Hola a todos. Aquí estoy, tras mucho tiempo leyendo historias de distintos universos, me he decidido a escribir mi propia historia. Y aquí os dejo el primer capítulo. El protagonismo de la historia recae casi al completo en Keiram, el Oc. Sin embargo, con el paso del tiempo, los otros protagonistas, sobre todo Ash, irán ganando más protagonismo. Aún no he decidido del todo si será o no una historia Harem, pero habrá varias chicas interesadas en los protagonistas. Usar y uniré historias tanto del Anime, de los juegos y del manga de Pokemon Special. Aparecerán algunos OC que serán algo recurrentes, así como personajes con poco protagonismo en el mundo pokemon que creo fueron muy desaprovechados y que pueden dar mucho de si.

Será una historia SlowBurn, como se dice, me parece.

Es mi primera historia. Comenzará parecido al anime, pero luego se va por su propio camino, siendo AU en parte. Por favor, críticas constructivas y sean amables, pues como digo, es mi primer intento y se que tengo mucho que mejorar.

Por último, si alguien le gusta mi historia y tiene tiempo o ganas, necesitare Beta Readers (La ayuda con las faltas ortográficas o con las incongruencias dentro de la propia historia serán mis peores enemigos).

Con esto dicho... Espero que disfrutéis del primer capítulo.

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De repente se convirtió, solo para caerse de la cama. Cuando por fin espabiló totalmente, se incorporó y miró a su habitación. Acababa de tener un sueño extraño, aunque no podía recordarlo en su totalidad. Solo recordaba a varias personas juntas, a su espalda, dándole ánimos mientras delante se sentían una enorme sombra con ojos viciosos.

-He tenido un sueño extraño ... Pero supongo que eso es lo mejor, al menos ahora estoy totalmente despierto -Keiram miró su habitación. Era la habitación de un pequeño orfanato en el pacífico Pueblo Paleta, de la región de Kanto. Debido a que el orfanato no tenía demasiados recursos, el edificio estaba bastante dejado, con las paredes llenas de papel horrendo y antiguo, de un verde sucio, un medio desesperado o arrancado a cachos. La habitación era pequeña y Keiram sospechaba que en algún momento del pasado aquel lugar de dos pisos de altura y con capacidad para 50 personas, había sido una cárcel, debido a los barrotes oxidados y algo rotos que tenían las ventanas. Además, las puertas de las habitaciones eran metálicas, sin pintura, frías y escalofriantes.

-Por mucho que diga Leaf ... Estoy convencido de que esto fue una cárcel -Dijo a la nada, mientras se alejaba de su cama para recoger la ropa de un pequeño armario y ducharse. Al acercarse a su escritorio, pudo ver la Pokédex y el huevo de Pokémon que tenía preparados para recuperar una hoja antes de ir al laboratorio del profesor Roble ... Encontramos el huevo en un campeonato con Pokémon prestados el año pasado, aunque había tenido que esperar hasta hace un mes para recibirlo. Keiram, Gary, que era el nieto del famoso profesor Oak y Ash Ketchum, hijo de Delia ketchum, junto a Leaf, que como Keiram, era huérfana, habían sido inscritos en dicho torneo en instancias de Oak para probar si las batallas Pokémon eran lo tuyo, además de los tres mejores del torneo recibirían uno de los Pokémon iniciales de Kanto por parte del profesor. El torneo que era para cualquier menor de 15 años, había sido ganado por Keiram en la final contra Red, de ciudad Verde. Gracias a quien había recibido varios premios, entre ellos el huevo.

Según los datos y sus cálculos, el huevo se abriría en ese mismo día, pudiendo así regalarle una hoja a su primer Pokémon. Oak todavía estaba muy reacio a aquello, pues consideraba que era desprestigiar a los que tenían sacado las mejores notas y méritos en sus pruebas y en el torneo para determinar quién se llevaría uno de los 3 iniciales más típicos de la región de Kanto, pero para Keiram no era cierto. Leaf se merecía tanto como los demás tener una inicial fuerte y una Pokédex. Era una chica astuta y ágil, con fuerte carácter, aunque en el fondo era un cacho de pan. Ella sería muy útil para los estudios del profesor Oak, aunque todavía no lo viera.

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Tras la ducha, Keiram se miró en el espejo, que le devolvía el reflejo de un joven de 15 años con rasgos finos y definidos en la cara, ojos verdes y pelo corto de punta, con un flequillo en la parte delantera que se levantaba en contra la gravedad y una pequeña cicatriz en el lado izquierdo de la frente, casi oculta por el pelo, pero todavía a la vista. Era alto para su edad, de un metro con setenta y delgado, pero con el cuerpo tonificado debido a los ejercicios que había realizado cuando podía. Llevaba una camiseta negra con el dibujo de un Dragonite lanzando un hiper rayo, todo plateado. Encima de ésta, una chaqueta de color negro con símbolos de pokeball de color plateado. Unos pantalones vaqueros azules y unos tenis blancos. Tras comprobar que le gustaba su aspecto, recogió todo lo que necesitaba en su mochila, guardando el huevo y la Pokédex en ella y salió de su habitación, dirigiéndose hacia la derecha. El pasillo era largo y estaba lleno de habitaciones para niños, mientras unas enormes, sucias y desgastadas ventanas quedaban a su izquierda. Caminó rápidamente, no queriendo encontrar a nadie, pues estaba acercándose a la parte donde dormían las chicas del orfanato y si lo descubrían, lo acusarían de inmediato de ser un pervertido. No es que fuera realmente una mentira, pues siempre había sentido bastante atracción por el género contrario, pero había sabido controlarse y no quería que su imagen de chico serio y amable se fuera por el retrete el último día de estancia allí.

Al llegar al final del pasillo, abrió con rapidez una habitación, sabiendo que estaría vacía. La actual dueña de aquella habitación era una de las personas más madrugadoras que conocía, siempre se levantaba al alba para ver como amanecía. Dió un rápido vistazo a la habitación, viendo que encima de una vieja cama estaba una mochila totalmente llena hasta arriba, preparada sin duda para viajar.

-¡Jigglypuff! (Keiram ¿Qué haces aquí? ¿¡No vendrás a robarle unas bragas a Leaf!?) -Gritó desde la ventana un Pokémon de tamaño mediano, totalmente rosa y con forma de globo, mientras saltaba del pequeño escritorio y se encaraba con Keiram- ¡Jiggly! (¡Pervertido!) -Gritó indignado el Jigglypuff de Leaf, mientras Keiram lo miraba con cara de ansiedad y algo de disgusto.

-¡Cállate! -Dijo en voz alta mientras le tapaba la boca como podía al Pokémon, que se resistía ligeramente con una mirada de enfado- No he venido a robarle nada a Leaf… Y menos unas bragas -Siguió, bajando el tono de voz y poniéndose totalmente rojo- Además, jamás haría algo así… ¡Creí que me conocías mejor, Jiggly! -Terminó Keiram, mirando con algo de enfado al Pokémon de su amiga, que lo conocía desde hacía años, cuando Leaf había aparecido en Pueblo Paleta totalmente herida y sin recuerdos. Sabía que era muy protector con su entrenadora, pero aquello era pasarse.

-¡Puff! ¡Jiggly! (¡No me tapes la boca!... Me parecía raro… Nunca has hecho algo así… Pero hoy os convertiréis en rivales como entrenadores… ¡Así que pensé que querías aprovechar y tomar ventaja de alguna forma!) -El globo rosa acusaba mientras lo señalaba.

-…No estoy aquí para sabotear el viaje de Leaf… En realidad… -Sacó su mochila ante un atento Jigglypuff, entonces enseñó una Pokédex y el huevo Pokémon- Estoy aquí para ayudar a Leaf -Ante la atónita mirada del Pokémon Hada, Keiram depositó el huevo, la Pokédex y una carta doblada que había escrito y tenía guardada en la chaqueta.

- ¡Puff! (Pero… ¡Ese huevo es tuyo! ¿Y esa Pokédex?) -La cara de Jigglypuff era confusión.

-Leaf es una de mis mejores amigas y… Muy importante para mí, Jigglypuff… Como creía que sabías -Le lanzó una mirada con algo de dureza al Pokémon, que se encogió ligeramente- Jamás le haría daño, además de que ella se merece tanto o más que yo una pokédex y un inicial de la región para comenzar con su viaje… Aunque tu estés con ella, quiero que tenga más Pokémon que la puedan defender… ¿Entiendes?

-Ji (Si…) -Contestó con timidez el Pokémon hada.

-Bien… entonces… La próxima vez que nos encontremos será como rivales Jigglypuff… Hasta entonces -Se agachó y extendió los brazos- ¿Qué tal un abrazo de despedida, pequeña cantante? -Terminó, sonriendo, olvidándose de las acusaciones del Pokémon.

Jigglypuff pareció dudar un momento, pero al final saltó a los brazos de Keiram y correspondió el abrazo con entusiasmo. Al poco saltó nuevamente al suelo y miro a Keiram- ji (Gracias Keiram… Leaf ha estado bastante triste por no conseguir uno de los tres puestos para las ayudas del profesor…)

-No tiene importancia, Jigglypuff… Pero eso sí, no quiero que bajes a decirle nada… Pienso irme antes de que se entere… -Antes de que su amigo rosáceo lo interrumpiera, continúo hablando- Leaf puede hacerse la dura, pero es un cacho de pan en realidad… Y estoy seguro de que prefiere que no esté delante cuando descubra mi regalo… ¿Entiendes? -Ante el asentimiento del Pokémon, Keiram se levantó y se acercó a la puerta- Bueno, entonces, es un hasta la vista, Jigglypuff… -Se giró y abrió la puerta, pero dudó un momento y la volvió a cerrar, mirando de nuevo al globo rosa- Jigglypuff… Por favor… Protege a Leaf… Hay gente horrible por el mundo adelante y ella, a pesar de que puede defenderse sola… Necesitará toda la ayuda posible… ¿Lo harás por mí?

-Jigglypuff (Lo haré Keiram… Aunque no me lo pidieras) -Hinchó lo que debía ser su pecho con orgullo- ¡Ji! (¡Es una promesa!)

Keiram miró al pequeño pero orgulloso Pokémon, sonrió de oreja a oreja y mientras abría la puerta dijo- Me alegra… Y gracias -Entonces cerró la puerta y se fue de camino al comedor del orfanato.

Al bajar, pudo ver que el lugar estaba alborotado. Allí estaban reunidos una pequeña cantidad de niños y niñas. Eran diez en total. Tenían distintas edades, siendo Keiram y Leaf los mayores. Todos comían mientras formaban cierto escándalo, y no era para menos, estaban todos despidiendo a Leaf.

Al percatarse de que él también estaba aquí, todos lo arrastraron hasta sentarlo junto al lado de Leaf, mientras lo abrazaban y algunos intentaban aguantar las lágrimas. Keiram habló con ellos uno por uno, animándolos y diciéndoles que esperaba verlos pronto, cuando cumpliera sus metas y que volvería de vez en cuando a visitarlos. Unos minutos después, todos parecieron calmarse ligeramente y, tras estallar una pequeña disputa entre dos de los niños con más mal genio, todos comenzaron a reír.

Keiram aprovechó el momento para fijarse en la chica sentada a su lado, antes de apartar la mirada. Leaf era una chica alta y esbelta, con las curvas bien desarrolladas y puestas en el lugar correcto, una bonita cara que su cabello castaño enmarcaba y una sonrisa pícara que escondía cualquier otra emoción como método de defensa propia. Llevaba una falda que le llegaba a mitad de los muslos de color rojo claro, una blusa azul sin mangas que se le ceñía perfectamente a su cuerpo, dejando apreciar las curvas de sus pechos y un sombrero blanco con el símbolo de una pokeball y una cinta, ambas rojas, aparte de ello, llevaba unos calcetines que apenas le tapaban los tobillos y unas zapatillas deportivas blancas, así como unos guantes del mismo color. Cuando lo sentaron a su lado, mientras los felicitaban a ambos, noto que, a pesar de que ella se encontraba sonriendo con confianza, podía apreciarse un ligero tinte de tristeza en sus ojos.

- "El no haber ganado la pokédex y uno de los iniciales de Kanto le afectó… Tomé la decisión adecuada… -Volvió a mirarla de reojo de arriba a abajo- "Menos mal que la conozco desde hace 7 años… Si no… Se me caería la baba solo de verla… Es una verdadera belleza… Es una pena que sea tan marimacho a veces... Jeje" – Pensó al mismo tiempo que la saludó con un movimiento de cabeza que fue correspondido mientras la directora del orfanato llamaba al orden y les sonreía a ambos. Hoy se marchaban del orfanato, hoy comenzaban su viaje para convertirse en grandes entrenadores Pokémon. Aunque Keiram tenía 15 años desde Enero, había tenido que esperar algunos meses para poder recibir su inicial, coincidiendo con la fecha en que Leaf cumplía su decimoquinto cumpleaños.

Pasado un tiempo, los demás niños tuvieron que marcharse a sus clases y, con la directora despidiéndose por última vez, pues ella misma debía dar una clase a alguno de los niños más pequeños, los dejaron solos en el comedor. Siguieron comiendo con calma, cada uno metido en sus pensamientos hasta que, cansada del insoportable silencio, Leaf lo miró con una sonrisa astuta.

-Y… ¿Qué se siente? Señor genio importante… No todos los días recibes uno de los iniciales de la región de Kanto y una pokédex -Su sonrisa era sincera y estaba claro que estaba tratando de meterse con él.

-Bueno… -Keiram sonrió con fingida altanería- Creo que alguien de mi intelecto y mi habilidad se merece algo mejor… No se… -Se puso un dedo en la boca, como pensando- Todos los iniciales estaría bien -Dijo, siguiendo el juego de la chica, que le golpeó el hombro mientras sonreía.

-No te lo tengas tan creído, Keiram. Sabes que cuando tenga mi propio equipo Pokémon seré superior a ti, ¿verdad? -La sonrisa sardónica seguía en su cara, queriendo seguir la broma.

-Tiemblo de miedo -Contestó, mientras se agarraba el pecho y comenzaba a temblar.

Leaf, por su parte, se quedó mirándolo con expresión ilegible- Sabes… ¿Nunca te he dicho que eres un actor pésimo?

-No -Volvió a su posición sentado mientras la miraba.

-Pues ahora ya sabes otra cosa en la que soy mejor que tú -Y alzó el pecho mientras se daba un pequeño golpecito, dándose aires y sonriendo. Tras esto se miraron y comenzaron a reírse fuertemente durante un minuto, apoyándose el uno en el otro para no caerse del asiento.

Cuando por fin consiguieron calmarse, ambos se miraron tranquilamente. Eran una cantidad de recuerdos enormes desde que la chica había llegado al pueblo. Un sinfín de emociones en sus cabezas mientras trataban de expresar algo. Al final, las palabras no salieron, por lo que Keiram decidió que era hora de irse, a pesar de que se sentía triste por dejar allí a la que era como una hermana para él.

-Bueno… -Comenzó Keiram, miró la hora. Las 10:00- En media hora debo estar con el profesor Oak… Así que supongo que esto es una despedida, Leaf -Fue lo que se le ocurrió a Keiram.

-Supongo… -La chica sonó triste, pero al momento cambio nuevamente por su tono socarrón- Bueno, así podrás mejorar. Quien sabe, tal vez algún día puedas competir contra la próxima gran campeona de Kanto -Sonrió, henchida de falso orgullo. Keiram podía ver totalmente a través de ella, pero no quería romper su acto, eso solo la pondría peor.

Keiram, que no quería decir nada más, la agarró y la acercó, dándole un firme pero suave abrazo, mientras le decía al oído a una petrificada Leaf- Eres una gran chica Leaf… Estaré deseando enfrentarme a ti en la liga Pokémon… Y te deseo la mejor de las suertes -Entonces se levantó, dejando a la chica todavía petrificada, que lo miraba sin comprender- Eres una de mis mejores amigas… No, eres como mi hermana… Un poco pesada y con muchos aires -Hizo aspavientos, intentando aligerar el ambiente, cosa que consiguió cuando las comisuras de la boca de la chica se movieron, trazando una ligera sonrisa- Pero una de las personas más amables que conozco -Leaf se levantaba mientras Keiram le ofrecía la mano- Nos encontraremos por Kanto, supongo.

Leaf miró entre Keiram y su mano un par de veces, dudando. Por un momento, parecía que quería darle otro abrazo. Al final, sin embargo, aceptó el apretón de manos y sonriendo sin bravuconerías, dijo- Eres una gran persona, Keiram, estoy deseando encontraros en la liga Pokémon… Que todo te vaya bien… Y… Ya... Ya nos veremos.

-Sin duda -Keiram sonrió y se fue, dejando a una solitaria Leaf, que se había vuelto a sentar en los asientos del salón, terminando de desayunar con una mirada triste en su rostro.

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Al salir a la calle, Keiram sonreía, su destino lo esperaba. Así que se dirigió al laboratorio de Oak, que se encontraba en la colina más alta del pueblo. Keiram recordó algunas de las vivencias que había tenido en aquel lugar. De pequeño había jugado con Ash ketchum y con Gary Oak, eran amigos inseparables años atrás. Al crecer, sin embargo, Gary se había vuelto un completo estúpido, haciendo que el trio se convirtiera en un dúo compuesto por Ash y Keiram, hasta que apareció Leaf.

-Al menos Ash sigue siendo igual que siempre… -Habló en voz alta para sí mismo. Recordaba como él y Ash habían crecido prácticamente juntos durante aquellos 15 años. Incluso se había quedado en la casa de Ash muchas veces a dormir en los años anteriores. Entre él, Leaf y Keiram, eran el trio de bromistas del pueblo. Siempre haciendo bromas o metiéndose en líos por explorar- Realmente ha sido una buena infancia a pesar de todo -Dijo Keiram. Si no hubiera sido por ellos 3, a pesar de la cabeza inflada de Gary, y del profesor Oak y la madre de Ash, Keiram se hubiera tirado del tejado del orfanato de cabeza hace mucho. Los consideraba su familia.

-Oh, veo que has llegado, Keiram. Eres el primero -La voz del profesor Oak lo saco de sus pensamientos. Al mirarlo, pudo ver al hombre de 60 años que era casi como un padre para él. El hombre que lo había instruido en los caminos de la tecnología cuando demostró habilidades y que había compartido con él buena parte de su experiencia con los Pokémon. Oak se encontraba regando unas plantas que tenía en la parte delantera de su casa.

-Buenos días, profesor. ¿El primero? ¿En serio? -Ante su afirmación, prosiguió- Me esperaba que el primero fuera el grandioso Gary Oak -Dijo con ironía.

-Ah… -Oak suspiró mientras terminaba de regar sus plantas- Keiram, sé que Gary mantiene una actitud bastante altanera hacía ti y Ash, pero por favor, olvídalo ya… Algún día madurará.

-Bueno… Yo podría hacer que madurara antes, profesor. Si me lo permitiera -Keiram hizo el gesto de pegarle un buen puñetazo a alguien imaginario, mientras el profesor volvía a suspirar y dejaba de lado el tema.

-Bueno… Entonces ¿Ya le disté a Leaf su regalo? -Preguntó con tono irritado.

-Se lo dejé en su cama, con una carta en la que le explicaba todo… Hoy es su cumpleaños después de todo -Keiram sonrió.

-Sigo pensando que no deberías haberle construido una Pokédex específica para ella… Además, con su propia personalidad, como la tuya… Aunque Leaf me parece una excelente chica, ella no calificó, Keiram -El tono serio del profesor hizo que Keiram imitara el gesto y adoptara una expresión de seriedad mientras el mayor le indicaba que lo siguiera, rodeando la casa y dirigiéndose al laboratorio mientras hablaban.

-Ya hemos hablado de esto, profesor. Leaf merece la Pokédex y el inicial tanto como Ash, Gary, yo… o ese chico ¿Cómo se llamaba?

-Red. El chico contra el que luchaste en la final ¿Recuerdas? -Keiram asintió, recordando el duro combate que aquel joven le había dado- Es de Ciudad verde. Debería de llegar pronto si no tuvo contratiempos en la ruta 1.

-Entiendo… Y, profesor… El Pokémon del que hablamos ayer por la noche…

-Ese Pokémon se lo quedara el último en llegar de los 4 chicos que vais a comenzar el viaje con mi ayuda… Dejando de lado a Leaf -Lanzó una mirada significativa a Keiram, a pesar de que éste no le hizo mucho caso- Al que madruga, Arceus le ayuda, Keiram. Por eso te dije que estuvieras aquí el primero, al igual que se lo advertí a los demás… Aunque estaba claro que quien más caso me haría serías tú -Suspiró de nuevo, ya en la puerta del laboratorio, mientras la abría- Los tres Pokémon son jóvenes y vienen directamente de criaderos especializados, como ya sabes. Los trajeron ayer, cuando te fuiste -Se acercó a una mesa que contenía tres Pokédex y agarró una. La suya. Se acercó y se la dio.

-Ya veo… -Keiram no sabía que más decir, mientras recogía a su Pokédex personal, Gael y los nervios por elegir a su primer Pokémon comenzaban a pasarle factura. Su primer compañero. Tenía claro a quien quería consigo, a pesar de que aún no se lo había dicho a nadie, ni tan siquiera a Leaf o al profesor Oak. Sin embargo, esperaba que el Pokémon en cuestión lo quisiera a él como su entrenador.

-Antes de que vayamos a elegir tus Pokémon, Quisiera hablar contigo sobre el proyecto que hemos estado desarrollando, Keiram… -eso capto la atención de Keiram.

-¿El DTP? ¿Qué ocurre con él?

-Bueno… -Oak se acercó a Keiram y lo cogió por los hombros, dándole un par de palmadas, y sonrió- Lo conseguiste… Los cambios que hiciste ayer… Creo que está listo para funcionar de manera autónoma, Keiram.

-¿Qué? ¿Cómo? -Keiram estaba anonadado. Llevaba años trabajando con Oak en un dispositivo de transferencia portátil para que los entrenadores pudieran llevarlo con ellos y cambiar los Pokémon que obtuvieran por otros de manera instantánea sin necesidad de acercase a un centro Pokémon. Pero jamás habían logrado que funcionara adecuadamente- Si jamás conseguimos que funcionara.

-Esa es la parte divertida -Exclamó Oak mientras levantaba los brazos, olvidando cualquier conversación anterior y sonriendo como un niño- Ayer, con los cambios que hiciste en los circuitos de la placa base y la amplitud de la onda de radiofrecuencia… Lo probé desde mi habitación al laboratorio… ¡Y funcionó! Llevo toda la noche probándolo… Déjame decirte que es maravilloso… -Se acercó a una estantería llena de libros y otros proyectos científicos y agarró el más pequeño de todos. Una especie de cubo con el centro hueco y unas antenas que apuntaban al centro, todo de color plateado. Se lo dio a Keiram, quien lo miraba fascinado. Era, en teoría, un mecanismo fácil que imitaba las grandes máquinas de los centros Pokémon de transferencia e intercambio en los que se basaba el Pc del legendario investigador tecnológico Bill, de ciudad Celeste- Ahora hay que probarlo en largas distancias, en pruebas de campo, etc… Y como es tu proyecto… Quiero que lo lleves contigo y lo pruebes.

-¿Qué? Pero profesor Oak, también es su proyecto. Yo simplemente ayudé -Dijo Keiram con asombro.

-¡Tonterías! ¡Si no hubiera sido por ti hace tiempo que hubiera abandonado esta investigación! El proyecto es tan tuyo como mío, chico… Es más… Me tomé la libertad de inscribir la patente a nuestro nombre… La mitad de las ganancias si logramos comercializarlo serán tuyas… Y te aseguro que serán muchas si todo funciona correctamente.

Keiram se quedó mirando entre el cubo y el profesor, sin querer creer lo que escuchaba. Siempre le había gustado la investigación y la tecnología, aunque prefería el combatir al lado de los Pokémon, pero jamás pensó que conseguiría algo. Sin pensarlo dos veces, se acercó al profesor y le dio un fuerte abrazo de oso, mientras no dejaba de agradecérselo- ¡Muchas gracias profesor!¡No sabe lo que esto significa para mí! -Lo soltó, dejándole tomar aire y comenzó a saltar por el laboratorio como un niño de cinco años con un juguete nuevo- ¡Esto es maravilloso!¡Con esto puedo entrenar y estrechar lazos con todos mis Pokémon por igual! -Se volvió hacia Oak- Si funciona en largas distancias… ¡Se acabaría el tener que llevar solo 6 Pokémon!¡Esto casi es como permitirte llevar a todos tus Pokémon contigo en todo momento!

-Cálmate Keiram -Dijo el profesor, mientras trataba de que el chico dejara de saltar, cuando lo consiguió, siguió con una sonrisa- Pero… Tienes toda la razón. Esto es un gran avance tecnológico… Y tú eres partícipe de ello… Estoy orgulloso de ti, Keiram -Y tras decir aquellas palabras, Oak lo estrechó en otro abrazo que hizo que Keiram sintiera como sus mejillas se volvían rojas y se pusiera nervioso.

-Gracias, profesor… No sabe cuánto significan estas palabras para mí -Contestó el azabache con una sonrisa tímida mientras se rascaba la mejilla, tras quedar libre del abrazo.

-No digas nada Keiram. Eres un joven admirable. Es lo que te mereces -Terminó el profesor, mientras se alejaba y agarraba el pomo de una puerta- Ahora… ¿Por qué no guardas el DTP y vamos a elegir a tu Pokémon?

- ¡Si! -Fue todo lo que dijo. Entonces, los nervios volvieron a Keiram mientras subían las escaleras hasta el piso de arriba, donde se encontraban las pokeball con los iniciales de Kanto.

-Bueno, Keiram… ¿Qué Pokémon quieres? -Fue todo lo que dijo el profesor, mientras le señalaba que se acercara. En el mostrador circular se encontraban las tres pokeball, con un cartelito en cada una, indicando el nombre del Pokémon que contenía.

Keiram, a pesar de sus nervios, no dudó. Observó el cartelito con el nombre que deseaba y agarró la pokeball. La miró con calma durante unos segundos y entonces la arrojó con tranquilidad al suelo. Al abrirse, un rayo rojo de energía emergió y de él surgió un pequeño Pokémon con aspecto de lagartija, de color naranja y blanco en la barriga. Con grandes ojos color verde y que caminaba sobre dos patas. Sin embargo, lo que más llamaba la atención de este Pokémon era la llama que ardía en su cola y tres marcas rayadas de color naranja más oscuro en su espalda. El Pokémon se desperezó y miró hacia Keiram.

-Charmander Char (Hola. ¿Quién eres? ¿Eres el chico a quién tengo que proteger?) -Preguntó el joven Pokémon con entusiasmo, mientras se acercaba a oler a Keiram- Char (Hueles a aire de montaña… Pareces buena persona… Me gustas)

-Me alegro de que te guste Charmander… Tú, como compañero, me encantas -Dijo Keiram, sonriendo y no haciendo caso de su olor a vainilla mientras el Pokémon de fuego se sorprendía.

-Charmander (¿Puedes entenderme? ¿Cómo es posible?)

-Bueno, Charmander… Es gracias a una habilidad especial que poseo… Hoy día, es casi imposible que un humano la posea. Pero yo he sido bendecido con ella. La habilidad se llama Aura. Me permite entender a los Pokémon, sus sentimientos… También puedo sentir en parte los sentimientos de los humanos, una vez que mejore mi control… No sé qué más puedo lograr con esta habilidad, la verdad es que aún no he intentado practicar con ella -Terminó el chico con la mano detrás del cuello, un poco avergonzado. Al ver que Charmander se había calmado un poco con su explicación y que lo miraba expectante, se agachó hasta que sus ojos quedaron a la misma altura- Y… No quiero que me protejas. Quiero que nos protejamos el uno al otro, juntos ¿Qué dices Charmander? ¿Vendrás conmigo para convertirnos en campeones de las ligas Pokémon? ¿Para qué alcancemos fama como entrenador y uno de los Pokémon más poderosos de todo el mundo?

- ¡Charmander! (¡Por supuesto!¡Pareces agradable!... ¡Y quiero ser fuerte, como mi madre y mi padre!¡Quiero ser el más fuerte! Te acompañaré, Keiram ¡Juntos seremos imbatibles! ¡Y no dejaré que nadie te haga daño!) -Dijo totalmente convencido el pequeño Pokémon mientras levantaba los brazos y lo miraba con mucha alegría.

- ¡Bien! Entonces… -Levantó la mano- Bienvenido Charmander. A partir de hoy somos un equipo, tú y yo ¿De acuerdo?

-Char (Si, Keiram) -Dijo el Charmander al mismo tiempo que chocaba la mano de su ahora entrenador Pokémon.

Con eso dicho, Keiram agarró la pokeball una vez más y se la acercó a Charmander mientras ambos sonreían. El pequeño Pokémon de fuego, con tranquilidad, toco el botón de la pequeña pelota y fue absorbido por ella. Cuando el chico se levantó, mirando la pokeball, no pudo evitar que la emoción lo inundara, como una poderosa tormenta. Saltó en el aire con el brazo levantado, mientras comenzaba a festejar- ¡Si!¡Este es mi primer paso para ser un gran maestro Pokémon! -La fiesta duró unos minutos, mientras el profesor Oak simplemente lo miraba con una sonrisa, recordando sus días de juventud al ver a Keiram, así como a su primer compañero… Y entonces recordó algo… La aventura más increíble de su juventud… Tenía que revisar sus antiguas cosas. Estaba casi seguro de que Keiram era uno de los implicados…

-¡Profesor! -Gritó Keiram, sacando al mayor de sus pensamientos- Están llamando a la puerta.

-¡Oh! Ese debe de ser Gary. Me dijo que llegaría lo más temprano posible -El investigador se dirigió a la puerta mientras Keiram lo seguía. Al abrir la puerta del laboratorio, Keiram quedó embobado de lo que estaba viendo al mismo tiempo que una enorme gota de sudor le bajaba por la cabeza. En el pequeño camino que rodeaba la casa de Oak y daba al laboratorio se encontraba un enorme Mercedes Benz descapotable con Gary. Oak levantado en su asiento trasero, mientras saludaba a los habitantes del pueblo, que lo alababan. Lo que más sorprendió a Keiram era que tenía chofer propio e incluso animadoras. Tres chicas que acudían a la escuela con Ash, Gary, Leaf y Keiram- ¿¡Qué demonios es esto, Gary!? -Exclamó Oak cuando se recompuso de ver a su nieto y a medio pueblo Paleta de esa forma.

-Oh, hola abuelo… Solos son… admiradores -Dijo mientras movía una mano como si de una diva se tratara, al mismo tiempo que el resto del pueblo allí presente aplaudía. Entonces Gary se fijó en Keiram- Vaya… Hola, Kei-Boy -saludó con rin tintín- Llegaste el primero ¿Eh? ¿Ya elegiste tu Pokémon? -Ante la afirmación del chico de pelo negro, Gary sonrió- Bueno… No importa. Da igual a quienes escojáis Ash, tú y ese chico de ciudad verde… Al final yo seré el mejor de todos -Y los aplausos volvieron a resonar en todo el patio, mientras el pueblo lo animaba.

Keiram, irritado por las palabras de su antiguo amigo, decidió que era hora de irse- Profesor Oak, me marcho… No quiero continuar aquí… Me comunicaré con usted en unos días- Le tendió la mano, que fue estrechada de inmediato por Oak mientras le deseaba suerte en su viaje en voz calmada y le daba 10 pokeballs, al mismo tiempo que intentaba no mirar demasiado el esperpento que había organizado su nieto y medio pueblo en su patio.

Con un suspiro, el hombre mayor se acercó a Keiram y le dijo lo más bajo que pudo- Se que no debo decírtelo... Pero intenta guardar tu habilidad de Aura del resto... No sabemos quien podría querer hacerte daño por ella... Por lo demás, te deseo lo mejor Keiram. Espero noticias tuyas pronto -Terminó con una sonrisa.

Keiram asintió y salió de la casa, rodeando la multitud. Cuando estaba a la altura de Gary lo miró y dijo- A partir de hoy, somos rivales Gary… Pero tanto Ash como tú sois mis amigos… Os deseo la mejor de las suertes -Y sin esperar la respuesta de su ahora rival, bajó la pequeña cuesta para dirigirse a la salida del pueblo, camino a la ruta 1, sin percatarse de que Gary se había quedado mirándolo mientras se marchaba, reflexionando algo.

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Leaf miró la hora. Eran ya las 12:00. Había decidido quedarse más tiempo para despedirse nuevamente de todo el personal que la había cuidado desde pequeña y de los niños pequeños. Aunque, la verdadera razón de quedarse más tiempo era de darle a Keiram, Ash y Gary el tiempo para que eligieran a su inicial y se fueran del pueblo antes que ella, evitando verlos. No se sentía preparada para ello en este momento. A pesar de que había sentido ganas de decirle a Keiram que lo acompañaría en su viaje, prefería hacer su propio camino por el momento y, además, deseaba de verdad encontrar su propio equipo y sorprenderlos a todos en la liga, derrotándolos. Con estos pensamientos, Leaf entró en su habitación, sabiendo que ya era hora de coger sus cosas, a su fiel Jiggly y marcharse para comenzar su aventura.

Al entrar en su habitación, Jiggly bajó corriendo del escritorio para saludarla y darle un abrazo, que ella correspondió con felicidad- Hey Jiggly, no he tardado tanto jejeje -Dijo mientras acariciaba la cabeza de su Pokémon. Al bajarlo al suelo, dijo- Bueno ¿Estas listo Jiggly? Hoy comenzamos nuestro viaje… Y tenemos que ponernos las pilas para derrotar a Keiram, Ash y Gary en la liga -Bajó el puño, que Jigglypuff chocó de inmediato.

-¡JIGGLYPUFF! -chilló con confianza el Pokémon hada.

-Perfecto, entonces… -Miró su cama, extrañada y sorprendida de ver allí un huevo, una Pokédex y una carta- Jiggly… ¿Qué es eso? -Dijo, señalándolos. El Pokémon globo, sin embargo, solo sonrió, salto a la cama y apuntó a la carta. Leaf, con anticipación, la cogió, nerviosa, notando que sus manos sudaban ligeramente- No puede ser ¿Verdad? -Se dijo a si misma mientras leía la carta.

Para mi estimada marimandona.

Hola Leaf, imagino que ahora mismo estás totalmente sorprendida por lo que tienes encima de tu cama, por lo que… ¡SORPRESA!

No me he olvidado de que hoy era 1 de junio, el día de tu 15 cumpleaños, ni tampoco de tu regalo. Nunca pude regalarte nada propiamente dicho, ya que no tenía dinero, pero eso no viene al caso ahora…

Si te preguntas el porqué de esto… Bueno, te lo mereces. No conozco a nadie de este pueblo que se merezca más un inicial de la región y una Pokédex que tú, y más si tenemos en cuenta que uno de los elegidos para obtenerlos es Gary, en serio… Siempre lo consideraré un amigo, pero espero que se le bajen los humos a ese idiota.

Así que… bueno, nunca he sido demasiado bueno con las palabras, como sabes, y menos con las escritas… Simplemente, felicidades y espero que esto te ayude a comenzar lo mejor posible tu aventura, Leaf… Estoy deseando encontrarte en la liga.

Cuídate y un abrazo, Keiram.

Postdata: El huevo, por si nunca te lo dije, es de un Bulbasaur y debería de abrirse muy pronto. Siempre dijiste que te encantaba Bulbasaur, por lo que estoy deseando ver que tan bien lo entrenas. La Pokédex la hice yo completamente desde las partes que sobraron de las usadas por el profesor Oak. No es nueva, pero funciona perfectamente. El nombre de la IA es Arya. Espero que os llevéis bien… Es un poco… Apasionada.

Leaf se sentó en la cama, con la carta en su mano, leyéndola una y otra vez, sin mostrar ninguna emoción durante al menos 10 minutos, con el pelo cubriéndole los ojos y haciendo que el propio Jigglypuff se comenzara a preocupar de la reacción de la joven.

- ¿Ji? -Preguntó el Pokémon, acercándose y poniendo uno de sus bracitos en la mano de Leaf que sostenía la carta de Keiram, haciéndola reaccionar ligeramente.

-Yo… Lo siento, Jiggly -Dijo, mientras sonreía de manera fingida y le daba un suave beso a su Pokémon en la cabeza. Entonces dejó la carta a un lado y recogió el huevo, poniéndolo en su regazo. Lo envolvió totalmente con sus brazos y apoyó el mentón en él. Agachó la cabeza ligeramente y así se quedó unos segundos, antes de empezar a temblar ligeramente, mientras unas lágrimas caían por su cara- Idiota… No tenías que preocuparte tanto por mí… Siempre has sido igual… -Susurró con cariño, mientras una sonrisa verdadera se le escapaba, así como un ligero sonrojo en las mejillas- Gracias, Kei… -Fue lo último que dijo, mientras las lágrimas de felicidad seguían cayendo por su cara, hasta que una se deslizó hasta su mentón y tocó el huevo Pokémon.

Al momento, este comenzó a brillar con una fuerte luz blanca, sorprendiendo a los dos habitantes de aquella habitación.

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-Charmander ¡Te elijo! -Entonces lanzó una Pokeball a toda velocidad, soltando a su fiel y nuevo compañero, que comenzó a escupir poderosas llamaradas hacía sus enemigos, mientras esquivaba como podía los ataques de una manada entera de Pokémon. Decidió que necesitaba sacar otra pokeball, sabiendo que debería darle ayuda a su fiel compañero…

Y de repente, un fuerte golpe contra su cara lo hizo despertar. Con una ligera conmoción y mucha confusión, se levantó ligeramente del suelo, mirando donde se encontraba.

-Ah, estoy en mi habitación… -Dijo con un ligero atontamiento, mientras trataba de pensar que hacía allí y por qué. Al momento siguiente, algo hizo clic en su cabeza, haciendo que se levantara apresuradamente- ¡Mamá! ¿¡Por qué no me despertaste!? -Gritó con fuerza Ash mientras salía disparado de su habitación, escaleras abajo, queriendo salir de su casa lo antes posible para llegar al laboratorio del profesor Oak.

-Tienes 15 años, Ash Ketchum, ¡comienza a despertarte por tu cuenta! -Replicó Delia Ketchum mientras miraba como su hijo salía en pijama de la casa, sin desayunar- Ah… -Suspiró- Eres muy buen chico, Ash, pero en cuanto a puntualidad y organización, un completo desastre- Sonrió Delia mientras se ponía una mano en la mejilla y la movía negativamente- Igual que su padre… ¿Dónde estará en este momento? Llevo sin recibir noticias suyas bastante tiempo -Dijo mientras pensativamente se acercaba a la ventana delantera de la casa y miraba a los demás vecinos del pueblo mientras saludaban a su hijo o se reían por verlo en pijama. Entonces se dio la vuelta, chocó un puño en la palma de la otra mano con alegría- ¡Bien! Es el primer día como entrenador Pokémon de mi hijo, así que será la última vez que lo ayude durante mucho tiempo… A ver… Su mochila, sus zapatillas, mudas, comida… -Comenzó a hacer un recuento de las cosas que debía meter en la mochila mientras comenzaba a prepararla.

Keiram llevaba un rato caminando por la ruta 1, de camino a ciudad verde. Todavía estaba pensativo, reflexionando porqué Gary se había convertido en un estúpido, en cómo se sentiría Leaf y que estaría haciendo Ash.

-"Seguramente se quedó dormido otra vez…" -Pensó mientras meneaba la cabeza y suspiraba- Supongo que le tocará quedarse con el Pikachu… Bueno, tampoco es malo para empezar, si consigue que le haga caso… Siendo él, lo logrará… Aunque seguro que se lleva un par de descargas antes -Dijo a la nada Keiram, mientras se reía, imaginando la cara de Ash al ser electrocutado. Momentos después, Keiram sacó la pokeball de Charmander y dejó que saliera fuera.

-Charmander (Hola Keiram. ¿Dónde estamos? ¿Vamos a combatir?) -Preguntó con ansia el Pokémon de fuego mientras se acercaba a Keiram con alegría.

-En realidad no. De momento quería ver que sabes hacer y que camines conmigo compañero. Se hace especialmente aburrido el viaje si vas solo -Comentó Keiram mientras se agachaba y le acariciaba la cabeza a Charmander, para disfrute de este. Entonces siguieron caminando, uno al lado del otro, sin hablar, simplemente disfrutando del buen día y de la brisa- Ah, es cierto, Charmander, voy a presentarte a mi IA, Gael -Dijo Keiram, sacando la Pokédex y encendiéndola.

-Cha (¿Gael? ¿IA?) -La confusión clara en Charmander. Keiram le explicó por encima lo que hacía la pokedex y como él, con ayuda de Oak, la había modificado para que pudiera integrarle una IA automatizada y consciente que pudiera ayudarla. Claramente con algunas normas ineludibles en su código fuente para que no se desmadrase- Charmander... (Suena demasiado difícil para mí… Lo mío son las batallas) -Termino el pequeño Pokémon, alegrándose por no tener que rebanarse la cabeza con aquellas cosas.

-Jajaja, tranquilo, no pensaba hacer que aprendieras a usarla… Se vería un poco raro -Dijo, mirando a Charmander. Al momento ambos comenzaron a reír en sus respectivos idiomas. El ruido de inicio del sistema de la Pokédex detuvo sus risas- Me alegro de verte nuevamente, Gael ¿Cómo has estado?

-…Buenos días Keiram… Teniendo en cuenta que tú y Oak me habéis tenido apagado… ¿¡17 DÍAS!? ¿Qué os he hecho para que me tengáis inactivo tanto tiempo? -Gritó con una voz ligeramente profunda la Pokédex llamada Gael.

-Lo siento Gael -se disculpó Keiram poniendo una mano en el cuello- Pero he estado construyendo una nueva Pokédex para Leaf, la chica del orfanato donde vivía… Y necesitaba todo el tiempo posible.

-Umm… Leaf… Accediendo a datos públicos… Accediendo a datos privados… Leaf, huérfana, sin apellido. 15 años. Estatura, 1,55 metros, alta para su edad. Medidas 75, 50, 80. Muy buenas medidas para una chica en desarrollo. Le gustan los Pokémon monos y fuertes. Quinto lugar en el torneo sub 15 realizado por la asociación liga Kanto/Indigo. Un poco salvaje y mandona según sus profesores y demás conocidos, pero amable. Posible pareja de apareamiento de mi humano en un futuro. Seguiré investigando para nuevos datos, Keiram.

-¡ESPERA!¡No es necesario que la investigues ni que digas cosas como esas Gael! ¡Si alguien te escuchara pensara que soy un pervertido! -Gritó nervioso mientras miraba hacia todos lados mientras Charmander, que no había entendido totalmente de que se trataba aquello, simplemente se reía al ver a su entrenador tan nervioso- ¿Te resulta gracioso Charmander?

-Char, Charmander, Char… (¡Si!¡Tienes un aura de tranquilidad alrededor, pero es muy fácil ponerte nervioso, Keiram! Jajaja) -El Pokémon se llevó las pequeñas manos a la boca, intentado aguantarse la risa.

-¿No es necesario? Tengo en mi código fuente tu protección como una de mis normas. Por lo tanto, tengo que ver a la posible o posibles candidatas para que se apareen contigo en un futuro. He de detectar que sean las mejores opciones. Y eres un pervertido, Keiram. ¿He de recordarte las páginas que tratabas de ver cuando el profesor Oak dormía?

-¡Cállate Gael!¡Te juro que cómo le digas a alguien algo de esas páginas o cualquier otra cosa parecida te desmontó y te envió a piezas al profesor Oak!

-…Cambiando parámetros. La sinceridad total no está bien vista entre humanos. Datos descargados y compilados. Keiram no quiere quedar como un pervertido ante las chicas. Datos y parámetros ajustados -La Pokédex dijo de inmediato, como si sintiera miedo de la amenaza de su dueño.

-Eso está mejor… Ahora… Por favor, analiza a Charmander. Es mi primer Pokémon, Gael -Puso la Pokédex enfrente de Charmander, que la miró, curioso.

-...Charmander. El Pokémon lagartija. La llama de la punta de su cola indica su salud. Si Charmander está sano, arderá con más fuerza. En lugares silenciosos se puede oír el débil chisporroteo de la llama. Prefiere los sitios calientes. Dicen que cuando llueve sale vapor de la punta de su cola. Hábitat: Montañas y Volcanes. Este Charmander tiene una predisposición a la velocidad, dejando de lado la defensa física. Los investigadores llaman a esto naturaleza Activa. Tiene nivel 10. Posee los siguientes movimientos: Arañazo, Danza Dragón, Envite ígneo y Enfado. Su habilidad es Mar llamas.

-¿Qué? -Fue todo lo que pudo decir Keiram al comienzo. Entonces comenzó a saltar, gritando de alegría, cogiendo a su pequeño Pokémon y abrazándolo mientras seguía saltando. Poco después, debido al mareo de tantos giros, cayó al suelo con Charmander encima de él- Ouch… Pero… Wow ¡Charmander! ¡Sabes movimientos increíbles para ser tan pequeño! -Dijo mientras lo miraba con felicidad y lo acariciaba en la cabeza.

Charmander, que había estado feliz hasta entonces, cambió su expresión por una de indignación de repente, mientras se alejaba de Keiram- ¡CHARMANDER! (¿Pequeño? ¡Yo no soy pequeño! Soy el orgulloso hijo de un Dragonite y una Charizard. Ambos los más fuertes de los suyos en el lugar donde estábamos. Yo no soy pequeño… Yo soy muy fuerte e increíble) -Gritó el pequeño Pokémon, moviendo enérgicamente los brazos, mientras miraba enojado a Keiram.

-jejeje… -Keiram lo miró con una gota en la cabeza y una sonrisa- Entiendo. Disculpa, Charmander, no volveré a llamarte pequeño… Y si te soy sincero, creo que eres increíble. Conoces movimientos increíblemente poderosos -Decía Keiram, calmando a su compañero mientras pensaba- "Vaya, parece que tiene un complejo con su tamaño… Bueno, mejor no tocar el tema"

-¡Char! (¡Por supuesto! ¡Yo soy uno de los Pokémon más increíbles que conocerás nunca!¡Por algo soy hijo de quien soy!) -Contestó Charmander con orgullo y olvidándose de su enfado anterior.

-…Sé que eres increíble, Charmander, por eso te quería como mi compañero -La gota en la cabeza de Keiram continuó allí, mientras pensaba en lo simple que era Charmander para algunas cosas, aunque se lo achacó a su juventud, pues era un Charmander con pocas semanas de vida.

Charmander, ante aquellas palabras, hinchó el pecho mientras sonreía con orgullo y comenzaba a caminar al lado de Keiram nuevamente. Entonces, Gael decidió hablar- A pesar de ser un Charmander bastante interesante, eso no es excusa para decir mentiras, Keiram. Tu Charmander es pequeño, incluso para los de su propia especie. Supongo que es porque es muy joven -Las palabras de Gael fueron seguidas por un silencio incomodo en el que Keiram sonreía con sudor frio al notar el enfado de su compañero, que miraba fijamente la Pokédex, mientras la llama en su cola ardía con más fuerza y elevaba sus garras, preparado para atacar.

-¡Espera Charmander!¡No lo hagas!¡Gael no lo decía en serio compañero! -Fue todo lo que pudo decir, antes de comenzar a correr por el camino, con Charmander persiguiéndolo y exigiéndole que le diera aquella cosa metálica para romperla, mientras Gael seguía diciendo que debía aceptar que su tamaño era inferior a la media- ¡Eso no ayuda Gael! -Gritó enojado Keiram que continuaba corriendo, con el Pokémon de fuego detrás, intentando agarrar a Keiram.

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Cuando por fin se cansaron de correr, 20 minutos después, tanto Keiram como Charmander se encontraban a mediados de la ruta 1, al filo de la zona boscosa que en ella había. Cerca se escuchaba el río que bajaba desde el monte plateado y que daba de beber a ciudad verde y pueblo paleta. Respirando con dificultad, miró a su compañero, que estaba igual, aunque parecía haber olvidado a Gael por el cansancio. Por si acaso, le había susurrado a Gael que se callara por el momento y lo guardó en su pantalón.

Con el aliento un poco más recuperado, se acercó a la sombra de un árbol especialmente grande y miró a Charmander- ¿Quieres sentarte conmigo, compañero? -Preguntó mientras señalaba la hierba a su lado. El Pokémon, con alegría renovada, se acercó y con cuidado de no quemar nada con su cola, se acurrucó contra Keiram, frotándose con su cabeza. Keiram, por su parte, no dijo nada, simplemente sonrió y con una mano comenzó a acariciar y rascar a su Pokémon en la cabeza. Así se quedaron durante un rato, haciéndose compañía el uno al otro, sin hablar. Entonces un rugido salió del estómago de Charmander, seguido por el propio rugido del estómago de Keiram, haciendo que se miraran y sonrieran con vergüenza. Keiram cogió su mochila y saco un par de latas de conservas- Ten, compañero. No es mucho, pero aún no tengo dinero para comprar mejor comida -Dijo mientras abría una lata de comida Pokémon y él se abría una de comida para humanos.

-¡Char! (¡Gracias Keiram!¡No importa que no tengas otra cosa!¡La comida es comida!) -Exclamó feliz, mientras cogía la lata y comenzaba a comer.

Keiram lo miró, sonriendo. Al poco él comenzó a comer también, mientras contemplaba el paisaje y pensaba en sus próximos pasos- "Charmander conoce movimientos fuertes… Danza dragón y enfado serán nuestras mejores armas contra los líderes de ciudad plateada y ciudad celeste… En cuanto a ciudad verde… Creo que el líder está fuera desde hace meses… Supongo que lo averiguaré al llegar… También…" -Pensaba Keiram con calma, tratando de encontrar el mejor curso de acción. Al final, miró a su compañero- Charmander -Al llamarlo, el Pokémon de fuego lo miró con atención- Los primeros gimnasios Pokémon en los que combatiremos serán especialmente duros para ti… Allí usan Pokémon de tipo roca y de tipo agua, respectivamente… Probablemente tengamos nuevos compañeros para entonces, pero eso no es excusa… Quiero comenzar cuanto antes con un régimen de entrenamiento para ambos ¿Qué dices?

-Char (¿Qué entrenamiento?) -Preguntó girando la cabeza el Charmander, con confusión.

-Bueno… Los movimientos que sabes realizar… Danza dragón, enfado y envite ígneo, son poderosos, pero tienen sus desventajas -Ante la mirada de su compañero, añadió- Danza dragón es la mejor de los tres movimientos que heredaste de tus padres. Te dará más velocidad y poder. El problema es que debes quedarte quieto para poder realizarlo, momento en el que pueden golpearte. Luego Enfado… Aunque es uno de los ataques más poderosos de su tipo, te termina confundiendo, por lo que podrás atacar a cualquiera si no tenemos cuidado… Y el último, Envite ígneo, aunque es también muy poderoso, hace que recibas daño al atacar al enemigo… Tendremos que encontrar una forma de evitar esas desventajas para sacarle el mayor partido a lo que sabes hacer ¿No crees? -Charmander solo asintió- Bien… He estado pensando que podríamos hacer un entrenamiento para mejorar tu velocidad, tu agilidad y así poder esquivar mejor a tus adversarios, al menos por el momento ¿Qué dices?

-Charmander Char (Pero… Yo no quiero esquivar, yo quiero golpearlos y derrotarlos de frente, como mis padres) -Contestó el pequeño Pokémon, con mucha confianza en sí mismo.

-…Lo entiendo, Charmander, pero… Eso podrás lograrlo cuando te conviertas tú mismo en un poderoso Charizard. Por el momento, prefiero evitar que te hagan daño de esa manera ¿Estás de acuerdo?

Charmander lo miró pensativo durante unos momentos, antes de sonreír feliz- Charmander (¡Está bien!¡Mientras no evolucione en Charizard haré eso Keiram! ¿Cuándo comenzamos?)

-¡Ese es el espíritu compañero! Bien, entonces -Miró a su alrededor, levantándose- Vamos a buscar piedras por la zona… Buscaremos un claro en el bosque y allí comenzaremos el entrenamiento -Sin decir nada más, Keiram comenzó a recolectar piedras pequeñas y medianas, mientras Charmander lo miraba con cautela, pensado que estaba haciendo algo sin sentido.

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-Este lugar es perfecto, Charmander -Dijo con alegría Keiram. Habían encontrado un pequeño claro en medio del bosque media hora después de recolectar las piedras- Aquí comenzaremos nuestro entrenamiento y aquí pasaremos la noche ¿Qué dices?

-Char (Bueno…) -Contestó, no muy convencido su compañero.

-Vamos, no me pongas esa cara. Lo que vamos a hacer es simple. Aunque antes de ir al gimnasio participaremos en algunos torneos locales para entrenarnos, tendremos que mejorar para derrotar al líder de ciudad plateada. Así que lo mejor, a mi parecer, es que aprendas a esquivar lo mejor posible, ¿Entiendes? -Ante el asentimiento del Pokémon, siguió hablando- Voy a lanzarte estas piedras, algunas más rápidas, otras menos, con mayor o menor precisión… Lo que quiero es que las evites de la mejor forma posible Charmander.

-Char (Pero…)

Ante las dudas de su compañero, y sabiendo como le encantaban los combates, Keiram dijo- Piensa en ello como un combate, Charmander, esto es un combate contra otro Pokémon, pero no puedes contraatacar, solo esquivar para ganar ¿De acuerdo?

-Charmander Char (¡Ah!¡Entonces es como un combate!¡Eso sí que me gusta!¡Lanza las piedras Keiram!¡Voy a esquivarlas todas!)

-Así me gusta, Charmander -Sonrió y cogió la primera de las piedras que tenía preparadas para el entrenamiento. Comenzó a lanzárselas al pequeño Pokémon. Cuando le había lanzado algunas, pudo ver que lo que Gael decía era cierto, su pequeño compañero era bastante veloz, por lo que le resultaba fácil esquivarlas. Empezó a tirárselas de forma más agresiva, intentando causar un desafío a su compañero.

Dos horas después, tanto humano como Pokémon estaban sentados en el suelo, descansando de su entrenamiento, sudando y con algunas magulladuras, pero contentos por el ejercicio y por los resultados.

-Tendremos que seguir practicando, Charmander, aún tenemos que afinar tus habilidades… pero estuviste increíble. Eres realmente bueno… ¡Y la forma en que me devolvías algunas de las piedras con tu cola también estuvo genial! -Decía Keiram, excitado por el entrenamiento. Charmander, por su lado, solo sonreía con cansancio, apoyado nuevamente contra el costado de Keiram y sin duda, intentando sentirse cómodo para tomar una siesta. Al darse cuenta de ello, Keiram decidió guardar silencio, dejándolo descansar. Mientras lo arropaba con un brazo, con el otro miró la hora en la Pokédex- "Las 17:27 de la tarde… Si descansamos una hora, podemos intentar entrenar y atrapar algún otro Pokémon en el bosque. A las 22:00 cenaremos… Aún tenemos tiempo" -Con calma, comenzó a analizar la zona en los datos oficiales. Lo que más le interesaba eran los Pokémon que aquí podría capturar- "Pidgey, Spearow, Rattata, Nidoran macho y hembra… Pokémon bicho, sobre todo la familia de caterpie y weedle y raramente pasan por aquí Pikachu y Ekans… Bueno, estaría bien conseguir a Pidgey, Nidoran macho y un Pikachu… Espero tener suerte"

Notó entonces como la respiración de Charmander ya era acompasada, demostrando que estaba totalmente dormido. Keiram se quedó mirando tranquilamente a su compañero. Se consideraba especialmente afortunado por tener aquel pequeño Pokémon a su lado. Con una gran sonrisa en su cara, se recostó contra el árbol donde se encontraba, dejando que el sueño se lo llevara.

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Un ruido hizo que Keiram se despertara. Abriendo un ojo, pudo ver como a un par de metros, a su derecha, un Pidgey descarado había abierto su mochila, dándole la espalda e intentando comer de su comida. Estuvo a punto de gritarle, pero al final, siguiendo su instinto, saco una de las pokeball que guardaba en su cinturón con mucha calma, y se posicionó lo mejor posible para lanzarla desde su posición, esperando no despertar a Charmander, sabiendo que alertaría al pequeño ladronzuelo.

Estiró el brazo y lo echó para atrás con calma, la brisa hacia crujir las ramas y mover las hojas de los árboles, por lo que los pocos ruidos que hizo quedaron totalmente amortiguados. Entonces, justo cuando el Pidgey consiguió sacar de su mochila la comida para Pokémon y comenzó a picotear la lata, intentando abrirla, Keiram hizo su movimiento. Con rapidez, se movió ligeramente hacía delante y lanzó con fuerza su pokeball, que fue directa hacía el Pidgey. Justo cuando el Pokémon advirtió que algo no iba bien y levantó la cabeza, la pokeball lo golpeó directamente en la espalda, absorbiéndolo. Keiram contuvo la respiración, esperando. La pokeball se movió, haciendo un ligero ruido. Una vez… Dos veces… Tres veces… Y… La luz en el botón de la pokeball se apagó, haciendo el característico ruido de captura completa.

-¡Si! -Gritó Keiram, levantando los brazos, olvidándose de que Charmander dormía a su lado, haciendo que se despertara completamente sobresaltado.

-¿¡Char!? (¿¡Qué ocurre!?¿¡A quién tengo que quemar!?) -Preguntó, levantándose rápidamente, mirando a todos lados. Al darse cuenta de que no pasaba nada a simple vista, miró a su entrenador- ¿Char? (Keiram, ¿Por qué me despertaste?) -Entrecerró los ojos, irritado.

-¡Mira Charmander! -Señaló la pokeball mientras se acercaba a gatas y la recogía del suelo, sosteniéndola en alto- ¡He conseguido atrapar un Pidgey! ¡Con esto ya tenemos un nuevo compañero de equipo, Charmander! -Keiram comenzó a saltar, olvidando cualquier seriedad o dignidad, haciendo incluso bailes extraños, como si estuviera surfeando, que hicieron que su Charmander gruñera con irritación.

-Char… (En serio… Pareces un niño pequeño… Capturaste un Pokémon ¿Y qué? ¿Para eso me despiertas?) -Cruzó los brazos, todavía enfadado porque lo habían despertado.

-No seas así, Charmander -Terminó su extraño baile y se acercó a su primer compañero, acariciándole la cabeza con una sonrisa, a pesar de su pequeña resistencia - Este es un momento importante. Ahora tenemos a un nuevo miembro para nuestro equipo… ¡es motivo de celebración! -Dijo con entusiasmo- Bien, entonces… -Tiró al suelo la pokeball, abriéndose y dejando libre con un destello rojizo a Pidgey que miró a todos lados, desorientado, hasta que se fijó en Keiram, que le sonreía de oreja a oreja- Hola Pidgey… Me alegro de tenerte con nosotros -Dijo con alegría, agachándose para mirar más de cerca al Pokémon y acariciarlo. El Pidgey fue reticente al principio, incluso alejándose ligeramente, pero cuando Keiram lo alcanzó y comenzó a hacerle caricias en la cabeza y el cuello, el Pidgey se relajó y sonrió.

-Gey… (Hey… Esto me gusta…) -Dijo con una voz aguda y vibrante, indudablemente una hembra.

-¿Entonces te gusta que te mimen? -Pregunto Keiram, haciendo que el Pidgey lo mirara impresionada.

-Pid…Pidgey (Tu… ¿Puedes entenderme?)

-Bueno, sí. Puedo entender a los Pokémon, es una habilidad especial que herede. Aunque no la controlo mucho, me permite comunicarme con vosotros, sobre todo con los Pokémon cercanos a mí.

-Pidgey… (Entonces… Por lo menos podré comunicarme contigo… Eso es bueno, supongo… Siempre pensé que, si era capturada, terminaría teniendo que aguantar a un entrenador con el ego muy subido y que no sabría cómo tratarme…)

Ante estas palabras, Keiram suspiró y una gota de sudor bajó por su cabeza- Bueno… Hay gente así por el mundo- Levantó el puño para mostrárselo a Pidgey- Pero te prometo que no soy como la mayoría. Nosotros nos cuidamos los unos a otros ¿Verdad Charmander? -Miró a su compañero, que no estaba tan alegre como Keiram.

-Char (Esta Pidgey es un ladrón. Porque debería alegrarme de tener como compañero a un ladrón) -Dijo con mala cara el Pokémon de fuego, mirando a Keiram- ¡Charmander! (¡Quería robar mi comida!) -Gritó con rabia, señalando al Pokémon pájaro.

-Pidgey… (Lo siento… Es que tengo hambre… Mi bandada se desperdigó hace tiempo… Estoy sola y no he comido nada desde hace días… ¡Estaba desesperada y me sentía muy débil!) -Volvió a mirar a Keiram- ¡Pidgey! (¡Por favor, perdonadme, pero estoy hambrienta!) -La pequeña ave parecía con ganas de llorar. Charmander pareció entristecerse de repente, probablemente avergonzado de lo que acababa de decir. Keiram, por su parte, se quedó mirando a su nuevo Pokémon con calma, mientras pensaba. Entonces la acarició suavemente, para sorpresa de la Pidgey.

-No te preocupes, Pidgey. Ahora eres miembro de este equipo… Y nosotros cuidamos unos de otros ¿Verdad, Charmander? -Le lanzó una mirada a su Pokémon de fuego, esperando que este comprendiera lo que trataba de decir. Afortunadamente, el pequeño Pokémon de fuego entendió y con un movimiento afirmativo y una sonrisa hacía Pidgey, se acercó para tratar de alentar al pequeño pájaro. Keiram se levantó y rebuscó en su mochila. Miró el último bocadillo que le quedaba. Comenzó a hacer cuentas- "Caminando a buen ritmo…" -Miró su reloj. Eran las 20:00- "…podremos llegar a ciudad verde a las doce de la noche, más o menos… No podré cenar igualmente, no tengo dinero… Pero al menos mis Pokémon podrán cenar y desayunar… Con eso estarán en forma para que luchemos en algún torneo local y ganar algo de dinero… Además está a punto de comenzar una tormenta, por lo que veo" -El cielo se había oscurecido, mientras que el viento arreciaba y las nubes amenazaban con lanzar una descarga de rayos de un momento a otro- "¡Bien!¡Decidido!" -Se giró hacía sus dos Pokémon, sonriendo al ver que Charmander parecía haber olvidado el intento de robo de Pidgey y estaban hablando amigablemente- Chicos, venid aquí -Mientras sus Pokémon, curiosos, se acercaron, Keiram abrió su bocadillo y lo partió por la mitad- Tomad -Le acercó una mitad a cada Pokémon, que lo miraron entre extrañados y muy agradecidos- Antes entrenamos bastante Charmander, así que supongo que también tendrás hambre… En cuanto a tí, Pidgey… Dijiste que llevabas sin comer días, así que esto es para tí.

-Char (¡Sí!¡Comida!¡Gracias Keiram!) -Con eso dicho, agarró su bocadillo y lo empezó a devorar rápidamente, sin darse cuenta de que Pidgey miraba a su ahora entrenador con confusión.

-Pidgey (Keiram… Pero esa comida es tuya ¿No? La comida para nosotros es la de esa lata…)

-No te preocupes por eso ahora, Pidgey, simplemente come ¿De acuerdo? -Alentó a su nuevo Pokémon con una gran sonrisa. Al principio, el Pidgey no se movió, pero al final hizo unas cuantas caricias con su cabeza en la mano de Keiram, agradeciéndole y, cogiendo el bocadillo, se puso a comer.

-Pid…Gey (Muchísimas gracias Keiram… De verdad… Sniff) -Una lagrima cayo por el plumaje de Pidgey mientras comía feliz.

- ¡Hey!¡Tranquila! Te lo he dicho, en este equipo cuidamos unos de otros -Ante el asentimiento del pequeño pájaro, Keiram se sentó en el suelo, reordenando su mochila- Igualmente chicos. Es verano y no anochecerá hasta cerca de las once. En cuanto terminéis vamos a movernos. Debemos llegar hoy a ciudad verde para poder descansar. Mañana nos espera un día duro -Ante la mirada de interrogación de ambos Pokémon, explicó- En todas las ciudades de Kanto... E imagino que también en las de las otras regiones… Hay torneos de distintas categorías. Son torneos no oficiales, locales. En ellos apuestas objetos, dinero… Sirve como entrenamiento y como manera de conseguir algo de dinero para poder continuar con nuestro camino. Tras ello, apuntaremos a los líderes de gimnasio y a los torneos organizados grandes que hay en algunas ciudades grandes… Por último… -Apuntó con un dedo, levantando totalmente el brazo, hacía el cielo- Iremos a la liga Indigo y allí nos labraremos un nombre, chicos. Esa es nuestra meta.

-Charmander Char (¡Bien!¡Quiero combatir y hacerme fuerte!¡Como mis padres!¡Estoy contigo Keiram!) -Dijo con alegría.

-Pid… (Combatir… ¿Estás seguro de que podré hacerlo? Yo soy débil y muy normal… No sé si podré ayudaros…) -Agachó la cabeza, con inseguridad.

-No te preocupes, Pidgey. Todos empezamos igual… Pero nos fortaleceremos juntos… Al final te aseguro de que serás uno de mis Pokémon más fuertes -Se tocó el bíceps, para agregar énfasis a sus palabras, intentando animar a su pequeño pájaro nuevamente.

-Gey… (Si tú lo dices… Pero… Eres mi entrenador y me has tratado muy bien… Haré lo que pueda para ayudarte a alcanzar tu objetivo, Keiram) -Seguía sin estar muy convencida, pero le debía eso a su entrenador. Keiram solamente asintió.

Keiram les dejó entonces seguir comiendo y descansar la comida cinco minutos. Mientras tanto, sacó a Gael y decidió ver que tenía que decir de su Pidgey.

-Hola de nuevo, Keiram. ¿Ya ha pasado el peligro o todavía está por ahí tu Charmander loco? -Preguntó la pokédex con voz baja.

-Todavía está aquí, así que mejor deja de decir esas cosas si no quieres convertirte en metal fundido -Le respondió Keiram, mientras observaba a Charmander, esperando que este no se hubiera dado cuenta de que Gael estaba fuera. No quería otra persecución- He atrapado a Pidgey… Así que ¿Qué me dices de él?

Gael comenzó a analizar a Pidgey, que estaba comiendo tranquilamente mientras miraba curioso la pokédex, entonces empezó a hablar- Pidgey. El Pokémon Pajarito. Pidgey tiene un sentido de la orientación muy desarrollado. Es capaz de regresar a su nido, por lejos que se encuentre de las zonas que le resultan familiares. A este Pokémon no le gusta luchar. Suele permanecer escondido en zonas de hierba alta. Se alimenta de pequeños insectos. Hábitat: Montañas, bosques y selvas. Este Pidgey es hembra y tiene una predisposición a la velocidad, al igual que tu Charmander, en detrimento de la defensa física. Su nivel es 5. Sus movimientos son placaje, ataque arena y tornado. Su habilidad es Vista Lince.

-Me parece que, para empezar, está bastante bien. Eres un pequeño Pokémon veloz, ¿eh Pidgey? -Dijo Keiram mientras se levantaba, mirando a sus dos compañeros.

-Pid (Supongo… Al menos siempre he podido adelantar a mis perseguidores o a mis rivales)

-Bien, entonces, chicos, ¿qué os parece si continuamos el camino? -Preguntó a sus dos compañeros con entusiasmo.

-¡Char!¡Pid! (¡Si!¡Vamos!) -Gritaron simultáneamente ambos Pokémon.

-Perfecto -Fue lo único que dijo mientras comenzaba a caminar, en dirección al camino que pasaba por el bosque y lo llevaría a ciudad verde, acompañado por sus dos Pokémon y una pokédex extraña. Para Keiram, sin embargo, aquello era lo mejor que podía haberle pasado. Se sentía vivo, como no se había sentido desde hacía muchísimo tiempo. Se sentía libre de hacer lo que quisiera, de ir a donde quisiera… -La libertad sienta bien ¿no creéis? Chicos -Preguntó mientras sonreía otra vez con mucha alegría, haciendo que sus dos compañeros se extrañaran, pero que le contestaran de forma afirmativa igualmente. Volvió a mirar al camino mientras pensaba- "Atrás quedaron los días en el orfanato… El no tener nada… Todo quedó atrás… El futuro está ante mí… ¡Y es brillante!" -Se decía Keiram a sí mismo.

-¡AAAAAHHHH! -Un ruido extraño hizo que Keiram saliera de sus pensamientos. Inmediatamente buscó el origen del grito, dándose la vuelta, pudo ver como uno de sus amigos de la infancia, Ash Ketchum, corría despavorido por el camino desde pueblo paleta, en su dirección, con lo que parecía su Pikachu en los brazos y una enorme bandada de Spearow persiguiéndolo y picoteándolo. En ese momento pareció darse cuenta de su presencia, aunque aún estuviera lejos- ¡Keiram!¡Correeeeee! -Gritó, desesperado, mientras trataba de evitar que los Spearow les hiciesen daño.

Keiram, sin embargo, se quedó dónde estaba. No pensaba abandonar a su amigo a su suerte… Aunque la verdad es que estaba acojonado. La bandada de Spearow era enorme. Al menos había 100 de ellos. Miró a sus Pokémon- ¿Alguna idea chicos? -Pero en cuanto hizo esa pregunta, volvió su atención a Pidgey, que temblaba como si no hubiese un mañana- ¿Qué ocurre, Pidgey?

-Pidgey… (Esos son los Spearow que se han adueñado de este área… Y… Son los que hicieron huir a mi bandada ¡Son muy peligrosos!¡Keiram, tengo miedo!¡Mucho miedo!) -Decía mientras intentaba esconder la cabeza bajo las alas, asustada totalmente.

Keiram, al ver esto, decidió con rapidez- No te preocupes, Pidgey, no te harán nada -Sacó su pokeball e hizo que entrara en ella- Si tienes miedo, no voy a obligarte a luchar -Y se dirigió a Charmander- ¿Tú qué quieres hacer? ¿Lucharas o huirás?

Charmander lo miró, indeciso durante unos segundos, entonces sonrió -Char (Somos un equipo. Dije que te protegería y sabes que me gusta combatir… ¿Qué más necesitas saber?)

-Ese es el espíritu, compañero -Miró a Ash, a 50 metros de donde se encontraban- ¡Charmander!¡Haz danza dragón sin parar hasta que yo te diga! -Mientras el Pokémon asentía y comenzaba a hacer una especie de danza, un aura con cabezas de dragón aparecía a su alrededor. Keiram, por otro lado, miró a Ash- ¡Ash!¡Corre!¡Ven aquí! -Señaló a la arboleda, justo donde se encontraba. Era la mejor opción para protegerse del ataque de los pájaros pues en aquella zona, los árboles habían crecido más alto y se habían doblado ligeramente hacía adentro, creando una especie de bóveda arbórea, dándoles una ligera cobertura.

Ash pareció comprenderlo, porque aumentó la velocidad y corrió como pudo a donde él se encontraba. Keiram se acercó a un árbol y arrancó una rama de aproximadamente un metro de largo, entonces sacó de su bolsillo un mechero.

- ¡Char! (¡Keiram!¡He hecho ya 4 danzas y los enemigos se acercan!) -Gritó con urgencia el Charmander, comenzando a ponerse nervioso.

- ¡No te preocupes! -Encendió la rama lo más rápido que pudo, justo en ese momento Ash y los pájaros estaban prácticamente encima de ellos- ¡Charmander!¡Prepara el Envite Ígneo! ¡Debes golpear a cuantos más mejor! ¿Entiendes? -Gritó por encima del piar de los Spearow. En apenas un segundo, una especie de capa de fuego envolvió a Charmander, mientras Ash los alcanzaba, mirándolos como si estuvieran locos- ¡Ahora! -Grito Keiram con fuerza.

Justo cuando los primeros Spearow los alcanzaban, con la intención de atacarlos al igual que a Ash, una ola de fuego incandescente los hizo retroceder, lanzándolos a todos para atrás unos metros. Cuando recuperaron la compostura, pudieron ver a un Charmander envuelto en llamas y con unos ojos decididos que los miraba, retándolos a acercarse.

- ¡CHAR…MAN… DEEEEER! (¡Aquí estoy!¡Os voy a derrotar a todos!¡Soy Charmander, hijo de Dragonite y Charizard!¡Y compañero y protector de Keiram! ¿¡Quién de vosotros se atreve a acercarse!?) -El grito de Charmander resonó por toda la zona, mientras el fuego que los envolvía se hacía cada vez más grande, alcanzando los árboles de alrededor, que comenzaron a incendiarse, dándole al pequeño Pokémon de fuego una cobertura y una estampa terrorífica.

Pero, aun así, las dudas de los pájaros Pokémon duraron poco. Uno de ellos, con un enorme chichón en la cabeza y el que parecía ser su líder comenzó a llamar a todos a filas nuevamente, dando órdenes a todos para rodear a Charmander y atacar a los humanos y al Pikachu.

- ¡Keiram!¡Tenemos que escapar!¡Tu Charmander no puede enfrentarse a todos esos Spearow! -Grito Ash, desesperado, que se había detenido en medio del camino, sin querer dejar atrás a Keiram.

- ¡Eso lo veremos!¡Charmander!¡Envite Ígneo!¡Usa los árboles y las ramas para poder llegar más alto!¡Aguanta lo que puedas con él! -Grito Keiram, dándole órdenes a su compañero mientras seguía sosteniendo la rama incendiada en su mano.

Lo que aconteció a continuación fue algo que quedaría grabado en la mente tanto de Keiram como de Ash, así como de los Spearow para siempre. Con su velocidad y ataque potenciados por las múltiples danza dragón, la velocidad de Charmander había aumentado una barbaridad. Su primer movimiento fue un salto directo a los Spearow que tenía a unos diez metros encima de su cabeza. Fue tan rápido, que lo siguiente que vieron sus ojos fue una luz cegadora y luego ambos jóvenes cayeron al suelo, impulsados por una potente explosión de fuego. Cuando Keiram pudo afianzarse al suelo y mirar lo que había ocurrido, pudo ver como una enorme ola compuesta de llamas se extendía hacía el basto cielo, mientras al menos una decena de Spearow caían al suelo, completamente chamuscados. En algunos casos, indudablemente muertos. Intento ver donde estaba su compañero, pero no podía verlo por ningún lado.

- ¿¡Charmander!? -Grito, preocupado, esperando que no hubiera calculado mal con aquella arriesgada estrategia. Todas sus preocupaciones se esfumaron cuando de la gran ola de fuego, que aún no se había extinguido, salía disparado su Charmander, en dirección al suelo. Antes de que pudiera volver a preocuparse, Charmander dio un giro en el aire, cayendo de pie, sin problemas, mientras la capa de fuego comenzaba a levantarse nuevamente para envolverlo. Entonces Charmander se movió hacía la derecha, tan rápido que resultaba un borrón para Keiram. Apenas pudo darse cuenta de que su Pokémon de fuego subía al árbol más cercano, incendiándolo completamente en el proceso, para saltar nuevamente y golpear a otra decena de Spearow, derrotándolos. Tras ese nuevo ataque, Charmander cayo nuevamente sobre sus patas al llegar al suelo, pero una vez allí, su cuerpo pareció no responderle, ya que se cayó, apoyándose sobre una rodilla, respirando con dificultad y tratando de volver a levantarse.

- "Mierda. He sido estúpido. ¡Su cuerpo no puede soportar la carga de varios danza dragón y dos envites ígneos!" -Pensó Keiram, maldiciendo.

- ¡Keiram, mira! -Grito Ash, que ya se había levantado, señalando hacia el cielo mientras que con el otro brazo sostenía a su pikachu.

Tanto Keiram como Charmander miraron al cielo tormentoso, donde los Spearow se habían retirado, intentando huir de los ataques del Pokémon de fuego. Allí se encontraba el pájaro con el chichón en la cabeza, completamente colérico, haciendo que todos se reagruparan mientras los miraba a los cuatro con la malicia plasmada en sus ojos.

- ¡Esta claro que nos tiene verdadero cariño! -Dijo Keiram, poniéndose en pie- ¡Ash! ¿Qué demonios hiciste para terminar en esta situación?

- ¡Pikachu no me quería hacer caso y trate de capturar al Spearow que manda lanzándole una piedra! -Grito frustrado.

-…Ya hablaremos más tarde, ahora es momento de… -Keiram no pudo terminar su frase, pues una luz envolvió el cielo. Al mirar hacia ella, pudo ver como el líder Spearow estaba envuelto en una luz blanca, claramente evolucionando. Antes de que pudiera siquiera decir nada, el Pokémon volador ya estaba haciendo un descenso en picado, directamente hacía su Charmander, que lo miraba sorprendido, todavía inmóvil por su anterior ataque. Keiram reacciono por instinto, queriendo proteger a su indefenso Charmander. Busco rápidamente la rama que había arrancado del árbol, estaba tirada a tres metros de él, todavía con fuego. Se lanzó a por ella lo más rápido que pudo. Al incorporarse vio con horror como el ahora Fearow estaba a punto de alcanzar a su compañero- ¡NOOOOOO! -Grito, usando la rama como una jabalina, lanzándola lo más fuerte que pudo.

Justo cuando el Fearow impacto su pico contra el hombro de Charmander y se disponía a despedazarlo, algo impacto contra su cabeza, haciendo que se quemara y que un dolor horrendo lo inundara. Comenzó a chillar, enloquecido de dolor y rabia, mientras se revolcaba por el suelo, tratando de apagar las llamas en su cabeza.

- ¡Es nuestro momento! -Grito Keiram, al ver que su peor enemigo aún estaba ocupado y que los Spearow no se acercaban por miedo a lo que pudiera pasar. Corrió hasta Charmander, que estaba tumbado en el suelo, boca arriba, con una herida abierta en su hombro y todavía respirando con dificultad- ¡Charmander!¡Diem algo! ¿Cómo te encuentras? -La preocupación volvió a inundarlo, mientras se quitaba la chaqueta y trataba de frenar que brotara más sangre de la herida.

-Char… man… der… (¿Has… visto eso… Keiram? Derro… te a un montón… Te… protegí… Y también… a tu… amigo) -Dijo, sonriendo con dificultad.

-Así es, compañero, nos has protegido a todos. Estoy orgulloso de ti -Keiram lanzó una rápida mirada al Spearow, haciendo que el miedo lo invadiera al ver que se acababa de levantar, mirando hacia él con puro odio, prometiendo una muerte dolorosa. El plumaje quemado y una cicatriz encima de su ojo izquierdo le daban un aspecto mucho más atemorizante- ¡Ahora es el momento de que yo te proteja! -Y sin decir nada más, levanto a Charmander con ambos brazos y se dio la vuelta, corriendo hacía Ash, quien lanzó una piedra en su dirección. La piedra debió dar en el blanco, porque escucho un fuerte aullido de dolor de parte del Fearow justo a su espalda.

- ¡Corre Keiram! ¡Debemos despistarlos! -Grito Ash mientras se metía bosque a través.

A Keiram aquello le pareció una idea pésima, pero decidió seguir a Ash, al no tener muchas alternativas. Continuaron corriendo sin parar durante lo que parecieron horas, golpeándose y enganchándose con las ramas y los arbustos, pero sin detenerse. Simplemente corriendo. Un par de veces, pararon a recuperar el aliento, totalmente agotados, momento que Keiram aprovecho para meter a Charmander en su pokeball contra su voluntad. No habían conseguido esquivar a sus agresores. En el cielo, por encima de los árboles, aun escuchaban con temor a los Spearow. Justo entonces, salieron a un espacio sin tanta vegetación. El problema fue que era un pequeño saliente que se había formado naturalmente al lado de una cascada. Keiram choco con Ash, haciendo que este casi callera. Entonces miraron a su alrededor. Ash grito- ¡Allí! -Los Spearow los seguían buscando y para su desgracia, ya los había avistado, pues se dirigían hacia ellos rápidamente. Sus opciones se acababan. Keiram quiso dar media vuelta para internarse en el bosque de nuevo, pero Ash lo agarro de la camiseta.

- ¡No lo hagas!¡Seguirán persiguiéndote hasta cazarte!

- ¿¡Y que propones!? ¿¡Tirarnos al agua!? -Pregunto con exasperación Keiram. El problema fue que Ash miro a sus perseguidores, a Keiram y a la cascada, como si lo viera de verdad una opción- ¿¡Ash!? ¿¡En serio!?

- ¡No tenemos otra opción!

- ¡Si la tenemos! ¡Mira…!

-ROOOOOOW -Gritaron los pájaros encolerizados cuando se lanzaban a por ellos.

- ¡Es el único camino!¡Sígueme Keiram! -Grito Ash, antes de lanzarse a la cascada.

Keiram se quedó parado un solo segundo, intentando asimilar si lo que acababa de ver era cierto o no. El ruido de sus agresores, ya encima de él, lo saco de su aturdimiento- "Si morimos… Te mato, Ash" -Pensó al tirarse al agua, evitando por centímetros que un Spearow le golpeara la cabeza con su poderoso pico. Al caer al agua, Keiram fue asaltado por un frio que lo acuchillaba por todo el cuerpo, mientras trataba de controlar su cuerpo, arrastrado por la fuerte corriente. Se vio llevado contra su voluntad durante unos segundos. Cuando creyó que podía, intento nadar hacía la superficie para respirar, pero una fuerte corriente volvió a impedírselo, azuzándolo de un lado para otro y mandándolo al lecho del río. Cuando alcanzó el lecho, se agarró a unas algas, consiguiendo resistir el caudal y miro en todas direcciones, tratando de encontrar a su amigo. Tuvo suerte, estaba unos metros delante suya, en el agua. El problema, estaba inconsciente, poco a poco acercándose también al fondo con su pequeño Pokémon aun en sus brazos. Keiram no lo pensó dos veces, se dejó arrastrar por el agua, aguantando la respiración todo lo que podía, queriendo llegar a Ash. Por suerte, lo alcanzó rápidamente y pudo notar que la fuerza de la corriente era casi nula justo en aquella zona. Con torpeza, paso un brazo por debajo del sobaco de Ash y le agarro la mano del brazo que aun sostenía a pikachu, haciendo una especie de flotador también para el ratón eléctrico. Entonces, comenzó a nadar para llegar a la superficie. Presiono su cuerpo todo lo que pudo, hizo que sus piernas y su brazo libre los impulsaran, pero el peso era demasiado. Con miedo, Keiram sintió como se alejaban de la superficie, llegando al fondo otra vez. Ash estaba en una posición extraña, todavía agarrado por Keiram, al igual que pikachu, pero Keiram no era capaz de hacer nada más. Sus esfuerzos eran en vano. Entonces, sus pulmones ardieron completamente, obligándolo a abrir la boca y dejar escapar el poco aire que le quedaba. Mientras trataba de nadar para alcanzar la superficie, su mente comenzó a nublarse. La oscuridad lo estaba absorbiendo- "¡No! ¡Mierda!¡No! ¡No puedo morir aquí!¡No podemos morir aquí!¡Joder! No puedo… -Justo en ese momento, cuando estaba a punto de perder la consciencia, vio algo que chocaba contra la superficie y bajaba con calma por el agua del río, directamente a donde se encontraban. Al reconocer lo que era, sus fuerzas volvieron.

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- "Este parece un buen sitio para pescar… Espero que no tarden mucho… Llevo una hora intentado pescar Pokémon de agua por esta zona" -Pensó una chica de unos 15 años, sentada en la orilla del río, encima de una roca, esperando que el cebo que acababa de lanzar atrajera a algún Pokémon de agua- "Mientras no sea un Gyarados…" -Ese simple pensamiento hizo que la chica se estremeciera fuertemente. De repente, la cuerda de su caña se movió con violencia, tirando de ella con fuerza. La chica sonrió- ¡Si! -Tiro de la caña cuanto pudo- ¿Y parece uno bien grande! -Con otro potente tirón, consiguió sacar algo del agua. Al principio pensó que era algún Pokémon raro, pero unos segundos después, se dio cuenta de que era lo que se estaba volviendo a sumergir en el agua del río. Con miedo y urgencia, se sacó la camiseta y se lanzó directamente al río para salvar a aquellas dos personas.

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-COF, COF… ACOF -Keiram estaba en el suelo, a cuatro patas y no podía parar de toser al mismo tiempo que sus pulmones trataban de expulsar el agua que había tragado y volver a inhalar aire. Sin poder soportar más por el esfuerzo, se dejó caer completamente en la orilla. Pero eso solo duro unos segundos, ya que un grito lo hizo reaccionar.

- ¡Oye!¡Tu amigo no respira!

Esas simples palabras hicieron que Keiram se levantara rápidamente y se acercara a Ash, que estaba tumbado boca arriba en el suelo, con Pikachu a su lado, tumbado pero consciente, aunque totalmente inmóvil mientras miraba a su entrenador, y la chica que los había rescatado. Al ver que su salvadora tenía razón, agarro la nariz de Ash y comenzó a insuflar aire de inmediato, sin pensárselo dos veces, aplicando así el RCP. Pasaron unos segundos sin ningún cambio. Keiram comenzó a desesperarse, aunque no desistía en su intento de reanimación.

- ¡Vamos Ash!¡Maldito idiota!¡Te dije que no saltaras! -Grito con rabia mientras aplicaba presión en el pecho de su amigo- ¡Vamos Ash!¡Si después de ayudarte contra esa bandada de Spearow no te levantas te juro que te pateare la cara! -Ya habían pasado un par de minutos. La tensión se palpaba en el ambiente, sin que nadie dijera nada salvó Keiram- ¡No puedes morir aquí estúpido! ¿No nos prometimos el otro día llegar a ser los entrenadores Pokémon más grandes del mundo? ¡Maldita sea, Ash, Levántate! -Keiram no sabía que más hacer, el RCP no tenía efecto, la chica a su lado miraba completamente atónita, con un ligero shock y pikachu miraba a Ash, como tratando de levantarlo con la mirada. Keiram no lo permitiría, no dejaría que su amigo se fuera- ¡AAAAASH! -Su grito fue desgarrador, lleno de tristeza y haciendo que se le quebrara la voz por la furia y la presión en su garganta. Entonces, una pequeña luz azulada se extendió en las palmas de las manos de Keiram. Él se quedó mirándolas durante unos segundos, totalmente sorprendido por lo que acababa de ver. Justo en ese momento, también se dio cuenta de que aquella pequeña energía comenzaba a apagarse rápidamente. Sin pensárselo dos veces, apretó los puños, como guiado por un instinto antaño olvidado y con un fuerte impulso, golpeo con ambos puños apretados el pecho de Ash, haciendo que la energía estallara de repente, haciendo que el cuerpo de Ash sufriera espasmos al mismo tiempo que una onda de energía causaba una corriente lo suficientemente fuerte como para tirar al suelo a Keiram y a la chica a su lado.

Cuando Keiram se volvió a sentar, vio algo que hizo que su corazón se detuviera durante un instante. Allí, en frente de él, Ash se había sentado, expulsando toda el agua que tenía en sus pulmones, mientras trataba de exhalar aire con la misma desesperación que había tenido Keiram minutos antes. La alegría lo inundo. Sin poder evitarlo una pequeña lagrima se escapó de sus ojos. Aunque se la limpio cuanto antes. Entonces se intentó levantar, solo para darse cuenta de que se encontraba exhausto. Su cuerpo se negaba a moverse en aquel momento, era como si hubiera estado corriendo todo el día. El solo hecho de mantenerse sentado, apoyado en sus brazos, le resultaba difícil. Al ver que no podría moverse en ese momento, miro a Ash.

-Entonces… ¿Cómo has dormido, bella durmiente? -Pregunto a modo de broma, intentando aliviar la desesperación que Ash seguramente sentiría en ese momento. A su lado, y ya sentada como Keiram, la chica que los había rescatado le envió una extraña mirada a Keiram, pero no dijo nada.

- ¿Qué? -Ash lo miro- ¿Keiram? ¿Qué paso?

- ¡Paso que casi os ahogáis, estúpidos! -La chica se levantó, mirando con furia a ambos- ¡Si no hubiera venido a pescar por esta zona vosotros y vuestro Pikachu hubierais muerto! ¿¡En qué demonios estabais pensando!?

Ambos chicos se quedaron mirando a la chica durante unos instantes, con la mirada en blanco, sin saber que decir. Un pequeño ruido por parte de Pikachu los hizo salir de su discusión, haciendo que centraran su atención en el pequeño ratón eléctrico.

-Pikachu! ¿Cómo te encuentras? -Ash agarro a su Pokémon nuevamente entre los brazos. Keiram no tenía que verlo para saber que aquel Pikachu estaba en las últimas. Apenas respiraba y no se movía, simplemente miraba a Ash.

- ¡No te quedes ahí sentado!¡Necesita atención urgente! -Grito la chica con urgencia.

- ¿Qué? ¡Oh! ¿Dónde hay uno? -Pregunto Ash, como intentando pensar con claridad.

La chica señalo en una dirección, al mirar, Keiram se dio cuenta de que, tras una pequeña pendiente, había una bici, sin duda de la chica, y un camino- En aquella dirección llegareis a Ciudad verde.

-Entiendo -Dijo Ash. Antes de que comenzara a irse, Keiram lo llamo.

- ¡Espera Ash! -Rebusco en su mochila con rapidez. Saco dos pequeños aerosoles- ¡Trae a Pikachu! -Dijo mientras dejaba salir a Charmander de su pokeball, que cayó al suelo de culo, todavía con la herida en su hombro, aunque ya no sangraba tanto, pero se le notaba débil.

- ¿Pero Keiram…? ¡Pikachu necesita atención! -Grito Ash, mientras se dirigía a la bici de la chica.

- ¡Char! (¡Esto duele!¡Ese Fearow se acordará de esto!) -Grito también Charmander con rabia, herido en su orgullo.

- ¿Oye! ¿¡Que haces!? -Pregunto la chica, dándose cuenta de que Ash pretendía robarle la bici- ¡Esa es mi bici!

- ¡Pikachu necesita que lo lleve al centro Pokémon! Te devolveré la bici…

- ¡Silencio! -La voz de Keiram se impuso sobre la voz de los demás, haciendo que la zona quedara en completo silencio. Todos miraron a Keiram, que tenía una mirada decidida en su cara, con unos ojos que irradiaban fuego- ¡Ash! ¡Trae a Pikachu aquí!¡Ahora! -Dijo, imperante. Miro a la chica- ¡Necesitamos la bicicleta para salvar a Pikachu! ¡Yo mismo te la devolveré en ciudad verde! ¡Te lo prometo! -Entonces miro a Charmander- ¡Charmander! ¡Este no es el momento para pensar en vengarte! ¡Estas herido! ¡Necesitas descanso!

Todos se quedaron en silencio. Entonces Ash se acercó con reticencia a Keiram. Este, sin decir nada, cogió uno de los aerosoles y lo acerco a Pikachu- Es una poción, Pikachu. No te sanara por completo. Pero si no la uso en ti en este momento, podrías no lograrlo ¿Entiendes? -Pregunto, mirando a Pikachu. El Pokémon amarillo miro durante unos segundos a Keiram, antes de asentir ligeramente. Keiram también asintió y aplico la poción por el cuerpo de Pikachu. Al terminar, miro a Charmander- Ahora tú, compañero. Estas demasiado débil después de la danza dragón y el envite ígneo. Y esa herida te ha hecho perder sangre -Charmander no dijo nada, se acercó a Keiram, ligeramente intimidado por el aire de autoridad de su entrenador, y se dejó aplicar la poción con calma. Al terminar, su herida se había cerrado y parecía encontrarse ligeramente mejor, por lo que sonrió y tentativamente lamió la mano de Keiram. Este lo miro con seriedad, antes de suspirar y sonreír, devolviéndole la caricia, haciendo que se pusiera más contento- Bien. Ahora… -No pudo continuar, ya que comenzaron a escuchar un ruido que los atemorizo. Al ver al otro lado del rio, en la lejanía, pudieron ver a los Spearow y al Fearow que los lideraba, en su dirección- ¡Lo siento, pero nos llevamos tu bici! -Corrió hacia ella y se montó en el tubo, hizo entrar a Charmander en su Pokeball y miro a Ash- ¡Sube Ash! ¡Llegaremos a Ciudad Verde! -Ash asintió, montándose en el sillín de la bici- ¡No lo olvides!¡Te devolveré la bici en ciudad verde! ¡Y gracias! -Grito a la chica mientras comenzaba a pedalear con toda la fuerza que podía, llevando a Ash detrás y a Pikachu en la pequeña cesta delantera.

Corrió lo más rápido que pudo, mientras Ash gritaba- ¡Tranquilo Pikachu!¡Todo estará bien! -Pero las cosas no se veían bien. Llevaban diez minutos pedaleando y aunque ya habían salido del bosque y bajaban por una ladera a toda velocidad, divisando Ciudad Verde en la lejanía, sus perseguidores estaban prácticamente sobre ellos. Momentos después, tanto Keiram como Ash comenzaron a sentir como los picotazos impactaban contra ellos por todos lados, haciendo que se hiciera mucho más difícil dirigir la bici. En un momento dado, un golpe extremadamente fuerte le dio a Keiram en un lateral de la cara. Mientras perdía el control total de la bici y caían por un terraplén, vio que el que lo había golpeado con su pico era el Fearow, que saboreaba la sangre que le había hecho mientras lo veía caer.

El golpe fue tremendo. Sintió como era arrastrado por el suelo y daba vueltas de campana. Sintió un dolor enorme en su costado, y cuando por fin paro, tirado en el suelo de lado, con el mundo todavía dando vueltas, se dio cuenta de que, de alguna manera, la pokeball de Charmander se había caído al suelo y este había salido de ella, mirando a los Spearow.

- ¡Por favor Pikachu!¡Hazme caso y entra en la Pokeball!¡Al menos así podrás estar protegido! -Giro como pudo la cabeza para ver a Ash, de rodillas, intentando que Pikachu entrara en su Pokeball. Entonces Ash se levantó y se paró junto a Charmander, que miraba a los Spearow con rabia.

- ¡Ash!¡Charmander! ¿¡Que hacéis!? -Grito Keiram, desde el suelo, apoyándose en su brazo, sin poder levantarse.

Ambos, entrenador y Pokémon, se giraron hacia Keiram y sonrieron.

- ¡Char! (¡Protegeros!)

- ¡Protegeros! -Grito Ash, con confianza- Entonces, ante la mirada de shock de Keiram, extendió los brazos y avanzó unos pasos. A su vez, Charmander volvía a usar danza dragón de forma sucesiva, acumulando poder- ¡Spearow! ¿¡Sabéis quien soy!? ¡Soy Ash de Pueblo Paleta! ¡Soy el que se convertirá en el mejor entrenador Pokémon del mundo! -Los Spearow comenzaron a descender sobre Ash, con el Fearow a la cabeza- ¡No sois nada!¡Yo os derrotare y os capturare a todos! ¡Así que venid a por mí!

En ese momento, Keiram noto que tanto Pikachu como Charmander se miraron, entendiéndose al instante. El Pokémon de fuego, en un movimiento rápido de su cola, derribo a Ash y, envolviéndose en fuego, dio otro giro. Al momento de terminar el giro, Pikachu estaba sobre su cola, mientras el fuego los envolvía a ambos. Entonces, con el impulso de Charmander, ambos saltaron, directos al cielo. Lo último que vio Keiram antes de desmallarse fue como su Charmander y el Pikachu de Ash fusionaban el fuego y el rayo, en un poderoso ataque de área que exploto, cegándolo.

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La oscuridad era todo lo que podía ver. El dolor en todo el cuerpo, lo único que podía sentir. Y las respiraciones de alguien, a su alrededor, era lo único que podía escuchar. Entonces, sus últimos recuerdos lo asaltaron súbitamente. Abrió los ojos como pudo. Girando el cuello, miro a su alrededor. A su derecha, en el suelo, de espaldas a él, se encontraba Ash y más allá, Pikachu. Parecía que ambos respiraban, aunque con dificultad. Miro a su izquierda. Charmander se encontraba allí también, con la herida del hombro cauterizada totalmente, lleno de rasguños y manchas, pero respirando y mirándolo con una gran sonrisa.

-Char… mander (Me alegro de que hayas despertado, Keiram… Por un momento, me preocupe)

-Charmander… Antes… Saliste de tu Pokeball y no dudaste en luchar… Gracias -Le dio a su compañero la sonrisa más grande que pudo, acerco su mano a la cabeza de su Pokémon y la acarició- Eres un héroe… Estoy orgulloso de que seas mi compañero…

-Char… (No… Soy tu protector. Te dije que te protegería) -Dijo con cariño, mientras se dejaba acariciar.

-Pika… (Estáis locos…) -La aguda voz de Pikachu hizo que Keiram se intentara levantar, mientras Ash, ahora despierto, contestaba a su Pokémon.

-Bueno… Los vencimos -Dijo con un gran suspiro, mirando a su Pikachu con alegría.

-Pi (Si) -Fue todo lo que contesto Pikachu, mientras sonreía.

Ash, sin embargo, cogió con ambas manos a su Pokémon, y con cuidado, lo acerco a su cara- Pikachu… ¿Te quedarás conmigo? -Pregunto con emoción contenida, como esperando que Pikachu lo rechazara.

Keiram, ya levantado, aunque medio encorvado por el dolor en su costado y con Charmander también a su lado, vieron como Pikachu sonreía y lamia a Ash en la cara, haciendo que el chico casi llorara de la emoción.

-Pika… (Claro que si… Casi te matas… Tengo que cuidar de ti…) -Dijo Pikachu, sonriendo con cariño a su entrenador.

Keiram quería decir algo, pero justo en ese momento, un ruido llamo la atención de humanos y Pokémon. Al mirar en la dirección de aquel ruido, pudieron ver una enorme ave. Era el Pokémon ave más hermoso que Keiram había visto jamás. Sus colores, en su mayoría rojas por todo el cuerpo, poseían una variedad increíble de colores en las puntas de sus alas y cola, emulando el arcoíris. Al volar, despedía una especie de aura dorada, que lo seguía mientras aleteaba tranquilamente. Keiram quiso sacar su pokedex, pero la de Ash, que estaba ya en el suelo, dejo en claro que no tenía datos sobre aquel Pokémon.

- ¿Qué Pokémon será? -Pregunto Ash, extrañado, mientras se acercaba a Keiram con Pikachu en sus brazos.

-Ni idea… Pero es verdaderamente majestuoso… Es increíble -Afirmó Keiram, sintiéndose emocionado al ver aquel Pokémon por una razón que no pudo entender.

Entonces, el misterioso Pokémon paso sobre sus cabezas, a unos veinte metros de altura. Al pasar, su ojo se desvió hacía ellos. Con una rápida mirada a Ash y a Keiram y un suave y majestuoso cantico, se alejó. No sin antes dejar caer dos plumas de su espectacular cola. Cuando cayeron, cada chico atrapó una de las plumas. Eran, como Keiram pensaba, increíbles, contenían una infinidad de colores y un aura dorada. No supo si fue por la pluma o porque fue, pero Keiram se sintió mejor, con menos dolor, tras tener la pluma en su poder. Tras esto, ambos se miraron durante unos segundos, como si no supieran que decir.

-Entonces ... ¿Esta es tu idea de entrenar Pokémon? -Pregunto Keiram sonriendo de lado para romper el hielo.

-Bueno ... Puede que me haya pasado un poco -Fue la respuesta de Ash. Se miraron un segundo más y luego estallaron los cuatro en carcajadas, animados, sin saberlo por la vista del majestuoso ave que acababan de ver.

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Y listo. Primer capítulo terminado ¿Bien? ¿Mal? ¿Predecible? (Como dije, empieza unido al anime, luego toma su propio camino).

Antes de que nadie diga nada sobre los movimientos huevo de Charmander... Debo decir que no será el único de los iniciales y en algún momento será explicado. No es casualidad. Oak no entrega pokemon iniciales normales a los entrenadores, para eso se realizan pruebas y torneos sub 15 en la historia.

Las interacciones entre los personajes... Bueno, espero que me hayan quedado naturales (Por eso pido ayuda a los Beta Readers en parte). Se que no me centre mucho en la gente del orfanato. Pero en el futuro habrá Flasbacks y volveremos a ver a la gente que vive allí. Algún personaje tendrá un par de historias que contar sobre nuestros protagonistas.

Sin más que decir, espero sus opiniones y espero que le den una oportunidad a mi historia.