Star Wars y sus personajes no son propiedad mía sino de Lucas Films y Disney, lo único de mi intelecto es la historia aquí presentada.

Songfic basado en la canción "Do Bad Well" de KSHMR


Unkar Plutt era muchas cosas: un embustero, interesado, desleal, corrupto y sobre todo, mal padre adoptivo. Rey desde niña sabía que él no era una persona de fiar, tenía un pequeño negocio de chatarra con el que "muy apenas sobrevivía", o eso le decía al servicio social cuando iban a visitarlos para preguntarle por la pequeña Rey P. Sin embargo, la menor sabía que tenía más dinero del que decía, porque en bastantes ocasiones lo encontró recibiendo grandes fajos de billetes de todo tipo, además de que tenía gustos que unos chatarreros como ellos no podían costearse.

Y a pesar de que ella creció en austeridad y con algo de desnutrición, no lo podía odiar del todo, era un problema que le decían sus amigos que tenía, ver a bondad en cualquier persona. Pero sentía que si guardaba rencor, no sobreviviría mucho en el ambiente lúgubre en el que estaba, además, era menor de edad, así que prefería recordar algo que la hiciese mantenerse en pie.

En el caso de Unkar Plutt, atesoraba una frase que él siempre le decía cuando notaba que ella le espiaba al recibir dinero ilícito, la primera vez que la escuchó, no entendió su significado del todo, pero mientras más creía, esa frase iba tomando sentido, y se convirtió en una especie de consuelo:

"Hay algunos demonios en el cielo, y algunos ángeles en el infierno. Prométeme niña, cuando ellos tiren tus cartas, tú sabrás quien serás".

Ella nunca creció en un ambiente religioso, pero creía comprender su concepto. Lo único que no entendía era quienes eran "ellos" y porque ella debía de saber quién "sería". Había muchas preguntas alrededor suyo, aunque la que más la siguió en toda su vida hasta que se alejó de Unkar al cumplir la mayoría de edad, fue porque el gobierno le había permitido adoptarla aun cuando sus condiciones eran miserables y sólo era él el responsable de su educación.

No lo sabía, pero lo que sí sabía y se había aferrado a creerlo, era que ella era un ángel en medio del infierno que había sido el ambiente en el que había crecido desde su infancia. Y ahora que podía ser libre, buscaría el cielo al que en verdad pertenecía.


Ben Solo odiaba su nombre, su apellido, y en cierta parte a él mismo por lo que representaba su persona y su legado. Él debía de ser el hombre más feliz de toda la galaxia por todo lo que tenía: un padre famoso, una madre con linaje real, un tío con gran reputación, dinero, colecciones artísticas exuberantes y ser tratado siempre como un príncipe. Sin embargo él sabía toda la mentira detrás de esa fachada.

Su nombre sólo le trajo problemas, la gente no lo veían por quien era, no les interesaba, sólo lo veían como el hijo de unas leyendas vivientes; su crianza fue para hacerlo una copia exacta de sus padres y su tío sin dejarlo ser él mismo. Aunque luchara, no podía ser alguien porque ya había nacido siendo alguien, y nunca tuvo la voz para oponerse. Apenas fue mayor de edad se cambió el nombre a Kylo Ren para intentar alejarse de ellos.

A veces se esforzaba en rememorar los buenos momentos, pero de su infancia sólo recordaba como su madre velaba por su trabajo, y cómo su padre, una vez en medio de gritos y desesperación, le reclamaba por no prestarle atención a ambos, ella ni siquiera lo miró a los ojos, se excusó diciendo que simplemente no podía ser normal porque tenía un legado Real y debía de honrar a su título. Al parecer prefería ser llamada "princesa", a "mamá".

Fue la única vez que los vio peleando, porque desde ese momento, su padre empezó a alejarse de ellos; si ella se enfocaba en sus metas, él haría igual, y su hijo terminaba sobrando. A partir de ese momento se sintió solo, tal como su apellido lo condenaba, y pasó a ser criado por su tío, un hombre soltero que no sabía tratar con niños y lo dejaba encargado con niñeras o institutrices por meses cuando se hartaba de él.

Ah, y una vez intentó ahorcarlo.

De vez en cuando su madre lo visitaba, nada más para llevarle regalos caros y compensar la falta de tiempo que le dedicaba. Se tomaban fotos y después ella se iba, no era alguien narcisista, pero Ren sabía que esas fotos las usaba con sus conocidos para asegurarles la buena relación que ambos llevaban, y de paso presumía que sus regalos eran mejores a los de Han, aunque bueno, él nunca le había regalado algo.

Hubo una ocasión donde intentó contactar con su padre, era adolescente, y confiaba en que lo dejaría viajar con él durante una temporada, a pesar de ser joven era inteligente y podía llevar las clases consigo sin perder algún ciclo escolar, sin embargo, Han se negó. Una cosa llevó a la otra, ambos discutieron, sacaron todo lo que guardaban, y Ren recordaba muy bien lo que le había dicho su padre cuando le reclamó no haber estado en su infancia con él:

"Si no puedes hacer el bien, mejor has el mal bien"

Esas palabras lo marcaron, dejó de insistir en reunirse con su padre. En ese momento lo había perdido, no lo odiaba, no podía odiar a alguien que estaba muerto.

Creció y cada vez se sentía más y más confundido, solo e inseguro; su familia era el ejemplo claro de la hipocresía, porque cuando había eventos donde todos se juntaban para alguna celebración publica, ahí, era el orgullo de Leia, el consentido de Han, y los ojos de Luke que se preguntaba cuando tendría un hijo como él. ¿Realmente lo querían o todo era parte de una farsa? Decían una cosa frente a las cámaras, pero dentro de su casa actuaban lo opuesto a lo que proclamaban.

En el peor momento de su adolescencia entendió que las palabras de ellos no tenían valor, no mentían, pero no seguían lo que declaraban, odió y le dolió saber que sus padres y tío preferían la felicidad de un puñado de desconocidos a la felicidad de su único heredero. Sólo le importaban verse bien exteriormente, aunque estuviesen podridos por dentro.

Así que siguiendo la frase que le dijo su predecesor, un día donde iba a haber una fiesta familiar se dijo a sí mismo:

"Ellos nunca ven la historia, sólo lo malo y lo bueno, es tal como me dijiste, aún recuerdo esa noche".

Y empujó a su padre de las escaleras.

Su familia tan perfecta como siempre, entendió que el tropiezo de Han había sido un accidente y él no había tenido nada que ver. Su madre lloró en el funeral aunque en el hospital había estado tranquila, su porte decía que no había sucedido nada grave, aun cuando fuesen los últimos momentos de su esposo.

Fue en ese momento cuando Ren confirmó estoicamente que no quería nada de esa familia y su legado, pero antes de que pudiese enfrentar a su madre, su tío simplemente le dio las llaves de un departamento en una ciudad lejos de ahí, no le explicó mucho, pero le sugirió que se fuese rápido, porque si no, los frenos de su auto fallarían pronto; a veces la muerte seguía a aquellos que la causaban.


Rey estaba feliz, el departamento con roommates mixtos era lo mejor que pudo habérsele ocurrido a alguien. Ella siempre se había sentido mejor acompañada de hombres, no le interesaba maquillarse, prefería ropa cómoda y no le gustaban los vestidos, así que si estuviese en una casa exclusivamente con chicas no sabría de qué podría hablar con ellas. Pero en ese departamento, donde había dos chicos y una chica, sentía que había un equilibrio perfecto, no se sentía tan vulnerable, pero también sentía que podía ser ella misma.

Finn, Poe y Rose eran grandes personas, la ayudaron a encontrar trabajo en una empresa de logística cerca del departamento y en sí parecían buenas personas, relajadas, platicadoras pero que no se entrometían mucho. Eso le ayudó, porque así no tuvo que elegir una excusa falsa sobre cómo había tenido el dinero para comprar todos los muebles nuevos de su habitación si recién acaba de ingresar a la universidad y era una huérfana con un solo padre adoptivo.

Eso era algo extraño, divertido y peligroso de cierta forma, cuando le informó a Unkar que se iría lejos de con él y no tenía planes de regresar, él le contestó que hacía lo mejor y se había tardado, le tendió un gran maletín lleno de fajos de billetes y le dijo que lo viera como un préstamo, ella podría utilizarlo durante su vida, pero debería de invertirlo; en su educación, casa o negocio, mínimo para que cuando él estuviese viejo y jubilado le ofreciese un vaso con agua.

Luego se rio estrepitosamente y agregó: "Si no es que me matan antes".

El dinero era bastante, así que Rey sorprendida por heredar aquel dinero cuando tuvo muchas carencias años atrás, decidió ir a un banco para poder crear una cuenta o algo para almacenarlo, pero se volvió a sorprender cuando le dijeron que ya había una cuenta a su nombre, dispuesta a ser utilizada cuando ella la reclamara.

La señorita que la atendió pareció atragantarse cuando vio la suma que tenía, y luego la miró a ella, intentando asimilar que aquella chica flacucha era casi millonaria.

— ¿Por qué personas morales te depositan a tu cuenta?

Eso la tomó por sorpresa, eso era obra de Unkar.

— Mi padre tiene un taller, seguramente quiso que algunos pagos de clientes fuesen conmigo para asegurar mi carrera universitaria.

La mujer la vio con desconfianza, luego se alejó de su lugar y le habló a quién parecía ser el gerente, él la acompañó y vio los números de la cuenta de Rey, la miró de la cabeza a los pies y luego le dijo en voz baja:

— Te recomiendo que utilices la tarjeta lo más discretamente posible, paga cosas que te den ticket y no hagas compras muy grandes. Esta cuenta tiene años sin ser utilizada, pero las transacciones que ha tenido son… interesantes. No hagas ningún movimiento extraño porque te meterás en problemas, pareciese que fuese una cuenta donde lavaban dinero, pero como es antigua y de ahorro, ha pasado desapercibida, te sugiero que hagas igual, busca un contador y declara bien tus impuestos, no tendrás problemas si haces todo a su debido momento.

Rey casi se desmaya, ella ya sospechaba de los trabajos sucios de Unkar, pero que la involucrara deliberadamente, eso era algo inaceptable. Agradeció que no dijo nada sobre querer depositar más dinero porque seguramente se la llevarían presa ahí mismo. Agradeció la sugerencia, firmó los documentos para recibir la tarjeta y le cambió de código NIP, ahora tenía dinero en una cuenta bancaria y en efectivo, genial, problemas.


Ren estaba en su oficina mirando unos números sin mucha concentración frente al ordenador, estaba harto, pero era hacerlo o morir de hambre. Podía tener trabajos mucho mejores y él y sus compañeros de oficina lo sabían, era gerente y aun así no ganaba tanto como el puesto lo exigía, pero por lo menos se sentía cómodo, o era lo más cómodo que se podía sentir.

Cuando salió de la universidad, fue contactado por extensas empresas que deseaban que un Skywalker estuviese entre sus filas, de nueva cuenta no lo querían a él, sólo querían lo que significaba, así que tuvo que tomar un trabajo de una compañía pequeña y que dudaba que fuese muy legitima del todo. Pero por lo menos lo querían por sus capacidades y nunca mencionaron su familia, sólo les interesaba el trabajo y los ajustes en los reportes finales para que no se viesen los excesos de dinero que recibían cada cierto tiempo.

Estaba a inicios de octubre, tenía que preparar el informe del 5to bimestre y sospechaba que volvería a caer dinero "sin cliente en específico" que le volvería a dar problemas. Ya se estaba acostumbrado a aquello, pero debía de ser inteligente para no gastar sus excusas cuando declarase los ingresos, debían de ser prósperos pero no tanto.

En eso, para su buena o mala suerte, llegó Hux con un café en la mano y una sonrisa que gritaba "necesito un favor".

Usualmente lo mandaría a volar, si había escuchado hablar sobre lo pésimo que era trabajar con el hijo del dueño, debía de agregar otro puesto a esa lista, el sobrino de éste. Armitage no tenía un puesto en específico, él se consideraba "Consultor de Procesos", y por ende diario podía pasearse por todo el edificio preguntando sobre cómo iban las cosas en todos los departamentos. Al parecer ahora le tocaba a él soportarlo.

— Estoy haciendo el informe, te recomiendo que me dejes estar concentrado porque me podría equivocar el algún número. — Amenazó, sabía lo importante para Hux ese reporte, porque sería pasar otro bimestre limpio sin problemas por no declarar impuestos.

— Vamos, confío en ti, no te equivocarías ni aunque quisieses, no eres ese tipo de persona. Vamos a platicar un rato.

Ren rodeó los ojos exasperado mientras aceptaba el café, Hux lo consideraba su amigo, y tal vez fuese lo más cercano a un amigo que tuviese, pero eso no significaba que le agradara estar con él. Pero en ese momento prefería despejarse un poco antes de volver a ese archivo que lo enloquecería si no lo hacía a tiempo.

— ¿Qué quieres?

— Un favor.

— Si, ya lo sé. — Respondió hostil mientras levantaba el café, declarando que ese había sido su soborno. — ¿Qué quieres?

— Una fiesta.

— ¿Eh? — Preguntó sorprendido, ¿Acaso cumplía años?

¿Acaso le debía de interesar?

Hux bebió de su café lentamente, pero sin bajar la mirada.

— Dentro de pocos días nos van a depositar un dinero, con el concepto de Halloween, así que debemos de hacer algo para declararlo en los gastos. Pensaba en una fiesta.

Ren bajó el café, no era de sorprenderse, de hecho se podría decir que estaba agradecido por el aviso, así podría hacerse una idea de su reporte.

— De acuerdo, buscaré proveedores.

— ¡No! — Soltó Hux, más fuerte de lo que necesitaba y de lo que Ren le tenía permitido. — Digo, no te preocupes por ellos, yo te consigo la mayoría de las facturas.

— ¿Entonces? — Lo miró con una mirada sombría.

— Quiero tu casa, réntamela.

Ren se golpeó la cabeza mentalmente, eso era, debía de hacerle un recibo estratosférico a Hux mientras decía que recibía el dinero en efectivo aunque no lo hiciese y nunca recibiese dinero alguno.

— ¿Qué gano yo? — Sabía que efectivo no.

— La oportunidad de conocer muchas chicas disfrazadas en un ambiente relajado, ¡Vas para tus treinta! Debes de conocer a alguien. — El tono falso de Hux dejaba mucho que desear.

— ¿Crees que me convencerás con eso?

— Bueno, también irán hombres. — Agregó el pelirrojo en voz baja.

— ¡Cabrón! — Le reclamó — ¿Es enserio?

— ¿Qué? Te ofrezco limpiar tu reputación con los pisos de abajo, muchas chicas se preguntan porque no tienes pareja, y otras quieren conocerte más a fondo.

— ¿A eso vas a los pisos de abajo? ¿A chismear?

— Oye, a escuchar. Necesito conocer a mi personal y sus inquietudes, quiero que estén en un ambiente ameno para que puedan desarrollarse.

— Quieres que estén felices sólo para que no hablen de la basura que somos.

— Puede ser — Respondió sin intimidarse Armitage — Pero tú lo has dicho, "somos". Ahora dime a qué hora estaría bien que llegaran los proveedores a arreglar tu casa.

— Hux… — Dijo amenazante.

— No digas nada, contrataré a una organizadora de eventos, y podrás estar encerrado en tu habitación.

— Hux…

— ¿Qué? ¿Quieres que las chicas pierdan la ilusión de salir contigo sólo porque sigues siendo Ben Solo en el interior y seguramente tienes alguna prometida que tu familia ha elegido por ti?

Ren se puso de pie instantáneamente Armitage sonrió.

— Perfecto, Phasma llegará en la mañana del 31, lo bueno que Halloween caerá en sábado, así que será un gran evento. Y sólo por eso, permitiré que los trabajadores lleven invitados, queremos tenerlos felices ¿No es así? Pero yo como su jefe también debo de estar feliz. Tú no vengas a trabajar ese día, descansa y yo me encargaré de tu disfraz, ¡Sonríe! Es una fiesta.

Ren vio como el pelirrojo se retiraba, de acuerdo, tendría una fiesta y luego buscaría otro trabajo... su anonimato ya había terminado.


— Rose no.

— Rose ¡Sí! — Gritó animada la roomie de Rey. — ¡Vamos! ¡Será divertido!

— Yo nunca he ido a una fiesta así, no sabría cómo comportarme.

— Es una fiesta de disfraces, es obvio que te puedes comportar de cualquier manera.

— ¡Además habrá alcohol gratis!

Rey miró mal a su compañero moreno.

— No me estás ayudando Finn. — Amenazó.

— De hecho estoy de lado de Rose, es una fiesta elegante ¡Vamos a divertirnos un poco!

Rey intentó defenderse.

— Tú lo has dicho, es fiesta elegante, yo no sé nada de esas fiestas.

— Son aburridas, así que es mejor que nosotros vayamos para poner algo de ambiente.

— Pero…

— Iremos todos nosotros ¿Enserio preferirías estar en la casa sola y aburrida?

— Siempre he estado sola, no es ningún problema para mí. — Alegó de forma simple.

— No más, ahora eres parte de nosotros, y para nosotros si es un problema salir sin nuestra amiga — Contraatacó Rose — Porque eres nuestra amiga ¿Verdad?

Rey desvió la mirada, le gustaba ser consideraba parte de algo, pero ahora estaban usando ese algo en su contra.

— Sí, si somos amigas.

— Y las amigas nunca se dejan solas ¿Verdad?

— No — Contestó Finn.

— Entonces como somos amigas, ¡Iremos juntas a la fiesta! ¡Muchas gracias Rey! ¡Sabía que podía contar contigo!

Rey se quedó callada, le habían tendido una trampa.

— Bueno, lo pensaré.

Pero su oración ni siquiera fue escuchada, Rose y Finn ya estaban pensado en que disfraces estarían bien para la ocasión.

En la noche, Rey estaba tomándose un té mientras veía las estrellas por la ventana de la sala en común de la casa. Finn la sorprendió en medio de la oscuridad.

— ¿Rey? — Ella se sobresaltó.

— Finn, hola — Dijo en voz baja, se suponía que todos estaban durmiendo — ¿Qué paso?

— Vine por un vaso con agua — Explicó. — ¿Y tú?

Ella observó el té, y después volvió a mirar al cielo estrellado.

— No mentía cuando dije que me gustaba estar sola. Estar así es relajante — Mintió. Ella tenía el sueño ligero y cualquier cosa la despertaba, si una puerta hacía un rechinido al abrirse era suficiente ruido para ponerla de pie, y al parecer alguien se había escabullido de la casa para ir a quien sabe dónde.

— Sí, pero no en medio de la oscuridad. — Alegó Finn mientras se sentaba a su lado, seguramente también sospechaba de las huidas de Rose y por eso se había mantenido alerta.

— ¿Por qué están tan interesados en que vaya a la fiesta? — Cambió de tema Rey, no quería hablar de ella misma. — ¿Por qué simplemente no van ustedes y se divierten?

Finn bajó la mirada, no observó a su alrededor para ver si alguien los escuchaba, así que Rey supuso que ya sabía que Rose no estaba en su habitación.

— Porque Rose es tu amiga y quiere que la acompañes.

— Sí, pero ¿Por qué?

Finn guardó silencio por un momento, parecía que ya no iba a continuar la conversación, pero después de un suspiro levantó la mirada.

— Rose tiene problemas en relacionarse con mujeres amistosamente y estar en ambientes así.

— ¿Ambientes así? ¿A qué te refieres?

— Aunque no lo parezca, la familia de Rose es adinerada — Rey abrió los ojos, eso no se lo esperaba, Rose parecía una chica muy humilde, bueno, ella también y tenía bastante dinero en efectivo en su habitación.

— No lo parece — Contestó.

— No, porque no le gusta. — Agregó Finn. — Yo la conocí cuando si le gustaba, eran un desastre, ella y su hermana Paige, que era su mejor amiga.

Rey se volvió a acomodar, esa historia era interesante, pero todavía no entendía porque se relacionaba con ir a aquella fiesta.

— ¿Qué paso?

— Estaban de vacaciones, ebrias y seguramente drogadas, Rose pensó que sería buena idea manejar en ese estado, tenían un convertible. Paige se sentía la Reina del mundo estando de pie en el auto hasta que Rose no controló la velocidad, el coche se volcó y Paige salió disparada, murió instantáneamente a cause del golpe, no se pudo despedir de Rose aunque estuvieses a metros de distancia.

Rey sintió escalofríos, Rose no parecía ese tipo de chica.

— ¿Entonces?

— Entonces Rose y su familia descubrieron el lado oscuro del dinero, Rose se culpaba de la muerte de su hermana, su mejor amiga, sus padres se culpaban por ser tan permisivos y cuando ella se recuperó cambiaron totalmente su estilo de vida. Fue por eso que ella y yo decidimos rentar esta casa, pero ella ya no tenía amigas mujeres, no podía, solo me tenía a mí, y después a Poe.

Rey sintió escozor en sus mejillas, no sabía porque quería ponerse a llorar.

— Pero ahora me tiene a mí. — Concluyó.

— Exacto, eres la primera mujer con la que ella se ha sentido cómoda. Por eso es tan importante acompañarla a esa fecha, el organizador es su ex, de hecho creo que está con él en este instante, pero ella ya no se siente cómoda en ambientes así, le recuerdan lo que fue y lo que hizo, sin embargo, lo sigue queriendo a él, aunque de cierta forma le recuerde el pasado. Necesita nuestro apoyo para superarlo.

Rey se limpió los ojos, había toda una historia y un mundo de sufrimiento detrás de Rose, ella también tenía el suyo y ahora sospechaba que Poe y Finn también tenían su pasado turbio, no era por nada que se hacían llamar a sí mismos "La Resistencia".

Irónicamente terminó cayendo con un grupo de personas que estaban tan quebradas como ella.

Miró al cielo mientras se mentalizaba en asistir a aquella fiesta, no importaba si se sentía incómoda un rato si con eso Rose estuviese tranquila el resto de su vida, todos tuvieron malos momentos, pero ahora ella podía actuar para ayudar a alguien que lo necesitaba:

"Yo no creo en los milagros, destellos de la noche… sé que algo lo vale, sé cómo pelear"

— Iré.


Ren tenía que admitir, que pesar del carácter pesado de Phasma, ella tenía buen gusto para las fiestas. Apenas era mediodía y su departamento parecía haber salido de una revista de vanguardia, les había llegado una cifra exagerada como concepto de Halloween, así que era obvio que sería una fiesta elegante, pero todo era diferente cuando la idea pasaba de un papel a la vida real, y más cuando estaba su casa de por medio.

Por lo que había escuchado mínimo dos cuadros nuevos y algunas decoraciones si se iban a quedar en sus paredes.

Si al inicio se asustó por la cantidad de gente que había sido invitada, ya no tenía tanto miedo, Hux había comprado un seguro carísimo para la fiesta, y lo iba a cobrar si o si, claro, eso no iba a venir en el reporte, pero su casa estaría a salvo de cierta manera.

Él se quedó ayudándole a Phasma, era una mandona, pero tenía muy en claro que era lo que quería, así que vigilar a los decoradores y chefs no era nada a comparación del trabajo de ella. Él tenía años sin celebrar una fiesta del 31 de octubre, así que revisar las preparaciones le estaba causando cierta emoción, parecía que iba a ser una buena noche, además se permitiría embriagarse a gusto ya que tenía su habitación a pasos de distancia.

Continuó vigilando los preparativos hasta que Phasma lo sujetó del brazo, se conocían, pero no tenían tanta familiaridad como para tocarse, pero Phasma era Phasma, y haría lo que fuese necesario para que todo saliese de acuerdo su plan.

— Vete, báñate y arréglate. Armitage no ha de tardar y ya debemos de estar vestidos cuando empiecen a llegar el personal.

Él la miró con suspicacia.

— Como ordene Capitana — Bromeó. — ¿Confiará en mí o tendrá que verme cambiándome para saber que me puse bien mi disfraz?

Ella rodeó los ojos.

— ¡Lárgate!

Aunque intentó contenerse, Ren no pudo evitar soltar una pequeña carcajada, Phasma era capaz de manejar muchas cosas, pero cuando se trataba de hombres, era su punto débil. No la culpaba, tenía un carácter intimidante, además de que media casi tanto como él, que faltaba poco para alcanzar los dos metros de altura. Así que tenía nula experiencia en el campo masculino, y por ende, sonrojarla con insinuaciones era sumamente sencillo, pocos se atrevían, y con pocos se refería a él y Hux, que eran capaces de soportar sus cachetadas, pero el comentario había sido una buena venganza por haberlo tocado.

Con sorpresivo mejor humor, ambos decidieron continuar con el itinerario.


— ¡Rey te ves fantástica! — Exclamó Rose, Finn y Poe asintieron detrás de ella.

— No sé, esto no fue lo que pedí. — Respondió dudosa mientras intentaba verse el vestido que llevaba puesto.

A sugerencia de Poe que conocía a prácticamente más de la mitad de la ciudad, el equipo de la "Resistencia" había ido a con una costurera para que les hiciese disfraces a la medida, con la excusa de que así no se encontrarían a alguien con el mismo disfraz, además de que el atuendo sería a su medida.

Rey lo consideró al inicio, pero al parecer la ropa a la medida iba a costar sólo un poco más de lo que sería comprar en alguna tienda, además de que podría pagar en efectivo. Eso, considerando la calidad de las prendas, la hizo aceptar el trato.

Pero no aceptaba el atuendo: se veía y luego se comparaba con Rose o Finn y no entendía porque su traje no parecía en nada a lo que había pedido a comparación de sus amigos.

Rose llevaba un vestido rojo brillante con una abertura a la altura de la pierna que mostraba un poco una sexy y discreta liga negra, ella quería un vestido tipo casino, y lo había conseguido. Finn llevaba un traje negro con detalles en rojo acompañado de un bastón, un sombrero de copa con detalles también escarlata y una máscara hasta la altura de su nariz en forma de cráneo. Si veía a Rose y Finn juntos parecía que iban combinados debido a la gama de colores que utilizaban, pero él había pedido un traje parecido al del brujo vudú de la película "La princesa y el sapo", y cuando lo veías de esa forma, era un traje mucho mejor.

Poe en parte, simplemente había pedido un traje de piloto aviador, y a un lado había un casco esperando a ser puesto. Él no iba a durar mucho tiempo en la fiesta, al parecer su novia Zori también tenía un evento esa misma noche, y como Rose ya no pudo conseguir un boleto de entrada para ella, la pareja decidió pasar su mayor tiempo en la fiesta externa. Pero aun así su traje era justo lo que había solicitado.

En cambio Rey, había querido un atuendo simple y típico, así que pidió un disfraz de momia; una blusa con holanes, pantalones envueltos y unas mangas de venda. Sencillo, cómodo, práctico. Pero lo que recibió y se probó no era lo que esperaba, recibió un vestido largo de gasa beige, con bordado de encaje del mismo color y sí, unas mangas con vendas, pero llevaba un escote que se fruncía en su pecho.

— No entiendo cómo la costurera pudo equivocarse con mi pedido — Reclamó aun viendo toda la tela que la acompañaba.

— No te preocupes, tengo unos zapatos que te combinarán mucho mejor — La tranquilizó Rose con una sonrisita sospechosa. — Además, tu atuendo sí se ve antiguó, pareces una virgen, este es un vestido sacado de la Met Gala 2018.

Ambos chicos asintieron aunque Rey estaba segura que no sabían a qué se refería Rose con Met Gala, porque ella tampoco lo sabía.

Rose regresó con un par de zapatos del mismo color de su vestido de tirantes y una caja. Le tendió los zapatos a Rey y ésta no tuvo ninguna otra opción que probárselos, cuando levantó la vista, vio cómo su compañera sacaba de la caja una corona en forma de aureola con cruces y un velo de encaje a juego.

— ¡Fuiste tú! — La acusó. Luego miró a los chicos y vio que desviaban su mirada ¡Habían sido cómplices!

— ¡Oye Amilyl Holdo es una modista estrafalaria! — Se defendió — Me llamó preocupada porque sentía que tu traje no iba de acuerdo a tu personalidad, así que decidimos hacer unos ajustes.

— ¿Sin consultarme?

— Dijiste que estabas preocupada por tus exámenes, pensé en tu salud mental, no te generé más estrés.

Rey cerró los ojos por un momento, estaba enojada, sí, pero tampoco era que importase mucho, ella sólo iba a la fiesta por Rose, así que si ella pensaba que debía de modificar su atuendo, tenía todo el derecho, aunque no lo sabía. Empezó a inhalar y exhalar para poder tranquilizarse.

— ¿Enserio crees que te voy a agradecer por eso? — Contestó, pero su voz estaba mucho más relajada, Rose había ganado esa batalla de disfraces.

— Me vale — Le dijo sacando la lengua. — Ahora agáchate para ponerte la corona y el velo, que por cierto se puede poner en tu cabeza o en los tirantes del vestido, se convierte en una capa también ¡Amilyn pensó en todo!

Rey rodó los ojos mientras veía como Rose disfrutaba el atuendo más que ella, no se volvió a quejar, incluso cuando Rose le puso un collar de cruz y le pegó con pegamento (esperaba que dermatológico) piedras brillosas en las mejillas y unas pestañas que pesaban más de lo que deberían.

Cuando llegaron a la ubicación de la fiesta, Rey pensó que se habían equivocado de lugar, Rose sí había dicho que irían a una fiesta elegante, pero la tranquilizó diciendo que sólo iba a ser una fiesta laboral en el departamento de un empleado, pero ese lugar no era un departamento, era una mansión. Poe lanzó un silbido cuando vio la construcción a lado de ella, pensando lo mismo.

— ¿Segura que es aquí? — Preguntó Finn sospechoso.

— Eso dice la ubicación que me mandaron — Levantó los hombros Rose con indiferencia — Preguntemos.

Llegaron a la puerta principal y vieron a varios hombres de seguridad, aunque entre todos resaltaba un caballero de armadura cromada reluciente que recogía las invitaciones. Cuando Rose confirmó que en efecto esa era la fiesta correcta, entregó su pase, y el caballero se quitó el casco que lo cubría para mostrar que en realidad era una dama. Rubia, blanca, de ojos color claro, pero con una presencia intimidante. Rey agradeció que vio el momento en que se quitó el casco, porque nunca creería que la persona debajo de la armadura era una mujer de la misma edad que ella.

— Rose, que bueno que llegas, Hux me tiene harta con su impaciencia. — Rose sonrió, al parecer conocía a esa chica.

— Perdón Phasma, tuvimos un pequeño contratiempo. — Rey sintió una calada, ese contratiempo había sido ella y sus quejas sobre su disfraz.

— No te preocupes, lo bueno que estás aquí. — La chica volvió a asentir mientras la rubia, Phasma, sacaba de su cinturón de caballero un radio y se daba la vuelta, seguramente avisándole a Hux sobre la llegada de la joven. ¿Ese Hux sería acaso el ex que le había mencionado Finn? Si es así se sentía nerviosa, nunca se había planteado que tipo de hombre sería el ideal para su compañera, pero si por él Rose se atrevía a asistir a fiestas que le recordaban su doloroso pasado, seguramente valía la pena.

— Dice que ya viene, por favor acércate a las escaleras para que te vea cuando baje, no quiero sus mortificaciones sobre mí diciendo que no te encuentra. — Rose volvió a asentir mientras entraba con su sequito detrás, y Rey pudo haber jurado que entre Phasma y Finn hubo un par de miradas cómplices.

El lugar era inmenso, según Rey no se habían tardado tanto, pero ya había bastante gente en las habitaciones, al parecer en alguna sala se encontraba un DJ, porque a pesar de no verlo, la música se escuchaba a un volumen decente. La casa/departamento era increíble; tenía temática de Halloween, estaba decorada con colores negro, naranja y morado, pero también estaba acompañada de colores dorados que le daban un tono elegante.

— Creo que nos vamos a dividir — Advirtió Poe a las chicas en medio del ruido — Finn y yo iremos a ver dónde están las bebidas, ustedes chicas, esperen al zanahorio.

El moreno se rio ante el apodo que escuchó, Rose sólo puso mala cara.

— No me avergüences Dameron. — Le amenazó.

— Eso me lo tendrá que decir Zori cuando venga por mí, así que por el momento, este va a ser mi pre-copeo. ¡Diviértanse! — Dijo mientras con una mano sujetaba a Finn del cuello y con la otra se despedía.

— Hombres, ¿Por qué siempre piensan en emborracharse? — Se quejó Rose — ¡Y eso que abogué por él para que lo invitaran!

Rey no supo que cara poner, sentía que se había perdido de algo.

— ¿Zanahorio? — Preguntó en un susurró a Rose que se había acercado a un mesero para preguntarle la ubicación de las escaleras.

— Es un maldito apodo que le puso Poe a Hux porque es pelirrojo. — Dijo mientras le indicaba el lugar que había dicho el mesero. — Adora molestarme con eso.

— Vaya, por como lo dijo, parecía que no se llevaban bien. — Indagó, y se sorprendió cuando su amiga asintió.

— De hecho no lo hacen.

Rey asintió, y luego recordó que se suponía ella no sabía quién era Hux, en caso de que fuese quien creía ser.

— Y a todo esto ¿Quién es Hux? — Preguntó mientras esperaba no verse tan tonta, aunque lo había conseguido cuando se tropezó cuando alguien pisó el velo que llevaba y perdió el equilibrio.

— Mi ex, un completo imbécil. — Soltó Rose sin pena. Rey se sorprendió por la descripción tan despectiva con la que se refería. ¿No se suponía que por él ella estaba mejorando y se escapaba de vez en cuando por las noches?

— ¿Y por qué se quieren ver? — Preguntó realmente confundida.

— Me gusta, es tan imbécil que me da risa. Supongo que es cierto que las chicas nos dejamos conquistar por aquellos que tienen buen humor, aunque bueno, él me hace reír sin siquiera proponérselo.

La cabeza de Rey hizo corto circuito, así no era el hombre que se imaginó para Rose, de hecho, por como lo describía, sospechaba que iba a estar en el team de Poe muy pronto, ella tenía buen ojo para los imbéciles, y de hecho solía llevarse mal con ellos incluso en la primera conversación.

Por fin llegaron a la escalera y Rey empezó a sentirse por primera vez incómoda. Al parecer no había notado las miradas de las personas porque iba caminando y estaba concentrada en la charla que tenía, pero ahora que estaba sin moverse y sin más preguntas, sintió como la gente la miraba de reojo. No era que se viese mal, al contrario se veía bien, demasiado bien tal vez.

Rose llevaba un vestido sexy, sin embargo podía pasar como un vestido de cualquier tienda que se dedicara al ramo, en cambio su disfraz de virgen, se notaba que había sido elaborado por manos expertas, tal vez el vestido pudiese pasar desapercibido, más no la corona, el collar de cruz y el velo.

Aun no bajaba Hux, porque ni ella ni Rose habían visto un chico pelirrojo cerca. Así que aunque se obligó a admirar las paredes blancas que se asomaban del segundo piso, Rey decidió aprovechar el tiempo para quitarse el velo y ponérselo como capa, así al menos podría sostenerlo entre sus brazos y sería menos llamativo. Se inclinó un poco para quitarse los broches sin ayuda, pero cuando levantó la mirada hacia las escaleras para abrocharse la capa, supuso que la ayuda que no había pedido para arreglar su atuendo, lo iba a utilizar para poder seguir de pie sin caerse.

"Oh, mi papá me enseñó bien: Hay algunos demonios en el cielo, y algunos ángeles en el infierno. Entonces, prométeme niña, cuando ellos tiren tus cartas, tú sabrás, tú sabrás quien serás".

Rey recordó las palabras de Unkar como si se las estuviese susurrando al oído, olvidó respirar, en medio de las paredes y escaleras blancas que irradiaban paz, estaba bajando un joven vestido de negro, era demasiado atractivo; alto, serio, cabello oscuro y algo largo sujeto con un listón hacía atrás. Llamaba demasiado la atención entre el ambiente festivo que se encontraba a su alrededor, aunque él también iba a estar en la fiesta, porque llevaba una capa oscura que le quedaba a la perfección, no como a ella que le arrastraba.

Rose le dio un codazo mientras le indicaba con la mirada que se acercaba Hux, y sólo por eso vio al pelirrojo que se encontraba a lado del azabache. Sin duda tenía porte de cretino, no sabía cómo, pero su cabello peinado hacía atrás con exceso de cera se lo decía. Pero llevaba un traje blanco con detalles en rojo que curiosamente combinaba bastante con el vestido de Rose. Sorpresivamente no le hizo mala cara.

— ¡Armitage Hux! — Saludó Rose mientras corría a sus brazos. El chico simplemente estiró los brazos para recibirla, no camino hacia ella como se esperaría. Pero Rey vio una sonrisa sincera salir de sus labios cuando la abrazó contra él.

Sin duda era un imbécil, pero tal vez no fuese tanto.

— ¿Necesitas ayuda? — Escuchó con una voz tan profunda que le erizó la piel y debilitó las piernas, cuando volteó hacia el origen de la voz, distinguió que era el joven que iba a lado de Hux. — Las capas son un tormento cuando no estás acostumbrado a usarlas.

Ella simplemente había olvidado que llevaba el velo en sus manos, se sonrojó, seguramente él había visto las extrañas poses que hizo cuando intentó quitarse la prenda ella sola.

Asintió ligeramente, era un movimiento casi imperceptible, pero él lo notó y tomó el velo para acomodarlo en los tirantes de su vestido, ella se quedó congelada, el desconocido con toda la delicadeza del mundo acomodó su capa, pero no pudo evitar rozar con sus dedos contra su piel, y ésta se erizó mucho más de lo que estaba. Rey podría jurar que sentía una corriente atravesándola cuando tuvieron contacto.

— Ya está — Indicó él mientras volvía a ponerse enfrente de ella.

— Gracias — Dijo sin mirarlo a los ojos, no podía, estaba sonrojada y se sentía pequeña, porque cuando se enderezó notó que ella muy apenas le llegaba al hombro.

— ¡Rey, ven! Te quiero presentar a alguien. — Escuchó que Rose la llamaba justo en el momento exacto y tanto ella como el desconocido voltearon hacia la chica casino.


Las sorpresas de Ren en ese día parecían no tener fin. Hux le había prohibido abrir la bolsa donde se encontraba su disfraz hasta el día de la fiesta, según para que la emoción fuese mayor, aunque tenía la sospecha de que le había dado un disfraz basura para ponerlo en aprietos el día de la fiesta.

Era inmaduro, sí, pero con Hux no se podía confiar del todo. Así que había pedido un traje por internet por si acaso, más no lo iba a necesitar, aunque no lo admitiese en público; Hux se había lucido en el buen sentido. Recordó cuando en broma Armitage le dijo que con ese cabello largo que tenía podría trabajar de vampiro si se lo proponía, él pensó que era uno de esos comentarios que hacía para molestarlo, pero tal vez le estaba dando una indirecta del traje que le había mandado a hacer.

— Conde Drácula, nada mal. — Dijo para sí mientras empezaba a sacar prenda por prenda, al parecer venía todo ahí a excepción de los zapatos, porque inclusive encontró una cajita que contenía colmillos falsos, varios listones, un reloj de bolsillo y un anillo (estos dos últimos no parecían de metal corriente, debían de ser una aleación, y no quiso pensar en cuanto estaban facturados).

En fin, el traje de Ketchup que se encontraba en su closet tendría que esperar otro año más.

Cuando terminó de ponerse los zapatos lustrados con cuidado, ya escuchaba algo de movimiento, sabía que se tenía que dar prisa para recibir a los invitados, Phasma se lo había pedido, además, mientras más pronto estuviese abajo, más podría beber "para socializar" entre sus compañeros. Se ajustó la última correa y se vio al espejo, él no era vanidoso, pero debía de aceptar que el traje le había quedado demasiado bien, y sólo por eso haría que el traje luciese como debería.

Al abrir la puerta se sorprendió al ver a Hux a nada de golpearla, él llevaba un traje estilo casino blanco, acompañado de decoraciones de cartas en rojo y negro.

— Que bueno que no has salido, necesitamos conversar. — Habló con urgencia su compañero mientras lo volvía a arrastrar a su habitación.

¿Y el cabrón como sabía cuál era su habitación?

— Necesito estar abajo, órdenes de Phasma — Respondió Ren mientras se soltaba del agarre de Hux, al parecer ese día era el día de las sorpresas y tactos inesperados.

— Ella ya sabe que estamos los dos acá, nos va a cubrir.

— ¿De qué? — Preguntó él, pero Hux ya se había acomodado en una silla que tenía frente a su escritorio, con que no hurgara entre sus cosas, nadie iba a salir herido.

— Rose no ha llegado.

Ren se quedó pensado, analizando el rostro preocupado de su compañero ¿Rose? ¿Y esa quién era? Tardó varios segundos en recordar que ese nombre lo había pronunciado Hux un par de veces en el pasado, al parecer era una noviecilla o algo así.

— ¿Y? — Preguntó seco.

— Le pedi que llegara temprano.

Ren aprovechó su disfraz y sacó su reloj de bolsillo que estaba perfectamente sincronizado con la hora local.

— Es temprano.

— Pero no tanto — Rebatió el pelirrojo.

— Hay tráfico — Resolvió Ren. Hux pareció pensarlo un momento, luego se puso de pie y sacó un radio de su bolsillo.

— Phasma ¿Alguna novedad?

"Nada" Escucharon ambos detrás de la línea.

Hux ya no se pudo sentar, así que empezó a caminar de una lado hacía el otro, nervioso.

— ¿Qué te sucede? — Preguntó Ren, no tan interesado en realmente que le sucedía, pero necesitaba que la conversación continuara, mínimo del lado de Hux, para que se detuviera y dejara de marearlo, ¡Ni siquiera había probado una gota de alcohol!

— Rose no ha llegado — Repitió.

— ¿Y porque es tan importante que llegue? — Cuestionó mientras rodeaba los ojos y se sentaba sobre su cama, al parecer iba a estar un tiempo encerrado con el estrés en persona.

— Le voy a pedir matrimonio.

Ren se congeló, no esperaba escuchar eso proviniendo de Armitage Hux.

— ¿Qué? — Su pregunta ahora sí era enserio.

— Matrimonio, ya sabes, esa cosa a la que le huyes.

— Yo no le huyo al matrimonio.

— No, lo haces al compromiso — Respondió cínico Hux — Pero no estamos hablando de ti, sino de mí y mi futura prometida.

Ren cruzó los brazos y la pierna mientras volvía a escuchar a Hux preguntarle a Phasma si ya había llegado. Ya no le interesó la plática, aunque escuchó de todas maneras, ojalá tuviese algo de whisky para acompañar, después de varias preguntas que sabía habían hartado a la rubia, al fin escuchó el comunicado que ambos esperaban.

"Ya está aquí".

Ren pensaba que iban a bajar inmediatamente, pero Armitage se puso por demás nervioso, caminó de un lado a otro con más rapidez mientras revisaba tener la caja con el anillo en su bolsillo. Revisó su atuendo, su peinado, la cajita y lo que iba a decir más de tres veces. No comprendía como podía estar tan desesperado en que la chica llegase si él estaba en ese estado.

Decidió ser buen amigo, así que como hizo Phasma, lo tomó por los hombros para sujetarlo mientras le decía que todo iba a salir bien, no creía mucho en eso, de por sí no se imaginaba quien pudiese ser feliz teniendo el carácter de él todos los días a su lado, pero le dijo las palabras que necesitaba escuchar.

Tenía que darle créditos a su madre por la diplomacia y falsedad aprendida.

Hux se tranquilizó, suspiró y entonces volvió a su porte inicial. Ambos bajaron las escaleras, Ren ya había escuchado ruido, pero ahora escuchaba claramente las risas, platicas, música y golpes de copas haciendo eco hasta el segundo piso. Al parecer ya todos estaban en ambiente, y no se habían detenido a pensar que debían de esperar a su gerente para que se uniese a ellos.

Camino por las escaleras viendo el desorden y la gente a su alrededor, y justo debajo de las escaleras, vio algo, no, a alguien, que mostraba una tranquilidad que contrarrestaba con el caos alrededor suyo.

La decoración del primer piso era oscura; negra y morada en su mayoría, pero la chica debajo de las escaleras lucía un atuendo beige que resaltaba como si fuese el mejor y más puro blanco. Al parecer tenía una capa como él, pero tenía problemas para acomodársela, porque hubo un momento donde sus brazos se quedaron estáticos y dejó la prenda entre sus manos. ¿Quién sería ella? No recordaba verla en los pasillos de la empresa, pero tampoco era como si él les pusiese mucha atención a las que los cruzaban.

Por fin llegó a la planta baja y se preguntó cómo haría para hablar con ella. Pero la suerte seguía acompañándolo, escuchó un "¡Armitage Hux!" proviniendo de la chica que se encontraba a su lado y notó entonces que esa chica miraba a la pareja que se estaba abrazando. ¿Sería su amiga? Confirmó que sí era cuando la joven los observó con detenimiento, mucho más de los que habían escuchado el pequeño escándalo.

Decidió actuar.

— ¿Necesitas ayuda? — Preguntó, la chica al parecer rompió su concentración en lo que estaba admirando, pero él sabía que debía de moverse rápido antes de que ella se fuese, o que alguien más le hablase para coquetearle. La chica abrió los ojos, él analizó su oración y para no verse tan brusco agregó: — Las capas son un tormento cuando no estás acostumbrado a usarlas.

La chica asintió ligeramente, seguramente desconcertada porque él le estuviese hablando, pero ella iba con Rose, él con Hux, y como los nombrados estaban ocupado abrazándose, era su deber entablar una conversación con ella para que no se incomodara, aunque no estaban hablando, simplemente él decidió tomar la capa que sostenía.

Decidió hacer lo suyo, mínimo con eso ganaba tiempo, porque no sabía exactamente como hablarle, que diría ¿Qué eran compañeros de capas?

Acomodó los tirantes del vestido con los broches de la capa que ahora que la veía bien, era un velo grueso. En su desconcentración analizando el atuendo había rozado sus dedos contra su piel, y casi se aleja cuando sintió el contacto, porque no mentía si decía que una electricidad le recorrió todo el cuerpo.

No había sido el único, la piel de la chica se había erizado como respuesta al tacto, pero como ella no dijo nada, él tampoco lo hizo.

— Ya está — Dijo mientras se volvía a posicionar frente a ella.

— Gracias — Respondió la chica sin mirarlo a los ojos, ¿A caso la había incomodado? Parecía intimidada, aunque muchas veces las chicas bajitas como ella se intimidaban con su altura. Tal vez debía de darle algo más de espacio personal.

Aunque antes de poder hablar siquiera, un grito divino llamó la atención de ambos.

— ¡Rey, ven! Te quiero presentar a alguien. — Era la compañera de Hux, su chica levantó la mirada y entonces él descubrió que se llamaba Rey, era un lindo nombre, más porque era corto e imponente como el de él.

Rey se abrió paso para acercarse a la pareja y él la siguió por detrás, intentando darle algo espacio. Hux miró receloso como ambos se acercaban, seguramente los vio entablar su vacía conversación.

— ¿Se conocen? — Preguntó él.

Ambos se sobresaltaron, pero antes de que Ren pudiese decir algo, Rey habló:

— Somos compañeros de capas — Dijo, y Ren dirigió su mirada hacia ella rápida e indiscretamente ¿A caso le había leído la mente?

Hux la miró extraño, pero Rose le dio un codazo mientras aguantaba una risita.

— Rey él es Hux. Hux, ella es Rey, la roomie de la que te hablé.

Armitage simplemente asintió mientras le daba la mano. Eso era bastante educado para ser él, aunque Ren distinguió que Rose no lo había presentado como su novio, ni siquiera como su amigo ¿Enserio le iba a proponer matrimonio así?

El pequeño grupo se quedó en silencio, cada quien pensando en sus cosas, hasta que él habló:

— Yo soy Kylo Ren, mucho gusto.

— Rey P. — Dijo ella mientras le daba su mano, y de nueva cuenta al tocarse sintieron una corriente que los recorría, ahora ambos se miraron, los dos lo habían sentido.

— ¿Sabes Rey? — Intervino de nueva cuenta Rose, seguramente al notar sus miradas — Kylo es un contador donde trabaja Hux, tal vez te pueda ayudar. ¿No me preguntaste sobre si conocía a un contador hace poco?

La mirada de Ren se enfocó en ella, ¿A caso era posible que las sorpresas siguieran? Ese día parecía demasiado bueno para ser verdad.

— ¿Enserio? — Soltó, intentando ocultar su creciente emoción.

— Si, bueno, necesito algo de asesoramiento legal — Dijo ella y por fin la pudo ver a los ojos directamente, eran color avellana, hipnóticos y atractivos, sentía que se podía quedar viéndolos por horas. — No es muy complicado, creo, pero necesito saber cómo utilizar mis cuentas para los impuestos y cosas por el estilo.

— Sí los quieres evitar no hay nadie mejor que él — Lo apoyó Hux, aunque no sabía si realmente tenía deseos de hacerlo quedar bien, no importó porque los ojos de Rey brillaron.

— Pues, sí, sería algo así.

Ren sonrió.

"Sí, mi papá me enseñó bien: Si no puedes hacer el bien, mejor has el mal bien".

— Estaré encantado.


Creo que es el primer Songfic two-shot que escribo, y la verdad me encantó como quedó, hace mucho no escribía sobre el Reylo, que es mi shipp mater, y ahora que me enteré de este evento "Reylo Noche de Brujas 2020" sin duda me arden las manos por volver a escribir ¡Llevamos más de 8k de palabras y falta la segunda parte!

Espero les guste tanto como a mi la historia, tomé una idea fácil pero pues siempre le incluyo detalles que me hacen extenderme, aun así ojalá disfruten el evento de este año, recuerden que este es el capítulo 1 de 2, así que mañana habrá actualización con contenido +18, por si les sorprende el cambio en la categoría.

Saludos a Francheska *heart* que siempre me vigila y me recuerda que hay gente que aun me sigue leyendo y a todas las chicas Reylo de la comunidad de discord ¡Ustedes me devolvieron la inspiración!

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~