Encrypted

By Vainiella


Capítulo 10: "Vital"

White Lies - Tokyo


Yamato

Me acomodé detrás de ella, ambos sentados en la cama, y presioné mi pecho contra su espalda mientras la ayudaba a sostener la guitarra. Sentí como aguantó la respiración cuando tomé su mano izquierda con una caricia mientras posicionaba cada dedo contra las cuerdas, acto que me permitió ubicar mi barbilla entre su hombro y cuello para ver mejor, y así enseñarle debidamente como tocar la guitarra, aunque…Vale, lo admito, mi deseo era simplemente oler su perfume. Una de las cosas que más me gustan de Mimi Tachikawa y que había descubierto recientemente es que siempre, pero siempre, olía delicioso.

—¿Así? —me preguntó ella, tímida.

—Sí. Ahora… —le respondí con voz ronca, guiando esta vez su brazo derecho para empezar a tocar—. Recuerda lo que te enseñé.

Entonces empezamos a tocar, mejor dicho, la guíe con cada presión de dedo mientras el armonioso sonido de guitarra invadía la estancia. Al principio Mimi estaba nerviosa, inexperta, pero luego de un par de intentos más se dejó llevar por mí. Cuando creí que ya le había agarrado el ritmo fue cuando me sentí lo suficientemente cómodo como para empezar a cantarle suavemente al oído:

—She's got a smile that it seems to me…Reminds me of childhood memories…Where everything was as fresh as the bright blue sky —me acomodé un poco más, rozando su hombro con mi barbilla—. Now and then when I see her face…She takes me away to that special place…And if I stare too long, I'd probably break down and cry…

Y para fortuna mía Mimi me acompañó en el coro, cantando con tono suave y dulce.

—Whoa, oh, oh…Sweet child o' mine…Whoa, oh, oh, oh…Sweet love of mine…

No obstante, fuimos interrumpidos por un tono de llamada que provenía de su celular, y que vibraba histérico dentro de la cartera de la castaña que reposaba sobre el escritorio de mi recámara. Con desgana, liberé a Mimi de mi telaraña de brazos y piernas, dejando la guitarra a un lado mientras la veía alejarse de mí, de mi tacto, y todo porque aquel aparato del demonio había decido interrumpir justo la mejor parte de la canción, y peor que eso, la fantástica proximidad que teníamos.

A tres semanas de hacernos novios oficialmente ya nuestros encuentros están cargados de emociones que solo un par de recién enamorados entenderían, y aunque la había invitado a mi casa con la excusa de enseñarle a tocar guitarra realmente había otra razón, y es que simplemente me gusta estar cerca de ella.

Mientras la veía rebuscar en su cartera me irrité hasta un punto que quería golpear a quién sea que esté llamando.

—Vaya, es Sora, ¡Hola, Sora! —saludó Mimi con sorpresa al contestar la llamada, mirándome de reojo.

Vale, no podía golpear a Sora.

—Ah, Tai, hola —esta vez miré a Mimi de mala gana, pensando que sí podría golpear al Yagami. Cabrón—, no, no. Sí me alegra escucharte, es que como llamas del número de Sora… —Mimi volvió a mirarme dubitativa mientras se recostaba contra mi escritorio—. Sí, está conmigo.

Le hice una seña de que no tenía ganas de hablar, no cuando nos habían interrumpido. En su casa jamás podíamos tener esta privacidad porque siempre estaba su mamá, y hoy que justamente Koushirou estaría todo el día fuera de casa…

—Bueno, no lo sé —apretó la boca, el sonrojo se acrecentó en sus mejillas—, ¿No puede ser en otra ocasión?

Joder, si me llegan a joder la tarde con Mimi voy a…

—Oh, entiendo —volvió a mirarme dubitativa—. Bueno, si ese es el caso, supongo que sí. Claro.

No, no.

—Vale, nos vemos en unos minutos. Les aviso cuando lleguemos al parque.

¿Qué?

—Bye —Mimi colgó el teléfono y me miró con nervios—. Era Tai, nos invitó a ir al parque de diversiones en una doble cita. Tienen dos entradas extras y es hasta hoy —mi expresión tuvo que haber sido un poema, porque un segundo después saltó hasta la cama y se sentó en frente de mí—, ¿No tienes problema?

¿Qué si lo tengo?

Eso me lleva a otra cosa que he descubierto desde que Mimi y yo nos hicimos novios, y es que soy un egoísta de mierda y no me gusta compartirla. Me gusta su compañía exclusiva y con privacidad absoluta, porque de esa manera puedo abrazarla, besarla, tocarla, cosa que es imposible cuando están los demás. Y, vamos, que no soy de esos novios tóxicos que aíslan a sus parejas del mundo entero, pero es que…Hoy, justamente hoy, ¿Tengo que ir a un lugar público con ella? Anda, que teniendo la casa para nosotros solos el día prometía mucho.

De pronto me sentí como un niño al que le habían regalado un caramelo para luego arrebatárselo.

—¿Matt?

—Me hubiese gustado que me preguntaras primero, Mimi —le dije conteniendo mi molestia, pues no quería hacerla sentir mal, sin embargo, no era justo que no me preguntara, cuando siempre le pregunto a ella qué le gustaría hacer antes de hacer cualquier plan.

Probablemente esté siendo un poco egoísta, pero es que de verdad quería estar a solas con ella.

—Lo siento, lo siento —poniendo una vez más su cara de borrego mientras unía sus manos en una disculpa. No, no voy a caer de nuevo. Siempre cuando hace eso termino cediendo, así que evadí su mirada—. Tienes razón, te prometo que a la próxima te preguntaré primero, ¿Me disculpas?

Que no voy a ceder.

No obstante, cuando Mimi dejó de estar sentada para luego ponerse prácticamente en cuatro patas en mi cama y así aproximarse hasta mí con paso gatuno hizo que tragara en seco, y que olvidará por completo la razón de mi molestia.

—Prometo compensártelo —dijo con voz seductora, andando provocativamente hasta tener solo un par de centímetros separada de mi rostro. Una de sus manos alcanzó mi mejilla para luego rozar sensualmente su uña de color rosa hasta mi cuello, y de mi cuello hasta mi pecho, y de mi pecho hasta…

—¡Eh! —me puse nervioso cuando alcanzó el botón de mi pantalón. Ella mordió su labio inferior conteniendo una risita.

Hace falta acotar que ya hemos intimado unas cuantas veces, y con unas cuantas me refiero a una cantidad sorprendente para solo tres semanas de noviazgo. Aquel suceso en donde arrinconé a Mimi contra mi sofá antes de que nos hiciéramos novios no se comparaba en lo absoluto con su creatividad maquiavélica en lo que a sexo se refiere, cosa que encontré inesperada, pues con todas las niponas con las que he estado hay cierto pudor. Claro está, Mimi no era cualquier chica y, como ahora, jugaba con el termómetro de mi caballerosidad, en el que todo autocontrol quedaba vulnerable ante sus encantos.

—Créeme, te vas a divertir —sus ojos me miraron brillantes, a la espera—, ¿Sí?

Bueno, eso es debatible cuando podíamos divertirnos aún más en mi departamento, a solas, y con las ganas que le tengo, pero, una vez más, me gusta complacerla.

—Vale.


—¡Vamos, Matt!

—Ya, ya.

Negué con la cabeza mientras intentaba seguirle el paso.

Estábamos en el parque de diversiones Shikoku, y ya nos hemos montado en la montaña rusa y en la torre de caída libre para mi desgracia. Lo odié profundamente, pero a Mimi le encanta, así que básicamente me he montado por ella, que a pesar de mi sequía y mi amargura igual sigo complaciéndola, además, ¿Qué iba a imaginarme yo que a la frágil y delicada Mimi Tachikawa le encantaba la adrenalina?

Aunque Tai y Sora se habían separado de nosotros un momento esta era la primera vez que teníamos una doble cita, al menos con ellos dos. Ya hemos tenido reuniones con todos en donde Mimi y yo nos presentamos como novios, cosa que fue extraña al principio. Taichi fue el que no se había esperado para nada la noticia, como si el que Mimi y yo nos hubiésemos vuelto cada vez más cercanos no fuera para nada un motivo de sospecha, sin embargo, Sora nos confesó que el día que le llevé galletas de mi trabajo a Mimi cuando estaba en el hospital fue cuando pensó que algo se cocinaba entre nosotros, y anda, que para ese momento jamás se me cruzó por la cabeza que Tachikawa y yo terminaríamos siendo novios. No cuando estaba el factor pasado-secreto-de-mierda. En cuanto a mi hermano, bueno, nos dio la enhorabuena como si hubiésemos dado fecha de boda, y junto con Hikari se emocionaron tanto con nuestra relación que me hizo sentir incómodo.

Jou fue el último en enterarse gracias a Mimi, y quien luego me había llamado para darme su bendición como si fuera un papá. Claro está, me dijo un comentario que no me esperé para nada, y que tenía bastante similitud con lo que me había dicho Sora la noche en que me confesé a Tachikawa.

—Finalmente, ¿Por qué tardaron tanto?

No lo había entendido hasta ahora, a dos metros de Mimi mientras la veía contemplar encantada un par de muñecos en un puesto de retos de habilidad, que le encontré sentido al comentario de mi amigo.

¿Cómo he tardado tanto en darme cuenta de lo mucho que me podía gustar Mimi Tachikawa?

—Matt, mira. El osito es precioso.

Que una chica diga eso en un puesto como este puede significar solo una cosa.

—¿Lo quieres?

Ella se mordió el labio, y sonrió inocentemente.

—¡Caballero! —se acercó el encargado, tendiéndome tres dardos—, ¿Quiere complacer a la dama y ganar ese bonito oso para ella?

Asentí, y más cuando Mimi parecía tan ilusionada por aquel oso. Saqué de mi bolsillo mi billetera y luego le tendí el dinero al hombre, recibiendo los dardos.

—Para el oso debe darle al globo verde.

Tres intentos. Solo debía explotar el globo verde y el oso será de ella. Enfoqué lo mejor que pude mi mirada para así apuntar bien en aquella variedad de colores, esperando dar en el verde, sin embargo, ya luego al tercer intento solo pude darle a un solo globo, y no fue el verde.

Se supone que esto era fácil, ¿No? En las películas siempre lo pintan así.

—Puede intentarlo de nuevo, o… —el hombre sacó un lobo, la mitad del tamaño del oso—. Puede llevarse este premio.

Sabía perfectamente que a Mimi le gustaba más el oso, así que volví a sacar mi billetera para volver a pagar, pero ella me detuvo en el acto.

—Es perfecto —le respondió ella al señor, recibiendo el pequeño lobo.

Tan pequeño como mi ego en ese momento, ¿Cómo pude fallarle?

Mimi se despidió del señor, jalándome del brazo y esta vez caminando junto a mí.

—En serio, puedo intentarlo otra vez.

—Está bien.

—Pero querías el oso.

—Sí —dijo ella encogiéndose de hombros, pero entonces su expresión se volvió divertida—, pero este lobito me recuerda a ti.

Me puse rojo, y antes de que pudiera seguir degustando de las emociones que ella me hacía sentir se detuvo justo en frente de la casa embrujada, y estaba tan embobado con ella que no me percaté de donde estábamos hasta que ya estábamos frente al encargado.

Joder.

—Adelante —dijo el hombre permitiéndonos el paso. Yo no me moví.

—¿Matt?

—Ni de coña entro ahí.

Ella se rio y se aferró fuertemente a mi brazo para no dejarme escapar.

—No seas gallina.

—Mimi, ¿Qué parte de que no entraré ahí no entendiste? —frunciendo el ceño, nervioso—. No me gusta que me asusten.

—¡Chicos!

La voz de Tai me alertó, y vimos como él y Sora se aproximaban hacia nosotros.

—Finalmente los encontramos —dijo Sora, con un enorme globo rojo flotando sobre ella y una cinta blanca amarrado a él y a su muñeca.

—¿Dónde estaban?

—Tai se entretuvo en el puesto de fuerza —respondió Sora señalando su globo—. Ha ganado.

—¡Eh, se parece a ti!

El que Tai señalara el peluche de lobo y a mí no me causó nada de gracia. Ciertamente la cara de serio con unos ojos azules casi felinos en el muñeco no significaba nada.

—¿Van a entrar a la casa de terror?

—¡Sí!

—No.

Mimi y yo respondimos al mismo tiempo, haciendo que Sora se riera.

—¿Y si entramos todos? —propuso Sora.

¡Joder!

—Que no quiero entrar.

—No seas cobarde, Ishida —Tai me apretó el hombro con su mano, intentando animarme, pero estaba tan tenso que probablemente si insistía le metería un golpe.

—Tranquilo —dijo Mimi, acariciando mi brazo—. Estaré contigo en todo momento.

—Anda, Matt. Será divertido.

Mimi y Sora se pusieron de acuerdo para mirarme con cara de borrego, un Special Attack a lo Mortal Kombat que me dejó inmóvil.

Un segundo después, ya estábamos entrando a la maldita casa de terror.

—Me cago en la… —murmuré cuando nos adentramos a un pasillo completamente oscuro, con lo que parecía ser una vela encendida al final de todo.

—Tranquilo, amor —me susurró ella, sin dejar de acariciar mi brazo—. Relájate, imagina que es el set de una película de terror de bajo presupuesto.

Apreté fuertemente su mano, mirando a mi alrededor como si en cualquier momento me saltaría un puto payaso con colmillos. Llegamos hasta la vela y para mi fortuna no hubo ataque alguno. Al cruzar a la derecha nos adentramos a otro pasillo, esta vez con unas telarañas colgando de todos lados y unos esqueletos en el suelo.

En eso, del techo nos cayeron sobre las cabezas unos murciélagos colgantes, saltando sobre nosotros y haciéndonos gritar. Bueno, a mí y a las chicas. Taichi se partía de la risa con nosotros. Y luego seguimos caminando, y esta vez nos saltó de la nada una mujer vestida de novia zombie que casi me da un infarto.

—¡Maldición!

—Vamos, ese me lo esperaba —se rio Taichi, yendo delante de nosotros con Sora siguiéndole los talones. Nos adentramos a lo que parecía una estancia de doble altura como si fuera el vacío central de una escalera—. Seguramente ahora caminaremos otro tramo hasta que vuelvan a asustarnos y…

De arriba escuchamos un grito, y un segundo después vimos como un cuerpo caía en frente de nosotros, estrellándose en el piso. Esta vez Taichi gritó y saltó como un gato.

Unos segundos después, Mimi le dio una pequeña patada al muñeco humano que estaba en el suelo.

—Bueno, supongo que eso no lo viste venir.

—Esa mierda pudo haberme matado —chilló mi amigo.

Mimi empezó a reírse, y su risa hizo que me relajara un poco haciendo que mis hombros dejaran de estar tensos, sobre todo luego de haber visto a mi amigo asustarse de esa manera. Seguimos caminando para después cruzar hacia otro pasillo en donde la oscuridad volvió a adueñarse de cada rincón con el sonido falso de un viento entrando por alguna ventana inexistente, y mientras seguíamos el paso de Tai y Sora sentí de pronto como Mimi se detenía, deteniéndome a mí con ella.

Cuando le iba a preguntar si estaba bien sentí entonces como sus manos envolvían mi rostro en una caricia electrizante, y de la nada unos labios estrellarse contra los míos para adueñarse de mi boca en un beso de esos que te quitan el aliento, ya saben, de los buenos, y que hizo que el cerebro se me formateara automáticamente.

Mis manos, por instinto, rodearon su cintura, y no dejé de besarla hasta que me empujó hasta la pared, estrellando mi espalda contra la misma mientras esta vez Mimi ocupaba sus labios en mi cuello.

Y sus manos en mi…

—Mimi —susurré pasmado, intentando detenerla.

—Shh…

Recosté la cabeza contra la pared también, ahogando un gemido cuando su mano entró dentro de mi pantalón y envolvió esa parte de mí que no respondió de otra forma más que con una erección, hechizado por los movimientos sensuales de su mano y su lengua lamiendo mi cuello.

Antes de ir más lejos escuchamos otro grito de Taichi, haciendo que nos espabilemos y saltáramos del susto. Ella sacó su mano de mi pantalón y se rio traviesa, mientras yo agradecía la completa oscuridad.

—Vamos —susurró ella, volviendo a besarme para luego jalarme con ella por el pasillo.

Yo, por mi parte, jamás imaginé que adentrarme en una casa de terror con Mimi Tachikawa podía darme otra cosa más que un susto.


—No sé de dónde coño salió el del sombrero —se quejó Taichi, caminando al lado de Sora—. Casi lo golpeo.

—Menos mal que no lo hiciste. En lugar de un globo te hubiesen dado un par de esposas y a la policía por agresión.

Mimi y yo íbamos detrás de ellos, caminando tranquilamente mientras lo escuchábamos hablar.

La miré de reojo, y sus labios inflamados y sonrisa traviesa solo me recordaba lo que habíamos hecho en otros tres pasillos oscuros más. Anda, que tampoco violamos ninguna ley, pero sí puedo decir que hicimos cosas indebidas, sobre todo en una chica como Mimi, tan impecable y perfecta que jamás te imaginarías lo que haría con esa boca y manos en los lugares más inesperados.

Y desde que esa noche le confesé mis sentimientos lo nuestro ha sido así. Pasión desbordante. Apenas tenemos la oportunidad nos comemos vivos, como hace unos momentos, y como quizás lo hubiésemos hecho en mi casa de no habernos interrumpido. Sin embargo, internamente estaba agradecido por haber venido con ella al parque, pues gracias a ello me di cuenta que no importa el lugar y con quienes estemos, Mimi lo mejora todo.

—¡Hey, entremos a ese!

Sora señaló la rueda de la fortuna. Bien, podía con ello. Ya nos hemos montado antes, y aunque la última vez había sido con Taichi en una de nuestras disputas podría decir que lo disfruté. Es un entretenimiento sin adrenalina y sin zombies.

Al llegar nos íbamos a montar los cuatro juntos en un solo cubículo, pero en un impulso jalé a Mimi cuando ella pensaba seguir a los muchachos. Siguió mi señal sin chistar, y para el momento en que Tai y Sora estaban dentro del cubículo ya era tarde para que nos dijeran algo. Segundos después Mimi y yo ocupamos otro cubículo, y una vez a solas volví a suspirar relajado. Apreciaba haber venido con los chicos al parque, claro que sí, pero de pronto me entró ganas de estar a solas con ella de nuevo.

Con mi novia.

—Vaya, tenía tiempo que no me montaba aquí —dijo Mimi asomándose por la ventana del cubículo. Me senté a su lado, mientras sentíamos que empezaba a moverse todo y separarnos cada vez más del suelo.

Contemplamos la ciudad de Tokio por las ventanas del cubículo, pero luego terminé contemplándola a ella. Vestía unos pantalones con botas altas, y estaba bien abrigada con una chaqueta que combinaba con sus zapatos. Siempre combinaba su vestimenta como si fuera una modelo de pasarela, a veces con un estilo un tanto americano para mi gusto, pero que en ella quedaba simplemente encantador.

Sus cabellos sueltos y cayendo en ondas en su espalda me tentaron para alcanzar una de las puntas, acariciándola en completo silencio. Ella se percató de mis movimientos. Antes lo hacía escondidas, pero ahora ya no me avergonzaba anunciarme de esa forma. Dejó de mirar por la ventana y observó mis piernas de reojo, degustando mis caricias en su cabello. Al final subió la mirada y correspondió la mía. Algo tenía mi expresión que hizo que brillaran sus ojos, y que lamiera sus labios añorando más besos.

Volvimos a besarnos, y aunque esta vez no fuimos pecaminosos, fue un beso que alborotó todo mi interior, como siempre suele hacerlo toda ella.

Sus labios se alejaron de los míos, y volvió a mirarme intensamente con sus bonitos ojos color miel.

—Te amo.

Abrí los ojos de golpe, ¿Había oído bien? Ella sonrió, y luego me dejó un suave beso en la nariz para retomar su vista hacia la ciudad, como si no quisiera presionarme para una respuesta.

Y fue en ese preciso instante en que ella se volvió vital para mi existencia.

—Yo también te amo, Mimi.


Notas de la Autora:

Hello, hello!

Omg, este cap fue taaaan…Les digo que escribirlo fue increíble. Desde que empecé Encrypted quería un capítulo así, exclusivamente Mimato, y aunque les debo el Lime les puedo asegurar que la espera valdrá la pena, pues el Lime sí viene, y con todo, solo que not yet.

Anyway, ¿Qué les pareció? Uff estoy muy emocionada con el feedback de este Fic, de verdad, me alegro tanto de que les guste Encrypted. En cuanto a mis otras historias, Stepmom's Recipe está en edición, prácticamente he reescrito dos capítulos, así que hasta que no la termine como hice con Encrypted no actualizaré, ya que eso de desaparecerme de nuevo porque no tengo listos los caps me parece de mal gusto para ustedes. Quiero mejorar en ese aspecto.

Gracias a todos por leer y por dejar un comentario, que son super bien recibidos.

Es hora de responder a los Guest:

Lady Mimato: Honey, que me encanta que estés por estos lares, pues te recuerdo bien con Roommates y tus reviews me encantan. El Lime precioso viene, pero aún no. Lo que puedo prometerte es que valdrá la pena la espera. Y con respecto a lo que ocurrió entre estos dos, bueno, espero que estés en sintonía para los próximos capítulos. Gracias por tu rr y por leer mis historias, cariño, un besazo.

Berthy: Tu mente malvada se entiende con la mía, pues me gusta hacer sufrir a Matt, no por nada personal, pero atormentar su vida en mis Fics es mi pasión. Y supieras que amé especialmente a Kou en el capítulo anterior, me pareció el más maduro de todos. Hey, en cuanto a Stemom's Recipe, prometo que tan pronto esté listo actualizaré, pues también es un Fic que estimo mucho y que vale la pena concluir para su disfrute. Gracias por leer mis historias y por dejar un rr, guapa, que te digo que me dan una gracia de las buenas. Me reí con lo de "tarado Yamato".

Flor: ¡Hola, Flor! Bienvenida a Encrypted, me alegra muchísimo que mis historias sean suficiente motivo para animarte a leer Mimatos, me siento super halagada, ¡Espero que este capítulo haya sido de tu agrado! Gracias por leer y por dejar un rr, es super bien recibido, ¡Un abrazo!

Atte.

Vai.