Encrypted

By Vainiella


Capítulo 7: "Sentimientos"

Snow Patrol – A dark switch


Mimi

Acomodé mi vestido, alisando cualquier arruga que se me haya hecho. Al ver mi reflejo en el espejo también vi mis medias negras, cuales resaltaban aún más el color vinotinto de mi vestido. Eso sí, no fui muy astuta en traerme un abrigo para el frío, ya que hacía bastante, pero por la emoción lo olvidé por completo.

Ya ha transcurrido más de un mes desde el accidente y la verdad es que me sentía mejor que nunca. Mis manos seguían un poco atrofiadas, sí, pero podía hacer lo rutinario. Y en lo que respecta a Yamato…Sigo sin recordar nada. Y he tratado de divagar, de tratar de recuperar esos recuerdos, pero cada vez que me concentro me da dolor de cabeza, así que en lugar de pasar el tiempo hablando de recuerdos lo pasamos creando unos nuevos, y a mí me sienta fenomenal, pues eso significa que todos los días había un motivo nuevo para verme con Yamato Ishida.

Mi mamá dice que primera vez que comparto tanto con Yamato, y la verdad es que no entendía el por qué, si era tan divertido estar con él. Un poco reservado, vale, y a veces discutimos por tonterías, pero a los cinco minutos estamos bromeando de nuevo. Era atento conmigo y me cuidaba, como si fuera…un hermano mayor.

Como un hermano mayor…

Suspiré, sintiéndome tonta.

¿A quién quiero engañar?

Podía disimularlo bastante bien frente a los demás, porque nadie me ha hecho ningún comentario, pero a veces me cuesta controlar mis emociones cuando estoy cerca de él. Porque de la obsesión por conocerlo y entender quién es, pasamos a otra cosa, y es que ya no puedo evitarlo. Ya era muy tarde, y más cuando sonreía, que hacía que me temblaran las piernas. A veces, cuando simplemente nos sentamos a escuchar música, nos sentamos tan cerca que podía oler su perfume, y si no fuera por los audífonos estoy segura de que escucharía los latidos de mi corazón…Por suerte esas canciones gritonas exorcistas arruinaban la magia y me ayudaban a recomponerme.

Sí, me gustaba Yamato Ishida. Pero nadie podía saberlo, y mucho menos él, que finalmente estaba confiando en mí. Ahora éramos amigos, y básicamente todo empezó por recomendación del doctor, para ver si podía recuperar mis recuerdos.

Mirándome al espejo me vino una incógnita que antes no se me había ocurrido.

¿Es posible que antes me gustara Yamato?

Empecé a divagar, analizando. Soy una persona odiosa, pero con razones. Capaz me gustaba, pero como sabía que él estaba enamorado de Sora la pagaba con él, como si tuviera la culpa. Uff. Tan pronto se me ocurrió esa teoría sentí una profunda vergüenza, ¿Cómo pude ser tan perra con él? Y en el caso de que eso sea verdad, ¿Él lo sabría? Es decir, al principio se comportó muy distante conmigo. Como si no quisiera estar cerca de mí.

Por Kami, eso significa que si se entera que me gusta otra vez se va a alejar de mí, ¡Seguramente pensará que soy una loca obsesiva!

Relájate, Mimi. Deja de pensar en el pasado.

Salí del baño, ya sintiendo que llevaba mucho tiempo, y al caminar por el amplio pasillo intenté restarle importancia a mi preocupación, temiendo de que pueda arruinarme el día. No hoy, cuando Yamato me había invitado a su ensayo. Llevaba desde la tarde embobada viéndolo cantar, y pensándolo bien, no creo que haya sido buena idea venir, pues si antes me gustaba, ahora aún más.

Al abrir la puerta del salón donde estaban los demás una encantadora voz hizo que mi corazón se acelerara. Otra vez. Al entrar y cerrar la puerta tras de mí me recosté contra esta para ver desde lejos a Yamato cantar con los ojos cerrados, bailando con el micrófono que era casi de su misma altura. Aprovechando la oportunidad, saqué mi celular y empecé a filmarlos. O mejor dicho, más específicamente a él.

—…I had another dream, I had another life…No one saw the blood on my hands… —frunció el ceño, agudizando su voz—. When I woke, I was there alone…Where will it end?

Entonces Tokumuri también se acercó al micrófono, cantando juntos la siguiente parte.

After the twilight, always a sunrise…But the blood of morning comes from small arms fire…Ignore the deadline, there's no divine right…Enter the gods and all the sacred signs…At the end of your line.

Lo vi mover su cabeza con el ritmo, y tocar su instrumento con tal devoción que me hipnotizaba. A pesar de que le rodeaban más chicos guapos con un montón de instrumentos, fue como si Yamato estuviera completamente solo en aquel espacio, con sus rubios cabellos peinando su frente al bajar la mirada hacia sus manos, que no paraban de tocar las cuerdas.

Apenas culminó la canción sonreí y aplaudí. Yamato al notarme se sorprendió, pero luego un sonrojo pintó sus mejillas.

—¡Gracias, gracias! —aquel había sido Louis, quien hacía unas reverencias desde su lugar.

Me reí. Louis era un chico divertido y un poco alocado. Sus cabellos rubios, casi naranjas, estaban cortados al ras, y lo más exótico de él era su acento y su tono de piel, algo tostada. Según Matt, era de Francia, y lo había conocido gracias a que su abuelo es muy amigo del abuelo de Louis.

El susodicho empezó a tocar la batería con tal habilidad que nos agarró a todos desprevenidos.

—¡Eh, deja de lucirte! —le gritó Tokumori, quien tengo entendido era el más cercano a Yamato. Era pelinegro y con rasgos finos, pues su madre es extranjera. Tenía el mismo color de ojos que Louis, café dorado, y a diferencia de este tenía una personalidad interesante, como perspicaz, pareciendo ser más maduro que los demás—. Mimi está muy por fuera de tu alcance.

Volví a reírme, esta vez acercándome a Yamato.

—Esa estuvo genial —sonriéndole.

Matt desvió la mirada con un poco de vergüenza. La sola imagen de él apenado hizo que me derritiera aún más.

—Oye, Mimi, ¿Es cierto que cantas? —ladeé un poco la cabeza cuando Louis me hizo aquella pregunta, llevándome ambas manos detrás de la espalda.

¿Cómo sabe que canto?

—Lo habré mencionado hace un tiempo, supongo —se justificó Yamato al notar mi curiosidad—. Lo siento.

—No, tranquilo —no me molestaba que alguien más supiera sobre eso. Siempre me ha gustado cantar—. Pues…Sí, aunque no profesionalmente.

—Pues, según Yamato tienes una bonita voz.

—Eh, yo no dije… —le recriminó Matt a Louis con rostro sonrojado, saltando su mirada de su amigo a mí y de mí a su amigo. Al final no continuó esa frase por unos inesperados nervios, a juzgar como evadía mi mirada. No pude evitar la oportunidad de molestarle un poco, lógicamente.

—Así que tengo una bonita voz, ¿Eh?

Disfruté un montón cuando Yamato se llevó la mano al rostro, intentando ocultar su reacción.

—¿Qué tal un dueto, entonces?

Entonces tanto Matt como yo miramos a Tokumori con sorpresa, pues había propuesto esa idea de la nada con una sonrisa pícara. Un dueto, ¿Un dueto con Yamato Ishida? Esta vez fui yo quien se sonrojó un poco, porque por más que me gustaba cantar nunca se me había cruzado por la cabeza cantar con el chico que me gusta.

—¡Sí, que Mimi cante!

—Chicos… —Matt pareció advertirles con el tono de voz—. Ya tenemos que irnos.

—Oh, vamos, ¿Qué dices, Mimi? —me preguntó Tokumori acercándose un paso—. ¿Te animas?

Observé atentamente la reacción de Yamato, esperando más que nada su aprobación antes de responder. Él se aproximó un poquito hacia mí, acercando su rostro a mi oído.

—Si no quieres, está bien.

No pude ignorar los escalofríos cuando su aliento acarició mi cuello, y en un vago intento por disimularlo me alejé de Yamato y dije lo primero que se me ocurrió.

—¡Hagámoslo!


—¿Lista?

Me encontraba en frente del micrófono, con Matt a dos pasos de mí mientras se acomodaba la guitarra. A pesar de mostrarme segura de mí misma y como quién ha hecho esto un montón de veces por dentro me sentía un poco nerviosa, y eso se debía a que quería impresionar a Yamato Ishida. Hasta hace diez minutos nos habíamos sumido en un debate de cuál podría ser la canción a tocar, descubriendo entonces que sus gustos musicales son completamente diferentes a los míos. Al final se me ocurrió proponer una canción que es casi como un himno internacional, y que para mi suerte Louis conocía bastante bien. Matt era el que tuvo que aprenderse los lyrics de Titanium, de Sia, en velocidad luz, acordando que solo cantaríamos hasta el primer coro. Anda, para mí ya eso era más que suficiente.

Los chicos aguardaron por mi respuesta, siendo únicamente Louis y Matt quienes me acompañarían. Miré como Tokumori me enfocaba con mi celular, a la espera de que empezáramos.

Sin poder creer lo que estaba a punto de hacer, asentí, animándome.

—Vale —Matt volteó a ver a Louis—. Y…Un, dos, tres, cuatro…

Me acerqué al micrófono, y una vez que Louis y Yamato empezaron a tocar, aguardé por mi turno pacientemente.

You shout it out…But I can't hear a word you say…I'm talking loud not saying much…

Mis manos rodearon el soporte del micrófono.

I'm criticized but all your bullets ricochet…You shoot me down, but I get up.

Y entonces Matt se acercó también al mismo micrófono, acercando su rostro al mío. Sintiendo como se me aceleraba el corazón, ambos empezamos a cantar.

I'm bulletproof nothing to lose…Fire away, fire away…Ricochet, you take your aim…Fire away, fire away…You shoot me down but I won't fall, I am titanium…You shoot me down but I won't fall…I am titanium…

Ambos nos miramos cuando terminamos de cantar, sintiendo de pronto que estábamos completamente solos en aquel salón. Sus manos habían tocado hábilmente la guitarra y Louis nos acompañó con sutileza, a lo acústico, haciendo de aquella popular canción algo más íntimo. Más para nosotros. Tanto así que por un instante me olvidé por completo de los demás, correspondiendo esos profundos ojos azules que me sonreían en silencio.

—¡Bravo!

Me mordí los labios, regresando a la realidad y agradeciendo los aplausos de Sato, mientras Tokumori nos silbaba al momento que dejaba de filmar. Fue emocionante, sin duda alguna, y hacía bastante tiempo que cantaba para alguien más que no sea Sora o mi familia.

Matt me sonrió con complicidad, guiñándome un ojo de paso, haciendo que el poco autocontrol que me quedaba se fuera al demonio. Si no hubiese sido por Louis, quien había soltado un aullido de emoción, probablemente hubiese saltado hacia Matt para besarlo como una fanática desquiciada.

—Eso estuvo alucinante, chicos —nos felicitó Tokumori, acercándose a mí para entregarme el celular —. Creo que deberíamos sustituir a Matt por Mimi. Capaz así nos hacemos famosos.

—Ja, ja.

Tokumori caminó entonces hacia el minibar, dejándonos un momento solos. Aproveché para mirar a Matt ilusionada, sin poder superar la emoción de hace un momento.

—Eso fue divertido.

—Lo fue —sonriéndome cálidamente—, ¿Estás lista para irnos?

—¡Oye, Matt! Ven un momento.

Yamato puso su mano en mi hombro y luego caminó hacia Sato, quien lo había llamado para mostrarle algo en su laptop. Yo me quedé en el medio, mirándolo alejarse, para luego caminar hacia un sofá y sentarme en este.

No solamente me ha invitado a uno de sus ensayos, sino también habíamos cantado juntos. Créanme, me había costado un montón convencerlo para que me trajera, así que para este momento sentía que habíamos avanzado pasos agigantados en nuestra amistad. Y la verdad que escucharlo cantar fue otro nivel. Teníamos varias horas aquí, pero no me había aburrido en lo absoluto. A pesar de que no hemos conversado lo suficiente siento que he conocido una nueva faceta en él, y eso me hacía sentir afortunada.

—¿Quieres algo de tomar? —Tokumori estaba parado en frente de mí, tendiéndome una de dos cervezas frías. La verdad es que no me gustaba la cerveza, pero me daba pena rechazarla, así que al final la tomé y agradecí el gesto—. Fue genial verlos cantar.

—¡Sí! Tenía tiempo que no lo hacía.

—¿En serio? —me miró curioso con sus ojos color ámbar. De los tres Tokumori me parecía el más intrigante, tenía una forma de mirarme peculiar—. Es una lástima que no hayas venido antes.

Se sacudió sus cabellos negros mientras yo le daba un trago a mi cerveza.

Lo que dijo picó mi curiosidad, y el pareció darse cuenta de ello, pues siguió hablando.

—En realidad, Yamato nunca había traído una chica a nuestros ensayos. Bueno, solo a Sora, pero eso fue hace muchos años ya.

Sora…Ya había olvidado ese tema. El que a Yamato le guste mi mejor amiga complica un poco las cosas, a pesar de que confío plenamente de que él sería incapaz de traicionar a Taichi, sigue molestándome un poco el que tenga sentimientos por ella. Pueden llamarlos celos, pero de los raros, ya que no podía desearle nada mal a mi amiga.

—Me alegra que te haya traído.

—Igual a mí —me puse a pensar en el por qué no había traído a nadie más en todo este tiempo mientras miraba a Yamato hablar con Sato, cuando en eso éste correspondió mi mirada desde donde estaba.

Y desde ahí me dedicó esa media sonrisa tan sexy que siempre me quita el aliento. Sentí mis mejillas ponerse calientes.

—Y veo que ustedes dos se la llevan muchísimo mejor —sonriéndome con cierta picardía que, aunque no me parece maliciosa, tenía un tinte de intenciones que no podía descifrar. De los nervios le di otro sorbo a mi cerveza—. Te digo, antes Matt siempre se ponía de un humor de mierda cada vez que te veía.

—¿Por qué?

—Bueno, me dijo que no te dijera nada, pero… —suspirando—. Antes eras particularmente difícil con él —fruncí el ceño—. Siempre se amargaba porque la tenías contra él. Y ya ves como es, no se mete con nadie. De por sí es un chico introvertido.

Volví a mirar a Matt, y esta vez me sentí realmente mal.

¿Tanto así?

Saber que le hacía la vida imposible al Ishida me puso triste. Tokumori no era el primero que me decía aquello, Sora y Taichi me habían dicho lo mismo, que siempre tuve algo en contra de Yamato. Por supuesto, ellos aliviaron sus palabras, pero Tokumori estaba siendo realmente honesto.

—¡Eh, hagan espacio! —Louis saltó hacia nosotros y se sentó entre los dos—. Mimi, de verdad me alegra que Yamato te haya traído para verme tocar.

Vale, no había venido para verlo tocar a él, precisamente, pero preferí no desanimarlo. Tokumori puso los ojos en blanco mientras me reía.

—Vendrás al concierto, ¿Verdad?

—¡Claro! No me lo perdería por nada.

—Super —Louis sonrió abiertamente, pero entonces su brazo me rodeó los hombros—. Te dedicaré una canción, en ese caso.

Ya cuando pensaba separarme de él alguien más se encargó de quitarle el brazo.

—No seas baboso —le dijo Yamato, tendiéndome la mano para ayudarme a levantarme. Apenas nuestros dedos se tocaron sentí electricidad, teniendo que morderme los labios para disimularlo—. Así nunca vas a conseguir novia, Lou.

—¡Venga, Matt! Arruinaste nuestro momento.

Yamato me miró. Sus brillantes ojos azules eran intensos, ahora fijos en mí, intercambiando una de esas miradas de las nuestras, en la que tenemos conversaciones mudas.

Estaba tan atrapada en su mirada que no podía pensar en otra cosa.

—¿Nos vamos?

—Sí.

—¡Eh, no nos ignores! —se quejaba Louis.

Matt me quitó mi cerveza y se la bebió de un tirón. Yo no me quejé, pues hace un par de días le había contado que nunca me había gustado la cerveza, por lo que me conmovió un poco que se la bebiera por mí. Al final nos despedimos de los chicos y salimos de allí con nuestras cosas. Una vez afuera la idea de apartarlo de sus amigos me hizo sentir mal.

—No tienes que irte. Puedo llamar un Uber, y así te quedas con los chicos.

—¿Y dejarte ir sola? —negando con la cabeza—, Eso no sería caballeroso de mi parte.

—Vaya, olvidé que estamos en el siglo XV —respondí con sarcasmo, riéndome.

Salimos de la urbanización hasta la parada, y bajo la luz blanca del puesto aguardamos pacientemente por el autobús. Ya era de noche, y hacía un poco de frío. Pensé que mi cardigan había sido suficiente, pero al parecer el que haya venido con medias y un vestido corto fue una mala elección, porque ahora me estaba congelando.

¿Cómo se me pudo haber olvidado el abrigo?

—¿Tienes frío?

—No —intentando restarle importancia. Él suspiró y se sacó su chaqueta para colocarla sobre mí, cubriéndome—, ¡Espera! ¿Y tú?

—Estoy bien —apoyándose contra la pared de vidrio de la parada. No pude evitar oler su chaqueta. Una mezcla de tabaco y perfume espabiló mis sentidos. Uff, nunca me había gustado el olor a cigarrillo, pero mezclado con su perfume era otra cosa. Olía a…hombre.

—Gracias por haber venido hoy —dijo sacándome de mi breve momento adictivo. Sonreí disimulando mi nerviosismo, notando que estábamos completamente solos en la parada—. Espero que no haya sido muy aburrido.

—¿Bromeas? Fue increíble. Gracias por traerme.

Me acurruqué más en su chaqueta. Estaba calientita.

—Oye, Matt —dije al recordar un detalle—, ¿Has pensado en estudiar música?

El volteó a verme por un segundo, pero luego optó por distraerse con su celular, revisando su Instagram.

—No realmente —lo miré suspicaz. Había tardado en dar esa respuesta. Pareció darse cuenta de mi sospecha, porque luego suspiró y me miró de nuevo—. Pensé en aplicar para una universidad, pero está muy lejos de donde vivo, y no puedo renunciar a mi trabajo.

Aquello despertó mi curiosidad.

—¿Cuál universidad?

—La Academia de Música Showa. Está en Asao-ku, casi a cuatro horas —entonces miró al frente, sonriendo ligeramente—. Y aunque quisiera no creo que logre entrar. Es todo un proceso, hay que enviarles un video donde muestras tus habilidades y…Vamos, no aceptan a cualquier idiota que sepa tocar la guitarra.

—Pues, no creo que seas cualquier idiota —no me gustó como se menospreciaba de esa forma, no luego de lo que he visto hoy—. Eres un chico con muchísimo talento. Cantas, tocas guitarra, bajo, ¡Tienes una banda!

—Mimi, el hecho de que tenga una banda no significa nada.

—Lo significa todo, ya que puedes usarlo como muestra para que te acepten. Tokumori me ha dicho que has compuesto la mayor parte de las canciones —él no parecía convencido—. Matt, está bien que quieras conservar tu trabajo, pero honestamente, no te está llevando a ningún lado, solo a pagar las cuentas. Con ese talento que tienes deberías sacarle provecho.

Yamato puso los ojos en blanco, y lamenté que no viera lo que yo veo.

—Hablo en serio, deberías animarte. No pierdes nada en intentarlo.

Pasaron dos minutos más, y entonces Yamato me preguntó con tono serio:

—Mimi, ¿De qué estabas hablando con Tokumori hace rato?

Lo miré sorprendida.

Él no me miraba. Veía sus manos de forma distraída, como si lo que hubiese preguntando ha sido sobre el clima, y no sobre una conversación privada que, a ver, no es que me moleste que pregunte, pero simplemente me pareció extraño.

—Uhm, de nada —obviamente no soltaría prenda, pero algo debía decirle para que no se vea sospechoso—. Solo que…Bueno, que no habías traído a ninguna chica antes.

Volteó a verme, y nuevamente sus ojos azules me dejaron inmóvil.

Cada vez era peor.

En lugar de responder simplemente se encogió de hombros, restándole importancia. Aquello me hizo sentir particularmente tonta, ¿Por qué hace eso cada vez que se siente de alguna forma expuesto? Por Kami, ¿No se cansa?

En eso recordé lo otro que me había dicho Tokumori.

Siempre se amargaba porque la tenías contra él. Y ya ves cómo es, no se mete con nadie. De por sí es un chico introvertido.

La idea seguía perturbándome. No puedo imaginarme ser tan cruel con él.

—Oye, Matt…

—¿Mhmm?

Él ahora estaba mirando su Instagram, distraído, así que aproveché la oportunidad para hacer algo inesperado. Me acerqué a él y le deposité un beso en la mejilla, fría y suave, que hizo que mis labios picaran por quedarme allí más tiempo. Fue algo impulsivo y efímero, pero era mi forma de expresarle mi cariño. Por supuesto, no se había esperado aquello, por lo que volteó a verme con real sorpresa y un enorme sonrojo en sus mejillas.

Sonreí ampliamente.

—Perdón por haber sido tan mala contigo antes —dije de corazón.

Claro está, nada me preparó para lo siguiente.

Matt me miró con intensidad, y sus ojos brillaron bajo la luz blanca del bombillo mientras noté como sus labios se entreabrieron. Mi sonrisa se mantuvo espontanea en los varios segundos en los que él no respondió, hasta que dejé de sonreír, y sentir nuevamente mis mejillas calientes a causa de un sonrojo. Con aquella cercanía vi una serie de extrañas expresiones en el rostro de Yamato que no tenían sentido, ¿Qué era lo que estaba pensando? Ya podía escuchar el autobús aproximándose, cuando en eso, él simplemente acortó la distancia entre nosotros y alcanzó mi boca con un beso. Sus labios eran suaves, carnosos, y un poco fríos por estar a la intemperie. Su nariz rozó mi rostro en el acto mientras su rubia pollina me hizo cosquillas en la frente, y a mí no me quedó de otra que cerrar los ojos y disfrutar del beso.

Yamato Ishida me estaba besando.

No obstante, para el momento en que el autobús se estacionó en frente de la parada Matt se separó, acabando con la magia. Me quedé estupefacta, sin saber qué hacer mientras sentía mi corazón con arritmia. Por Kami, me besó, ¡Él me besó! Antes de que pudiera decir algo lo vi levantarse de la silla, dando un paso hacia el autobús con las manos dentro de sus bolsillos.

—Vamos.

Y no dijo nada más por el resto de la noche.

Incluso al llegar a mi casa no dijo palabra alguna. Un frío "Nos vemos" fue toda despedida, y además, me sentía demasiado cobarde como para decirle algo al respecto. Ni me atreví en escribirle luego, a pesar de haberme quedado hasta altas horas de la noche viendo si se conectaba al Whatsapp o no.

No hace falta decir que aquel beso era motivo suficiente para sufrir de insomnio.


Notas de la Autora:

Hello, hello!

La canción que cantaba Yamato es Broken Bells - Good Luck.

¿Cómo están, mis amores? Aquí Vai con nuevo cap. Y puff, como hemos querido ese beso, ¿No? Jaja

Mimi Hyuga, si lees esto, supieras que al principio no iba a colocar la escena donde cantan nuestros protagonistas, pero me diste la idea y la verdad es que yo también he querido que cantaran juntos. Y sí, la canción es Titanium, de Sia. Dirán que pudo haber sido otra mejor, pero bueno, esa canción es casi que un himno internacional.

Hay una versión de esta canción para que puedan proyectar esta escena, pueden buscarlo en Youtube como Titanium (Cover) - Us The Duo.

Tuve una crisis existencial con las ambiciones de Yamato. Lógicamente, todo aquel que tiene una banda siempre sueña con ser descubiertos y ganar fama, pero no sé, en este caso sentí que sería más interesante que Matt tuviera ganas de estudiar.

Anyway. Espero que les haya gustado este capítulo, pero, créanme, el próximo les gustará aún más.

Nos vemos el próximo viernes.

Muackata.

Atte.

Vai.