Nota: Cualquier duda sobre la trama no teman en preguntar.

Aclaración el universo de Dragon Age es propiedad de Bioware.


.

Crónicas de una Maleficarum

-Contra el tiempo parte 1-

.

.

-La última vez que la vi tomó el bastón de Leorah y partió hacia las habitaciones de los Templarios…- La respuesta de Wynne tardó algunos segundos en ser procesada, Azana y los demás aun no dimensionaban los peligros que asechaban más allá de la barrera que la anciana había levantado. Pero las siguientes palabras de la maga veterana derrumbarían cualquier mísera esperanza que le quedara. –Lo siento Azana, traté de que viniera conmigo pero dijo que volvería luego de rescatar a alguien.-

Esa mocosa estúpida… Había ido a buscar a Cullen, Emilia no es una inútil sé que tiene talento como maga pero no tiene el valor o la actitud, nunca podría hacerle frente a demonios o abominaciones, menos aún a ambos juntos…

-Azana, Wynne prepárense debemos darnos prisa, cada segundo cuenta.- Elizabeth estaba en aprietos no tenía su espada, se la había prestado a Sten antes de marcharse de Risco Rojo. -¿Hay alguna posibilidad de encontrar una espada aquí?- Preguntó con escasas esperanzas, a pesar de ser extremadamente hábil en combate cuerpo a cuerpo, las amenazas requerían metal filoso.

Largos segundos en silencio mientras los magos se miraban unos a otros, los únicos no-magos en la Torre eran los Templarios y ya había perdido la oportunidad de pedirles armas.

-En el depósito guardan muchas cosas.- Una pequeña elfa pelirroja contestó apuntando al sótano.

Elizabeth y Alistar lograron abrir a duras penas la vieja y pesada puerta, los fríos y oscuros pasillos albergaban toda clase de tesoros milenarios de todos los rincones de Thedas.

-Toma, esto te servirá.- Azana sabía exactamente dónde y que buscar, una ligera pero afiladísima espada y una daga serían más que suficiente, además aprovechó para sacar un bastón para su persona.


La poderosa barrera que los separaba de la carnicería en la que se habían convertido los pasillos del Circulo había desaparecido y mientras Alistair y Elizabeth daban dubitativos pasos Azana se les adelantaba por mucho, confiada y sin temor de lo que pudiese encontrar a la vuelta de alguna esquina.

Por su parte Wynne iba un poco más a la retaguardia a un paso un poco más lento y cansado.

-Azana por favor… Wynne ha hecho un poco más de esfuerzo que nosotros, trata de no adelantarte demasiado.- Elizabeth susurraba regañando a la maga que se volteó para verla con un ceño fruncido.

-Creí que solo vendríamos a buscar ayuda para salvar al mocoso ahora resulta que tenemos que matar a un ejército de abominaciones y demonios porque tú no aceptaste un no por respuesta y todo esto contra el tiempo, no solo porque Connor podría asesinar a todos en Risco Rojo si no que debemos hacerlo antes de que llegue el Derecho de Anulación y los templarios nos maten…- Los Guardas y la Encantadora la miraron atónitos, tenían todas las probabilidades en contra…

Continuaron avanzando en silencio, Azana ya había desaparecido de su campo visual, al llegar a la biblioteca se encontraron un grupo de abominaciones muertas y más adelante demonios, también liquidados, apenas podían escuchar los sonidos de la batalla.

Al llegar a la segunda planta Alistair hizo una señal para que las demás guardaran silencio, luego apuntó a una esquina del almacén. Al aproximarse se encontraron con un mago tranquilo.

-¿Owain? ¿Qué haces aquí? ¿Estás herido?-

-Quise esconderme cerca de las puertas pero una barrera me impidió pasar.- Respondió de forma automática.

-Pero porque no dijiste nada, te habría dejado pasar…- Replicó Wynne aun sin creer la suerte que había tenido el Tranquilo.

-Al no tener a donde ir preferí volver aquí, conozco muy bien el almacén.-

-Owain ¿No viste a Azana por aquí?-

-Sí, me vio pero no dijo nada, se fue por allá.- Dijo apuntando hacia los salones de estudio.

-¿No has visto a nadie más?-

-Emilia estuvo aquí también, vino por la Letanía de Adralla y se marchó.-

-Es lo que me temía… Magia de Sangre.-

-¿Qué es eso que nombró Owain?- Alistair preguntó a la maga.

-Adralla fue una maga que creó la Letanía para dispersar cualquier tipo de magia que controle la mente.-

Continuaron avanzando y a lo lejos pudieron escuchar claramente un par de voces femeninas.

-Es-espera Azana, tú mejor que nadie sabes que esto no era vida… Los Templarios siempre observando aguardando, siempre con el filo de su espada en nuestro cuello…-

-¿De verdad Meria? ¿Crees que sentiré pena por ti y te dejaré vivir?-

-Por favor Azana… Te lo ruego…- La maga de sangre suplicaba entre llantos de desesperación.

-Ni siquiera pudiste darme información sobre Emilia… Adiós Meria.- Sentenció la elfa apuntando lentamente su bastón a la suplicante mujer.

-¡Azana detente!- Elizabeth y los demás finalmente alcanzaban a la despiadada maga, la que volteó ligeramente su rostro para mirar a Elizabeth a los ojos mientras lanzaba un hechizo incendiario sobre la maga de sangre. Los gritos de agonía y el fuerte olor a carne humana quemada inundaron la habitación ante la vista atónita de los 3 acompañantes. Sin esperar a que su víctima muriera Azana siguió su camino por los pasillos de la torre.

La elfa atravesó el desértico Gran Salón con paso firme y fluido hasta que al llegar al centro de la habitación un grupo de cadáveres vivientes.

-1, 2, 5… 12 Cadáveres Caminantes.- Azana permanecía inmóvil, solo sus ojos rodaban por todo el salón visualizando a sus enemigos, de la forma más discreta que pudo bajó su bastón hasta que la punta tocara el suelo, mientras los cuerpos putrefactos avanzaban hasta ella una espesa capa de grasa estaba cubriendo toda la superficie de la habitación. Un poderoso escudo arcano la cubrió por completo antes de encender la chispa que incendiaria a todos los cadáveres que no habían podido siquiera tocarla.

Azana sonrió orgullosa mientras las llamas restantes danzaban y desparecían, atravesó el umbral de la puerta y una repentina diplopía la hizo llevar su mano libre a sus ojos, pero intentar moverse fue imposible de pronto pudo ver su aliento congelado, sus dedos lentamente se iban paralizando y tornándose entre celestes y purpuras, tras ella un Horror Arcano resoplaba paralizando a la maga que en pánico había dejado de respirar.


El crudo frío, era reemplazado lentamente por una agradable calidez, me sentía protegida ¿Es así como se siente la muerte? Llegar junto al seno del Hacedor o caer en el profundo olvido del Vacío. Esas eran las opciones a las que todos nos enfrentaremos algún día, pero este no era mi momento… el tenue brillo del atardecer entraba por los vitrales bañando mi rostro con luces de colores que también lo cubrían a él, su cabello rubio oscuro y sus fuertes brazos me rodeaban…

El grupo rezagado había llegado hasta la elfa justo a tiempo para acabar con la espantosa criatura, aun así el hechizo helado le había causado una fuerte hipotermia, la intensidad de los hechizos de fuego era demasiado arrollador como para ayudarla a entrar en calor sin dañarla, Alistair estaba sentado en el suelo buscando que le diera el sol a él y a la maga que sostenía semi-inconsciente en sus brazos, Elizabeth y Wynne había hecho una pequeña fogata a los pies de ambos, seguirían su camino en cuanto Azana tuviera una temperatura corporal normal nuevamente.

Azana guardó silencio, sus labios estaban morados sus manos blancas y no podía dejar de temblar, la situación incomodaba enormemente a los 3 Guardas, pero no habían opciones incluso el orgullo de la maga debía doblegarse para salvar su vida y no perder algún dedo en el intertanto. El poderoso latir de su corazón es todo en lo que puedo concentrarme, subo la mirada para verlo y él esquiva la mía, se sonroja al notar que estoy despierta. Me siento como una niña pequeña en brazos de su padre. Elizabeth voltea ocasionalmente por escasos segundos ¿Qué pasará por la mente de Alistair en este momento?

Cuando la maga ya pudo moverse con normalidad estaban listos para volver a ponerse en marcha. Un par de combates rápidos finalmente los llevaron a la cuarta planta, las habitaciones de los Templarios.

La elfa se encontraba completamente alerta aunque no en plenitud de facultades, sin hacer ruido alguno caminaban por los corredores, todas las puertas estaban cerradas y nadie estaba ansioso por tener que abrirlas todas.

Frente a la primera entrada Elizabeth se agachó para mirar bajo ésta, pudo ver un par de pies envueltos en grebas de metal, sopló suavemente y se paró.

-Hay una persona dentro no parece que hayan trampas, pero me pareció oír voces.-

Dentro de la habitación una pesadilla parecía introducida en la realidad, un Templario en un avanzado estado de deshidratación y complemente exhausto apenas se mantenía de pie junto a un Demonio del Deseo. El horror era casi palpable en el rostro de los guerreros quienes por primera vez veían algo así, mientras que Azana y Wynne tenían un marcado ceño fruncido, eso es lo que pasa con quienes caen en los trucos de un demonio.

-Cariño, los niños quieren jugar con su padre.-

-Muy bien, pero ya casi es hora de dormir.-

-¿Qu-qué le está haciendo?- Alistair preguntaba horrorizado.

-Se está alimentando de sus deseos…- Respondió Wynne.

-Hay que salvarlo.- Agregó Elizabeth.

-No hay nada que hacer una vez que sucumbe a la oferta del demonio… Esa cosa no lo dejará hasta que muera.- Azana mantenía sus ojos fijos en el demonio que también sostenía esta competencia de miradas con insolencia.

-La Letanía podría salvarlo.-

-Míralo… Lleva días sin comer ni beber a eso súmale que el demonio se alimenta de la poca energía que le queda en este punto es ella lo único que lo mantiene con vida.- Al terminar esa frase Azana se dio media vuelta hacia la siguiente habitación.

-Espera, no podemos dejarlo así…-

-Entonces mátalo, aunque no le veo el caso el demonio no le hará daño a nadie como está ahora, aunque no se vea bonito, este es el mejor de los escenarios.-

-¿Querrías que te liquidara si estuvieras en su lugar?-

-Si estuviera en su lugar jamás habría caído en la trampa de un demonio.-

Elizabeth y Azana competían en un concurso de moralidad que la maga sabía que no podía ganar, en el intertanto Alistair cargó a toda velocidad hacia el demonio, la cual trató de conjurar un hechizo que el ex-Templario disipó en el mismo instante, apuñalándola en el estómago, al mismo tiempo el Templario poseído cayó al suelo gimoteando, muriendo minutos después.

-Si un demonio me estuviera engañando, querría que me despertaran.- Alistair declaró con notoria molestia en su voz pasando entre las mujeres antes de salir de la habitación.

Después de registrar los demás cuartos sin suerte, Azana no encontró rastro de Emilia o Cullen, nunca tuvo muchas esperanzas pero aun así no podía dejar de buscar… Solo una puerta más los separaba del salón principal…


Oh, mira. Visitantes. Los entretendría, pero… requeriría demasiado esfuerzo.

-¿¡Qué le hiciste a Emilia?!- La maga pelirroja yacía inmóvil en el suelo a los pies de un Demonio de Pereza en el salón principal cuando Azana y los demás entraron.

¿Ella? Solo está descansando. La pobre estaba muy, muy cansada. Quieres unírtele ¿No?

¿No les gustaría poder sentarse y… olvidar todo esto? ¿Dejarlo atrás?

-No puedo… mantener los ojos abiertos. Que alguien… me… pellizque.- Dijo Alistair bostezando, Elizabeth cayó dormida al suelo sin poder decir una palabra.

-¡No! Debemos resistir. ¡Debemos resistir! O todo estará perdido.-

¿Por qué luchar? Se merecen más. Se merecen un descanso. El mundo puede seguir sin ustedes…

La imagen de la monstruosa criatura daba vueltas en mi cabeza mientras que todo se iba escuchando cada segundo más en la lejanía, todo a mí alrededor desaparecía lentamente… Emilia… Chiquilla torpe…

.

Fin del capítulo 9


Cualquier comentario siempre es bienvenido.