Capitulo II
Luto. Esa era la única palabra, frase, expresión que podía caber al sentimiento prácticamente generalizado no solo de los habitantes de la aldea de Konoha sino de todas sus aldeas y naciones aliadas. En especial para cuatro personas dentro de Konoha y una quinta, perteneciente a la Aldea Oculta de la Arena y nada menos que el Kazekage de aquel lugar, Gaara. Respecto de los shinobi de Konoha, estos eran nada menos que la única familia que dejara atrás el hombre fallecido, uno de los tres nuevos Sannin -su ahora viuda Sakura Uchiha y su hermano mayor y único, Itachi-, su mejor amigo desde la adolescencia junto a precisamente la mujer de cabellos rosados, Naruto Uzumaki y el maestro de los tres y líder del Equipo 7 cuando estos eran Genin. El Sexto Hokage, Kakashi Hatake. Sin embargo y por extraño que aquello pudiera resultar debido a las situaciones vividas por ambos a lo largo de su vida, quien en realidad parecía estar más afectado de ellos era Itachi. Era cierto que era su único hermano. Sin embargo al mismo tiempo había sido el quien lo había llevado indirectamente a seguir el mismo camino que el mismo siguiera al alejarse de Konoha. Aunque con fines completamente opuestos. Ambos asimismo acabaron siendo de algún modo utilizados por la persona en quien 'confiaran'. Sin embargo, era un hombre de 26 años y ahora sería el quien debería sostener a la mujer actualmente aferrada a su cuerpo como si de ello dependiera su vida. Una vez que colocaron la enorme piedra inscrita con el nombre y rango de su esposo, la mujer de cabellos rosas finalmente se quebró. Al mismo tiempo algo dentro de los tres hombres y la mujer a su lado (esta última Ino Yamanaka, su mejor amiga) también pareció romperse en pedazos. Cuando tras unos minutos la mayoría de gente allí reunida comenzó a marcharse lentamente tan solo quedaron en el lugar los ahora únicos miembros del Clan Uchiha, Naruto y Hinata, Kakashi, Tsunade y Shizune, Shikamaru Nara junto a su esposa Temari y el hermano menor de esta última y Kazekage de la Aldea Oculta de la Arena, Gaara. Precisamente la presencia de estos tres últimos sorprendió enormemente al mayor de los Uchiha, cuyo Sharingan permanecía activado desde que comenzara aquella ceremonia. Alguna vez había oído de Shizune (quien asistiera a Tsunade en su recuperación) que ni aquel hombre de apariencia prácticamente idéntica a su padre Shikaku ni los hermanos de la Arena tenían exactamente lo que se dijera 'un buen recuerdo' de su hermano menor. Casi como si de algún modo hubiera leído sus pensamientos, el joven de la misma edad que Naruto y Sasuke, cabello rojizo y ojos azules murmuró que consideraba que había pasado mucho tiempo desde ese entonces. Sin mencionar que ahora no solo había recuperado a su Bijuu sino que una parte de él se encontraba dentro de su amigo. Itachi abrió enormemente los ojos. Tsunade nunca le había mencionado una palabra al respecto por lo que sus escarlatas recayeron rápidamente en la persona a quien se refería Gaara.
- Es cierto...
Respondió Naruto con una media sonrisa en su rostro aunque volvió a quedarse callado al instante. Minutos después, también ellos se marcharon, lentamente y cabizbajos hacia la mansión Hokage.
El trayecto, aunque no era demasiado largo se hizo eterno para el pequeño grupo de shinobi. Especialmente para tres de ellos. Tan pronto como llegaron a la inmensa residencia el mayor de los hermanos Uchiha alzó la vista a la enorme terraza del edificio y suspiro con lo que a sus acompañantes más próximos -Sakura y Kakashi- les supo a algo parecido al remordimiento. Kakashi volteo a verle y pregunto si ocurría algo malo, arqueando apenas sutilmente y en un gesto significativo su ceja izquierda. Itachi nunca comprendería el motivo que lo llevo a decir aquello, sin embargo en ese momento volvió sus ojos ahora escarlatas y algo empañados a Naruto y pregunto si él había dejado algún familiar vivo más allá de su propio hijo, a quien conociera cuando era Capitán de ANBU. Uzumaki no necesito más explicaciones para saber que por 'el' se refería al Tercer Hokage, Hiruzen Sarutobi. Por lo tanto, asintió física y verbalmente y respondió que había dejado en efecto dos nietos. Konohamaru Sarutobi, de 16 años y Mirai de tan solo cuatro. Esta última era en efecto, la propia hija de Asuma con su esposa y también Jōnin, Kurenai Yuhi. El Uchiha palideció, recordando el haber visto efectivamente a la mujer de cabello ébano y ojos rojos mas no así al hijo de Hiruzen durante el entierro de Sasuke. Naruto respondió bajando levemente la mirada y en un tono de evidente tristeza que Asuma había sido uno de los caídos en la Cuarta Guerra junto a, entre otros, Inoichi Yamanaka y Shikaku Nara. Omitió sin embargo mencionar también la muerte de Neji Hyuga ya que su esposa Hinata estaba allí a su lado, junto a Sakura.
- Entiendo...
Fue todo cuanto se limitó a responder el hombre de coleta antes de excusarse, señalando que regresaría a su refugio. Para sorpresa de todos los presentes, Tsunade lo detuvo preguntando si iría donde imaginaba. Es decir, al sitio donde lo habían encontrado Shizune y ella. Itachi desactivo su Sharingan finalmente, cerró los ojos y sacudió la cabeza, admitiendo que no podría regresar a un sitio que no solo le recordaba el día más triste de su vida sino además a una persona a quien apenas acababa de perder para siempre. Por otra parte sin embargo, no tenía realmente un sitio al que regresar y ese lugar era todo cuanto quedaba de su familia. De su pasado. Suspiro.
- Entonces vendrás conmigo...
Intervino la voz de un hombre cuyo Chakra nadie excepto justamente Naruto e Itachi habían detectado. El primero, porque compartía con la persona en cuestión el hecho de ser un Jinchuriki y por lo tanto estaban conectados desde que las Nueve Bestias cedieron parte de su poder al rubio. En el caso del Uchiha mayor, porque su Kekkei Genkai le permitía percibir cualquier presencia aun cuando su Chakra estuviera prácticamente oculto. Como era el caso de Gaara. El Kazekage se acercó finalmente al grupo que aún lo observaba boquiabierto (en especial su hermana Temari y cuñado Shikamaru) y agregó que el estaría dispuesto a ofrecerle un sitio donde quedarse bajo una sola y sencilla condición que dudaba que rechazaría. Itachi comprendió con esas últimas palabras que le pediría el Kazekage. Y estaba más que dispuesto a aceptar el deber que hasta entonces correspondiese precisamente a su hermano menor. Y que el mismo cumpliera -indirectamente- al alejarse de Konoha y unirse a Akatsuki.
- Eres un shinobi de Konoha... -aclaro el pelirrojo -Él también lo fue y lo es aún en su muerte, Itachi. No es mi intención que vengas conmigo a Sunagakure. Puedo asegurarte que mi hermano pediría tu cabeza tan pronto te viera. Su maestro asesino a uno de los Ancianos de Suna... Y pudo haberlo asesinado a él si Sakura no hubiera salvado su vida...
- Sasori era de Sunagakure... Huyó después de intentar asesinar al Tercer Kazekage. Muchos de ellos atentaron contra sus líderes, Gaara...
- Incluso el...
Dijo Kakashi, en un tono que provocó que el mismo se estremeciera al escucharse. Y su antiguo compañero no necesitaba reflexionar demasiado para saber a quién se refería. Por lo tanto simplemente fijó su mirada oscura en los ojos igualmente negros de Hatake y afirmó:
- Entonces Sarutobi fue el segundo en su lista...
Suspiro para luego volver la mirada a los dos hermanos de la Arena presentes allí y dijo:
- Kazekage-san, Temari-san... Su padre estuvo aquí durante los exámenes Chūnin hace ocho años, ¿no es así? Orochimaru ingreso a Akatsuki con el único fin de obtener un Sharingan. El único jutsu o Kekkei Genkai que no había podido obtener hasta entonces... Sin mencionar que además de ello requería de un nuevo cuerpo. Lo cual le hubiera resultado imposible de conseguir aun cuando hubiera conseguido someterme...
- ¿A...? ¿A qué te refieres exactamente, Uchiha?
Pregunto la mujer rubia de ojos verdes sin poder ocultar el temor ante la posible respuesta del de cabello ébano. Esta finalmente no llegó por parte del Uchiha sino de Tsunade y definitivamente no era lo que esperaba. Y lo que escucho no hizo más que acrecentar el horror presente en su expresión y postura.
- Aun siendo un Sannin Legendario y entrenado como ninja médico, Orochimaru no hubiera sido capaz de hacer frente al estado de extrema fragilidad en que se encontraba -y en el que aún se encuentra de hecho- el cuerpo de Itachi. Su intención indudablemente era explotar el Sharingan a su máximo poder aunque para ello debió de haber hecho con él lo mismo que con Sasuke...
Dirigió una mirada furtiva a su discípula, a su sucesora como la nueva Sannin de las Babosas tras finalizar su explicación. Noto al instante la expresión de profundo dolor y tristeza en los ojos jades ligeramente opacos de la mujer de cabellos rosas. Y automáticamente el silencio volvió a reinar entre ellos. Tras varios minutos sumidos en ese profundo silencio nuevamente y para sorpresa de todos la mujer rubia con su cabello alborotado recogido en dos coletas sobre su cabeza y otras dos a la altura del cuello dijo casi en un tono que sonaba como una confesión más que solo una declaración o comentario:
- Estoy esperando un hijo...
Itachi la miró confuso y aun con sus Sharingan activados. Aunque se relajó de inmediato y los desactivo, permaneciendo con un gesto expectante en su rostro, a la espera de lo que tuviera para decir a continuación la hermana mayor del Kazekage y Kankuro. Temari agradeció asintiendo y agregó que su esposo tenia ahora una tarea tan importante como la que el propio Sasuke cumpliera hasta su muerte. Y que era consciente de que no podría pasar tanto tiempo junto a su familia como probablemente quisiera. Cuando cayó en cuenta de las palabras de Temari, del significado real de las mismas Uchiha se acercó lentamente a la kunoichi de ojos verdes apoyando apenas sus manos en los hombros de esta y agradeció su confianza con una sonrisa leve, pero sincera.
- Lamento no poder aceptar su invitación de todos modos, Temari-san. Sin embargo puedo prometerle que hare lo posible por proteger la aldea desde donde este... Después de todo, es lo que ellos hubieran deseado...-. Mientras que la mayoría de los presentes estaba confundido respecto a quienes se refería por ellos (o al menos quien sería la segunda persona, ya que una de ellas era obviamente Sasuke), Tsunade y Kakashi lo sabían perfectamente. La Quinta Hokage era discípula aun de Hiruzen cuando Minato Namikaze, padre de Naruto era el Cuarto Hokage y había tenido por lo tanto la oportunidad de conocer -o al menos de escuchar de el- a Shisui Uchiha cuando este era un Genin, unos cinco años mayor que Itachi. Y, además de ello, su tutor. Kakashi por su parte era nada menos que su compañero en ANBU. Unidad a la que más tarde ingresaría el propio hermano mayor de Sasuke con tan solo 11 años. El shinobi de apariencia similar a su padre Shikaku con su cabello negro recogido en el mismo estilo que el hombre fallecido durante la Cuarta Guerra Ninja sacudió la cabeza dejando escapar un suspiro y, devolviendo una ligera aunque genuina sonrisa al mayor de los Uchiha dijo:
- Gracias Itachi... -dijo entonces el hombre de cabello negro y rasgos similares a los de su padre Shikaku acercándose a su esposa y tomándola apenas sutilmente por la cintura -Por favor, acércate...
Cuando el hombre de ojos ónices obedeció, Nara tomo sutilmente su mano izquierda apoyándola con igual sutileza sobre el vientre apenas perceptible aun de Temari. Sus miradas se cruzaron por breves segundos y finalmente Shikamaru dijo -Bienvenido a casa. Nuevamente... Sé que nada será como antes desde ahora, pero intentaremos hacer lo mejor que podamos para garantizar la seguridad de los nuestros...-. Uchiha sonrió más ampliamente y un leve brillo adorno su profunda mirada ónix.
- Yo me asegurare de que eso ocurra. Ahora, con su permiso, debo marcharme...
Una mano sosteniendo con fuerza su (delgada) muñeca izquierda lo detuvo tan pronto volteo con la intención de alejarse. Sus escarlatas se clavaron literalmente en los jades de la mujer a sus espaldas cuyo rostro y mirada solo reflejaba absoluta determinación además de la tristeza aun latente. Con una seriedad en su semblante que el Uchiha no recordaba haber visto antes en aquella mujer (a quien había visto por primera vez siendo tan solo una adolescente de 13 años), Sakura afirmó que no permitiría que lo único que le quedaba de Sasuke, que su única familia se marchara.
- ¿Puedes...? ¿Puedes quedarte con nosotras? Por favor...
Itachi debió apartar la mirada de los jades de Sakura casi al instante al percatarse que su Mangekyo Sharingan se había activado sin el notarlo. Sabía de todos modos que la mujer aun de pie tras él era perfectamente resistente (mas no inmune) al Genjutsu debido a su entrenamiento no solo con Kakashi sino con Tsunade. Se cubrió los ojos al darse cuenta además de que aun sin haber utilizado técnica alguna el derecho había comenzado a sangrar y sentía un ligero escozor. Solo Tsunade y Shizune sin embargo conocían el verdadero motivo por el cual aquello continuaba sucediendo. Así como el único modo de resolverlo de una vez por todas. Suspiro y finalmente asintió en respuesta al pedido de la pelirosa. No imaginaba sin embargo la reacción de su cuñada, quien se aferró a su cintura por detrás apoyando su cabeza en su espalda mientras que inevitablemente los sollozos escapaban de sus ojos verdes. Itachi giró hasta quedar frente a ella y alzando la mirada a Tsunade y Kakashi (con su ojo derecho cerrado y con un casi imperceptible hilo de sangre cayendo del mismo) pregunto a la Sannin donde se encontraba su hogar.
- No está muy lejos de aquí, Itachi. Alguien podría acompañarlos de hecho. Por supuesto, si no es molestia, Sakura...
La pelirosa supo que hablaba de Naruto y Hinata. Y su rostro se ilumino mientras asentía física y verbalmente para luego alzar la mirada al hombre visiblemente más alto (tanto como su difunto esposo aunque más delgado). Uchiha imito el gesto, señalando que estaría más que agradecido de tener al mejor amigo de su hermano menor no solo como acompañante sino además, si el matrimonio Uzumaki y la propia Sakura así lo deseaban, como invitados. Nuevamente Haruno no se negaría. Estaría más que complacida de que su mejor amigo y su esposa acepten acompañarlos a cenar. De hecho, nada le alegraría más que poder contar también con su maestra y Sannin como con su primer maestro en el Equipo 7 y Sexto Hokage. Era consciente de que probablemente para Shikamaru y su esposa resultara más difícil aceptar una sugerencia de ese tipo sabiendo quien era su acompañante. Para su sorpresa y como si el joven heredero del Clan Nara hubiera adivinado sus pensamientos, este le devolvió una tenue aunque genuina sonrisa y dijo:
- No soy quien para juzgar ni las acciones de tu esposo ni mucho menos las de alguien a quien aún no conozco tanto como debería, Sakura. Sin embargo si algo me obliga a declinar tu invitación es simplemente mi deber hacia el Hokage. Pero créeme; estaré plenamente dispuesto a aceptarla en cualquier otra ocasión. Finalmente, mi esposa es absolutamente libre de decidir al respecto...
Temari entonces dirigió su mirada verdosa a los entonces ónices del Uchiha y, devolviéndole una sonrisa tan sutil como la de su esposo minutos antes expreso que no creía que el (Itachi) o su difunto hermano fueran en absoluto merecedores de su rencor o remordimiento. Si la persona directamente perjudicada por Akatsuki (su hermano Gaara) los había perdonado, entonces ella no tenía por qué llevarle la contraria. Especialmente después de casi cinco años de sucedido el hecho en cuestión.
- Se lo agradezco, Temari-san. Lamento que no pueda evitar las formalidades frente a usted, sin embargo no corresponde a un shinobi de rango menor dirigirse de otro modo nada menos que a un consejero de un Kage. Y nada menos que su propia hermana... Lo mismo debo decir de usted, Shikamaru-san. Sin mencionar que aun soy un Chūnin a diferencia de ustedes...
- Respecto a eso... -dijo Tsunade -Podríamos resolverlo mañana. Preséntate aquí a primera hora de la mañana. Además, hay alguien a quien tus habilidades le resultarían de suma utilidad. Sin mencionar tu experiencia como miembro de ANBU...
Antes de que Uchiha formulara siquiera una frase, Kakashi lo interrumpió asintiendo verbalmente a las palabras de la Quinta Hokage y explicando que le darían los detalles luego de que descansara lo suficiente. Agregando finalmente que acostumbraban reunirse en la oficina a las 8am.
- Si; eso lo recuerdo... -dijo con una media sonrisa mientras asentía -Los veré mañana entonces, Kakashi-san, Godaime-sama...
Volvió la mirada a Sakura y ofreció su brazo izquierdo para llevarla a su casa una vez que quienes efectivamente conocían el camino (Naruto y Kakashi) se les adelantaron apenas un par de pasos. Sin embargo el mismo se retractó de su accionar antes de que la pelirosa le correspondiera y en cambio y para sorpresa de la mujer, la tomo suave aunque firmemente en brazos descansando su cabeza contra su pecho.
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Tsunade había estado en lo cierto respecto a que la casa en que vivían Sakura y Sasuke no quedaba muy lejos de la mansión Hokage, puesto que apenas y les tomó 20 minutos llegar allí a una velocidad relativamente ligera. Todos ellos estaban cansados y aun conmovidos por la situación vivida estos últimos dos días por lo que habían optado por moverse con el menor gasto de energía posible. Al llegar al lugar, Sakura pidió a su cuñado que la bajara, a lo cual este accedió inmediatamente y la mujer de cabellos rosas abrió la puerta de la casa haciendo un gesto con su brazo invitando a sus acompañantes al interior de la misma. El lugar era lo suficientemente amplio como para que al menos cuatro personas lo habitaran cómodamente. Tenía una enorme sala dividida de la cocina por una pared sin puertas y con una especie de barra de mármol negro (el mismo material de la mesada) en el extremo izquierdo de la misma (observándola de frente). Sobre esta había un estante de madera a una altura considerable lleno de pequeños frascos y algunas copas de cristal. La cocina estaba compuesta por una larga mesada con un mueble bajo la misma donde se encontraban las ollas y mármol negro encima de este. En el rincón izquierdo se encontraba la cocina con cuatro estufas y junto a esta una parte más pequeña también con mármol sobre la que reposaba una cafetera y un calentador de agua. En el extremo derecho, sobre el mismo había una alacena de madera. La heladera se encontraba también en el rincón derecho mientras que frente a esta estaba la única ventana de la cocina, oculta por una cortina de color violeta pálido. Finalmente, había una mesa con solo cuatro sillas.
La sala hacía las veces de sala de estar y comedor aunque no contaba con división alguna. Si era sumamente amplia. Estaba pintada completamente de blanco como casi todos los ambientes a excepción de las tres habitaciones y contaba con pisos de madera a diferencia de la cocina, tres amplio sillones dos de tres cuerpos y uno de dos) ubicados en una especie de rectángulo incompleto y en medio de los cuales había una mesa de café de madera, baja y rectangular. La mesa del comedor, también rectangular tenía cuatro sillas aunque era lo suficientemente ancha para que cupieran al menos otras cuatro. Dos a cada lado a lo largo y otras dos en los extremos. Al verla y sin poder evitarlo el mayor de los Uchiha se preguntó si verdaderamente Sakura y su hermano habían planeado comprar una casa tan amplia por alguna razón en particular. Sin poder evitarlo también, Hinata sonrió y respondió que su amiga simplemente no era afín a los lugares pequeños. Siempre le había gustado la idea de recibir e incluso hospedar amigos en su hogar si era necesario. Lo había hecho con ella y Naruto en una ocasión en que habían regresado tarde de una breve misión a Suna y además de ello había una fuerte tormenta.
- De hecho... -recordó Naruto mientras sus ojos azules parecían empañarse anticipando lo que diría a continuación -Sasuke ofreció hospedar a Gaara en su última visita. Si no me equivoco fue hace seis meses...-. Sakura asintió sin poder evitar que su rostro imitara la expresión en la mirada de su amigo. Sintió los brazos delgados y cálidos de su amiga Hinata rodear sus hombros y se recostó ligeramente en el pecho de la mujer apenas más baja. Sakura agradeció a Hinata y seco rápidamente las lágrimas que amenazaban con inundar sus jades con el reverso de su mano izquierda. Tomo un profundo respiro intentando calmarse y finalmente pidió a su acompañante que la siguiera por el único pasillo que había en aquella casa para así mostrarle lo que faltaba de la casa. Incluyendo la habitación donde dormiría desde ese día.
Había, sin contar el cuarto de baño principal, tres habitaciones más en el pasillo. Una de ellas era la que habían ocupado ella y su esposo. La segunda estaba destinada a su futuro hijo. Finalmente, la tercera estaba especialmente preparada para huéspedes. Tanto la matrimonial como esta última contaban con un pequeño baño privado. Al final del pasillo finalmente había una quinta habitación que servía como despensa. Era relativamente pequeña aunque aún así lo suficientemente grande para almacenar una cantidad considerable de comestibles y otros artículos de primera necesidad. La casa contaba además con una especie de cobertizo junto a la misma en el que guardaban sus armas y herramientas ninja.
- Sakura...
Dijo Hinata cuando habían acabado el recorrido y habían tomado asiento en la sala. La pelirosa volvió sus jades a la mujer de ojos perlados y esta le pidió que dejara la cena en sus manos. Ella también estaba embarazada, sin embargo su ánimo en ese instante no se comparaba en absoluto a cómo debía sentirse su amiga. Para su sorpresa, Itachi se levantó del sillón, donde estaba sentado junto a su cuñada y le pidió que le permitiera ayudarle. La mujer de cabellos negros lacios con un leve destello azulado asintió sonriendo, aunque Haruno pregunto si verdaderamente se sentía en condiciones de hacerlo. Hinata asintió ante las palabras de su amiga y en cambio sugirió que ayudara a su esposo a poner la mesa, ya que no pensaba preparar algo demasiado pesado o elaborado de todos modos. A fin de cuentas, todos estaban muy cansados, concluyó con una sonrisa triste.
- En eso tiene razón, Hinata-san... A propósito, no sé si me corresponda preguntárselo pero... ¿Cuánto tiempo lleva?
- Dos meses, Itachi-san... ¿Acostumbra dirigirse de ese modo a cualquier persona con quien tenga una conversación?
- No... -dijo Kakashi -Solo a quienes considere dignos de ser tratados de ese modo. Siempre ha sido igual. No solo él; también Shisui, su maestro y mejor amigo. Un hombre que supo servir a mi propio maestro y Cuarto Hokage a sus escasos 13 años...
- Un hombre que decidió sacrificar no solo su vida sino el bien más preciado de los Uchiha en nombre de la aldea. Antes de morir y tras haberle sido arrebatado su Mangekyo Sharingan derecho por quien se decía su superior y uno de los hombres más cercanos a Hiruzen Sarutobi decidió dejar a mi cuidado su ojo izquierdo con el fin de que detuviera el levantamiento del Clan Uchiha contra Konoha y defendiera a la aldea... -. Antes que nadie más dijera otra palabra, Hinata salió de la cocina anunciando que la cena estaba lista. Todos asintieron. En el caso de Itachi, dejando escapar un hondo suspiro de alivio. Había pasado mucho tiempo desde su aquel hecho. De hecho era tan solo un joven de 13 años. Sin embargo este le dolía aun por alguna extraña razón. Sacudió la cabeza ante el llamado de Naruto preguntando si se encontraba bien. Asintió, sentándose nuevamente junto a su cuñada. Minutos después se dispusieron a cenar. Sabían que aquella seria quizá la noche más difícil de sus vidas, pero al menos ese breve instante pareció devolverles algo de la calma perdida.
