Bosque del Ruiseñor
Epílogo
Descubierto en un cuaderno escondido bajo la glorieta del campamento de Uzushiogakure.
De autor desconocido, aunque hay algunas sospechas.
Todos los animales del Bosque del Ruiseñor se habían reunido para el bautizo. Natahi llevaba su segunda mejor diadema de diamantes de imitación (había perdido la mejor en una carrera de rallys). Kyūbi había estado sacándole el brillo a su bicicleta de montaña hasta dejarla resplandeciente.
Melissa estaba deslumbrante con una bufanda de la rue Faubourg Saint-Honoré enroscada al cuello, y su nuevo marido, Leo la Rana Mugidora había creado un hermoso cuadro en honor de la ocasión.
La ceremonia tuvo lugar bajo la sombra de los árboles. Los animales esperaron a que hubiera terminado para salir de debajo de las sombras de las casitas de madera y escabullirse entre los invitados, invisibles para todos los humanos excepto para los más pequeños.
Boruto Uzumaki Hyūga, encaramado a los hombros de su padre, pestañeó al ver a Kyūbi y, con unos ojos azules resplandecientes de curiosidad, pareció decir: «¿Qué hay de nuevo, viejo?»
-Lo que hay de nuevo eres tú.
«Oye, me resultas familiar.»
-Conozco bastante bien a tu padre. Natahi dio un salto hacia delante.
-Bonjour, Boruto, y bienvenido al Bosque del Ruiseñor.
Natahi admiró la confección del trajecito y cintas azules del gorrito del bebé y el brazo grande y bronceado de su padre. Boruto ya tenía buen gusto para la moda.
-Yo me llamo Natahi, y él es Kyūbi. Hemos pasado a presentarnos.
-Y a ver si querías jugar al fútbol -añadió Kyūbi.
Boruto Uzumaki se puso una de las cintas azules de su gorrito en la boca.
«Tal vez hayas observado que ahora mismo estoy un poco liado.»
-Tan sarcástico como su madre -observó Murphy el Ratón.
El papá de Boruto alargó la mano para recuperar la cinta. Él pequeño fue por la mano de su padre y mordisqueó su mordedor favorito, su recientemente ganado anillo de la Super Bowl.
Su papá le dio un beso en la frente e intercambió una sonrisa especial con su mamá, que estaba en pie a su lado. Cerca, su tía Hanabi observaba feliz a la nueva familia que su especial talento para el engaño había ayudado a crear.
-No reconozco a todos los mayores -dijo Leo la Rana Mugidora-, pero a los pequeños sí: los Sarutobi y los Bonner, los hermanos Deonton de Telaroosa, Texas, y... ¿no es un Traoveler, ese de ahí?
A Boruto le gustaba estar en el chisme, y abandonó el anillo de la Super Bowl para señalar a algunos de los humanos adultos.
«Todos esos gigantones son compañeros del equipo de papá. Y aquellos de allí son los hermanos del tío Menma con las mamás y los hijos. La tía Shion y el tío Konohamaru están hablando. Ella es muy simpática, pero anoche intentó anotar algo en mi pierna mientras me tenía en brazos, y papá tuvo que quitarle el bolígrafo.»
-Ya habíamos oído quejas -dijo Natahi-. Hoy tu madre está particularmente guapa.
«Y huele fantásticamente, a flores y a galletas. Quiero mucho a mi mamá. Es la que cuenta los mejores cuentos.»
-Son los mejores -dijo Kyūbi.
Natahi le dio un codazo, pero Boruto estaba arrimándose al pecho de su padre y no se dio cuenta. Él bebe movió los ojos de abajo arriba.
«Éste es mi querido papá. Dice que soy la cosa más especial para él, pero que no se lo diga a mamá, aunque siempre lo dice delante de ella y los dos se ríen.»
-Tienes unos padres muy buenos -observó educada mente Melissa.
«Ya lo sé, pero me besan demasiado las mejillas. Se me resecará la piel.»
-Recuerdo que Rosie Bonner solía quejarse de lo mismo.
«¡Rosie Bonner! -exclamó indignado Boruto. Anoche intentó esconderme en el cubo de la basura porque estaba acaparando demasiado la atención, pero Sumire la distrajo con una galleta. A Sumire la quiero muuuuucho.»
-Siempre ha sido una amiga muy especial -dijo Natahi-. Jugábamos mucho con ella cuando tenía tu edad.
«¿Y ahora ya no juegan con ella?» Los animales se miraron entre sí.
-No de la misma manera -dijo Kyūbi-. Todo cambia. Pasan cosas.
Boruto Uzumaki era un futuro summa cum laude, así que no se le escapaba nada.
« ¿Qué tipo de cosas?»
-Los niños sólo pueden vernos cuando son muy pequeños -explicó Melissa amablemente-. Cuando se hacen mayores, pierden ese poder.
«Eso duele.»
-Pero pueden leer nuestras historias en los libros -añadió Murphy el Ratón-, que es casi igual de divertido.
-Unos libros que le están valiendo a tu madre un montón de dinero -señaló Leo-. Aunque no tanto como a mí mis cuadros.
Boruto se mostró ofendido.
«Perdóname, pero leer no es algo que me interese por el momento. Todavía trato de evitar los sarpullidos que me producen los pañales.»
-Definitivamente sarcástica -cloqueó Celia la Gallina.
Natahi, gran amante del sarcasmo, decidió que había llegado el momento de más explicaciones.
-Aunque no vas a poder vernos cuando te hagas mayor, Boruto, estaremos cerca vigilándote a ti y a tus hermanos.
«¡¿Hermanos?!»
-Somos una especie de ángeles de la guardia -se apresuró a decir Melissa.
-Ángeles peludos -añadió Kyūbi.
-El caso es -dijo Natahi con paciencia- que nunca estarás solo.
« ¿Cuántos hermanos exactamente? -preguntó Boruto. Y de repente, en el momento en que su padre se la pasaba a su madre, exclamó-: Ups, tengo que irme.»
Los animalitos observaron a Naruto, que cogía un vaso de limonada de la mesa bajo los árboles.
-Me gustaría proponer un brindis -dijo-. Por todos nuestros amigos y por la familia que tanto significa para mí. Especialmente, por mi madre, Kushina, que entró en mi vida en el momento más oportuno. Y por mi cuñada, Hanabi, que es casi tan buena casamentera como dirigente de un equipo de fútbol. -Naruto se volvió, carraspeó, y dijo con la voz rota por la emoción-: Y por mi mujer... El amor de mi vida.
Boruto Uzumaki balbució por encima del hombro de su madre.
«Ya empiezan otra vez con los besos. Ahora al menos sólo es entre ellos, pero seguro que enseguida vendrán a por mis mejillas.»
Y, efectivamente, eso hicieron.
Natahi suspiró, rebosante de felicidad.
-Ahora viene la mejor parte de esto de estar en el negocio editorial.
-El final feliz -dijo Melissa, asintiendo con la cabeza. - Demasiado besuqueo -gruñó Kyūbi, pero se le iluminó la cara-. Tengo una idea. ¡Vamos a jugar al fútbol!
Y eso hicieron. Y siguieron felices por siempre jamás.
FIN
¡Hola! Gracias por leer la adaptación, espero que les haya gustado. En lo personal a mi me partió el corazón cuando perdió al bebé... lo bueno es que tiene final feliz. Les dejo la información de la historia original. Nos leemos en la próxima.
Autora: Susan Elizabeth Phillips
Titulo: Este Corazón Mío
Serie: Chicago Stars Series #5
Personajes:
Molly Somerville = Hinata Hyuga
Kevin Tucker = Naruto Uzumaki
CUENTO RUISEÑOR
Conejita Daphne = Conejita Natahi
Benny el Tejón = Kyūbi el Zorro
Próximamente una nueva adaptación de esta serie.
[La historia, personajes, e imágenes NO me pertenecen, lo tome para entretenimiento, SIN ánimo de LUCRO]
