-- 7 años después --
Karma
"Ha pasado tiempo desde que te escribí una carta. Aunque creo que 2 semanas no es demasiado tiempo, pero yo siento que ha pasado una eternidad. Dentro de un mes será navidad y como todos los años trato de recrear el pastel que tú siempre hacías, pero yo nunca he sido bueno con los dulces, así que probablemente termine fallando y comprando uno ya hecho.
Te extraño, pero Mayu me necesita, a ti también, pero nunca lo dice. Te adora y siempre deja comida en tu foto. Los dos te amamos.
Att:
Karma Akabane"
De las pocas cosas buenas que puedo decir que saqué de mi psicólogo – Al cual me obligaron a ir y no he vuelto en años – es que escribir cartas para mi esposa y quemarlas no es mala idea. Me liberan un poco de todo aquello que se acumula en mi interior conforme pasa el tiempo. Quema el dolor y la espera.
-- ¡Papi ya terminé de cambiarme! – Mayu grita mientras baja las escaleras en pequeños brinquitos.
Todas las mañanas seguíamos la misma rutina. Mayu desde pequeña había aprendido a vestirse sola y acomodar sus cosas para sus clases. Es una niña muy imperativa y risueña, sus abuelas dicen constantemente que se parece a mí y la verdad es que si les creo, ella era un pequeño demonio.
-- Papá se te queman los hotcakes – dijo mientras tomaba un vaso de plástico de la alacena.
-- Como diga jefa – bromeé antes de correr a evitar que tirara el jugo de naranja de la pesada jarra mientras que con la otra mano libre atendía los hotcakes.
-- Quiero tres – dijo mientras se sentaba a desayunar.
Ella devoró sus tres hotcakes mientras yo me conformaba con una taza de café. Peiné su cabello en dos coletitas y partimos rumbo a la escuela, no sin antes revisar que llevara su tarea y almuerzo. Ella solía ser olvidadiza y culpar a los duendes por su descuido "Los duendes lo robaron" solía decir.
Una vez en la escuela nos despedimos y yo me encamine hacia mi trabajo, mirando el cielo completamente en silencio.
Mayu
"I can do it! Once me there you! I can't do it! Not the side there you"* cantaba mientras me dirigía a mi salón de clases. Desde hace 4 meses estoy en segundo de primaria y mi maestra es muy linda y paciente pero, si me preguntas, prefiero a nada más y nadie menos que Rio quien es mi maestra de inglés y muy amiga de mi papá y según él de mi mamá también. Ella es muy bonita, su cabello es muy rubio y se lleva muy bien con todos nosotros.
En la entrada de mi salón se encontraba hablando con Akari. Otra amiga de mi papá. Por lo que tengo entendido ella es una actriz muy famosa, el otro día la vi en la televisión en un programa de acción lleno de explosiones y golpes. Akari es fabulosa.
-- ¿Lo viste?
-- Si, desde lejos.
-- Cada día se ve más delgado, me preocupa, pero sabes cómo es él, nunca quiere aceptar nuestra ayuda, se siente Atlas como si pudiera mantener el mundo en su espalda por sí solo.
-- A mí también, pero confió en que saldrá adelante y cumplirá el deseo de Okuda. Es fuerte.
-- Rio tu sabes mejor que nadie que no es así, algún día llegará a un punto de quiebre. Trabaja sin parar como si fuera una cápsula de escape, no puede seguir así, por Mayu y por él mismo.
Hice notar mi paso interrumpiendo su conversación. Como siempre ambas me saludaron sonrientes. Pocas veces veo a Akari, y siempre me regala chocolates, pareciera una tradición entre ella y yo. Miré el chocolate y acaricié mis coletitas. Papá siempre se esfuerza mucho por hacérmelas derechas y bonitas, a pesar de que él no tiene el cabello largo.
Yo nunca he visto a mi papá llorar y tengo entendido de que es la manera en la que decimos que estamos tristes. Solo puedo recordar una ocasión en la que supe que mi padre estaba triste por mamá, ese día él estaba en su cuarto mirando fotos con un rostro nostálgico y creo que lloraba, aunque se limpió las lágrimas antes de que entrara por completo a la habitación.
Papá extraña a mamá y mucho. Mamá murió cuando yo era pequeña y nunca la conocí pero siempre hay una foto de ella en nuestra casa y eso me hace sentir cerca de ella aunque ya no está con nosotros. Me pregunto si puedo hacer algo para que papá no este triste.
Me senté junto a la ventana del salón mirando cómo los demás alumnos iban a sus clases, y para dejar de pensar en cosas "de adultos" como dice mi abuela, con mi boca hice un poco de humo y dejé que el vidrio se empañara para así poder dibujar ropa chistosa a los niños que pasaban. Era diciembre y ya hacia algo de frío. Mi papá siempre fue un paranoico con el asunto de enfermarme – aunque fuera más común que él se enfermara– así que siempre vestía mil suéteres para ir a la escuela y si yo iba a vestir mil suéteres, todos lo harían, aunque solo fuera un dibujo a través del cristal.
-- Mayu – giré mi rostro y vi a Asami, con menos ropa que yo, claro está – Buenos días.
Respondí el saludo con una sonrisa.
-- Mayuchi la oso polar.
Ese era Yoichi, el niño más molesto sobre la faz de la tierra. Como era costumbre, comencé a discutir con él, aunque sin muchos ánimos. Así fue como Asami se dio cuenta de mi estado de ánimo. Ella era una niña muy observadora y según sé es porque su madre trabaja para la farándula, así que al estar con tantas personas desde la infancia, aprendió a leerlas a la perfección. Sin perder tiempo le conté un poco acerca de la conversación de Rio y Akari – Yoichi no perdió el tiempo y estuvo de chismoso todo el rato – cuando terminé solté un suspiro.
-- ¿No será de que ya se hartó de comer tus experimentos en la cocina? – Yoichi había dado un golpe muy bajo, obviamente lo regañó Asami -- ¡Yo solo decía! ¡Mi madre me dice siempre que si quieres atrapar el corazón de alguien, primero debes atrapar a su estómago!
-- Pero... ¿eso no es lo que hacen los enamorados? – pregunté
-- Tal vez... -- esta vez Asami habló – tu papá extraña la sazón de tu madre, ya sabes, cada quien cocina diferente. Cuando mamá llega cansada del trabajo dice que la sopa de pollo que prepara mi papá le devuelve la vida. Tal vez necesitas algo así.
-- Es su manera amable de decirte que cocinas horrible – agregó el cabeza de nabo y le aventé la estuchera en venganza.
Tal vez papá es el que cocina horrible – me niego a creer que el problema soy yo – y extraña una buena comida. Así que esta noche yo cocinaré algo más que hotcakes, ¡está decidido!, ¡haré feliz a papá cueste lo que cueste!
Mientras la profesora comenzaba la clase yo planeaba mi siguiente movimiento, ¡Definitivamente sorprenderé a mi papá!
¿¿¿???
La luz del día había llegado al fin a mi cabaña. El cuerpo me dolía horrores y todo a mí alrededor daba vueltas. Con dificultad me paré y a tientas busque con que cubrirme, el invierno era cruel y hacía mucho frío. No tenía manera de verificarlo, pero estaba segura de que se había llevado todo, de nuevo. Nunca deja nada, ni las sobras.
Con cuidado e intentando esquivar los vidrios rotos cómo podía llegué a la pequeña trampilla en el suelo que daba hacia el sótano, y de ahí vi como Jack se asomaba tímido.
-- Perdóname, amigo. Por mi culpa tuviste que pasar toda la noche ahí – su calor era todo lo que necesitaba para sentirme viva, él era mi único amigo y compañero.
Abracé más fuerte la sábana con la que me cubría y Jack me ayudó a levantarme del suelo. Sin perder tiempo anoté en mi pequeña libreta lo que había aprendido aquella noche.
"Debilidad no. 8 Cuando está ebrio no puede ver nada, ni los objetos grandes cercanos"
--... Es cuando estamos igual... – susurré para mí misma. Le sonreí a mi amigo y me puse ropa más abrigada
Necesitaba agua. De esa manera fui al pozo cerca del barranco y saqué una gran cubeta. Aunque me dolía la espalda la cargue como pude. Al llegar a la entrada de la cabaña sentí de nuevo una briza fría pero cálida. Tengo un trabajo.
Miré hacia el cielo y una mariposa negra se dirigía hacia mí y se posó en mi hombro.
-- Karma Akabane, ¿Verdad?
Aún con la mirada hacia el cielo, cerré mis ojos sintiendo los primeros copos de nieve caer. Este era mi trabajo. La única razón por la que alguien como yo existe.
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* La canción que canta Mayu se llama "I can do it" y es del anime de Charlotte
Capítulo cortito pero es lo que hay. Vamos apenas comenzando UwU
