Route Venus

Había pasado más de un año desde que llegamos a este planeta y en todo ese tiempo vivimos tantas cosas; desde darnos cuenta que aquí éramos hombres, hasta convertirnos en Idols y cantar para buscar a nuestra Princesa, que por cierto, aun no encontrábamos. Aunado a eso, habíamos probado el vivir como adolescentes normales, y bueno, ahora nos enfrentábamos al hecho que Sailor Galaxia estaba cada vez más cerca.

Para ser sincera, a mí no me interesaba lo que le pasara a este lugar, solo quería encontrarla y largarme de una buena vez, pero no contaba con que el alter ego de Fighter fuera un necio, altanero y fanfarrón que se había involucrado de más con las guardianas de la Tierra, sobre todo, con Sailor Moon.

Y aunque habíamos tratado de entender el porqué de su fascinación con esa niña, la verdad era que en más de una ocasión nos causó muchos problemas.

Ni Yaten ni yo estábamos de acuerdo en ello, mucho menos fraternizar con esas Scouts. Por mi parte, todo mi amor le pertenecía a la única mujer a la que le he servido siempre, por eso me llenaba de ira cada que él anteponía a Serena Tsukino por sobre la misión.

Y luego estaba ella, la líder de aquel grupo, la rubia irritable que nos seguía a todas partes.

- Jamás pensé – dije, recargada en la pared – que todo esto se volviera un lio.

- Yo tampoco creí que esas niñas nos dieran tantos problemas – respondió mi alter ego, arreglando su platinada cabellera frente al espejo.

- ¿Qué acaso Seiya no ve a Fighter como tú me ves a mí? Es un irresponsable. Al menos tú y yo seguimos siendo la misma persona, pero él…

Yaten no dijo nada. Sus ojos verde esmeralda se posaron en los míos, con el gesto adusto, igual al que yo.

- Seiya y sus estupideces me tienen harto, al igual que soportar a todas esas "admiradoras"- resopló – todo sea por encontrarla.

- ¡Yaten! ¿Ya vas a salir del baño? ¡Llevas media hora ahí!

Malhumorado, el platinado abrió la puerta, topándose con Seiya.

- ¿Qué tanto haces? Debemos ensayar, además, quiero entrar al baño.

- Ya, es todo tuyo – respondió el platinado, rodando los ojos.

- Aparte, ¿estabas hablando solo?

En ese instante, pude sentir como el color subía a nuestras mejillas.

- ¡Tú siempre hablas solo y nadie te dice nada! Déjame en paz.

Y sin esperar respuesta, Yaten se dirigió al estudio, seguido por mí.

SMSS

Nos encontrábamos más relajados. Los chicos estaban afinando sus instrumentos. De cierta forma, teníamos la esperanza de que muy pronto, la Princesa aparecería.

- Muy cerca de nosotros sentimos la energía de nuestra princesa – comentó Seiya al aire, casi para sí mismo.

Taiki y Yaten lo miraron incrédulos. Yo no pude evitar sentir una agitación en mi pecho.

- Debe estar recibiendo nuestro mensaje. ¿Verdad que si? – Mi alter ego se mostraba bastante positivo.

- Hace poco, pude percibir el aroma de nuestra princesa – confesó Taiki.

Todos lo miramos incrédulos. Yo posé mi mano sobre el hombro de Yaten.

- ¡¿Qué?! ¡¿Enserio?! – preguntaron mi platinado yo y Seiya.

- Con Serena Tsukino y esa pequeña pelirroja – mi castaño hermano hizo una pequeña mueca – estoy seguro, ese era su aroma. No puedo equivocarme.

- ¿Ustedes creen que la princesa no puede aparecer frente a nosotros? –Seiya se veía dubitativo.

- Sea como sea, debemos seguir trabajando como lo hemos hecho hasta ahora. Estoy seguro, muy pronto estará a nuestro lado – dijo Yaten, para después, dejar su guitarra y salir de la habitación.

El optimismo que mi contraparte masculina mostraba me sorprendió, sin embargo, el motor que nos permitía seguir con todo aquello era precisamente el amor que le teníamos, así que preferí, de buena gana, mostrarme positiva en todo momento.

No era de mi agrado el ser artista, pero era el único medio, y el fin justifica los medios, ¿no? Corrí tras Yaten hasta alcanzarlo y abrazarlo por la espalda, tratando de reconfortarlo.

- Estamos cerca, muy pronto, estaremos juntos.

- Lo sé, Healer – me respondió, colocando sus manos sobre las mías.

En ese instante, el teléfono sonó y Yaten respondió. Era Naoko Takeuchi, la manager de Three Ligths. Había comprometido a mi alter ego como juez en la final de un concurso de talentos.

Como ya había mencionado, de los tres chicos, mi platinada contraparte masculina era a la que menos le gustaba participar en ese tipo de cuestiones, pero también era el más comprometido con la misión.

Francamente, creo que ninguno de ellos nos entendía, porque nadie amaba a Kakyuu tanto como yo, porque no solo la veneraba como mi princesa, sino como aquella mujer que jamás podría tener entre mis brazos.

De mala gana Yaten aceptó el compromiso y yo no pude evitar hacer un mohín, sintiéndome celosa por la vida de esas niñas huecas.

Mientras ellas jugaban a ser artistas y nada les importaba, nosotras teníamos que enfrentar a una poderosa enemiga. Ojalá hubiera podido nacer en este planeta y no ser una Sailor Scout, ser solo una chica común y corriente, o un chico tal vez…

- Healer, ¿te encuentras bien? – Yaten me sacó de mis pensamientos.

- Si. ¿Cuándo es la dichosa audición?

- Mañana. Será mejor que regrese a ensayar – dijo casi para sí mismo, regresando con los muchachos al estudio.

SMSS

Fastidio. Esa era la palabra correcta para describir lo que sentía al ver a ese puñado de niñas revoloteando alrededor de Yaten, listas para su prueba final.

Él simplemente las miraba con desdén, ignorándolas deliberadamente hasta que algo, o más bien alguien captó nuestra atención.

- Yaten, esa es…

En automático, mi alter ego se abrió paso hasta llegar a Mina Aino.

- ¿Se puede saber qué haces en este lugar? – le preguntó, no puedo esconder su sorpresa.

- Y tu Yaten, ¿qué estás haciendo aquí? ¡No me digas que viniste a participar en la audición! – demando la rubia, acusándolo con el dedo.

- De modo que viene también a perder el tiempo como las demás. – solté, cruzándome de brazos.

- Ven conmigo – le ordenó Yaten, al tiempo que la tomaba de la muñeca y la dirigía a uno de los camerinos.

Aino protestó pero él no le hizo caso. Una vez dentro, Yaten atrancó la puerta y la empujó sobre la pared, acorralándola. Debo reconocer que mi parte masculina no era muy caballerosa que digamos, era más bien salvaje y ruda.

- ¿Qué quieres? ¿Qué te pasa?

- ¡Oye! ¿En verdad crees que estás haciendo lo correcto? ¿Tus amigas saben sobre esto? – le recriminó.

- Que irresponsable

- Si, ellas lo saben. Es más, me animaron a que viniera.

La verdad es que Mina Aino se veía como un corderito asustado intimidado por un lobo feroz, y no entiendo por qué pero aquello me gustó, y evidentemente no pasó inadvertido para Yaten.

Al darse cuenta de ello, él se alejó, concentrándose en aquél reclamo mientras yo trataba de entender lo que acababa de suceder.

- ¿Qué dijiste? ¿Ya te pusiste a pensar en qué situación difícil están pasando? ¡Esto no es un juego de niños! – el platinado se alteró, golpeando la pared - ¿Acaso no sabes que tu planeta está en grave peligro?

- Si – respondió ella, algo triste – eso ya lo sé.

- Si lo sabes, entonces, ¿por qué estás en el lugar menos apropiado?

- Es que…

- Ustedes no tienen remedio – soltó él, con un resoplido – Son unas buenas para nada.

Y diciendo aquello, nos dirigimos hacia la puerta.

- Espera – Aino lo llamó - ¡Por si no lo sabías, éste es mi sueño!

- ¿Qué?

- ¡Creo que convertir los sueños en realidad es algo muy importante para los seres humanos!

- ¿Entonces es más importante realizar tu sueño que cumplir tu misión como Sailor Scout?

La pelea se vio interrumpida por uno de los organizadores, quien fue a buscarnos, es decir, a Yaten, para que tomara su lugar entre los jueces.

Sin siquiera voltear a verla, salió de la pieza, dejándome pensativa. Ahí había ocurrido algo más que una pelea por "la misión" de la Scout de Venus.

- Serías tan amable, querido, de explicarme qué acaba de ocurrir.

- Lo visto con tus propios ojos, ¿o estas ciega? – respondió el sin dejar de caminar.

- Justo eso es lo que quiero que me expliques. ¿A qué vino ese reclamo?

Furioso, Yaten me confrontó.

- ¿No te das cuenta? ¡Cómo puede estar aquí en vez que esté concentrada en su misión! Tú misma lo dijiste, es una irresponsable. Tiene que luchar por su planeta.

- Ajá, ¿y a nosotros que nos importa su planeta y su misión?

Yaten se quedó callado, sin decir nada. Había entendido el punto al que quería llegar.

- Destrózala en la audición y así harás que se olvide de su estúpido sueño y se concentre en su misión, o califica sus talentos con honestidad y apoyala en cumplirlo.

Él no dijo nada, simplemente miró en silencio como continué por el pasillo para dirigirme hacia el pódium de jueces.

- Por cierto – le dije – su perfume huele a cítricos.

- Si, lo sé – Yaten rodó los ojos - por supuesto que lo note.

SMSS

La prueba final dio comienzo, claro está, después que uno de los jueces llegara tarde y se deshiciera en disculpas. Una a una, las chicas fueron pasando, siendo calificadas por Yaten y compañía hasta que llegó el turno de Mina Aino.

Pude notar los hombros de mi alter ego tensarse cuando ella se plantó en medio del escenario, mirándolo fijamente. Un malestar que no pude lograr identificar se instaló en mi cuando ella comenzara a cantar.

Supongo que se sintió intimidada por mi platinado amigo, pues comenzó un poco desafinada, pero después, pudo recomponerse y entonó aquella hermosa y extraña canción que me provocó sensaciones extrañas.

"La estrella del destino ha hecho su elección,

Yo seguiré la ruta azul, no me olvides por favor"

"Un día nuevo vendrá, nuestros caminos se alejan.

Siento un poco de miedo, al separarnos tanto.

No olvides jamás tu promesa de amor, te amo,

Es doloroso pero hay que intentar, desde aquí

Podremos ver aquel desierto florecer…"*

Mina había recobrado la confianza en sí misma, y para la prueba de baile, fue la que más destacó, desenvolviéndose a la perfección, sobre todo por el pequeño incidente en el que tropezó con otra chica, sin embargo eso no la afectó y ayudó a su compañera a levantarse, todo bajo la atenta mirada de mi alter ego, que para esas alturas había comenzado a reaccionar de una forma bastante extraña ante los encantos de la rubia, sonriendo al ver aquel gesto de compañerismo.

La evaluación final llegó. Las chicas fueron pasando en bloques de cinco en cinco y se les tenía que hacer una pregunta. Debo agregar que la evaluación era en traje de baño y cuando Aino se paró en el escenario, Yaten se removió en su silla, evidentemente complacido de lo que veía.

Yo no pude evitar sentirme molesta al ver como sus hormonas reaccionaban, ¡demonios! Siempre habíamos criticado a Seiya y ahora él se mostraba igual, así que le llamé la atención.

- Yaten, concéntrate por favor.

Él no respondió, simple y sencillamente volvió a fruncir el ceño y se avocó a lanzarle la pregunta directamente a ella.

- Concursante número cinco – dijo – dime, ¿por qué decidiste participar en esta audición?

- Porque quiero transmitirle mis sentimientos a las personas por medio de canciones, bailes y actuaciones por medio de mis canciones, como ustedes, el grupo Three Ligths – respondió segura.

- ¿Entonces sabes por qué decidimos incursionar en el medio artístico? – solté una pequeña risilla al escucharlo.

- Bueno, yo…

- ¿No crees que se te ha olvidado una obligación muy grande que cumplir antes de convertirte en una gran estrella? – le recriminó, enojado.

Touché, lo sabía. Sabía que había una tensión entre ellos y por supuesto, mi querida contraparte masculina no lo iba a aceptar pero yo ya lo había visto venir, Mina Aino le atraía.

- Después de cumplir mi sueño, no creo que tenga otra obligación – respondió, segura de si misma.

Aquello no lo convenció, y aunque tuvo que disimularlo, yo sé bien que montó en cólera.

- Esta vez si te dejaron sin palabras, amigo – le dijo Taku Yamuroboshi, el productor, poniendo su mano en el hombro. – Ella si puede ser una estrella. Tiene una gran confianza en sí misma.

- Con que te dejaron sin palabras, Yaten – le susurré al oído, mientras él la volteaba a verla, boquiabierto.

La audición terminó. La decisión final la tomarían los jueces en privado y posteriormente le enviarían la respuesta a la ganadora en correo postal.

Yaten estaba un poco aturdido por todo lo que había ocurrido.

- ¿Estás bien? – pregunté

- Sí, es solo que…

- Creo que la subestimamos.

Él se limitó a mirarla, desde la distancia.

- ¿Acaso estas sintiendo empatía por ella? – le dije, cruzándome de brazos.

- Tu misma lo dijiste Healer. Creo que la subestimamos.

- Pero sabes que aquí está pasando algo más…

Sin responderme, Yaten se acercó a ella.

- Oye – la llamó - ¿por qué le pusiste tanto entusiasmo?

- Porque quería responder a los sentimientos de las demás.

- ¿De las demás?

- Así es – sonrió – Serena ya me lo había dicho. No debo olvidar mis sueños en ningún momento porque son muy importantes.

Ambos resoplamos.

- Mis sueños son los sueños de las demás, y los sueños de las demás son míos. – respondió, acunando a su gato blanco entre sus brazos.

Yaten sonrió.

- Para las Sailor Scouts, cumplir con su misión no significa todo – comenté, tomándolo del brazo.

- Creo que nosotros estamos tomando muy enserio nuestras obligaciones – dijo, con algo de pesar.

- ¿Qué pasa, Yaten?

- A pesar de que está tan cerca, no aparece frente a nuestros ojos – Yaten estaba melancólico – a lo mejor hay algo que nos hace falta para llamar su atención.

- ¡A ustedes no les hace falta nada! – dijo Mina, animándolo.

- ¿Qué?

- Ustedes están esforzándose más que nadie. No hay nadie en este mundo que los opaque.

Es ese instante pude sentir una fuerte conexión entre ambos, algo parecido a la complicidad. Tal vez las habíamos juzgado mal y tal vez nosotros solo estábamos forzándonos. Yo realmente deseaba, muy independiente de encontrarla, el solo poder ser una chica sin obligaciones.

Y sin embargo ellas, no importando las circunstancias, podían encontrar momentos para tratar de llevar una vida lo más normal posible.

- Yaten – lo llamé

- ¿Qué?

- El enemigo – dijo Mina, mirando fijamente a Yaten – creo que el enemigo está aquí.

Y sin esperar más, la rubia se transformó y salió corriendo.

- Creo que deberíamos hacer lo mismo.

- Creo que tienes razón, Healer.

Sin decir más, corrimos hacia donde se había dirigido Sailor Venus.

SMSS

Cuando llegamos al lugar donde se encontraba el enemigo, descubrimos que Sailor Venus, en compañía de Sailor Moon estaban siendo atacadas por el mismo.

- No puedo quedarme de brazos cruzados – comentó Yaten – ni hablar. ¡Poder de Curación Estelar, transformación!

El poder estar de nuevo en el plano físico me hacía sentir tan viva y tan bien… mi platinado alter ego me daba su fuerza para que pudiera pelear, y de paso, ayudar a esas niñas.

- ¡Infierno Estelar de Healer!

- Sailor Venus, ¡Beso de amor y belleza de Venus!

Con nuestros poderes combinados, pudimos debilitar al zombie sin dañarlo, y de este modo, Sailor Moon podía actuar. Debo confesar que una extraña emoción me envolvió en el momento en el que ambas lanzamos ese ataque combinado.

- Yaten no tiene tan malos gustos – dije para mí misma.

- ¡Hazlo ahora, Sailor Moon! – gritó Venus.

Entre las tres logramos devolver al productor a la normalidad y yo, bueno, creo que Yaten era el que tenía que estar en ese momento con ellas, así que dejamos nuestras transformaciones, salvando el día.

- Ojalá que pases la prueba – comentó Serena

Mina sonrió

- Y si no lo logro, es porque Yaten me reprobó.

- Lo siento, fui muy estricto al calificar – respondió él, mientras yo esbozaba una sonrisa – pero te aseguro que tu fuiste la más talentosa, Mina.

- Gracias – respondió ella, sonrojada.

En ese momento, la pequeña pelirroja corrió junto a nosotros y fue cuando un conocido y extraño aroma llegó hasta nosotros.

- Este aroma es de la Princesa – comentó Yaten, sorprendido.

- Taiki se refería a este aroma – le respondí, tensándome, sin quitarle la vista de encima a la pequeña.

- Yaten, ¿te encuentras bien? – preguntó la rubia Aino, acercándose a nosotros.

- Si… si… estoy – titubeó – no te preocupes. Bueno, me tengo que ir. Mucha suerte, Mina.

- Gracias de nuevo.

Sin esperar más, Yaten y yo salimos del lugar.

SMSS

Estábamos en el departamento, viendo la puesta del sol desde el balcón. Mi alter ego se había sumido en sus pensamientos. Yo simplemente lo miraba, recapitulando lo acontecido.

- La princesa está cerca – solté, sin más.

- Lo sé…

- ¿Qué ocurre?

Él se encogió de hombros.

- ¿Sabes Healer? Si yo hubiera nacido en este planeta, si no me convirtiera en Sailor Scout, si fuera un chico normal, me hubiera gustado tener una oportunidad con Mina Aino.

- Lo sé – respondí, poniendo una mano sobre su hombro – a mí también me hubiera gustado salir con ella - Sonreí.

- Pronto la encontraremos – me encaró con un extraño brillo en la mirada – y todo esto no habrá sido más que una pesadilla.

No dije nada. Me recargué sobre su hombro y él se limitó a tomar mi mano, mientras disfrutábamos de los últimos rayos del atardecer.


* Estrofa de la canción Route Venus, cover de Salomé Anjari.

Que tal queridas Semillas Estelares! Les traigo por aquí este spin off del capítulo 192 en el cual vemos la audición de Mina y que sinceramente era algo que ya tenía tiempo de querer plasmarlo. Kay CherryBlossom espero que te guste!

Como pueden ver, sigue la misma temática del Destino de las Estrellas, en el que Healer es nuestra narradora.

Para ser sincera me costó un poquito meterme en la mente de Yaten pero creo que todos coincidimos en que hubo tensión entre él y Mina en ese episodio aunque evidentemente su misión era mucho más importante que otra cosa.

Me despido esperando sea de su agrado y recuerden que faltan 5 episodios para terminar El destino de las Estrellas!

Nos leemos muy pronto!

Gabiusa Kou