Ladies and Gentlemen!

En primera, quiero disculparme con todos ustedes por no subir este capítulo a tiempo pero estaba un tanto ocupada pero por fin, pude terminar el especial designado a un día muy especial en mi país. "Día de muertos" es una fascinante y muy hermosa tradición en México y aunque este año fue diferente por la pandemia, quise brindar este capítulo especial a Shadowverse. Anteriormente he escrito sobre esta hermosa festividad en alguna de las categorías pasadas (pueden pasar a leer si así desean), así que para esta ocasión, quise brindársela a una categoría que está tomando importancia. Espero que les guste.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Shadowverse (TV) no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


"¿Crees en la vida después de la muerte? Hay muchas historias relacionadas con este tema, hay muchas culturas que hablan de lo mismo que para nosotros, se puede considerar como un tema tabú. Hablar de la muerte para nosotros, se puede tratar de un tema demasiado delicado que solo se deja en el olvido, dejando dudas, dejando que los misterios se crean en el instante y que al final, solo se van olvidando pero en muchas culturas, festejar a la muerte y recibirla con los brazos abiertos, es lo más importante y bello que una persona puede apreciar en su vida. Solo imagina. Todo un mundo maravilloso que nos espera a todos, tal vez sea el paraíso, tal vez sea el cielo, nadie lo sabe hasta que llega su momento…"

¿Qué tan verdaderas eran aquellas palabras?

No lo sabía y siendo sincero, no tenía ganas de saber que era verdadero o no cuando al mundo y en especial los adultos, se les ocurren mentiras tras mentiras que al final, uno ya no sabe cuando algo es real, que solo se va perdiendo, que solo se va ignorando y poco a poco, es que empieza a desaparecer, así de simples podían llegar a ser las cosas. Bastante aburridas, sin ningún interés, tan monótonas que perdían todo tipo de significado, que ninguna persona se da cuenta de los pequeños detalles que se pueden llegar a convertir en grandes, todo se pierde, todo se olvida, así es como terminan todas las cosas. Para Lucia Yonazuki que miraba y vivía de manera diferente de los demás, era lo que significa el seguir estando con vida. Solo despertar cada día y salir lo más rápido de aquel lugar que osan llamar hogar cuando realmente no era de esa manera. No desde el momento que su hermana menor Shiori como sus padres, no estaban en la misma, no era lo mismo. Por eso, prefería salir lo más rápido de aquel lugar antes de que "aquellas personas que los cuidaban" siguieran molestándolo, que solo provocara que siguiera deseando no estar vivo.

Si solo sus padres estuvieran ahí, no tendría por qué vivir de esa manera. Era una completa desgracia que no fuera de esa manera, que los cuentos de hadas nunca existieron y mucho menos, que no pudiera desear a las estrellas que el tiempo regresara, que todo tipo de felicidad que se esfumo, regresara a su vida. Era desgracia que aquellos cuentos y deseos infantiles, solo se desvanecieran en el momento que descubriera la crueldad del mundo, que aprendiera a vivir de la misma y que ahora, solo caminara como una persona más que no es capaz de sentir el más suave y lento palpitar dentro de su pecho.

Nada era lo mismo desde entonces que en el momento que abre los ojos. Suelta algunas amargas lagrimas al recordar su tragedia, al recordar cómo le quitaron a sus padres frente a sus ojos, como su hermana se alejo para vivir tranquila en aquel cuarto de hospital donde es cuidada para seguir viviendo a su lado. Tal vez era esa, su única forma de seguir viviendo.

Creer en aquellas historias que los ancianos cuentan sobre un lugar extranjero que conocieron de pura casualidad y que les removió un corazón ante el significado de ello, era completamente difícil el querer imaginar que tan siquiera, puede existir una vida después de la muerte. Era completamente inútil, no le servía a Lucia el saber que existía algo como eso porque al final, solo las personas mueren, no regresan a su lado como uno desea.

"… Nuestras almas son guiadas por un largo camino donde se ponen en prueba todas las decisiones que tomamos cuando nos encontrábamos vivos, lo bueno y lo malo, se juzga por igual. Nos arriesgamos a que nos arranquen la piel, y caminamos desnudos, aun con el frio, aun con el dolor en los mismos huesos al ser expuestos, nuestros pies se tienen que mover para dar ese último respiro, para que nuestras almas puedan ser guiadas por seres maravillosos que probaran nuestra sinceridad, nuestra honestidad, todo lo que mueve a nuestros corazones.

El aroma a flores frescas, el aroma de las lágrimas como el suave viento que mece nuestras almas, es lo que nos indicara en su momento, que hemos llegado a ese maravilloso mundo donde hay alegrías, donde se escucha la música por todos los lugares y donde las penas desaparecen de nuestras espaldas. Un mundo tan maravilloso y tranquilo donde no se discrimina a nadie y todos son tratados por igual. Ese es el lugar maravilloso al que nuestras almas están destinadas a llegar, a descansar y esperar el momento adecuado para que volvamos a vivir…"

Detuvo su andar, alzo el rostro para poder sentir aquellos rayos de sol, admirando aquel cielo tan azul que se puso a preguntar. ¿Cuándo fue la última vez que vio un azul tan hermoso? No logra recordar, en todo ese tiempo, se encargo de bajar la mirada, tener los pies en el suelo y solo madurar tan rápido que no pudo disfrutar realmente de su infancia como realmente deseaba. Incluso aunque su hermana le decía que el naranja del cielo se veía bonito como las bonitas y esponjosas nubes que se podían apreciar, no se atrevía a mirar, prefería hacer otras cosas, prefería detenerse antes de querer caer en todo tipo de provocación y soltarse a llorar como desde hace tiempo, no lo hace. No se atrevía a ver el cielo desde el momento que Shiori enfermo y su estado de salud fue tan crítico que realmente temía por la vida de su pequeña vida. No sabría qué hacer si se quedaba solo, era un escenario que no quería que pasara por sus pensamientos, no soportaría el quedarse solo otra vez.

Solo eran aquellas dudas, aquellas preguntas que se formaban en él, lo que le quitaba las ganas de seguir durmiendo, las ganas de hacer algo con su vida, solo se esfumaban mientras seguía sintiéndose miserable, sin saber dónde poner la cara cuando su corazón, solo se rompía cada día, esparciendo aquellos pedazos en el piso y desapareciendo sin saber su destino. ¿Por qué realmente seguía vivo? Se lo preguntaba a diario y sabia la respuesta, era por su hermana, no quería si quiera pensar, que es lo que pasaría si ella se encuentra sola en un mundo tan peligroso como ese. Tal vez por eso, es que seguía caminando, es que seguía esforzándose a pesar de lo cansado que puede llegar a estar, ver a su hermana sonreír y saber que se encuentra mejor cada día, era lo único que le importaba. Bajo la mirada, movió su cabeza de un lado a otro, soltó un pequeño suspiro y siguió con su andar.

-Solo son tonterías que los adultos crean para que los niños ingenuos se crean esas historias falsas -Escupió un tanto molesto.- Es imposible que algo como eso sea capaz de existir

Se detuvo en ese momento que vio a Hiro Ryugasaki entrar a una florería, fue un tanto extraño y sabio que no le debía de importar pero de alguna manera, su mirada no se separo de la de él. Lo veía observar cada una de las flores que se encontraban ahí como una tierna viejita que no paraba de sonreír y señalarle cuales eran las flores más bonitas. Veía a su enemigo soltar unas pequeñas risitas mientras rascaba su nuca un tanto nervioso mientras seguía observando con atención y señalando para seguir preguntando sobre las mismas.

Fue en ese momento que las palabras volvieron a su mente.

"…Se dice que cuando las personas mueren, no se van, se quedan al lado de uno. Velando por su persona, ayudando al mismo, a seguir caminando, guiándolo para que sigan aquellos sueños como también, darles una pequeña señal de que probablemente, lo que están haciendo, no es lo correcto y tienen que arreglar algo en sus vidas. Es aquel amor el que les permite seguir acompañándonos en nuestros triunfos como en nuestras derrotas. Aquel amor que nos seguirá hasta que las cosas se encuentren bien, será en ese momento cuando sus almas desaparecerán, descansaran eternamente en aquel lugar mítico y maravilloso del que disfrutaremos de seguir viviendo en la espera de una segunda oportunidad. Estando en la espera de que llegue el día adecuado para regresar y pasar unos días con nuestras familias.

Cuando nos volvamos a encontrar en el mundo de los vivos, podremos volver a disfrutar de aquello que nos daba vida con tantos objetos para recordarnos. Disfrutando de la comida como de las bebidas y todo lo que se nos ofrecen en un altar decorado con colores, con alegría y con vida, desapareciendo todo rastro de tristeza, desapareciendo todo tipo de lagrimas con bonitas palabras como recordatorios, con aquellas anécdotas que siempre se guardan en el corazón como las usuales carcajadas ante tantas historias que se van escuchando por diferentes personas. Del aroma de las flores que brindan alegrías como de las velas que iluminan nuestra alma, que iluminan nuestro camino para poder llegar con nuestros seres queridos. Siendo guiados por pétalos naranjas que son esparcidas por el piso como del incienso que abre el camino para llegar al lugar indicado, es como atraen a nuestras almas de nuevo a nuestros hogares. Poniendo un poco de sal para alejar a los malos espíritus y una veladora sin nombre para aquellas almas en pena que no fueron recordadas…"

No quería creer que existiera un lugar tan increíble como ese, es imposible que existiera cuando solo las personas se encargan de sufrir y sentir que donde realmente viven se trata del verdadero infierno y que al morir, es cuando realmente se podrá decidir su destino.

Para Lucia, no puede existir un mundo como el cielo y el infierno, no puede existir un mundo más donde se habla sobre una cultura extranjera que es completamente desconocida para todos en esa parte del mundo. Una tradición tan importante para las mismas personas como lo es, festejar a los muertos, festejar sobre la muerte de las personas en lugar de llorar por las mismas. No es que significara que fuera alguien altanero y burlarse sobre lo que desconoce, sobre lo que para las demás personas del mundo es importante. No fue educado de esa manera, no fue educado para burlarse de esa manera sobre un mundo increíble como el que dicen ellos. Simplemente, no quería creer que sus padres se mantuvieron a su lado todo ese tiempo y que ahora, solo estén decepcionados, que no quieran aceptarlo. Aun así, sin aceptar sobre la existencia de ese mundo, se encontraba solo.

No quería que sus padres lloraran por las tonterías que está haciendo, no quería preocuparlos más porque tiene la mala costumbre de no obedecer a los adultos como también, ser un poco cruel y frio con las personas que se encuentra. Porque también sabe, con las tantas personas con las que se ha enfrentado, es que pierden su camino, es que dejan de jugar y dejan de vivir.

¿Cómo se sentirían sus padres cuando se enteren que él se encarga de arruinar la vida de las otras personas? No estarían tan contentos, nadie estaría de acuerdo con ello.

¿Qué tipo de satisfacción encontraba en todo eso? Ninguno, solo quería llegar aquel hueco que se encuentra en su corazón.

Lo único que quería.

Era dejar de sentirse solo.

Era tan triste.

Pues su tragedia parecía que no iba a tener un fin.

Por eso. La idea de que sus padres están a su lado, es algo que le duele aun más. No querer saber que opinan ellos de él, ni mucho menos, porque a pesar de que el tiempo avanza, es que aun no tiene el coraje de ir a visitarlos como su hermana siempre le pida que haga y solo se encarga de mentirle, hacerle creer que están bien cuando ni siquiera, se atreve a poner un pie en ese lugar.

Era imposible para Lucia ver el lugar donde se encuentran sus padres. Era imposible ver sus nombres tallados en piedra sin antes, caer de rodillas y llorar, sentir como se ahoga y solo querer saliendo corriendo de ese lugar, era lo que siempre hacia con solo aparecer en ese lugar, sentir aquellos mareos y salir huyendo con las manos en su boca para evita vomitar ante aquellos sucesos de su pasado que lamentablemente, solo lo siguen para atormentarlo.

No quería que alguien lo viera caer, no quería que alguien lo viera débil, no sabría qué hacer en caso de que un momento como ese, pueda llegar a suceder.

Suspiro totalmente desganado. Siempre existían aquellos malos pensamientos, aquella negatividad que no lo deja vivir, aquello por lo que no puede soportar más. Negó cansado y reinicio su camino hasta que fue el mismo Hiro quien detuvo su andar. Volvió a mirar a su rival de Shadowverse, salir de aquella florería con una pequeña maceta entre sus manos, mientras el chico de cabellos rojos hacia una pequeña reverencia y se iba caminando totalmente feliz con una flor de peculiar color. Naranja. Era igual como la que aquella viejita del hospital, donde esta Shiori, le contaba a su hermana cuando ambas salían a tomar un poco de sol. Antes de que él llegara al hospital, es que aquella viejita se encargaba de contarle todo tipo de historias a su hermana menor. Historias que ella escuchaba con bastante interés, como si fuera de aquellos cuentos de hadas que sus padres siempre les contaban. Cuando llegaba temprano al hospital, es que se sentaba al lado de su hermana y escuchaban juntos aquellas historias a petición de la menor.

Escuchaba sin interés aunque no dejaba de escucharla, no dejaba de apreciar aquel rostro arrugado, las manos temblorosas como la sonrisa que es capaz de salir de su rostro. A pesar de que no estaba interesado en estar ahí, de alguna manera, su mirada no se separaba de la mujer.

La manera en la que la amable abuelita contaba todo tipo de historia que tuviera, que conociera o que escucho en algún lugar. Aquel rostro arrugado donde era posible apreciar aquel anhelo, aquella paz, aquella misma tranquilidad, como si de aquello se tratase de algo precioso que inunda su pecho y que si no es capaz de contárselo a alguien más, sentiría que explotaría. Aquellos sueños y cuentos tan preciosos que todo mundo era capaz de escuchar con una pequeña sonrisa, detenerse un momento de su ajetreado día para poder escuchar, sonreír y soltar pequeñas risitas, levantar sus manos como todo pequeño niño para que le pueda resolver sus dudas y al final, solo se despedían de aquella amable ancianita con un apretón de mano, con un beso en la mejilla o con un caluroso abrazo del que Shiori, también participaba cuando era momento de regresar a su cuarto. Aquella tierna sonrisa como aquellos ojos cansados que hablaban con bastante alegría, aquellos pequeños suspiros como la toz que empezaba a formarse cuando estaba demasiado cansada.

"… Unas curiosas flores naranjas y amarillas, con pétalos por montón, tan suaves pero a la vez, tan frágiles que son fáciles de quitar del tallo para poder marcar el camino en el piso. Unas flores que solo crecen en cierta temporada del año, del cual, se cree que ese es su propósito para esa festividad. Una mesa donde las flores y los colores, son lo más llamativo de la misma que no puedes evitar mirar asombrado. Flores de todos colores que brindan alegría. Papeles de un papel especial que son cortadas por manos maravillosas que se encargan de decorar los hogares con sus colores, con aquellas figuras frágiles que en cualquier momento se podrán romper con el viento tan brusco que se pueda sentir en ese momento pero no importa cuando solo escuchas el hondear de los papeles, sentir aquel suave viento que acaricia las mejillas como la calidez que se es capaz de sentir en el pecho, como si de un caluroso abrazo se tratase…"

La curiosidad en todo ser humano, tiende a ser demasiado fuerte que en el momento que Lucia se fijo como caminaba a una dirección desconocida Hiro, es que no pudo evitar seguirle, le llamaba la curiosa alegría que se mostraba en su enemigo de Shadowverse como también, la manera en la que cuidaba aquella planta contra todas las personas que era capaz de caminar un poco lento para evitar caerse. Lucia lo miro un poco más extraño de lo que ya es pero aun así, seguía su paso. En una vez, tuvo que esconderse en el momento que volteo a sus espaldas, por poco y se veía descubierto pero sabia ocultarse muy bien. Aun así, a pesar de los peligros de ser encontrado es que caminaba a una distancia apropiada para evitar que fuera visto y mucho menos, quería evitar que este lo viera.

Fueron unas cuadras las que caminaron para que al final, Hiro entrara a un lugar que Lucia no pudo evitar quedarse paralizado. Sentir como si sus piernas se congelaran en ese momento y dudar en ese momento si realmente quería seguirlo o no. Se podía leer en letras la palabra "Cementerio" tembló un poco, no supo cómo reaccionar al encontrarse a un lugar que no ha vuelto a pisar desde el momento que sus padres fueron llevados a ese lugar. Aunque tampoco, pudo evitar preguntarse el porqué el usuario de deck dragón, estaba en ese lugar.

-Hola Lucia

Fue aquel saludo el que le hizo salir de su mundo para darse cuenta que frente a él, se encontraba Hiro con una sonrisa en su rostro. No pudo evitar avergonzarse al haber sido descubierto, quería salir lo más rápido de aquel lugar pero fue cuando su mayor rival, tomo su mano para evitar que se fuera y caminaban juntos para entrar a ese lugar. No pudo evitar sentirse un poco más nervioso al sentir las miradas de todos los adultos que los estaban saludando, en especial a Hiro que estaba haciendo maniobras para que Lucia no se aleje y para que aquella pequeña maceta de su otro brazo, no se cayera.

-¿Cómo sabias que te estaba siguiendo? -Pregunto Lucia avergonzado.

-Sabia que me estabas siguiendo desde que salí de la florería -Soltó una risita nerviosa.- Acaso ¿Te da miedo entrar a un cementerio porque le tienes miedo a los fantasmas? -Menciono un tanto burlón.

-Es demasiado infantil creer en fantasmas -Contesto el de cabellos blancos.

-Yo sí creo que los fantasmas existen o se encuentren entre nosotros en la espera de asustarnos o mucho peor, que nos lleven con ellos -Respondió Hiro totalmente despreocupado.- Pero también creo en otra cosa -Miro a Lucia.- Creo que mis padres están a mi lado en este momento, guiándome en mis decisiones y estando orgullosos de mi

Lucia lo miro con atención. Dejo de caminar en ese momento que llegaron a las tumbas que pertenecen a la familia de Hiro. Observo como el chico sonreía al mismo tiempo que hacia una pequeña reverencia, sacudía un poco del polvo que se encontraba ahí y dejaba con mucho cuidado la pequeña maceta entre medio de sus padres. Juntaba sus manos y empezaba a rezar completamente concentrado.

-No tienes padres -Hablo Lucia.

-Los tuve una vez -Sonrió Hiro con tristeza.- Tuvieron un accidente en su trabajo y de un día para otro, no los volví a ver -Soltó un pequeño suspiro.- Me preguntaba el porqué y mi abuelo fue el único que me dijo la verdad de su accidente, llore y deseaba que ellos estuvieran vivos, realmente los quería tanto que me dolió el corazón, sentía que no podía continuar pero fue mi abuelo quien me saco adelante, teniendo siempre el recuerdo de mis padres -Miro a Lucia.- Sonriendo, jugando, contando cuentos o haciendo travesuras aunque poco a poco esos recuerdos van desapareciendo pues solo era un pequeño niño cuando los perdí pero cada semana o cada mes, vengo a este lugar para sentirlos un poco cerca aunque mi corazón me dice que aun siguen vivos, sigo el ejemplo de lo que escuche de una amable señora

-¿Qué fue lo que dijo?

-Tenemos derecho de llorar, tenemos derecho de caernos al piso y gritar por que se han ido, desear e implorar que regresen, que todo lo que pase, sea un simple sueño pero eso nunca sucederá -Hablo con una pequeña sonrisa mientras acaricia con suavidad, los pequeños pétalos de la planta frente a él.- Eso es lo que hace fuertes a nuestros corazones, porque en ese momento que lloramos, el dolor entra en nosotros y aprendemos a cargar con él, aprendemos a ser fuerte, a verlos con ese mismo cariño como el que ellos nos miraban -Soltó una risita.- Es de esa misma manera en la que podemos continuar caminando, porque hay alguien que vela por nosotros, hay alguien que cada año regresara y pasara tiempo a nuestro lado, sintiendo las caricias del viento como las suyas, aquella calidez que nos envuelve como un abrazo y si cerramos los ojos, es que podremos verlos en nuestros corazones, aunque cada que lo hago no puedo verlos pero sé que están ahí -Sonrió.- Que descansen en un mundo tan lleno de vida y que esperen el momento adecuado para regresar, suena tan fantástico, como un mundo de ensueño ¿No lo crees así?

-¿Cómo puedes creer en eso? -Respondió Lucia con voz rota.- No voy a creer que mis padres estén a mi lado en este momento para que me odien por las cosas que he hecho -Hiro lo miro con atención, era la primera vez que lo veía llorar, que intentaba ocultar su rostro con su cabello pero que aun era notorio, lo roto que se encontraba como para que todo su cuerpo estuviera temblando.- Porque no he sido un buen hermano mayor cuando le miento a Shiori, porque no he sido una buena persona como ellos desearon que fuera ¡Es imposible de creer! -Grito con fuerza, subiendo su mano a su pecho y arrugando su uniforme.- ¿Un mundo maravilloso como el que siempre cuentan? ¡Como un libro de cuentos para dormir! ¡No quiero creer que hay un mundo como ese…!

-¿Y si existe? -Interrumpió Hiro.- Y si existe ¿No deberías estar feliz porque tus padres se encuentren tranquilos donde sea que se encuentran? La posibilidad de ser felices en una tierra lejana donde las lagrimas se convierten en alegrías, un mundo donde pueden volver a vivir y están en la espera de regresar con nosotros -Lo miro con seriedad.- Tal vez estén más molestos porque no eres sincero contigo ni con las personas a tu alrededor, te mientes y te haces daño ¿Crees que tus padres estarán felices con eso? -Lucia lo miro con atención, Hiro soltó un pequeño suspiro antes de levantarse y tomarlo de las manos.- Nunca es fácil decir adiós ¿Quién dijo que no tenemos que llorar cuando alguien importante se va? Pero eso es lo que nos hace fuertes, saber que descansan tranquilos, saber que pueden estar a nuestro lado y guiarnos para un buen camino ¿No es lo mismo que deseas para tu hermana menor? -Limpio las lagrimas de Lucia con mucho cuidado, sonriendo con suavidad.- Porque también estoy seguro que a pesar de las dificultades que pases, es que tus padres estarán felices y orgullosos de ti

Quizá.

Esas fueron las palabras que Lucia busco en todo ese tiempo que su corazón empezó a dolerle. Las lágrimas solo bajaron de su rostro que solo sintió como era abrazado con suavidad por su rival frente a él. Sacando ese dolor dentro de él con aquellos gritos de desesperación. Sintiendo por primera vez, como sus hombros dejaban de cargar aquel peso. Y por primera vez que cerró los ojos, es que pudo sentir la suavidad del aire que acariciaba sus mejillas como sentía que revolvía sus cabellos blancos. Sintiendo no solo la calidez que Hiro le ofrecía, si no, una calidez que conocía a la perfección como el suave aroma de aquel perfume, aquella esencia tan suave que su madre siempre se ponía como la caricia fuerte de su padre que provocaba que soltaran pequeñas risitas y que su hermana se divirtiera.

Fue en ese momento que Lucia recordó algo más que paso con la amable viejita que hablaba en el hospital. Un día cuando la señora no regreso, fue cuando se entero que la noche anterior, había sido imposible para ella el seguir viviendo con una enfermedad que la atormentaba. Había dolor en el rostro de las personas que conocían a la señora pero por todos, es que supo que se había ido con una sonrisa, como si hubiera recibido a la muerte como su antigua amiga y que le dio tanto gusto que era una sonrisa la que se marcaba en su rostro. Fue con las tristes noticias para Shiori pero en lugar de que su hermana llorara, ella solo soltó una pequeña risita.

-Al fin conocerá sobre aquel mundo misterioso que siempre nos contaba aunque debe de apresurarse porque el viaje es de cuatro años para poder descansar eternamente -Sonrió.- Un lugar tan tranquilo y pacifico, donde ya no se siente dolor y todos puedan vivir con armonía y regresar en el día y momento correcto para cuidar a las personas que se quieren -Soltó un pequeño suspiro.- Quisiera hacer un altar como ella nos dijo que lo hacen ¿Crees que podemos hacerlo aquí?

-¿Esa no debería ser su familia quien decidiera hacerlo?

-Nosotros también somos su familia -Respondió su hermana ante aquella pregunta.- Se recuerdan a las personas por igual, se les entrega aquel cariño y amor que nos dieron -Subió su mano a su pecho.- Las personas que no se olvidan y dejaron un poco de ellos en nuestros corazones, son las personas que vivirán eternamente a nuestro lado -Miro a Lucia.- ¿Viviré siempre en tu corazón en caso de que algo me pase?

-¿Qué cosas dices Shiroi? -Hablo un tanto molesto.- Nada te pasara porque me encargare de que sigas aquí a mi lado, vivirás, solo enfócate en eso

-Pero en caso de que no -Sonrió.- Asegúrate de recibirme con flores y colores en el altar, sonríe y ríe, eso es lo que nos deja el dolor en nuestros corazones, es de esta manera como hemos aprendido a vivir sin nuestros padres, asegúrate de hacerlo hermano Lucia

Tal vez.

Comprendió que detrás de ese dolor. Siempre existían las alegrías. Eran capaces de existir las sonrisas que eran capaces de secar las lágrimas. Tal vez. Eso era lo hermoso detrás de aquellas festividad tan desconocida para todos pero que ahora, puede tener una gran importancia si alguien lo ve de esa manera. Aquella tradición tan hermosa que esconde un significado aun más hermoso que toco su corazón. Sintiendo sus hombros más ligeros, como al fin, es capaz de tomar un largo y profundo respiro. Abriendo los ojos con cuidado y no solo saber que era Hiro Ryugasaki, su mayor enemigo, el que lo estaba abrazando y consolando en ese momento, también, era aquellas sonrisas tan familiares que vio en ese momento y que no pudo sonreír y cerrar sus ojos un poco más para poder disfrutar de un pequeño respiro, de un momento tan tranquilo que su corazón le había pedido a gritos.

Unos cuantos minutos después.

Fue lo que duro Lucia para poder regresar en sí. Avergonzarse un poco por la situación que se encontraba y por lo despreocupado que se mostraba Hiro. Ambos hicieron una pequeña reverencia a la tumba de los padres de Hiro y estuvieron a punto de caminar cuando Lucia lo detuvo, tomando su muñeca. El usuario de deck Dragón no pudo evitar voltear a verlo, con su mirada totalmente avergonzada y evitando que sus miradas se cruzaran.

-¿Podrías decirme como conseguiste esa planta? -Señalo la curiosa planta de color naranja que bailaba curiosa con el viento.- Quisiera, visitar a mis padres

-Claro que si -Sonrió.- Aunque fue difícil conseguirla porque no se da en este país así que la tuvieron que traer de su país natal -Paso sus brazos por detrás de su cuello.- Y tiene un nombre aun más extraño que no soy capaz de mencionarlo así que solo le mostré el nombre y foto de la misma, aunque lo que me dijo la señora, fue aun más importante -Soltó una risita.- Dicen que al igual que ellos cuando regresan al mundo de los muertos, después de pasar su tiempo en el mundo de los vivos, es que la flor empieza a marchitarse pero la misma flor es su misma semilla, cuando se seque, es cuando sus mismas semillas saldrán y volverá a florecer, en la espera del siguiente año cuando que será cuando regresen a vernos

-¿Dónde fue escuchaste aquellas palabras que me dijiste en un principio?

-Una amable anciana del hospital -Sonrió.- Cada que acompañaba a mi abuelo al hospital, la escuchábamos atentos sobre ese mundo que me gusto y lo tome para mis padres porque tiene un bonito significado -Miro al cielo.- Un mundo aparte del cielo o el infierno, suena aun más hermoso porque todos viven como iguales, todos disfrutan de su nueva vida, algo que mueve nuestros corazones, algo que mueve nuestros cabellos y las caricias de nuestras mejillas -Miro a Lucia.- Justo como lo que siempre ansiamos, lloraremos pero ellos nos ayudan a limpiar las lagrimas, reiremos juntos varias veces y nos sentiremos orgullosos de quitarnos el peso de nuestros hombros y solo seguir hasta el momento que llegue para volver a vernos

-Quizá, tengas razón –Murmuro Lucia.

Soltó un pesado suspiro, como si todo ese peso del dolor y la desesperación se fueran de él. Mirando al cielo, volvió a escuchar la dulce voz de su madre tarareando una dulce canción como el abrazo que su padre les daba. No pudo evitar sonreír con tranquilidad, soltar todo aquello que se encargo de hacerle sufrir que ahora, era imposible no sentirse como un niño pequeño para ver a sus padres y hablar un poco de ellos, que escuchen sus palabras, que escuchen sus problemas y sentir como las respuestas, siempre estuvieron frente a él. Agradeciendo a esa viejita que les conto aquella historia y escuchando las palabras de Hiro para hacerle entrar en realidad.

-Algún día nos volveremos a ver ¿No es así, papá, mamá? -Murmuro.- Pero por ahora, véanos caminar, cuiden a Shiori y -Miro a Hiro que lo esperaba a lo lejos para irse por aquella planta de naranja color.- Deséenme suerte con Hiro

Sus palabras se fueron junto con el viento al igual que aquella tranquilidad empezó a seguir el ánimo alegre de Hiro.

No había nada que temer a partir de ese momento, si había alguien que estuviera a su lado y le guiara en su camino. Podía disfrutar de aquellos pequeños detalles, sentir el suave viento, mirar al cielo y sentir la calidez del mismo para poder contarle a Shiori lo que ha aprendido. Decirle que aquella viejita tenía razón y que sus padres estarán siempre a su lado. Cuidándolos y en la espera de que en algún tiempo lejano, es que volverían a encontrar.


¡Muchas gracias por leer!

Algo realmente lindo y con suma importancia en mi país. ¿Creyeron que no iba a quedar bien con una tradición extranjera? Bueno, todo puede estar acomodado de manera que se pueda leer y entender de una manera bonita y tierna. Por lo mientras, seguiré escribiendo sobre esta hermosa categoría que nos brindara muchas historias para más adelante.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Martes 3 de Noviembre de 2020