Holis~ Hoy es día de los muertos en mi país (que no es México) así que revivo este fic :v ok no XD pero ahora que caigo, es gracioso que hoy publique precisamente este capítulo XD Debido a la ¿festividad? (en serio, aquí no es plan fiesta XD) solo trabajamos mediodía y según yo, iba a subir esto temprano e iba a ponerme al día con algunos quehaceres que no hice ayer por celebrar un "halloween tardío", peeeeeeeero a mi madre se le ocurrió que, en lugar de ir a perdernos en un mar de gente en el cementerio (nadie de la familia estaba interesado en ir excepto mi sobrimano) o seguir con nuestras vidas y aprovechar la tarde, nos invitó a ir a comer y pues... ¿quien se resiste a comida gratis? Después me hizo llevarla al super, después busqué cena, después hice que mis gatas se pusieran celosas porque intenté jugar con el perro que mi sobrimano trajo el viernes (resultado: no se jugar con perros, fui casi ignorada por él y la única razón por la que mis gatas siguen entrando a mi cuarto es porque vieron que traje una bolsa de comida n_nU) y pues... por eso estoy publicando ya en la noche n_nU Pero bueno, aun no acaba el día :v
Solo quiero recordarles que Kimetsu no yaiba y sus personajes le pertenecen a la genial pero malvada Gotouge-sensei~
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Omake: 11 y 14
— Maldición, nee-san, ¿¡por qué eres tan impaciente!? – se quejó en voz alta Shinobu mientras salía apresuradamente de la escuela.
Le había rogado a Kanae que esperara a que terminara sus actividades del club para irse juntas y al principio su hermana mayor había accedido, pero para su horror, al salir Shinobu había encontrado un mensaje en su teléfono que decía "Lo siento, Shinobu, olvidé comprar los ingredientes de la cena. No quiero retrasar nada, así que me adelantaré. Por favor, no te enojes, ¿si?". Y esa era la razón por la que se encontraba corriendo por las calles al tiempo que intentaba llamarla por el celular.
En realidad, no se trataba de algo tan raro. Como tenían tiempo sin verse, Kanae y Tsutako habían decidido tener una pijamada en casa de la primera para ponerse al día, por tanto, la mayor de las Kochou era la encargada de preparar la cena y eso le estresaba un poco al no querer quedar mal ante su amiga, de ahí su impaciencia. Eso ocurría de vez en cuando, no había nada extraordinario que justificara la ansiedad de Shinobu por buscar a su hermana.
La misma Shinobu era consciente de que ella era la rara, pero no podía hacer nada para controlarse: Desde que cumplió catorce años, no, desde que Kanae alcanzó los diecisiete años, había empezado a invadirla una terrible paranoia alrededor de su hermana. Temía que algo malo le sucediera si la perdía de vista un solo segundo. Imaginaba que era asaltada, que sufría un accidente o… que sucedía lo que soñaba de vez en cuando.
Al principio había sido del todo honesta y le había contado sus temores a sus padres y hermana. Ellos lo tomaron con calma, trataron de tranquilizarla con charlas e infusiones, pero todo fue inútil. Al final, notando que empezaba a preocuparlos, Shinobu decidió esconder los delirios que su mente conjuraba y se resignó a dedicarse de lleno a acosar a Kanae para conseguir algo de paz mental. Hasta cierto punto, esto tampoco era tan inusual, dado que siempre había sido apegada a ella y la mayor de las Kochou afirmaba que no le importaba, pero había días como ese en que no podía quedarse junto a ella para que estuviese tranquila.
Al girar en una calle, Shinobu dejó de intentar llamar a su hermana y aminoró su paso. Había visto a los hermanos Tomioka asomándose a una esquina en actitud sospechosa, como si estuviesen espiando a alguien. El encontrarlos, pese a lo inusual de su comportamiento, hizo que el peso de la paranoia se aligerara un poco. Pero eso avivó un poco su inquietud, ya que lo normal era que ese par consiguiera transmitirle una agradable sensación de calma sin importar que tan agitada se encontrara. No obstante, decidió que no había razón para alarmarlos y actuó con normalidad.
— Buenas tardes – saludó en voz baja.
— Ah, buenas tardes, Shinobu-chan.
— Shinobu-nee-chan.
Tsutako le sonrió y Giyuu la abrazó como de costumbre, pero ninguno de los dos abandonó del todo su actitud de espía.
— ¿Qué sucede? – preguntó la menor de las Kochou uniéndose a ellos. La sonrisa de Tsutako adquirió, por primera vez, un toque malicioso.
— Creo que a Kanae-chan la acaba de flechar cupido. – respondió.
Lo que los hermanos Tomioka habían estado observando, era a la misma Kanae Kochou sentada en una banca, con sus compras a un lado y un policía peliblanco que, arrodillado frente a ella cual caballero antiguo, le colocaba una bandita en la rodilla mientras, aparentemente, le daba un sermón sobre cómo cruzar las calles. Desde su posición no se escuchaba del todo bien su conversación, pero Shinobu captó perfectamente el nerviosismo en la voz de su hermana y comprendió porqué Tsutako suponía tal cosa.
— ¿Qué sucedió? – preguntó disimulando su preocupación. Aunque la escena era un poco tierna incluso para ella y le habría encantado cobrarse todas las veces que Kanae la había molestado con el menor de los Tomioka, incluso en un momento así no podía olvidarse del presentimiento funesto que llevaba más de medio año acosándola.
— Nosotros solo vimos cuando el señor policía la acababa de llevar a la banca, luego recogió sus compras y entró al super a comprar algunas cosas y la bandita. Pero creemos que la salvó de que la arrollaran. – reportó Giyuu.
— Kanae-chan se veía muy linda. – comentó sonriente Tsutako al tiempo que le mostraba a Shinobu una foto de su hermana sentada en la banca con expresión avergonzada y las manos sobre sus mejillas sonrojadas.
Shinobu se permitió soltar una risita baja y se dijo que si ellos dos estaban tan tranquilos, no había sido un incidente grave, además su hermana no parecía tener más heridas que ese raspón en la rodilla. Pero antes de que pudiese comentar algo al respecto, el chillido de Kanae llamó su atención.
— ¿¡EEEEH!? N-no es necesario, señor policía, mi casa no está lejos y solo tengo un raspón, puedo llegar sola. – protestaba la mayor de las Kochou, con el rostro enrojecido por completo, mientras el policía peliblanco le indicaba que subiese a su espalda.
— ¿¡Crees que puedo confiar en ti después de lo que vi!? Vamos, sube de una vez, niña. – le ordenó el policía.
Kanae terminó accediendo y el trió de espectadores no pudo reprimir una risita baja al verla esconder el rostro tras el hombro del policía de la manera más tímida. Cuando el hombre se dio la vuelta para salir del parque notaron que tenía una cicatriz en el rostro.
— ¿A Kanae-nee-chan siempre le han gustado los hombres con cicatrices? – preguntó Giyuu con inocencia. Tanto Shinobu como Tsutako se lo pensaron un poco.
— Bueno, Kanae-chan nunca ha mencionado un ideal físico. – respondió la mayor de los Tomioka, un poco vacilante.
— Sí, siempre le ha interesado más como se desarrollaría su historia con el tipo. – agregó Shinobu.
— Mmmm… oye, Shinobu-nee-chan ¿crees que me vería más genial si tuviera una cicatriz? – preguntó el niño. Tsutako soltó otra risita y Shinobu frunció el ceño.
— No. – respondió de manera tajante. Luego suavizó su mirada y su tono de voz al ver que había asustado a Giyuu – Lo que quiero decir es que si te la haces por alguna situación fortuita no habría nada que hacer. Pero no intentes lastimarte solo para verte más genial, ¿si?
— Sí. – asintió Giyuu, volviendo a abrazarla feliz.
— ¿Nos vamos nosotros también? – preguntó Tsutako, tras observarlos, también sonriente.
Los menores asintieron y siguieron a los otros dos a un paso moderado para darle algo de privacidad a Kanae, pese a que Shinobu no podía evitar sentirse ansiosa. Sin embargo, cayó en cuenta de algo.
— ¿Tú también te quedarás a dormir, Giyuu-kun?
Al niño se le colorearon las mejillas y bajó la cabeza antes de negar, aunque a Shinobu no se le pasó por alto la mirada que le dirigió a su hermana antes de hacerlo.
— No, solo estoy acompañando a nee-chan.
— ¿Eh? ¿Pero por qué no? Podemos hacer nuestra propia pijamada mientras nuestras hermanas hacen la suya, hasta podemos hacer una competencia de pijamadas. – propuso Shinobu, volviendo a comportarse por un momento como una niña mucho menor. Tsutako volvió a reír, pero Giyuu negó de manera enérgica con el rostro aun sonrojado.
— Lo siento, Shinobu-chan, también se lo pregunté pero insistió mucho en solo acompañarme hasta tu casa. – pese a su tono sereno, la mirada de la mayor de los Tomioka delataba que a ella también le parecía extraño y preocupante el comportamiento de su hermano menor.
— Pero entonces te quedarás a cenar, ¿no? – preguntó Shinobu tras prometer con la mirada que averiguaría la razón.
— Nee-chan dice que es de mala educación llegar sin avisar para comer. – murmuró Giyuu a regañadientes.
— No te preocupes, ustedes son como de la familia, así que pueden venir cuando quieran. – le sonrió Shinobu tomándolo de la mano, haciendo que el niño se sonrojara más antes de mirar a su hermana en espera de su aprobación.
— Gracias, Shinobu-chan, entonces llamaré a nuestros padres para que lo recojan después de la cena. – asintió Tsutako.
Los dos menores sonrieron contentos y durante el resto del camino hablaron sobre Kanae y el policía.
— ¿¡EEEEEHHH!? ¿¡ME VIERON!? – Kanae hacía ademán de esconder su muy sonrojado rostro tras sus manos, pero entre sus dedos se podían ver sus ojos brillantes de emoción y la sonrisa colmada de felicidad que delataba su estancia en el "mundo rosa", como lo llamaba Shinobu.
— También tomé una foto. – rió Tsutako.
— ¡MUESTRAMELA, POR FAVOR! – la mayor de las Kochou dejó de lado el plato que estaba lavando y casi se le abalanzó a su amiga para arrebatarle el teléfono – Oh, creí que saldría él. – se quejó, desilusionada. Pero Tsutako no se alarmó.
— Sabes que es ilegal tomarle fotografías a otras personas sin permiso ¡peor a un policía! Contigo está bien porque somos mejores amigas y nos conocemos desde hace años y nuestros hermanitos son otra excepción, pero…
— ¡Tsutako-chan, por favor, ya se todo eso! – volvió a quejarse Kanae, haciendo cara de cordero a medio morir para que se saltase el sermón moral que siempre le daba para controlarla. La mayor de los Tomioka suspiró.
— Está bien – accedió. Luego su sonrisa adquirió un matiz cómplice – ¿Y? ¿Qué hiciste para conseguir que un policía te cargara hasta tu casa, Kanae-chan?
— ¡OH, SI LO HUBIERAS VISTO! ¡FUE TODO TAN NOVELESCO!
Como esperaba, la emoción de Kanae volvió, y con mucha más fuerza. Tsutako pensó que era una suerte que sus padres hubiesen tenido que quedarse hasta tarde en el trabajo, porque dudaba que les agradara escuchar cómo su hija mayor había resbalado y caído en medio de la carretera, siendo salvada de un descuidado conductor solo gracias a la oportuna intervención de un par de policías. El compañero del policía peliblanco se ocupó de multar al chofer mientras Kanae vivía su idílico encuentro -aunque la mayor de los Tomioka albergaba algunas dudas sobre cómo lo había tomado el oficial-. Consideraba que la historia podría haberles caído un poco pesada, especialmente después de la cena.
Mientras las mayores charlaban -o, específicamente, Kanae parloteaba- animadamente y terminaban de lavar los plato de la cena en la cocina, los hermanos menores esperaban la llegada de unos u otros padres jugando videojuegos en la sala.
— ¡Aaah! ¡No! ¡Rayos! Te has vuelto muy bueno en esto, Giyuu-kun. – se quejó Shinobu tras perder la carrera por tercera vez.
— Practiqué mucho para poder ganarte, Shinobu-nee-chan. – admitió Giyuu sonriendo con descaro – Mi siguiente meta es ganarle a Makomo.
— ¿Eh? ¿No sería a Sabito-kun? – preguntó Shinobu desconcertada. Nunca había jugado contra el chico de cabello color salmón, pero recordaba que Giyuu había comentado en alguna ocasión que era bueno. No obstante el menor negó con la cabeza, aun con esa sonrisita descarada en su rostro.
— A él ya lo derroté, Makomo es el jefe final. – comentó, luego su rostro adoptó un matiz malicioso similar al que había mostrado su hermana mayor más temprano. Shinobu sintió que su rostro se calentaba, porque el sentimiento que le provocaba ver ese matiz en su pequeño era indescriptible. No era algo malo, pero al mismo tiempo la hacía sentirse apenada, quería apartar la mirada, sin embargo tampoco podía despegar sus ojos de él, era intrigante observarlo. Al principio pensó que quizá se veía demasiado lindo -y eso que ya admitía que lo era bastante-, pero sabía que esa no era la palabra correcta para usar, era algo más – La verdad es que Sabito no quería jugar contra Makomo la primera vez, decía que no tenía sentido jugar contra una niña como ella. Claro que Makomo no se resignó y finalmente logró convencerlo. – explicó el menor.
— ¿Y… ganó? – preguntó Shinobu, tratando de enfocarse en la conversación.
— No. Perdió por mucho y Sabito se burló bastante. – Shinobu frunció el ceño, pero notó que la historia no había terminado – Entonces Makomo practicó durante todo el verano, para volver y aplastar a Sabito ¡Ahora es la reina del juego! – finalmente la malicia dejó el semblante del menor y Shinobu sintió que podía respirar mejor – Desde entonces Sabito no puede negarse a jugar con ella, y aunque le gane, tampoco puede burlarse mucho. – Giyuu rió y Shinobu lo imitó. Una vez superada su sorpresa notó que el niño le contaba esa historia con intención de hacerla sonreír, y si le prestaba atención, de hecho, funcionaba – Así que ¿te parece si jugamos otra ronda, Shinobu-nee-chan?
— ¿Para ayudarte a practicar para cuando juegues contra Makomo o para comprobar que lo de ahora no fue solo suerte? – se burló Shinobu, reponiéndose.
— ¡Y dices que yo soy el mal perdedor, Shinobu-nee-chan!
La menor de las Kochou rió ante el reclamo, luego miró con disimulo hacia la cocina, donde sus hermanas seguían hablando sin prestarles atención.
— Está bien, Giyuu-kun, juguemos otra – accedió – pero quiero preguntarte algo mientras tanto. – añadió bajando la voz, Giyuu comprendió que se trataba de algo que quería mantener en secreto, así que asintió pese a su propio desconcierto.
— Pero no es una táctica para distraerme del juego, ¿verdad, Shinobu-nee-chan? – bromeó el menor mientras programaba otra carrera.
— Giyuu-kun, es hasta cierto punto comprensible que seas un mal perdedor, pero que también seas un mal ganador es imperdonable. – Shinobu le siguió la corriente fingiendo indignarse mientras escogía su corredor.
— No te preocupes, Shinobu-nee-chan, he practicado lo suficiente para no perder ante tus encantos. – Giyuu escogió a su propio corredor sin siquiera mirar la pantalla, solo dedicándole a ella su sonrisa más brillante.
— ¿¡D-de donde aprendiste a decir esas cosas!? – la menor de las Kochou se alteró y sonrojó por completo. No estaba segura si lo que la alteró tanto fueron las palabras en sí o el hecho de que le soltara esa frase tan… adulta… siendo solo un niño y con esa sonrisa tan brillante.
— Giyuu ¿Estas siendo grosero con Shinobu-chan? – preguntó Tsutako desde la cocina con tono ligeramente severo.
— Claro que no, nee-chan. ¿Verdad que no dije nada malo, Shinobu-nee-chan? – tras un pequeño momento de confusión y susto, el menor aniquiló a Shinobu con su mirada de súplica más pura e inocente.
Por un momento, Shinobu pensó en el potencial criminal que tenía esa mirada y se dijo que debía vigilar más de cerca las influencias que podría tener Giyuu, pero luego trató de ser racional y tranquilizarse: él era un niño demasiado amable como para hacer daño a nadie y era más listo de lo que su inocencia y su torpeza a veces dejaban ver, así que no había razón para preocuparse de que utilizara ese poder para el mal.
— N-no, no fue grosero. – le contestó a Tsutako, dudando de la palabra que debía usar – No te preocupes, Tsutako-san…
— Ara~ Si tuviera que adivinar basándome en el rostro de Shinobu, diría que Giyuu-kun le acaba de decir algo muy bonito~ – canturreó Kanae.
— ¡Solo dijo algo que me sorprendió! ¡Tú vuelve a tu mundo rosa con el policía ese que te salvó, nee-san! – explotó Shinobu antes de fijar la vista en la pantalla e iniciar la carrera.
Kanae rió, más que acostumbrada a esos estallidos de vergüenza, y retomó sus ensoñaciones con Tsutako, quien les dedicó una última mirada antes de negar con la cabeza y volver su atención hacia su amiga.
No obstante, pese a que la carrera ya había comenzado, el menor de los Tomioka no estaba jugando.
— ¿Qué sucede, Giyuu-kun? – al voltear a ver a su lado, Giyuu la observaba con aire de preocupación.
— Lo siento, Shinobu-nee-chan ¿Lo que dije te molestó?
Shinobu sintió que se hundía en arenas movedizas. No tenía una forma lógica y exacta de explicarle lo que le había inquietado, ni siquiera podía pensarlo sin sentirse avergonzada. Lo peor era que si se tardaba mucho tiempo en responder, él se preocuparía más y pediría que le explicase con más detalle hasta comprender el detonante exacto de su reacción y asegurarse de que no estaba solo tratando de tranquilizarlo.
En resumen: cuanto más se tardara en darle una respuesta, Giyuu sería más difícil de satisfacer.
— Ya dije que solo me sorprendiste. – respondió utilizando un tono de voz razonablemente más calmado pese a estar haciendo un puchero – Solo he escuchado palabras como esas en chicos mayores y la televisión – agregó, pausando la carrera – ¿Fue de ahí que lo escuchaste? – Shinobu definitivamente se sentía mucho mejor siendo ella quien hacía las preguntas.
— Escuché a un senpai del club de kendo decirle eso a su amiga. – explicó tras asentir.
— ¿¡En que contexto!? – preguntó escandalizada ante la idea de que el niño hubiese pillado a una pareja coqueteando por ahí.
— En la práctica, antes de enfrentarse. – Giyuu la miraba extrañado por su reacción.
— De-decirse eso antes de enfrentarse… por mucho que sean… las escuelas mixtas son aterradoras… – murmuró Shinobu desviando la mirada.
— ¿Shinobu-nee-chan?
— ¿N-no era alguna táctica de distracción? – trató de corroborar, le parecía increíble que dos alumnos pudiesen coquetear de esa manera frente a profesores y compañeros.
— No lo creo… – respondió Giyuu tratando de rememorar el episodio – Me parece que ella solo se burló de él y nadie más les prestó atención… – aunque recordaba que Sabito había reaccionado de manera similar a ella, pero dado que ya le había contado cómo había sido derrotado por Makomo, decidió no comentarlo para no poner en mayor desventaja a su amigo.
Shinobu suspiró, con semejante información, le aterraba imaginarse a su hermana asistiendo a una escuela mixta. Por primera vez se alegró de que sus padres las hubiesen inscrito en una exclusiva para chicas.
— Escucha, Giyuu-kun, hasta donde sé, esa línea la usan los chicos cuando están tratando de llamar la atención de una chica, precisamente para conquistarla, aunque declaren lo contrario. Te diría que solo la uses cuando tengas esa intención, cuando seas mayor, claro. Pero la verdad es que está muy gastada y esa chica se burló porque, créeme, los chicos no se ven ni interesantes ni geniales diciéndola. Debes encontrar tu propia forma de hacerlo ¿entiendes? – le explicó con toda la seriedad que su sonrojado rostro pudo transmitir.
Giyuu la observó con los ojos muy abiertos, procesando la información. Luego la golpeó una vez más con su brillante e inocente sonrisa.
— Entiendo, Shinobu-nee-chan.
— Bien… ahora empecemos de nuevo el juego. – Shinobu disimuló su turbación volviendo a centrarse en la pantalla para reiniciar la carrera.
— Sí. – Giyuu se concentró durante los primeros diez segundos en la carrera, luego recordó lo que ella le había dicho antes. Así que decidió sentarse un poco más cerca de Shinobu en el sofá y hablar en susurros – Por cierto, ¿qué era lo que querías preguntarme, Shinobu-nee-chan?
— Ah... – una vez más, Shinobu miró de manera furtiva hacia la cocina: las hermanas mayores habían terminado de lavar los platos y estaban compartiendo una taza de té, al parecer, aun hablando del policía – ¿Hay algo que te preocupe? ¿Algo que tenga que ver con Tsutako-san?
El corredor de Giyuu trastabilló cuando él volteó para mirarla sorprendido. Luego volvió a concentrarse en la pantalla, escondiendo ligeramente su rostro tras sus rodillas.
— ¿Es tan evidente? Pensé que estaba disimulando bien. – susurró decaído. Shinobu le dedicó una sonrisa compasiva.
— No lo creo, yo lo supe porque te conozco muy bien. – contestó recostando su cabeza sobre la de él de forma cariñosa – Y porque tu mirada… me recordó a la mía. – confesó.
— ¿A ti te pasa lo mismo? – preguntó sorprendido una vez más.
— Es solo un presentimiento. – reafirmó Shinobu – Háblame de lo que te preocupa y te diré si es lo mismo o no.
El menor suspiró y su voz, su bien seguía siendo un susurro, le transmitía a Shinobu la ansiedad que se estaba esforzando por ocultar.
— Tengo un poco de miedo de estar volviéndome loco, Shinobu-nee-san. – confesó – Desde hace unos meses yo… tengo pesadillas, donde… donde nee-chan es… no se muy bien lo que pasa pero… se que nee-chan es asesinada. – soltó como si se liberara de un peso enorme – Lo peor es que… es como si también soñara de día, porque cuando nee-chan está fuera de mi vista, no puedo evitar pensar… no puedo evitar imaginar… tal vez no sea un asesinato, podría ser un accidente, un asalto, un secuestro… no lo sé, cuando estoy solo las posibilidades se vuelven infinitas… Solo me siento realmente tranquilo cuando puedo comprobar con mis propios ojos que ella está bien…
— Entiendo… ¿Le has hablado a alguien de esto? – preguntó Shinobu, aunque ya intuía la respuesta.
Como esperaba, Giyuu negó con la cabeza.
— No podría explicar porqué tengo ese miedo. – contestó – Y como es algo que llevo tiempo sin poder superar, solo haría que se preocupen. – suspiró, luego movió ligeramente la cabeza para apoyarse mejor en Shinobu – Aunque ahora me siento un poco mejor… ¿Crees que estoy loco?
Sin importarle más lo que sucediera con su corredor, Shinobu dejó de jugar para abrazar a Giyuu.
— Si tú estas loco, entonces me aseguraré de que nos encierren en la misma celda. – pese a sus palabras, Shinobu empleó el tono de voz más dulce que tenía.
— ¿Entonces a ti también te pasa? – Giyuu correspondió su abrazo.
— Sí, desde su cumpleaños me invadió un miedo irracional de que algo malo le pasara a nee-san.
— ¡Ah! ¡También empezó a sucederme alrededor de la fecha de su cumpleaños!
Shinobu se sintió mal al pensar en cuantos meses había pasado Giyuu guardándose tal angustia para si mismo, al menos ella lo había compartido con su familia al principio. Se regañó mentalmente por no haberlo notado antes.
— Sí que hemos pasado unos meses duros, ¿verdad? – le sonrió – Pero, es malo que te guardes estas cosas, Giyuu-kun, tienes que contarme todo lo que te preocupe ¿de acuerdo?
— Pero no es algo que puedas remediar, Shinobu-nee-chan. – él no le devolvió la sonrisa ni asintió con docilidad como de costumbre, en cambio, su expresión era de preocupación – ¿Crees que esto seguirá por siempre? – Shinobu se preguntaba lo mismo, pero negó con la cabeza.
— Tengo el presentimiento de que no, pero aun tendremos que vivir con ello por un tiempo… – respondió pensativa, quería al menos encontrar una forma de aliviar un poco el miedo del niño – ¡Ya se! Giyuu-kun, hagamos una promesa. – se separó de él para extender su puño cerrado, con excepción del dedo meñique. Giyuu la imitó, pero la miraba confundido.
— ¿Qué promesa?
— Hasta que este miedo desaparezca, yo prometo proteger a Tsutako-san y tú prometes proteger a nee-san, por eso, tú estarás tranquilo cuando yo esté con Tsutako-san y yo estaré tranquila cuando tú estés con nee-san ¿Está bien?
Giyuu asintió, aunque aun tenía una cierta duda.
— Siempre pensé que no dejarías que nadie más se hiciese cargo de Kanae-nee-chan, la verdad es que esperaba que te molestara lo del señor policía. ¿Está bien para ti que yo la proteja? – preguntó. Shinobu frunció el ceño, verdaderamente indignada, aunque recordó cuando hizo la promesa de hacerse fuerte para proteger a todos, incluyendo a Kanae. No pudo evitar preguntarse si lo había olvidado o si ella realmente se veía tan acaparadora como para hacerle esa pregunta.
— La vida de nee-san está por encima de quien o cómo la salva, en tanto ella esté bien lo demás no me importa. – declaró – Así que lo del policía no tengo más remedio que dejarlo pasar. – agregó haciendo un puchero que delataba su inconformidad, luego suavizó su semblante y le sonrió – Pero te la encargo porque confío en ti, Giyuu-kun.
El menor sintió como su pecho se hinchaba de orgullo y felicidad: su adorada Shinobu le estaba confiando algo que era verdaderamente importante para ella. Lo consideraba lo suficientemente fuerte y mayor para ello. Sintió que acababa de conquistar un escalón muy alto.
— ¡No te defraudaré, Shinobu-nee-chan! – sonrió feliz – Y sé que si estás tú, puedo quedarme tranquilo respecto a nee-chan. – declaró entrelazando su meñique con el de ella.
Shinobu le correspondió y rieron juntos antes de retomar su juego, sintiendo sus corazones más ligeros.
Ninguno se percató de que, desde la cocina, sus hermanas los observaban con expresiones aliviadas.
— No se que se habrán dicho, pero presiento que tendremos algún descanso de esas miradas angustiadas. – comentó Tsutako con tono de alivio.
— Te digo que son tal para cual. – sonrió Kanae, aunque reflejaba el mismo alivio que su amiga – Pero realmente me alegra. – murmuró.
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Ok, este episodio era un omake porque iba a centrarme más en el SaneKana, pero siempre estuvo en los planes darle foco a lo que Giyuu y Shinobu estaban pasando y pues... terminaron robándose el omake XD
Por cierto, creo que ya lo mencioné en Lo que sucede bajo una superficie en calma, pero no tengo un dato oficial de que edad tenían Giyuu y Tsutako cuando ella murió en el manga. Así que mi headcanon, basandome en el tiempo que pasó entrenando Tanjirou, es que tenía once añitos :'v Con Tsutako si no me pregunten, pero yo la hago de la misma edad que Kanae (por lo que tendría mayor diferencia de edad con Giyuu que Kanae y Shinobu) y pues en este fic ellas tienen la misma edad y justo las edades del fic coinciden con los datos del manga (por si alguien no sabe, en un extra del volumen 19 se dice que Kanae murió cuando tenía diecisiete años y Shinobu catorce) así que pues... quise aprovechar y por eso se robaron el show :'v Por esto también se me hizo gracioso cuando lo noté, publicar esto el día de los muertos XD
Otra cosa que quiero decir es que no tengo idea de como se comportan los niños de once años y sigo desesperada porque Giyuu crezca XD Con Shinobu no siento tanto problema, pero Giyuu... al menos si se que sigue siendo adorable(?) :'v
En fin, solo quiero anunciar que sin querer me tomé un descanso la semana pasada, así que esto es lo último que tengo escrito, así que informo que no me verán publicando nada al menos durante las siguientes dos semanas :'v (a menos que el grupo de facebook de GiyuShino is love is life me atrape con otra actividad XD) Pero en fin, si no me lleva el 2020, aun no se libran de mi(?)
Nos leemos~
