Nota: Cualquier duda sobre la trama no teman en preguntar.

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Crónicas de una Maleficarum

-Angustia-

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-¿Y qué ocurrió después?- Azana la miraba con enorme pesar e infinito interés, podía sentir el dolor y la angustia con cada palabra que salía de la boca de Elizabeth.

-Bueno, no sé si conoces tradiciones clásicas de la nobleza pero cuando una mujer es "deshonrada" esta forzada a desposarse con su agresor… Mi padre casi provoca una guerra civil en nuestra casa, pero mi madre puso nuevamente orden… así que a puertas cerradas el Rey Maric, Lord Vaughan y mis padres decidieron mi destino, yo viviría al margen de la corte nunca me casaría, o al menos no con un noble… Cuando mi madre me lo dijo pensé que ese era el final de mi vida, era solo una niña y la vida en la corte era todo a lo que aspiraba.-

-¿Qué pasó con Vaughan?-

-Nada… Consideraron que la paliza que Fergus le había dado era castigo suficiente, creo que el bastardo sigue siendo la misma bestia solo que ahora es mayor.-

Azana la miró como si lo estuviera haciendo por primera vez, la verdadera Elizabeth, una mujer golpeada por la vida.

-Entonces… ¿Dejaras de verme como si fuera a morir pronto o me contaras sobre tu vida en el Círculo?-

-Un trato es un trato ¿Qué quieres saber?-

-¿Tienes amigos en el Círculo?-

-Qué forma de desperdiciar una pregunta… No, no tengo amigos en la Torre, pero tuve uno hace algunos años, Anders…- Elizabeth pudo ver el cambio de expresión en Azana al pronunciar ese nombre. -escapó meses antes de que me reclutaran, nos conocimos de niños cuando lo trajeron al Círculo parecía un cachorro asustado…- Azana se sumergió en sus recuerdos mientras le contaba a Elizabeth sobre su vida en el Círculo, las horas frente a la fogata se quemaron rápidamente mientras hablaban, hasta que la vigilia de Alistar llegó a su fin, Azana tomó su puesto y los demás fueron a dormir.


A los pies del Lago Calenhad se alzaba imponente e interminable la Torre del Círculo de Magi, su primer "obstáculo" fue un templario llamado Carroll.

-Pero mira que tenemos aquí… el Templario menos brillante de la camada ¿Qué haces aquí Carroll, te quedaste atrapado fuera de la Torre?-

-Azana… No te hemos echado de menos ni un poco… Y no, no me "quedé atrapado" el Caballero Comandante me ordenó que no dejara cruzar a nadie hacia la Torre.-

-¿Por qué?-

-Eh, bueno no lo sé, yo solo sigo ordenes…-

-Como un buen soldado, bien por ti. Llévanos a la Torre, ahora.- Azana cruzó sus brazos y le habló como si fuera su esclavo.

-Eso no es posible, vamos váyanse no los llevaré a la Torre.-

-Oh vamos Carroll, no creo que quieras que le cuente a Gregoir quien era el que se robaba las galletas de la despensa, porque supongo que aun no encuentran al vil ladrón ¿O sí?-

-Y nos vamos a la Torre ¿Están listos?-

Alistar y Elizabeth intercambiaron una mirada incrédula ¿Qué demonios acababa de ocurrir? El viaje en bote fue tranquilo y silencioso, pero Azana no podía estarse quieta, cuando se marchó con Duncan lo hizo para bien, creyendo que jamás tendría que poner un pie nuevamente en el que fue su hogar.

-Apuntalen bien esa puerta, no quiero más problemas hasta que llegue la autorización de la Capilla. Tú deja de holgazanear y ayuda a los demás.- Templarios yendo y viniendo, el ambiente apestaba a miedo y sangre… algo realmente malo estaba pasando…

-Gregoir, que gusto volver a verte… ¿Qué está pasando?-

-Azana… de todas las personas en mundo tenías que ser tú no, le dije a Carroll que no dejara pasar a nadie.-

-Vamos Gregoir, yo no soy "nadie" además si realmente no querías que nadie cruzara no habrías enviado a Carroll…-

-No tengo tiempo para tus bromas ahora, tenemos una situación aquí y será mejor para tú propio bien, el de tus amigos y su… mascota que se marchen.-

-Si es una amenaza no es muy buena, como Guarda Gris tengo asuntos con los magos de la Torre.-

-Seré franco porque no quiero seguir perdiendo mi tiempo contigo, la Torre ya no está bajo nuestro control… Demonios y Abominaciones aterrorizan libremente los corredores, es por eso que hemos cerrado las puertas, solo estamos esperando e-

-El Derecho de Anulaciónquieren matar a todos los magos… Bu-bueno, no hay nada que podamos hacer, Alistar Elizabeth no encontraremos ayuda aquí será mejor marcharnos.- Su voz sonaba apagada, una mezcla de pensamientos plagaban su cabeza.

-¿Qu-qué dices? Necesitamos la ayuda de los magos para salvar a Connor…- Alistar insistía sin entender realmente que estaba pasando.

-Alistar ya escuchaste a Gregoir, tú fuiste Templario, sabes lo que significa el Derecho de Anulación, la Torre será purgada hasta los cimientos…-

-Caballero Comandante Gregoir, ¿El Derecho de Anulación se solicita para que los Templarios restauren el orden en el Círculo? Corríjame si me equivoco.-

-Es correcto, debe ser otorgado por la Gran Clériga en Denerim… Tomará tiempo es por eso que debemos mantener la maldad contenida hasta entonces.-

-Si nosotros limpiáramos la Torre… ¿Cancelaria la purga?-

Debe ser una broma… tiene que ser una broma, esa mujer no sabe a lo que se enfrentará… Está firmando nuestra sentencia de muerte.

-Elizabeth espera, no estamos hablando de bandidos o alguno que otro engendro rezagado, las abominaciones y demonios son extremadamente peligrosos.- Azana no estaba dispuesta a cargar con ese peso. –Muertos no les servimos a nadie, Alistar, tú y yo somos todo lo que queda de los Guardas en Ferelden, lo sabes… no seas tonta.-

Elizabeth clavó sus ojos celestes en la maga, sabía que la misión era suicida, pero estaba en su sangre, Ferelden era una tierra salvaje pero por sobre todo libre, que nunca se había dejado esclavizar, sin miedo a luchar sin importar que todo estuviera en su contra.

-Si no podemos derrotar esta amenaza, dime Azana ¿Cómo crees que nos ira con el ejército de engendros tenebrosos? Pudimos con los muertos vivientes en Risco Rojo.- Puso su mano sobre el hombro de la maga y lo apretó gentilmente. –Vamos, estoy segura que podremos con ellos ¿No es así Alistar?- El ex-templario miraba con los ojos como platos, no sabía que responder pero hasta él pudo percibir que el lado que eligiera ahora tendría que seguirlo hasta el final de la Ruina.


Morrigan y Sten se encontraban en la planta superior del castillo de Risco Rojo, simplemente sentados en el suelo esperando que no ocurriera lo peor, en ese momento eran los únicos dentro de la edificación, a Bann Teagan, Leliana y la Arlesa se les había pedido abandonar por su seguridad, cosa que Isolde aceptó muy a regañadientes, la mujer no confiaba plenamente en que el Qunari y la bruja fueran a mantener la promesa que la Guarda había hecho, estaba segura que alguno de los 2 acabaría con su pequeño en cuanto ella pusiera un pie fuera del castillo, pero las circunstancias no estaban de su lado, Teagan se había puesto del lado de los Guardas luego de que fuera ella la que trajera a un mago de sangre a escondidas para mantener a Connor "seguro" su torpeza y escaso juicio había llevado a la aldea y a su castillo al borde de la aniquilación. Leliana por su parte se sentía mucho más cómoda ayudando a atender a los heridos en la Capilla del pueblo.

-Así que… ¿Continuaras mirándome como si estuviera cubierta de anguilas?-

-Al menos las anguilas serian algo…-

-Que mojigato, yo esperaba paranoia, esto es mucho más interesante… Personalmente prefiero que si me van a mirar sea con lujuria.-

-Sigue intentando entonces.-

-¿Oh? ¿Tengo que hacer alguna que otra demostración y tú me dirás "frío" o "caliente"?-

-Te ahorrare tiempo. Frío.-

-Eres todo un bromista… Pero en serio, te he visto sostener conversación bastante largas con Azana ¿Por qué conmigo no?-

-A diferencia de ti, ella no oculta sus intenciones, por muy egoístas que sean…-

-¿Quieres decir que te creíste todo el cuento de que no le importa nada ni nadie? Está mintiendo, claro que le importa solo finge que es cruel.-

-¿Entonces apuestas por ella?- Con esta pregunta Morrigan reflexionó, realmente no sabía que pensar de Azana, era la más difícil de calar del grupo, se había hecho una imagen bastante concreta de sus compañeros… Alistar era un tonto ingenuo, Leliana ocultaba su vergüenza bajo una máscara de fe, Elizabeth era lo que se llama una "heroína", Sten era callado pero no había gran misterio en él, Azana por su parte aun no estaba segura que líneas estaría dispuesta a cruzar.


Ella percibió el sonido de la pesada puerta cerrándose tras de sí como una sentencia de muerte, el mabari de Elizabeth ladró y ella le hizo guardar silencio inmediatamente, el ladrido resonó por las altar paredes y largo pasillos que antes alojaban a los aprendices. Azana tomó una gran bocanada de aire y caminó erguida pero alerta y rápidamente desapareció en una de las habitaciones, los demás la siguieron con igual velocidad, no eran cobardes pero el hedor que inundaba los corredores les ponía los pelos de punta.

-Azana ¿Qué haces?-

-Shhh… Tiana tenía este… aquí está.- La maga sacó una pequeña bolsa de cuero.

-¿Qué es eso?- Alistar preguntó mirando por encima del hombro de la elfa.

-¿Le estas robando a tus antiguos compañeros?-

-Están muertos… no lo necesitan, además ¿Sabes lo que es esto?- La maga abrió la bolsa y sacó un puñado de polvo rojizo. –Esto es polvo de lirio, es ilegal para los magos tenerlo, aún más para los aprendices, si está viva le estoy haciendo un favor piénsalo si los templarios lo hubieran encontrado la habrían liquidado enseguida.-

-¿Esta era tu habitación?- Alistar preguntaba sin poder dejar de contemplar los amplios techos y vitrales que adornaba las ventanas.

-Lo fueron… Duncan me reclutó el día que pasé mi Angustia, me estaban trasladando a los aposentos de magos cuando me marché con él.-

Cuando Azana pasó junto a la cama de Emilia Amell no pudo seguir avanzando, revisó su arcón y guardó un pequeño objeto metálico sin llamar la atención de sus compañeros.

Casi llegando al final de los aposentos de aprendices el mabari de Elizabeth se adelantó corriendo a toda velocidad, seguida inmediatamente por su dueña.

Allí se encontraron con un reducido grupo de magos.

-¿Wynne?- Azana se acercó a la maga veterana.

-¿Azana? ¿Gregoir te mandó? ¿Qué haces aquí? Todos creimos que habias muerto en Ostagar…-

-Bueno creo que ambas sabemos que si sigo con vida no es gracias a Teyrn Loghain… Y con respecto a Gregoir… solo está esperando el Derecho de Anulación para, bueno ya sabes para qué…-

-Entonces ha perdido la fe… cree que todos estamos muertos, yo he protegido a los niños.-

-Wynne, si estamos aquí es para ayudar, el Caballero Comandante nos dijo que si limpiábamos la Torre y traíamos al Primer Encantador Irving sano y salvo desistiría de purgar el Círculo.- Elizabeth traía una pequeña luz de esperanza a los magos que aún quedaban con vida.

Mientras los demás se preparaban con la ayuda de los magos, Azana se acercó a Wynne.

-Necesito preguntarte algo… ¿Sabes algo de Emilia?-

La expresión de Wynne cambió y el corazón de Azana por primera vez en años se había encogido de ansiedad.

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Fin del capítulo ocho


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