Suena más bonito en inglés.

Tiene relación con el shot de ayer, o algo así


Sus mejillas adquirieron un tono rojizo al escuchar la confesion de Marinette. Buscó sus ojos azules con la mirada y se sorprendió al no encontrar duda en ellos, solo decisión y algo que supo identificar como anhelo.

Abrió y cerró la boca un par de veces, porque estaría mintiendo si dijera que se lo esperaba; por su experiencia con ella como Adrien Agreste, sabía que la pelinegra solía ser extremadamente tímida con él, tropezaba con sus propias palabras y su lenguaje corporal lo confundía demasiado. Por ello cuando comenzó a sentir ese algo más por ella, prestándole mayor atención cuando no interactuaba con él sino al hacerlo con otras personas o con su versión heroica, supo que estaba jodido. Marinette era una chica bastante bonita, tenía esa facilidad que le permitía llevarse bien con la mayoría de las personas, él incluído, sus ojos azules eran la perdición de más de uno y su cuerpo lo tentaba como nada más en el mundo lo hacía.

Supo también, que se había rendido ante ella al quererla tener siempre a su alrededor. Aún no estaba seguro de si sus sentimientos por ella opacaban o palidecían ante los de Ladybug, pero si sabía que, al menos sus fantasías más recientes le pertenecían únicamente a ella.

La soñaba de mil y un formas, tomando el mando, dejándose llevar pidiéndole con su voz suave que la tomara con fuerza y al mismo tiempo que fuese delicado. Soñaba las curvas de su cuerpo, poder perderse en su silueta, besar sus torneadas piernas, explorar su pecho y llegar a sus senos... Deseaba saber si sus pezones serían del mismo tono rosado de sus labios o tal vez quizás de un suave color coral, quizás de un tono más oscuro que su blanca piel. También anhelaba perderse entre sus piernas, poder deleitarse con su sabor y descubrir si este sería dulce o a lo mejor un poco amargo. Deseaba sentir cómo sus muslos se cerraban alrededor de su rostro mientras él comía de ella como si la vida se le fuese en ello.

También quería enterrarse en su cavidad, hacerlo primero lento para disfrutar de la ajustada sensación sobre su miembro e ir aumentando la velocidad y la fuerza en orden de volverla loca...

Quitó la mano que sostenía su barbilla por la muñeca de su portadora y rompió el espacio que los separaba, se acercó lo suficiente para que pudiese sentir su aliento sobre su boca, a un par de centímetros de tocarse... Solo faltaba que ella se acercara un poco para poder besarse, sin embargo sabía que ella no lo haría, que disfrutaba tentarlo a él y su paciencia.

— Es bueno saberlo, princesa. Así no me tengo que contener...