Capítulo IV

Abrió los ojos e inmediatamente supo que se encontraba en un sueño. O en un Genjutsu. Aunque dudaba que se tratase de esto último ya que sus ojos carecían de la capacidad de crear escenarios semejantes, además de que los tenia cerrados y vendados. La escena a su alrededor le era tristemente familiar. Debía tener unos 14 años y frente a él yacían los cuerpos ya sin vida, asesinados por su propia espada de Mikoto y Fugaku Uchiha. Sus padres. Por otro lado frente a él había un niño no mayor de 8 años observándolo con el más absoluto horror en sus intensos ónices. Era su pequeño y único hermano Sasuke Uchiha. El niño le cuestionaba sumido en la absoluta desesperación el motivo de aquel acto aberrante e Itachi tan solo respondió revelándole su Mangekyō Sharingan y sumiéndolo instantáneamente en un Genjutsu en el que justamente le mostraba cómo había llevado a cabo la masacre de todo su clan. Uno por uno hasta llegar a sus padres. Cayó de rodillas al ver las lágrimas amargas en el rostro de Sasuke. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Acaso estaba sumido en alguna especie de delirio febril del que no podía despertar? Alzó nuevamente la mirada encontrándose con otro paisaje y un Sasuke más bien adolescente amenazándolo con asesinarlo. Pero él no podía responder de manera alguna. Sentía su cuerpo paralizado salvo por los temblores que lo invadían de a ratos. Además de un intenso dolor en el pecho que parecía cerrarle gradualmente las vías respiratorias. Cuando ya no pudo tolerar aquello cayó desplomado sobre el cemento de la terraza de aquel refugio perteneciente a su familia. Al ver a su hermano desplomarse casi al mismo tiempo que él no pudo evitar que la desesperación lo dominara más allá del dolor en su cuerpo y exclamó el nombre del menor en un grito ahogado por su propia sangre saliendo a borbotones casi de su boca.

Escuchó de pronto llamados distantes de parte de un hombre y una mujer y supo que definitivamente estaba soñando. Haciendo un esfuerzo sobrehumano y a pesar de que sus ojos estaban vendados comenzó a abrirlos lentamente...

- ¡Uchiha! ¿Qué sucede? ¡Despierta por favor, es solo una pesadilla!

El hombre de similar apariencia a la del fallecido Sasuke sacudió al shinobi tendido en la cama con la suficiente gentileza como para no lastimarlo a pesar de que en realidad no estaba malherido. Ninguno de sus esfuerzos sirvieron, hasta que tras unos minutos notaron los hombros de Itachi estremecerse levemente y este finalmente preguntó en un susurro dónde estaba.

- Uchiha, por todos los dioses. Creímos que nunca despertarías... -fueron las palabras cargadas de alivio de Sai Yamanaka -Te encuentras en el hospital. Recibiste una cirugía en tus ojos hace dos días...

A su lado no estaba Sakura Haruno sino una mujer rubia a quien Itachi no recordaba haber visto antes. Tenía el cabello largo y lacio recogido en una cola alta con una gruesa hebra cayendo sobre su ojo derecho y ojos azules. Como si hubiera anticipado que preguntaría por su cuñada, Ino Yamanaka le explicó que Sakura había ido a entregar los últimos estudios que le habían realizado antes de la cirugía a Shizune para que ella mantuviera el registro de sus avances. Por ello le había pedido cuidar de él en su ausencia. Concluyó explicando ante la confusión en el rostro del mayor que también ella era una ninja médico y solía ayudar a su amiga en el hospital. Además, era la esposa de Sai.

- ¿Mis...? ¿Mis ojos...?

Se llevó una mano justamente a esa área a pesar de que no podía distinguir nada debido a la venda que los cubría.

- Esto... no es posible, Capitán...

Se llevó su mano libre a la sien izquierda y dejó escapar un agudo siseo antes de que Ino le explicara que Sakura le había advertido que eso sería algo normal durante los primeros meses. Considerando que le había sido trasplantado un ojo que se suponía no pertenecía a su Clan sino que en realidad solo su hermano podía utilizarlo. Uchiha abrió la boca en un gesto de sorpresa al darse cuenta de que se refería al Rinnegan. Pero ¿por qué habían hecho algo así? Una tercera voz, masculina respondió a ello señalando que alguna vez Sasuke le había pedido que, en caso de morir en la guerra y cuando de hecho ambos se encontraran en tales condiciones, le entregara su Rinnegan a su maestro Kakashi. Era el único modo en que podían deshacer la técnica en la que Madara Uchiha había sumido no solo a Konoha sino a las Cinco Grandes Naciones Shinobi. El Tsukuyomi Infinito. De hecho y por si aquello no fuera suficiente, el Rinnegan de Sasuke era el único con la habilidad de tomar el control absoluto de las Nueve Bestias con Cola por una simple razón. Poseía además el poder de su propio Mangekyō Sharingan. Itachi asintió ante las palabras de Naruto, señalando que solo una cantidad limitada de usuarios de Sharingan poseen esa habilidad única. Quien había invocado al Kyūbi en primera instancia (Madara Uchiha), Shisui, él mismo y finalmente su hermano Sasuke. Naruto asintió, recordando que Kakashi le había mencionado algo similar alguna vez. El rubio volvió la mirada a la entrada de la habitación y anuncio que se marcharía de regreso a la oficina del Hokage, pidiendo al Uchiha que no se preocupara por ello ahora. Itachi asintió, consciente de que verdaderamente no estaba en condiciones de pensar en nada en ese momento. Sin embargo había una duda en su mente que no lo dejaría tranquilo hasta no despejarla, por lo que pregunto a los tres shinobi a su lado por el estado de su cuñada. O, mejor dicho, de su embarazo.

- Oh, sabes que ella debería ser la menor de tus preocupaciones... -dijo Uzumaki con una amplia sonrisa en su rostro -De todos modos se encuentran en perfectas condiciones. Ambas. Tsunade, Shizune e Ino no permitirían que nada les suceda, Itachi...

El Uchiha mayor sonrió sin poder evitarlo, agradeciendo al rubio y sus acompañantes antes de que el cansancio (o mejor dicho los efectos del calmante) lo vencieron nuevamente y se quede dormido.

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Naruto había comprobado, como se decía habitualmente 'de primera mano' las habilidades del Mangekyō Sharingan de ambos hermanos Uchiha y el Rinnegan de Sasuke. El propio Kurama era consciente de cómo funcionaba este último, puesto que Sasuke había sometido literalmente a las Nueve Bestias con Cola durante la Cuarta Guerra Ninja, antes de su duelo con el Uzumaki. Aquella mañana, al regresar de su conversación con Kakashi y Tsunade respecto de su preparación para tomar el lugar de su antiguo maestro como Séptimo Hokage, el hombre de ojos azules se dirigió al hospital sabiendo que a esa hora Sakura ya se encontraba allí. Cuatro meses habían pasado de la muerte de Sasuke y poco más de tres desde que se le realizara la cirugía a su hermano mayor para trasplantarle los ojos de su mejor amigo. Se preguntaba cómo estaría llevando Itachi aquella situación puesto que no lo había visto tan seguido ni en la oficina ni en el mismo hospital desde entonces. Mientras caminaba escuchó una voz muy familiar pidiéndole que se detenga y anunciando que alguien se acercaba, aunque no se encontraba siquiera en Konoha aun. Naruto reconoció la voz como la de Kurama, por lo que casi instintivamente y de modo en que pudiera comunicarse más fácilmente con el Kyūbi, permitió que este tomara posesión de su Chakra. Alzó la vista de un tono anaranjado tras haber asumido también su modo Sabio hacia el frente y observo con indisimulable asombro como un portal que le era sumamente familiar se abría a metros de él. Del mismo emergió Itachi cargando en sus manos tres gruesos pergaminos que al parecer habría obtenido de algún sitio, o que le habían enviado a buscar a ese sitio. Lo notó tambalear apenas levemente como si el uso de aquel dojutsu lo hubiera agotado. Lo cual a decir verdad era de esperarse siendo que el Rinnegan no era un poder al que estuviera acostumbrado. Componiéndose lentamente, el mayor de los Uchiha caminó hacia el hombre de ojos azules y, cuando se detuvo frente a él aun sin desactivar su Mangekyō Sharingan se inclinó saludando incluso a la bestia de 9 Colas la cual era plenamente consciente que, mientras se encontrara fusionada al Chakra de Naruto podría escucharlo y dijo mientras le entregaba uno de los pergaminos al hombre de ojos anaranjados:

- Tsunade-sama me envió por estos pergaminos a un sitio al parecer indicado por mi hermano y Sai hace un año... Debí destruir el sitio donde se hallaban sin embargo. Y deshacerme de su custodio...

Se puso serio de pronto y Uzumaki supo automáticamente que lo que tenía para decir a continuación era en extremo grave. No imaginaba que lo sería tanto sin embargo.

- Hay algo sin embargo que me preocupa... Ese sujeto me reconoció. Y jamás he estado en ese lugar siquiera cuando decidí alejarme de Akatsuki antes de ir por Sasuke...

Naruto apoyó su mano libre en el pecho de Itachi y sacudió la cabeza, pidiéndole que no se preocupara por ello. Quizá los pergaminos les dieran alguna respuesta al respecto. El mayor de los Uchiha sabía que Uzumaki tenía razón al respecto. Además de que era consciente de que lo estaba advirtiendo para que no intentara excederse en demasía en el uso de sus nuevos poderes oculares hasta que estuviera acostumbrado a ellos. De hecho y si debía de ser honesto, aun no estaba seguro de cómo había soportado la cirugía cuando su cuerpo se encontraba ya demasiado frágil debido a su enfermedad. Por la que, de todos modos, recibía tratamiento por parte de Shizune y Tsunade de manera permanente.

- Vamos, Itachi; Kakashi debe estar esperándonos...

Deshizo su modo Control de Chakra, aunque antes de ello una ínfima porción del Chakra de Kurama se transfirió al hombre de cabellos ébanos como si la Bestia con Cola intentara comprobar algo con esa acción. Y efectivamente ese era el caso, ya que murmuro como si hablara a través de su Jinchuriki que creía haber hallado el modo de al menos extender su vida. Aunque no estaba seguro de poder hacerlo por más de 20 años. Considerando que lo mismo hubiera sucedido de haber sobrevivido su hermano menor y haber recibido el brazo que la Quinta Hokage y el equipo científico habían hecho con las células del Primer Hokage. Y, justamente, parte de su Chakra.

- Tsunade-sama posee la habilidad natural de sanar por si misma aun antes de obtener el sello, Kurama... -respondió Itachi -Todos los Uzumaki están dotados de la misma habilidad. Serví a uno, no lo olvides. Sin embargo, tu sabes por qué decidió morir, Naruto...

- Él era exactamente como tú. Sin mencionar que amaba a Jiraiya. No se hubiera perdonado destruir la aldea por la que él había vivido...

Itachi asintió y viéndole directamente a los ojos murmuró dirigiéndose nuevamente al Kyūbi:

- Estimo que debes haber oído esto de ella alguna vez. El destino de un shinobi es morir. No importa cuándo ni cómo mientras sea de manera honorable... Como tus primeros dos portadores. Tres... Además, me he preparado para morir desde que solo tenía 13 años, Kurama. Esperaba que fuera mi propia sangre quien acabara con mi vida. A estas alturas no puedo más que considerar el tiempo que he vivido hasta ahora un regalo...

Volteó dándole la espalda a Naruto y emprendió su camino hacia la mansión Hokage. Aun cuando no podían verlo a los ojos, tanto Uzumaki como el Nueve Colas podían darse cuenta de que el Uchiha estaba llorando.

- ¿Crees que es posible odiar a un hombre como él?

Preguntó aparentemente a la nada el hombre de ojos azules, a lo que la voz en su interior respondió que dudaba que en ese tiempo Sasuke fuera consciente de las consecuencias de sus actos como para detenerse a pensar en ello. Lo único en su mente era eliminar a Itachi. Y ciertamente pudo haberlo conseguido.

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Tras entregar los pergaminos encontrados en aquella aldea desconocida junto con Naruto, Itachi había decidido detenerse por un par de horas en el campo de entrenamiento después de que Sai le informara que los jóvenes Genin se encontraban allí entrenando en preparación para sus exámenes Chūnin. Entre estos estaban Konohamaru Sarutobi y sus compañeros Moegi y Udon. El primero había sido nada menos que discípulo de Naruto hasta que este debió comenzar su preparación como futuro Hokage. Entonces el entrenamiento de aquellos Genin se repartió entre los antiguos Jōnin que aun trabajaban en la Academia y algunos miembros de la propia generación de Uzumaki y Sasuke. Entre los primeros estaban Iruka Umino y Anko Mitarashi, mientras que entre los segundos estaban TenTen y su antiguo compañero de equipo, Rock Lee. Al ver justamente a aquel muchacho de peculiares cejas pobladas Itachi no pudo evitar voltear hacia la mujer de pie a su derecha en compañía de una pequeña de unos 3 años de rasgos casi idénticos a los de la adulta. Es decir, cabellos negros alborotados e intensos ojos rubíes). La niña estaba oculta tras la pierna izquierda de su madre, de modo que solo podía ver apenas la mitad de su rostro. Kurenai Yuhi se disculpó con él al notar la reacción de su hija, admitiendo que incluso huía de su primo Konohamaru aun.

- Me sorprende que usted no se haya marchado. Dudo que mi presencia le traiga buenos recuerdos... Con permiso...

Estaba a punto de retirarse cuando sintió una mano diminuta más que pequeña sostener su saco negro lo suficiente como para que efectivamente notara que lo estaba haciendo y al voltear vio el rostro de la niña devolviéndole una pequeña y tímida sonrisa. Sintió una extraña sensación en el pecho que inmediatamente le recordó a su propio hermano cuando era quizá un par de años mayor que esa niña. Se inclinó a la altura de la menor y apoyó ambas manos en sus hombros mirándola fijamente a sus brillantes rubíes y provocando un rubor apenas sutil en su rostro.

- Su padre es Asuma...

Susurró Kurenai bajando la mirada con una expresión triste en sus ojos. El Uchiha alzó la mirada hacia ella, señalando que Naruto le había mencionado respecto de la muerte de Sarutobi, Shikaku Nara e Inoichi Yamanaka en la última Guerra, expresando finalmente su pésame por ello.

- Aun así ella debe saber quién fue, Kurenai-san. Asuma-san era verdaderamente un hombre digno de su sangre. Y de la Voluntad de Fuego...

Volvió la mirada al campo de entrenamiento, recorriéndolo como si buscara a alguien en específico. Yuhi se dio cuenta rápidamente de que ese era el motivo y, sin borrar la expresión triste en su rostro afirmó que ese Jōnin no acostumbraba ya a observar los entrenamientos con la asiduidad con que lo hiciera antes. Solo cuando Kakashi o alguien más -su hermano Sasuke incluso- estaban disponibles para acompañarlo, ya que la guerra lo había dejado con un daño irreparable en sus piernas, confinándolo a una silla de ruedas.

- Lo lamento... -respondió con firmeza y honestidad Uchiha viéndola nuevamente, esta vez de soslayo -Sinceramente lamento escuchar eso, Kurenai-san. De ser posible, desearía verle alguna vez...

- Él no dudaría en recibirte. De hecho, creo que estaría feliz. Después de todo y a pesar de lo que ha pasado, eres nuestro único recuerdo de Sasuke. Y ya nadie aquí puede guardarle rencor. No después de lo que ha hecho por nosotros estos cuatro años. A propósito, gracias por acompañarnos, Itachi...

- No solo soy un shinobi de Konoha, Kurenai-san. Me atrevería a decir que de hecho soy su subordinado... Le debo mis respetos aun cuando haya abandonado su deber...

Sonrió acariciando (más bien revolviendo) suavemente el cabello de la niña para luego anunciar que regresaría a su hogar. Kurenai devolvió el gesto y asintió. Sin embargo tras darle la espalda y como si acabara de recordar algo, preguntó por el nombre de la pequeña. La Jōnin de ojos rojos sonrió nuevamente y respondió que su nombre era Mirai. Y que su padrino era el 'heredero' de su fallecido esposo Asuma. Itachi comprendió que se refería a Shikamaru Nara. Sarutobi siempre había tenido un lazo especial tanto con Shikaku como con su hijo. Del mismo modo Shikaku había tenido una gran relación con Inoichi Yamanaka y Chōza Akimichi, al punto de formar equipo juntos. Lo mismo que años más tarde hicieran sus hijos tras graduarse como Genin.

Residencia Uchiha, minutos después...

Estaba cansado cuando regresó a la residencia Uchiha, encontrando allí a su cuñada preparando la cena para al menos cuatro personas. La saludó tan solo con una sutil sonrisa cuando los jades de la mujer se fijaron en sus ojos ahora bicolor. Por supuesto, al igual que Sasuke, no podía modificar su ojo izquierdo para regresarlo 'a la normalidad'. Se retiró para darse un baño ligero antes de que llegaran sus invitados (cuyas identidades desconocía aun) y, al salir del mismo encontró a la mujer cuyo embarazo de siete meses era ya más que notorio recostada en el sillón con su mano justamente sobre su vientre y un gesto inconfundible de dolor. Sin mencionar que su Chakra curativo fluía lentamente de la mano sobre su vientre. Preocupado, se acercó a ella arrodillándose a su lado, lo cual por un instante le recordó a Sasuke cada vez que algo similar le sucedía. Sin poder evitarlo, una lágrima solitaria cayó de su ojo derecho, la cual Itachi secó con su pulgar. Con su propia mirada ébano-violácea cargada de tristeza susurró que era consciente de que nada ni nadie podría reemplazar a su hermano en su vida. Sin embargo esperaba poder al menos servirle de apoyo durante el crecimiento de su hija. Aun cuando sus deberes le impidan permanecer a su lado todo el tiempo necesario. Antes de que pudiera reaccionar se encontró con los brazos delgados de Sakura rodeando su cuello. Correspondió al gesto tomándola por la cintura mientras apoyaba la cabeza de la mujer de ojos jades en su pecho algo agitado por el cansancio.

- Deberías ir a dormir, Itachi... -dijo Sakura al percatarse justamente de esto último -Estos meses han sido sumamente difíciles para todos...

El hombre de mirada bicolor alzó sus ojos hacia ella con una ceja levemente arqueada, preguntando si no tenían invitados a cenar y por ello estaba preparando comida de más. La pelirosa soltó una pequeña risa mientras negaba suavemente, admitiendo que en realidad tenía por costumbre hacer comida extra para que quedase para almorzar al día siguiente y no tuviera que cocinar nuevamente. Volvió la mirada al horno y señaló que su esposo alguna vez le había comentado que él odiaba la carne asada. Por lo tanto, estaba preparando estofado de miso y arroz con especias. Itachi sonrió, señalando que en efecto le desagradaba la carne vacuna asada. Cualquier otro tipo de carne estaba bien. Siempre que no utilizara aceite en exceso.

- No lo hago; tampoco me agrada. Sin mencionar que debo hacerlo ahora con más razón...

Itachi bajo la mirada a su vientre y lo beso sutilmente.

- Descansa un poco. Yo serviré la mesa. Si no vas a aceptar que viva aquí como cualquier huésped, al menos permíteme ayudarte...

Mientras preparaba la mesa minutos después le llegó el aroma de la comida haciéndose en la cocina y sonrió recordando sin poder evitarlo a su propia madre Mikoto cuando él o Sasuke regresaban de la Academia (o en su caso de alguna misión en ANBU) y la mujer tenía ya listo o estaba preparando el almuerzo puesto que generalmente acostumbraban realizar esas actividades por la mañana. Escuchó de pronto la voz de la pelirosa agradecerle y nuevamente le invadió ese aroma familiar mientras alzaba la mirada para encontrarse con los jades de su cuñada. Sakura sonrió pidiéndole que tomara asiento y, cuando ambos lo hicieron para después servir la cena, el rostro de Haruno dibujo una expresión preocupada y pregunto a su cuñado si aún sentía dolor o molestia alguna no solo en sus ojos. Lo cual, agregó, creía más que natural aun.

- Solo... algo de jaqueca por la mañana. Aun no puedo conciliar el sueño normalmente. En especial en la noche... No sé si te lo ha mencionado Sai o su esposa pero... tuve una pesadilla antes de despertar de la operación hace meses... Desde entonces ha sido así cada noche...

La pelirosa asintió, comentando que de hecho Ino había hablado de ello con ella y Kakashi. Sin embargo, señaló apoyando una mano en su hombro en un gesto tranquilizador, no debía preocuparse por ello. Itachi se levantó de pronto de la mesa al sentir una intensa punzada en su ojo izquierdo e inmediatamente se llevó una mano al mismo. Al retirar la misma, este tenía tomoes al igual que su Sharingan. Dejo escapar un agudo siseo mientras intentaba sostenerse de pie más le fue imposible. Sin embargo no perdió la consciencia aun después de caer, afortunadamente, en brazos de Sakura.

- Tienes que decirme, Itachi... -pidió la mujer en un tono preocupado más que autoritario -¿Ha ocurrido algo de lo que deba saber?

Intentando incorporarse con sumo esfuerzo, el Uchiha le relató la misión que había realizado a pedido de su maestra, la Quinta Hokage. La pelirosa asintió acompañándolo a su habitación. Su salud le preocupaba demasiado, por lo que decidió quedarse allí a cuidar de él esa noche.

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Itachi abrió los ojos con pesadez y ante un sonido por demás desagradable a su izquierda. Puesto que no había perdido la consciencia la noche anterior recordaba claramente que su cuñada se había quedado cuidando de él. Incluso recordaba haberle insistido -literalmente- hasta el cansancio que fuera a dormir a su habitación ya que el bebé lo necesitaba. Parpadeó para aclarar su visión borrosa e inmediatamente deseó el no haberlo hecho al notar el rostro contraído de dolor de su cuñada. Por si fuera poco, una de sus manos presionaba con fuerza su vientre mientras intentaba aliviar su agonía con su Chakra curativo. Afuera llovía torrencialmente sin embargo a Uchiha poco le importó. Tomó la capa negra que usaba, cubrió con ella a su cuñada y la tomó en brazos con suma sutileza a pesar de su propia ansiedad presionando su cabeza contra su pecho. El cual latía desenfrenadamente. Tanto que comenzaba a dolerle al mismo tiempo que su respiración se volvió errática al compás de la de la mujer de ojos jades. Sin embargo Sakura lo necesitaba y no se dejaría vencer. Su sobrina lo necesitaba.

Llegó al hospital casi arrastrándose sin embargo no dejó ir a la mujer en sus brazos sino que al contrario su agarre era aún más firme incluso a pesar del evidente impedimento. Una aterrada Tsunade los recibió al escuchar los gritos desesperados del Uchiha y al ver el estado en que se encontraban ambos. El hombre de cabellos ébanos sin embargo la urgió a atender a su discípula en primer lugar, señalando que él no permitiría ser atendido hasta que no supiera que estaba sucediendo con ella. Aunque obviamente tenía una idea al respecto. La mujer de ojos castaños no podía creer las palabras del hermano de Sasuke. Había aprendido con el pasar de los años que el esposo de Sakura verdaderamente se preocupaba por ella, así como por Naruto. Sin embargo le era sumamente difícil expresarse al respecto. E Itachi era en parte 'el culpable' de ello. El mayor era por su parte el completo opuesto. Tsunade notó el rostro del Uchiha bañado en sudor y sus signos sumamente erráticos e inmediatamente ordenó a dos asistentes a traer una camilla para recostar a Sakura en ella y a su asistente personal, Shizune, a que examinara al hombre aun a pesar de que este se negó en repetidas ocasiones.

- Uchiha, ¿te encuentras bien? -preguntó la mujer de cabello lacio y ojos castaños mientras lo examinaba.

- No... No puedo mentirle, Shizune-san estoy... Aterrado...Y lo peor es que... No sé por qué...

En ese momento escucharon a uno de los enfermeros anunciar que deberían realizarle la cesárea a Sakura de manera urgente. Itachi sintió su cuerpo estremecerse como si un intenso escalofrío le hubiera atravesado la espalda. Tsunade se acercó a él alzando su rostro y lo tomó en brazos como si de alguien familiar se tratase, agradeciéndole entre lágrimas incontrolables que hubiera llevado a Sakura a ella a tiempo.

- Él... él estaría orgulloso de ti, Itachi...

El hombre se sorprendió ante las palabras de la Sannin y se apartó lentamente devolviéndole una leve sonrisa como si el temor que sintiera minutos antes se hubiera desvanecido de pronto. Apoyó sus manos en el hombro de la mujer y simplemente le pidió, aun con sus ojos ligeramente brillantes por las lágrimas, que cuidara de Sakura. Tsunade asintió física y verbalmente con firmeza antes de seguir a sus asistentes a la sala de operaciones donde habían llevado a su discípula.

Uchiha no estaba seguro de cuánto tiempo había pasado desde que ingresaran a su cuñada a aquella sala sin embargo lo volvió a la realidad una mano suave y evidentemente femenina en su hombro cuya dueña le extendió un vaso plástico térmico de la cafetería del hospital. Hinata Uzumaki no estaba completamente segura si a aquel hombre le gustaba el té como a su hermano menor, sin embargo por alguna razón dedujo que el café en cambio no sería de su agrado. Y así era en ambos casos eventualmente, puesto que Itachi tomó el vaso en su mano izquierda mientras que con la derecha mantenía su abrigo aferrado a su cuello debido al frío de aquella sala de espera. Bajo levemente la mirada al vientre también inflamado de la esposa de Naruto y comentó que recordaba que Sakura había mencionado que su fecha estimativa de parto era la misma que la de su cuñada. La mujer ojiperla sonrió, señalando que serían unos tres días antes. En ese momento vieron salir de la sala a Shizune con una expresión de absoluta calma en su rostro. De hecho, tenía una leve sonrisa en el mismo.

- Buenas noches, Hinata-san... -dijo amablemente -No sabía que vendrías...

La mujer de cabellos lacios azabaches sonrió, señalando que Naruto le había informado de lo sucedido con Sakura. Aunque no estaba segura de cómo lo supo. A lo que Itachi respondió que él podría explicarlo más tarde si lo deseaba. La mujer de ojos oscuros asintió y, volviendo su atención al Uchiha dijo:

- Aun no es momento... Solo ha sido una ligera complicación, sin embargo ella se encuentra en perfectas condiciones ahora. Se quedara aquí hasta mañana en la tarde solo por precaución...

- Muchas gracias, Shizune-san. Realmente se lo agradezco. Sin embargo lamento no poder quedarme hoy; hay algo que debo tratar con Shikamaru y Sai... Y desafortunadamente concierne a Naruto...

- Sé de qué hablas y sé que es tu deber como miembro de ANBU, Itachi. Ve tranquilo; ella está en buenas manos...

Itachi asintió y volviendo la mirada (con su Sharingan activado) a Hinata le tendió su brazo izquierdo ofreciéndoselo para escoltarla de regreso a su hogar. La mujer agradeció el favor, sin embargo pregunto si alguna vez había estado en la residencia Hyuga -la casa de su padre-, puesto que Hiashi los había invitado a cenar junto a su esposo Naruto y a una vieja amiga y compañera de equipo de su primo Neji. TenTen.

- Sé dónde es ese sitio, Hinata-san...

- Entonces podrías acompañarnos si lo deseas...

Dijo un hombre de aspecto imponente (en especial por sus duras facciones), cabellos largos, lacios y castaños que dejaban su frente al descubierto y en sus ojos, al igual que sus dos hijas, el Byakugan. Uchiha alzo su Mangekyō sabiendo que este no tendría efecto alguno en los ojos del adulto y preguntó si verdaderamente estaba dispuesto a aceptar en su hogar a alguien que por años fuera visto como un traidor en Konoha.

- En primer lugar, debes saber que tuve el placer de conocer a tu padre, así como también a Minato-sama. Por otro lado, si Tsunade-sama fue capaz de perdonarte, ninguno de nosotros debería pensar lo contrario. Además, tu hermano tenía la edad de Hinata después de todo... Y también debería odiarlo si siguiera tu pensamiento, hijo...

- Se lo agradezco mucho, Hyuga-sama... -dijo el menor inclinándose respetuosamente ante el líder del Clan Hyuga -Será un honor acompañarlos...

Itachi no estaba seguro de poder tener alguna vez otra noche como aquella. Claro, no imaginaba lo que el destino le tendría preparado en tan solo dos meses.

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Dos meses después...

No. Definitivamente jamás espero encontrarse alguna vez ante esa situación. Alguna vez, a sus adolescentes 13 años había experimentado algo remotamente similar a lo que su hermano menor llegara a tener por esa mujer. Pero como todo en aquel tiempo, ese efímero sentimiento se había desvanecido en sus manos junto al resto del Clan Uchiha. No pudo evitar ni que su Mangekyō Sharingan se active inconscientemente ni que sus ojos se cristalicen mientras sostenía en sus manos la delgada, delicada aunque sutilmente callosa mano izquierda de Sakura. Se alejó a una esquina de la habitación cuando uno de los asistentes de Tsunade le pidió hacerlo, sin embargo la mujer rubia le pidió que permaneciera allí. Tenía la sensación de que tan solo su presencia mantenía tranquila a su discípula y eso era mucho mejor para ella y su bebé por nacer. Itachi volteó apenas de soslayo la vista al enorme vidrio que servía de ventana hacia el otro lado y a través del cual se veían claramente a las personas que allí aguardaban. Al ver el rostro del futuro sucesor de su ex-compañero Kakashi contraído en lo que solo pudo describir como un gesto de profundo temor musitó que no creía ser el el indicado para acompañar a Sakura en ese momento. Uzumaki era su mejor amigo y el de su fallecido hermano mayor. Tsunade se acercó a él mientras Shizune y sus asistentes continuaban ayudando a Haruno y, apoyando su mano en el hombro del hombre de cabellos ébano sacudió la cabeza, asegurándole que para su discípula él era tan importante como el resto de sus amigos. O quizá más, puesto que era su única familia, al menos por parte de su difunto esposo.

- ¡Tsunade-sama! –

Fue la exclamación cargada de evidente felicidad de Shizune que provocó que tanto el Uchiha como la Quinta Hokage regresaran rápidamente su atención a la cama donde yacía la pelirosa. Cuyo rostro debido al esfuerzo mostraba una expresión cansada y estaba cubierto de sudor. Itachi apartó ligeramente su rostro, sintiéndose nuevamente fuera de lugar allí hasta que, después de cambiar la bata que llevaba (y la cual obviamente estaba manchada en sangre) oyó la voz cansada de su cuñada llamarle preguntando si deseaba conocer a su sobrina.

- Está... está bien... -dijo con algo de temor -Regresaré mañana. Ustedes dos necesitan descansar ahora. Además, hay alguien que merecería conocerla antes que yo. Es lo que él hubiera deseado, ¿no es así?

Sin decir más nada se retiró. Al cruzarse con Naruto en la salida, simplemente informó que había sido una niña y que se encontraba en apariencia en perfectas condiciones, puesto que aún no había sido examinada por los médicos. Finalmente le pidió al rubio que ingresara a verla. Aunque como si acabara de recordar algo dijo antes de alejarse definitivamente:

- Felicidades, Uzumaki-san. Quizá esta sea la última vez que pueda llamarte de este modo...

Kakashi murmuró entonces que si se refería al hecho de que Naruto pronto seria Hokage, eso no sucederá hasta dentro de otros seis o siete años. Itachi solo sonrió retirándose finalmente. Ni siquiera llegó a sus oídos las felicitaciones de quien alguna vez fuera su compañero en ANBU. O de su actual Capitán y su esposa Ino.