Encrypted

By Vainiella


RECOMENDACIÓN:

Para un mejor efecto les sugiero que preparen en Youtube la canción Racing Glaciers – Carry it on, para la escena del concierto.

Enjoy.


Capítulo 9: "De verdad"

The XX – Say something loving


Yamato

¿Por qué?

¿Por qué acabo de renunciar a la retorcida posibilidad de estar con Mimi Tachikawa?

Aquel día, cuando me había visitado al departamento de forma imprevista, jamás imaginé que podía terminar todo de esa manera. Todo se había desarrollado tan rápido que no me dio tiempo de alcanzar el ritmo de mis acciones con mis pensamientos. Y ciertamente haberla besado también el otro día, en la parada, había sido el detonante de todo, por lo que la culpa una vez más recae en mí, considerando que yo había ilusionado a Mimi, nadie más, y que yo mismo la había rechazado fríamente.

Una vez más, la había tratado como la real mierda.

Moví mi cabeza de un lado a otro, renuente a recordar el pasado y de esta manera lidiar con el presente. Me sentía como un idiota ahora, y un mentiroso, por haber usado la excusa de mi amistad con Koushirou para rechazar a Mimi. Ya que la realidad era otra, pues me sentía demasiado culpable por el pasado como para permitirme la oportunidad de estar con ella. Una cosa es ser amigos, pero otra muy diferente es ser algo más que eso. La culpa se acrecentaba con cada paso que dábamos en nuestra relación, y muy tarde me di cuenta que, mientras más fuerte era el vínculo, más grande era mi traición hacia ella.

Obviamente no soy tan ingrato, pues Koushirou es importante para mí, y estar con Mimi también era traicionarlo a él. Por eso me sentí realmente como un patán cuando al regresar al departamento lo encontré aguardando por mí en el salón, sentado en el mismo sofá donde hacía minutos Mimi y yo habíamos tenido un encuentro bastante pasional, por no decir increíble.

Ya había sido bastante difícil rechazar a Mimi como para también encarar a mi amigo en ese momento.

—Kou, yo…

—De todas las personas jamás me imaginé que serías tú —dijo entonces, interrumpiéndome—. Sabías mis sentimientos por ella.

—Koushirou, te lo puedo explicar.

Pero no pude explicar nada, pues Koushirou simplemente se había levantado del sofá y se había ido a su habitación, encerrándose en ella por lo que quedaba de noche.

Desde hace tres días que no he intercambiado palabra alguna con ellos. Ni con Koushirou, ni con Mimi, ¿Qué tan mal se puede estar?

—Matt.

Claro está, no esperé ver a uno de los susodichos en mi trabajo. Al subir la mirada del mostrador vi con asombro a Koushirou Izumi del otro lado, con una gruesa bufanda dándole vueltas a su cuello y sus manos escondidas en sus bolsillos.

—Kou —miré a mi alrededor, aún sorprendido con verlo allí. No recuerdo la última vez que haya venido a mi trabajo—, ¿Qué haces aquí?

—Bueno, pensé en pasar a saludar —parecía un poco incómodo—. Ehm, ¿Tendrás un momento? Me gustaría hablar.

Miré mi reloj.

—Dame tres minutos.

Dejé las cosas en orden para mi descanso y me encaminé hacia la mesa donde me esperaba Koushirou, cerca del ventanal. Estaba intrigado, ¿Quiere hablar conmigo? Temía que sea para avisarme que pensaba irse del departamento y dejarme con la enorme carga de una renta y una soledad inminente.

Mi limpié las manos en el delantal verde y me senté del otro lado, justo en frente de mi amigo.

—¿Cómo estás? —me preguntó entonces, mirándome—. Tenemos tiempo…sin hablar.

—Sí, bueno, no hemos coincidido. Con el trabajo y los ensayos, ya sabes…

No le iba a tirar más leña al fuego. Además, he tomado más horas extras de lo normal.

—Es verdad que el concierto es esta noche.

Asentí, y entonces miré mis manos, dudando si preguntarle o no.

—¿Irás? —antes de que pudiera responder volví a hablar—. Los chicos irán.

Luego lo observé, esperando leer su reacción. Koushirou sonrió tímidamente y miró el suelo.

—Claro, Matt. Iré.

Eso era sin duda una ofrenda de paz.

—Genial— sonreí.

—Yo…Vine porque quería disculparme contigo por como reaccioné el otro día. No sé lo que me pasó.

Vaya, aquello no me lo esperé.

—Kou, vamos —dije avergonzado—. Yo lo lamento. Fui un verdadero patán.

—¿Por qué? Yo me he comportado como un niñato peleándome contigo por una chica.

—Pero tenías la razón —me sentaba mal que él se echara la culpa de todo—. Ella era terreno prohibido, y yo…

—Ese es el detalle, Matt. No somos un par de trogloditas que pelean por una mujer como si fuera una propiedad o un objeto —negando con la cabeza—. Mimi fue bastante clara con sus sentimientos cuando me confesé, y aprecio de corazón que ella haya preferido mantenerme en su vida como un amigo. Si ambos se gustan no soy quién para evitarlo. Por Kami, estamos en el siglo XXI —poniendo los ojos en blanco—. Aunque…Vale, no te miento, fue inesperado.

—Yo…Lo lamento, Kou.

—No, yo lo lamento, Matt —sonriendo tímidamente—. Sacrificaste lo que sientes por Sora con tal de mantener tu amistad con Taichi. Siempre me pareció muy maduro de tu parte. Y, honestamente, si te gusta Mimi…

—Kou —lo frené antes de que terminara—. No te preocupes. Mimi y yo…simplemente no puede ser. Ese mismo día le dije que lo nuestro no funcionaría.

—¿Qué?

Me miró atónito.

—¿Rechazaste a Mimi? ¿Por mí?

—En parte… —miré el suelo, masajeándome el cuello incómodo—. También porque…No sé. Ella y yo tenemos una historia de mierda. No quisiera arruinarlo de nuevo.

—¿Estás bromeando? —mi expresión fue su respuesta—. Agh, Yamato —poniéndose ambas manos en la cara—. Por ahí dicen que le dan pan al que no tiene dientes.

Fruncí el ceño.

—No me mires así, es que… —negando con la cabeza—. Por Kami, ojalá hubiese tenido una mínima oportunidad con ella, ¿Y tú no quieres intentarlo porque te da miedo arruinarlo?

—Estoy siendo razonable, Kou.

—Perdóname que te lo diga, pero estás siendo un cobarde.

Joder.

Obviamente no le puedo decir toda la verdad. De entre todas las personas estoy seguro que Koushirou me ahorcaría si supiera lo que le hice a Mimi, y más aún, no aprobaría nuestra relación de ser el caso.

—Respóndeme esto. Te gusta Mimi, ¿Sí o no? —tardé en responder—, Matt.

—Sí, Kou. Claro que me gusta.

—Eso me parece un motivo más que suficiente como para intentarlo y no arruinarlo.

No me sentía realmente cómodo con sus palabras. No cuando todo es a media tinta.

Mi mayor temor es ir más lejos con ella y que luego termine recordando todo. Y en ese momento, justo en el instante en que sepa la verdad…Estoy seguro que jamás me lo perdonaría.

—Creo que te mereces la oportunidad de sentirte bien con alguien, Matt —dijo entonces Koushirou, hablándome con sinceridad—. Por mucho tiempo has estado bajo la sombra de la relación de Tai y Sora. Es tu oportunidad para seguir adelante.

Sí, estaba seguro de que ella jamás me lo perdonaría.

Pero también estaba seguro de que yo no me perdonaría a mí mismo si no lo intentaba.


Miré mi Whatsapp, y al ver el último mensaje que le he escrito a Mimi sentí que los nervios empezaron a invadirme.

"¿Vendrás al concierto?"

Fruncí el ceño. Después de lo que le dije, después de lo idiota que fui con ella, ¿Y eso fue lo único que pude escribirle? Había sido hace un par de horas, pero cuya muda respuesta era todo el castigo que merecía. Le había escrito a Tai y a Tk también, preguntándoles quienes vendrían con tal de disimular mi interés por saber de Mimi, pero tampoco me dieron mucho detalle. Un "Pues, todos" había sido toda respuesta, ¿Pero todos incluyendo Mimi o todos sin ella?

Ya mis dedos estaban escribiendo nuevamente, sin embargo, cada palabra que escribía la borraba luego, sintiéndome demasiado frustrado con cómo expresar mis emociones.

No podía decirle que estaba loco por ella por mensaje de texto, por Kami.

—¡Matt!

Dejé de mirar mi celular para notar a Tokumori haciéndome señas.

—¡Es hora!

Suspiré. Estoy a punto de dar un puto concierto y no puedo evitar sentirme miserable por Mimi. Joder.

Corrí hasta los muchachos, que ya habían empezado a salir al escenario. Salí tras de ellos y fui directo hasta el centro donde estaba el micrófono con el soporte y mi guitarra azul rey. Los gritos de nuestros seguidores no tardaron en recibirnos con aquella misma energía que era un detonante de adrenalina para nosotros. Sonreí levemente mientras saludaba con mi mano, tomando luego mi guitarra y colgándomela con la correa.

—Buenas noches —más gritos. Busqué por un breve instante a mis amigos en el público. A pesar de ser un concierto pequeño, casi un unplugged, no los veía. Según el mensaje de texto de mi hermano sabía que estaban entre todas esas personas. Casi cuando ya debía dar la seña los vi, y sin poder evitarlo, busqué con la mirada a Mimi.

Pero no estaba.

—Aquí nuestro nuevo single —volteé a ver a Tokumori, y le hice la seña de siempre. A los cuatro segundos contados en nuestras mentes empezamos a tocar.

Un sonido electrónico y lejano empezó a invadir la estancia, haciendo eco en el escenario y dentro de mí. Las luces jugaron sobre nosotros y un poco de humo artificial pobló el suelo, tal como habíamos solicitado para darle drama a la apertura. Los gritos continuaron hasta que poco a poco fueron silenciados por los amplificadores, volviéndose un público expectante, sin poder reconocer la armonía de tonos que eran como una caricia audible. Empecé a ubicar mis dedos en la guitarra, a la espera de que Sato terminara su respectiva introducción, y cerré mis ojos tras respirar profundamente, saboreando la emoción que siempre nos embarga cuando la música y el público se unen en un solo espacio.

A los pocos segundos la batería marcó la pauta, y Tokumori y yo nos unimos con Sato en aquella mezcla de tonos que simplemente adquirió otro nivel con nuestra guitarra y bajo, suaves, casi tristes, pero capaces de atravesarte, y tan pronto llegó el momento me acerqué al micrófono, dejándome llevar.

—All my love was lost…In a sea of light, Uh…All of my soul was gone…In the darkest night…In a way you were on my side…And I will hold you when all is done…But the weight stays on my mind…For I've been told, to carry it on…Carry it on…

Cerré los ojos, sintiendo la canción como siempre suele suceder cuando soy su compositor, su protagonista y ahora mensajero. Podía escuchar como la batería de Sato iba acorde con los latidos de mi corazón, rápidos, rítmicos, mientras el público movía sus brazos al son de la música.

—Slow down, closer now…Did I pass you by? Uh…Go, go, run to the sound…Where the pretty girls fly…In a way you were on my side…And I will hold you when all is done

Y entonces volví a buscar en el público, esperando encontrarla.

—But the weight stays on my mind…For I've been told, to carry it on…

Quería encontrarla.

—I'll carry it on.

Entramos en una marea de tonos y ritmos que fue para nosotros el momento explosivo, donde nos dejamos llevar y pusimos nuestras almas en cada instrumento. El público empezó a gritar extasiado mientras brincaba con nosotros. Me alejé del micrófono y me dediqué por completo a mi guitarra, sintiéndola más que nunca. Pasaron un montón de segundos donde nos adentramos en un frenesí musical que nos hizo perder la noción de todo, sacudiendo nuestras cabezas, nuestros cuerpos y haciendo temblar el escenario. Vi como Tokumori me sonreía emocionado, pensando lo mismo que yo, que la canción era lo que creíamos que era. Una mierda alucinante.

Una mierda alucinante que ella no vio.


—¡Eso estuvo increíble, hombre!

Taichi me dio una fuerte palmada y Sora fue la que saltó para abrazarme. Sonreí un poco avergonzado, que ya luego de la adrenalina viene la realidad de que mis amigos me hayan visto en vivo, causándome cierta vergüenza. No importa las veces que ellos me hayan visto tocar, siempre es lo mismo.

—La primera canción fue una locura —Tk me apretó cariñosamente el brazo—. Nunca antes había escuchado algo así, ¿Quién la compuso?

—Pues, este, ¿Quién más? —Tokumori tenía un brazo sobre los hombros de Louis, señalándome contento—, Te dije que iba ser un éxito.

—Ya —puse los ojos en blanco—, ¿Y…los demás?

—Pues, Koushirou fue un momento a la barra— me respondió Tai mientras rodeaba a Sora con un brazo —Y…Kari fue al baño. La única que no pudo venir fue Mimi, que se sentía mal.

Sentí como se me desencajaba el rostro.

Confirmado. No había venido. Sin duda alguna había metido la pata hasta el fondo, pues estaba lo suficientemente molesta conmigo como para no venir a verme.

Vaya mierda.

—¡Bueno, bueno! Dejemos tanta cháchara y a celebrar, que hoy nos ha ido genial —Tokumori rodeó con el otro brazo a Taichi—. A por los tragos.

Empecé a seguirlos junto con Tk hasta que sentí que alguien me jalaba de la mano y me obligaba a detenerme. Al voltear noté a Sora, quien apretaba los labios con una especie de sonrisa, sin soltar mi mano. En otras circunstancias hubiese sentido que se me aceleraba el corazón, pero ahora que había admitido mis sentimientos por Mimi Tachikawa ya no sentía lo mismo por Sora. O al menos no en la gran medida como antes. La miré con una ceja enarcada, viendo luego como los demás seguían caminando, ignorando que nos habíamos quedado atrás.

—Mimi sí vino.

Y entonces abrí los ojos de golpe, mirando a los lados como un desquiciado en su búsqueda. Lamentándolo mucho, no fui lo suficientemente discreto, por lo que Sora no tardó en reírse y descubrir mi desesperación.

—Me pidió que no te dijera nada —continuó, soltando mi mano finalmente—. Ya sabes lo orgullosa que es. Simplemente vino para verte tocar una canción, y se fue.

Entonces, sí vino. Aquello me dio cierta esperanza que no pude evitar degustar. Después de la tontería que hice igual vino a verme tocar, por lo que no todo estaba perdido para mí, ¿No? Mientras pensaba si aún tengo oportunidad con Tachikawa una risita hizo que volviera a la realidad, notando como Sora negaba con la cabeza mientras sonreía. Su mano no tardó en arreglar un poco mi camisa negra abierta, alisando luego la franela verde que tenía por debajo.

—Te quiero, pero tengo que decirte que eres un idiota por rechazarla, sabiendo que te gusta —fruncí el ceño, sintiendo al mismo tiempo como me sonrojaba.

—Espera, ¿Cómo sabes que me gusta?

—Matt, te conozco. Más bien tú tardaste demasiado en darte cuenta —suspirando—, ¿Quieres que te dé mi concejo? Ve ahora mismo a su casa y dile lo que sientes.

—Sora, por Kami, son pasadas las 12.

—No te preocupes, está despierta, acabo de hablar con ella —guiñándome un ojo—. Además, a ella le va lo romántico.

Yo lo único que hice fue llevarme la mano a la frente con vergüenza. No obstante, el que Sora me animara a intentarlo con Mimi funcionó como una especie de cierre para mi relación platónica con ella, volviéndose de pronto como una especie de camaradería que tuvimos al principio de nuestra amistad, y que se había oxidado por mis sentimientos no correspondidos.

—¿Estás segura de que es buena idea?

Ella simplemente sonrió, recordándome entonces que ella siempre había sido mi amiga, y como tal, siempre estaría ahí cuando lo necesite.

—Confía en mí.


Eran un poco más de las doce y media de la noche, y estaba a un metro de la casa de los Tachikawa, a tres metros de la ventana de la recámara de Mimi y a cinco metros de la de sus padres, cuales mirarían mis intentos con otros ojos, ¿Qué coño hace el chico que rechazó a su hija cruelmente a casi a medianoche fuera de la casa? Anda, que el panorama no pinta muy bien, pero como es de esperarse, confié en Sora, y apenas me dijo lo que me dijo me vine directo a casa de Tachikawa, incluso sin despedirme de los demás, sabiendo que Sora me cubriría. Claro está volví a escribirle a Mimi, preguntando si estaba despierta, y al ver que seguía sin responderme estaba hundiéndome cada vez más y más, por lo que, aquí estoy, como un jodido acosador en frente de su casa.

Siguiendo un impulso del cual me consideraba desprovisto, busqué una piedrita en el suelo que pueda servirme como herramienta, y apuntando lo mejor posible, la lancé hacia su ventana, golpeando sutilmente el cristal. Requirieron dos piedras más, pero finalmente una luz suave se encendió en su cuarto, y sabía que era su cuarto porque una vez había entrado en él, cuando quería mostrarme algo, y en donde fue la primera vez que tuve pensamientos pecaminosos con ella…porque soy hombre, y es imposible evitar pensar en ese tipo de cosas cuando estás en la recámara de la chica que te gusta.

Un segundo después Mimi Tachikawa estaba abriendo la ventana y buscando quién demonios aventaba piedras a esta hora. Al verme quedó en shock.

—¿Matt?

Elevé la mano con un poco de timidez, saludándola inocentemente.

—¿Qué rayos haces ahí? —mirando a los lados, para luego volver a mirarme—, ¿Estás ebrio?

—Claro que no —frunciendo el ceño, eso sería insensato de mi parte—, ¿Puedes bajar?

—No.

Me quedé frío.

¡Ni lo pensó!

—¿Para qué? —continuó—, ¿Para darme la misma respuesta, pero en otro escenario?

—Mimi, no seas melodramática.

—¡Uy, no me saques esa carta! —asomó aún más su cuerpo, y aunque hablaba en susurros podía sentir como me exclamaba alzando su tono—, ¿Melodramática por confesarme luego de que me besaras y casi me follaras en el sofá de tu casa?

—¡Shh! ¡Joder, Mimi! —empecé a entrar en pánico, mirando a mi alrededor y a la ventana de sus padres—, ¿Estás loca? No digas eso en voz alta.

Se apoyó con un codo en la ventana, y me miró con gesto cansado.

—¿Por qué no viniste al concierto? —no podía exponer a Sora, por lo que seguí con la farsa. Además, quería saber que tan lejos llegaba ella con la mentira.

—Me sentía mal.

—No es verdad.

Ella achicó los ojos, y antes de volver a entrar en guerra con ella, seguí hablando.

—Tienes razón —dije para luego mirar al suelo. Soy pésimo pidiendo disculpas—. El otro día fue un idiota contigo. Lo siento.

Ella enarcó una ceja. Al final suspiró y me miró cansada.

—Vale, disculpa aceptada, ¿Te puedes ir?

—Mimi, por Kami. Baja.

—Que no.

—Joder, que difícil eres —empecé a murmurar molesto, caminando de un lado a otro como un tigre enjaulado.

—¿Qué dijiste?

Sí, Mimi es una chica difícil. Siempre lo ha sido, pero también sé que mientras más difícil sea, más vale la pena, por lo que empecé a estudiar mi alrededor, notando entonces la enredadera bajo la ventana de Tachikawa.

Así que a ella le va lo romántico, ¿No?

—Que subiré.

—¿Ah? —podía denotar la confusión en su voz—, ¿Subir?

—No te muevas.

Me sentí como un Romeo de una comedia romántica de bajo presupuesto, agarrándome de la enredadera que crecía en la pared de ladrillos. No suelo ser impulsivo, pero esta vez no me quedó de otra. Empecé a escalar por la enredadera, agarrándome a sus ramas, que eran lo suficientemente resistentes al principio, no obstante, ya luego se volvieron frágiles, tan frágiles que casi me hacen caer.

—¡Matt! ¿Qué haces?

Tuve que aferrarme de una columna, temiendo caer al suelo.

—¡Por Kami, Yamato! ¡Baja de ahí!

Claro está, todavía me faltaba un metro para llegar a la ventana de Mimi, y ya la columna no me permitía escalar.

Bien, creo que fui realmente estúpido por intentar subir.

—Si no haces algo ahora mismo voy a terminar en el piso —dije aferrado a la columna como un koala, sintiendo como las gotas de sudar empezaban a resbalar por mi nuca, aun cuando hacía frio—, ¡Mimi!

—¡Ya, ya! —la escuché susurrar. Unos segundos después sentí algo suave rozarme el hombro. Era una sábana, la cual Mimi sostenía el otro extremo fuertemente—, ¡Agárrate!

Lo que ocurrió después fue realmente lamentable. Mimi me subió aún con esos brazos frágiles, jalando la sábana mientras me apoyaba con los pies en la pared, tratando de impulsarme un poco. La escena era peligrosa, pero graciosa. Jamás pensé que sería capaz de hacer algo así por alguien. O peor aún, por ella.

Al llegar a la ventana me aferré como mejor pude. Ella soltó la sábana y me agarró por detrás, jalándome por el pantalón para ayudarme a entrar a su habitación. La postura que tenía no me permitía caer grácilmente, por lo que terminé cayendo de clavado al piso, justo a los pies de Mimi. Sin embargo, el sonido de mi cuerpo impactando contra la madera pareció despertar a sus padres, pues no tardamos en escuchar unos pasos aproximándose a la habitación.

—Mimi, cariño, ¿Qué ha sido eso?

Ella me miró nerviosa, pero luego carraspeó y fingió bastante bien su tono de voz.

—Tranquilo, papi. Me he caído de la cama, pero estoy bien —entonces Mimi fingió un bostezo—. Buenas noches.

—Buenas noches, mi cielo.

Tuvimos que guardar un largo minuto en silencio evitando a toda costa ser descubiertos por sus padres. Cuando consideramos que ya no estábamos en peligro empezamos a reírnos de la situación, que la verdad era bastante patética. Parecíamos un par de niños que se acaban de salvar de una travesura, a pesar de que el escenario no es otra cosa más que mi sentencia de muerte, pues si me llegasen a descubrir en su alcoba a esta hora solo podría significar unas intenciones para nada pudorosas por mi parte.

Me recosté contra la pared, y con la luz de la luna, de los faroles y de la pequeña lámpara que estaba junto a su cama, pude verla con detalle, y comprender que, sí, mis intenciones no serían inocentes, considerando el camisón de seda que vestía en ese momento, y cuyo color era tan similar a su tono de piel que parecía como si estuviera desnuda.

Dejé de reír, y entonces ella también lo hizo.

Pareció descubrir mis pensamientos, pues caminó hacia un mueble para agarrar una bata rosada, larga y gruesa, y cual se puso en un segundo con un sonrojo surcando sus mejillas.

—Eres un idiota, en serio —se quejó—. Te pudiste haber matado.

—Tanto como morir, no, pero probablemente un pie roto —encogiéndome de hombros. Me quedé en el suelo, y la vi caminar cautelosa hasta su cama, sentándose en el borde la misma sin dejar de verme—. El hospital iba a correr por tu cuenta.

—¿Por mi cuenta?

—De haber bajado cuando te lo pedí no hubiese subido.

—¿Y no podías esperar hasta mañana? Van a ser la una de la mañana, Ishida. La gente duerme a esta hora.

Mimi y su sarcasmo.

—Quería verte…y disculparme contigo —dije un poco sonrojado, mirando el suelo—. De verdad quise que fueras al concierto.

Ella hizo una mueca, evitando mi mirada.

—No lo dices en serio —sentí un remordimiento automáticamente cuando observé que evadía mi mirada, incómoda, pero antes de que pudiera refutarle nada volvió a hablar interrumpiendo mis pensamientos—. Mira, Matt, ya me quedó claro que no quieres estar conmigo, y lo entiendo, en serio. Olvida lo que pasó, ¿Vale?

—Mimi…

—Y… —avergonzada—. Lamento mi escenita de celos del otro día. Te prometo que no volverá a pasar.

Ahora fui yo quien enarcó la ceja. Cierto, recordaba bien su último comentario, y aunque hacía meses que no me veía con mi vecina igual no tuve tiempo de decirle nada. Sin embargo, en lugar de aclararlo lo que hice fue no desperdiciar una fantástica oportunidad para molestarla, uno porque quería aligerar el ambiente, y dos porque internamente estaba halagado con la idea de que Mimi sienta celos por mí.

—Con que una escenita de celos, ¿Eh? —ella infló sus mejillas y me miró molesta.

—A ver, a ver, que no se habla más del tema —levantándose de la cama, nerviosa—. Pasado pisado. Acepto tus disculpas así que te puedes ir en paz. Eso sí, por la puerta, que no me quiero responsabilizar de ninguna pierna rota.

Una brisa fría entró a la estancia logrando que Mimi mirara la ventana con deseos de cerrarla, no sin antes evaluar si hacerlo o no, porque yo estaba justo sentado bajo la misma, recostado contra la pared y mirándola divertido. Respirando profundo dio dos zancadas hacia mí y no tardó mucho en cerrar la ventana cuidadosamente, evitando a toda costa el ruido, y para el momento en que Mimi ya se disponía regresar a su cama la detuve agarrando suavemente su delicado tobillo.

No pude evitar acariciarlo con mi dedo pulgar, añorando el tacto.

—No he venido solamente por eso —dije con un hilo de voz.

No hubo respuesta, pero al menos me alivió ver que no rechazó mi tacto. Ella simplemente se agachó luego de unos segundos para encararme y así mirarme con esos grandes y brillantes ojos color miel llenos de inocencia.

—Matt —su mano alcanzó mis cabellos, intentando peinarlos, supongo—. Yo también me he dejado llevar, ¿Vale? No te preocupes, podemos seguir siendo amigos.

—Ese es el detalle, Mimi —dije dejando de tocar su tobillo, ahora alcanzando la mano que hasta hace un momento había peinado mis cabellos rebeldes. Me miró curiosa cuando entrelacé mis dedos con los suyos, para luego mirarla con intensidad—. Que ya estoy cansado de que seamos amigos.

—¿Qué?

—Que me gustas. Y me gustas lo suficiente como para mandar a la mierda todo lo demás.

Era más que obvio que ella no esperaba mi confesión, a juzgar por cómo se había tensado su cuerpo por un momento, por cómo había abierto los ojos de par en par e incluso había dejado de respirar, concluí que no se esperó para nada mis palabras. Y si hablarle desde el jardín como Romeo y el subir por una maldita planta hasta su ventana no había sido lo suficientemente romántico, entonces no sé qué más podría serlo.

Contemplé como se mordía su labio interior, respondiendo entonces cariñosamente el agarre de mi mano.

—¿De verdad?

Le dediqué una sonrisa ladeada a pesar de que sentía mi rostro enrojecer.

—De verdad.

Entonces pasó algo increíble. Mimi sonrió de tal manera que todo su rostro se iluminó, incluso sonriendo con los ojos mientras sus mejillas se pintaban de un adorable carmesí. En menos de un segundo soltó mi mano para luego rodear mi cuello en un abrazo de oso que no me esperé, haciendo que me sonrojada aún más, nada acostumbrado a sus típicas demostraciones de cariño. No me quedó de otra que corresponder su abrazo infantil con una calidez esparciéndose en mi interior, ¿Qué iba a imaginarme yo que sería tan feliz entre los brazos de Mimi Tachikawa?

Unos segundos después ella se separó de mí, y nuevamente nuestras miradas hicieron esa particular conexión que hace que todo lo demás desaparezca.

No dijimos nada más. No hizo falta. Acortar la distancia entre nuestros labios fue cosa de dos, pues en segundos habíamos retomado aquello que empezamos aquella noche, besándonos en el suelo en un momento de intimidad en la que esta vez nadie nos interrumpiría.


Notas de la Autora:

Hello, hello!

Puff, este capítulo también pasó por un montón de cambios, sobre todo en donde sería la confesión de Yamato. Pero bueno, me gustó como quedó, y en serio deberían escuchar la canción, es un nivel.

¿Cómo han estado? Les digo que estoy super contenta de que Encrypted les guste, y ya falta poco para que se enteren del gran secreto. El próximo capítulo desbordará Mimato y creo que es uno de mis favoritos hasta ahora. Solo les diré que probablemente tenga que poner esta historia en Rated M.

Recuerden que respondo sus reviews por privado, y a los que son guest, de ahora en adelante aquí les dejo sus respuestas:

Berthy: ¡Holaaa! Jajaja perdón por hacerte esperar, espero que este capítulo haya valido la pena. Gracias por leer mi historia y por dejar un review, me contenta saber tu opinión de Encrypted :)

Anyway, gracias a todos por leer y espero que les haya gustado este cap, ¡Nos vemos el próximo viernes!

Atte.

Vai.