Karma
-- Para poder renacer necesitamos tirar todas aquellas cosas que nos preocupan y tirar todos los objetos a los que nos aferramos a un río que corre en el límite de esta vida y la siguiente. Cuando miras la superficie del agua puedes ver todo aquello que dejas atrás y que sigues amando. Cada vez que veía tu rostro triste y melancólico en la superficie, no tenía el valor de cruzar. Me sentaba a esperar, mirando a la demás gente. Esperando algún cambio.
Confiaba en que en algún momento podrías salir de ese estado, tú siempre logras salir de todos los problemas, sin importar qué. Pero al pasar el tiempo me di cuenta que estabas perdido. Y teniendo en cuenta la inestabilidad de tu alma, dude mucho en acercarme, mi cercanía solo te volvería objetivo fácil para los demonios, además, aunque lo hiciera no podrías verme. Y no tenía el valor de involucrar a alguien más en mi situación.
Una vez en la orilla del río conocí a una mujer muy carismática y amable. Su nombre era Aguri, y solíamos platicar mucho acerca de las personas que estaban abajo, lejos de nosotras. Me sorprendí mucho al saber que era hermana de Kayano y fue por ella que me enteré de toda la historia. Sentí pena por ellas, pero Aguri al igual que yo confiaba en ambas, por lo que al verlas seguras con personas buenas; Nagisa con un anciano en una biblioteca y Kayano con su nueva familia, dejó de buscar en el río y confió en el futuro. Solo iba a aquel lugar para acompañar a alguien y no cruzaba para no dejar a nadie solo.
Aguri me dijo que entre más miraras al "cielo" de aquel bosque que rodeaba el río, recordarías poco a poco tus vidas pasadas. Hasta ahora, Aguri recordaba pocas de ellas, pero siempre me decía que en todas ellas había un hombre. Uno muy guapo al parecer, pero nunca, en ninguna de sus vidas pudo hablar con él.
Con el paso del tiempo no notamos cambio alguno. Hasta que la madre de Nagisa llegó. Su rostro era muy triste, lleno de arrepentimiento y culpa. Siempre lloraba a los pies del río, arrepintiéndose de todo lo que había hecho, por su esposo, por su hija, por todo y Aguri no hacía más que intentar consolarla. Cuando hablé con ella me di cuenta que Aguri estaba completamente equivocada respeto al futuro, que si bien, había sido complaciente con su hermana, Nagisa sufría lo que ningún ser humano debía sufrir jamás.
Me llené de horror y comprendí las lágrimas de su madre. "Yo ocasioné esto" se repetía una y otra vez mientras miraba el agua. Nunca tuvo descanso. Fue en ese mismo momento cuando vi que habías discutido con Terasaka de nuevo y que en una ocasión casi te desmayabas en el trabajo por falta de alimento y sueño. Cada vez tu futuro se veía más oscuro y yo no sabía cómo ayudarte. Tú y Mayu son lo más importante para mí y no quería que sufrieran más.
Fue en ese momento que recordé algo que había escuchado una vez en mi niñez. "Una persona solo puede cambiar por dos sucesos: un descubrimiento o una pérdida" Sabía que hasta ese punto ya no serías de salir del hoyo por tu cuenta al igual que ella, ambos necesitaban a alguien que pudiera acompañarlos sin recurrir a la formalidad o una falsa compasión.
Ella era demasiado buena para escuchar y compartir, pero muy fácilmente se daba por vencida en todo. Y tú demasiado terco para renunciar a lo que amabas, pero muy malo para abrirte a las personas. Pensé que ella podría cambiar tu vida y tú la de ella. Sin importar cual fuera el resultado al final, estaba dispuesta a salvarte, a salvarlos.
De ese modo lo conocí: a la muerte. Era el mismo hombre que había visto el día que morí, aunque era muy pequeño, me dijo que al parar mi tiempo para despedirme de ustedes había violado la ley natural, y los representantes del tiempo y la vida lo sancionaron dándole esa apariencia. Aunque me aclaró que esa no era la primera vez que ofendía aquella ley, así que su castigo era la suma de todas aquellas agresiones al código.
Habló con las tres y nos dijo que por el tiempo que llevábamos en el limbo, volver al mundo terrenal, sería casi imposible para nosotras. Nos contaminaríamos al instante y cambiaríamos nuestra naturaleza hasta volvernos demonios y después de ello no había vuelta atrás.
Parecía no haber opción para nosotras. Pero la madre de Nagisa le ofreció todos sus recuerdos, identidad e incluso su alma misma si me dejaba ir al mundo terrenal bajo su protección, de esa manera yo no me contaminaría y podría poner todo en marcha. Pero hacer eso requería que aquel niño volviera a violar de nuevo las leyes naturales, así que lo pensó mucho. Entonces Aguri decidió hacer un trato con la muerte. Ella lo reconocía, él era aquel hombre que en todas sus vidas veía, así que le hizo una propuesta: ella se quedaría por la eternidad con él. Estaba renunciado a su derecho a reencarnar con tal de poder cumplir nuestro propósito.
Cuando logramos convencerlo pude hacer que mi deseo llegará a Nagisa. Y los vigilé de cerca todo este tiempo. Aguri nos acompañaba en todo momento. Mientras la madre de Nagisa se quedaba en el limbo, se había vuelto un alma sin recuerdos y ayudaba a las otras personas a cruzar el río, se volvió un espíritu encadenado al río.
Vigilé cada uno de los momentos; cuando comenzaron a romper los hilos, poco a poco mi existencia en el mundo terrenal comenzaba a desaparecer. Los hilos para los espíritus son los que nos atan a este mundo, igual al hilo de un globo que desea salir volando. Aunque tenía la protección del Shinigami era evidente que no podría quedarme aquí más tiempo. Pero estaba bien, tú y Mayu estaban bien y eso era suficiente para mí.
Estaba muy feliz cuando vi que comenzabas a cambiar de nuevo. Pero no podía irme y dejar sola a Nagisa. Sin embargo, las cosas se fueron dando de tal manera que no era necesaria mi intervención. Así que no hice nada, hasta ahora.
Ese hombre ha atado a Nagisa con algo más fuerte que las cadenas físicas. Se encargó de atar su alma de manera que no pudiese escapar. Aunque se fuera de aquí, es muy probable que siguiera atada aun estando al otro lado del mundo. Le prometía a su madre que le concedería a Nagisa su libertad. Y así como los protegí a ustedes la protegería a ella. Pero hay cosas que deben suceder y no es nuestro trabajo intervenir, aún
-- ¿Quién es ese sujeto? – me atreví a hablar.
-- En esa caja están tus respuestas. Léelas, Karma, léelas y ayúdale. Después de esto te necesitará más que nunca y tendrás que tener valor para cruzar con ella lo que se avecina, si ese es tu deseo. Sé su fuerza y su calidez, así como alguna vez fuiste la mía. Estoy segura que ella sabrá lo mucho que la amas, aun si no hay palabras de por medio.
Manami sonrió y señaló la mesa donde había una lámpara de aceite con algunos cerillos. Me miró y me abrazó como si fuera una despedida. También correspondí el abrazo y ella besó con alegría mi mejilla. Yo la miré con tristeza y ella limpió la lágrima que ya resbalaba por mi rostro. Cuanto al amaba.
Y estaba seguro que siempre la seguiría amando como el primer día. Pero en este momento, Nagisa me necesitaba y yo no pensaba dejarla sola.
Prendí la lámpara y el pulgoso empujó con su cabeza la caja hasta mis pies, para con su hocico pasármela. Perro listo pensé antes de tomar la caja y ponerla encima de la mesa mientras comenzaba a sacar su contenido.
Jack se recargó en la mesa como si también estuviera interesado en el contenido de la caja.
Lo primero que vimos era la credencial. Era un gafete del ejército japonés de hace unos 15 años atrás y estaba a nombre de un tal Akira Takaoka y según los datos era miembro de un cuerpo de élite especializado en el entrenamiento de nuevos reclutas. Lo siguiente eran papeles con nombres de reclutas y una carta de despido; las razones eran extorsión y abuso de autoridad, así como lesión a los internos, quemaduras, linchamientos para demostrar poder, castigos extremos, incluso la muerte de uno de sus alumnos en los entrenamientos.
Al parecer no tomó muy bien la noticia, la hoja estaba hecha trizas y pegada con cinta adhesiva, tal vez no quería olvidar aquel horrible suceso. También comencé a ver las fotografías, en todas había imágenes de niñas. Pude sentir la bilis en la garganta y las ganas de vomitar cuando vi que algunas de las fotos eran parte de pornografía infantil. Estaba a punto de aventar la caja y destrozar todo cuando una foto cayó al suelo, era una foto de Nagisa y agradecí al cielo que fuera una foto normal, aunque parecía tomada desde la distancia, como si ella no hubiera notado que era fotografiada. Se veía un poco más grande que en la fotografía que vi en el recorte de periódico que Sakura me dio una vez, pero seguía viéndose muy inocente e infantil.
Esa foto fue el comienzo de una colección entera de fotos de Nagisa pequeña, en unas estaba sentada en una barra de lo que parecía ser un bar, en otras barriendo o cargando algunas cajas. Y en las que aparecía junto a otras mujeres, su rostro estaba rodeado exageradamente con un plumón rojo.
Por último, en el fondo de la caja había un recibo de transferencia bancaria por una enorme cantidad de dinero. El hombre había hecho una gran, gran compra, la cantidad era exagerada. También encontré los papeles de propiedad de esta montaña. La montaña entera le pertenecía a este tipo.
Poco a poco todas las marcas y el comportamiento de Nagisa cobraron sentido, cada palabra y cada acción tenía un significado.
Golpeé mi frente con mi puño varias veces en señal de arrepentimiento. Nagisa intentaba protegernos de este loco, por la cantidad de dinero y la credencial era más que obvio que si no estaba en la cárcel era porque tenía influencia con gente poderosa. Si Nagisa no nos decía nada sobre ella era por este sujeto. Me golpee unas veces más por haber sido tan idiota y no haberme dado cuenta antes.
Jack, como si se diera cuenta de mis emociones, paso su cabeza por mi otra mano buscando que lo acariciara.
-- Gracias, pulgoso – dije paseando mi mano por su melena relajándome un poco.
En ese momento se escucharon ruidos más fuertes en el exterior, estaba convencido que alguien había caído. Recogí las cosas de la caja con prisa y rogué con todo mi corazón que tanto Mayu como Nagisa estuvieran bien. Los siguientes 5 minutos y medio fueron los más angustiantes de mi vida. Pude respirar tranquilo cuando escuché como retiraban el candado de la trampilla concediéndome mi libertad.
Salí de inmediato y no pude evitar sentir una la angustia recorrerme al ver a Nagisa en el suelo con sangre en su cabeza en posición fetal abrazándose a sí misma en señal de protección. Ese hombre ya no estaba ahí, pero eso no era lo importante, Nagisa debía ir a un hospital.
...
Estaba sentado en la sala de espera. Después de poder auxiliar a Nagisa, llamar una ambulancia, una patrulla y poder dejar a Mayu con Rio me dirigí al hospital donde atendieron las heridas Nagisa.
Movía mi pie con desesperación al no saber nada de ella desde hace 2 horas, el mismo tiempo que me tomó hacer mi declaración a la policía acerca de lo que había sucedido. Miré hacia el frente con recelo encontrándome la cara de Maehara sonriéndome con algo de tristeza; al parecer Isogai trabajó un tiempo en aquel lugar, así que llamarlo para atender el caso no presentó ningún problema; Maehara había intentado entablar conversación amistosa conmigo pero al ver que yo estaba más que preocupado por el estado de Nagisa dejó de intentar y solo cruzábamos miradas de vez en cuando.
Para cuando Isogai salió del cuarto me dijo que Nagisa no podría recibir visitas hasta el día siguiente. Así que regresé a casa con una sensación vacía en el pecho.
Al día siguiente, tampoco podía recibir visitas.
Ni al día después de aquel.
Ni al siguiente.
La misma noticia tajante se repetía día tras día durante una semana, la ciudad poco a poco se pintaba con el espíritu primaveral, aunque por mi parte no había otra cosa que ocupara más mi cabeza que la condición de Nagisa. Mayu desde casa también estaba preocupada. Cuando le pregunté acerca de lo que había sucedido ese día, me dijo que al caer dormida podía escuchar claramente lo que hacíamos, sin embargo, no podía despertar por más que lo intentase, cuando la música del radio comenzó a sonar, ella se perdió en sus pensamientos y soñó de manera involuntaria, dijo que parecía como si su propia mente la hubiera atrapado dentro de sí. Al principio sintió miedo y quiso inmediatamente despertar, pero conforme los sueños transcurrían y cambiaban los escenarios se acostumbró a las sensaciones irreales hasta el punto de poder controlar los escenarios o los acontecimientos, había entrado en sueños lúcidos.
Supuse que de una manera u otra Mayu buscó la forma de protegerse a sí misma impidiéndose despertar para presenciar lo que ocurría en esos momentos. Aunque inevitablemente también pensé en la influencia de Manami con respecto a ese asunto.
Con todo el tiempo que estar sentado en la sala de espera me había podido conceder pude pensar con claridad las palabras de Manami. No voy a mentir, me sentí un poco decepcionado al saber que todo lo que había ocurrido no fue más que un plan elaborado por otros para ambos. Aunque de cierta manera sabía que muchas de las cosas que pasaron fueron a causa de Nagisa y mía, sin influencia de nadie. Y de ahora en adelante estaba seguro que ya no habría interferencia de algún tipo. Presentía que en el mismo momento en el que Manami desapareció en aquel sótano, su influencia en este mundo también.
Ahora estamos solos, ¿Eh?
También me di la oportunidad de hablar de aquel tema con Maehara después de algunos días, nunca en su vida había escuchado algo como lo que Manami me había contado ni mucho menos de que alguien se encerrara en un sueño para protegerse a sí mismo de manera involuntaria. Dijo que sería mejor vigilar la manera en la que la habilidad de Mayu crecía, pues podría ser peligrosa si no aprendía a controlar de manera voluntaria aquello, pues en esta ocasión la salvo de presenciar algo terrible, pero podría quedarse sumergida en el sueño para siempre si no tenía cuidado. Dijo que hablaría con su abuela para ver que podíamos hacer.
Para el domingo procuré llegar más temprano de lo usual para asomarme por la puerta de Nagisa, y al contrario de los otros días no la vi durmiendo. Miraba la ventana abierta de su cuarto y no se movía, parecía un maniquí viendo a la nada. Tomando en cuenta de que era el horario de visitas y las enfermeras no me habían impedido pasar a la zona de los cuartos, me tomé la libertad de entrar a la habitación, no sin antes tocar ligeramente la puerta algunas veces.
Abrí aunque no recibí respuesta alguna por parte de Nagisa.
-- Nagisa... -- hablé lentamente en voz baja provocando un sobresalto en ella.
-- ¿Qué haces aquí?
-- Vine a ver como estabas.
-- ¡No entres! -- Estaba deslizando la puerta para entrar cuando Nagisa gritó aquello – No entres... No quiero que me veas. Déjame en paz... no quiero verte...
Me detuve en seco sintiendo una opresión agresiva en el pecho y pensé seriamente en salir de la habitación y cumplir con sus demandas.
"--Después de esto te necesitará más que nunca y tendrás que tener valor para cruzar con ella lo que se avecina, si ese es tu deseo"
Al recordar las palabras de Manami me llené de valor y cerré la puerta lentamente. Nagisa seguía sin apartar la vista de la ventana y sin hacer ningún ruido, como si tuviera miedo de asustarla, me quité mi chamarra para cubrir su cabeza con ella.
-- Si no quieres que vea tu rostro, no lo veré, no tengo idea de cómo te sientes en este momento, no tengo derecho ni conocimiento para decirte nada. Pero quiero estar aquí contigo, aún si no hablamos, no quiero que estés sola. Ya no más.
Con temor me senté en la cama y la rodeé en un abrazo por la espalda atento a cualquier reacción negativa de su parte. Al principio percibí un leve temblor, pero de inmediato se relajó y tomó mis manos entre las suyas. Nos quedamos en esa posición en silencio por un largo momento.
Me recargué en el respaldo en la cama y ella aun con mi chaqueta en su cabeza se recargó en mi pecho sin darme la cara en ningún momento. Estábamos parcialmente acostados sin romper el abrazo, yo acariciaba su brazo de manera cariñosa mientras ella se dejaba arrullar por los latidos de mi corazón.
-- Akabane... -- dijo con voz suave, rompiendo el silencio – Si te lo digo, ¿No te irás? – susurró de manera casi inaudible.
-- Nunca.
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Weeeee nooooooo ya viene la peor parte y voy a llorar alv, no quiero llegar a ahí*cries in mexican*Por cierto les quiero recordar (decir, avisar) que está historia está disponible en Wattpad para quien se quiera pasear por ahíBesos en sus colitas chao
