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Aclaración: El mundo de Thedas pertenece a BioWare
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Crónicas de una Maleficarum
-Contra el tiempo Parte 2-
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El aroma de los libros viejos estaba pegado en su nariz, poco a poco abrió los ojos y las letras del tomo sobre el que se había dormido estaban borrosas, enfocando pudo observar ese lugar que conocía mejor que nada, la biblioteca de la Torre y todo lo que significaba, el ruido de los aprendices al otro lado de las estanterías, las quemaduras en el altísimo techo, los infinitos libros llenos de conocimientos recabados de todos los rincones de Thedas.
-Oye Azana, es tarde apresúrate.- Esa inconfundible voz sacada de lo más profundo de su mente.
-¿A-Anders?-
-Si… ¿Quién más seria?- Su sonrisa y cabello rubio inundaron sus ojos. –Vamos señorita futura Encantadora Suprema.-
-¿Encantadora Suprema?-
-Si… ¿Qué? La heroína y destructora de la Ruina no recuerda como liberó a todos los círculos de la tiranía de la Capilla.-
-Lo siento Anders… Te prometo que algún día volveremos a vernos.- La imperceptible y melancólica voz de Azana fue seguida por una fatal puñalada que hizo desaparecer la imagen falsa de Anders frente a sus ojos, de pronto todo a su alrededor empezó a desvanecerse en forma de pequeñas luces hasta que el Velo quedó descubierto por completo. –Es una ilusión bastante mediocre… quizás por la cantidad de personas que somos aquí…-
La elfa de cabello negro se acercó al plateado pedestal que al tocarlo resplandeció enviándola al centro de los dominios de Pereza, la primera visión de la maga fue un color rojo intenso lentamente pudo descifrar la figura que estaba allí, la pelirroja que evitaba los problemas y que ahora estaba al borde de la muerte por una tontería.
-¿¡A-Azana!?- Emilia parecía atónica, sus vanos esfuerzos por escapar del control del Demonio Pereza la habían hecho decaer.
-¿Qué crees que hago? Lo mismo de siempre… salvarte el pellejo.- Respondió la elfa con una sonrisa.
-N-no es posible… yo lo intenté no hay forma de salir, es decir si hay formas pero no puedes usarlas es como si-
-Ems, que tú no puedas no significa que sea imposible.- La Elfa seguida por la pelirroja llegaron hasta una especie de portal.
-¿Sabes lo que es esto? Parece que tendré que enseñarte cómo funcionan las cosas aquí…- Dijo con hastió.
-¿Has-has estado antes en los dominios de un demonio?- Azana solo se volteó para ver a la chica a los ojos pero no respondió, una sutil risa fue todo la que Emilia interpretó como respuesta afirmativa.
Las magas ahora con el liderazgo de Azana avanzaban rápido por el Velo, los intrincados laberintos y acertijos que habían extinto las esperanzas de Emilia eran resueltos con soltura y velocidad por la elfa.
Habiendo derrotado a los demonios menores que hacían de guardias de la guarida central, las magas pudieron ver como otras 3 pequeñas islas habían aparecido en el mapa que reflejaba el pedestal.
-¿Qué es eso?-
-Vine acompañada… Deben ser ellos. Quédate aquí iré sola.- Azana se sumergió en una de las islas sin saber con certeza que se tratara de las prisiones creadas para sus compañeros y lo primero que pudo ver al desvanecerse las pequeñas luces fue el interior de un imponente castillo.
-Entonces tita Lizy ¿Cuándo me enseñaras a abrir cerraduras? Papá dice que ninguna puerta puede detenerte.
-Eeeehhh bueno Oren la verdad puertas es lo menos interesante que puedes abrir.- Elizabeth le guiñó un ojo al niño antes de susurrarle algo al oído y retomar la compostura. La escena era de cuento, Elizabeth rodeada por su familia, Oren su sobrino, su hermano y su cuñada, también podía oír los pasos de sus padres entrando a la habitación.
Azana pensó en hacer su aparición pero algo la detuvo, su autodestructiva curiosidad le exigía un momento más para observar.
-Hija debes alistarte, el carruaje hacia Denerim sale esta noche el Rey Maric espera que llegues mañana al atardecer no debes hacerlo esperar.- La siempre propia Eleonor había llegado a darle instrucciones a su hija.
-Así que… Finalmente conoceré a mi prometido… ¿Por qué nunca he escuchado de él?-
-Al parecer el Rey había querido darle una vida lejos de la corte.-
-Qué absurdo, vivir lejos de la corte no ayuda en nada.- Agrego Oriana.
-Suficiente… No puedo seguir viendo esto…-
-Elizabeth, vamos debemos irnos…- La maga sin ningún tipo de tacto ingresó a la escena destruyendo el Status Quo.
-Pe-pero ¿Qué? … ¿Azana? Yo… ¿Dónde estamos? ¿Quiénes son ellos?-
-Estamos en el Velo, recuerda al demonio de Pereza que nos tiene aquí cautivos. Él creó una fantasía ideal para cada uno de nosotros, para que nos quedemos aquí mientras él se alimenta de nosotros como ese demonio del Deseo con aquel Templario.-
-Alistair dijo que si él estuvier-
-Todos saldremos, no te preocupes el Velo es mi fuerte.- La sonrisa confiada de Azana fue lo último que Elizabeth vio antes de que ella y todo a su alrededor desapareciera. –Busquemos al siguiente…-
-Vamos Wynne, tenemos que irnos…- Azana sonaba impasiente mientras que la maga veterana estaba de rodillas rodeada por cuerpos de aprendices.
-No pudimos salvar a nadie… Tú, tú me prometiste que los salvaríamos.-
-¡Wynne! ¡Despierta ahora! ¿¡Qué clase de Encantadora mediocre eres!? ¡Estamos en el Velo!- La elfa levantó de golpe a la mujer que aun yacía en el suelo. -¡Muevete!- La mirada de Wynne cambió, se veía confundida y aun en el suelo se sujetó la cabeza mientras ella y todo lo demás se esfumaba. –No tengo tiempo para esto… Solo uno más.-
Lo que la envolvía cambiaba una última vez, su ansiedad comenzaba a dispersar su concentración, no se lo había dicho a la muchacha pelirroja para no alterarla pero su vida estaba en cuenta regresiva, cada segundo en el Velo la estaba matando lentamente. La imagen de una casa humilde y la risa y gritos de los niños fueron su escenario final. Alistair jugaba con los pequeños mientras una mujer un par de años mayor parecía estar cocinando.
-¡Niños que el tío Alistair los lleve a lavarse las manos! ¡Vamos a cenar!- El grupo de infantes corrieron seguidos por el hombre. Azana se coló discretamente en la escena esta vez.
-Alistair… ¿Qué haces?- Preguntó la maga en voz baja.
-Azana ¿Qué haces aquí? Déjame presentarte a mis sobrinos, son los hijos de mi hermana ¿No son encantadores? ¡Goldanna! Ven a conocer a mi amiga.- La mujer se aproximó hasta ellos.
-Encantada ¿Asi que tú eres amiga de mi hermanito?-
-Yo…. Yo no diría que somos amigos, más bien compañeros ¿Recuerdas Alistair? Compañeros Guardas Grises, engendros tenebrosos y todo eso….- Azana le daba sutiles codazos buscando hacerlo reaccionar.
-Ah si… hablando de eso Azana creo que renunciaré a los Guardas, es decir creí que esa era mi vocación, que los Guardas eran mi familia, pero mírame ahora.- La sincera sonrisa de Alistair sacaba lo peor de la maga.
-¿Qué dices Alistair? Sabes siquiera quien es esta mujer.- La mirada inquisitiva de la elfa hizo al ex-Templario dudar.
-¿Qu-qué dices? Es mi hermana.- Alistair lucia cada vez más dubitativo y confundido.
-Entonces dime Alistair ¿Cuándo nació? ¿Cuál es su color de ojos? ¿Cómo se llama el padre de tus sobrinos? ¿En donde nacieron?- La maga podía ver lentamente como el hombre colapsaba –Vamos Alistair si ella es tu hermana y todo aquí es real respóndeme ¿Dónde estamos Alistair? ¿Cómo llegamos aquí?- Azana vio a Alistair arrodillarse llevando sus manos a su cabeza, probablemente apenas podía pensar, su disminuida figura fue lo último que alcanzó a ver antes de ser transportada otra vez.
-Te di lo que tu corazón más anhelaba y me lo arrojaste a la cara… estoy muy ofendido.-
La criatura se expresaba con una confianza que Azana consideraba solo ella podía tener, lo odiaba.
-¿Qué dices? Creí que eras más poderoso, tu ilusión dejó bastante que desear.
-No te preocupes, tendré más poder cuando la pequeña maga humana muera. Solo relájate, vamos porque no me das otra oportunidad, yo te haré feliz…-
-Mi concepto de felicidad no es pasar el resto de mi vida…- Instantes después Emilia, Elizabeth, Wynne y Alistair aparecieron frente al demonio de Pereza lo que significó el fin para él.
Nuevamente en el suelo del gran salón el desmembrado cadáver del demonio cayó ruidosamente haciéndolos despertar de golpe. Alistair se aproximó rápidamente hacia el cuerpo de la muchacha que no habían visto antes. Azana de pie a unos metros solo podía observar intentado controlar sus ansias.
-Esta con vida.- Esas palabras finalmente le permitieron respirar con tranquilidad, aun les quedaba camino pero este vieja definitivamente había valido la pena.
Descansaron allí por un par de horas, Emilia y Wynne dormían, el mabari de Elizabeth se había agazapado cerca de la puerta de entrada como un buen perro guardián, Alistair caminaba cerca de la escalera que llevaba al piso superior intentando oír alguna amenaza.
-Me alegro de que tú amiga este bien.- Elizabeth miraba a la pelirroja dormir en las faldas de la pequeña fogata, Azana sonrió ligeramente.
-¿Esa era tu familia?- La maga preguntó mirándola a los ojos. Elizabeth rio con gusto. Sonriendo por dentro por ese diminuto momento de su vida anterior.
-Sí, me hubiera gustado poder ver a mi padre.- La chica hablaba libremente de quienes había perdido. -¿Sabías que mi madre fue una de las marineras más implacables en su juventud? Prácticamente nació en un navío, así conoció a mi padre, luego de que se casaran ella se retiró del mar pero aun asó nos enseñó a navegar a Fergus y a mí.-
-Tenía un amigo que fantaseaba con volverse un pirata temido.- Ambas se miraron y rieron de las tonterías acerca de su pasado, esas vidas estaban extintas ahora y las 2 lo sabían. –Creo que es mi turno de dormir un poco…-
Alistair se sentó junto a Elizabeth una vez que vio que la maga se había dormido.
-Es alguien… especial…-
-¿Qué? ¿Azana? Es algo difícil de leer… Pero creo que mientras la tengamos de nuestro lado todo estará bien.-
-¿No piensas que podría poner sus prioridades por encima de la de los Guardas?-
-Su amiga estaba muriendo y aun así se tomó el tiempo de despertarme del Velo…-
-¿A ti también? Ella me sacó de mi sueño…- En la cabeza de Alistair resonaba su propia voz al matar al demonio del Deseo. -¿Tú también viste a tu familia?-
-Si.- Dijo la mujer sonriendo satisfecha.
-Yo vi a mi hermana… No la conozco pero sé que vive en Denerim. Nunca conocí a-al Rey, tampoco a mi madre, la verdad ni siquiera sé cómo lucían mis padres, Duncan era al único que podía considerar mi familia.-
-"Es", él aun es tu familia y no tiene por qué quedarse así, podemos ir a Denerim para que veas a tu hermana Alistair no estás solo, los demás Guardas Grises quizás ya no estén pero Azana y yo estamos aquí.- Elizabeth sin saber porque entrelazó su mano con la de Alistair el cual se ruborizó pero no interrumpió tan suave contacto.
-¿Crees que el Encantador siga con vida?- Preguntó él mientras jugueteaba con los finos dedos de ella.
-Por supuesto, él es el mago más poderoso de la Torre…-
-¿Cómo lo haces? ¿Cómo es que tienes esa fe en las personas?-
-No creas que soy ingenua, tampoco creo en cuentos de hadas pero a veces hay que creer un poco en las causas perdidas, somos capaces de hazañas enormes solo con un poco de confianza.-
-Derrotaremos a la Ruina Elizabeth, sé que lo haremos.- Ambos se vieron a los ojos por largos segundos aun tomados de la mano con el danzar del fuego como único testigo de ese momento tan cómplice y tan privado.
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Fin del capítulo 10
Bueno hasta aquí este capítulo, espero que les haya gustado.
