Escuchar Golden Trunks de Arctic Monkeys. :)
PD. No sé si va con la misma línea de todo el fic o si es historia aparte, por si no tiene coherencia con lo que he escrito hasta el momento ya están avisados.
Habían hecho una costumbre verse al menos dos veces a la semana, él en su traje de superheroe la visitaba en su balcón, y ella lo recibía con un par de galletas de la panadería. Últimamente sus acercamientos parecían más íntimos.
Habían veces en las que cualquiera de los dos violaba el espacio personal del otro. Generalmente era él cuando coqueteaba - ya no sabía si jugando o no - con ella, solía acercarse hasta sentir su respiración en sus mejillas, también solía tomarla por la cintura para que sintiera la firmeza de sus músculos o lo poco que dejaba el traje a la imaginación.
Al principio se molestaba por tales insinuaciones, lo alejaba con el ceño fruncido y era ella quien marcaba la distancia, hasta que se encontró buscando su toque y decepcionándose cuando no lo recibía. Fue por ello que ahora trataba de mantener alguna parte de sus anatomías en contacto. Tomaba sus manos enguantadas, acariciaba detrás de las orejas del traje o sutilmente - lo más que podía - pasaba su mano por sus muslos cubiertos del cuero dle traje.
Todo se había mantenido de esta forma, tonteando alrededor del otro, haciendo uno que otro comentario para descolocarse. Al menos así hasta la vez pasada, donde Chat Noir la había tomado con firmeza de la cintura y, muy cerca de sus labios, había susurrado esa frase que podría cambiarlo todo, cuando su cerebro procesó lo que el rubio había mencionado, lo alejó de su cuerpo y sin decir nada más que dirigirle una mirada indecisa lo incitó a salir de la habitación. El héroe pudo haber pensado todo, pero nunca sabría que en realidad esas palabras habían hecho mella en su interior, que había revuelto sus órganos internos y estos habían bajado hasta sus bragas, humedeciéndolas en el proceso.
Marinette debía admitir que esta situación le ponía nerviosa, no solo por la situación de sus secretos personales y que en lo absoluto quería jugar con él héroe, sino también que en varias ocasiones la situación parecía escapársele de las manos. Siempre tentada por la manera en que el traje se amoldaba a la silueta del chico, la manera en que sus ojos parecían desprender fuego cuando la veía con su pijama o cuando se acercaba a ella y mirándola directamente lamía su labio, como si quisiera poner a prueba su resistencia.
Y le aterraba más, porque sabía que su cuerpo no era inmune a él, y su resistencia flaqueaba con cada roce que tenían.
Estaba a punto de dormir cuando escucho las pisadas que conocía demasiado bien sobre el techo de su balcón, abrió la claraboya para dejarlo entrar y comprobarse a sí misma que aún podía mantener la cordura en su presencia.
Hablaron de mucho y nada a la vez, lo que les permitía mantener sus identidades en secreto sin revelar nada más allá de lo necesario, ella para no revelar que era Ladybug y él para no revelar nada que comprometiese su identidad civil.
Marinette esperó durante todo el tiempo que estuvieron juntos que él volviese a tener algún tipo de acercamiento hacia ella. Pero el chico parecía decidido a comportarse como un amigo.
Cuando Chat Noir se despidió de ella con un beso en la mejilla, decidió que tendría que actuar lo más pronto posible.
Lo tomó de la muñeca para evitar que se alejara y con su mano libre tomó su rostro por la barbilla. Se acercó a su oído y susuró.
— Y en respuesta a lo que susurraste en mi oído, tengo que ser honesta... Algunas veces yo también fantaseo contigo... — Lo soltó y precionó un pequeño beso en la comisura de su labio.
