De mis temas favoritos. Disfruten ;)
Empezó con una salida al cine, de esas poquísimas veces en las que el señor Agreste cedía un poco de libertad a su primogénito sin la guardia de su guardaespaldas y Nathalie. Solo él y su novia Marinette. Recuerda que era una película policíaca con algún actor de Hollywood como protagonista.
Era en esos momentos donde agradecía a cualquier deidad que su padre no pareciese interesado en lo que hacía o dejaba de hacer. Puesto que cualquier padre, ya sea por curiosidad o para convivir un poco con su hijo, hubiese preguntado la trama de la película y hasta su opinión. Gabriel Agreste no. Y lo agradecía porque solo pudo prestar atención a los primeros diez minutos del filme, pues en los ochenta minutos restantes toda atención se vio enfocada en Marinette.
Y no los malentiendan, ambos querían ver esa película. Habían esperado su estreno por meses, habían planeado su cita con demasiada antelación. Sin embargo lo que empezó como un beso sencillo con la intención de domstrar su cariño, se convirtió en la chica de coletas con una de sus suaves manos por sobre toda su entrepierna, mientras él seguía besándola y pasaba sus extremidades por las piernas enfundadas en medias negras de su novia.
La sensación había sido... Estimulante, por decir lo menos. Sabía que estaba mal, que si alguien los sorprendía se podían meter en un gran problema no solo con la justicia, sino también con su padre y los padres de Marinette... Pero no podía detenerse, ese mismo pánico a ser descubiertos era lo que los incitaba a seguir y comprobar qué tan lejos podían llegar.
Adrien incluso pensaba en lo fácil que sería que la pelinegra se inclinase un poco hasta tener frente a su deliciosa boca su miembro erecto. Lo mucho que disfrutaría de su calidez interna mientras ella lo lamía y chupaba con el hambre que le caracterizaba a sus furtivos encuentros. Sin embargo sabía que no era posible, por lo tanto solo tomó un poco del líquido que desprendía y lo pasó por los suaves labios de la chica mientras ella metía sus dígitos a su boca.
Sin embargo no fue la primera vez que lo hicieron, tiempo después mientras patrullaban la ciudad por la noche un toque fue más que suficiente para que la heroína de traje moteado terminase con la cara del minino en su entrepierna mientras este lamía y mordía todo cuanto podía.
Mas, si buscamos algo diferente, fue aquella vez que Marinette, por solicitud y vicio de Adrien llevó a la universidad un pequeño juguete a control remoto. Lo introdujo en su interior sin problemas, sin embargo eso no era lo divertido.
Lo verdaderamente interesante era que dicho juguete funcionaba a control remoto por medio de una aplicación en el celular de su novio, mismo que en las peores situaciones lo encendía y hacía que el vibrador cumpliese su función dentro de la chica.
Adrien amó ver la cara de circunstancias de su chica cuando puso a velocidad máxima el dispositivo mientras ella trataba de argumentar en clase. Lo sonrojada que se veía al tratar de contener esos gemidos de excitación que él conocía muy bien o lo incómoda que se notaba mientras estaba en su asiento junto a alguna de las chicas que coincidía en esa clase con ellos.
No hace falta decir que no fue lo único que hicieron ese día, ese punto ciego en las cámaras de la institución dentro de los casilleros fue testigo...
