Cuando comencé a editar este fanfic por primera vez, tuve la idea de hacer anexos especiales, que, siendo honesta, los imaginé como la versión equivalente de lo que las películas de Naruto son dentro del anime con la diferencia de que estos si serían relevantes a la trama.

.

.

Anexo (IV) Especial 1:

·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙La Ciudad de la Noche, ¡Sasuke, algo está cambiando! ·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙

.·:·.✧Parte I✧.·:·.

El pequeño País de Lyrian se encontraba al sur de la Planicie Inundada, al oeste del País del Fuego. Se trataba de un sitio pacifico, con una economía estable, especializado en el comercio de piedras preciosas pues sus tierras se caracterizaban por tener varios yacimientos de gemas que eran típicas de la región.

Su capital era la Ciudad de La Noche. Dicho nombre se le había otorgado porque la ciudad se encontraba rodeada de montañas, las cuales impedían que la luz del sol la iluminara directamente, exceptuando por el área donde fue construido el palacio del daimyou. Por lo tanto, la ciudad estaba siempre a la sombra, no que a sus habitantes les molestase, ya que era algo con lo cual habían vivido desde hacía montones de generaciones atrás.

Cada año cerca del comienzo del invierno se llevaba a cabo la celebración del Festival Nocturno, en honor al prospero gobierno de la dinastía del daimyou. El festival se llevaba a cabo, naturalmente, al anochecer y el ambiente de fiesta podía sentirse desde semanas previas.

Fue así como Jiraiya, Sasuke y Naruto se encontraron con que a pesar de que aún era extremadamente temprano, ya había varias personas en las calles de la Ciudad de la Noche, alistando lo que parecían ser los preparativos para la celebración próxima. El día anterior los tres habían llegado bastante tarde, alojándose en la primera posada que encontraron, la cual resultó ser un lugar bastante decente, que seguramente en otras ocasiones el sannin no habría querido pagar, prefiriendo siempre elegir las opciones más económicas que hubiera.

Después de semanas de intenso entrenamiento, Jiraiya les expresó su decisión de darles un par de días de descanso, así que el festival que iba a llevarse a cabo en la ciudad parecía ser la ocasión perfecta para que pudieran relajarse...

... la verdad, sin embargo, era otra. Lo cierto era que el escritor tenía una importante investigación entre manos y para poder proseguir con ella, debía de visitar algunos de lugares donde obviamente no podía llevar a su par de alumnos revoltosos. No era la primera vez que los dejaba solos ni tampoco sería la última, pero sí se trataba de la primera vez donde debería dejarlos por más de un día. Probablemente si únicamente se tratara de Naruto, el sannin tendría más reservas ya que no confiaba demasiado en que el rubio pudiera cuidarse de sí mismo, pero dado a que Sasuke se hallaba allí, eso le facilitaba al hombre poder tomar la decisión de marcharse, ya que el ojinegro había mostrado con creces que era confiable, racional y maduro, además de que si alguien podía dominar a Naruto -aunque el otro se resistiera con gritos e improperios-, ese era él.

Aunque en aquellos momentos Uzumaki parecía bastante dócil, estando más ocupado en correr de un lado para otro en la gran avenida por donde se hallaban caminando, observando con fascinación los decorados que los lugareños comenzaban a colocar. Mientras el ojiazul correteaba con el entusiasmo infantil que se negaba a dejarlo a pesar de las crudas cosas que había vivido, Sasuke no compartía su ánimo, limitándose a caminar en silencio con los brazos cruzados junto al peliblanco.

Jiraiya le dedicó un rápido vistazo a Naruto, quien se había detenido junto a un trío de hombres que se hallaban colocando una serie de linternas -que aparentemente pasarían desde lo alto de la avenida de un lado a otro-, regresando pronto la vista hacia el alumno que tenía más cerca, quien tenía una expresión demasiado seria que quedaba bastante chocante en alguien tan joven, por lo que el hombre no pudo evitar llevar su mano hacia la cabeza del menor, revolviendo suavemente sus cabellos negros.

.

Anímate un poco —dijo el sannin con voz modulada y una sonrisa— Aprovecha esta oportunidad para relajarte, te lo has ganado.

.

Pero la expresión en el rostro del ojinegro no mejoró y en cambio pareció volverse más sombría.

.

Ora, ora —repuso, sonriendo afectadamente— ¿Qué sucede con esa cara? Hablo en serio, Sasuke, lo has estado haciendo muy bien. Recuerda que también es importante que te tomes un descanso, no sabemos qué tan dañino pueda resultar el que sigas forzando tus ojos... dales unos días de reposo.

.

El hombre dio una última sacudida a los cabellos el menor, para luego cruzarse de brazos y suspirar ante la poca reacción que obtuvo por parte del pelinegro.

Lo cierto era que internamente Sasuke estaba librando una pequeña batalla que se negaba a perder... pues una parte de él sabía que Jiraiya tenía toda la razón y que en esos momentos lo mejor para su salud era tomarse un descanso; sin embargo, otra parte suya, aquella que era orgullosa e impaciente, se negaba a dar su brazo a torcer, dándole como siempre, una sensación de impotencia.

Sasuke se había decidido a decirle a su actual maestro algunos de los secretos que había aprendido acerca del sharingan en los últimos años... una de las cosas que Uchiha sabía era que existía la posibilidad de que el sharingan contase con la propiedad de controlar a la bestia que residía en el interior de Naruto. El sannin, con toda su edad y experiencia, conocía algunas cosas sobre aquel doujutsu en especial, desde luego, muchas de ellas sólo eran rumores y otras tantas eran suposiciones... y de esos supuestos, el que el sharingan tuviese influencia sobre Kyuubi encajaba perfectamente con la propia información que Sasuke había proporcionado.

Así pues, el entrenamiento que llevaban el par de genins se había vuelto más exhaustivo, ya que ahora estaba el agregado de Kyuubi sobre sus hombros.

Cuando Jiraiya aceptó a Naruto como su aprendiz, sabía que tarde o temprano el tema de Kyuubi formaría parte de su entrenamiento, ya que el rubio debía de ser capaz de tener algún tipo de control sobre la mítica bestia, porque de lo contrario podría convertirse en un peligro para sí mismo y para los demás. El que Sasuke le hubiese demandado que lo tomase también como aprendiz fue algo inesperado, pero que no cambió el hecho de que Naruto debía de trabajar con el bijuu que estaba en su interior. Sin embargo, el que ahora tuviesen a su disposición el sharingan como otro posible método de control, era algo que definitivamente marcaba una gran diferencia y que obligó al escritor a adelantar completamente aquella parte del entrenamiento que se enfocaría en Kyuubi, que ya no involucraba sólo a Naruto, sino también a Sasuke.

Pero pese a todo no habían podido realizar gran avance. No era por falta de esfuerzo -porque los dioses sabían que Naruto y Sasuke tenían tendencias suicidas cuando de entrenar se trataba-, sino sencillamente porque aunque eran asombrosos para su edad, Uzumaki y Uchiha todavía no tenían el potencial suficiente para lo que Jiraiya estaba exigiendo de ellos. Aunque honestamente el sannin tampoco se preocupaba mucho, porque estaba seguro de que cuando menos se lo esperase, aquellos dos pronto alcanzarían el nivel que les hacía falta.

Y precisamente como era tan característico de ellos sobrepasarse y llevar las cosas hasta el límite, era que tuvo que darse un alto con todo el asunto de Kyuubi al ver las significativas molestias que Sasuke estaba presentando al usar el sharingan, llegando así a la conclusión de que debían posponer aquel entrenamiento un poco más, por lo menos hasta que los ojos del moreno hubiesen madurado lo suficiente. Mientras tanto, lo más inmediato que se podía hacer en esa circunstancia era que el pelinegro dejara pasar un tiempo antes de volver a utilizar su doujutsu, ya que no sabían hasta dónde podía llegar el daño si no le daban un descanso antes de que Uchiha volviese a retomar su uso después de haberlo estado forzando de manera tan crítica.

Por lo tanto, el hecho de que Jiraiya tuviese que investigar algunos asuntos en Lyrian, cerca de la Ciudad de La Noche que estaba ya en pleno espíritu festivo, había resultado ser un giro del destino sumamente conveniente. Esa era la oportunidad ideal para que tanto Sasuke como Naruto se tomaran un descanso, mientras que el sannin podía irse a investigar sin preocuparse de que sus revoltosos alumnos fuesen a meterse en problemas.

¡El plan era a prueba de fallas! Sí, señor ¿Qué podría salir mal?

Así, con ese entusiasmo y confianza en su plan perfecto, Jiraiya llegó finalmente a la entrada principal seguido de sus dos pupilos.

.

Muy bien, aquí nos despedimos, así que procuren no causar problemas, mocosos —les dijo con cierto tono afectuoso, procediendo entonces a rebuscar entre su ropa, de donde sacó una pequeña bolsa anudada con un cordón— Te lo encargo entonces, Sasuke —procedió entonces a extenderle la bolsita al susodicho— No le compres todo lo que pida y no lo pierdas de vista, ya sabes los líos en los que Naruto se mete cuando nadie lo está vigilando.

Estate tranquilo, Jiraiya-sensei —respondió con cierto tono solemne, aceptando el objeto que el peliblanco le extendió— Yo me haré cargo.

¡Oi! —exclamó con furia, levantando un puño al cielo— ¡¿Por qué están hablando de mí como si fuera un niño, dattebayo?!

Ma, porque si los comparamos a ustedes dos, claramente Sasuke es el adulto, así que mientras yo no esté vas a tener que obedecerlo.

¡¿Qué?! —gritó con total ofensa— ¡Me niego a obedecer a Sasuke-teme! ¡Yo puedo cuidarme solo! No necesito que ese bastardo sea mi niñera'ttebayo.

Si no le causas problemas, Sasuke va a comprarte todo el ramen que quieras —respondió jovialmente el sannin, llevándose las manos hacia la cintura y sonriendo victoriosamente— ¿No es ese un buen trato?

.

El rubio se quedó boquiabierto unos segundos, mirando a Jiraiya con los ojos entrecerrados, para finalmente cruzarse de brazos y darse media vuelta, girando el rostro en lo que pretendía ser un gesto de indignación sumamente fingida.

Por su parte el pelinegro no pudo hacer otra cosa más que contener un suspiro. De verdad, no importaba el tiempo que llevaba ya de conocer a Naruto, todavía sus niñerías seguían asombrándolo de vez en cuando.

·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .

¡Nee-chan, otro tazón de ramen, por favor'ttebayo!

.

Honestamente, a esas alturas, Sasuke ya ni siquiera podía quejarse de la situación.

Después de despedirse de Jiraiya, ambos habían decidido -en esas raras ocasiones en la que los dos estaban de acuerdo a la primera- en buscar algún buen sitio para ir a desayunar. Siendo que la ciudad era claramente un sitio comercial -más teniendo en cuenta el festival-, no fue difícil encontrar un restaurante abierto tan temprano que fuese accesible y tuviese además un buen menú.

Pero el que tuvieran ramen incluso desde esa hora, era el colmo. Tratando de ver el lado positivo, un Naruto atiborrado de ramen era más fácil de tratar, así que Uchiha no iba ni a molestarse.

El pequeño restaurante, como la mayoría de las casas y establecimientos, se encontraba alumbrado por medio de diversas lámparas decorativas. La Ciudad de La Noche era el nombre perfecto para la capital de Lyrian, porque a pesar de que ya había amanecido, aun así todo continuaba en las penumbras, como si todavía fuera, ciertamente, de noche.

Los dos genin se encontraban en una de las mesas cercanas a la parte inferior derecha del establecimiento, que a pesar de la hora se encontraba ya con algunos clientes. No tenían demasiado tiempo de haber llegado, pero mientras Sasuke no era capaz de terminarse una taza de té, Naruto ya iba por su segundo plato de ramen.

.

Ne, Sasuke —habló entonces el rubio, una vez que la mesera que había llamado retiró su tazón vacío— ¿Crees que ero-sennin se haya ido a una misión súper secreta para espiar mujeres?

.

El moreno, quien le había dado una mordida al mantou que tenía en mano, masticó un poco, mirando la expresión tan interesada que había en el rostro del ojiazul, quien había cruzado los brazos sobre la mesa y recargado en ellos el mentón. Finalmente se pasó el bocado, dignándose entonces a responder.

.

No seas idiota, Naruto —dijo sin tacto alguno— Probablemente de verdad tiene algo importante qué hacer donde no puede arriesgarse a que estemos involucrados.

Pero es ero-sennin —respondió, convencido, cerrando los ojos de manera cómica— Estoy seguro de que intentará alguna cosa pervertida si puede.

...

...

... no tienes ni idea de lo mucho que odio darte la razón.

.

Naruto entonces rió gustosamente, girando la cabeza hacia un lado. Eran instantes como esos, absurdos y cotidianos los que hacían que Uzumaki se sintiera inmensamente feliz de haber llegado a tiempo para detener a Sasuke. Incluso aunque había sido un acontecimiento agridulce, de todas maneras el rubio se alegraba de que hubiese sucedido, ya que de no haberse enfrentado al moreno en el Valle del Fin, lo más seguro era que en esos momentos Sasuke se encontraría en manos de Orochimaru y no allí, con él, compartiendo el camino que ambos habían elegido para volverse más fuertes, hombro con hombro.

Y pudiera ser que Uchiha no fuese precisamente el modelo ideal de "mejor amigo", pero aun así, con todas las cosas amargas que habían sucedió entre ellos, Naruto no cambiaría nada de Sasuke.

.

No entiendo cómo alguien así pudo llegar a adquirir un título como el de sannin —continuó el pelinegro, guardando unos segundos de silencio mientras arqueaba pronunciadamente una ceja— Aunque viéndote a ti creo que se puede entender un poco cómo es que alguien inútil puede llegar tan lejos.

¡¿Estás buscando pelea, bastardo?!

Compórtate, dobe, estamos en público.

.

El rubio estaba por soltar otro improperio, cuando la situación fue salvada por la mesera que oportunamente regresaba en aquellos momentos con un humeante tazón de ramen. El ojinegro sabía que el jinchuuriki era de mente muy simple, por lo que en realidad ya ese tipo de cosas le daban igual desde hacía mucho tiempo, así que no tuvo dificultad a la hora de limitarse a continuar con su desayuno como si nada hubiese sucedido.

·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .

La Ciudad de La Noche ofrecía, irónicamente durante el día, un espectáculo majestuoso de luces entre sombras. A falta de luz solar, diferentes métodos de iluminación eran utilizados, dando la impresión en algunas partes de que era el sol el que se encontraba alumbrando de manera natural.

Naruto se hallaba sentado sobre una hilera de piedra formada por bloques que marcaba -junto con una barandilla de madera- el límite de hasta dónde llegaba aquel nivel de la ciudad en el que estaba, dejando ver tras la baranda de madera el vacío que daba hacia el nivel que se encontraba abajo, donde más edificaciones se extendían. El rubio se removió entre la confortable capa verde olivo que llevaba encima, pues además de que el invierno ya comenzaba en esa región, también estaba el hecho de que la ausencia del sol hacía que el clima fuera aún más frío de lo normal; pese a eso no existía duda de que se hallaba disfrutando bastante de aquel tiempo libre que Jiraiya les había otorgado.

Últimamente, desde que Sasuke y Naruto se habían visto obligados a estar más tiempo juntos, de alguna manera su convivencia se había vuelto más civilizada; tal vez por el hecho de que se encontraban lejos de todo aquello que les era familiar -Konoha y sus habitantes-. Por lo regular, la presencia de Sakura provocaba que Naruto tuviese la tendencia a comportarse de manera más descuidada y escandalosa, pues buscaba siempre llamar la atención de la kunoichi, además de que de un modo u otro, el rubio terminaba peleando más que de costumbre con Sasuke debido a que Haruno avivaba la antipatía entre ellos, no de forma intencional, pero influenciaba mucho su comportamiento y comentarios -que menospreciaban a Uzumaki y alababan al moreno-. Así pues, con la ausencia de la ojiverde, el jinchuuriki podía concentrarse en diferentes cosas y comenzaba a darse cuenta de otras tantas, como el hecho de que con todo y su personalidad arisca, altiva e insufrible, aun así Sasuke no era mala compañía.

Y a veces hasta podía ser amable dentro de toda su actitud amargada, como en aquellos momentos, que, mientras Naruto se había encontrado cómodamente sentado, Uchiha había ido por su propia iniciativa a conseguir un par de bebidas. Se ganaba puntos a favor porque cuando el moreno regresó y le ofreció una lata, lo había hecho sin ningún comentario chocante de por medio o alguna mueca. El ojiazul extendió gustosamente la mano derecha para recibir la lata que el otro le ofrecía, cuando justo en aquel momento una serie de luces que se encontraban colocadas en postes alrededor de la barandilla se encendieron, haciendo que instintivamente tanto él como Uchiha desviaran la mirada hacia arriba, donde los faroles con forma esférica parecían irradiar una luz un tanto idílica, como la mayoría del alumbrado de la ciudad.

Naruto quedó embelesado por ese nuevo espectáculo por más tiempo que Sasuke, quien terminó bajando la mirada, frunciendo el ceño.

.

Oi, dobe, espabila.

.

Y en lugar de colocar la lata en la mano de Naruto, procedió entonces a chocarla contra la placa de metal que llevaba en la frente. La reacción del "agredido" fue instantánea.

.

¡Más cuidado, bastardo! —replicó poniéndose de pie de un salto, haciendo que Sasuke retrocediera acordemente— ¡No me hagas darte una lección!

¡Tch! La única lección que podrías darme es en mediocridad, pero no estoy interesado.

.

La réplica de Naruto quedó opacada cuando Uchiha esta vez presionó la lata contra la boca del rubio, aunque si había que darle crédito, había tenido el suficiente cuidado de no aplicar la fuerza necesaria como para hacer que los dientes del otro provocasen algún tipo de daño. Prestándole finalmente atención al envase, Naruto lo tomó toscamente, torciendo los labios, dirigiéndole una mirada poco grata al ojinegro mientras abría la lata de la forma más ofendida que podía.

Naturalmente Sasuke no le prestó atención y pasaron unos segundos en silencio, cada uno ocupado pretendiendo que no notaban la presencia del otro. Hasta que finalmente con un suspiro totalmente fastidiado, el moreno comenzó a caminar sin advertencia alguna, haciendo que Naruto se quedase de pie unos momentos antes de apresurarse hacia su lado, soltando improperios al verse dejado atrás.

Pese a aquel poco amable intercambio del comienzo, no fue realmente difícil que al final los dos terminasen paseando sin rumbo fijo por las calles de la ciudad, desplazándose entre luces y sombras, contemplando el desfile de personas que pasaban a su alrededor. Naturalmente Naruto de nuevo se vio envuelto en las novedades que lo rodeaban, expresando en voz alta todo aquello que se le pasaba por la mente, sin que Sasuke se tomara la molestia de siquiera dejarle ver que lo estaba escuchado, cosa que hacía, con menos enfado del normal, quizás porque el balbuceo incesante del ojiazul ayudaba a que Uchiha se distrajese de sus propios pensamientos, que a pesar de todo regresaban con insistencia hacia lo poco conforme que se encontraba con esa situación.

Sin duda alguna el alboroto que Naruto estaba causando fue lo que atrajo en primer lugar la atención de un grupo de guardias de la ciudad, que en aquel momento se encontraban pasando cerca de ellos en una de las anchas calles, mientras que el ojiazul expresaba su asombro ante una fuente de agua que prácticamente se encontraba soltando destellos multicolor, mismos que se reflejaban por la iluminación de varias lámparas que estaban a su alrededor.

Inicialmente Sasuke pensó que de alguna manera, el escándalo del jinchuuriki los acababa de meter en algún problema, sin embargo, para su sorpresa, cuando la única mujer en el grupo se acercó directamente a ellos -mientras el resto esperaba- no fue una llamada de atención a lo que se vieron expuestos. La mujer -que se identificó como la capitana de la guardia-, no dudó en expresar su interés al ver que aparentemente eran un par de shinobis y si las apariencias eran correctas, eran shinobis sin mucho qué hacer en esos momentos... algo bastante fácil de deducir por la manera en la cual el ojiazul se encontraba perdiendo el tiempo.

Resultaba ser entonces que, en medio de los preparativos y con toda la guardia ocupada en la ciudad, varias situaciones de las que normalmente se encargaban ellos se encontraban en esos momentos a la deriva, por lo que algunos estaban a la búsqueda de shinobis que pudiesen prestarles una mano, a cambio claro, de un pago.

La situación que ella tenía entre manos era simple: parecía ser que cerca de una de las minas al noroeste de la ciudad, estaba siendo acechada por alguna especie de animal que estaba haciendo terribles estragos, impidiendo que los trabajadores pudiesen avanzar con sus obras. Los mineros, que en su mayoría eran gente común, no habían sido capaces de darle caza a dicha criatura misteriosa que había aparecido hacía unos días, por lo que, incluso en medio de los preparativos para la celebración, aquel asunto debía de ser resuelto lo más pronto posible. Desde luego un par de shinobis seguro eran suficientes para hacerse cargo de dicha situación... aunque los shinobis en cuestión no fuesen más que niños, pero hey ¿Quién era ella para juzgar? Uno nunca sabía qué esperarse cuando se trataba de ninjas.

Que Naruto saltara con absoluto entusiasmo ante aquella petición no había sido raro.

Que Sasuke aceptara sin siquiera mostrar signo alguno de oponerse, era todo lo contrario.

Pero en honor a la verdad, aquella inesperada misión parecía ser justamente lo que el moreno necesitaba en esos momentos para dejar se sentirse tan... inútil.

Así pues era como Naruto y Sasuke habían terminado adentrándose en el bosque que rodeaba la ciudad, con Uchiha llevando en manos un mapa que señalaba la dirección correcta hacia la mina, no que fuese difícil llegar únicamente con indicaciones, pues aunque las montañas continuaban cerniéndose sobre ellos, sin los edificios que conformaban la ciudad, la claridad del día no tenía ningún problema de filtrarse entre las sombras, dejándoles ver si problemas el camino a seguir.

Como era de esperarse, el rubio continuó con su parloteo trivial, hablando principalmente del trabajo que tenían, tratando de adivinar qué tipo de animal se encontrarían o en qué se gastaría la parte del dinero que le tocaría una vez cumpliesen con la misión.

.

¿Debería gastarme el dinero en ramen o debería usar el dinero que dejó ero-sennin? Si me gasto el dinero de ero-sennin, podría guardar el dinero de esta misión para cuando sea una emergencia... ¡Una emergencia de ramen! —asintió repetidamente con la cabeza ante su propia "sabiduría"— Ne, ne ¿Qué vas a comprar tú?

.

El ojinegro esperó unos segundos para responder, no porque realmente necesitase profundizar en una respuesta concentra, sino simplemente porque no quería que Naruto pensase que le estaba prestando demasiada atención.

.

Nada —respondió finalmente, con indiferencia—.

Eres súper aburrido, Sasuke-teme.

Y tú eres una molestia y no me quejo tanto como debería al respecto.

.

Afortunadamente para la paciencia del moreno, Uzumaki se encontraba de tan buen humor por el prospecto de la misión que estaban realizando, que no sentía especial interés en mantener la usual animosidad entre ellos, por lo cual en cambio siguió hablando de lo que él pensaba eran situaciones que podrían considerarse como una "emergencia de ramen".

Cuando finalmente comenzaron a aproximarse a donde se encontraba la mina, las cosas cambiaron drásticamente para el pelinegro de un momento a otro. Como todo shinobi que se diera a respetar, Sasuke tenía bien puestos sus delirios de persecución, así que siempre se encontraba al pendiente de sus alrededores sin importar el tipo de circunstancia en el que se encontrara, ya que rara vez bajaba la guardia por completo, menos cuando se encontraba en medio de una misión. Así que no fue una sorpresa cuando se percató de que aparentemente habían llamado la presencia de algo a medida que se acercaban más y más a la mina.

Dio entonces un vistazo disimulado hacia Naruto, notando que el de ojos azules no parecía haberse percatado de que algo no estaba bien, no que fuese extraño, ya que el rubio era tan despistado que seguramente era incapaz de darse cuenta cuando había peligro, incluso aunque el peligro lo golpease de lleno en la cara.

Naturalmente Uchiha había asumido que aquello que se encontraba aparentemente acechándolos, se trataba de la criatura de la cual habían ido a hacerse cargo, aunque también existía la posibilidad de que fuese algo completamente diferente, pero sea cual fuere el caso, Sasuke necesitaba ponerse en acción.

.

Naruto —le llamó sin reflejar emoción alguna—.

¿Hmn?

A la izquierda.

¿Eeh? —cuestionó, mirándole con confusión— ¿A la izquierda qué?

.

El moreno no tuvo la oportunidad de agregar más cuando la respuesta apareció por sí sola, pues apenas el Naruto terminó su pregunta, un barullo proveniente de los árboles que estaban efectivamente a su izquierda llamó la atención de ambos y para su total asombro, de entre ellos surgió una sombra enorme a gran velocidad que se plantó frente suyo en cuestión de segundos, dejándoles ver sin problemas, aún en medio de la tenue oscuridad que había, que era lo que se hallaba encarándoles... un par de lobos. Uno de color negro y otro blanco.

En una circunstancia normal, aquello no sería la cosa más extraña que hubiesen visto, sin embargo el tamaño de aquellas criaturas era masivo y Sasuke no entendía cómo es que habían pasado casi totalmente desapercibidos sin problema alguno, no sólo por la ausencia de ruido hasta aquel momento, sino porque por el volumen que tenían y el hecho de que eran dos.

No existía duda alguna de que aquellos debían de ser los responsables de todo el problema que existía con la mina, ya que no sólo se habían hecho presentes apenas se acercaron a ella, sino que cualquiera tendría problemas identificando un par de criaturas de aquellas dimensiones inusuales si es que no les veían bien. Obviamente todo aquel proceso de pensamiento le tomó sólo unos segundos a Sasuke, quien pronto se colocó en una posición de combate, pese a que los animales no parecían tener una actitud amenazante, cosa que terminó por cambiar momentos después.

Como de costumbre, Uzumaki había tardado más en salir de su sopor y caer en cuenta de la situación, así que cuando el par de lobos embistieron contra ellos sin ceremonia alguna, al rubio le tomó desprevenido, mientras que el ojinegro no tuvo problemas en evadir -aunque por poco- al lobo blanco que se abalanzó sobre él, no obstante apenas sus pies habían tocado suelo, tuvo que volver a movilizarse pues el lobo no perdió tiempo en volver a arremeter contra él y por algunos momentos, Sasuke no hizo otra cosa más que esquivarlo de un lado a otro, analizando la velocidad y la manera en la cual se movía, tratando de armar la mejor manera de contraatacar y probablemente habría dado con una buena estrategia, de no ser porque su atención se vio interrumpida por un sonido bastante familiar.

.

¡Sasuke!

.

El moreno tuvo que dar un rápido vistazo hacia la dirección de donde había escuchado la voz de Naruto, pues algo en su tono le hizo imposible ignorarla, tratando a su vez de no perder de vista al animal al que se estaba enfrentando, sin embargo sólo fue necesaria aquella mirada rápida para percatarse de que el otro lobo había emprendido carrera en dirección contraria de donde había surgido, pero lo que era alarmante era el hecho de que claramente entre sus fauces llevaba al rubio.

Irremediablemente Sasuke perdió enfoque en el lobo blanco, que aprovechó ese momento para emprender retirada, corriendo hacia donde se dirigía la otra bestia... y entonces la comprensión golpeó abruptamente al Uchiha, dándose cuenta de que la intención de aquellos animales al encararnos no había sido la de buscar pelea.

.

¡Naruto!

.

Antes de siquiera darse cuenta, Sasuke ya estaba corriendo tras ellos.

.·:·.✧Parte II✧.·:·.

Existían muchas cosas que odiaba de Naruto.

Odiaba que fuese tan infantil; odiaba que fuese tan ruidoso; odiaba que fuese tan desordenado y odiaba que fuese tan estúpido.

Pero principalmente, odiaba lo débil que podía llegar a ser.

Lo suficientemente débil e inútil como para no haberse podido liberar del agarre del aquel lobo negro mientras Sasuke se había desvivido intentarlo darles alcance al mismo tiempo que trataba de esquivar y regresar los ataques por parte del lobo blanco, quien claramente estaba haciendo todo lo posible para quitar al moreno del camino en su intento de huida, cosa que finalmente terminó consiguiendo cuando inesperadamente se detuvo para encararlo de frente, abriendo el hocico al instante y dejando salir un aullido que pese a no ser particularmente agudo, aun así provocó -por alguna razón- que Sasuke se tapase los oídos al instante en un intento de bloquear el ruido y el intenso dolor que había traído consigo, que fue lo suficiente como para hacerlo desestabilizarse y dar un traspiés hacia atrás.

Cuando el aullido finalmente se perdió entre la inmensidad del follaje de los árboles y con él la influencia que tenía sobre el ojinegro, Sasuke se encontró en completa soledad.

Las cosas se hallaban en absoluta calma, sin siquiera una sola rama que pareciera moverse más allá de la influencia del viento o cuando menos los ruidos lejanos que se esperarían por parte del rubio intentando escapar, dando la impresión de que la tierra se hubiese tragado el par de lobos y con ellos, a Naruto también.

El moreno no había perdido segundo alguno y se había apresurado a correr en la dirección en la cual se dirigían los cánidos la última vez que los vio, pero sus intentos de rastrearlos fueron inútiles cuando pronto se dio cuenta de que no existía rastro alguno para empezar. Simplemente se habían esfumado, como si nunca hubiesen estado allí.

Pese a lo fútil del esfuerzo frente a tales circunstancias, aun así Sasuke intentó hallar cualquier cosa que pudiese servirle para ayudarle a saber hacia dónde dirigirse, pero por más que buscó, no encontró nada. Sin ninguna otra opción, Uchiha dirigió sus pasos todo el camino de regreso hasta el sitio de la última confrontación, donde comenzó a tratar de encontrar pistas.

Toda esa situación era completamente ridícula ¿Cómo era posible que Naruto fuese tan inservible como para ser secuestrado sin siquiera defenderse?

Y ante ese pensamiento Sasuke paró completamente, como si se hubiese congelado espontáneamente. Porque no podía ser... no. Pero la efectividad con la que fueron emboscados y la facilidad absurda con la cual Uzumaki fue retenido ¿Sería posible que Akatsuki estuviese detrás de aquel ataque? ¡No! Jiraiya había insistido hasta el cansancio que Lyrian era un sitio seguro, de lo contrario nunca habría siquiera considerado la idea de dejarles solos si tuviese la más mínima duda de que podrían correr peligro. Además el problema de aquella misión que habían tomado tenía antecedentes de días previos y sería demasiado tonto pensar que Akatsuki les había estado siguiendo, mientras armaban un plan maestro que requiriese de inventar una misión que no tenían seguridad alguna que Sauske y Naruto fuesen a tomar. Pero aun así, existía una posibilidad de que exactamente eso había pasado... o quizás simplemente fue un golpe del destino que Akatsuki aprovechó para atacarlos a la primera vez que les encontró completamente vulnerables.

Aquella terrible y bien conocida sensación mezcla de ansiedad y horror que siempre le asaltaba al pensar en Itachi se hizo presente, salvo que en esa ocasión no fue consumida al instante por el odio y furia que habitualmente le seguían, sino que al contrario, se acrecentó a medida que Sasuke comenzaba a pensar en las implicaciones que suponían el que Naruto estuviese en manos de Akatsuki. Si ese era el caso, se trataba de una sentencia de muerte segura.

Sus manos comenzaron a temblar involuntariamente y tuvo que sujetar una sobre la otra para estabilizarlas, pero aun así no pudo eliminar los pequeños espasmos que por ellas corrían.

Jiraiya había confiado en él y Sasuke había fallado a la primera.

Orochimaru tenía razón, Itachi tenía razón. Sasuke era débil.

¿Cómo? ¿Cómo es que iba a matar a su hermano si no podía hacer algo tan simple como mantener a Naruto alejado de problemas?

¿Qué había estado haciendo en todo este tiempo?

Y tal vez era porque sus pensamientos se parecían tanto a palabras que anteriormente había escuchado decir al ojiazul, que Sasuke terminó por estampar sus manos con fuerza contra sus mejillas de la misma manera en la que en muchas otras ocasiones había visto hacer a Naruto, cuando intentaba tratar de despejarse y concentrarse. Uchiha siempre había pensado que era un gesto tonto y aun así allí estaba ahora él, haciendo lo mismo.

Cuando lo volviese a ver, Sasuke ya se encargaría de desquitarse con él. Porque no, se negaba absolutamente a permitir que Akatsuki o quién sea que estuviese detrás de aquel ataque, se saliese con la suya. Iba a liberar al inútil de Naruto costase lo que costase.

Fue por eso que se apresuró a cerrar los ojos e inspirar aire profundamente para soltarlo con suavidad y repetir el proceso un par de veces más, en un intento de relajarse. Y cuando finalmente sintió que su mente estaba en el lugar adecuado para hacer lo que tenía pensado, abrió los ojos, revelando el rojo intenso del sharingan, aunque volvió a cerrarlos al instante cuando sintió el agudo ardor que aquella acción provocó. Esa era la razón por la cual el sannin había parado el entrenamiento de Sasuke, pues era imposible negar que las exigencias de dicho entrenamiento sobrepasaban lo que el moreno podía ofrecer y el ojinegro había obedecido porque a pesar de su impaciencia, no era tan estúpido como para dañar algo tan valioso como lo eran sus ojos...

... pero aparentemente si era en efecto, estúpido, porque apretando los dientes con fuerza, volvió a abrir los ojos y se resistió de cerrarlos nuevamente, tratando de ignorar la quemazón que en ellos sentía y en cambio, trató de enfocarlos al frente.

La única cosa buena que había salido de haber estado bajo los métodos de Jiraiya era que el sharingan ahora le permitía ver cosas que anteriormente le eran imperceptibles, entre ellas, posibles vestigios de energía -no precisamente chakra- que dejaban ciertas personas y animales, que eran invisibles para personas normales. A ojos entrecerrados Sasuke rebuscó a su alrededor, girando sobre sí mismo hasta que finalmente un halo dorado apareció de reojo en su mirada, haciendo que rápidamente se girase en su dirección; era apenas un deje de algo bastante similar al humo de incienso, flotando casualmente en el aire, apenas moviéndose con la misma gracia de una nube en un día sin viento. El pelinegro había visto en suficientes ocasiones aquella particular huella refulgente como para saber que pertenecía cien por ciento a Naruto y aunque no pudo observar nada que delatase un rastro por parte de los lobos, con haber localizado al rubio era más que suficiente.

Fue así como inmediatamente se puso en marcha, sabiendo que el tiempo le apremiaba.

Muy pronto el esfuerzo que estaba haciendo al mantener el sharingan provocó que su vista se empañara de lágrimas involuntarias, mismas que sólo se secó con el dorso de la mano cuando resbalaban por sus mejillas, pues no deseaba restregarse los ojos y causar más daño del que ya había. Y aunque el dolor era suficiente como para hacerlo disipar el sharingan por lapsos de tiempo, aun así no perdió nunca el rastro que estaba siguiendo ni dejó de correr ni un solo instante, saltando entre árboles, esquivando obstáculos el incluso cruzando ríos a paso firme.

Fue incapaz de adivinar cuánto tiempo había pasado -que se sentía como una eternidad-, pero pareció que al final su incansable persecución había dado resultados cuando el rastro lo hizo detenerse frente a una grieta bastante camuflada con vegetación que se hallaba a la altura del suelo. A sabiendas que el resto de su búsqueda continuaba dentro, el moreno consideró que era mejor para facilitar sus movimientos el deshacerse de la capa verde que llevaba encima a pesar del clima frio, por lo que se la quitó, procediendo a esconderla en el arbusto más cercano antes de adentrarse con absoluta determinación en la gruta.

A medida que avanzaba en las entrañas cavernosas y la luz del día se desvanecía más y más tras sus silenciosos pasos, el moreno pronto quedó rodeado de completa oscuridad, valiéndose del sharingan para desplazarse entre el laberinto rocoso en el que pronto se encontró, siendo aquel rastro dorado que iba siguiendo la guía más efectiva que pudiese haber necesitado. Después de caminar entre penumbras, poco a poco la gruta empezó a iluminarse, pues en las paredes comenzaron a aparecer piedras coloridas que emanaban luz, siendo el azul, rojo, rosa y amarillo los colores más predominantes. Aquella ocurrencia distaba de ser inusual, pues las piedras preciosas luminiscentes eran parte del comercio en el cual se especializaba Lyrian.

Automáticamente Sasuke volvió a frotarse las mejillas secando un nuevo torrente de lagrimas, pero prestándole poca atención, estando más ocupado en observar todo a su alrededor, tratando de atisbar el más mínimo vestigio de un altercado... pero como había pasado desde que comenzara aquella cacería, nada delataba que Naruto hubiese puesto resistencia alguna en contra de sus captores, por lo que era seguro suponer que se hallaba inconsciente o incapacitado, no que la inefectividad del rubio le sorprendiese, pero aun así le ofendía profundamente que después de tanto entrenar juntos arduamente, las cosas hubiesen terminado de aquella manera. Y así, mientras se desplazaba entre las luces multicolor de la cueva, trató de no pensar en que aquella caverna bien podría convertirse en la tumba de los dos.

Y cuando sintió que ya no podía mantener por más tiempo el sharingan -lo cual iba a ser una tremenda complicación para pelear que aún no sabía cómo iba a compensar-, comenzó a escuchar sonidos lejanos, los cuales pronto terminó usando como guía, siguiendo la dirección de la que provenían hasta que poco a poco se esclarecieron paulatinamente, dejando de parecer simples ruidos al alzar para convertirse en murmullos y para su gran sorpresa, pronto aquellos murmullos revelaron detrás de ellos la inconfundible voz del Uzumaki. Con renovada energía ante el conocimiento de que el ojiazul se encontraba más adelante, continuó hasta que finalmente llegó a los inicios de lo que parecía ser una área abierta, por lo que tuvo que detenerse y ocultarse detrás de la formación rocosa más cercana para tener tiempo de analizar la situación y decidir la mejor manera de proceder... sin embargo ahora que estaba a tan poca distancia, escuchar nítidamente la voz de Naruto le hizo realmente parar el tren de sus pensamientos, porque lejos de sonar furioso -como sería lo lógico en su situación de rehén-, sonaba alegre.

.

Ne, ne ¡Otra vez'ttebayo!

.

Decir que a Sasuke lo invadió la sorpresa estaba demás, pero aun así no dejó de prestar atención y en los siguientes segundos, sea lo que fuese que el ojiazul había solicitado aparentemente fue cumplido, porque pronto se escuchó escucho un grito de júbilo por parte suyo seguido de algo que sonaba sospechosamente como aplausos.

.

¡Genial! ¡Quiero aprender cómo hacer eso!

Lamentablemente tu naturaleza no es la adecuada para una técnica como esta, Naruto-kun.

¡Eso no es justo!

.

Pero. Qué. Carajo.

Si el pelinegro tuviese menos autocontrol, seguramente ya habría saltado a un lado para saber qué demonios estaba sucediendo allí, pero aun continuó oculto tratando de ser racional, pues no descartaba que aquello fuese un truco.

.

Pero mi intuición me dice que la de tu pareja sí es compatible.

¿Pareja? ¿Cómo?

Oh, ya sabes, el adorable cachorro que hizo todo el camino desde la mina hasta aquí, ho ho ho ¡Estoy impresionada!

¿De qué estás hablando, obasan?

¿Pues de qué más? Hablo del pequeño shinobi escondido allí atrás.

.

Era claro que Sasuke no había tenido ventaja alguna desde el comienzo a pesar del absoluto sigilo con el cual se había estado desplazando, pero ya que era obvio que no tenía caso seguir escondido, se tomó unos segundos antes de proceder a salir lentamente detrás de su cubierta, tratando de mentalizarse para hacerle frente a cualquier cosa que le estuviese esperando... pero nada pudo haberle preparado para la escena que se encontró.

Allí, al final del pasillo cavernoso se extendía una cuerva enorme, lo suficientemente grande como para albergar columnas que parecían estar hechas de cristal, que refulgían no por luz propia sino de la que emanaba de las enormes geodas refulgentes que se hallaban en diferentes puntos de las paredes. Pero no eran aquellas formaciones naturales las que llamaban la atención, sino las decenas de lobos que se hallaban allí, dispersos por todas partes, de todos colores y tamaños -unos tan grandes que alcanzaban el techo y otros tan pequeños que podrían confundirse con perros comunes-, los cuales en su gran mayoría portaban accesorios de diferentes tipos, ya fuese alrededor del cuello, la espalda, las patas o la cabeza, sin mencionar que muchos llevaban incluso prendas de ropa y ¿armamento? ¡Pero no! No era eso lo más importante de aquel escenario, sino el hecho de que en entre todas aquellas bestias se encontraba Naruto, plácidamente sentado con las piernas cruzadas, donde en medio de ellas había acomodado un pequeño lobo de color grisáceo, que portaba un kimono azul y hasta un arreglo floral kanzashi en la cabeza.

Y sólo hasta que todos los cánidos voltearon hacia donde estaba Sasuke, fue que finalmente el rubio hizo lo mismo y cuando cayó en cuenta de su presencia, sus ojos azules se abrieron bien y una mueca de sorpresa apareció en su rostro que fue inmediatamente reemplazada por una enorme sonrisa y sin perder tiempo, procedió a levantarse cuidando de no maltratar al lobo que hasta hace unos momentos había usado sus piernas como asiento. Una vez de pie emprendió carrera hacia donde se hallaba el moreno, agitando la mano estúpidamente como si lo estuviese saludando en un día común de misiones con el equipo siete y no luego de que Sasuke lo hubiese rastreado después de que había sido literalmente secuestrado.

.

¡Oi, Sasuke'tteba! —gritó por todo lo alto— ¿Qué haces aquí?

.

El Uchiha era considerado por muchos como una persona de pocas palabras, pero no era porque no tuviese cosas qué decir, sino porque prefería callárselas la mayoría del tiempo. Sin embargo en aquel instante permaneció en silencio porque las palabras simplemente se le habían escapado.

Naruto se detuvo unos pasos frente suyo, frunciendo el ceño con confusión al tiempo que ladeaba ligeramente la cabeza.

.

¿Estás bien? Tus ojos se ven raros.

.

Como no podía ser de otra manera, la esclera de los ojos del pelinegro se encontraba enrojecida debido a la irritación provocada por el esfuerzo previo de haber utilizado su doujutsu, no que Naruto pudiese siquiera haber considerado esa explicación, porque en cambio se acercó a un más a él, eliminando la distancia que les separaba hasta el punto en el que sus narices se rozaron mientras que el rubio intentaba ver mejor en los orbes ajenos.

Fue eso lo que por fin hizo que Sasuke reaccionase bruscamente, haciéndose hacia atrás de un salto, con el corazón latiéndole súbitamente con fuerza. Y entonces fue como si todo lo golpease de lleno: la ansiedad que había sentido cuando pensó que estaban frente a un terrible enemigo, la total despreocupación junto con absoluta desfachatez que Naruto mostraba y sea lo que fuese que estuviese pasando allí, que se sentía como una situación increíblemente disparatada.

.

¡Usuratonkachi!

.

Y sin reserva alguna, el pelinegro le dio golpe más fuerte que pudo al otro a mitad de la cabeza. El grito de dolor seguido de un improperio por parte del ojiazul no hizo nada para hacer sentir mejor a Sasuke y en cambio se tapó el rostro con ambas manos, sintiendo el calor de sus enrojecidas mejillas, que ya no sabía si era a causa del frio, la rabia que lo inundó o por lo terriblemente estúpidas que eran las acciones de Naruto.

Pero por sobre todo, el ojinegro nunca admitiría -¡Ni siquiera a sí mismo!- el increíble alivio que sintió al haber encontrado al pelirrubio sano y salvo, que le hizo olvidarse por completo del hecho de que por un momento había desestimado totalmente su propia integridad física si con eso podía llegar hasta Naruto.

.·:·.✧Parte III✧.·:·.

Hasta hacía tres días atrás, sus pensamientos habían estado en aquel sitio oscuro que tan bien conocía... un lugar donde lo único que escuchaba eran los gritos de su madre, donde sólo podía ver la espalda de su hermano y todo era rojo, tan rojo... donde únicamente sentía una amalgama de ira, odio, frustración, incluso soledad y a veces cuando su propia debilidad era más fuerte que su rabia: tristeza también.

Sasuke conocía muy bien aquel sitio porque había pasado años sumergido allí. El que en los últimos meses su mente cayese menos en aquel estado no quería decir que estuviese libre de su influencia o que hubiese olvidado aquellas emociones...

...pero algo tenía que decirse respecto a la facilidad con la cual Naruto -para bien o para mal- podía sacarlo de allí en un santiamén. Ciertamente existía algo que no era normal con Naruto y no era el hecho de que se era un jinchuuriki, porque de verdad ¿Cuáles eran las posibilidades de que a unas horas de que Jiraiya los hubiese dejado, Sasuke había terminado con su propio contrato de invocaciones? Era culpa de Naruto porque sin duda alguna el rubio poseía algo que atraía ese tipo de situaciones tan imposibles.

Lyrian no contaba con una aldea shinobi oficial y tal vez era por ello que uno de los asentamientos más grandes de lobos existentes eligió aquel país como su hogar, lejos de ninjas cansinos y sus problemas tontos. De entre el montón de ramas que había de dicha familia de canidos, el clan Inazuma -también llamado de Luna Relampagueante entre los expertos conocedores-, se había instalado cómodamente en el territorio de La Ciudad de La Noche, coexistiendo en armonía con los ciudadanos de dicha ciudad principalmente porque los lobos solían pasar completamente desapercibidos, sin que la mayoría de la gente común se diese cuenta de que estaban compartiendo sus tierras con ellos. La existencia de los lobos no era un secreto para el daimyo y la guardia, quienes tenían el tácito acuerdo de dejarles en paz si a cambio Inazuma hacía lo mismo.

Con todo eso en mente, Naruto había tenido la improbable fortuna de que a sus manos hubiese llegado el ofrecimiento de la única misión que involucraba a dichos lobos. Aparentemente la excavación de una nueva mina había estado causando problemas en una de sus redes subterráneas de túneles, por lo que los animales habían decidido ponerle fin a la construcción saboteándola sin habérselo pensado dos veces. Las noticias de aquella decisión habían llegado a orejas de Hiromu-hime, quien era la vieja matriarca que se encargaba de mantener a los clanes bajo control cuando era necesario. Por azares del destino, tal matriarca había decidido visitar el clan Inazuma el mismo día que Sasuke y Naruto llegaron a la Ciudad de La Noche. Así pues, Hiromu-hime había decidido que el mejor plan de acción era intentar ponerse en contacto con alguien de la guardia para tratar de resolver pacíficamente el problema.

Y en un giro del destino que aparentemente no podía pasarle a nadie más que no fuese Naruto, los lobos que habían estado vigilando la mina decidieron que un shinobi despistado y de apariencia inofensiva servía tan bien como un guardia oficial de la ciudad para transmitir su mensaje, así que sin debatirlo demasiado, decidieron "tomar prestado" al rubio.

Sin hacer la historia más larga, Hiromu-hime -quien tan gustosamente había pedido a Naruto que la llamase "obasan"-, había estado tan fascinada con las habilidades de Sasuke que le ofreció un contrato con el clan Inazuma a sugerencia Shirogane -que era el nombre del lobo blanco al que se enfrentó durante el "rapto" de Naruto-, quien corroboró que Sasuke era bastante excepcional. Ciertamente los lobos de Lyrian eran bastante quisquillosos cuando se trataba de contratos, por eso no los ofrecían a cualquiera... pero no era ese hecho lo que había conseguido que la nube negra que pesaba sobre Sasuke en días pasados comenzara a disiparse.

Hiromu era ciertamente poco impresionante como lobo, con su tamaño pequeño -que cabía perfectamente en los brazos de Naruto-, su pelaje grisáceo que parecía delatar su edad y su colorido kimono con estampados florales y tonos pasteles la hacían verse más como una mascota inofensiva en lugar de una de las bestias más poderosas de su clan.

Pese a ello no quedaron muchas dudas de sus altas capacidades cuando luego de que Sasuke hubiese firmado el contrato, Hiromu sólo necesitó unos momentos de observación para determinar no sólo que los ojos del moreno estaban mal, sino por qué y también cómo arreglarlo sin mucho esfuerzo. Y el remedio era estúpido dentro de toda su simplicidad: una gema.

Así era, una simple gema de forma oval y de color azul, que Hiromu pareció sacar de la absoluta nada cuando puso firmemente su pata derecha sobre el suelo con un movimiento ceremonioso para levantarla unos segundos después, revelando bajo ella una gema que momentos antes definitivamente no había estado allí.

Las instrucciones para usarla eran simples también: colocarla en agua limpia y dejarla en un sitio donde le diese la luz de la luna; cualquier fase donde se apreciara la luna servía, aunque con diferentes niveles de utilidad, siendo la luna llena la más efectiva de ellas, ya que si Sasuke dejaba la gema bajo esa faceta lunar en específico, el agua donde se encontraba la piedra le funcionaría a la perfección hasta que se agotara, pues en lo que parecía ser una burla del destino la solución al problema del sharingan era, de entre todas las cosas del mundo, gotas para los ojos.

El universo debía de odiarlo, no había duda.

Pese a su reluctancia inicial, pues Hiromu se negó a decir cómo es qué sabía tanto del sharingan como para tener un remedio inmediato a un caso tan especifico como el de Sasuke -más si se tenía en cuenta que el Clan Uchiha nunca había sido reconocido por tener afiliaciones con los lobos-, aun así el moreno había seguido las instrucciones de Hiromu y aunque aquella primera noche no fue de luna llena, el resultado al día siguiente había sido genuino, pues cuando el pelinegro activó el sharingan, el ardor insoportable había disminuido considerablemente y aunque el dolor seguía allí, la intensidad era más tolerable, por lo que era seguro asumir que los resultados de una luna llena rayarían en lo milagroso.

En resumen, ese tipo de cosas sólo podían sucederle a Naruto y a las pobres victimas que accidentalmente eran arrastradas junto con él a las situaciones surreales en las que se veía envuelto. Pero por una vez Sasuke no iba a quejarse, ya que la conclusión de toda aquella corta "aventura" había eliminado aquel obstáculo respecto a su entrenamiento que tanto había pesado sobre él.

Era por eso, por aquella ridícula noción que sentía de hallarse endeudado con el rubio ya que fue la inutilidad del ojiazul fue lo que provocó la demostración que le hizo ganarse el favor del clan Inazuma -y la puerta de posibilidades que eso había abierto para él-, que Sasuke había accedido a que fueran a la primera noche de festejo que inauguraba la semana de celebración de la ciudad. No que el pelinegro le entusiasmase la idea de perder el tiempo entre puestos de comida y muchedumbre, pero no era como si hubiese muchas cosas qué hacer en la ciudad mientras esperaban por el regreso de Jiraiya, eso sin contar con que la capitana de la guardia que originalmente les dio la misión les entregó el pago acordado después de que ambos fungieron como intermediarios entre ella y los lobos, así que no podía poner como excusa el dinero para que no asistieran a las festividades nocturnas.

Esos trágicos pensamientos rondaban la mente de Sasuke cuando la puerta de la habitación de hotel en la que se encontraba se abrió abruptamente con fuerza y por el umbral apareció Naruto, que sin detenerse ni un segundo se encaminó hacia Sasuke, quien se encontraba afuera en el balcón recargado contra la barandilla del mismo.

.

¡Mira, mira! —gritó entusiasmado cuando llegó a su lado—.

.

Naruto extendió un tríptico que traía en las manos, colocándolo casi a la altura de su rostro con la intención de proporcionarle al moreno una vista clara del contenido del folleto.

Con la misma rapidez y efectividad con la cual leía los mapas, Sasuke le dio un vistazo completo, leyendo lo suficiente como para saber que aquello no era otra cosa que un montón de información inútil para turistas acerca del festival.

.

Tch, dobe —expresó sin tener nada mejor qué decir pero sin dejar pasar la oportunidad de insultarle—.

¿Eh? ¿No viste? —y al instante bajó el tríptico colocándolo de manera horizontal para poner señalar con el índice izquierdo una de las columnas— ¡Tienen ramen súper especial que sólo puedes comer durante el festival!

.

Y sin esperar por una respuesta el rubio dobló el tríptico en un santiamén, bajándose el cuello de la chamarra lo suficiente como para guardarse el papel en el interior de la prenda para luego sin mayor preámbulo tomar una de las muñecas del ojinegro, dándole un firme tirón para obligarlo a moverse cosa que inicialmente permitió durante unos pasos antes de detenerse, por lo que Naruto le dio otro tirón que hizo que Sasuke retrajese su mano, soltándose con un brusco movimiento.

.

Aun no comienza.

¡Pero tenemos que encontrar un buen lugar para mirar los fuegos artificiales!

Los has visto antes —dijo, casi revirando los ojos— También tenemos en Konoha.

¡No como estos! —repuso convencidamente— ¡Allí decía que brillan como joyas, Sasuke, joyas!

.

Sasuke resistió el deseo de decirle al otro que aquello seguramente no era más que un truco publicitario para los visitantes ingenuos de la ciudad, pero conociendo al blondo, aquello bien podría terminar en una discusión y con honestidad, el moreno iba a necesitar de toda la paciencia que tenía y la mejor de las disposiciones si quería sobrevivir a la jornada que le esperaba sin acabar con un monumental dolor de cabeza.

·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .·͙*̩̩͙˚̩̥̩̥*̩̩̥͙ ✩ *̩̩̥͙˚̩̥̩̥*̩̩͙‧͙ .

Contra todo pronóstico, los fuegos artificiales fueron, en efecto, completamente diferentes a los de la Aldea de la Hoja. Desde la torre alta de agua que Naruto y Sasuke habían elegido para observarlos cuando finalmente se habían puesto de acuerdo, los dos pudieron observar del espectáculo del cielo iluminado multicolor. Uchiha debía de aceptar que nunca había visto luces como aquellas, tan centelleantes y de colores tan vibrantes que le recordaron a la mina llena de piedras luminiscentes donde había terminado rastreando al ojiazul días atrás.

Y como no podía ser de otra manera, después de aquel llamativo espectáculo nocturno, el rubio los había arrastrado inmediatamente al primer puesto que sirviese aquel ridículo ramen que tan empecinado lo tenía... Sasuke odiaba admitirlo, pero aquella era la segunda ocasión en que se equivocaba respecto a lo que promocionaba el folleto, ya que el tazón que sirvieron frente al ojiazul definitivamente era especial, aunque fuese en el peor de los sentidos. En general aquel plato de ramen parecía tan poco conspicuo como cualquier otro, de no ser porque habían rocas de color verde sólido como el jade, con diminutos puntos brillantes esparcidos homogéneamente por toda la superficie que brillaban dependiendo del ángulo en que les daba la luz del montón diferentes de linternas que los rodeaban.

Con algo semejante al horror -pese a que el vendedor de dicha monstruosidad les aseguró que las piedras eran comestibles-, miró cómo Naruto tomaba una de esas rocas entre los palillos que sostenía y sin ceremonia alguna le dio una mordida, provocando que el pelinegro casi se encogiera sobre si mismo al esperarse que el otro se rompiese unos dientes como resultado, sin embargo observó con fascinación como la supuesta roca en realidad tenía una consistencia suave, dejando que la dentadura del otro se cerrase sin problemas al darle una mordida. Y aun con fascinación aun miró detenidamente al ojiazul comenzar a masticar, notando al instante como su expresión se tornaba maravillada.

.

¡Sasuke! —exclamó casi son reverencia por alguna razón justo después de tragar— ¡Esto es increíble'ttebayo! —y sus ojos azules abiertos de par en par apoyaban sus palabras—.

.

Rápidamente Naruto procedió a llevarse a la boca lo que restaba de la roca, comenzando a masticar gustosamente, con el atisbo de una sonrisa asomándose en sus labios entre la acción mecánica del subir y bajar de sus dientes.

Y una vez que se pasó la comida, rápidamente tomó otra de aquellas "piedras" pero en lugar de llevarla hacia su boca, la dirigió al lado contrario, claramente ofreciéndosela a su desprevenido compañero.

.

¡Tienes que probar!

.

Instintivamente el pelinegro se hizo hacia atrás mostrando una mueca de desagrado como si acabasen de ofrecerle basura recién levantada de la calle.

.

Si quieres morir envenenado es asunto tuyo —dijo impasiblemente— Pero no me vas a arrastrar contigo, dobe.

Baka —fue la respuesta automática, aunque sin intención realmente detrás de la palabra— Bien si no quieres ¡Más para mí!

.

Y fingiendo indignación se llevó la "roca" entera a la boca sin miramiento alguno ante la expresión de disgusto en el rostro del otro.

Naruto podría haber pasado toda la noche en el puesto de ramen, disfrutando de un tazón tras otro, pero había pasado las horas previas planeando con cuidado las cosas que quería visitar en el festival, por lo que con todo el dolor de su corazón tuvo que conformarse con consumir sólo dos tazones antes de despedirse del puesto, prometiéndose a sí mismo que volvería al día siguiente exclusivamente a disfrutar de aquella especialidad local.

La siguiente parada en el itinerario del rubio era una obra de teatro... bueno, si es que podía considerarse como obra de teatro si los actores eran marionetas. Al comienzo esa fue una de las atracciones que menos le habían interesado, pero después de leer que la historia trataba sobre la fundación del país donde estaban, Uzumaki no pudo evitar sentir algo de curiosidad, misma que se sumó al a hecho de que nunca antes había sido espectador en un evento de ese tipo, por lo cual quería ver con sus propios ojos qué tenía de grandioso un espectáculo de muñecos.

Así pues, ambos genin se encaminaron a la carpa que había sido montada especialmente para servir como escenario para aquella presentación teatral e incluso aun desde la distancia se destacaba por las hileras de lámparas colocadas a su alrededor de manera irregular, como si se tratasen de collares en un mostrador de joyería, lo cual parecía encajar bastante bien con la temática de toda la ciudad en general.

Afortunadamente para la poca paciencia que Sasuke tenía, la fila para comprar las entradas fue relativamente corta y antes de que siquiera pudiera quejarse del precio, el ojiazul ya se había apresurado a pagar por ambos sin siquiera comentar al respecto.

.

¿Vas a querer un sol o una luna? —cuestionó la joven encargada de las entradas, luego de aceptar gustosamente el pago y haberle devuelto el cambio correspondiente—.

.

A diferencia de Uchiha quien había pasado su tiempo de espera en la fila pretendiendo que estaba sumamente interesado en la inexistente tierra bajo sus uñas, Naruto había observado con atención las interacciones entre los asistentes y la chica a cargo del acceso, por lo que había visto que el pago cubría no sólo la entrada sino también el agregado extra de un pequeño cristal tallado con la forma ya fuese de una luna menguante de color gris o un circulo amarillo con pequeños picos que representaba el sol, mismos que debían de tener algún adhesivo en uno de sus lados, pues el rubio había observado con interés como la encargada procedía a colocar el cristal en la frente de los asistentes sin que este se cayese.

En cualquier otro momento el ojiazul habría preguntado acerca del propósito de tal objeto e incluso lo habría rechazado, pero estaba dispuesto a participar en las tradiciones de la ciudad sin cuestionarlas demasiado, pues eran parte de toda la experiencia. Así que sin mayor preámbulo se quitó al instante el protector de su aldea y con mucha solicitud hizo a un lado con la mano los mechones rubios que estorbaban.

.

¡Una luna'ttebayo!

.

La chica procedió entonces a llevar a cabo el mismo proceso que hizo con otros y puso la luna a mitad de su frente donde se quedó fija sin ningún problema.

.

¿Qué vas a querer tú? —cuestionó ella esta vez dirigiéndose hacia Sasuke—.

Che.

.

La respuesta despectiva del moreno fue acompañada por su retirada ya que comenzó a caminar para adentrarse a la carpa, haciendo que Naruto tuviese que disculparse apresuradamente en su nombre con la pobre empleada.

Una vez dentro el blondo le habría recriminado sus pésimos modales a Sasuke pero el decorado de las luces del interior le hizo quedarse callado, pues definitivamente era preferible admirar la manera en la que las lámparas que colgaban del techo de la carpa iluminaban todo con colores cálidos con una luz cambiaba de intensidad, haciéndose brillante para después disminuir lentamente, repitiendo el proceso cada cierto tiempo. Era como si todo en la Ciudad de La Noche fuese radiante, lleno de color y belleza, y para Naruto que nunca había visto un sitio como aquel, cada pequeña cosa era digna de su apreciación.

Ahora si Sasuke pudiera ser capaz de tener un quinto de la admiración que Uzumaki sentía por todo el ambiente que les rodeaba, quizás la situación habría sido más sobre llevadera para sí mismo.

Los asientos que escogieron tenían una relativa buena vista al escenario y una vez que todos los sitios estuvieron ocupados con personas de todas las edades -para alivio del inmaduro orgullo de Naruto, que pese a todo no quería quedar como infantil a los ojos del otro-, las luces de las lámparas se apagaron una a una y solo quedó iluminado el escenario, donde el telón finalmente se abrió cuando comenzó la narración de la historia, presentado a su par de personajes principales: las Princesas Lunares.

Las princesas eran, como de esperarse, un par de marionetas de madera con las articulaciones de un cuerpo normal y entre la oscuridad, los hilos que las sostenían pasaban desapercibidos para ojos poco entrenados. Y como aparentemente no podía ser de otra manera en aquella ciudad de luces y piedras preciosas, las muñecas no sólo se veían ostentosas, sino que eran hermosas hasta el último detalle. Ambas eran un perfecto reflejo de la otra: mientras una tenía un largo cabello plateado que reflejaba las luces del escenario, ojos negros que claramente habían sido tallados a partir de alguna joya y un largo vestido satinado igualmente negro que destellaba con pequeños puntos brillantes que evocaban al cielo nocturno, la otra era igual exceptuando en colores, pues tenía el cabello negro, ojos plateados y un vestido gris a juego.

Así pues lo obra comenzó a contar la historia de cómo en el inicio de todo, sólo existía el gentil abrigo de la noche.

Las Princesas Lunares eran dos mitades de una misma alma, siempre juntas, completamente devotas la una de la otra, viviendo felices y en paz... y así habrían seguido de no ser porque el Dios del Tiempo, quien era la más vieja de todas las deidades y todo lo había creado, había ido llenándose poco a poco de resentimiento, teñido por el velo de la envidia, por lo que finalmente en un acto cruel terminó por separarlas de la única manera que podía: creando el día. Y arrancando a una doncella de brazos de la otra, la llevó lejos del cobijo de la noche para colocarla bajo la luz del día y allí la destruyó para crear algo nuevo a partir de ella: la Princesa del Sol. Los cabellos negros se volvieron dorados, sus ojos plata se convirtieron en azul celeste y su vestido gris se volvió el más inmaculado de los blancos. De ese modo ambas princesas quedaron completamente atadas: una al día, otra a la noche; incapaces de encontrarse, condenadas a estar separadas por toda la eternidad.

La que ahora era la única Princesa de La Luna quedó devastada y de sus lágrimas interminables que cayeron a la tierra, nacieron todas las gemas del país de Lyrian.

Para cuando la obra finalizó en una cierta nota esperanzadora que equiparaba los eclipses a los recuentros de las princesas, Sasuke consideró que era una persona mucho más magnánima de lo que los demás le daban crédito, ya que a favor de su paz mental -ya que no tenía ganas de pelear- decidió que no iba a echarle en cara a Naruto el hecho de que se había puesto a lloriquear conmovido por la historia, aunque hubiese estando intentando desesperadamente de disimular ante la mirada de Sasuke.

Una parte del moreno, probablemente tan rencorosa como el dichoso Dios del Tiempo, pensaba que le venía bien a Naruto sufrir -sea por el motivo que fuese- como retribución de lo que le había hecho pasar a Sasuke días atrás. No que realmente Uchiha fuese a recuperar todas aquellas lagrimas involuntarias derramadas por culpa de la habitual estupidez de Naruto, pero algo era algo.

El sufrimiento del ojiazul desgraciadamente duró poco, ya que sólo le tomó unos minutos después de que hubiesen salido de la carpa para recuperar su odioso entusiasmo, arrastrando a Sasuke en la búsqueda de otro puesto de comida "especial"... que resultó ser una variación del mizu shingen mochi; en lugar de ser redondo y sin color, tenía forma de luna creciente, era de color azul y estaba repleto de miles de diminutos puntos brillantes que destellaban con la luz, de una manera bastante semejante a los destellos que habían estado también en las "rocas" del ramen. Como era de esperarse el ojinegro se negó a probar semejante cosa, por lo que Naruto puso énfasis en comerse tres de ellos mientras alababa exageradamente lo maravilloso de su sabor.

De aquella manera se resumió más o menos la manera en la que pasaron el festival, entre Naruto probando todos los platillos especiales conmemorativos que llamaron su atención y yendo de un lado a otro a hacer actividades frívolas, como escuchar a músicos tocar, ver danzas tradicionales, actos de destreza, trucos de magia y hasta una adivina que leyó la palma de su mano, asegurándole que conseguiría sus sueños, se casaría con el amor de su vida y tendría cinco hijos.

Sin importar todo lo que ya habían hecho, el rubio parecía no tener intenciones de parar y aunque no le gustase admitirlo, Sasuke no tenía demasiados argumentos en contra de hacer un par de actividades más, quizás por el hecho de que Naruto había estado increíblemente... bueno, no dócil, pero algo semejante a eso. El pelinegro se había hecho a la idea de que aquella noche sería un dolor de cabeza tras otro, pero el comportamiento de Naruto no era tan intolerable como inicialmente supuso.

Y no lo era porque el rubio había estado mucho más ocupado aprovechando el tiempo para explorar todo lo que le rodeaba como para querer desperdiciar aliento en discusiones vacías. Aquella era la primera vez que Naruto tenía la oportunidad de asistir a un festival y simplemente... disfrutarlo, sin preocuparse de nada. Los vendedores le mostraban una sonrisa y nadie se rehusaba a atenderle, no existían personas negándole el acceso a ninguna de las actividades públicas, ni le pedían que se marchase cada vez que se paraba a admirar alguna cosa; no existían susurros malintencionados a su alrededor, miradas llenas de desprecio o la fría sensación de rechazo.

Era una sensación semiamarga pero pese a todo Naruto estaba feliz de poder experimentar su primer festival de manera oficial en un sitio tan único con la Ciudad de La Noche. Que tuviese al lado a su insufrible mejor amigo era un plus agregado.

Después de haber ido de un lado a otro decidieron tomar una pausa mientras Naruto trataba de decidir cuál sería su siguiente parada, pues ya habían visitado todos los lugares que llamaron su atención inicialmente. El pelinegro esperaba que las ideas se le hubiesen acabado y por milagro considerara que ya era hora de volver al hotel pero su suerte le falló, pues mientras el pelirrubio se hallaba en plena indecisión, en la lejanía alcanzó a escuchar el cuchicheo de uno de los tantos encargados de los puestos que había y que consiguió captar el interés del ojiazul con lo que estaba anunciando, por lo que olvidándose de su indecisión, Naruto pronto se encaminó hacia donde se hallaba el hombre en cuestión, con Sasuke siguiéndole los pasos de manera silenciosa.

Resulta ser que lo que dicho hombre estaba promocionando eran amuletos omamori que supuestamente contaban con las bendiciones de la más alta sacerdotisa del templo de la ciudad y prometían cosas diferentes, entre ellas fortuna, protección, salud, suerte, amor y demás semejantes. Los omamori eran en su mayoría bastante estándar, sin embargo tenían aquel toque tan de Lyrian, ya fuese con piedras vistosas en ciertas partes, detalles brillantes por allí y por allá, y lunas, montones de lunas, porque aparentemente ese era el símbolo preferido de los habitantes de la ciudad y Sasuke ya había perdido la cuenta de todas las lunas y estrellas que había visto en el transcurso de la noche, eso sin contar las cantidad de imitaciones de piedras preciosas, joyas reales y cristales de todos tipos que estaban por todas partes.

No eran precisamente los amuletos lo que llamaron la atención del rubio, sino el reto que tenían las palabras del hombre, quien aseguraba que solamente los más diestros eran capaces de conseguir uno de los omamori si podían ganar un simple juego de daruma otoshi, que estaba compuesto de diez piezas, todas ellas pintadas de color negro, exceptuando tres de ellas que eran de color blanco y se hallaban dispersas equitativamente en la torre. El objetivo como era de esperarse se trataba de sacar esas tres piezas sin derribar las demás.

Sasuke sabía que era la proclamación de un desafío lo que había atraído la atención de Naruto, así como también sabía que indudablemente aquel juego se hallaba trucado, no que tuviese intención de advertirle sobre ese hecho porque sabía que no iba a escucharle.

Ver fallar el primer intento de Naruto había sido moderadamente satisfactorio e incluso también el segundo e incluso el tercero, pero para el quinto y siguiendo con el sexto, había perdido completamente la poca gracia que tenía, por lo cual revirando los ojos y descruzando los brazos, el ojinegro finalmente se decidió a intervenir antes de que aquel tonto perdiese todo su dinero en lo que era claramente una estafa.

.

Hazte a un lado, voy a intentar —dijo sin nada de tacto, empujándolo con el hombro—.

¡Oe, Sasuke-bastardo, ya casi lo consigo!

Si esperamos a que eso pase vamos a quedarnos aquí hasta la madrugada... de la próxima semana —agregó satíricamente—.

.

Naturalmente aquello provocó que el rubio se quejase de manera bastante vocal, pero ignorándolo por completo, el moreno pagó prontamente por la oportunidad de probar su suerte y sin mucho preámbulo, tomó el martillo para intentar golpear con precisión una de las piezas blancas, únicamente para obtener como resultado que todas se cayesen. Uzumaki soltó entonces una carcajada ante su fracaso, no que le importase a Sasuke, porque aquello únicamente había sido una prueba que le bastó para confirmar una de sus suposiciones acerca de cuál era la trampa en aquel juego arreglado.

A diferencia del daruma otoshi tradicional que era de madera, este se encontraba hecho de metal para que pudiese ser considerado como un "reto" y era ese material donde se escondía el engaño. Sasuke no necesitaba ser un genio como para identificar el uso injusto de magnetismo que era claro que el encargado del puesto se hallaba controlando de alguna manera por medio de la mesa. Aquello era un poco más rudimentario que si el hombre fuese un shinobi y hubiese estado usando chakra de alguna manera, pero le facilitaba enormemente las cosas a Sasuke porque lo único que necesitaba era electricidad para arruinar aquel timo y afortunadamente para él, tenía la suficiente electricidad sin necesidad de sellos justo en la punta de los dedos, literalmente hablando.

El segundo intento de Uchiha fue, como habría de esperarse, completamente impecable. Las tres piezas blancas cayeron a la mesa y el resto de la torre permaneció de pie, intacta. Y por la expresión de sorpresa mal disimulada en el rostro del hombre, Sasuke sabía que se encontraba cuestionando furiosamente cuestionando cómo es que había conseguido ganar, pero aparentemente el estafador tenía el suficiente sentido común como para no ponerse a disputar el hecho de que claramente Sasuke había hecho trampa contra su propia trampa, así que con una sonrisa claramente forzada le ofreció elegir su premio.

Tras el hombre se encontraban dos paneles de manera repletos de columnas con diferentes omamoris, con cada tipo teniendo su respectiva descripción a la vista que explicaba para qué servía cada uno. Sinceramente los amuletos le importaban muy poco al pelinegro y por un momento estuvo por decir que no quería nada, pues su intención había sido la de simplemente ganarle a Naruto para obligarlo a que se pusiera en camino, pero sus ojos negros se posaron inconscientemente en la figura de un minúsculo muñeco de felpa que tenía la forma de un zorro blanco que colgaba de un cordón rojo junto con un cascabel dorado y una piedra transparente de color rojizo. Sólo necesitó un rápido vistazo a la descripción de su función y sin titubear se lo pidió al hombre.

Una vez que Sasuke tuvo en zorro en su posesión, agarrado por el cordón entre sus dedos índice y pulgar a la altura de sus ojos, lo observó por unos momentos con total desinterés y un deje de desprecio para luego sin mayor cuidado arrojarlo entonces en un elegante movimiento en dirección a Naruto, que lo atrapó por inercia entre sus manos. Y sin esperar por su reacción, se llevó las manos a los bolsillos del pantalón y se dio media vuelta, comenzando a caminar en dirección contraria por donde habían venido.

El rubio permaneció unos momentos de pie mirando con cierta confusión el pequeño colgante de zorro antes de finalmente espabilarse y apresurarse a correr tras el moreno.

.

¡Espera! —gritó con indignación detrás de él— ¿A dónde vas? ¡Tenemos que regresar!

¿Para qué? Ya tienes un amuleto inútil, no necesitamos seguir perdiendo el tiempo allí.

¡No lo quiero! ¡Voy a demostrarte que también puedo ganar uno!

.

Sasuke se detuvo repentinamente, haciendo que Naruto hiciera lo mismo, evitando por muy poco el chocar con él. El pelinegro se giró a observarle en silencio y por unos segundos ninguno de los dos habló ni se movió, hasta que finalmente Sasuke sacó la mano derecha de su bolsillo y la extendió frente a él con la palma hacia arriba dejándole al aire, a la espera, haciendo que el rubio hiciera lo único que se le ocurrió que fue extender su propia mano donde llevaba el omamori con la intención de devolvérselo, pero justo antes de que pudiera dejarlo caer en la palma del otro, el moreno movió rápidamente su mano y usando el dedo pulgar para tensar el medio, le dio un golpe en la frente justo sobre el cristal en forma de luna que aún seguía orgullosamente allí.

.

¡Teeeme! —y al instante intentó darle un golpe que el ojinegro esquivó sin dificultad—.

Ya habíamos hablado de que necesitabas comportante en público, dobe.

.

Y nuevamente sin esperar nuevamente el ojinegro volvió a guardarse la mano en el bolsillo y reemprendió camino.

.

Mencionaste un té especial que sólo sirven en el festival —aunque eso había dicho prácticamente acerca de todo lo demás— Vamos a buscarlo.

.

No era que realmente Sasuke estuviese interesado en el té pero creía que era la manera más sencilla de redirigir la atención del ojiazul, porque de lo contrario seguramente se empeñaría en volver al absurdo puesto de amuletos hasta que pudiese ganar, lo cual no iba a pasar sin importar cuanto se esforzara.

Bajo circunstancias normales Naruto habría reaccionado bastante mal por la manera en la que se habían desarrollado los últimos acontecimientos, pero la realidad era que se hallaba demasiado contento como para siquiera sentir un poco de molestia ante la usual actitud antipática de Sasuke y ni siquiera el hecho de que él había triunfado donde el rubio falló fue suficiente como para arruinar su buen humor. A falta de mejores palabras, todo había sido perfecto aquella noche, los fuegos artificiales, la comida, los espectáculos a los que habían asistido, las personas con las que había interactuado brevemente e incluso hasta el mismo Sasuke, porque pese a que el moreno se había comportado como si todo le aburriese o le ofendiese, aun así no podía engañarle, pues había divisado un par de sonrisas tenues en sus labios cuando el ojinegro creía que no le estaba mirando.

Y en el futuro, cuando pensara en las memorias de ese día, era justo así como deseaba recordarlo todo.

Naruto se apresuró entonces a alcanzarlo poniendo especial empeño en parecer malhumorado cuando la realidad era que quería soltarse a reír, simplemente por el gusto de hacerlo.

.

No voy a regresártelo, dattebayo —expresó con algo semejante a un puchero, cruzándose de brazos—.

Esa es la idea —contestó con un tono desinteresado— Lo elegí especialmente para ti.

.

Tal aclaración casi provocó que el blondo diese un traspié al tiempo que descruzaba los brazos, con los orbes azules de sus ojos abiertos con asombro.

.

¿De verdad? —cuestionó algo pasmado y casi hasta tímidamente—.

.

La sonrisa que apareció en la boca de Sasuke no auguraba nada bueno y por la forma deliberada en la que giró la cabeza para mirarlo con burla, el augurio se confirmó.

.

Se supone que el zorro sirve como protección para el dinero... pero para alguien tan patético como tú no es suficiente un amuleto. Vas a necesitar las oraciones del templo entero.

.

Las preciadas memorias de Naruto de aquel día tan especial también podían incluir una paliza bien merecida para el otro.

Nuevamente intentó asestarle un golpe en vano al moreno que lo esquivó de nuevo sin problemas aun entre la multitud y justo cuando Naruto se preparaba para escalar aquella riña a estándares más apropiados de un ninja, esta vez intentando asestarle una patada a los pies, Sasuke soltó una carcajada que hizo que el ojiazul se detuviera por unos segundos deslumbrado ante la peculiar sinceridad de aquella risa que sólo conseguía oírle en raras ocasiones. Y sin poderlo evitar él comenzó a reír también, olvidándose al instante de la molestia que las palabras poco amables del otro habían provocado en primer lugar...

...si Naruto era honesto consigo mismo -que siempre lo era en la profunda privacidad de sus pensamientos-, no le importaría que Sasuke pasara el resto de la noche insultándole si a cambio de eso conseguía escucharle reír así de nuevo.

.

.

.

✧•̩̩͙*✩͙*̩̩͙̩̩͙*✩͙✩*̩̩͙̩̩͙*͙✩*̩̩͙̩̩͙*✩͙✩*̩̩͙̩̩͙*͙✩*̩̩͙

Cuando escribía activamente sobre esta historia antes de que terminase el manga, usualmente algunas ideas que tenía se volvían canon después (como Itachi siendo "inocente"). No me escapo de esa maldición ni aun ahora, porque según Wikipedia, la nueva "habilidad" que le di al sharingan de Sasuke es algo que también hace la cosa esa que tiene Boruto y me enteré demasiado tarde sobre eso.

Por otro lado me complace presentarles a Hiromu: el deus ex machina de la narrativa en esta historia que va a resolver toooodos los problemas, los míos y los de Kishimoto, respecto a cuestiones de la trama.

PS. Alguien ha leído mi serie de fanfics donde Naruto consiguió sus sueños, se casó con el amor de su vida y tuvo cinco hijos? No estoy diciendo que este fic y esa serie estén relacionados, pero piénsenlo.

:✩*..*✩"La realidad es que todo mundo va a lastimarte. Sólo debes encontrar a aquellos por los que vale la pena sufrir"✩*..*✩: