Reencontrándonos.

"Cloud ha encontrado una nueva forma, sencilla y honesta, de encontrarse con ella.".

III

—No seas aburrido, Cloud —Aerith resopló, tomándolo de una mano y empujándolo hacia ella—. Vamos, acompáñame, ¿sí?

Cloud se dejó llevar, sin saber a qué se oponía, apareció de la nada en el enorme patio floreado de la casa de Aerith; ella sostenía dos enormes ramos de gardenias, ranúnculos y crisantemos, adornados y listos para entregar; se preguntó dónde había conseguido las semillas de aquellas flores, porque que no recordaba haberlas visto en su jardín. Intentó averiguar cómo había llegado y el recuerdo vino tan rápido como un relámpago. Ah, sí, se había quedado dormido en la oficina, esperando llamadas de algún pedido; era una tarde floja de trabajo con muy pocas entregas.

Y el saber que se había encontrado con la joven de pura casualidad, lo embargó de una satisfacción que se esforzó por contener. Aerith entendió su mueca como una burla.

—¿Qué quieres hacer? —preguntó él con demasiada amabilidad, la joven frunció el ceño, confundida.

—Oh, pensé que no querías. ¿Me haces suplicarte? —ella entrecerró sus ojos, acusatoriamente, ya pillando las intenciones del joven. Apartó uno de los ramos y los rodeó ambos con un solo brazo, mientras ponía la otra mano en la cadera.

Cloud extrañaba eso, las bromas simples, absurdas, demasiado inocentonas y esporádicas que compartía con Aerith; y el sarcasmo y la liviandad que tenía ella para dejarlo incómodo. Aunque en un principio no gustaba demasiado ser objeto de las bromas de la florista, él también descubrió nuevas maneras de dejarla avergonzada y disfrutar del sólo hecho de decirse tonterías mutuamente.

Era un descanso que, después de su ida, extrañó.

—Hmmm —Cloud alargó el sonido en su garganta como un ronroneo, girando el rostro con una sonrisa escondida y sutil—. Es divertido.

La boca de Aerith hizo un oh.

—Eres un niño travieso.

No había reproche en su voz, con la gracia que la caracterizaba, giró sobre sí misma y la tela delgada de su vestido se arremolinó en sus pantorrillas. Aerith se dirigió hacia el pequeño puente que daba a la salida; tarareando una canción.

—¿Te vas?

—No —contesta ella—. Tú motocicleta está ahí, ¿no?

—¿Eh?

Cloud la siguió hasta adelantarla y, en efecto, allí estaba su motocicleta, escondida entre los arbustos de flores silvestres de la entrada, el metal cromado relucía bajo los rayos del sol y Aerith se acercó a él, sonriente.

—¿Me darás un aventón?

—¿Dónde? —preguntó, Cloud, palpándose los bolsillos de sus tejanos.

—No es en los suburbios, es arriba, unas calles alejadas de esa equina en la que nos conocimos.

Cloud la miró a los ojos, repentinamente sacudido por una ola de emociones que no supo cómo interpretar...

—Vamos.

—¡Yuju! —exclamó ella, alzando su brazo libre, satisfecha por haber conseguido su propósito inicial.

—Tendrás que pagar un precio —soltó Cloud con malicia, interrumpiendo su pronta celebración—. ¿No son las flores costosas aquí en Midgar? Tendrás dinero suficiente para pagar por la gasolina.

Cloud se alejó, jugando con una mano a lanzar las llaves una y otra vez.

Puuuues... —alargó, Aerith, distraída al ver al joven montarse en la motocicleta, levantó una pierna y se dejó caer con soltura sobre el asiento. Los ojos curiosos de Aerith se vieron atraídos irremediablemente por la elegante curvatura en s de la espalda de Cloud que parecía todo un evento agradable para apreciar, para perderse y también para aventurar. Debía reconocer que estaba echo para tal vehículo.

—¿Pues? —repitió él, encendiendo el motor.

Aerith se sonrojó suavemente al darse cuenta de lo que estaba pensando y caminó hacia él, apretando contra su pecho los ramos de flores.

—Está bien, está bien —cede con un mohín de disgusto—. Yo pago.

—Perfecto.

Ugh.

Aerith se sentó tras él y rodeó su torso con el único brazo que tenía disponible. Cloud le explicó brevemente que debía sostenerse en la asa de sujeción de pasajero para no desestabilizarse cada vez que doblaran por alguna calle. Ante la duda de la joven, decidió no tomar gran velocidad y se dirigió por una ruta con avenidas poco concurridas y solitarias. Aunque fue cuidadoso en todo momento, evitando maniobras abruptas, sentía el cuerpo de Aerith tensarse contra el suyo en cada curva.

—¿Estás bien? —le preguntó, irguiéndose, mientras ambos esperaban el verde del semáforo. Sentir a Aerith apegado a él le estaba poniendo nervioso.

—Sí, es fascinante —su voz cantarina y burlona, notó su mirada y él escondió el rostro.

Cloud no vio su sonrisa y prefirió mantener la mirada hacia el frente, fingiendo tranquilidad e intentando no caer en su juego malicioso. Aerith sabía que era consciente de lo apegados que estaban y quería sacar provecho de aquello burlándose de su timidez.

Anduvieron un rato más hasta que llegaron a un condominio de edificios no muy altos, Cloud se detuvo y la joven, con las piernas temblando como la gelatina, se apeó y caminó hacia la única clienta que la esperaba en el pórtico de uno de los edificios. Cloud la observó sentado en la motocicleta, el ruido del motor y los gritos de los niños jugando en las calles no le permitían escuchar lo que Aerith hablaba con la mujer; una breve charla, risas, una mirada indiscreta hacia él, un gracias, el pago y la felicidad del cliente.

Aerith bajó las pequeñas escalinatas que daban a la entrada, irradiando felicidad.

—¿Te ha ido bien?

Las grietas de sus labios se abrieron al sonreír—. Sip, fue una entrega exitosa, gracias, Cloud. No habría llegado a tiempo sin ti.

El joven asintió.

Aerith se subió nuevamente, en silencio. Con ambos brazos libres esta vez, ahora podía rodear el torso de Cloud completamente y disfrutar del recorrido de regreso. Estuvo atenta a cualquier indicio de timidez por parte del joven, pero sólo obtuvo un:

—¿Dónde?

—A casa —habló, con delicadeza, apegando su mejilla en la espalda de Cloud, la calidez que desprendía su cuerpo quitó todo nerviosismo por el viaje.

Repentinamente la ida se impregnó de nostalgia, la misma que evocaba los atardeceres arrebolados de Midgar.

—¿Cloud? —lo llamó, antes de partir.

—¿Sí?

La voz de Aerith sonaba triste y alegre a la vez, una dolorosa sintonía que solía aparecer recurrente en las despedidas.

—Toma el camino más largo, ¿sí?

—Sí.

—No sabré cuándo nos encontraremos otra vez... —suspiró ella, cerrando sus ojos.

Se perdieron por calles bulliciosas, repletas de parejas y familias disfrutando de caminar al anochecer, gozosos de una realidad frágil que cambiaba abruptamente en los suburbios. Mientras avanzaban, rodeados por una estela de luces dejadas por los carteles de neón y los vehículos al pasar, Cloud fue perdiendo poco a poco la realidad del momento y la sensación de tener a Aerith recostada en su espalda, sintiendo el aterciopelado vaivén de la despedida; se descubrió en su oficina, con la cabeza apoyada sobre sus brazos.

Denzel estaba a su lado, sentado en una silla, durmiendo al igual que él. Tenía la cabeza ladeada hacia su derecha y estaba a punto de caer. Cloud se irguió con suavidad y la manta que estaba sobre él se deslizó lentamente. Tocó el rostro de Denzel y estaba fría su piel; tomando la frazada que usaba, arropó al niño con cuidado de no interrumpir su sueño y lo acomodó bien sobre la enorme silla de madera.

Todavía sentado, Cloud contempló al muchachito dormir e intentó divagar en lo que habría dicho Denzel cuando lo halló holgazaneando en plena hora de trabajo. La luz del atardecer se derramaba sobre la estancia y Cloud recordó el sueño, aún vívido en su piel y mente.

Ante la tranquilidad y el silencio, la imagen de la joven volvió a él.

La opresión en el pecho mermó un poco cuando cerró sus ojos y susurró su nombre. La extrañaría otra vez.

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.

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¿Y? ¿Qué les pareció?

Me disculpo si es demasiado soso.


Responderé reviews a quienes no es posible por interno:

Etoile: ¡Hola! Muchísimas gracias por leer y por opinar así de mi escritura :') Todavía me falta por mejorar, pero intento darles a esta comunidad lo mejor que tengo, para que personas como tú puedan disfrutarlo. Gracias por comentar, se agradece. Te me cuidas.

Katrossoul: ¡Holo! Intenté mandarte un mp, pero no tenías la opción, así que te respondo por aquí, muchas gracias por leer, de verdad. Me impresionó que lo hicieras aún no gustando la pareja, jajaja. Espero que este shot te guste y las demás entregas que vienen. Y gracias por tus palabras y por opinar así de mi escritura, es un alivio enorme el que se siente cuando alguien te da ese feedback. Saludos, cuídate.

Muchas también a LadyYomi por leer y comentar :)


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