-estaba confundida, mi vida dio un giro de 180° en tan solo 72 horas, pase de estar disfrutando un fin de semana con mis amigos, a ser violada por mi primo, tener una taquicardia y casi entrar en coma para pasar a enterar me de que mis amigos me mintieron durante toda mi vida.
-no podía sentir nada, no percibía nada, solo estaba ahí, acostada o sentada en mi cama de hospital, viendo a las enfermeras pasar, checar mis signos vitales, dejar las bandejas con mi comidas diarias y llevárselas intactas, veía a los Cullen entrar a mi habitación, hablarme, intentar tener alguna reacción de mi parte y no obtener nada, no porque no quisiera hablar con ellos, sino porque no podía escucharlos ni moverme.
-estaré en shock? Será un estado post-traumático? Me estoy volviendo loca? Esas eran las preguntas que rondaban mi cabeza, por más que intento decir o hacer algo no puedo, estoy congelada y no sé cuanto durará esto.
PV EDWARD
-decir que estábamos preocupados era un eufemismo, no sabemos qué hacer, bella entro en shock después de escuchar nuestra historia, ella solo se quedó mirándome, se recostó y comenzó a dormir, no dijo nada, ni al día siguiente, no se movía, solo existía. Lo peor de esta situación es que se está deteriorando cada día más, no emite señales de escucharnos, no se alimenta, está cada vez más delgada y no podemos hacer nada, nunca en mis 100 años de vida me había sentido tan impotente, tan inútil.
-han pasado 5 días desde que entro en estado de shock, y 7 desde que fue atacada por esa escoria que dice ser su primo y que ahora se está pudriendo en la cárcel, 5 días desde que no nos habla, ha perdido 20 kilos y no sabemos cómo ayudarla. Entro en su habitación, he ido a refrescarme por primera vez desde que fue internada, solo he tardado cinco minutos y siento que fueron días sin ella, a pesar de estar en su campo visual es como si no me mirara, no me enfocara, intento no desesperarme y le doy la mano.
-Hola bella, ya volví- no sé qué más decir sin ponerme a llorar- todos estamos muy preocupados por ti, Mary ya no sonríe tanto como antes, quiere que vuelvas para llevarte de compras, todos te extrañamos en casa bella, te amamos. Por favor vuelve a nosotros- no recibo ninguna respuesta a cambio, ni siquiera pestaño-
Es tan duro ver a la persona que amas dejándose llevar por la muerte y no poder hacer nada, estoy tan cansado que solo me quedo ahí contemplándola, al cabo de un rato siento como mis piernas se entumen, me siento en el sillón rojo junto a su cama, no le suelto la mano en ningún momento, para que sepa que estoy aquí, que no iré a ningún lado sin ella. Mi último pensamiento antes de caer dormido es "desearía saber qué piensa".
Estaba soñando con la infancia de bella, la primera vez que la vi. Estaba parado cerca de un parque pensando lo felices que eran los niños, sin saber nada del mundo real, solo disfrutando su día a día, cuando, de pronto, la vi, era la única niña que no estaba sonriendo en el parque, tampoco jugaba, estaba sentada en una banca, con un vestido azul que le tapaba las rodillas y tenía unas mangas aglobadas que solo le tapaban los hombros, se veía muy pálida, estaba con cachitos y en sus manos había un pequeño panda que abrazaba con todas sus fuerzas, no supe que fue lo que me impulso a acercarme, solo supe en un momento estaba parado detrás de un árbol viendo a los niños jugar y al siguiente estaba caminando hacia esa pequeña, cuando llegue a su lado se veía mucho más alta que hace un rato, le toque el brazo para que pudiera verme y note que eran pequeños, yo era pequeño tendría que tener alrededor de siete y ocho años, no sabia lo que me había pasado pero en ese momento no me importo, ya que vi que aquella niña pálida de vestido azul lloraba, se me partió el corazón al verla llorar así que me senté a su lado y la abrace, solo la abrace y acaricie su espalda, al principio se puso rígida en mis brazos, pero no se apartó, comenzó a calmarse y dejo de llorar, estaba tan ensimismado en su respiración que no note que me estaba mirando hasta que me hablo.
-quién eres?- tenía una voz dulce aunque algo roca, tal vez llevaba demasiado tiempo llorando, pero lo que me impacto fueron sus ojos, quede impregnado de su color chocolate, era un color bastante peculiar, pardo, esos ojos color pardo que si los veías de lejos fácilmente dirías marrones pero si los ves pasar por todas sus etapas o emociones podrías ver el verde, azul, violeta, rojo y cobre brotar de ellos, eran unos ojos maravillosos que transmitían tanto.- soy thony- respondí tal vez muy tarde, ya que ella había vuelto a bajar la mirada, pero cuando me escucho responder volvió a mirarme- cómo te llamas tú?- le pregunte con curiosidad- bella- me respondió con la misma voz dulce.-por que no estás jugando?- volví a preguntar
-no tengo ánimos- su respuesta me sorprendió bastante así que no le respondí por un rato,, no sabía que hacer, comencé a ver el parque y los niños solo jugaban en grupo, en el resbalin, balancín entre otros, pero un poco mas apartado había un columpio fabricado con un neumático y tuve una idea- qué te parece si vamos al columpio?-está muy alto, no alcanzo-dijo bella algo triste, -yo te ayudare a subir, somos amigos ahora y los amigos se ayudan- agarre su mano y la arrastre conmigo al columpio, la subi con algo de dificultad ya que estaba un poco alto y comencé a darle vuelo, al ver su cara supe que daría todo lo que estuviera a mi alcance para ver siempre esa sonrisa en su cara, bella se estaba balanceando con sus manos firmemente agarradas al neumático y su manda afirmado con sus piernas, su cara estaba algo roja e hinchada por el llanto pero tenia una sonrisa de oreja a oreja que combinaba perfectamente con sus ojos que emitían destellos verdes…simplemente hermosa. Todo termino cuando una señora se nos acercó gritando, tironeo a bella hasta que la saco del columpio sin importarle el daño que le hacía ni notar que su panda callo al barro, se llevó a bella y no pude hacer nada, cuando ya no pude ver a bella, me acerque al columpio para recoger el panda y vi que volvía a ser yo, un "adolescente" de 17 años.
-Me desperté sobresaltado, hace mucho que no tenía ese sueño, más bien, recuerdo, aun sostenía la mano de bella, pero note algo raro, mi mano no era tibia como la de un humano, ni siquiera suave, era dura como el granito y fría como el mármol, solo había una explicación para eso, estabas perdiendo tus poderes, te estabas debilitando, levante la mirada para checar tus signos vitales y comenzó el caos, tu pecho se elevó diez centímetros sobre la camilla y comenzaste a convulsionar, llame a la enfermera, pero no llegaba lo suficientemente rápido, no podías respirar, no parabas de convulsionar pero no podía dejar de sostenerte porque te podrías hacer más daño…y de pronto mi mundo se detuvo, la enfermera llego justo cuando te desmayaste y tu ritmo cardiaco comenzó a bajar estrepitosamente, me sacaron de la habitación.
