Holis~ Aqui yo, con un capítulo de otro fic pendiente hace semanas creo y otro fic largo que no he tocado en al menos uno o dos meses, inaugurando otro fic largo n_nU en mi defensa, lei el final del manga y necesitaba esto :'v La inspiración también vino de un fanart, pero supongo que explicaré de qué iba al final para evitar posibles spoilers(?) Hablando de spoilers, he de decir que fue un dolor de cabeza escoger el título del fic porque, de por si soy mala con ellos, pero no sabía como plantearlo sin ser demasiado spoilerosa(?)

Y solo quiero advertir dos cosas: 1. El título del capítulo NO es ninguna referencia perversa XD Es solo que como soy mala con los títulos y tendré que pensar en uno para cada capítulo decidí ser simple y utilizar las edades (no se si esto cuenta como spoiler n_nU), hasta que lo escribí me di cuenta de que tal vez se podría malinterpretar XDU 2. Llevo muchísimo tiempo sin interactuar con niños de esas edades más allá de un saludo, así que no se que tan bien me haya quedado el caracter de estos niños :'v me disculpo de antemano cualquier error, yo solo quería GiyuShino x.x

Sin más que decir aparte de que Kimetsu no yaiba le pertenece a la genial pero malvada Gotouge-sensei, les dejo esta cosa :'v

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6 y 9

Shinobu estaba a punto de entrar a tercer grado cuando recibió una impactante declaración.

Sucedió durante los últimos días de vacaciones. Estaba inventándose un nuevo juego de pelota cuando notó a su hermana mayor preparándose para salir.

– Nee-san ¿a dónde vas?

– Ah, Shinobu, voy a ver a Tsutako-chan. Al parecer quiere pedirme un consejo – Shinobu le dirigió una mirada llena de curiosidad. No era usual escuchar que Tsutako pidiera un consejo – ¿Quieres acompañarme? – ofreció la mayor con una sonrisa al percatarse de que su hermanita estaba jugando sola.

– ¡Si! – la menor de las Kochou sonrió contenta por la invitación y corrió a cambiarse de ropa. Al considerar que se trataba de una visita seria, decidió dejar la pelota. De igual forma allá podrían prestarle una si se daba la oportunidad de compartir su nuevo juego.

A decir verdad, estaba muy feliz de acompañar a Kanae, ya que una de las cosas que a Shinobu más le gustaban en el mundo era pasar tiempo con ella, pero además, también le agradaban los hermanos Tomioka.

Aunque vivían relativamente cerca, asistían a escuelas diferentes, pero las hermanas mayores se conocieron en el parque del vecindario un par de años atrás y se hicieron amigas de inmediato. Tsutako era una chica tranquila con una sonrisa amable, Shinobu la consideraba muy sabia, ya que incluso tenía el don de la enseñanza del que carecía Kanae. Su hermano menor, Giyuu, era tan activo como cabría esperar de un niño de seis años, pero tenía un carácter tan dulce y distraído, que la menor de las Kochou no podía evitar pasarse el rato queriendo estrujarlo con abrazos y riendo con sus ocurrencias. Además, curiosamente ambos lograban calmar su hiperactividad, aunque cada uno a su propia e involuntaria manera.

– ¡Kanae-chan, bienvenida! – Tsutako saludó felizmente a su amiga al recibirla en la puerta. Al notar que Shinobu la había acompañado, abrió los ojos con sorpresa, como si acabara de caer en cuenta de algo importante, y su sonrisa se tiñó de alivio – ¡Shinobu-chan, bienvenida también! – luego tomó las manos de Kanae en un gesto de afectuosa gratitud – Como esperaba de Kanae-chan, ni siquiera te he contado el problema y ya traes algo que podría ayudarme.

– Pero aún no he hecho nada – Kanae intercambió una mirada confundida con su hermana, a quien lo único que le quedaba claro, era lo preocupada que estaba la mayor de los Tomioka.

– ¿Dónde está Giyuu-kun? – preguntó Shinobu cuando pasaron a la sala. Normalmente, él habría salido corriendo a saludarlas sin importar lo que estuviera haciendo.

– Es por él que llamé a Kanae-chan… - dijo Tsutako con desánimo al tiempo que las invitaba a sentarse con un gesto de la mano. Las hermanas Kochou intercambiaron una mirada preocupada esta vez – traeré té y bocadillos para que hablemos cómodamente – agregó Tsutako, ya a medio camino hacia la cocina.

Shinobu pensó que tampoco era usual verla ansiosa.

El problema que aquejaba a la mayor de los Tomioka se resumía en que Giyuu empezaría la primaria ese año y tenía miedo de ir. Al parecer, en una ocasión en la que jugó en el parque fue mordido por un perro y varios niños mayores se rieron de él. Por lo visto, las burlas fueron tan malas que ni siquiera le importó soportar el dolor de la mordida en silencio con tal de esconder el incidente. Ahora temía que al entrar en primaria se encontraría a esos niños y seguirían molestándolo.

– ¿¡Pero que les pasa a esos niños!? ¿¡Como es posible que vean a un niño más pequeño que ellos ser atacado y en lugar de ayudarlo se burlen de él!? – protestó Shinobu, completamente indignada. Kanae asintió con expresión seria, de acuerdo con ella – ¿Giyuu-kun sabe algo más de ellos? ¡Me aseguraré de ir a darles una lección!

– Gracias, Shinobu-chan – Tsutako claramente estaba contenta al ver la preocupación de sus amigas por su hermanito – pero eso es todo lo que pude sonsacarle – suspiró – cuando traté de explicarle lo que debía hacer si lo molestaban, entró en negación y se encerró en su habitación – la expresión de la chica se tornó de lo más triste y preocupada – eso fue hace varios días, y desde entonces solo ha salido cuando lo vence el hambre y para ir al baño. No habla más de lo absolutamente necesario y si intentamos sacar el tema mientras come, lo deja todo y corre a encerrarse de nuevo.

Era la primera vez que Giyuu se aislaba de esa forma, especialmente con su hermana, por lo que no era de extrañar que Tsutako se viera tan preocupada y herida. Kanae, como hermana mayor, se sentía identificada, por lo que no dudó en abrazar a su amiga para darle ánimos. Por su parte, Shinobu ardía en deseos de venganza. Ya tenía la tendencia a entrometerse cuando veía algo que le parecía injusto, pero además, borrar la dulce sonrisa de Giyuu y hacerlo sentir mal al punto de que decidiera encerrarse y alejarse todos, le parecía un autentico crimen que no podía quedar impune.

– Shinobu ¿Porqué no hablas con Giyuu-kun? – preguntó Kanae, sacándola de sus pensamientos.

– ¿Yo? – la menor la miró extrañada, pues no se consideraba la más adecuada para darle consuelo a alguien. Al menos no sin haberle dado una lección a esos niños primero.

–Si, tú – asintió Kanae – si Giyuu-kun no quiere escuchar a Tsutako-chan no creo que haya mucho que yo pueda hacer. Pero si tú, como otra hermana menor, hablas con él, tal vez puedas convencerlo al menos de salir.

– Pienso lo mismo – agregó Tsutako – además, Giyuu te quiere mucho, no creo que a ti intente rechazarte.

Shinobu sintió sus mejillas sonrojarse ante esa afirmación sobre el cariño del niño hacia ella. Eso, sumado a la mirada esperanzada de la Tomioka mayor y la sonrisa confiada que le dedicaba su hermana, hicieron que murmurara torpemente.

– V-veré que puedo hacer.

Mientras se dirigía a la habitación de Giyuu a paso pausado, trató de pensar en lo que podría decirle para animarlo. Pensaba que no debía ser muy agresiva con él, porque de por sí se encontraba triste, pero aun no era muy buena usando el llamado "tacto". Además, el trayecto era demasiado corto para que pudiera pensar en una estrategia. Al verse frente a la puerta y a las dos hermanas mayores observando atentamente desde un extremo del pasillo, soltó un suspiro resignado y decidió que improvisaría sobre la marcha.

– Giyuu-kun – llamó al tiempo que tocaba la puerta – soy Shinobu, ábreme, por favor.

Esperó varios segundos en los que no se escuchó absolutamente nada. Pero cuando estaba a punto de tocar de nuevo, el sonido del clip característico del seguro de la puerta llegó a sus oídos.

– Hola, Shinobu-nee-chan… - Giyuu la saludó tímidamente, asomándose apenas a través de la pequeña rendija que había abierto.

Shinobu olvidó rápidamente su intención de no ser agresiva, decidiendo tomar la oportunidad que se le presentaba. Sin meditarlo demasiado, empujó la puerta y entró a la habitación.

– Lo siento, Giyuu-kun, – se disculpó por haberlo hecho caer al empujar la puerta – pero ese no es un saludo apropiado ¿no crees? – afirmó abriendo los brazos de par en par.

– Shinobu… nee… chan – temblorosamente, el niño se puso de pie y se abalanzó para abrazarla con todas sus fuerzas.

– Este si es un saludo apropiado – sonrió Shinobu al tiempo que le devolvía el abrazo y acariciaba su cabeza.

No le había gustado nada la mirada apagada que notó en él cuando se asomó por la puerta, así que esperaba que al menos el abrazo lo animara un poco. Y a juzgar por la fuerza con la que la estrujaba, había hecho lo correcto. Cuando le pareció que se relajaba, lo guió para sentarse en la cama sin darle la oportunidad de volver a cerrar la puerta.

– Tsutako-san me contó lo que pasa – aclaró – ¿realmente fue tan malo lo que te dijeron esos niños?

Giyuu solo clavó su mirada nuevamente opacada en el suelo. Shinobu frunció el ceño.

– Bien, dime como eran entonces – le ordenó levantando su mentón para que la mirara a la cara.

– ¿Eh? ¿Para que? – preguntó Giyuu confundido.

– ¿No es obvio? ¡Les daré una lección! – declaró ella con confianza.

– ¡N-no! ¡No debes, Shinobu-nee-chan! ¡Son más grandes que tú!

– ¡No me importa! ¡Les demostraré que nadie se mete con nuestro Giyuu-kun y sale impune! – las mejillas del niño se sonrojaron y Shinobu tuvo que esforzarse por mantenerse seria y no empezar a picárselas.

– ¡No, Shinobu-nee-chan! ¡No quiero que te hagan daño! A-además… - Giyuu se interrumpió y desvió la mirada.

– ¿Además que? – le preguntó ella, volviendo a hacer que la viera al rostro, pero esta vez Giyuu se resistió, aunque podía ver que sus orejas estaban rojas.

– Pa… papá dice que no puedo depender siempre de nee-chan… que soy un hombre y mi papel es proteger a las chicas… por eso… tampoco puedo hacer que… Shinobu-nee-chan me defienda… mucho menos… que salga herida…

Shinobu no soportó más y le dio un fuerte abrazo de nuevo.

– ¡A-aahh! – el rostro de Giyuu estaba completamente rojo, por lo que Shinobu no pudo evitar estrecharlo más contra si misma.

– Gracias, Giyuu-kun, pero yo no saldría herida. – aclaró – Aunque tu papá tiene razón, debes crecer fuerte para proteger a Tsutako-san, a tu mamá… ¡incluso a tu papá cuando se haga mayor!

– Si… - la mirada azul de Giyuu volvió a opacarse, aparentemente abrumado o preocupado por asumir tantas responsabilidades. Shinobu comprendió que debía cambiar de enfoque.

– ¡Pe-pero! Eso es cuando crezcas – aclaró rápidamente al tiempo que volvía a acariciarle la cabeza, tratando de reconfortarlo – mientras tanto, puedes pedir ayuda – Shinobu le dedicó una sonrisa dulce – por supuesto, me gustaría ser yo quien le diera su merecido a esos niños, pero también puedes pedirle ayuda a un adulto ¿sabes?

– ¿Podría pedirle ayuda a un adulto… para hacerme fuerte?

– S-si… – ella se refería a pedir ayuda para aleccionar a esos niños malcriados, pero los ojos azules de Giyuu adquirieron tal brillo de entusiasmo que se distrajo tratando de contener las ganas de abrazarlo con más fuerza, ya que temió terminar haciéndole daño – e-en todo caso, no te volverás fuerte quedándote encerrado solo, debes salir y conocer a alguien que te ayude – el menor asintió, con aire decidido.

– ¿Y crees que pueda volverme lo suficientemente fuerte para protegerte a ti también? – esta pregunta la desconcertó, ya que era él quien tenía miedo de ir a la escuela, ella aun estaba más que dispuesta a vengarlo.

– ¿A mi? ¿Porqué?

– Porque papá dijo que también debía proteger a la chica que llegue a gustarme, y a mi me gustas tú – declaró con toda la sinceridad e inocencia del mundo - ¡Ah! Kanae-nee-chan también me gusta y por supuesto que la protegería, pero Shinobu-nee-chan es la que me gusta más – agregó con una brillante sonrisa.

La menor de las Kochou contaba nueve años en ese momento. No desconocía por completo el concepto de amor romántico gracias a las referencias que a veces veía con su hermana, por lo que sabía que el señor Tomioka se refería a un "gustar" diferente, aunque aun ni siquiera aspiraba a que un chico le dijera algo como eso, mucho menos un niño menor que ella. El hecho de que el pequeño Giyuu no comprendiera por completo lo que estaba diciendo no le restaba fuerza a sus palabras, su sonrisa dulce, su mirada sincera e incluso al adorable rubor de sus mejillas. El impacto de la declaración la golpeó con tal fuerza que se quedó varios segundos sin saber como reaccionar, solo observándolo con los ojos abiertos de par en par y un sonrojo demasiado notorio mientras trataba de asimilar el extraño sentimiento que invadía su pecho.

– Ara~ ¿Entonces Shinobu es la chica que te gusta más, Giyuu-kun? – la pregunta hecha por Kanae con tono excesivamente meloso hizo que Shinobu volviera a la realidad de golpe y, sintiéndose avergonzada de repente, no pudo evitar voltear el rostro bruscamente en un intento de ocultarse de la vista del niño y de las otras dos chicas que entraban a la habitación. Aunque alcanzó a notar vagamente que Giyuu no huyó de Tsutako.

– ¡Si! – y aunque por una parte la aliviaba, en realidad el hecho de que Giyuu respondiera con tanto entusiasmo no la ayudaba a sentirse menos mortificada.

– ¡Entonces debes ir a la escuela y esforzarte para impresionarla! – a la menor de las Kochou no le agradó esa sugerencia proveniente de su hermana, pero guardó silencio tratando de reponerse de la vergüenza.

– ¿Impresionarla? ¿Porqué? – Giyuu preguntó con genuina curiosidad.

– Porque Shinobu ahora mismo no conoce a muchos chicos – contestó Kanae, adoptando luego un tono conspirativo – Como sabes, vamos a una escuela de chicas, así que no nos relacionamos con tantos chicos. Pero Shinobu es linda ¿verdad?

– N-nee-san… - sintiéndose más avergonzada, la menor intentó detener a su hermana, pero el hecho de que el niño la mirara para luego sonreírle y asentir con solemnidad, hizo que su rostro empezara a arder.

– Entonces, cuando crezca será aun más linda y a medida que conozca a otros chicos, ellos lo notarán y tratarán de llamar su atención – el niño asintió de manera dudosa, pero seguía escuchando con toda atención a la mayor de las Kochou – cuando eso pase, terminarán robando el tiempo de Shinobu y ella no podrá jugar tanto contigo. Especialmente si alguno de esos chicos ya fue a la escuela y logra impresionarla tanto como para que ella quiera pasar tiempo con él.

– ¿¡EH!? – Giyuu abrió los ojos de par en par y luego le dirigió una mirada acuosa a Shinobu.

– ¡Nee-san, deja de asustarlo! – le pidió a su hermana completamente mortificada, para luego dirigirse al menor con un tono más suave – Giyuu-kun eso no pasará, yo no…

– ¡Pero no te preocupes, Giyuu-kun, hay buenas noticias! – la mirada ansiosa del menor volvió a centrarse en Kanae – Como sabes, Shinobu es fuerte, inteligente y muy buena estudiante, así que será muy difícil para cualquier chico hacer que se interese en él, porque hasta ahora ninguno la ha superado y por lo tanto, tampoco la ha impresionado – tanto Giyuu como Shinobu suspiraron aliviados. Para la menor de las Kochou, la plática finalmente estaba tomando un rumbo menos ridículo para ella y menos tenebroso para él. Pero Kanae no había terminado – Aun así yo no me confiaría si fuera tú.

– ¿Porqué? – el menor preguntó con temor, lo que hizo que Shinobu mirara a su hermana con exasperación. Como Kanae estaba completamente concentrada en Giyuu y no le prestó la mínima atención, le dirigió una mirada suplicante a Tsutako para que la detuviera, pero la mayor de los Tomioka se limitaba a observar con una discreta pero definitivamente divertida sonrisa en el rostro.

– Porque como sabes, hay muchos chicos allá afuera, cuando Shinobu se gradúe de la escuela… - Kanae se interrumpió y negó con la cabeza – no, puede que incluso antes… ella podría conocer a algún chico que la impresione con su fuerza, inteligencia o grados académicos… y entonces podría conquistar su corazón y convencerla de irse con él – la mayor de las Kochou agregó la última frase con tal suspiro de tristeza que Giyuu extendió una mano para darle un ligero toque solidario al tiempo que se aferraba al brazo de Shinobu con fuerza.

– ¡Nee-san! ¡Ya basta! – Shinobu protestó de manera un poco más enérgica al tiempo que abrazaba al menor – Giyuu-kun, eso no pasará. Para empezar yo no seguiría tan fácilmente a cualquier chico, siempre preferiré jugar contigo…

– ¡No si logran conquistar tu corazón! – argumentó fervientemente el menor.

– Así es, Giyuu-kun – Kanae asintió con expresión preocupada antes de que Shinobu pudiera pensar en una respuesta – por eso me gustaría que vayas a la escuela, te hagas fuerte, inteligente, consigas buenos grados y logres impresionarla. Porque si Shinobu va a irse con un chico, prefiero que seas tú, a quien ya considero mi hermanito. Y ya que ella es la chica que te gusta más… – agregó al tiempo que acariciaba la cabeza del niño y le dedicaba una sonrisa cariñosa.

– ¡NEE-SAN! – el rostro de Shinobu no podía estar más rojo – ¡Tsutako-san, detenla por favor! – pidió con desesperación.

– Tranquila, Shinobu-chan, creo que Kanae-chan ya terminó – el tono de ligera disculpa en la voz de la chica no hizo más que acrecentar su exasperación – y creo que Giyuu también ya escuchó suficiente.

Shinobu miró al menor, que ya no se aferraba a su brazo con tanta fuerza. Giyuu se mantenía recostado a ella, pero su mirada estaba perdida en la nada, procesando toda la información que acababa de recibir. De repente, dirigió su mirada hacia ella, y se reflejaba tal determinación en ella que, aunque le pareció tan adorable como otras de sus expresiones, le transmitió una fuerte y vagamente familiar impresión.

– Kanae-nee-chan, entonces si voy a la escuela ¿podré encontrar la forma de impresionar a Shinobu-nee-chan? – preguntó el niño, mirando esta vez a la mayor de las Kochou.

– Eso es lo que yo creo – Kanae asintió con firmeza.

– ¿Y si la impresiono podré conquistar su corazón?

– Giyuu-kun, no… - Shinobu no podía ocultar su rostro sin ser demasiado obvia. Le ardía tanto que no le habría extrañado que empezara a derretirse.

– Definitivamente estarías un paso más cerca de conquistar su corazón – Kanae mantuvo la firmeza de su respuesta.

– Entiendo – murmuró de el niño con tono pensativo, al parecer, comprendiendo que Kanae no le estaba hablando de una apuesta segura. Luego, se levantó del lado de Shinobu para dirigirle una reverencia muy formal a Tsutako – Nee-chan, perdóname por portarme tan mal estos días. ¿Podrías llevarme de compras? Quiero ir a la escuela, encontrar la manera de hacerme fuerte e impresionar a Shinobu-nee-chan para conquistar su corazón y que esté siempre conmigo – declaró sus propósitos con la mayor seriedad.

Shinobu lo observó boquiabierta y completamente sonrojada. Se sentía algo mareada y confundida. No lograba asimilaba por completo como la conversación había terminado así o porqué la hacía sentir tan avergonzada o cual era el sentimiento que estaba haciendo que su corazón latiera cada vez más rápido.

Por su parte, Kanae simplemente se veía de lo más contenta y satisfecha. Tsutako hizo gala de su gentil sonrisa y acarició la cabeza de su hermanito.

– Estas perdonado, Giyuu, solo no vuelvas a actuar así. Cuando tengas algún problema debes buscar consejo en lugar de aislarte ¿de acuerdo? – el niño levantó la cabeza y asintió, volviendo a sonreír – Bien. – los hermanos Tomioka se abrazaron para sellar su reconciliación y la mayor se dirigió a sus amigas – Chicas ¿les gustaría acompañarnos a comprar los materiales de Giyuu?


– Perdóname, Shinobu-chan, dejé que Kanae-chan te pusiera en una posición problemática para resolver mi problema – Tsutako hizo una ligera reverencia, aprovechando para disculparse con la menor en un momento en que Giyuu y Kanae se alejaron para escoger entre una enorme variedad de lápices de colores.

– ¡N-no! – el rostro de Shinobu volvió a sonrojarse al recordar toda esa ridícula conversación – Fue por el bien de Giyuu-kun, así que estoy feliz de ayudar… pero…

Tsutako la observó atenta y pacientemente mientras Shinobu bajaba la cabeza para tratar de disimular su creciente sonrojo y ordenaba sus pensamientos antes de preguntar en voz baja:

– ¿E-esta bien para ti? Por culpa de lo que nee-san dijo… G-giyuu-kun realmente podría intentar… que yo…

La menor fue incapaz de completar la frase. Estaba avergonzada, extrañamente feliz y confundida por la idea de gustarle a alguien en sentido romántico. Viéndola así, Tsutako no pudo evitar reír suavemente.

– Yo estaría muy feliz si terminamos siendo hermanas – afirmó tranquilamente – en realidad, ya las veo a ambas de esa forma y me sentiría tranquila si Giyuu está con una chica tan bonita y considerada como tú.

– Pe-pero… - Shinobu no podía evitar tartamudear al tropezar con su propia vergüenza – él es… pequeño… no creo que supiera de lo que estaba hablando… y… y es un… un asunto muy… adulto para… solo convencerlo… de ir a la escuela…

– Mmmm... tienes razón, es muy pequeño y tampoco creo que sea consciente de que prácticamente te propuso matrimonio – Tsutako le dedicó una mirada pensativa a su hermano menor al tiempo que asentía con la cabeza.

– ¡Por favor no lo digas de esa forma! – Shinobu no pudo más y terminó ocultando su rostro entre sus manos, sacándole otra risa benevolente de Tsutako.

– Pero el tema tiene suficiente importancia para quedarse en la mente de Giyuu el tiempo suficiente para que se acostumbre a ir a la escuela, haga amigos y encuentre otras motivaciones… pero si te preocupa que se vuelva muy pegajoso contigo…

– ¡No! – Shinobu levantó la cabeza bruscamente y le dedicó una mirada firme a la mayor – ¡Eso no me preocupa! ¡También quiero mucho a Giyuu-kun y nunca lo consideraría pegajoso o molesto! S-solo me preocupa que… so-somos muy jóvenes para hacer promesas de matrimonio… y yo… también es… como un hermanito… para mi…

– Me alegra escuchar que lo quieres – Tsutako se veía realmente contenta por su declaración, pero luego su sonrisa decayó un poco – pero no creo que tengas que preocuparte. Como dijiste, ambos son muy jóvenes. Puede que en con el paso de los años el corazón de Giyuu vacile y vacile hasta cambiar. Puede que conozca a otra chica que le guste e incluso olvide su propuesta. También tú podrías encontrar a otro chico que te guste y eres libre de preferirlo por sobre Giyuu. Después de todo, los humanos tenemos corazones complicados. – Tsutako acarició suavemente la cabeza de Shinobu – Así que no te preocupes por lo que dijo y sigue jugando con él como siempre, por favor.

– Si… - a pesar de que las palabras de Tsutako tenían la intención de tranquilizarla, por alguna razón surtieron el efecto contrario.

Shinobu no estaba segura de que parte de su corto discurso la había inquietado y no pudo dejar de pensar en eso por un tiempo. Además, se sentía extraña al recordar la mirada determinada que el menor le dedicó. Al final, concluyó que probablemente no quería que su corazón ni el de Giyuu cambiaran o siquiera vacilaran. Quería quedarse de esa forma por siempre.

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Cof cof no se si quedó raro lo de la vacilación, pero cuando estaba buscando que título ponerle al fic, recordé la linea del gaiden de Giyuu donde Urokodaki le dice que su corazón no debe vacilar y yo dije "no se como, pero de aquí saco el título porque esta linea la he visto referida varias veces (al menos en fics en ingles, que son los que recuerdo ahorita)" XD

El fanart que me inspiró para este fic es uno donde Shinobu esta chiquita y declara de manera muy decidida y adorable que quiere casarse con Giyuu XD en cuanto vi lo de sus edades en el final del manga me acordé de el y dije "necesito la versión donde es Giyuu chiquito el que declara casorio" XD no pude poner la linea tal cual, porque no supe como llevar la conversación de forma que un niño de 6 años dijera eso, pero espero que haya quedado bien n_nU aunque ya vemos que la diosa Kanae le dio su empujoncito, pero es que no puedo evitar pensar que ella, oyakata-sama y Mitsuri los shippean XD si ven a cualquiera de esos tres en mis fics, lo más es seguro es que salgan haciendo eso XD

Espero no tardarme tanto con el siguiente capítulo :'v Como estoy tratando de disciplinarme a escribir por si algún día retomo mi propósito de ser escritora (me refiero a hacer algo completamente original) ya tener el habito de la escritura (y de ser posible, de terminar las historias que empiezo n_nU) espero agarrar un ritmo de escritura y publicación, pero como tengo pendientes también Es el compromiso que nos mueve y Atrapar una mariposa, además de otros one-shots, iré rotando las publicaciones. Igual creo que si logro disciplinarme estaría actualizando más seguido los largos.

Y bueno, espero que no me hayan salido tan raros los Giyuu y Shinobu chiquitos XD

Nos leemos~