Encrypted
By Vainiella
RECOMENDACIÓN:
En el ensayo de Yamato quise probar algo diferente. Si pueden tener listo en Youtube la canción Shaking off the rust de The Blue Stones sería genial, para que la escuchen al mismo tiempo que leen.
Capítulo 4: "Empezar de nuevo"
Hollow Coves – The woods
Yamato
Me coloqué la correa de mi guitarra alrededor del cuello, y un segundo después me ubiqué frente al micrófono mientras acariciaba las cuerdas del instrumento.
—Un, dos, tres, cuatro…
Louis empezó con la batería junto con Tokumori en el bajo, y siguiendo el ritmo, me acerqué al micrófono y empecé a cantar.
—Bang my head against the wall…Try to find my stride but I trip and Ifall…Losingmy attention again…Yeah,I hit the bottom but I'mon the mend.
—I get up!
—Take another step, push it to the edge.
—I get up!
—Just a little more, I can see the end.
—I get up!
—Yeah, you're finished, yeah, you're mine, always win in due time.
Miré a Tokumori, y ambos sonreímos.
—You think too much, it's in my head… —alargando las vocales, mientras me inclinaba hacia el micrófono—So, I'm shaking off the rust and…You got no trust, it's in my head…So, I'm shaking off the rust…
Cerré los ojos.
—I think I broke just a little bit…Walked through the fire, made it back again…Lord knows I tried everything I can…Now, I'm shaking off the rust! —El pre-estribillo salió bien esta vez, logrando una limpia transición—. Now, I'm shaking off the rust!
Moví mi cabeza al ritmo de la canción y volví a acercarme al micrófono, inmerso en la música.
—Bang my head against the wall…Try to hold a smile but I'm sick of it all…Everyone with something to say…Better hold my tongue or I'll make my mistake.
—I get up!
—Show 'em what I do, show 'em how it's done
—I get up!
—Never turn it down, never gonna run, I learn…You think too much, it's in my head…So, I'm shaking off the rust and…You got no trust, it's in my head…So, I'm shaking off the rust…I think I broke just a little bit…Walked through the fire, made it back again…Lord knows I tried everything I can…Now, I'm shaking off the rust!
Me separé del micrófono y empecé a dar vueltas mientras no paraba de tocar, sintiendo como el corazón se me aceleraba.
—I'm shaking off the rust!
Y, finalmente, aquí viene…
¡El puente!
—I'm, oh…I'm shaking off the rust!
Tokumori otra vez se acercó al micrófono, ayudándome con la voz secundaria.
—You think too much, it's in my head…So, I'm shaking off the rust and…You got no trust, it's in my head…Now, I'm shaking off the rust…I think I broke just a little bit…Walked through the fire, made it back again…Lord knows I tried everything I can…And I'm shaking off the rust…Yeah, I'm shaking off the rust
Dejé de tocar las cuerdas de mi guitarra, separándome del micrófono apenas terminó la canción.
—¡Eso es! —gritó Louis.
Sonreí satisfecho. Después de varias horas ensayando la canción finalmente salió tal como queríamos. Habíamos discutido un centenar de veces, no nos poníamos de acuerdo, y con la fecha del concierto tan cerca sentíamos mucha presión, por lo que se estaba volviendo realmente difícil. Hasta ahora.
Todos miramos a Sato, nuestro japonés pura sangre que tocaba el teclado en la banda, y quien había dicho minutos antes que probemos dejarnos llevar, y que salga lo que salga sin interrumpirnos. Ha sido gracias a él que la canción pudo fluir finalmente, y mejor aún, resultando un éxito.
—Ven para darte amor —le bromeó Louis saltando hacia él, dándole un fuerte abrazo tras darle un beso en la cabeza—. Ugh, por Kami, Sato, ¿Cuándo fue la última vez que te lavaste esas greñas?
—Son dreadlocks, idiota. Nunca se lava la cabeza —Louis se separó como si nuestro amigo quemara tan pronto Tokumori le dijo aquello—. Te quiero, Sato, pero eso es asqueroso.
—Pero si uso shampoo de coco…
Me reí, y aproveché para sacarme la correa de la guitarra y revisar en el bolsillo de mi pantalón en búsqueda del celular. Dos llamadas perdidas por parte de Sora.
Arrugué el ceño.
—Ehm, chicos, debo atender una llamada. Ahora regreso.
Me salí del salón de música en silencio, y me detuve al no saber a dónde ir, pues quería hablar por teléfono sin interrupciones, y en la enorme casa de los papás de Louis no había mucha privacidad, al menos que vayas al baño. Al final me conformé con acercarme al ventanal que estaba cerca, rodeando una mesa de billar.
Sora no tardó en responder mi llamada.
—¡Matt! Hola.
—Hola, Sora. Perdón por no atenderte antes, estaba ensayando.
—No te preocupes. Disculpa si te interrumpí.
—Para nada.
Me quedé en silencio, aguardando.
En mi interior pedí que no me haya llamado para…
—Matt, uh, ¿Tienes pensado ir visitar a Mimi?
Cerré los ojos, dándome paciencia.
Taichi, Koushirou e incluso mi hermano han estado preguntándome lo mismo desde hace tres días. Mejor dicho, desde que nos enteramos de que Mimi Tachikawa no me recuerda. Mi respuesta ha sido la misma, "Estoy ocupado", "Ahora no puedo" y "Tal vez mañana". Eran excusas inocentes para poder liberarme de la responsabilidad, cual no era necesaria, considerando mi pasado con Tachikawa, ¿Qué tendría de bueno ayudarla a recordarme?
—Sora, yo…ahora estoy ensayando y…
—Sé cómo era tu relación con ella, Yamato —me interrumpió—. Sé que no eran amigos, y que básicamente aceptaban ir a las reuniones solo para complacernos a todos —suspirando—. Sé honesto conmigo, no me inventes excusas. Estás evitando verla.
Mi silencio fue la respuesta que ella esperaba escuchar.
—Entiendo cómo te sientes, pero… Ella no te recuerda, Matt, ¿Sabes lo extraño que debe ser para ella escuchar cómo te nombramos y no tener idea de lo qué estamos hablando?
—Sora, dejemos la situación como está. Ella estará bien.
—No, no estará bien, porque también para nosotros es extraño todo esto. No queremos que sea así, cuando los ocho somos un grupo.
—¿Y qué puedo hacer yo al respecto? —sintiendo como perdía la paciencia—, ¿Cómo crees que se sentirá cuando le cuente sobre todas la discusiones que hemos tenido? ¿Lo mal que nos la llevábamos? Por Kami, Sora, es un bien que le estoy haciendo.
—Puedes obviar lo malo y simplemente…ser tú mismo —mi cara dibujó una mueca, cual pude contemplar en mi reflejo del ventanal—. A ver, míralo como una oportunidad para hacer las paces con ella. Seguro ahora todo será diferente, e incluso pueden terminar siendo amigos.
Bufé.
—Matt, hablo en serio.
—Mira, Sora, no quiero decepcionarte, pero es una idea tonta. No tenemos 10 años.
—Hazlo por mí.
Y entonces me callé.
—No lo hagas por ella, ni por los demás. Hazlo por mí —silencio—. Por favor.
Miré el techo.
Una de las desventajas por estar enamorado de la novia de mi mejor amigo era esta. Cualquier cosa que pudiera pedirme con esa voz era imposible decirle que no.
—Vale.
A medida que caminaba por el pasillo del hospital podía sentir una incomodidad escalar por mis tobillos hasta mis rodillas, haciendo de cada paso que daba una batalla. No quería estar ahí, no quería ver a Mimi, pero lo estaba haciendo por Sora, y quizás por eso me molestaba más todavía, por no tener la fuerza para decirle que no.
¿Qué demonios le diré a Tachikawa?
Hola. Sí, soy Yamato Ishida, al que olvidaste. No te preocupes, que igual me odiabas, y tampoco es como si me cayeras miel sobre hojuelas.
Ugh.
A medida que me acercaba a la habitación me sentía cada vez más y más estúpido. Y juro que estuve a punto de mandar todo a la mierda y darme la vuelta para irme de allí, cuando en eso, desde la distancia, vi al señor Keisuke salir de la habitación de Tachikawa. Mi plan de huida se fue al carajo cuando me reconoció.
—¡Eh, pero miren quien es!
Sonreí avergonzado, acercándome.
—Buenas tardes, señor Keisuke.
—Que bueno verte, muchacho, ¿Cómo estás?
—Bien, gracias, ¿Usted?
—Perfectamente, ¿Vienes a visitar a mi princesa?
Me pareció enormemente empalagoso ese apodo.
—Ehm, sí —mirando el suelo—. El doctor dijo que sería bueno conversar con ella de vez en cuando, a ver si llega a recordarme.
El señor Keisuke me miró con lástima, y entonces me di cuenta de lo idiota que había sonado, cuando no me afecta la situación, en lo absoluto. Seguro debe pensar que me siento desdichado, y antes de poder corregirme me colocó una mano en la cabeza como si aún fuera un niño, y me miró con calidez.
—No te preocupes, Yamato. Ella te recordará. Anda, pasa. Les dejaré un momento a solas.
—N-No hace falta que se vaya.
—Tranquilo, me apetece un café, ¿Tú quieres? —negué con la cabeza—, Vale, nos vemos ahora.
Tras esto el hombre se fue.
Demonios.
Suspiré y miré la puerta, como si el problema fuera entre esa porquería de madera y yo. Necesitaba calmarme, no hay razón de sentirme aprensivo. Lo que había al otro lado era una inocente chica que no tiene idea de quién soy. Solo necesitaba entrar, presentarme, hablar sobre el clima y adiós. Ya, listo, no somos desconocidos y todos felices.
Abrí la puerta antes de darme cuenta que lo mejor era haber tocado, así que por ahí ya empezamos mal. Me puse nervioso de la nada, y la verdad es que no entendía por qué me sentía así. Una vez dentro tuve que dar dos pasos para poder ver la camilla, donde Mimi Tachikawa estaba sentada con la sábana cubriendo sus piernas y un pijama rosa mangas largas como franela.
Miraba hacia la ventana, y no parecía percatarse de mi presencia. Su cabeza seguía vendada, pero no con tanto volumen de vendas como antes.
—Uhm, ¿Hola?
Se sobresaltó al escucharme, y al voltear a verme abrió los ojos como platos, asustada.
—Lo siento, tu papá me dijo que pasara y… —dije por temor a que gritara. No obstante, lo que vino después quizás fue peor, porque solo me miró con desconcierto y luego vergüenza—. Perdón por asustarte.
—Tranquilo.
Guardamos silencio, y vi como ella había desviado su mirada hasta sus manos, ahora entrelazadas con nerviosismo sobre su regazo.
—Puedo venir en otro momento.
—No, está bien —mirándome con cautela—. Pasa…
Me señaló el sofá que estaba a un metro de la camilla. Asentí para luego caminar hasta el mismo y sentarme en el medio, ni muy cerca, ni muy lejos.
Que incómodo.
—¿Cómo sigues?
Ella pareció agradecer que haya interrumpido el silencio.
—Bien, bien —sonriendo tímidamente—. Mucho mejor.
—Que bueno.
Miré mis manos, también entrelazadas, y luego miré el suelo.
Ya de por sí era una persona de pocas palabras, y el hecho de no tener nada que decir empeoraba las cosas. No sabía cómo hablarle a Tachikawa, ya que hacían años que no hablábamos. Era tan palpable la tensión en el ambiente que temía que me botara de la habitación.
—Yamato, ¿No?
—Sí —asentí—. Yamato Ishida. También me llaman Matt.
—Ya —pensé que otra vez iba a haber un largo silencio, pero ella volvió a hablar—. De verdad lamento no poder recordarte, Yamato.
Aquello me agarró por sorpresa.
—N-No te disculpes —al ver su expresión triste entendí que debía restarle importancia rápido—. Tampoco es que éramos tan unidos.
Una mentira piadosa.
—Oh, y…¿Cómo éramos? —su mirada volvió a posarse sobre mí, curiosa—. Tai había dicho que discutíamos, pero, ¿Lo hacíamos muy a menudo?
—Uhm, no realmente.
Dos mentiras.
—Nos gustaba fastidiarnos un poco —continué—. Pero nada grave.
Tres…
—Entiendo —sonriendo ligeramente—. Puedo ser muy molesta a veces.
—Lo sé —sonriendo también—. No te preocupes, yo soy igual.
Entonces nos miramos, y primera vez en muchísimo tiempo el ambiente que nos rodeaba ya no era tenso, no era incómodo. No existían palabras odiosas ni miradas tóxicas. Solo éramos dos personas conociéndonos, mejor dicho, una sola persona conociendo a otra.
—Me dijeron que te tiré un mojito encima el día del accidente —hice una mueca—. Y por tu cara veo que es verdad.
—Sí, bueno, en realidad era más agua que mojito. Ya los hielos se habían derretido.
—¿Cómo pude ser tan grosera?
—Tranquila —no me gustaba verla avergonzarse de esa forma—. No lo hiciste con mala intención. Y si te sirve de consuelo, una vez le di un puñetazo a Taichi cuando nos embriagamos en su casa.
—¡Anda! ¿En serio? —asentí, no sintiéndome muy orgulloso—, ¿Y qué hizo?
—Me devolvió el golpe —señalándome el ojo—. Los dos tuvimos moretones por una semana. Estábamos en secundaria.
—Y ahora son mejores amigos.
—En realidad hemos sido mejores amigos desde niños. Él, Sora y yo —aquello pareció despertar su curiosidad, y no sé en qué momento empecé a sentirme lo suficientemente cómodo como para hablar de mi pasado—. Éramos los tres mosqueteros.
Algo en mi voz pareció llamar su atención.
—¿Y el hecho de que ahora Taichi y Sora sean novios te hace sentir mal?
De pronto, el ambiente acogedor se volvió incómodo para mí. Al parecer el tono con que había dicho aquello fue una alerta para la castaña, y juro que no pretendía dar lástima. Nunca me gusto que me analizaran, y mucho menos que intenten definir mis emociones, cuando eso no es problema de nadie. Ella rápidamente se percató de eso, pues se tensó al ver mi expresión. Y con razón, ¿Quién se cree como para estar analizando mi vida?
—Debo irme—dije entonces, controlándome. Me levanté del sofá con dirección a la puerta. Me detuve para despedirme fríamente de Tachikawa, y aunque estaba exagerando ya no me sentía bien, y la verdad solo había venido por un par de minutos.
—E-Espera —ella se mordió los labios, y parecía angustiada—. Perdona si he dicho algo que te molestara, no era mi intención.
La vi de reojo.
Al final suspiré, metiendo las manos en mis bolsillos. Necesitaba relajarme un poco.
—No te preocupes.
—¿Vendrás mañana?
Me percaté de su inquietud al ver sus ojos, cuales me pedían en silencio una respuesta positiva. No estaba muy seguro de si sería lo correcto venir, pero antes de que pudiera negarme había asentido con la cabeza. Vi su sonrisa apenas le dije que sí, claro que la vi, y también respondí su despido con un gesto flojo con la mano, mientras salía de la habitación. Una vez fuera, me pegué contra la puerta al cerrarla, y miré la nada.
¿Por qué le había mentido?
Es decir, ¿Por qué no le había dicho la verdad sobre nuestra relación? No éramos ni siquiera un poco unidos, y peleábamos cada vez que estábamos en el mismo lugar, o peor, fingíamos que el otro no existía. Teníamos una relación de mierda.
Y menos pude decirle el por qué ella me odiaba.
Sin embargo, reconozco que por primera vez en años pudimos conversar como dos personas civilizadas, y eso se sintió bien. No puedo negarlo. Fue incluso extraño, ya que estamos hablando de Mimi Tachikawa, ¿Desde cuándo me sentía tan a gusto con ella?
Miré el techo, debatiéndome internamente sobre si había sido buena idea decirle que vendría mañana.
¿Estará bien obviar la verdad?
¿Empezar de nuevo?
Notas de la Autora:
La canción que canta Yamato es de The Blue Stones, y se llama Shaking off the rust.
Hello, hello!
Aquí Encrypted actualizado, ¿Qué les pareció?
Anasus, cariño, espero haber llenado tus expectativas con este capítulo. Has acertado. Obviamente por su pasado Yamato no iba a saltar de una a ser BFF de Mimi, pero por Sora es capaz de lo que sea. Friendzoned.
En serio es entretenido leer sus teorías, sus predicciones y cualquier cosa que escriban.
¡Gracias por leer! Nos vemos el próximo viernes.
Atte.
Vai.
