Sentía las baldosas frías por el agua de la ducha justo en su espalda mientras, puso su mano izquierda sobre su boca en orden de detener sus leves gimoteos. Sentía también que sus pantorrillas pronto cederían ante el esfuerzo que le llevaba mantenerse en pie.
Sentía la presión en todo su cuerpo, sobretodo en aquellas partes que estaban en contacto con el héroe gatuno. Él disfrutaba de hacerla sufrir con su toque más directo, siempre buscando torturarla y hacerle perder la decencia en los lugares más inapropiados; mientras estaban en una cena, en los proyectos en conjunto en la universidad, cuando se reunían con sus amigos o en el hogar de alguno de los dos mientras sus respectivos padres estaban a un par de habitaciones de distancia. Justo como ahora.
Marinette tenía los pies en puntas mientras su novio disfrutaba lamiendo su intimidad, ahora mismo debería estar duchándose y alistándose para ir a dormir. Pero la visita de su pareja había arruinado sus planes.
— ¡Marinette! ¿Ya terminas, hija? — La voz a un par de pasos de su madre le sacó de su burbuja de placer. Sus padres solían respetar su privacidad y rara la vez se metían en sus cosas sin avisar, sin embargo no quería que esa vez fuese una de aquellas en las que su madre irrumpía sin avisar.
— Basta... Por favor — Pidió con voz terriblemente baja y con toda su fuerza de voluntad bajó sus manos para alejar su cabeza de ella misma.
—Basta nada, princesa. — Tomó las manos que trataban de privarlo de su sabor para ponerlas a un costado y seguir degustándola mientras el chorro de agua de la regadera seguía humedeciendo levemente la tela mágica de su traje.
— Adrien... Por favor... Pueden escucharnos —.
— Entonces será mejor que guardes silencio... — Pronunció en el mismo tono bajo de voz y procedió a morder con fuerza moderada su muslo izquierdo. — Y no sé de qué Adrien me estás hablando. —
Ayer no publiqué porque estaba un poco enferma y perdí más de medio día en el médico, hoy más tarde otra act. :))
