Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores Nagita e Igarashi. Mundo alterno época actual. Contenido adulto queda advertido.
Flechazo inevitable
Paty se percató de inmediato de la atracción que tenían ambos. Y eso no le agradaba, sucedía lo mismo siempre que ella le presentaba una amiga, a su sexy hermano. Y en efecto, George Villers O'brian... era un joven sumamente atractivo. Tenía una estatura de 1.90, cuerpo musculoso y definido le encantaban los deportes extremos y se mantenía en forma. Pero, lo que más atraía a las féminas eran esos grandes hermosos ojos negros, con esas pestañas largas y tupidas, sin obviar esa sonrisa de ensueño que lograba hechizar a todas las que le conocían, su rostro adornado con unos mechones negros que le daban un toque rebeldía y a la vez sofisticado. Además de que tenía una mirada pícara, su atractivo mayor era esa caballerosidad que enamorada a cualquiera y eso le molestaba a su hermana y no porque fuesen celos, si no que por ese motivo no tenía amigas ya que la mayoría se liaban con él y al romperles el corazón no sólo lo odiaban a él si no que el odio se extendía a ella. Por eso no lograba tener amigas. Y verles ahora sabía que era inevitable que Candy salivara por su hermano. Pero, está vez su hermano no echaría a perder está amistad que aunque apenas este iniciando, tenía la corazonada que sería para toda la vida.
-Gracias hermanito, ¿nos vamos Candy?-preguntó Paty sacando de su ensoñación a ambos. Candy se soltó de la mano de este precioso espécimen y sonrió como una boba. George al igual no perdía detalle de esa hermosa mujer rubia y le dedicó su mejor sonrisa donde se le dibujaban un par de hoyuelos, que para Candy no pasaron desapercibidos y solo hizo crecer más la atracción.
-Un gusto en conocerte Candy, hermanita nos estamos viendo-se despidió George y ambas continuaron con su camino. Candy se sintió de una manera que jamás había sentido. Al sentir el roce de sus dedos cálidos, su cuerpo experimentó un sin fin de descargas eléctricas, su estómago sintió un mariposeo dando paso a un corazón que latía apresuradamente. Pero, lo que más le inquietó, fue... ese calor que se expandió en todo su cuerpo, alojandose traviesamente en su entrepierna y eso le hizo sonrojarse. En su poca existencia en esta vida, jamás había sentido eso por nadie. Y vaya que había tenido bastantes pretendientes, y bastante atractivos. Pero, no le habían causado ningún efecto. *Oh, ¿qué pasó aquí?* se cuestionaba en sus pensamientos. Paty le miraba curiosa y pensó que ya era demasiado tarde. Candy había quedado prendada de su hermano.
*Ay hermanito, tendré que hablar seriamente contigo... no quiero perder está amistad antes de empezar* pensaba Paty decidida. Candy salió de su letargo y no preguntó nada a Paty de su hermano, aunque moría por acosarla con preguntas, pero no se le hizo correcto y Paty quedó sorprendida ya se había mentalizado para responder y esquivar preguntas acerca de lo grandioso que era su hermano y eso la complacio de sobremanera y se relajó. Ambas continuaron con su charla en otros temas.
MIENTRAS EN OTRO LUGAR...
Se encontraba George en su habitación, estaba recostado en su comoda cama y recordaba ese encuentro con esa preciosa chica de ojos verdes... no sólo recordaba esos bellos ojos si no que no pudo evitar recorrer ese espectacular cuerpo. Cuando George buscaba a Paty para entregarle su mesada le había llamado la atención un par de piernas largas, sexys y bien tonificadas. No pudo evitar saber, ¿a quién le pertenecían? y su mirada fue subiendo poco a poco, se le cortó la respiración al ver esos glúteos firmes y respingones, no pudo evitar pasar saliva... su mirada continuaba su curso y se deleitó con una estrecha cinturita, seguida de una espalda con una excelente postura, un ligero aire sacudió esa hermosa melena rizada, hasta ahora todo era como un sueño. En eso pudo observar que esa "maravillosa" aparición, se encontraba platicando amenamente con su hermanita menor y sin dudarlo más se acercó a ellas. Movido por el interés de saber quién era esa chica que aunque se encontraba a espalda de él, esperaba no llevarse una desilusión al ver su rostro. Y no se decepcionó, ya que al ser presentados pudo admirar, un precioso rostro, adornado con unos hermosos ojos verdes, una sonrisa que cortaba la respiración y sin poder evitar, su mirada viajó y se detuvo en esos senos, si no enormes si eran voluptuosos, perfectos para él... se le seco la boca su mirada continuaba en escáner y todo lo que veía le fascinaba... después vinieron las presentaciones y al tomar de esa mano femenina y besarle todo su ser reaccionó y sólo pensaba en besarle y hacerle el amor. Cosa que le causó asombro. Puesto que él no era de esos hombres que se calentaban y a darle. Tenía que convivir un poco con ellas y si había química básica, lo demás estaba dicho. Aunque todos pensarán que era un "Don Juan" lo cierto es que no se liaba con cualquiera. Aunque sus amigos pensarán lo contrario. Aunque se rodeaba de hermosas mujeres y la mayor parte de las veces eran ellas las que tomaban la iniciativa y sí había tenido aventuras. Pero, jamás se había sentido como hoy. *Candy, que dulce nombre... así como tú* pensaba George con una sonrisa.
-Hola cuñadito, ¿porqué tan pensativo?-preguntó su compañero de cuarto y mejor amigo. Alistair Cornwell. Stair como le decían todos, estaba enamorado de Paty, pero ella no le daba cavidad a su vida, tanto a su hermano como a Stair, Paty los consideraba unos mujeriegos. Ya que ambos a pese de estudiar una carrera aburrida, ambos eran populares y las chicas se arrojaban a sus pies. Stair era igual de alto que George y de un atractivo espectacular. Ojos azules, cuerpo escultural y usaba anteojos que en lugar de afearle le daba una personalidad inteligente y sexy. Por eso Paty le había rechazado, no quería lirear con todas esas chicas arrastradas. Su paz mental era más importante para andar peleando por un chico que andaba de caña suelta.
-¿Cuñado? Sueñas!-rió de buena gana George, ya que su hermanita lo había rechazado abiertamente y aunque quizo abogar por él, Paty se enfadó tanto que se prometió jamás tocar ese tema.
-Sí, eres mi cuñado... Aunque Paty no me ame como yo le amo-dijo triste Stair. -pero, dime... ¿qué te tiene tan pensativo y con esa carita de borrego a medio morir?.
-He conocido a alguien y creo que me ha flechado. Es hermosa y sexy... quiero todo con ella-dijo George sin rodeos a causa de la confianza que le tenía a su gran amigo. Habían crecido juntos. Stair se sorprendió demasiado puesto que George era un poco impersonal con las mujeres, aunque todos pensarán lo contrario.
-¿Dónde le has conocido?-pregunto Stair curioso.
-Hace unos momentos... es amiga de Paty...
-¡Uy! Amigo... Paty no permitirá que te le acerques. Es más creo que ya le habló pestes de ti-dijo riendo Stair y compadecido al mismo tiempo.
-Lo se... Paty me tiene prohibido acercarme a sus amigas. Pero, me encanta... no se, jamás me había impresionado una mujer a simple vista... no creo para nada en el "amor a primera vista" pero... en la atracción física a primera vista sí-dijo George pensativo.
-Pues, está difícil la situación, Paty no dejará que tengas una mínima oportunidad.. pero, eso no te detendrá, ¿verdad?-Stair lo sabía al ver la mirada pícara de George sabía que no quitaria el dedo del renglón.
Habían pasado los días y se encontraban ya con sus clases regulares. Y como era de esperarse Paty y Candy habían hecho buenas "migas" y ambas se sentían conectadas por toda la afinidad que tenían. Paty ya le había confiado que no tenía más amigas y los motivos por los cuales ella se sentía triste.
Candy había notado que Paty sentía inclinación por el simpático amigo de George. Y en efecto, le compartió lo enamorada que se encontraba de Alistair. Pero, rechazó sus avances por que él es un tremendo mujeriego al igual que su hermano. Paty narró a detalle que George y Alistair eran unos "Don Juanes" eso desilusiono de sobremanera a Candy y no le cupo la menor duda, al ver como todas esas chicas universitarias le rodeaban y eso de alguna manera le afectó. Ya que no podía negar que le atraía de sobremanera ese joven de mirada etérea. Candy hacía lo impensable para mantenerse impersonal con George, pero lo real es... que no podía evitarlo y más cuando ambos jóvenes les abordaban y las saludaban en cada momento que se encontraban libres de sus ocupaciones. George se acercaba y le saludaba con un beso en su mano. Y conectaban sus miradas y Candy se sentía desfallecer al sólo sentir la calidez de esos labios que la tentaban a pecar. Candy desconocía ese terreno de índole sexual, puesto que era virgen. Pero, no era ignorante en la materia y sabía lo que su cuerpo sentía al estar cerca de Georgy... así le decía Candy al menos en sus sueños y pensamientos.
UNA TARDE...
-¿Qué es lo que pretendes tú y ese amigo tuyo?-preguntó Paty enojada a su hermano.
-No se de que me hablas Paty...
-¡No te atrevas a tomarme por tonta! Te pedí que te mantuvieras alejado de Candy y no haces más que aparecerte a mañana, tarde y noche. Te lo advierto! no te metas con ella... sabes que por tu culpa no tengo amigas, y Candy es la única que me habla ahora, las demás me odian porque les has roto el corazón y no quiero pasar por lo mismo-dijo Paty intentando razonar con su hermano. George sabía lo mal que terminaban las cosas. Pero lo que no sabía Paty era que las "supuestas" amigas... Sólo se acercaban a ella para llegar a él y él las bateaba porque odiaba que utilizarán a su querida hermanita para llegar a él. Pero jamás le diría, le rompería el corazón y su auto estima quedaría peor aún.
-Paty... No le veo nada de malo, que podamos ser amigos todos. Y llevarnos bien... como antaño, yo te extraño... ¿podemos ser como antes? Por favor...-pregunto tierno y a Paty se le bajaron las defensas. Amaba a su hermano y tenía razón extrañaba esa relación de hermanos.
-Esta bien hermanito... también estraño nuestros momentos, pero por favor no acoses a Candy y le dices a Stair que no me insinúe absolutamente nada-puso sus condiciones Paty y George le abrazó emocionado y la besuqueo en las mejillas.
-No te preocupes por eso hermanita, él ya se dio por vencido contigo... de hecho conoció ha alguien y quiere ir en serio con ella. Así que no hay de que preocuparse sólo te verá como una gran amiga de la infancia. De hecho quiere disculparse contigo, entendió que no debió dejar de verte como una hermana menor... así que todo arreglado-dijo George seguro. Paty al escuchar esto se sintió desfallecer de dolor. Su amado Stair estaba con otra y a ella solo la vería como su hermana menor. George se sonrió y se dio cuenta que le había afectado lo dicho. Era sólo un invento pero quería que su hermanita abriera los ojos ya que para su juicio su mejor amigo sería el ideal para Paty.
-¿Qué pasa Paty? Te has puesto pálida...
-No, no me pasa nada... solo que recordé que tengo demasiada tarea y me pondré en eso...-expresó con voz temblorosa y se marchó de manera aprisa a su habitación. George sabía que había funcionado la primer parte se su plan. Solo esperaba que Candy no se hubiese hecho una mala impresión de él. Había observado y sentido una fría indiferencia por parte de ella hacía él, pero se disipo cuando la sorprendía mirándole y cuando sus miradas se encontraban, a ella se le dibujaba un sonrojo que le elevaba su belleza si se podía más.
Candy y Paty se encontraban en la cafetería de la Universidad. Candy observaba cabizbaja a su amiga y pudo observar que había llorado mucho. Puesto que tenía los ojos hinchados y rojos.
-Paty...-¿qué te sucede? Has llorado y te ves deprimida... Cuéntame por favor...-expresó Candy preocupada. Paty tomó valor y se dispuso a contarle su tristeza.
Candy escuchaba atenta a todo lo narrado y con la idea firme de ayudarle.
-Candy... rechace a Stair en el pasado... porque es un mujeriego y no porque no, le ame. Siempre le he amado desde que éramos niños e iba a casa a jugar con mi hermano. Pero, ahora le he perdido-decía Paty llorona.
-Paty... No llores te ayudaré, pero dime, ¿estas dispuesta a todo por él?-preguntó picaramene Candy. Y Paty asintió rápido.
《Mientras en otro lugar se encontraban George y Stair hablando.》
-¿QUÉ HICISTE QUÉ?-gritaba histérico Stair.
-Sí, le dije a Paty que ya estabas con otra y que ya no la ibas a molestar...
-Pero, ¿porqué has hecho eso? Estas viendo que me considera un cabron mujeriego y... vienes tú a decirle que ya no me interesa! Dime, ¿cómo me ayudará eso ahora?-decia Stair halandose de los cabellos.
-Confia en mí... al menos ya logré que mi hermanita bajara guardia y ya podemos acercarnos a ellas sin que nos bateen. Además por lo que vi a mi hermana le descolo saber que andas con alguien más. Pude ver un atisbo de dolor... Y eso amigo, quiere decir que siente algo por ti. Ya quita esa cara, tú la tienes más sencillo. Candy ni siquiera me echa un lazo. Me costará trabajo acercarme y más por que mi linda hermanita ya la mantuvo al tanto de mis "supuestas andadas"...
-"Supuestas"-dijo riendo Stair.
-Tú, bien sabes que no son muchas, aunque todos piensen que somos unos promiscuos... las apariencias engañan, pero... *ahora moriré si no logro que candy se fije en mi y sólo talvez gozar de ese hermoso cuerpo* pensaba George al límite de sus deseos. No sólo era una atracción física, emocional... Era una atracción sexual que lo hacía irracional.
Al pasar de los días, los encuentros entre ellos se hicieron frecuentes casi inseparables. Lograron un perfecto grupo de andadas. Salían a disfrutar su vida juvenil. Paseaban en todos los lugares... cine, teatros, parques, restaurantes, antros etc., A Stair y Paty se les veía más cercanos. Paty había dado una oportunidad y había sido más temeraria y ya había aceptado a Stair. Así que Candy y George, tenían espacios a solas y se dieron a la tarea de conocerse mejor. Candy sentía una profunda admiración por Georgy. Le encantaba escucharle hablar de física. Puesto que George se apasionaba con su trabajo... Y George supo que Candy era una mujer demasiado inteligente y culta, nada que ver con las mujercillas que le rondaban y eso le atraía demasiado. Candy se sentía como en un sueño y cada día se sentía más atraída hacía él. Moría por besarle y saber como sería intimar con él. A pesar de su educación con valores éticos y morales.
Candy no era de esas típicas chicas que soñaban casarse de blanco y entregar su virginidad hasta entonces. Sus padres siempre le inculcaron que, el amor basta para entregarse sin restricciones. Sus padres vivieron casi tres años juntos antes de casarse y eso los unió más como pareja, puesto que solo así supieron que eran el uno para el otro y hoy en día eran felices y se amaban con locura. Cuando su madre le confío los sentimientos que sintió por su padre. Ella reconoció esos sentimientos por George. No sólo era atracción física y sexual... Era admiración y se sentía comoda. Con George podía ser ella, podía sentirse libre de juicios y críticas. Todavía recuerda esas palabras de su madre... "hija, todo tu cuerpo y tu ser... sabrá cuando sea el hombre indicado..." esas palabras las tuvo presente toda su corta vida y esperaba sentirse así, más nunca pasaba.. si no hasta ahora. Conocer a George le producía una gran felicidad y deseos inimaginables. Sólo esperaba y rogaba al cielo que ese hermoso caballero, sintiera lo mismo por ella, porque si no moriría de dolor.
-Candy, ¿te sucede algo?-preguntó George al verla distraída. George observaba a Candy embelezado, se sentía nervioso e inseguro. Jamás se había sentido así con ninguna mujer, con Candy se sentía torpe y todo esa confianza en cortejar a una dama se iban algarete. Sabía perfecto porque se sentía así. No sólo era atracción física y sexual... se estaba enamorando de ella. Y eso era nuevo para él. Todas sus emociones le freian el cerebro Y rogaba al cielo que ella le aceptara. Le pediría que fuesen novios. El jamás había pedido a ninguna mujer eso. En estos tiempos no se estilaba así. Sólo bastaba atracción y ya se liaban. Pero, con Candy quería hacer las cosas bien y sí que lo haría.
-Sí... estoy bien Georgy y... ¿tú?-preguntó candy al verle nervioso y tímido. Moría por acariciar ese hermoso rostro, acariciar ese hermoso cabello lacio y obscuro como el ébano, moría por besar esos hermoso labios cálidos.
-Candy... me gustas, me gustas mucho y... moriré si no hago esto-dijo George acercándose a ella. Tomó su hermoso rostro preciso con ambas manos, le miro fijamente perdiéndose en esos ojos verdes que le hacían su esclavo con sólo verle.
Candy le miraba y se sintió hipnotizada con esa mirada obscura, sentía su aliento ardiente y esperaba ansiosa sentir la suavidad de esos labios soñados.
-Oh, Georgy...-dijo en susurro y George sin aplazar más le besó. Fue un beso húmedo nada recatado, Candy sintió el roce de su lengua que se abría paso a su interior. George acariciaba el interior de esa cavidad buscando y reconociendo ese sabor deseado. George le instaba ha abrir más su boca, buscando más acceso, quería unirse a ella como si fuese un pacto de sangre. Quería dejar una huella en sus labios y que no olvidara su sabor nunca. Sí en un futuro ella besaba otros labios... Jamás lo disfrutaría, porque su sabor la acompañaría para toda la vida.
No supieron cuanto tiempo pasó... Pero tuvieron que separarse a la falta de aire.
-Georgy... ¿así es un beso francés?-preguntó Candy aún con los ojos cerrados y aturdida por su primer beso francés. Beso que había superado todas sus expectativas. Con ese beso la hizo subir al cielo de ida y vuelta. No sólo le calentó la piel, si no el corazón, el alma y algo más... George se sonrió por la ingenuidad e inocencia de esta belleza de mujer.
-Te ríes de mí!-Candy chillo dejando salir un pucherito tierno.
-No, mi amor... Sólo que no estás lista explicarte, lo que es "un beso francés"- Candy estaba por replicar pero George la silencio con otro beso efusivo, beso que le hacía olvidar todo.
Continuará...
Chicas espero que les este gustando. Mañana posteo el capítulo final... como les dije es un micro fic. Saludos a todas.
