc es libre y prometedora.
Candy salio furiosa dejando a un Archie confundido.
Un velo de nostalgias, de sueños sin esperanzas cubrió el rostro de Candy.
No lograba sacarse de la cabeza a Terry, maldita fuera la hora en que de dejo que sus brazos la envolvieran, la paz abandonó su vida. Tanta incertidumbre la agobiaba, a veces se sentía tentada a abandonar aquella historia de una vez por todas, otras, sentía que tenía que hacer algo más al respecto, tal vez confrontar de una vez por todas a Terry, pero no se decidía.
Terry no sabía que hacer para ver a Candy, había tratado todo, pero Candy se negó a recibirlo.
—Me voy a volver loco. Dice Terry, pero su apariencia no era más que de pura tristeza. en el fondo sabía que no le sería fácil acercarse a Candy
—No llegarás a tanto. Dice Jefferson paciente.
—¿Qué hago? Dice Terry.
—Pregunta difícil, mi hermano —señaló Jefferson antes de tomar asiento—. Decirte ahora que la olvides, que conozcas una buena chica y te enamores, no servirá de nada. Ve hasta donde te llevo el asunto del matrimonio, pero… —Jefferson miró a Terry dudoso—. ¿Qué tan conveniente será el que tengas algo con Candy? Porque no te vas a aguantar, tarde o temprano algo tendrás otro fracaso a costa. Piensa muy bien lo que vas a hacer.
—Necesito saber. Tengo que buscar un buen pretexto para acercarme.
—¿Qué pretexto? —preguntó Jefferson, dubitativo.
—Algo se me ocurrirá.
—Ten cuidado, Terry, no es bueno ni para ella ni para ti que reanuden lo de ustedes. Ahora te sostiene una tenue esperanza, pero…
—No creo en la esperanza —interrumpió Terry enseguida—. La dejé hace más de un año sola en la playa.
—Claro que crees, la esperanza está en todo lo que hacemos, hasta cuando planeamos las cosas de último minuto. Fíjate en lo que me acabas de decir, vas a propiciar un encuentro con ella. ¿Hay o no hay esperanza en eso, hermano? Simplemente te digo que seas cauteloso, no te precipites. Terry suspiró y dejó la taza de café en un plato en una mesa esquinera. —Me preocupo, porque esa situación hizo que tomaras decisiones poco acertadas que te trajeron muchos problemas y los que te faltan. Debes seguir con tu vida, enamorarte no es bueno, cambia de actitud.
Terry lo mira con el ceño fruncido. No está descuerdo con Jefferson.
Un momento después Terry y Jefferson se quedaron en silencio.
Los primeros meses tras el fallecimiento Candy casi se muere de melancolía, el brillo de sus ojos se apagó. Candy tenía una mirada sombría, con la pena en carne viva. Sus primos Archie, Stear y Anthony en principio debieron aguantar sus raptos de depresión y malgenio, pero la soledad, el aire limpio, el olor a café en las mañanas y hasta el cariño con el que le soportaban sus malos ratos lograron la resignación de su alma. Candy se dedicó de lleno al trabajo, era la primera que se levantaba y la última que se acostaba, un día era demasiado largo, horas, minutos y segundos que debía llenar de actividades para no pensar. El cansancio era el único que mantenía a raya las pesadillas y los malos sueños.
Una mañana, Anna llevo a Candy al lugar más especial de su padre. Candy se negó, pero Anna la ignoro y le entregó una carta. .
—Esto es de su padre —dice Anna—. Dentro del sobre está una carta que me entregó el señor William para usted, señorita Candice. Dijo que se la diera si no sonreía todo el tiempo,. Entre otras cosas, William me pedía que, se pusiera como se pusiese, la trajera aquí para que leyera lo que él te escribió y que, por supuesto, le hiciera muy feliz. —Con el corazón encogido, Candy miró el sobre, lo cogió, y Anna, levantándose, dijo—: La dejaré a solas para que lo lea con tranquilidad, ¿de acuerdo? Candy asintió. En su mano tenía noticias de su padre. Allí volvía a estar él presente y, cuando Anna se dio la vuelta, sin poder esperar un segundo más, abrió el sobre cerrado y se apresuró a leer:
Hola, pequeña: ¿Cómo está mi hija?
Leer esas palabras la emocionó. Candy se acomodo y dejando correr las lágrimas por sus mejillas con libertad, continuó leyendo: Como suelen decir, si lees esta carta es porque ya no estoy a tu lado. Pero, oye..., eso es mentira. Estoy a tu lado en todo momento; aunque no sea en cuerpo, sí lo estoy en alma y, en especial, en corazón. Te preguntarás por qué estoy diciendo esto hasta este momento... Pues bien, como te conozco y sé que no estás pasando por un buen momento, le he pedido a Anna que te trajera a este sitio, donde estoy seguro de que te llenarás de positividad para comenzar una nueva vida. Y, hablando de Vida..., cuida a nuestra Brave. Ella ha sido un gran apoyo en este tiempo, y sé que ahora lo va a ser para ti. Y haz el favor de ser feliz, muy... muy... muy feliz, y nunca dejes de sonreír. Cariño, tienes a tu lado a Anthony Archie y Stear. Pero también está Terry . Si Terry. Es un hombre increíble, y sabes que tengo buen ojo para ello. Por fin puedo asegurar que has encontrado al hombre que te mereces, te aseguro que el día que lo dejes entrar de nuevo en tu corazón sentirás que esté está lleno de amor. Habla con Terry escúchalo. Yo comprendí los motivos que tuvo para hacer lo que hizo. No puedo obligarte a qué lo entiendas, pero te aseguro que tiene un buen motivo. Estaré a tu lado siempre , e incluso cuando estés molesta con migo. Vale..., cerraré los ojos cuando estés en tu noche de reconciliación (Ya sabes que ahora lo veo todo). Prométeme que no vas a quedarte encerrada en el dolor. Cada vez que decaigas, sigue tocando ese bonito colgante de plata que llevas al cuello y que un día te regalo tu madre, y recuerda que en el dolor no se vive, Candy. Tú me enseñaste eso cuando más desgraciado me sentia. No estés triste por mí, pequeña, piensa que he vivido una bonita vida. He tenido increíbles, y maravillosas aventuras , unas inigualables a tu lado. He conocido a querer más allá de la vida. También he atesorado buenos recuerdos de nuevos amigos y, en cuanto al amor, he sido dichoso. Conocerte fue lo mejor que pudo pasarme en la vida. ¿Te das cuenta, Candice, de lo afortunado que he sido? Por tanto, ¡basta de llorar, que sé que eres muy llorona! Ahora quiero que seas feliz con Terry. Llora lo justo, sonríe, vive por los dos. Recuerda lo bonito que hemos vivido y ríe todo lo que puedas algún día nos volveremos a encontrar, y esa vez seguro que será para el resto de la eternidad. Nadie mejor que tú me ha demostrado su amor incondicional y desinteresado y, por eso, porque te quiero, necesito que me hagas un último favor. Una vez termines de leer esta carta, cierra los ojos, piensa en mí, y te prometo que me emplearé a fondo para que me sientas a tu lado y mi recuerdo te haga sonreír. Te quiero, Candice Andley, y siempre... siempre te querré.
William Andley
Candy condujo unos minutos con el volante aferrado entre sus manos temblorosas y la mirada fija en la carretera, hasta que un lamento salió de su boca y tuvo que parar el auto para no terminar estrellada contra un árbol o un poste, las lágrimas le habían demostrado no servir de nada—, pero, no conseguía dejar de hacerlo. Recordó con exactitud su reacción al verlo en el hospital, cuando la abrazo, con ese tono de voz con el que soñaba tantas veces, con esa inflexión áspera que un año atrás le susurraba palabras de amor y promesas, rompiendo los débiles hilos de la cicatriz que llevaba en el alma. Su mirada la bañó como una cascada radiante. Siempre pensó en un reencuentro, e imaginó lo que haría, lo que diría, pero nada la preparó para lo que experimentó cuando lo volvió a ver. Fue aterrador. Se sintió mareada, como si el suelo hubiera oscilado. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para mantenerse en pie, recurrir a todo , recordó que renunciar a su nombre fue lo que más trabajo le costó, y cuando y su alma se lamentó enseguida.
Por eso iba a buscarlo. Necesitaba su explicación. William, su padre comprendió a Terry, y si William lo hizo, era por qué era verdad. Candy ya sabía del trato entre Elisa y Terry, Candy se había negado a recibir a Terry, hasta le había impedido la entrada con hombres de seguridad. No había querido verlo, pero ahora necesitaba saber que lo había llevado a querer vengarse de su familia.
Continuará.
Losé un capítulo corto, pero me apuré. Vale espero no tardar con otro más largo. ¡Ya estamos muy cerca del final! Saludos JillValentine.x.
