Su relación no siempre fue como actualmente se conoce, donde sus respectivos alter egos se conocían y aceptaban libremente las distintas personalidades y manías del otro. Fue al principio, cuando solo la relación entre Marinette y Chat Noir había comenzado y ellos no sabían de la facilidad de sus trajes para poder desprenderse de la piel que ambos habían decidió tener su primera vez como pareja.
No hablaron de si antes alguien había tocado sus cuerpos, de si Marinette había tenido algo con Luka o no, o si Chat Noir - sin que la chica de coletas supiese si identidad civil - había tenido algún avance con Kagami u otra chica, no les importaba. En ese momento decidieron que sólo importaba el cariño que se profesaban, aún si ambos ocultaban secretos del otro.
Y fue gracias a ese problema con sus identidades que Marinette tuvo que vendar sus ojos para evitar conocer a la persona detrás del antifaz cuando la transformación se deshiciera. No por ello lo disfrutó menos, puesto que aunque su visión estaba limitada bajo ese retazo de algodón, su cuerpo y terminales nerviosas aún sentían a Chat Noir en cada poro.
Sentía, por ejemplo, el leve temblor en sus manos al desprenderle de la ropa que le cubría, también la ligera interrupción al llegar al broche de su sujetador o al bajar sus bragas. También sentía el hambre con la que su novio le miraba aún si no podía verlo, pues este se encargaba de hacérselo notar con su toque nervioso o el ansia en su lengua al recorrer su níveo cuello y bajar a sus senos y más allá de la línea de su ombligo.
No así cuando por fin se puso el preservativos y por fin entró en ella, fue un movimiento fluído. No hubo dolor solo un pequeño atisbo de incomodidad que rápidamente fue reemplazado por espasmos de placer.
Si algo Marinette podía decir de su pareja, es que no sólo se preocupaba por su satisfacción personal, sino que siempre estaba enfocado el ella. Si se sentía cómoda, si la pocisión era demasiado, o si la fuerza en sus embestidas la lastimaba. Porque sabía que Chat Noir moriría antes de hacerle daño - al menos sin placer sexual de por medio-.
Por lo que nunca tuvo miedo, o alguna duda al sentirse uno con el chico, sabía que aún cuando ella no podía ver nada, él se iba a preocupar por su sentir.
Medio aburrido, pero la verdad no se me ocurría nada. :)
