Shot dividido en dos, mañana en Exhausto continúa. :)
Un sonrojo cubrió sus mejillas mientras desvestía con parsimonia la ropa que usaría esa noche con su novio. No es que fuese lencería super atrevida o reveladora, pero había algo en cumplir una de las fantasías no dichas de su novio que le hacía sentirse, de alguna manera, más atrevida.
Todo el conjunto era diseñado por ella, incluía un bralette, medias a mitad del muslo y ligero para sujetarlas. Sin embargo eso no era el punto, también a juego incluía un collar-gargantilla con un pequeño cascabel al centro y una vincha con orejas de gato del mismo material sedoso del resto de prendas... Y eso le provocaba cierta timidez.
Luego de la revelación de sus identidades y de un par de malentendidos más, ambos habían tenido una plática en la que confesaron cuál o cuáles habían sido sus versiones favoritas del otro. Ella sin dudarlo había admitido que su forma como Ice-Chat le ponía las rodillas a temblar y le volvía mantequilla desde la cabeza a los pies. Mientras él por su parte había confesado que la divertida Lady Noire podía ponerlo a pensar con la otra cabeza y despertar sus más bajos instintos.
Es por ello que, luego de un par de meses de aquella conversación había decidido sorprenderlo con una versión más sensual del traje de Chat Noir en su propio cuerpo, sin embargo no contempló que quizás su usual timidez podía arruinarle todo plan.
Comenzaron con un par de besos inocentes, ambos sentados en el sofá dentro de la habitación del rubio, Marinette pasó una de sus manos hacia la nuca de Adrien mientras el afianzaba el agarre sobre su cintura. Sus lenguas jugaban una con la otra buscando ser la dominante, de vez en cuando uno de los dos mordía el labio inferior del otro arrancando de sus cuerdas vocales un par de jadeos y suspiros.
Quizás fue Marinette quien decidió tomar el mando o el mismo Adrien quien le pasó la batuta para poder dominarle, pronto ella se vio encima de las piernas del modelo sentada a horcajadas y llevando el control del beso, mientras Adrien bajaba sus manos de la cadera al trasero de la heroina, por veces apretándolo con sus largos y expertos dedos mientras ella se dedicaba a tratar de retirar los botones de su camisa para poder tocarle con mayor libertad.
Pronto la prenda superior del rubio tomó lugar en el suelo de la habitación, Marinette aprovechó para poder dirigir sus atenciones al pecho de su novio, siendo suave en ciertos puntos y mordiendo con moderada fuerza en aquellos en los que sabía él era sensible para hacerle estremecer. Dedicó especial atención a su abdomen, lamiendo y raspando con sus dientes para sentirle temblar, de vez en cuando torturando un poco cuando él quería dirigir su cabeza hacia el sur para que su boca se dirigiese a esa otra parte.
Fue en ese momento que ella decidió que Adrien debía saber lo que llevaba debajo de su ropa, se posicionó frente a él dándole la espalda y con los nervios escalando por su tono de voz le pidió que le ayudase a bajar el cierre de su vestido, Adrien sin saber el motivo de su nerviosismo accedió y fue deslizando el zipper hasta la parte baja de la espalda de su chica, donde ella tomó distancia para poder retirarlo, mostrando así el conjunto.
Adrien no perdió tiempo y con poco o nada de autocontrol la acercó nuevamente a él desde la cintura, notando el sonrojo que cubría las mejillas llenas de pecas de su novia al igual que sus hombros.
– Eres increíble. – Le dijo muy cerca del oído para proceder a morder su lóbulo. — Increíble y totalmente mía. – Cambió de lugar con ella, dejándola sobre el sofá para abrirse paso entre sus piernas siendo ahora él quien podía disfrutar de la vista y su cuerpo.
No quería arruinar el conjunto, por lo que se dedicó a acariciarla por encima y disfrutar de los leves espasmos que recorrían su delgado cuerpo. Primero decidió lamer sus pechos sobre el encaje del bralette que los cubría, mientras atendía el derecho sus dedos jugaban con el izquierdo y a la inversa, cuando la tela estuvo más que empapada bajó las copas para poder tocar directamente los pezones de Marinette entre tanto ella suspiraba por las sensaciones que su toque le provocaba.
La pelinegra se sentía perdida entre el toque de su novio, sin necesidad de que Adrien repitiera el proceso de la idas y toques que había realizado en sus senos, sentia ya sus bragas húmedas producto de todo el juego previo. Trató de hacérselo saber a Adrien, sin embargo este parecía sumamente ocupado con su torso.
— Adrien... Por favor. — Susurró, pues necesitaba más atención. No sabía si quería que la probase o si lo quería dentro, solo quería más...
