Todos los asientos asignadosdel aula 1-A tienen a sus respectivos alumnos en su banca, siendo hace unos pocos minutos la conclusión del primer receso, siendo igual de calmados que los habituales. Algunas charlan entre ellos, incluso alzando la voz a los compañeros que no se encuentran a su lado. La llegada del profesor Aizawa silencia la sala al instante de su presencia, aunque no todos se dieron cuenta al principio. El rechinar de la silla al jalar para sentarse en su asiento delante de su escritorio, hace que los demás jóvenes terminen sus charlas.
Acomodando sus brazos encima de su banca, el hombre peli negro con apariencia desaliñada observa a todos su estudiantes seriamente, más de lo usual.
–¿Escucharon el rumor que esta circulando últimamente en esta escuela? —girando lentamente su mirada de lado a lado, mirando los rostros de todos sus estudiantes, Aizawa da un enfoque más fijo a una de sus estudiantes al tener un mal hábito, que para él, es bastante odioso.
–¿Cuál? —la pregunta de Denki provoca el suspiro de algunos, al ser un rumor bastante hablado en todas las clases.
—Sobre un supuesto burdel peculiarmente ilegal. Sé que muchos han estado hablado de esto cuando comenzó tal rumor, además de que este supuesto burdel está cerca de la academia, muchos estudiantes se retan que lo visiten —levantándose de su asiento para tener una postura recta, con sus brazos cruzados, Aizawa observa nuevamente a alguien en concreto—. No les recomiendo que lo visiten para nada. El sitio donde ese burdel se encuentra es una zona peligrosa, no les recomiendo para nada, que siquiera vayan a darle un vistazo a lo lejos.
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–No sé por qué el profesor me mirada tanto —en la salida de la academia, teniendo un sol en su puestadejando paso al atardecer anaranjado. Al lado suyo, su compañera y amiga Hagakure camina al lado de Mina Ashido, estando un poco histérica por aquella mirada castigadora de su profesor.
–¿Puede porque eres muy curiosa? —la joven chica de cabellera castaña larga, algunos mechones les tapan uno de sus ojos verdes por el viento frío. Los ojos amarillentos de Ashido se exponen más al abrir sus párpados por la sorpresa de ella. Pero antes de decir alguna palabra, Hagakure responde al instante—. Te hiciste el bronceado solo para saber como te quedarían unas pocas ropas que ni la usas.
–La uso los fines de semana —cruzando sus manos, la joven de tez morena por su bronceado de no tanta antigüedad, siguen caminando hasta salir del terreno de la U.A.
El dúo de amigas siguen hablando hasta la llegada de la avenida que separa su camino a diferentes puntos donde sus hogares esperan sus llegadas. En su camino amontonado de personas de diversas edades, siendo la mayoría adultos quienes terminaron sus turnos, y otros que están en camino para su trabajo, además de estudiantes iguales a Mina. Al detenerse en un semáforo rojo, la joven chica de cabellera rosada teñida, vuelve a pensar en aquel sitio que enciende su curiosidad insaciable. Una virtud de ella que le hicieron aventurarse en diversos temas interesantes, pero también la acerco a problemas.
«¿Le pido a Hagakure que me acompañe? No, seguro me dirá que no, y me estará vigilandotodo el tiempo» Terminando sus pensamientos al cruzar la calle, alrededor del montón de las otras personas. Siguiendo su camino, Ashido exalta con un leve brinco al sentir unapretón en su trasero, teniendo la falda corta de su uniforme escolar, aquella mano grande con tacto áspero hace que Mina se detenta y voltee para atrás. Sin encontrar a nadie o alguien como sospechoso, luego de observar con paranoia los rostros de todos, haciendo contacto visual con unos pocos.
Sin conseguir nada en su momento de saber quien fue,tampoco su temor por aquel momento de abuso sexual, hasta llegar a su hogar se siente más calmada al estar rodeada por su familia.
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El olor a hierro oxidado inundan el pasillo con numerosas puertas en su entorno, en el techo unas luces que están integradas con la superficie de la estructura son la única fuente de luz, pero con tonos amarillentos, aunque otros se excluyen de tal características y otorgan una blanca luz. En el pasillo una persona transita hasta llegar al final de este, ignorando las puertas, también al charco rojizo que traspasa uno de los umbrales con una lenta velocidad pero constante.
Doblando en la esquina derecha, varios vidrios amplios se presentan junto a otro pasillo, pero con diferencia que hay personas apreciando lo que hay en el otro lado de los vidrios. El hombre ignora todo eso, siguiendo su camino, sintiendo cansancio de escuchar siempre los mismo sonidos y sentir los mismos olores fuerte e incómodos a grados concentrados. Los gemidos, sonidos de golpes carnales del sexo, gritos de dolor, de placer y golpes físicos son los que salen de las salas que se pueden ver a través de las muchas ventanas.
–Últimamente los adolecentes visitan cada vez más este lugar. Los pedófilos y pederastasvendrán como manada —esel comentario de un hombre que observa el espectáculo que le ofrece el burdel. Un acto sexual forzado de dos hombres contra una joven chica, vistiendo solamente de un uniforme rasgado y en un estado similar a harapos sucios es el escenario que él compró.
La camisa de mangas cortas blancas junto a la corbata roja colgando por el pliegue del cuello, la falda corta azul y las calzas negras rasgadas como todas las otras prendas, son los harapos que lleva puesta mientras llora al estar forzada a tener sexo para el espectáculo de aquel hombre.
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La mañana para Ashido es como cualquier rutina matutina, pero con la diferencia que hoy tiene pensado realizar una acción un poco emocionante en la semana escolar. Vistiendo su uniforme de la U.A. no se dirige a tal nombrada academia, camina por el mismo recorrido pero va hacia el misterio burdel que atrae su curiosidad cada vez más. Entrando a un barrio de clase baja, estando cada vez más cerca de su destino, las miradas de sus pobladores se clavan en ella, siendo no solo su rostro y su uniforme las zonas que la miran, su cuerpo es profanado por aquellas miradas de hombres e incluso mujeres de la zona.
Ashido concluye su caminata hasta llegar a la numeración del burdel, extrañada y aún intrigada por el aspecto de su destino. Un pasillo entre otros dos edificios es el sitio de su destino sin tener en mente tal aspecto, esperando que haya sido algo más extravagante y misterioso, siendo el misterio lo único que se hace realidad.
«¿Aquí es el tal burdel?» observando a sus costados sin saber que hacer, se adentra al pasillo oscuro, teniendo en mente un enfoque directo a saciar su curiosidad, siendo mayor a su temor e inseguridades. Una faceta que siempre adopta al querer desvelar un rumor por si misma.
Al final del pasillo, en la pared derecha una puerta cerrada la espera a su tocar. Un letrero encima suyo dice el nombre del sitio que ella ansía aventurarse. Burdel de la perversión dice encima de la entrada, junto al lema que se le otorgó. Tus más ansiados deseos al alcance de tu visita.
–Creo que ya hice bastante por hoy, ya vi que si existe —dándole un escalofrío por el nombre de burdel, siendo la palabra perversión bastante desagradable para la joven Mina, sonando a acciones sexuales degradante, da un paso hacia atrás ganado por primera vez su inseguridades a su curiosidad. Al caminar de vuelta hacia la salida del burdel, sale del barrio y se aleja con paranoia por las miradas que se les dio al principio de su llegada.
La tarde se llena de diversión a ella al serle como un fin de semana cualquiera, visitando centros comerciales y otros sitios, incluso se incorporó con demás estudiantes que se saltaron las clases como ella. Al atardecer, tiene que pasar nuevamente por aquel barrio para evitar estar cerca de la academia y ser descubierta. Pasando esta vez sinmuchas personas con sus ojos encima de ella, detiene sus pasos al ver la puerta al final de pasillo del nombrado burdel de la perversión. Toda la tarde estuvimos pensando en una cosa, ¿sus deseos podrán hacerse reales si abre aquella puerta?
–Le daré una oportunidad —tocando unas veces la puerta, es atendida por un hombre de apariencia semejante a lo gótico, con pinturas en su rostro y aretes extravagantes en sus orejas, labios e incluso en su cuello.
–Pasa —la indiferencia del hombre sobresalta a la joven de cabellos teñidos, estando un poco paralizada al principio por la mirada fija del hombre. A los segundos del contacto visual tan incómodo para Ashido, entra al edificio con un ligero tartamudeo al querer retractarse, pero no puede—. Te atenderá una mujer enseguida —es lo último que dice él antes de irse y dejar sola a Mina.
Una sala cuadrada grisácea con solo muchos póster en la pared en frente de ella, viejos como nuevos, pero no le toma atención. Aquel hombre se va en una de los tres umbrales de la sala, yéndose a la que esta a la izquierda. Las otras dos puertas le llaman la atención al escucharse las pisadas sobre una superficie metálica, al mantener su mirada ahí, en una de los umbrales, siendo el que está más al fondo.
—Bienvenida al burdel, joven clienta. ¿Con qué puedo ayudarte? —una mujer de cabellera negra corta bajando por su cuello pero no sobrepasando sus hombros, ojos de color negro, labios pintados a rojosy vistiendo un atuendo con remera negra, siendosus dos mangas largas hasta parte por encima de su pecho cubiertos poruna tela más fina y transparente, a diferencia de toda la presa negra y más gruesa tela que cubre lo demás de su cuerpo. La parte superior está a juego con sus pantalones Jean cortos, que dejan expuesto sus piernas voluminosas. Dando un equilibrio a su poco bulto por su atuendo, dejando que sus piernas resalten junto a su trasero igual de voluminoso.
–¿P-puedes cumplir todo que yo quiera? —la apariencia de la mujer le sorprende a Mina al tener un atuendo que resalta todos los atributos de ella, algo que Ashido le intriga al ser ella una amante de la moda. Pero la seriedad que la mujer le pregunto, hace presencia de su nerviosismo.
–Si es que yo estoy relacionadas, no puedo cumplirlo, pero si podemos otorgar tus más anhelados deseos reprimidos sexuales —sorprendiendo a Mina por un corto lapso, ya que después de todo, ella sabe que un burdel por dinero podes saciar ciertas necesidades—. Todos tus deseos carnales serán cumplidos, solo debes decírmelo —acercándose a la joven de tez morena, la mujer de cabellos negros pone sus manos con fuerza en los hombros tensos de Mina, forzando que bajen y dejen de estar tensos.
–¿Cuál será el precio?
–No se debe preocupar por eso, todos los servicios en particular tienen un precio equivalente a ellos. Cuando termine te diré cuando debes pagar —Ashido aúncon su mirada sorprendida en ella, abre sus labios para contestar y seguir insistiendo en saber el precio. No quiere tener una cuenta impagable a cambio de su necesidad sexual—. Si no llevar dinero para pagarlo ahora, nosotros podemos esperar hasta que lo tengas. No debes de preocuparte, solo dime, ¿qué es lo que quieres?
No sabe que hacer, estando en riesgo de tener algo que luego debe pagar sin saber la cantidad. Los amarillentos ojos de Mina observa a los negros azabache de aquella mujer sin nombre dicho.
–Yo quiero... algo peculiar en concreto... —agarrada por los hombro por la mujer de vestimenta peculiar, la lleva al hacia la primera puerta, la cual ninguna persona a visto salir o entrar. Traspasando aquel umbral, una escalera de caracol hace que descienda a un nivel inferior, mientras sigue charlando sobre el deseo que Mina quiere conseguir.
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En el interior de un cuarto de color blanco, sin nada más que un colchón de gran magnitud y de buena apariencia en medio del sitio desolado, con Mina sentada en aquel mueble. En espera de su petición, observa la puerta ansiosa de que todo sea rápido y con temor de pensar si acabará todo mal. Dirigiendo su mirada más arriba al costado, un extenso y gran vidrio opaco que refleja como un espejo esta incrustado en la pared. Observar aquel pedazo de vidrio la incomoda, pero baja enseguida sus ojos al escuchar la puerta abrirse. Sorprendida al abrir sus ojos como sus labios, no esperaba que su petición se haga tal y como dijo.
Delante de ella, tres personas se presentan mientras caminan hacia ella, deteniendo sus pasos para estar en hilera mientras Mina se levanta con impresión e incrédula de ver a Izuku y Kyoka. El joven peli verde la observa con una sonrisa y su lado hacia el costado al no entender aquella faceta de Ashido, mientras que su hermana adoptiva mantiene su mirada neutra en la joven peli rosada, sin tomar en cuenta el sonrojo en su rostro al tener que hacer un acto indebido delante de alguien conocido. La tercer persona es un hombre con traje blanco y negro, la musculatura de él es notoria pero no exagerada. La apariencia de aquel sujeto da impresión de ser alguien de clase alta, observando indiferente a la joven Mina, mientras ella desvía su mirada por tales penetrantes ojos de él.
–¿Ustedes son...? —la voz de Mina es interrumpida por la de Izuku.
–No debes preocuparte por eso. ¿Empezamos? —permaneciendo una sonrisa en su rostros, Izuku observa con fiereza los ojos de Mina, en espera de su respuesta.
–C-claro —su inseguridad es entendible y razonable, pero su temor por molestar a las personas que le prepararon por casi una hora a aquellas tres personas, teniendo aún incompresible la presencia de ellos dos tan rápidamente, sin saber si son de verdad ellos, aunque parecen que si lo son, sin dudas. Acepta, sin querer cancelar todo a estas alturas.
El hombre se acerca a Mina con rectitud, mostrándose sereno pero indiferente al ambiente, ignorando la desconfianza de ella.
–¿Quieres que lo haga ahora?
–Sí —sin titubear, contesta en voz baja a la pregunta del hombre de tez blanca. Él da una vuelta atrás de ella, comenzando el acto que le pidió a la mujer que le atendió, revelando ser la encargada de los pedidos y del sitio en si.
El hombre atrás de Mina, acerca todo su cuerpo a ella, abrazado su espalda para hacer que ella sienta sus pectorales entrados, pero logra sentir solo un fragmento de tales músculos al ser más alto que ella. Su abdomen marcado lo logra sentir, estando aún más desconfiada de tal tacto, da un leve e irreconocible gruñido suave al sentir la parte baja de él. Un bulto robusto y con un palpitar decir lo siente en la parte superior de sus glúteos, cuando el hombre baja un poco su cuerpo para chocar en su trasero.
La elasticidad que siente al bajar su bulto al trasero de ella, provocando un leve agitar, estimula al hombre que ofrece su servicio.
Mina y aquel hombre, estando desnudando a la joven mientras manosea con lentitud la piel bronceada y elástica de ella con sus manos gruesas, logrando que la Ashido se haya relajado un poco, estando colaborando un poco más a comparación del primer tacto, luego de haber dado toques en partes erógenas con suavidad a ella con la información que Mina le dio, al responder preguntas de la encargada. La estudiante de la U.A. da un vistazo delante de ella, respirando con una pesadez leve, mantiene su mirada en aquel anhelado deseo que espera cumplir. Presenciar el acto más importante en una relación, una relación particular y poco existente a base de las palabras de Mina.
Los uniformes de Yuuei están desplomados en el suelo blanco de pulida y suave al tacto, recalcando que no es originaria por completo de madera. Alrededor de la vestimenta retirada por los niños jóvenes que ahora están desnudos, en pleno procedimiento de un acto carnal que llena la lujuria a las personas. Mirando a Mina, Kyoka muestra su cuerpo sin tantas peculiaridades sexuales, siendo sus piernas con un grosor no tan llamativo pero que dejan extasiado a Izuku. Él agarra las piernas de su hermana adoptiva con sus dos manos, alzando con la ayuda de sus músculos entrenados, a la joven que tiene desnuda encima de él.
Los labios vaginales de Kyoka se separan al flexionar su piernas a los lados, estando casi recto, pero ella no puede aguantar tal posición. Debajo de su intimidad, el miembro recto de Izuku se prepara para entrar de ella cubierto por un liquido que refleja la luz. Chocando contra los labios de su hermana, la dificultad al ser un agujero diminuto, sin haber tenido un estimulante para comenzar, el joven gruñe mientras impone aún más fuerza y baja el cuerpo de Kyoka. Ella intenta relajar su cuerpo para hacer más fácil la entrada de él.
Al lograr conectar sus cuerpos, se relajan unos segundos antes de comenzar el repetitivo movimiento del coito. Kyoka da vuelta su rostro observar a su hermano mientras siente el miembro de él, dilatar y extender el interior de su vagina, provocando que un sonido de golpes húmedos inunden la habitación a vista de Mina y suele hombre.
Al observar tal espectáculo incestuoso legalmente, pero no biológicamente al no estar conectado por la sangre, emociona a la joven Ashido al ser presente de su anhelante sueño de formar una pareja sin igual. Aquella vista, provocan la excitación de ella, estando estimulada por aquel hombre, siendo el culpable de desvestir las prendas superiores, dejando a la vista los pechos redondos de ellas, con un volumen que atraen a muchos chicos en su entorno. Los pezones de ella al igual que un porcentaje de sus pechos siguen guardando el color de tez de ella originalmente blanco.
Los jadeos de Ashido van en aumento al sentir cada vez más la energía del hombre al tocar la intimidad de ella con sus dedos, estando lubricados por un liquido de consistencia pegajosa salir de los labios de ella.
– Sigue —Estirando sus piernas, deja que el hombre aventura su entrepierna con mayor libertad, siendo la única obstrucción su falda arrugada por los movimientos, mientras que sus medias largas negras están en sus arrugadas en sus pies, junto a sus bragas enroscada en si misma.
El sujeto sigue su labios, mientras tiene a Mina encima de él para sentirse más cómoda que estar parados, acomoda el trasero de ella para que sienta su bulto erecto oculto en sus pantalones, restregando entre los glúteos expuestos de ella su erección mientras sigue con su labor de masturbar a su clienta.
Los eróticos sonidos salidos de la boca de Mina dan origen por la estimulación en su vagina mojada. Ella separa aún más sus piernas, dispuesta a sentir aúnmásplacer que ahora. El espectáculo que tiene delante de ella sigue, teniendo ahora una pose diferente este en un acto sexual. Kyoka pone sus manos y su espalda superior para chocar el suelo,mientras su trasero se alza a lo más alto en busca de ser manoseado y seguir siendo penetrada por su Izuku en busca del placer mutuo.
Kyoka observa a Izuku de reojo, esperando el retorno del sexo. Lo cual, a los segundos se reanuda al ser nuevamente conectada con él, pero no en el interior de su vagina, esta vez su objetivo es otro, el sexo anal. Al tener el cuerpo tan relajado, Kyoka dejó que sus dos orificios se encontraran dispuesto a ser estimulado por algo, pero ella no se esperaba tal acto de él.
Al darle una estocada, al sensación es propagada por todo su cuerpo, provocando que todos sus músculos se contraigan y se encuentren tensos. Gimiendo por la sorpresa y el dolor que da mayor potencia cada vez más, Kyoka mueve su rostro para delante, mirando arriba con fuerza por elno éxtasis y dolor, dando la impresión que sus ojos están blanco.
Luego de unos jadeos y espasmos, al igual que unos intentos fallidos de relajar su cuerpo, Kyoka da un asentamiento con sus ojos lacrimógenos a su hermano, aprovechando la continuación del coito entre jadeos reprimidos por sus labios cerrados.
–Esto es... tan excitante —es la opinión de Mina después de unos minutos de ver el sexo anal de aquellos hermanos, los cuales después de acostumbres, la intensidad es mayor. Izuku agarra las muñecas de Kyokadetrás de ella, mientras da estocadas sonoras al contacto violentos de sus cuerpos. Los gemidos y jadeos de Kyoka son poco sonoros a comparación de sus sonidos corporales salvajes. La joven peli púrpura observa a Mina con sus ojos llorosos por el dolor como el placer que siente, teniendo entre sus labios la saliva que se escurre de su boca por la posición sexual—. Sin duda, esto es tan excitante. ¡Dios! ¡ahhh!
Las continuas estimulación de su acompañante sexual provocan el primer orgasmo de ella. Entre sus piernas, el pene erecto de él empieza a ser mojado por los jugos de ella luego de su gran estimulación. Cambiando de posición, Mina Ashido está acostada, mientras tiene a su servidor encima de ella, desnudo como ella a la espera de alguna respuesta de ella. Luego de un asentamiento, agarra la parte inferior de los muslos de ella, los levanta, dejando expuesto aquellos labios blancos mojados de ellas, con un tenue rojizo en ellos por los momentos violentos de él al estar estimulando a ella.
Bajando su palpitante miembro, estando él también excitado de la ocasión, hace un movimientode bajar y subirsu glande contra los labios vaginales de Ashido, antes de penetrarla por primera vez en toda la acción sexual. Al hacerlo, espera unos segundos para que Mina se acostumbre a la sensación, siendo obvia su inexperiencia al ver la sangre salir del contorno de su vagina hacia su miembro. El dolor hace que ella de un ligero sollozo, junto a la presencia de unas lágrimas salir de sus párpados. Mirando de reojo el sexo de sus compañeros de clase, admira un rato el rostro lleno de placer de Kyoka, teniendo en mente la idea de sentir un placer igual.
–Hazlo —ordena Ashido a su servidor sin despegar su mirada en aquella pareja incestuosa. Los movimientos penetrantes del hombre de manera lenta, provocan el zarandeo de sus pechos, igualando los movimientos de cadera del trabajador sexual.
La intensidad sube después de otra orden de Mina, lo cual carga otra sensibilidad sexual para ella, consiguiendo que su voz aumente de volumen al igual que sus gemidos, siendo aún más llamativos y mostrando el placer que siente a tal energético y constantes penetraciones de su asistente. Sus pechos igual que los movimientos de cadera de él, suben de velocidad, provocando que ellos estén zarandeado con mayor violencia. Incluso los choques a su piel y sus senos hacen un sonido chocante, pero sin tanto volumen como el coito que disfruta Ashido.
Los minutos de tan sacudidas penetraciones, el hombre baja la velocidad de su cadera, estando menos agitado que Mina por su buena resistencia, un requisito de todos los empleados.
–¿Me vengo dentro o fuera?
–¡A-afuera! —respondiendo con rapidez la pregunta de él, no tiene alguna duda con su respuesta. No vino para quedarse embarazada de alguien que ni conoce su nombre. Sintiendo como el hombre saca su pene de su interior, aquel miembro deja la sensación de falta al haber provocando que ella se acostumbre a su forma cilíndrica. El interior de su vagina al estar relajada, deja ver cuán extendida están sus músculos, siendo posible ver hasta cierta profundidad de su cavidad.
El miembro de aquel hombre eyacula por encima de su abdomen y su pelvis,siendo una cantidad habitual a cualquier hombre al ser su primera eyaculación en el coito. El calor corporal de los dos han subido gradualmente por todos los movimientos que han hecho, pero aún no es el final de su acto sexual.
–¿Seguimos al segundo deseo? —susurrando a la oreja de Mina, dejando escapar un tono grave de voz, haciendo que su cuerpo sienta un leve escalofrío que baja a su intimidad, dando a sentir una descarga eléctrica poco notoria, pero atrayente.
–Sí —la agitación en su respirar, interfieren en su voz un poco, pero no es un obstáculo para ser entendida por su servidor. Sin darse cuenta, la joven bronceada sonríe al dar permiso a aquel hombre. Él sin ver aquel gesto de ella, también sonríe al ser un amante del acto que realizará con el joven cuerpo de Mina, teniendo un trasero voluminoso y atractivo.
«Esto será fantástico» es el pensamiento del hombre. Cambiando de posición, copia la misma que las de los dos hermanos, levantando el marmolado traserode Mina, aunque ella demuestra su inexperta experiencia al ver la tensa de su espalda levanta.Ponesus manos en la parte media de aquel erecto miembro, teniendo así estabilidad y firmeza al acercarlo, presionando en aquel inocente e inexperto agujero con aureola marrón con poca oscuridad en su color.
El rosado glande del trabajador sexual, entra poco a poco al ano de ella, pero para sorpresa de él, ella relaja todo su cuerpo, entregando su agujero al placer. Sexo anal, ella nunca experimento tal acción sexual, aunque la estimulación anal sí lo ha sentido al hacerlo ella misma, con sus dedos y juguetes sexuales privado, ocultos en un sitio resguardado para no ser descubiertos. Esos plásticos aunque le den estimulación, ya se acostumbro de la consistencia inerte de la réplica de un miembro verdadero.
–¡Hazlo! —su sensible túnel carnoso y apretado, más que el interior de su cavidad vaginal, comprimen la superficie del pene que entra y expande sus paredes. La sensación de Mina al sentir la penetración en su orificio estimulante, es tanta que leve dolor de la repentina estocada no le impide empujar su trasero hacia atrás, y chocahasta el abdomen bajo de su servidor junto a sus testículos.
Ashido levanta su mirada en su posición errada del kamasutra, admirando el coito de su pareja incestuosa preferida y anhelada. Una sonrisa en el rostro de Mina delata la fascinación de la agresividad del sexo de ellos, además de tener otro motivo, el comienzo de la penetración anal en su interior.
Las violentas, sonoras y veloces estocas de Izuku en el interior de su hermana son el provocativo de los espasmos de ella, golpeando con su palma el suelo para que se detenga al no resistir de lo que provoca las estimulaciones en ella sin tener algún descanso. El firme agarre del joven peli verde en el trasero no tan notorio de Kyoka, siendo uno de sus atributos la elasticidad de sus glúteos con buena forma, deja unas marcas rojas en donde sus dedos presionan.
Las líquidos que fluyen con fuerza de la vagina de Kyoka, es por el nuevo orgasmo de ella. Retorciendo su cuerpo, levanta su mano para agarrar la muñeca de su hermano, intentado detenerlo poniendo un poco de fuerza que no consigue nada. Cruza sus rodillas que chocan contra el suelo, siendo otro intento fallido de detener su placer y la sensación tan electrizante que sucumbe a su cuerpo a la debilidad por el placer.
–¡Y-ya estoy...! —Izuku gruñe, interfiriendo en sus propias palabras, dando una estocada con el propicio de llegar lo más profundo de Kyoka, eyaculandoen el interior tan cálido de ella y elástico. La sensación de aquella liberación de esperma, satisface su placer, costando su aliento a cambio.
Saca su pene de la cavidad anal de Jiro, dejando de tener una erección a su mayor dureza, estando ahora semi flácido. El ano de la peli púrpura palpita, cerrándose y abriéndose aquel agujero más diminuto que al ser penetrado por Izuku. La piel que da comienzo del límite del interior a la superficie de su cuerpo, tiene un color rosado, diferente a la tez blanca de Kyoka. El semen de él que fue derramado de su interior, no sale, ni un leve rastro, menos el que dejó Izuku al retirarlo del ano de ella.
–Tuviste que ser más gentil —es lo que dice Kyoka entre jadeos, intentado levantarse con sus manos, siendo inútil al tener sus piernas acalambradas y débiles.
La conclusión de aquella escena erótica, excita a Mina, estando experimentado algo similar a ellos, al estar siendo penetrada de manera brusca, sintiendo las gruesas manos de su servidor sexual en sus blancos glúteos voluminoso, teniendo una consistencia más rígida a comparación de Kyoka, pero con mayor volumen que ella.
El grosor del miembro del sirviente sexual es de gran tamaño, no es más grande que el juguete sexual de mayor tamaño que ella tiene, aunque la experiencia a sus juguetes y el pene de él, es completamente diferente. A diferencia del plástico inerte, un pene de verdad se adapta a su interior y aún así explora diferentes ángulos minuciosos, además de darle un calor ajeno agradable. En cambio, los consoladores de ella, son incapaces de algunas de esas características.
–¡M-más! ¡Ya casi... ya... Ahhh! —unos cuantos gemidos y jadeos intercalados es la reacción al sentir las electrizantes sensaciones conjunto a la expulsión de sus líquidos vaginales. Mientras ella intenta contener su orgasmo, él sigue penetrando el ano de ella. El agujero anal de ella le fascina al servidor sexual, queriendo disfrutar aún más, pero el tiempo que Mina pidió ya esta por concluir, al igual que el coito de ella y el sirviente sexual.
–¿Dentro o...?
–¡Hazlo adentro! —interrumpe la pregunta de él al saberla, estando de acuerdo a tener el semen aqueldesconocido en su interior, al no tener riesgo de embarazo. Además, también tiene curiosidad de como será la sensación. Al sentir como el pene de aquel hombre es retirado de su interior aún con la erección, él agarra sus dos manos para ponerlas detrás de ella, algo que confunde a ella, pero tal tienta al tener en mente una pose diferente o el retorno del coito. Las ideas son equivocadas.
Mina siente como algo de consistencia firme es amarrado en sus muñecas. Sus labios son separados para reproducir un quejido de confusión, girando su cabeza para ver atrás de ella, ve como el sirviente sexual tiene en sus manos su corbata roja de la U.A., terminando de hacer un nudo con el accesorio de su uniforme. El rostro de aquel peli negro es serio, mostrando en su semblante la misma indiferencia que se presentó al principio.
–¿Qué? ¿Qué estás haciendo? —sin obtener respuesta de su pregunta, dicho en un tono desconcertante alestar confundida de la situación—. ¡Suéltame! ¿Por qué me estás atando?
–Porque es tu hora de pagar, querida clienta —una voz atrae su mirada hacia delante, arrastrando su mejilla hacia la voz femenina que no reconoce hasta ver quién es. La encargada del burdel está caminando hacia ella, estando delante de la entrada abierta, vistiendo el misma atuendo excéntrico que la vio al principio.
Mina se sorprende antes las palabras de ella, pero al investigar la habitación cuando no encuentra a sus compañeros de clases, sus palabras que iba a decir son calladas por estas más confusa de la situación.
–Señorita Ima, ¿la llevo a los cuartos o con él? —el hombre de cabellera negra pregunta a la encargada, llamándola por el nombre de Ima. Ella observa a su empleado semi desnudo, acomodándose su pantalón recién puesto. Pensado mientras tiene sus ojos en los del peli negro, baja su mirada para ver a Mina inspeccionando su cuerpo.
–Llevárselo a él —es lo último que dice, apartándose de la puerta, dejando paso libre a su cliente. Quien sin decir nada más, agarra sus ropajes superiores para colgarlo en su brazo, mientras que con su otro brazo levanta a Mina, pero cae al no tener estabilidad. La joven peli rosada queda perpleja por la situación que aún no entiende, o no quiere entender.
–¡Espera! ¡¿Qué me harás?! ¡Oigan! —sin tener respuesta, es levantada por el sirviente sexual, estando colgada como una bolsa de papas en el hombro de él, desnuda y con la repentina salida del semen en su cavidad anal de ella hacia el exterior, sintiendo el tibio líquido salir,recorrer sus piernas y suentrepierna.
No obtiene repuesta nuevamente, intentado mover sus piernas con sus débiles fuerzas, sin lograr nada. El servidor sexual sigue su camino, saliendo de la sala sin decir nada. Al pasar al lado de Ima, hace contacto visual con Mina Ashido, notando el temor que tiene en su vista, sin entender que le harán.
–¿Qué me pasara? —entre lágrimas susurra a ella misma, teniendo en mente que la pregunta llegue a los oídos de Ima, pero su voz no logra hacerlos.
Siguiendo sus ojos azabaches a los amarillentos de Ashido, la encargada demuestra una sonrisa, el primer gesto diferente a su semblante serio e indiferenteque expresa. Retorciendo sus labios al sonreír, observa como Mina desaparece de su vista al salir por la puerta, pero la voz de ella revive en gritos.
– ¡Déjenme! ¡Basta, suéltame! ¡No me hagan nada, les pagare con todo el dinero que tengo! ¡Por favor! —un sonoro sollozo es escuchado desde el pasillo, siendo de Mina en sus súplicas que no son respondidas. Ima sale de la habitación, para seguir viendo a la joven chica con su sonrisa de placer al ver la desesperación de Ashido.
Mina se queda callada al verla nuevamente, pero su reacción no es la misma que la atómica de antes, ahora es de cólera. Los gritos e insultos mientras el hombre la aleja, no provoca ningún cambio en la expresión que a Mina le desagrada.
–¿Qué harás con el video que grabaste? —una joven chica aparece al lado de Ima, mirando por un rato a la lejanía a Mina en su reacción.
–Venderlo en la red profundo, obviamente. Los pedófilos son escorias, pero unos clientes bastantes regulares y pagan bastante —la mujer de cabellera negra camina al lado contrario de donde fue llevada Mina. Dejando a la joven chica que le hablo detrás de ella, Ima sigue con sus labios alzados retorcidos—. Las estudiantes de la U.A. son las más vistas. Espero la llegada de otras jóvenes.
