Disclaimer: Fanfic sin ánimos de lucro. The Loud House es creación de Chris Savino, propiedad material de Nickelodeon Intl, y está bajo licencia de Viacom y Jam Filled Entertainment.
¡Mi ca-Loud-vera, por favor!
Los Chang y amigos de Ronnie Anne
Con el tiempo en carretera contado, Rita y su reluctante pasajero parecen no disfrutar mucho de su compañía. Todos le advirtieron que Sam puede ser algo cretino, aunque hasta ahora no esperaba que no pasara nada raro... a diferencia de cierto trotamundos multiversal e idiota existencial.
Por ello, una vez llegados al edificio donde los Santiago y Casagrande tienen su residencia Rita no lo dudó y se detuvo por un café.
-Seguro que le ponen cáscara de naranja y canela, señora Loud -estimó Sam-. Eso le da un cierto aire de pueblo de provincia.
-Prefiero algo más neutral, gracias -repuso Rita, algo ojerosa por un viaje demasiado temprano por la mañana.
-Seguro no se arrepiente. Es lo menos que puedo hacer... eso y pagarle la gasolina -insistió Sam.
Rita solo lo mira con un ligero desdén.
-¿Una salchicha con todo o un tamal? -
-Me quedo con el café solo, gracias -responde cortante Rita.
Ni bien entró Sam en el Mercado, sintió un empujón. Viendo aquella ventana, Rita abordó a Vanzilla y arrancó lo mejor que pudo, dejando una estela de humo y polvo.
-¡Es su problema ahora! -gritó Rita a todo pulmón antes de voltear en la intersección de la 5ta. y Madison.
-Gracias por la dejada -bufó Sam, levantando su obeso cuerpo y sacudiendo el polvo-. ¡Ay, me lleva la chin...!
De la nada, un zapato voló a nada de su cabeza, rozando la oreja derecha. El golpe sordo que esta dio antes de patinar sobre el concreto de la acera solo pudo significar una cosa.
-Esa boca, jovencito -reprende la abuela Casagrande, molesta de haber tenido su primer fallo en más de cuarenta años-, aquí no nos gusta salir con groserías.
-¿No es su nieto atascándose de dulces en la tienda? -dijo Sam, para despistar.
-¡Carl! ¡M'ijo! ¡Deja de comerte los dulces! -empezó a gritar Rosa, dejando al gordo una brecha para escabullirse al interior del edificio.
Ya estando dentro, fue ubicando a algunos de los inquilinos. Daba lo mismo que se tratara del anciano Vito (sentado en el vestíbulo junto a Héctor, chismorreando), la señora Kernicky (practicando squash en el corredor) o Miranda y Georgia (la primera dirigiendo una mirada coqueta al autor, mientras que su roomie lo confundió con un nuevo empleado del Mercado Casagrande), Sam tenía una meta.
Un ligero y muy desagradable olor a suciedad de mono le llegó desde uno de los departamentos. Sabe que es de dicho animal dado que en Chapultepec, en su infancia, veía a algunos monos lanzarse excrementos entre sí.
-Disculpe, señorita -dijo Sam, dirigiéndose a una cierta mujer rubia en sus treinta vestida toda de verde-, ¿el departamento 3-A?
-Vivo allí -respondió Becca Chang, impaciente por irse-. Pero no encontrará a nadie mas que a mi hija menor y a su niñera.
-Lo sé, lo sé, es solo que...
-Oiga -interrumpió Becca-. ¡Yo lo conozco! Es el de esos raros poemas de Halloween, ¿no?
-Puede llamarme Samo -se presenta el fofo mexicano-. Vine buscando a su hija mayor..
-Escuche. Si le llega a pasar algo a ella o a su amiga, juro que...
-¡No tengo esas intenciones! -juró el autor- Estoy consciente de que los niños y adolescentes están fuera de límites. Y las casadas. Tengo mala suerte con mi vida amorosa.
-Bueno, la advertencia sigue en pie -advirtió Becca-. Sid está en el 2-A.
Una vez que se despidieran, Samo enfiló...
-¿Quieres dejar de hacerte el gracioso?
Tú solo eres un inserto de mi. ¿Quieres que te traiga a la maestra Johnson?
El autor niega con la cabeza, pues no quiere sentir esa bota con casquillo en sus nueces.
Así está mejor...
Como decía antes de esa grosera interrupción, el autor bajó un piso. No contó con que, del departamento 2-A, saldrían Maria (hecha la mocha porque tiene que cubrir doble turno en el hospital), Frida y los tres hijos menores de esta. Eso le sirvió para colarse antes de que cerraran la puerta.
Buscando un cuarto en especial, decidió detenerse por un bocadillo. Tuvo suerte, pues en la mesa del comedor hay una fuente con unos sopes con su asiento de frijol, longaniza, queso, cebolla y salsa que son su debilidad. Sabe que es de muy mala educación buscar comida en casa ajena, pero decidió apelar a un viejo dicho. A caballo regalado...
... y todo se vio oscurecido.
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Despertando de la peor forma posible, Sam the Stormbringer siente los efectos de un fuerte golpe en la cabeza, así como pasitos de roedor sobre su abultado abdomen y pecho.
-Puta madre, no el hámster de nuevo -dijo, tratando de moverse.
Adolorido, percibe sobre su piel algunas cuerdas, y no ve nada al tener los ojos vendados. Eso es algo nuevo.
-¿Tenías que hacerme hablar de eso? -cuestionó molesto el autor.
Pasamos por eso. No te quejes si no quieres que...
-Ok, ok, lo dejamos por la...
-¡Está loco! -chilló una voz aguda.
Un nuevo golpe mandó a dormir de nuevo a Sam. Por lo menos, el narrador pudo ver que fue un par de chicas el responsable del mismo.
-Gracias por dejarlo claro -dijo Ronnie Anne, disfrazada como una máquina de dulces.
No hay de qué.
-¿Con quien hablas? -preguntó curiosa Sid.
-Con el narrador -responde la morena-. Es... ¿cómo te lo explico? El sujeto que acabamos de golpear pero que su voz sigue despierta.
¿Podemos seguir? Revisa en sus bolsillos. Tengo hambre y no he lavado trastes por tener que vigilar a ese demente de mi hermano.
-Bien, de acuerdo... olvidemos eso, ¿quieres? Pero no voy a tocarlo. Se ve como un raro.
-¿Raro lindo como Lincoln o raro, raro?
-Solo raro... espera, ¿qué?
Lo siento, chicas. Tenía que sacarlo del sistema.
-Vamos, Rocko -pidió Sid a su confiable ardilla gris, disfrazada para la ocasión de cuervo... ¿Dónde vi eso antes?
La ardilla, sin prisas, revisó los bolsillos del fofo autor y dio con un teléfono y una nota con un código medio extraño y el texto "para desbloquear por patrón"
1,5,3,5,7,8,6,9
-Es todo un tonto... -sentenció Ronnie Anne.
No es que sea tonto. Digamos que hay gente muy metiche en casa y necesito cierta privacidad.
No les tomó demasiado dar con el patrón. El teléfono estaba en una aplicación de Word con un texto sobre el que Ronnie Anne sonrió un tanto macabra. En cambio, a Sid eso no le gustó nada, pues ina exactamente sobre ellos
.
Habiendo cambiado su disfraz por uno más cómodo de conejo marrón con una cazadora morada y shorts azul ultramar, Ronnie Anne dio inicio a su lectura vía streaming.
Si por vecinos tuviera a gente decente,
La Huesuda a los Chang querría.
Guadaña en mano, la nada inocente
buscó a quien le hará buena compañía.
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Con Sameer empezó en las calles,
por las ratas el chico devorado.
Ahogado de beber batidos de pasteles,
al enano de la vía dio por levantado.
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Mala actitud, fue lo que de Casey obtuvo.
"Conmigo te vienes, morenazo, al Averno.
Hacerte el punk de tonto no te detuvo,
así que los dos nos vamos al cuerno".
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En su tabla haciendo de habilidad suerte,
así acabó Nikki, la jirafona nada insípida.
Su alma de relajada voluntad fuerte,
por el camión que no evitó, quedó aplastada.
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"¡¿Qué hice para merecer esto?!" con Laird se quejó.
Al pobre tonto la mala suerte no lo acabó.
Tuvo todo para morirse que el cuerpo dejó
¡y la infame plaga y pestilencia lo socavó!
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Y hablando de tontos, en las vías ahí se queda,
Stanley, de poderosas máquinas operador.
Uno de sus trenes deja su humanidad prensada
mientras la Huesuda lo hizo su gran deudor.
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De bestias la gran y bella cuidadora,
Becca encontró a la infame Huesuda.
Alimentando a Keyon, su acción perdedora
todo por en un momento ser descuidada.
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Devastada encontró a Adelaide, pobre.
Despechada por el mocoso estafador
a la fosa de los leones sació de estos hambre,
y todo por un niñito sin pudor
.
¿Y a quién más tenemos, sino a Sid la adorable?
ahogada por comerse un taco quedó la infante.
"Ni modo, que esta chiquita de voz amable
se viene con todo y su amiga, toda decente".
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Así las cosas. que en Great Lakes City pasó.
El Día de Muertos nos deja al final ahora,
mas en el averno el gozo no cesó
por la parranda de la chambeadora.
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-Eso fue raro -dijo Sid.
-Si, pero es algo que acostumbra -dijo Ronnie Anne, tomando un sope.
-No recuerdo eso.
-¡Leíste las primeras del año pasado! -recriminó la latina, mientras Sam despertaba- Dijiste que...
-¡Un zombie!
Y así, de un nuevo golpe, Sam se fue a dormir un rato.
~Ø~
Las cosas se salieron un poco de control, ¿si?
Bueno, se suponía que tengo algo especial que subiría el sábado, pero... será para después de la Semana Luaggie. Si, me voy a meter de cabeza. Iba a hacerlo en la Ronniecoln, pero esa empieza mañana por el aniversario de Horror-scope, y no tengo preparado nada. Bueno... tenía algo, pero comprendí que me metí en un paquete demasiado conflictivo, así que lo dejo por la paz.
Respondiendo...
J0nas Nagera, comparto esa esperanza. Es cierto que los docentes casi no son tomados en cuenta, y ya que esta temporada que recién acabó nos dio mucho material en ese rubro (más data de los cuatro primeros en entrar, entradas... ay madres, olvidé a Shrinivas), pues qué remedio. Total... el año que viene ya tengo víctimas en la mira *apunta al personal de la secundaria*. Y perdón por o!vidar esa compulsión tuya por las cifras.
En fin, habrá una cita especial para responder a las reviews que lleguen después, y eso si no se resuelven las dificultades técnicas tal vez una semana. Hasta entonces...
Sigan sintonizados
Sam the Stormbringer
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Feliz Día de Muertos
