Nuevo capítulo, tardó pero aquí está, estuve leyendo los comentarios y los tomé todos en cuenta, de verdad lo aprecio mucho.


.

Crónicas de una Maleficarum

-Aliados-

.

.

-¡Viajeros! Saludos, estoy aquí para cobrar el peaje unas simples 10 monedas de plata.- Exclamó un hombre lanzándonos una mirada lasciva (excepto a Alistar) mientras sus compañeros aguardaban tras él limpiando sus armas.

-Bandidos que se interponen en nuestro camino, yo digo que les enseñemos una lección.- Dictó Morrigan… dejándonos a todos en claro que era su primera vez real fuera de la espesura, Alistar se limitó a frotar sus cienes sonriendo.

-No somos simples viajeros, no estoy dispuesta a financiar su claramente ilegal operación.- Respondió Elizabeth poniéndose al frente del grupo al notar que nadie hacia o decía nada, nada coherente al menos. Su tono era firme pero muy propio.

-Ohhh quien lo diría, la bonita está a cargo. Lo siento mi Lady pero el pago de la tarifa no es opcional.- Insistió relamiéndose los labios, haciendo que todos adoptáramos una postura más ofensiva.

-Mantengo lo que dije, no vamos a pagar nada.-

-Una lástima…- Y con esas palabras el bandido y su grupejo nos atacaron ignorando que no tenían posibilidad alguna. –¡Esta bien, está bien! Nos rendimos. Diablos es verdad lo que dicen de los Guardas Grises.- Dijo notando la heráldica de Grifo en nuestros uniformes.

-Tu vida y la de tus compañeros a cambio de información.- Sentenció Elizabeth con su espada aun en la garganta de ese canalla.

-N-nosotros no queremos problemas con los asesinos del Rey.- Respondió herido y con miedo.

-¿¡Asesinos?! ¡De qué estás hablando!- Alistar levantó al bandido del suelo en un solo movimiento.

-Que-que todos dicen que fueron los Guardas Grises quienes mataron al Rey y que Loghain logró sacar al ejército justo a tiempo.- Alistar arrojó al sujeto quien aprovechó para escapar junto con todo el resto de su banda. Su furia era casi palpable.

-Bueno, ya estamos en Lothering ¿Alguien se ha molestado en revisar los tratados?- Dijo intentando empujar fuera de su mente las palabras del delincuente.

-Oh ¿Así que vuelves con nosotros? Era muy difícil recargarte sobre tu espada y llorar.- Morrigan podía ser un verdadero dolor de cabeza.

-Sí, los revisé y resulta que podemos acudir a los enanos de Orzammar, a los elfos Dalishianos y a mis antiguos "hermanos" del Círculo de Magi, supongo que además aun tienes deseos de recurrir a Arl Eamon.- Mencioné sin gran emoción por la posibilidad de volver al Círculo.

-Quizás deberíamos dividirnos, para abarcar más territorio.- Sugirió Alistar ansioso por deshacerse de Morrigan.

-Esa es una idea terrible… Si Loghain le dijo a todo Ferelden que matamos a Cailan debe haberle puesto precio a la cabeza de cualquier sobreviviente, sin mencionar que el único miembro de nuestro grupo que no es un Guarda… es una apostata.-

-Azana tiene razón, debemos permanecer juntos, es nuestra mejor opción en caso de que Loghain envíe algún ataque, con respecto a nuestro primer movimiento concuerdo con Alistar, debemos acudir a Eamon, el apoyo de un noble será vital para que no nos ejecuten por traición…- Elizabeth analizaba cada movimiento y sus posibles consecuencias.

-¿Por qué nos acusarían de traición? Podemos probar que Loghain desertó.- Exclamaba Alistar con enojo.

-Anora es la Reina, Loghain probablemente su regente y nosotros un puñado de seudo traidores construyendo un ejército, los Guardas Grises ya fueron expulsados de estas tierras por tramar en contra de la corona, necesitamos el soporte de la nobleza.- Lucía pálida, la convicción que mostró ante Flemeth parecía flaquear.

-Entonces antes de siquiera movernos de aquí sugiero que cambiemos nuestras armaduras, no sé ustedes pero si hasta el bandido más estúpido del pueblo reconoce el escudo de los Guardas no llegaremos muy lejos.-

Con el pesar de Alistar y Elizabeth nos deshicimos de nuestros uniformes de Guardas, solo unas finas capas sobre nuestros hombros cubrían la falta de armadura y túnica, al menos hasta que encontráramos una armería o tienda.

En la villa, mientras los demás discutían con un comerciante y una madre me separé de ellos…

-¡MADRE, MADRE DONDE ESTAS!- Gritaba a todo pulmón un pequeño niño al costado del puente.

-Hey niño, no deberías estar aquí solo, es peligroso.- Si hay algo que nunca podré soportar es la tristeza de un niño…

-Y-yo… no se supone que hable con nadie, debo esperar a mi mamá.- Se veía agitado, cansado y asustado.

-Por qué mejor no buscas refugio en la capilla, pronto empezará a atardecer.-

-No, no puedo mi mamá me dijo que debía buscarla.- Recalcó temblando.

-Toma, come algo y ve a la capilla.- Estiré mi mano sin mirarlo con una moneda de plata en mi mano.

-UNA MONEDA DE PLATA WOOOOW GRACIAS… Tú ¿Eres una elfa cierto?- Preguntó ya más calmado.

-¿Mis orejas me delatan?-

-Mi padre dice que los elfos son maleducados, pero tú eres muy amable.- Me sonrió y se fue corriendo.


'Shok ebasit hissra. Meraad astaarit, meraad itwasit, aban aqun. Maraas shokra. Anaan esaam Qun'

-¿Qunari?- Dije inconscientemente, en mi tiempo en el Circulo pasaba mi tiempo libre leyendo acerca de todo lo conocido pero nada captaba más mi atención que los Qunari, gigantes que aparecieron en el norte provenientes de nadie sabe dónde, que llevaban siglos en guerra con el Imperio de Tevinter, con una religión llamada fanatismo por algunos pero había, yo siempre pensé que había más. Nadie entrega su vida con tal devoción por un culto y los Qunari son cientos.

-¿Qué quieres de mí? No tengo nada para entretenerte, déjame en paz.- Se veía exhausto y vacío, pero quizás eso era lo normal en los de su especie.

-Ehhh nada, mi nombre es Azana la verdad nunca había visto un Qunari, solo leído sobre ustedes.- Lucía anonadada.

-Soy Sten miembro del Beresaad de la Vanguardia Qunari.-

-Es-es todo un placer conocerte.-

-Te burlas de mí… o muestras modales que no vine esperando encontrar en tus tierras, pero nada de eso importa ya pues moriré pronto.-

-¿Quién te mantiene prisionero?-

-La Capilla.-

-Y-yo… yo me marcho.- Debió ser locura momentánea pero decidí que debía liberarlo, necesitaba apoyo entre un grupo de ilusos.

Antes de cruzar nuevamente el puente para encontrarme con los demás, los vi a mis espaldas entrando a una especie de taberna.

-Caballeros seguramente todo esto es un malentendido, no tenemos por qué recurrir a la violencia.- Una hermana pelirroja mediaba entre lo que parecían ser hombres del ejército.

-No informaran a Loghain.- Exclamó Elizabeth desenvainando rápidamente, me mantuve fuera de la pelea pues aun no estoy dispuesta a utilizar mi magia en frente de tantos… testigos…

-Espera, ya se han rendido, es obvio que no pueden derrotarte.- Nuevamente esa bocazas pelirroja no podía mantener su boca cerrada.

Elizabeth bufó, nos miró y supongo que la mirada de cachorro de Alistar fue suficiente para que les permitiera irse, aunque no sin antes enviarle una amenaza a Loghain… perfecto ahora sabrá que estamos vivos, podría haberles pedido a los soldados que mintieran…

-Eso fue muy misericordioso, mi nombre es Leliana y soy una hermana del claustro aquí en la Capilla de Lothering, esos hombres dijeron que ustedes son Guardas Grises, si es así mi visión cobra sentido y por eso iré con ustedes.- Al menos estoy 100% segura de que no fui la única que pensó que estaba chiflada.

-¿Otra loca? Creí que ya habíamos llenado los cupos…- Bromeó Alistar.

-Debo ir con ustedes, yo tuve una revelación ¡Una visión! El Hacedor me dijo que debía ayudarlos.-

-Bien… puedes venir con nosotros.-

-Parece que el golpe en tu cabeza fue más grave de lo que mi madre creía.- Es la primera vez que estaba de acuerdo con Morrigan…


Nunca daré muchos detalles sobre los combates puesto que no soy muy buena para describirlos y me parecen (al menos los encuentros pequeños) irrelevantes